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18Nov, 2011

PILAR DONOSO (HIJA DE JOSÉ DONOSO) SE HA SUICIDADO

Escrito por: corto-cortes el 18 Nov 2011 - URL Permanente

Así comienza "Correr el tupido velo" (Alfaguara, 2010), la biografía (con base en los 64 cuadernos de los diarios dejados por el escritor chileno) que Pilar escribió de su padre:

Han pasado diez años de la muerte de mi padre y su sombra aún deambula por todas partes: al caminar en las calles, al abrir un clóset, al subir la escalera, al mirar hacia el horizonte.

Una vez este padre tan presente me dijo:

—Uno logra ser uno mismo cuando los padres se mueren. Qué mentira. No ha sido así en mi caso; ahora he tenido que hacerme cargo de su vida mucho más que cuando vivía.

No puedo liberarme de su cadena opresora. ¿Seré yo también un personaje de sus novelas? La ficción y la realidad vuelven a mezclarse, como cuando era una niña y pude creerle, por mucho tiempo, que los yogures colgaban de los árboles y que había unos con sabor a frutilla y otros a durazno; o que, al hablar de una persona cualquiera, yo podía llegar a creer que era una tía muy lejana que venía a visitarnos; o bien que un personaje de una de sus novelas era un amigo de su infancia.

En mi casa era imposible diferenciar esa línea tenue entre la ficción y la realidad, y aún ahora me cuesta distinguirla. Al leer sus diarios no puedo sino confirmar que él, más allá de su arte como novelista, tenía una seria disfunción respecto de la realidad.

Leo y releo y reconozco tantas cosas... me río, lloro, me enrabio, perdono, vuelvo a llorar; me decepciono, lo enaltezco y nuevamente lo perdono porque lo quise inmensamente.

Ser padre es algo normalmente impuesto; él, en cambio, tomó esa opción, me adoptó y me dio generosamente aquello que, como padres, a veces nos negamos por no habernos liberado de nuestras propias historias.

Ante todo, mi padre era escritor. Cuando los días en que la muerte ya no pertenecía al mundo de la fantasía —su presencia lo rondaba por la casa de Galvarino Gallardo— enfrentamos juntos el hecho de que llegaba el fin. Le pregunté qué quería que dijera su epitafio y me contestó:

Escritor. No quiero nada más. Eso he sido.

Sostenía que muchos de los novelistas latinoamericanos contemporáneos, en su búsqueda de estatus, se transforman en figuras públicas, como tribunos, como políticos; él, en cambio, se consideraba simplemente un escritor.

Voy a tratar de contar esa historia —que es la mía en relación a él, finalmente— sin pretender un análisis literario de su obra, ni menos uno psicológico de su compleja personalidad. Será, más bien, la visión de una hija-niña, hija-adolescente, hijamujer que lo acompañó, lo admiró, lo amó y lo odió. De modo que no esperen objetividad alguna; son los recuerdos de ese fantasma que me persiguen y me perseguirán por siempre.

Debo aclarar que mi padre me designó como su biógrafa, pero yo no era la única a quien confirió este título honorífico. También se lo pidió a Esther Edwards, a su sobrina Claudia Donoso, a su amigo el escritor Fernando Sáez, y quizás a muchos otros. En pos de esta tarea que emprendí seriamente, nos juntábamos tres días a la semana para grabar nuestras conversaciones.

En realidad, más que diálogos fueron sesiones sobre lo que él quería contar y no necesariamente acerca de lo que yo preguntaba o quería saber. Estas reuniones metódicas nos dieron la oportunidad de intercambiar recuerdos, ideas estéticas, incluso ideológicas; nos escuchamos como nunca y como nunca nos encontramos. En esas conversaciones, además de sus diarios, cartas y ensayos, está sustentada esta biografía.

Este relato es, de un modo muy personal, una manera de liberarme, de ahuyentar a su fantasma. Mi padre me contó una vez algo que probablemente la mayoría de los lectores debe conocer: Virginia Woolf se preguntaba por qué el recuerdo de su madre no había dejado de obsesionarla a sus cuarenta y cuatro años de vida. Entonces escribió Al faro y el fantasma de su madre dejó de perseguirla. Por supuesto, no es mi intención hacer una comparación de ese tono y proporciones, pero sí de mi propio proceso de liberación.

En un artículo de mi padre encuentro una opinión muy personal sobre este tipo de textos. Biografías, cartas, semblanzas, recuerdos, crónicas, que si se publican son o académicas o ñoñas o mundanas. Somos una raza extrovertida y efusiva, pero temerosa, pudorosa, que no se entera de la verdad (como sí lo hacen los ingleses cuando deciden hacerlo). Así las figuras de nuestra cultura siguen siendo monumentales, nunca humanas, y los elementos contradictorios y a veces hasta vergonzosos con que se construyó la obra genial permanecen velados.

No sé en qué categoría caerían mis escritos para él. Desde luego no en lo académico, pero quizás tampoco en lo ñoño o mundano. Espero que no. En mi personal búsqueda por rescatarlo en su intimidad, en su profundo y particular mundo sin límites, he recurrido a sus cartas, de las que guardó siempre copia, tanto de las que escribió como de las que recibió; también a sus ensayos y, especialmente, a sus diarios, en los cuales jamás guardó secreto alguno. Con esto debemos aprender la lección de que jamás hay que destruir papeles, que los archivos y las colecciones son sagrados, no sólo por cuanto iluminan el pasado, sino también porque proyectan el futuro.

Mis recuerdos se inician muy temprano y quizás simplemente estén asociados a fotografías. Pero si bien éstos comienzan alrededor de los tres años, empezaré esta historia, mi propia historia, desde el matrimonio de mis padres. Incluso creo que será necesario explicar ciertas experiencias previas de mi padre que lo llevaron a dejar Chile por diecisiete años y que lo marcaron definitivamente para ser quien fue.

La historia que quiero contar no es «la historia de José Donoso», sino la de una hija en la búsqueda interminable por saber quiénes fueron sus padres, sean biológicos o adoptivos.

Es la búsqueda de la identificación, del entendimiento de quién es uno y del inevitable conflicto que esto implica.

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07Oct, 2011

IÑAKI URIARTE: Premio Euskadi 2011 ensayo.

Escrito por: corto-cortes el 07 Oct 2011 - URL Permanente

el Premio Euskadi de Literatura 2011, en la modalidad de Ensayo en castellano, ha sido concedido a Iñaki Uriarte por su libro Diarios (1999-2003), publicado el año pasado por Pepitas de calabaza.

La segunda entrega de esa obra, Diarios (2004-2007) ya está en las librerías.

Iñaki Uriarte nació en Nueva York (1946), es de San Sebastián y vive en Bilbao.

Del primer volumen:

[...] Pla dice que hay que escribir como se escribe una carta a la familia, pero con un poco más de cuidado. Aquí voy a hacerlo como si hasta las cartas fueran un alarde de retórica. Como si hablara solo.

(...)

He estado en la cárcel, he hecho una huelga de hambre, he sufrido un divorcio, he asistido a un moribundo. Una vez fabriqué una bomba. Negocié con drogas. Me dejó una mujer, dejé a otra. Un día se incendió mi casa, me han robado, he padecido una inundación y una sequía, me he estrellado en un coche. Fui amigo de alguien que murió asesinado y fue enterrado por los asesinos en su propio jardín. También conocí a un hombre que mató a otro hombre, y a uno que se ahorcó. Sólo es cuestión de edad. Todo esto me ha sucedido en una vida en general muy tranquila, pacífica, sin grandes sobresaltos.

(...)

Ni «espíritu de sacrificio», ni «afán de superación», ni «aspiración a la excelencia». Ni ningún respeto o simpatía por tales cosas. [...]

Del segundo volumen:

Continúa la buena racha y casi no apunto nada.En algunos momentos pienso que cinco años tomando notas me han curado de la necesidad de tomar notas.

De todos modos, espero seguir con estos archivos, a los que vuelvo a veces como quien vuelve a casa, y soy yo mismo el que me abro la puerta y me recibo y me doy conversación.

(...)

Esencia del pensamiento conservador: creer en las elites, creer que hay personas mejores que otras y que se merecen más. Y lo que suele ser risible: creer que tú eres una de ellas. [...]

(...)

Todos mis antepasados tuvieron hijos. No deja de asombrarme que yo vaya a ser el último de esa larguísima fila que comenzó en algún lugar de África hace muchos miles de años. Y de asustarme. Da la impresión de que uno no tiene derecho a volver la mirada hacia atrás y decir: «Hasta aquí hemos llegado».

(...)

La satisfacción del deber cumplido. ¿Y la del incumplido? ¿La satisfacción de mandar a tomar vientos una tarea supuestamente ineludible?A cuántas cosas nos gusta llamar «deberes». [...]

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10Feb, 2011

DİARIOS

Escrito por: corto-cortes el 10 Feb 2011 - URL Permanente

La primera entrada que hice en mi diario, hace ya 17 años, decía:

“Londres, 12 de agosto de 1994

Me gusta la música de Fleetwood Mac y Roxy Music porque me hace sentir que todo está bien en el mundo, que no hay dolor, que solo hay diversión y alegría.”

La última entrada en mi diario, de ayer mismo:

“Estambul 9 de febrero de 2011

Me gustan las peliculas porno porque en ellas nadie discute, nadie muere y todos se sonríen y lo pasan muy bien.”

Me gustan los diarios. Por el artículo Los presentes lejanos de Antonio Muñoz Molina en Babelia me entero de que el 21 de enero se inauguró en la Morgan Library & Museum de Nueva York "The Diary: Three Centuries of Private Lives" (El diario: tres siglos de vidas privadas), una exposición sobre el laborioso trabajo de escribir diarios de vidas intensas. En la página web de la librería Morgan que acabo de linkar se pueden admirar algunas de las páginas de los diarios expuestos y leer las circunstancias en que se escribieron. Hay que pinchar en “see online exhibition” y después en “featured diaries”. Los más conocidos autores de estos diarios son Bob Dylan, Charlotte Bronte, Walter Scott y Tennessee Williams. Me impresiona mucho el caso de John Ruskin (1819-1900) escritor y crítico literario que continuó actualizando su diario en los meses previos a sufrír una grave depresión. Luego buscó en esas entradas anteriores los posibles síntomas, que le habían conducido a su crisis, subrayando las palabras clave y las frases más significativas. Realizó un índice de su experiencia, y puso por escrito todo lo que pudo recordar de las visiones psicóticas que lo atormentaron durante su colapso mental. Cuando había llenado todas las páginas de la derecha del diario, fue de nuevo al principio del libro y empezó a llenar las páginas de la izquierda, de este modo con las nuevas entradas se obligó a comentar su yo más joven. En su última entrada, escrita el 1 de enero de 1884, Ruskin recibió el nuevo año con optimismo: "Martes Muy agradecido de estar a salvo y ver la luz, y comenzar el trabajo, con esperanza, este nuevo año.."

Dejó varias páginas en blanco, con sólo unas pocas palabras-"desde febrero hasta abril el sueño"- en alusión a la pesadilla que había soportado durante varios meses, la depresión, su derrumbe mental.

Más información en:

Ñ (Clarín)

The Morgan Library Museum

New York Times slide show

Finebooksmagazine

Art Tattler International

Para amantes de los diarios:

Notebookstories.

The 1000 Journals Project

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03Ago, 2010

LEV TOLSTOI; La felicidad.

Escrito por: corto-cortes el 03 Ago 2010 - URL Permanente

Tolstoi, lo sé sobre todo por su diarios, pasó toda su vida buscando la formula de la felicidad.

En Ana Karenina, en la pág 279 de la bonita y económica edición 2010 de Austral (Espasa) para conmemorar el centenario de la muerte del maestro ruso, Kitty se recupera en un sanatorio del rechazo de Vronsky y conoce a la señorita Vareñka, acompañante de madame Stal, y de la cual queda prendada:

Escribe el gran Tolstoi:


Vareñka, en cambio, sola en el mundo, sin parientes ni amigos, con su triste desengaño [la había dejado un novio], no esperando nada de la vida ni sufriendo ya por nada, era el tipo de perfección con que la princesita [Kitty] soñaba.

Kitty llegó a comprender que a Vareñka le bastaba olvidarse de sí misma y amar a los demás para sentirse serena, buena y feliz. Así habría deseado ser ella.

El subrayado es mío.

Portada de la edición 2010 de Austral.

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07Abr, 2010

JOSEP PLA; Un burgués.

Escrito por: corto-cortes el 07 Abr 2010 - URL Permanente

Arcadi Espada es, entre otras cosas buenas, un estudioso de Josep Pla. (1897-1981) En un artículo de 2009 sobre el escritor catalán, que ahora se incluye en el libro Diez articulistas para la historia de la literatura española (de Teodoro Leon Gross y Bernardo Gomez Calderón editado por la Asociación de la prensa de Madrid), citaba esta entrada de Pla en su dietario Notes del capvesprol:


«El ataque más acusado y persistente formulado contra mí se ha basado en que soy un bohemio y un descuidado. Ahora bien: lo único que no soy ni he sido nunca es un bohemio y un descuidado. Todos los amigos que poco o mucho me conocen saben quién soy yo: un perfecto y auténtico burgués. Un burgués de clase media mezclado con un pequeño propietario rural. Más burgués que payés. Tengo todas las características del burgués. Ante todo, jamás he tenido deuda alguna. Luego, jamás le he pedido dinero a nadie: ni a los particulares, ni a los municipios, ni a la provincia, ni al Estado. Si en alguna ocasión he comprado algo, lo he pagado religiosamente. (…) He hecho cuantos favores me ha sido posible hacer, a petición de la gente. Afortunadamente, no he tenido ninguna pasión fuerte —travolgente, por decirlo en italiano—, ni con las mujeres, ni con el dinero, ni con los negocios, ni con cualquier tipo de fachendería. Lo único que he pedido es que me dejaran libre para poder escribir tal como yo veo las cosas, o sea, por placer. Las personas que escriben a través de la imaginación, sin saber nada de nada, producen papeles y libros retóricos; con frases recargadas y enroscadas, recurren a una gran cantidad de palabras para no decir nada. Yo soy partidario de la literatura de observación de la vida humana, de lo que tenemos delante. (…) Hay que escribir por imposición, que es lo difícil. Lo difícil es lo que cuenta. Aparte de esto, todo lo demás, por muy imaginativo que sea, son simples palabras, nada de nada. La realidad enorme, complicadísima que uno tiene delante: este es el problema. ¿Todavía quieren que sea más burgués? No he expuesto, ni mucho menos, todas las razones. Yo soy un puro burgués de formación y de gusto, doblado de un pequeño propietario rural cuya ignorancia es indiscutible.»

Por suerte para mi, y desgracia de la editorial (porque entiendo que si lo consigo a ese precio , y nuevo, no se ha vendido mucho), hace unas semanas compré en una librería de lance una recopilación de los diarios de Pla por 9,95€.

Abro al azar:

1 de febrero de 1919


Por la tarde, en la biblioteca, tengo un instante de descorazonamiento, de desgana –una especie de ventolera de añoranza de la vida primaria- ¡Recluirse en esta tumba emparedada de libros, bajo estas luces verdes, en este aire polvoriento y viciado, cuando toda la vida pasa en un soplo! ¡Las divinas tardes de domingo que deben de pasar los dependientes de comercio, los soldados, los socios de la Lliga, los fandangueros, los aficionados al cine, al futbol, etc.! Los domingos por la tarde tienen un veneno vulgarizador muy activo del cual es un poco difícil escabullirse. En pleno ataque me pregunto si los que venimos a la biblioteca del Ateneo los domingos por la tarde no somos la flor y nata de la estupidez ciudadana.

Entre dos luces, sobre el Tibidabo había un cielo que ponía la carne de gallina: barnizado, de color mandarina.

Pla tenía 22 años.

Pagina 271 del volumen 1 de los dietarios que incluye el Cuaderno gris y notas dispersas. Edición de ESPASA de 2001 .

Nota:

En el Centro Cultural Blanquerna (en Madrid) se puede asistir hasta el 25 de abril a la exposición "El Madrid de Josep Pla"

Blanquerna al lado del Circulo de Bellas Artes en la calle de Alcalá.

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14Oct, 2009

SOFIA ANDRÉIEVNA TOLSTAYA; Victima del Gran Hombre.

Escrito por: corto-cortes el 14 Oct 2009 - URL Permanente

Leo con creciente interés los diarios de Lev Toltói, Diarios (1847 -1894), editorial Acantilado. En la década de 1880, cuando el gran escritor ruso ya ha publicado sus dos obras cumbre, Guerra y Paz y Anna Karenina, y ha conseguido la tan deseada gloria literaria, las entradas en sus cuadernos denotan una ansiedad cercana a la depresión. Las disputas y desencuentros con su mujer y su hijo mayor son continuos.

El día 3 de mayo de 1884 escribe:


…encontré una carta de mi esposa. Pobre, ¡cómo me odia! Señor, ayúdame. Si es necesaria una cruz, pues una cruz que me aplaste, que me destroce. Pero estos tirones del alma son espantosos, no solo pesados y dolorosos, sino difíciles. ¡Ayúdame!

El 7 de Julio de 1884 escribe:


Ella seguirá siendo hasta mi muerte una rueda de molino atada a mi cuello y al de los niños. (…) debo aprender a no ahogarme con una piedra al cuello.

El día 18 de Julio de 1884, después de que su mujer de a luz al último de sus 13 hijos que moriría de tuberculosis pocos años después, escribe:


Si alguien dirige los actos de nuestra vida, quiero hacerle un reproche. Esto es demasiado duro y despiadado. Despiadado con respecto a ella. Veo que a una velocidad vertiginosa se dirige a su ruina y a sufrimientos morales espeluznantes.

Muchos analistas de la vida y obra de Tolstói describieron a su esposa como una desequilibrada que perjudicó al escritor. Vladimir Chertkov (1854-1936), amigo y secretario del escritor, que fue conocido como el líder de los tolstoistas, llega a acusar a Sonia Tolstoya de ser la causante de la muerte de su esposo.

Tengo la suerte de tener en mi mesilla de noche, junto a los diarios del padre de las letras rusas, el libro de Gorki Recuerdos de Tolstói, Chejov y Andreiev, 1927 editado por NORTESUR en 2009. La parte dedicada a Tolstói ocupa casi la mitad del libro y se divide en tres secciones. La 1ª son anotaciones breves sobre el maestro, la 2ª una larga carta, que en realidad es un artículo largo, provocado por la huida y muerte del habitante de Yasnaia Polaina. Y la 3ª es una defensa de Sofía Andréieva Tolstaya, esposa del escritor a la que se criticó como la mala de la película.

En la página 95 escribe:


Ser el único amigo íntimo de Lev Tolstói, su mujer, la madre de sus numerosos hijos y la señora de su casa es, indiscutiblemente, un papel difícil y de gran responsabilidad. ¿Es posible negar que Sofia Tolstaya ha vista y ha comprendido mejor y más profundamente que nadie hasta que punto un genio se siente agobiado y angustiado en la atmósfera de la vida cotidiana, en la frecuentación de gente insustancial?

(…)

Convivir con un escritor que revisa hasta 7 veces las pruebas de un libro, y que en cada ocasión lo reescribe casi por entero, en un estado de dolorosa enervación que obliga a compartir con los suyos; convivir con el creador de un mundo inmenso que no existía con anterioridad a él…¿Seríamos capaces de comprender todas las inquietudes de una existencia tan extraordinaria?

Gorki pide un respeto para la mujer que convivió con un genio tan difícil de tratar. Además acusa a un montón de supuestos seguidores del maestro de oportunistas y manifiesta que solo Sofia Tolstaya fue capaz de preservar la obra del escritor de tales malas influencias.

Sofia Andréieva Tolstaya intentó suicidarse al final de su vida. Debía estar totalmente agotada.

Tolstói y Gorki.

Fuentes: espaidellibres.files, Acantilado, Nortesur.

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07Oct, 2009

RAFAEL CHIRBES, Textos ventaneros.

Escrito por: corto-cortes el 07 Oct 2009 - URL Permanente

La revista EÑE, que con mucho cariño edita La Fabrica, ha pedido a Rafael Chirles (Valencia 1949) que le mande unas páginas de sus diarios. El escritor les ha mandado lo escrito del 3 al 14 de julio de 2009 y lo ha titulado Textos ventaneros.

Entresaco de lo escrito el 8 de julio.


Un detalle nimio ha quebrado el malhumor: a media tarde he entrado descalzo en el baño y el contacto con el frío de las baldosas me ha devuelto al almacén de siempre, en el que tiendo a poner esa felicidad que no existió nunca: me ha vuelto el placer que sentía cuando jugábamos con el agua fría que extraíamos del pozo, el de sumergirme en el lavadero al aire libre que había junto al pozo ( el safereig, decíamos en valenciano), el olor del agua acabada de salir de dentro de la tierra, y que se metía por la boca, taponaba los oídos, empañaba los ojos. En aquel lugar, blanqueado con cal, cubierto por emparrados de galán de noche y jazmín, siempre se estaba fresco, incluso en las asfixiantes tardes de verano en que soplaba el desagradable lleveig que lo secaba todo. Un húmedo útero protector: dolía salir de él, el contacto con el aire caliente de la tarde, la exposición a los rayos calientes del sol. Esta tarde me ha llegado en el baño de una habitación de hoteles verano de entonces, la sensación de aguardar misterios deseables y temidos que impregnaba aquellas tardes cargadas de confusos deseos.

Más adelante reflexiona sobre el por qué se escriben diarios. Citando la frase de la escritora Carson McCullers: “La escritura no es sólo mi modo de ganarme la vida; es como me gano mi alma” concluye que los diarios te dan la oportunidad de escribir para encontrarte contigo mismo:

El 12 de Julio escribe:


Montaigne nos enseñó que dentro de un hombre también hay paisajes que merece la pena recorrer: grutas, playa, rios de dentro. Montaigne viajó a Italia y dejó unos cuadernos de apuntes de gran amenidad, pero por los que no hubiera pasado a la historia de la literatura. Su gran viaje fue al interior de sí mismo.

(…)

Ya sabemos que el interior del ser humano resulta inagotable. Ejércitos de escritores se han perdido por ahí dentro, en esos parajes tan poblados como sombríos que llevamos con nosotros. Una verdadera pena. Alguien debería inventar un método para rescatarlos, sacarlos de nuevo a la luz, devolvérnoslos.

Yo, Corto Cortés, escribo un diario desde hace 15 años. ¿Por qué? Por necesidad. Cuando por la noche termino de escribir en mi cuaderno, sintiéndome mejor que cuando cogí el bolígrafo, pienso en el dinero que me ahorro en psicólogo y psiquiatra.

La última novela de Rafael Chirles es Crematorio, (Anagrama 2007) de la que el escritor Ricardo Menendez Salmón escribió recientemente en un artículo publicado en El País:


"El mundo no es una novela, pero el mundo nunca resulta tan comprensible como cuando se viste de novela. Si mi hija preguntara cómo era la España en la que nació, le diría que leyera una novela, por ejemplo Crematorio, de Chirbes."

Para leer los “Textos ventaneros” de Chirbes:

http://www.elboomeran.com/nuevo-contenido/156/diario-de-rafael-chirbes/

imagen descriptiva

Fuente; El Boomeran(g).

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06Oct, 2009

TOLSTÓI; y la religión.

Escrito por: corto-cortes el 06 Oct 2009 - URL Permanente

Tolstói (1828-1910) no dejó, durante toda su vida, de preguntarse sobre la existencia de dios. El escritor ruso fue un hombre muy inteligante y honesto en sus reflexiones y convicciones. En toda fe religiosa hay un salto en el vacío que la RAZÓN no respalda. Ese agujero de la razón lo resuelve Tolstói con la necesidad de dar un sentido a la vida y aceptando la inferioridad de la inteligencia human para comprender la divinidad.

En 1874 en una hoja suelta que con buen criterio Selma Ancira (editora y traductora) ha incluido en sus diarios (editados por Acantilado) escribe:

Tras haber vivido casi 50 años, me he convencido de que la vida terrenal no tiene nada que ofrecer y todo hombre inteligente que considere la vida terrenal con seriedad - los trabajos, los miedos, los reproches las luchas- acabará preguntándose: ¿por qué?, por una locura; ese hombre se levantará la tapa de los sesos y Hartmann y Schopenhauer tendrán razón. Pero Schopenhauer ha permitido sentir a la gente que hay algo que le impide suicidarse. El objetivo de mi libro es justamente ese algo. ¿Qué nos hace vivir?. La religión.

La editorial Nortesur acaba de editar el libro del escritor ruso Maxim Gorki (1868-1936) Recuerdos de Tolstói, Chejov y Andréiev 1927. En este volumen Gorki al que se consideró el gran escritor de la revolución rusa relata sus encuentros con estos monstruos de las letras.

En la pagina 18 escribe Gorki sobre Tolstói:

En su diario, que me dejó leer, me sorprendió un aforismo extraño: "Dios es mi deseo".

Hoy al devolverle el cuaderno, le he preguntado qué era aquello.

- Un pensamiento inacabado -dijo mirando la página con los ojos entornados- Tal vez quise decir: Dios es mi deseo de concebirlo... No, no es esto...

Se rió, enrolló la libreta y la guardó en el ancho bolsillo de su blusa. Sus relaciones con Dios son muy confusas, pero a veces me recuerdan las de "dos osos en la misma madriguera".

Más adelante, en la página 41, cita Gorki una reflexión de Tolstói:

¿Qué significa saber? Sé que soy Tolstói, que soy escritor, que tengo una mujer, hijos, el pelo canoso, la cara fea y con barba: todo esto lo refleja mi pasaporte. No dice nada en cambio de mi alma. Del alma solo se una cosa: que ansía la cercanía de Dios. ¿Y qué es Dios? Es aquello de lo que mi alma forma parte. Y ya está. A quien ha aprendido a reflexionar le cuesta creer, pero vivir en Dios solo es posible a través de la fe. Tertuliano dijo: "El pensamiento es el mal".

Recuerdo ahora cuando en su novela Guerra y Paz el príncipe Pierre Bezujov, lleno de dudas existenciales después de batirse en duelo, se encuentra en una posada del camino entre San Petersburgo y Moscú al que luego sería su maestro en la masonería. Este, ante su falta de fe religiosa, le dice al príncipe que como pretende con su mente humana comprender a Dios. Además le sugiere que primero debe limpiar su alma de egoismo y solo cuando realmente ame se pregunte de nuevo por Dios.

Un amigo mio, con dudas de fe, consultó con un cura. Este le respondió que por eso se le llama fe. Si se pudiera tener la certeza de la existencia de Dios entonces se llamaría de otro modo.
Recuerdos de Tolstói, Chéjov y Andréiev

Fuentes: Acantilado, Nortesur.

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29Sep, 2009

DIARIO DE UN DESESPERADO; Friedrich Reck.

Escrito por: corto-cortes el 29 Sep 2009 - URL Permanente

Editorial Minúscula edita los diarios del escritor alemán Friedrich Reck entre 1936 y 1945 cuando ocurre su muerte en el campo de concentración de Dachau. En ellos describe como la sociedad conservadora alemana vivió la llegada al poder del nacionalsocialismo. Destaco a continuación el fragmento en que relata sus encuentros con Hitler y como se arrepiente de no haberlo matado cuando pudo.


Friedrich Reck (1884-1945), hijo de un terrateniente de Prusia Oriental que fue diputado conservador, estudió medicina y, en 1912, se embarcó como médico de a bordo rumbo a América. A su regreso a Alemania, se instaló en Baviera y comenzó a colaborar con el Süddeutsche Zeitung. Escribió novelas históricas y se convirtió en un personaje singular de la sociedad muniquesa. En octubre de 1944 le arrestan por primera vez, la segunda no sobrevivirá: en diciembre de ese mismo año la Gestapo vuelve a detenerlo. En enero de 1945 llega a Dachau, donde muere poco después.


Mi vida en esta ciénaga pronto entrará en su quinto año. Desde hace más de cuarenta y dos meses pienso odio, me acuesto con odio, sueño odio para despertar con odio: me asfixia verme

prisionero de una horda de monos perversos, y me devana los sesos el eterno enigma de este mismo pueblo, que hace unos años velaba tan celosamente por sus derechos y que de la noche a la mañana se ha hundido en este letargo, en el que no solo tolera el dominio de los inútiles de ayer, sino que además, para colmo de vergüenza, ya no está en condiciones de percibir como ignominia supropia ignominia...

(…)

A pesar de su meteórica carrera (se refiere a Hitler) , en ese diagnóstico de hace ahora dos décadas no ha cambiado absolutamente nada. Se mantiene, aún hoy, basado en el reconocimiento de que él, carente de todo amor propio natural y de todo contento consigo mismo, en el fondo se odia, y de que su hiperactividad política, su desmedida ansia de ser alguien, su vanidad, que ya hay que calificar de apocalíptica, surge únicamente del deseo de acallar todos sus dolorosos reconocimientos, el reconocimiento de ser un aborto hecho a base de basura y estiércol. Pueden añadirse unas cuantas cosas.

Erna Hanfstaengl,(*) que le conoce mejor que yo, me habla de su creciente miedo a los fantasmas, dice que el miedo a los espíritus de aquellos que ha asesinado le espolea y le impide quedarse mucho tiempo en el mismo sitio.

No concuerda mal con eso el que recientemente haya pa sado sus noches insomnes en su cine privado, y que sus desdichados operadores tengan que ponerle seis películas noche tras noche...

Todo eso puede ser. No hace más que afianzar mi diagnóstico. Ni siquiera creo que este hombre tenga una predisposición innata especialmente amoral: calificarlo de gran criminal sería

demasiado honor para él. Si un Gobierno alemán hubiera satisfecho a tiempo su desmedida vanidad montándole un estudio gigantesco y pagando a la prensa para que lo celebrara como el mayor pintor de todos los tiempos, creo que habría ido a parar a una vía muerta carente de todo peligro, y jamás se le habría pasado por la cabeza pegar fuego al mundo. No, no creo en sus cualidades de Borgia, creo que el ansia de abrirse paso de una personalidad construida de desechos y profundamente fallida ha coincidido en esta ocasión con un capricho de la Historia, que le está dejando jugar un rato con las palancas de su gran mecanismo, como hizo antaño con el curtidor Cleón. Creo que todo esto coincide con un acceso febril de este pueblo. Sí, creo que este miserable demonio escapado de un infierno de excrementos digno de Strindberg, ha

coincidido, como antaño aquel Bockelson, con un momento de drenaje de abscesos, ha surgido como la encarnación de todos los turbios deseos de las masas, normalmente bien reprimidos.

(…)

Volví a verlo de cerca una vez más. Fue en aquel otoño de 1932, cargado de presagios, en el que Alemania empezó a tener fiebre. Friedrich von Mücke y yo estábamos cenando en la Osteria Bavaria de Múnich cuando él —por otra parte solo, sin su Guardia de Corps habitual— entró en el local y tomó asiento en la mesa de al lado. Allí estaba, convertido entretanto en un hombre poderosísimo en Alemania... y allí, sentado, se sintió observado y criticado por nosotros, muy incómodo, motivo por el cual adoptó enseguida el gesto obstinado de un pequeño funciona rio que ha entrado en un local normalmente inaccesible para él, pero que, una vez ha tomado asiento, exige a cambio de su buen dinero «que le sirvan y traten igual de bien que a esos distinguidos caballeros de ahí».

Sí, allí estaba sentado, un Gengis Khan vegetariano, un Alejandro abstemio, un Napoleón sin mujeres, una miniatura de Bismarck que habría tenido que guardar un mes de cama si se

hubiera visto forzado a tomar aunque solo fuera uno de los desayunos del viejo Canciller de Hierro.

Yo había venido en coche a la ciudad y, por aquel entonces en septiembre de 1932, como las carreteras eran ya bastante inseguras, llevaba encima una pistola lista para disparar; en aquel

local casi vacío habría podido hacerlo, sin más. Lo habría hecho, si hubiera sabido el papel que iba a desempeñar ese puerco, y los años de sufrimiento que nos esperaban. Por aquel entonces, no lo consideraba más que un personaje de revista satírica, y no disparé. Tampoco habría servido de nada, porque el Consejo del Altísimo ya había decidido nuestro martirio, y si entonces lo hubieran atado a las vías del tren, el vertiginoso expreso habría descarrilado antes de alcanzarlo. Hoy se oye hablar de muchos atentados que estaban destinados a él, y todos

fracasaron. Así será, y tendrá suerte hasta que llegue su hora. Cuando esta haya llegado, la perdición irá arrastrándose hasta él desde todos los rincones..., incluso desde rincones en los que él nunca ha pensado. Desde hace años (y esto vale también para este país de los demonios, por el momento tan afortunado), Dios parece dormir. «Pero si Dios quiere —dice un proverbio ruso— hasta una escoba puede disparar.»

(*)Erna Hanfstaengl era la hermana mayor de “Putzi” Hanfstaengl . Incluí un post el 18 de noviembre sobre él en este blog.

Fuente: Editorial Minúscula.

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19Sep, 2009

LEV TOLSTÓI; Pacificista.

Escrito por: corto-cortes el 19 Sep 2009 - URL Permanente

El ruso Lev Tolstói (1828-1910) además de un gran escritor ( Guerra y Paz, Anna Karenina...)fue un pacifista profundo. El 6 de enero de 1853 tiene 24 años y se encuentra en Grozni (actualmente capital de Chechenia) en la guerra del Caucaso con su hermano Nikolai que es militar y escribe en su diario:

Hubo un desfile absurdo. Todos beben, sobre todo mi hermano, y para mi es muy desagradable. La guerra es algo tan injusto y tan malo que quienes combaten tratan de asfixiar en su interior la voz de la conciencia. ¿Estoy haciendo bien? Señor, dame la luz y perdoname si hago mal.

En Guerra y Paz, que escribe 15 años después, razona con profundidad su postura pacifista. En la Primera parte del Libro Tercero, en la pagina 877 de la edición del Taller de Mario Muchnik comenta el inicio de la guerra franco-rusa de 1812:

El 12 de junio los ejércitos de la Europa occidental cruzaron las fronteras de Rusia y la guerra comenzó; es decir; se produjo un acontecimiento contrario a la rezón y a toda la naturaleza humana.

(...)

¿Que motivó tan extraordinario suceso? ¿Cuales fueron sus causas? Los historiadores, con ingenua convicción, aseguran que las causas fueron: la ofensa inferida al duque de Oldenburgo, el fracaso del bloqueo continental, la ambición de Napoleon, la firmeza de Alejandro (el Zar de Rusia), los errores de los diplomáticos, etcétera.

(...)

A Medida que profundizamos en la búsqueda de sus razones y analizamos cada una separadamente, o la serie de todas ellas, nos parecen igualmente justas en si mismas e igualmente falsas por su nulidad en comparación con la magnitud de los hechos y por su insignificancia para darles origen (sin la participación de las demás causas concordantes). El hecho de que Napoleon se negara a retirar sus tropas del otro lado del Vístula y a devolver los territorios de Oldenburgo tiene para nosotros idéntico valor que el deseo o la desgana del primer cabo francés de reengancharse, pues si ese cabo no hubiera querido continuar en el servicio, y si otros y otros miles de cabos y soldados franceses lo hubieran imitado, el ejército de Napoleon no habría sido tan poderoso y la guerra habría sido imposible.

40 años después, poco antes de morir, el 7 de septiembre de 1910 escribe una carta a Gandhi (1):

Recibí su revista Indian opinion y me alegró leer lo que allí se escribe sobre quienes practican la no-resistencia. Me gustaría comunicarle las ideas que me suscitó esa lectura.

Cuanto más vivo, y especialmente ahora que siento con tanta agudeza la cercanía de la muerte, quiero comunicar a los demás algo que percibo de manera muy aguda y que, en mi opinión, es de una enorme gravedad. Se trata de aquello que suele llamarse la no-resistencia, pero que en realidad no es otra cosa que la doctrina del amor no desfigurada por falsas interpretaciones. Que el amor, es decir la aspiración de las almas humanas a la unión, y que la actividad que se desprende de esa aspiración es la única y suprema de la vida humana es algo que todo hombre sabe y siente en le fondo de su alma (con mayor claridad puede verse en los niños); lo sabe y lo siente mientras no se enreda en doctrinas falsas del mundo. Esta ley ha sido proclamada por todos los sabios del universo, hindues, chinos, judíos, griegos y romanos.

(1) En los años decisivos para su formación intelectual Gandhi leyó a Tolstói en quien encontró en quien encontró a un guía para el perfeccionamiento de la práctica y la teoría de la no-violencia.

Fuentes.

Guerra y paz, Taller de Mario Muchnik. 2006.

Lev Tolstói, Diarios (1847-1894), Acantilado. 2002.

Lev Tolstói, Correspondencia, Acantilado. 2008.

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