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01Jul, 2009

GUERRA Y PAZ; Tolstoi. La novela.

Escrito por: corto-cortes el 01 Jul 2009 - URL Permanente

“Cuando no entiendo algo, escribo una novela. Cuando tengo una opinión clara sobre un asunto, escribo un ensayo.”

Amos Oz

Hace unos años se habló y se escribió con insistencia sobre la muerte de la novela. Por suerte no falleció. La novela es el mejor instrumento para entender, en profundidad, una época; los hechos históricos y los hombres que los protagonizaron.

El escritor ruso Liev Tolstoi (1828-19109), quizás el mejor novelista de todos los tiempos, lo tenía claro.

La novela Guerra y paz se empezó a publicar por entregas en 1865 en la revista El mensajero ruso. Veintitrés años después, en 1888, el autor publicó una reflexión sobre la novela en la revista Antigüedades rusas. Desde entonces ese texto, que aclara en mucho la intención de la novela, se incluye como anexo en casi todas las ediciones. En la edición del Taller de Mario Muchnik (traducida directamente del ruso por Lydia Kuper) figura como anexo al final (paginas de la 1763 a la 1774).

Tolstoi divide su reflexión en varios puntos. El nº 5 se titula La discordancia entre mi descripción de los acontecimientos históricos y la de los historiadores:


No se trata de una discordancia casual; pero era inevitable. El historiador y el artista que describe una época histórica tienen objetivos muy diferentes. Se equivocaría el historiador que tratara de presentarnos a un personaje histórico en su totalidad, con toda la complejidad de sus relaciones en todos los aspectos de su vida. De la misma manera, erraría el artista que nos presentara a su personaje siempre en su significado histórico.

(…)

Para el historiador, que narra acciones dirigidas a un determinado objetivo, existe el héroe. Para el artista, que expresa las relaciones de ese mismo personaje con todos los aspectos de la vida, no pueden existir héroes sino hombres.

(…)

El historiador se ocupa de los resultados de un hecho; el artista, de la esencia del hecho.

(…)

Para un historiador, las fuentes principales son los informes de los jefes del ejército y los del general en jefe. El artista no puede sacar nada en limpio de tales fuentes porque no le dicen ni le explican nada.

Tolstoi, en un punto posterior, para el cual es importante la disquisición anterior, intenta descubrir el por qué de la guerra. Profundiza en la psicología individual y colectiva para intentar explicarse como es posible que cientos de miles de hombres maten a otros cientos de miles cuando uno a uno, en su mayoría , eran personas pacíficas.


Por lo tanto, existen dos clases de actos: Unos dependen y otros no dependen de mi voluntad. (…) cuanto más abstracta y por consiguiente menos ligada a la actividad de otros hombres es nuestra actividad, tanto más libre es; y a la inversa, cuanto más ligada está nuestra actividad a la de los demás, menos libre es.

El vínculo más fuerte e indisoluble, más penoso y constante con los demás hombres es el llamado poder sobre los otros, que en su verdadero significado no es más que una mayor dependencia con respecto a los demás.

Tolstoi fue un gran pacifista. Se estrujó la sesera intentando comprender lo incomprensible: Por que el hombre es un lobo para el hombre. Su confianza en la bondad intrínseca de la raza humana lo llevó a escribir sus novelas para intentar encontrar la respuesta al por qué de la maldad y la crueldad.

29Abr, 2009

TODOS LOS JÓVENES TRISTES Y LITERARIOS;Keith Gessen.

Escrito por: corto-cortes el 29 Abr 2009 - URL Permanente

Esta primera novela de Keith Gessen ( Moscú, 1975), que acaba de editar en castellano Alfaguara, es la crónica de una parte de la generación de norteamericanos que en el año 2000 tenían entre 18 y 25 años. Son jóvenes cultos, que inician o terminan su formación universitaria en centros de élite como Harvard. Están informados e interesados por la actualidad internacional y la política de su país. Son idealistas, aun, y confían en que los políticos del partido demócrata, liderados por Clinton, van a conseguir cambiar el mundo Para ellos que Al Gore perdiera las elecciones contra George W.Bush fue una tragedia:


Pág. 43.

Cuando dijeron que el padre de Lauren (Gore) había ganado las elecciones, le pedí a Liliam que se casara conmigo –fue de los más cursi, así como psicológicamente obtuso, pero no se me ocurrió nada mejor- y ella me dijo que sí. Se puso el anillo que le había comprado y añadió lo siguiente:

- Sobre todo ahora que tenemos un presidente ecologista que asegurará el futuro de nuestros hijos.

La besé.

Cuando los resultados dieron la vuelta, nos quedamos pasmados. El diamante que se bamboleaba en su dedo ahora parecía falso.

La pérdida de las elecciones desencadena el ingreso en un sanatorio mental de otro de los personajes:


Pág. 53.

Había estado muy deprimida y muy cabreada, le dijo ella, después de que los republicanos se hicieran con a Casa Blanca, pero había acabado ingresando en el sanatorio después de cargarse el televisor durante la toma de posesión. Era muy a principio de a era Bus, y su seguro médico lo cubría todo.

El conflicto palestino- israelí también tiene mucha presencia en el libro. Pero todos estos acontecimientos políticos, solo son un marco en el que se desarrollan los acontecimientos importantes y las preocupaciones (obsesivas a veces) de estos chicos: sus problemas con el sexo opuesto y su búsqueda de una identidad, de un lugar en el mundo que les ha tocado vivir.


Pág. 121.

“A veces acabas como Lenin –decía- y a veces como Liebknecht” Karl Liebknecht fue el comunista alemán que murió en la cárcel junto a Rosa Luxemburgo tras el fracaso de su intento de hacerse con el poder en 1919.

¿Cómo era que Mark siempre acababa como Liebknecht? Había algo en él: en su compañía, las mujeres parecían estar ejercitando su virtud todo el tiempo, poniéndole a prueba. Siempre venían de relaciones, tan sexualmente potentes como moramente lamentables, que intentaban compensar, vaya usted a saber por qué, con Mark.

- Todos los tíos con los que he salido desde que llegué aquí (Harvard) resultaron ser unos capullos de marca mayor –le dijo el otro día Leslie Devendorf mientras volvían en coche a casa de una fiesta del departamento de Historia y Mark , bastante borracho, se preguntaba si debía intentar besarla-. Solo quiere follar, follar y follar –decía Leslie sobre los hombres- Pero se acabó.

Le sonrió con dulzura a Mark, y este negó con la cabeza, pasmado, y no intentó besarla.

Keith Gessen ( Moscú, 1975) estudio en la universidad de Harvard. Es fundador y editor de la revista literaria n+1 . Ha colaborado como crítico para las revistas Slate, New York, Tha Atlantic Monthly y The New York Review of Books.

Fuente: Alfaguara.