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23Nov, 2009

LA NOCHE DE LOS TIEMPOS; Antonio Muñoz Molina;1.

Escrito por: corto-cortes el 23 Nov 2009 - URL Permanente

Los muchísimos libros de historia escritos sobre la Guerra Civil española han contado lo que ocurrió pero no han llegado a explicar porque hace más de 70 años nos matamos unos a otros de aquella forma tan animal.

Un libro de historia no puede, o no debe, meterse en la mente para analizar los motivos que lo llevan a uno a asesinar a sangre fría a su vecino. Por ello necesitamos novelas si queremos entender a nuestros abuelos.

Los españoles de hoy somos así debido a la herencia genética y cultural de nuestros padres y abuelos. Si yo quiero llegar a conocerme bien necesito entender porque mis antepasados actuaron así. En mi mente se celebra un largo juicio en el que los españoles de hace 70 años son los imputados. Después de saber lo que la historia cuenta verifico que me faltan pruebas para dictar sentencia. Se me escapan las razones últimas de aquel odio.

La última novela de Antonio Muñoz Molina, La noche de los tiempos, Seix Barral, 2009, me ofrece pruebas, espero que sean las que necesito. He leído cinco reseñas del libro y coinciden en que el autor hace una descripción de los años anteriores a la guerra y profundos análisis psicológicos de personajes clave en aquella triste historia. Además cuenta una historia de amor que contrastará, estoy seguro, con el odio imperante y me permitirá entender con más claridad lo ocurrido.

Cuatro de las reseñas que he leído, después de ensalzar la novela como la obra cumbre del autor, critican su excesiva extensión (958 páginas). Todas las personas somos complicadas. Siempre es difícil, si no imposible, explicar de forma completa los motivos que llevan a actuar. Pero si las acciones son de tipo matar a tu hermano entonces hacen falta muchas palabras, y grandes dotes como escritor, para describir los porqués.

Llevo 200 páginas de la novela de Muñoz Molina. De momento no le sobra ni una letra. Me emociona el reto tan grande que ha asumido como suyo el autor. La tarea le puede llevar a una gran novela o a un terrible fracaso.

Los retratos psicológicos son magistrales. En la página 61 está hablando sobre Moreno Villa, pintor y poeta de la Residencia de Estudiantes, amigo de Lorca y Juan Ramón Jimenez pero que no triunfó como ellos:


Otros más jóvenes que él se le habían acercado queriendo aprender de su experiencia y al cabo de no mucho tiempo lo habían dejado atrás sin agradecer lo que le debían: el ejemplo de su pintura y el de su conocimiento del arte moderno; el de su poesía que fue innovadora antes que la de nadie y cuya huella no reconocida estaba tan presente en los que ahora brillaban más que él. Hubiera querido que nada de eso le importara: su propio resentimiento le irritaba más que el éxito de los otros, ligeramente amargo para él incluso cuando lo consideraba merecido. Le daba tristeza no estar a la altura de lo mejor de sí mismo; no conformarse con el noble estoicismo del personaje que imaginaba, otro Moreno Villa igual de desengañado pero con el corazón mucho más sereno, poeta ya casi secreto, pintor tan ajeno a la celebridad como aquel Sánchez Cotán a quien él tanto admiraba, y que había pasado la vida culminando recónditas obrar maestras en su celda de cartujo, o como Juan Gris, persistiendo en su arte riguroso a pesar de la pobreza, a pesar del ruido del triunfo obsceno de Picasso.

Intentar entender y explicar los porqués de la guerra civil no es fácil. La tarea de Muñoz Molina tiene mucho mérito. De momento disfruto, totalmente atrapado, de la mejor novela que he leído en los últimos 10 años.

Me quedo con esa frase genial: “Le daba tristeza no estar a la altura de lo mejor de sí mismo.” ESO ES ESCRIBIR.

Seguiré informando.

04Nov, 2009

SUAREZ y el REY; Abel Hernández

Escrito por: corto-cortes el 04 Nov 2009 - URL Permanente

Durante la Transición política española de los años 80´s se comento, e incluso se llegó a escribir, que el asesinato del Almirante Carrero Blanco a manos de la banda terrorista ETA en 1973 tuvo un efecto colateral bueno: Se dijo, e insisto se puso negro sobre blanco en los periódicos, que gracias a aquel salvaje atentado la dictadura de Franco no se había perpetuado en la persona de Carrero, una vez muerto el dictador.

Abel Hernández, periodista de Soria de 72 años profundo conocedor de todo lo ocurrido en la arena política de aquellos años, desmonta aquella descabellada teoría (aunque insinúa otra) en su libro recientemente publicado Suarez y el Rey (Espasa 2009):

Página 63:

Por lo menos, durante la breve etapa de Carrero Blanco (como Presidente del Gobierno), que duró apenas seis meses, de junio a diciembre, cuando fue víctima del bárbaro asesinato a manos de ETA, contó (Juan Carlos de Borbón) con su lealtad personal. Incluso, el almirante había garantizado al Príncipe que, en caso de ser presidente de gobierno cuando muriera Franco, presentaría inmediatamente su dimisión para que pudiese actuar con plena libertad. Y en esa etapa los equipos del Príncipe permanecen en el Gobierno. Cosa que no ocurre con Arias Navarro ( que fue el sustituto de Carrero). La criminal voladura de Carrero no fue precisamente una aportación de ETA al futuro democrático de España. El almirante no era el sucesor de Franco. El sucesor previsto y dispuesto por Franco era el Rey, que tenía el propósito firme de cambiar de régimen, y ETA hizo todo lo posible para que descarrilara el tren de la transición a la democracia.

El nombramiento de Carlos Arias, responsable político en Gobernación en el momento del atentado, como sustituto, con la comentada frase de Franco de que "no hay mal que por bien no venga", produjo extrañeza y desconcierto. En el atentado habían fallado estrepitosamente, para algunos sospechosamente, los servicios secretos y la Policía.

Nota. los entre paréntesis son mios.

Un atentado terrorista nunca, en ninguna circunstancia, y en ningún sitio, tiene efectos positivos. Aquello del padre Vitoria de que existía el derecho legítimo de asesinar al dictador es, en mi opinión una aberración.

En este libro, Suarez y el Rey Abel Hernandez hace un repaso de la relación entre estas dos figuras fundamentales en la historia reciente de España. Relata la magnífica sintonía que hubo entre ellos y sus desencuentros que llevaron, además de otors motivos, a dimitir a Suarez.

Como Don Juan Carlos de Borbón y Don Adolfo Suarez fueron personajes protagonistas de casi todos los acontecimientos de relevancia de la Transición, las 200 páginas del libro de Hernandez se convierten en un perfecto resumen de aquel prodigioso, y hasta diría milagroso, paso de la dictadura a la Democracia.

Suarez y el Rey ha sido galardonado con el premio Espasa 2009 de ensayo.

La portada del libro se ilustra con la foto tomada por Adolfo Suarez Illana (hijo de Suarez) en la última visita que el rey hizo a su amigo. esta foto recibió el premio Ortega y Gasset de periodismo.

30Oct, 2009

LA HIJA DEL CORREGIDOR; Andrea Vitali.

Escrito por: corto-cortes el 30 Oct 2009 - URL Permanente

La divertida historia que el autor italiano cuanta en esta novela (miscelanea, 2009)de fácil lectura gira en torno a unas bragas. La hija del corregidor (alcalde) de un pueblo italiano de 1931 quiere unas bragas diferentes a las que usan las mujeres decentes y se las encarga a la dueña de la mercería. Esta se lo cuenta al cura en confesión, y este se lo dice a la madre de la chica, esposa del corregidor. Don Agostino Meccia, que así se llama el alcalde tiene en su poder unas bragas de ese tipo. La única vez que fue de putas pidió a la chica que lo atendió que le diera aquella prenda. Por ello supone que esa ropa íntima solo la usan las prostitutas.

Además sucede que don Agostino quiere pasar a la historia como lo hicieron sus antepasados y se empeña en construir un aeropuerto en el pueblo. Pero todo le sale mal.

Como si no tuviera suficientes problemas resulta que su hija se ha enamorado del hijo de la mujer que hace muchos años lo dejó plantado en el altar. Pero ocurren aun más cosas. Todas juntas describen la vida de este pueblo que Vitali relata con mucho talento.

Con este libro me he reído de forma ruidosa como no me ocurría desde que leí las aventuras de Don Camilo, aquel cura italiano que se peleaba con Peppone, el alcalde comunista, en aquellas inolvidables novelas escritas por Giovanni Guareschi.

Los personajes secundarios de La hija del corregidor están muy bien resueltos:

Mirabile que se encarga de la elección de los textos y de la selección de actores para el teatro del pueblo propone a Dulú (la telefonista del locutorio del pueblo) el papel principal de la obra “La reina de los espejos”.

Mirabile y Dulú están, solos, en la casa de ella ensayalando:

Página 150.


Para aquella escena, Addolorata (Dulú) se había preparado a conciencia. Como se trataba de una escena nocturna, la reina insomne, corroída por las dudas, se había peinado como si se acabara de la cama y se había puesto un camisón.

Con la emoción del recitado, en un momento dado se le había caído un tirante y le asomó media teta.

En aquel preciso momento el maestro Mirabile entró en ebullición.

Estaban en el punto en que la reina, tras presentar el espejo al público, debía hacer lo propio con el cetro. Pero Dulú se lo había olvidado.

Se quedó inmóvil.

-Cogeré un cucharón, servirá igual- dijo.

-No te muevas. Espera –le sugirió el maestro Mirabile, con la voz entrecortada.

Estaba fuera de sí.

Se le acercó y, susurrando, le dijo:

-Coge este cetro.

Y guió la mano de la actriz.

Addolorata al principio no entendía.

Se encontró en la mano aquel artefacto turgente y húmedo y lo retuvo en la mano un instante, con lo que Mirabile se hizo ilusiones y, sin pensárselo dos veces, la aferró por las nalgas.

Fue entonces cuando Dulú reaccionó. Y con la mano, apretando fuerte, dobló el órgano hacia abajo, lo que al maestro le provocó un dolor desgarrador.

23Oct, 2009

NAVOKOV; El buen lector.

Escrito por: corto-cortes el 23 Oct 2009 - URL Permanente

Ediciones B (en su colección ZETAbolsillo)está reeditando, con mucho acierto y buen criterio, algunos libros que habían caído en el olvido y que nos ofrecen hoy maravillosas obras que no han perdido actualidad. En esta selección hay tres libros del gran Navokov (San Petersburgo 1899 – Montreux, Suiza, 1977). Se trata de tres cursos de literatura que impartió en una universidad americana: Curso de literatura rusa, Curso de literatura europea y Curso sobre El Quijote.

En el Curso de literatura europea propone, el autor de Lolita, una pequeña encuesta a sus alumnos. Facilitó diez características del lector; de las diez, los estudiantes debían elegir cuatro que, combinadas, equivaliesen a un buen lector.

1.- Debe pertenecer a un club de lectores.

2.- Debe identificarse con el héroe o con la heroína.

3.- Debe concentrarse en le aspecto socioeconómico.

4.- Debe preferir un relato con acción y diálogos a uno sin ellos.

5.- Debe haber visto la novela en película.

6.- Debe ser un autor embrionario.

7.- Debe tener imaginación.

8.- Debe tener memoria.

9.- Debe tener un diccionario.

10.- Debe tener cierto sentido artístico.

La solución: Escribe Navokov:


Los estudiantes se inclinaron en su mayoría por la identificación emocional, la acción y el aspecto socioeconómico o histórico. Naturalmente, como habréis adivinado, el buen lector es aquel que tiene imaginación, memoria, un diccionario y cierto sentido artístico…, sentido que yo trato de desarrollar en mí mismo y en los demás siempre que se me ofrece la ocasión.

El libro en la reciente edición de bolsillo y Navokov.

22Oct, 2009

LEV TOLSTÓI; Amor al prójimo y felicidad.

Escrito por: corto-cortes el 22 Oct 2009 - URL Permanente

En las novelas de Tolstoi (Yásnaia poliana, Rusia, 1828 – 1910) hay numerosas e intencionadas lecciones morales. En algunos casos se convierten en auténticas reflexiones filosóficas. Leyendo sus diarios (1847 -1894), Acantilado, entiendes la procedencia de tales sermones.

Desde que empieza a escribir sus diarios con 17 años hasta su muerte el asunto del Amor al prójimo y la relación con Dios son los temas principales. En tercer lugar se sitúa su trabajo y a continuación las relaciones con su esposa y las mujeres en general.

El autor de Guerra y paz vivió en continua ansiedad y se repetía a si mismo que para ser feliz hay 1º que amar al prójimo, 2º trabajar insistentemente ( llegó a segar sus campos y a coser botas) y 3º buscar la verdad.

A pesar de tan buenas intenciones no llegó a alcanzar esa ansiada felicidad. Lo cuenta Maxim Gorka en su libro Recuerdos de Tolstói, Chejov y Andreiev 1935 editorial NORTESUR:

Pag 53.


Pero él nunca estuvo bien, nunca y en ninguna parte, estoy convencido: ni sumergido “en libros de sabiduría”, ni “a lomos de un caballo”, ni “sobre un pecho de mujer” experimentó de pleno los placeres del “paraíso terrenal”. Es demasiado cerebral para ello y conoce demasiado bien la vida y a los hombre. Valgan como prueba otras palabras suyas: “El califa Abderramán contó catorce días felices en su vida, mientras que yo, seguramente, no sumaría tantos. Y todo porque nunca he vivido –no se hacerlo- para mí mismo, para mi alma, sino derrochándome en los otros”

De estas palabras de Tolstói recogidas por Gorki podría parecer que el genio ruso estaba convencido de que amaba al prójimo como él mismo se imponía. Su hijo no estaba de acuerdo.

En los diarios de Tolstói en su entrada del día 4 de junio de 1884 cuenta una discusión con su hijo mayor “Seriozha”. El padre argumenta que el escepticismo conduce a la infelicidad si el hombre no vive de acuerdo con sus ideales. Acusa al hijo directamente de eludir sus responsabilidades y este arremete contra el escritor acusándolo de no hacer nada, de solamente hablar.

Escribe Tolstói a continuación (pag. 263):


Esto me ofendió de manera muy dolorosa. Es igual que su madre, malo e insensible. Me hizo mucho daño.

Más adelante en el año 1899, ya con 61 años, escribe Tolstói en sus diarios (pag. 331):


28 de noviembre. Leí que la vida es amor, y que cuando la vida es amor, es gozo, bienestar. Sí, al parecer todo lo que se necesita, lo único que se necesita es amar, saber amar, acostumbrarse a amar a todo el mundo siempre, desacostumbrarse a no amar a quien quiera que sea en su presencia o en su ausencia. Pensé: pero si esto es algo que yo sé, he escrito al respecto, se supone que creo en eso. ¿Por qué no lo hago? ¿Por qué no vivo solo de eso? La vida que llevo, toda, no es sino un tâtonnement (marcha a tientas) y lo que hay que hacer es basar toda la vida firmemente en esto: buscar, desear, hacer una sol cosa –el bien a los hombres-, amar e incrementar en ellos el amor, y disminuir en ellos la falta de amor.

La explicación la termina ofreciendo 36 años después Gorki, que tuvo la suerte de compartir muchas jornadas con el autor de Anna Karenina, en su libro Recuerdos de Tolstói, Chejov y Andreiev 1935 editorial NORTESUR:

Pag. 56, refiriendose a Tolstói:


Él es un hombre que busca a Dios no para sí mismo, sino para los demás, para que lo dejen a él, al hombre, en la tranquilidad del desierto que ha elegido.

La conclusión de Gorki es durísima. En el fondo, como artista y genio, Tolstói no soportaba a la gente “vulgar”, que para él eran casi todos. Piensa que nadie está a su altura. Los otros lo aburren soberanamente y lo que quiere es que lo dejen solo. Lo más triste es que solo tampoco es feliz.

Lev Tolstói.

21Oct, 2009

40 CUMPLEAÑOS DE ANAGRAMA

Escrito por: corto-cortes el 21 Oct 2009 - URL Permanente

Se cumplen estos dias los 40 años desde que don Jorge Herralde fundó su editorial, Anangrama.

Se ha escrito mucho en la prensa diaria y los blogs sobre el evento. Yo solo quiero felicitar a todos los que tiene algo que ver con la casa, en especial a Don Jorge, y poner unas letras.

Hace tiempo una amiga un poco tontita comentó que yo debía ser muy inteligente por que tenía muchos libros “amarillos de esos” en mi biblioteca. Dejando a un lado la estupidez de mi amiga la historia demuestra una vez más lo bien que Herralde ha conseguido posicionar sus productos, sus libros. En la mente de muchos un libro de Anagrama es garantía de buena literatura y de autores modernos e inteligentes. Y lo mejor es que a lo largo del tiempo sigue dándose la misma motivación emocional de compra en las nuevas generaciones. En la mente de los jóvenes de 20 años de hoy interesados por la cultura de vanguardia, se perciben estos libros con las mismas connotaciones que llevaban a los progres y modernos de los 80´s a comprarlos.

Un éxito de Marketing con pocas comparaciones posibles.

El maestro Arcadi Espada lo explica mejor que yo en su carta semanal del sabado 26 de septiembre en EL MUNDO:


Herralde ha sido el último maître à penser de la edición española, el único que, ¡con Lara!, puede presumir de que sus lectores compraban libros por la marca. Es decir, sin conocer al autor; o lo que a veces ha sido mucho peor, y realmente sorprendente: conociéndolos. Herralde, como cualquier editor, ha publicado libros mediocres y malos; pero su singularidad, característica de los editores de marca, ha sido la insistencia en algún autor irrisorio. Como es de ley en estos casos, los anagramáticos atribuíamos la insistencia a un defecto de percepción propio… y comprábamos el siguiente libro del irrisorio, tratando de mejorarla. No había manera; pero también así se fue llenando la caja.

Anagrama no consiguió su buena imagen con publicidad. Lo hizo con una cuidada selección de autores y ofreciendo calidad.

Fetichista como soy, de libros y de otras cosas, no podía decorar mis letras con mejor foto de Don Jorge Herralde que esta.

Coral Majo, Ana Bohigas y Jorge Herralde.

Foto: Colita.

06Oct, 2009

TOLSTÓI; y la religión.

Escrito por: corto-cortes el 06 Oct 2009 - URL Permanente

Tolstói (1828-1910) no dejó, durante toda su vida, de preguntarse sobre la existencia de dios. El escritor ruso fue un hombre muy inteligante y honesto en sus reflexiones y convicciones. En toda fe religiosa hay un salto en el vacío que la RAZÓN no respalda. Ese agujero de la razón lo resuelve Tolstói con la necesidad de dar un sentido a la vida y aceptando la inferioridad de la inteligencia human para comprender la divinidad.

En 1874 en una hoja suelta que con buen criterio Selma Ancira (editora y traductora) ha incluido en sus diarios (editados por Acantilado) escribe:

Tras haber vivido casi 50 años, me he convencido de que la vida terrenal no tiene nada que ofrecer y todo hombre inteligente que considere la vida terrenal con seriedad - los trabajos, los miedos, los reproches las luchas- acabará preguntándose: ¿por qué?, por una locura; ese hombre se levantará la tapa de los sesos y Hartmann y Schopenhauer tendrán razón. Pero Schopenhauer ha permitido sentir a la gente que hay algo que le impide suicidarse. El objetivo de mi libro es justamente ese algo. ¿Qué nos hace vivir?. La religión.

La editorial Nortesur acaba de editar el libro del escritor ruso Maxim Gorki (1868-1936) Recuerdos de Tolstói, Chejov y Andréiev 1927. En este volumen Gorki al que se consideró el gran escritor de la revolución rusa relata sus encuentros con estos monstruos de las letras.

En la pagina 18 escribe Gorki sobre Tolstói:

En su diario, que me dejó leer, me sorprendió un aforismo extraño: "Dios es mi deseo".

Hoy al devolverle el cuaderno, le he preguntado qué era aquello.

- Un pensamiento inacabado -dijo mirando la página con los ojos entornados- Tal vez quise decir: Dios es mi deseo de concebirlo... No, no es esto...

Se rió, enrolló la libreta y la guardó en el ancho bolsillo de su blusa. Sus relaciones con Dios son muy confusas, pero a veces me recuerdan las de "dos osos en la misma madriguera".

Más adelante, en la página 41, cita Gorki una reflexión de Tolstói:

¿Qué significa saber? Sé que soy Tolstói, que soy escritor, que tengo una mujer, hijos, el pelo canoso, la cara fea y con barba: todo esto lo refleja mi pasaporte. No dice nada en cambio de mi alma. Del alma solo se una cosa: que ansía la cercanía de Dios. ¿Y qué es Dios? Es aquello de lo que mi alma forma parte. Y ya está. A quien ha aprendido a reflexionar le cuesta creer, pero vivir en Dios solo es posible a través de la fe. Tertuliano dijo: "El pensamiento es el mal".

Recuerdo ahora cuando en su novela Guerra y Paz el príncipe Pierre Bezujov, lleno de dudas existenciales después de batirse en duelo, se encuentra en una posada del camino entre San Petersburgo y Moscú al que luego sería su maestro en la masonería. Este, ante su falta de fe religiosa, le dice al príncipe que como pretende con su mente humana comprender a Dios. Además le sugiere que primero debe limpiar su alma de egoismo y solo cuando realmente ame se pregunte de nuevo por Dios.

Un amigo mio, con dudas de fe, consultó con un cura. Este le respondió que por eso se le llama fe. Si se pudiera tener la certeza de la existencia de Dios entonces se llamaría de otro modo.
Recuerdos de Tolstói, Chéjov y Andréiev

Fuentes: Acantilado, Nortesur.

29Sep, 2009

DIARIO DE UN DESESPERADO; Friedrich Reck.

Escrito por: corto-cortes el 29 Sep 2009 - URL Permanente

Editorial Minúscula edita los diarios del escritor alemán Friedrich Reck entre 1936 y 1945 cuando ocurre su muerte en el campo de concentración de Dachau. En ellos describe como la sociedad conservadora alemana vivió la llegada al poder del nacionalsocialismo. Destaco a continuación el fragmento en que relata sus encuentros con Hitler y como se arrepiente de no haberlo matado cuando pudo.


Friedrich Reck (1884-1945), hijo de un terrateniente de Prusia Oriental que fue diputado conservador, estudió medicina y, en 1912, se embarcó como médico de a bordo rumbo a América. A su regreso a Alemania, se instaló en Baviera y comenzó a colaborar con el Süddeutsche Zeitung. Escribió novelas históricas y se convirtió en un personaje singular de la sociedad muniquesa. En octubre de 1944 le arrestan por primera vez, la segunda no sobrevivirá: en diciembre de ese mismo año la Gestapo vuelve a detenerlo. En enero de 1945 llega a Dachau, donde muere poco después.


Mi vida en esta ciénaga pronto entrará en su quinto año. Desde hace más de cuarenta y dos meses pienso odio, me acuesto con odio, sueño odio para despertar con odio: me asfixia verme

prisionero de una horda de monos perversos, y me devana los sesos el eterno enigma de este mismo pueblo, que hace unos años velaba tan celosamente por sus derechos y que de la noche a la mañana se ha hundido en este letargo, en el que no solo tolera el dominio de los inútiles de ayer, sino que además, para colmo de vergüenza, ya no está en condiciones de percibir como ignominia supropia ignominia...

(…)

A pesar de su meteórica carrera (se refiere a Hitler) , en ese diagnóstico de hace ahora dos décadas no ha cambiado absolutamente nada. Se mantiene, aún hoy, basado en el reconocimiento de que él, carente de todo amor propio natural y de todo contento consigo mismo, en el fondo se odia, y de que su hiperactividad política, su desmedida ansia de ser alguien, su vanidad, que ya hay que calificar de apocalíptica, surge únicamente del deseo de acallar todos sus dolorosos reconocimientos, el reconocimiento de ser un aborto hecho a base de basura y estiércol. Pueden añadirse unas cuantas cosas.

Erna Hanfstaengl,(*) que le conoce mejor que yo, me habla de su creciente miedo a los fantasmas, dice que el miedo a los espíritus de aquellos que ha asesinado le espolea y le impide quedarse mucho tiempo en el mismo sitio.

No concuerda mal con eso el que recientemente haya pa sado sus noches insomnes en su cine privado, y que sus desdichados operadores tengan que ponerle seis películas noche tras noche...

Todo eso puede ser. No hace más que afianzar mi diagnóstico. Ni siquiera creo que este hombre tenga una predisposición innata especialmente amoral: calificarlo de gran criminal sería

demasiado honor para él. Si un Gobierno alemán hubiera satisfecho a tiempo su desmedida vanidad montándole un estudio gigantesco y pagando a la prensa para que lo celebrara como el mayor pintor de todos los tiempos, creo que habría ido a parar a una vía muerta carente de todo peligro, y jamás se le habría pasado por la cabeza pegar fuego al mundo. No, no creo en sus cualidades de Borgia, creo que el ansia de abrirse paso de una personalidad construida de desechos y profundamente fallida ha coincidido en esta ocasión con un capricho de la Historia, que le está dejando jugar un rato con las palancas de su gran mecanismo, como hizo antaño con el curtidor Cleón. Creo que todo esto coincide con un acceso febril de este pueblo. Sí, creo que este miserable demonio escapado de un infierno de excrementos digno de Strindberg, ha

coincidido, como antaño aquel Bockelson, con un momento de drenaje de abscesos, ha surgido como la encarnación de todos los turbios deseos de las masas, normalmente bien reprimidos.

(…)

Volví a verlo de cerca una vez más. Fue en aquel otoño de 1932, cargado de presagios, en el que Alemania empezó a tener fiebre. Friedrich von Mücke y yo estábamos cenando en la Osteria Bavaria de Múnich cuando él —por otra parte solo, sin su Guardia de Corps habitual— entró en el local y tomó asiento en la mesa de al lado. Allí estaba, convertido entretanto en un hombre poderosísimo en Alemania... y allí, sentado, se sintió observado y criticado por nosotros, muy incómodo, motivo por el cual adoptó enseguida el gesto obstinado de un pequeño funciona rio que ha entrado en un local normalmente inaccesible para él, pero que, una vez ha tomado asiento, exige a cambio de su buen dinero «que le sirvan y traten igual de bien que a esos distinguidos caballeros de ahí».

Sí, allí estaba sentado, un Gengis Khan vegetariano, un Alejandro abstemio, un Napoleón sin mujeres, una miniatura de Bismarck que habría tenido que guardar un mes de cama si se

hubiera visto forzado a tomar aunque solo fuera uno de los desayunos del viejo Canciller de Hierro.

Yo había venido en coche a la ciudad y, por aquel entonces en septiembre de 1932, como las carreteras eran ya bastante inseguras, llevaba encima una pistola lista para disparar; en aquel

local casi vacío habría podido hacerlo, sin más. Lo habría hecho, si hubiera sabido el papel que iba a desempeñar ese puerco, y los años de sufrimiento que nos esperaban. Por aquel entonces, no lo consideraba más que un personaje de revista satírica, y no disparé. Tampoco habría servido de nada, porque el Consejo del Altísimo ya había decidido nuestro martirio, y si entonces lo hubieran atado a las vías del tren, el vertiginoso expreso habría descarrilado antes de alcanzarlo. Hoy se oye hablar de muchos atentados que estaban destinados a él, y todos

fracasaron. Así será, y tendrá suerte hasta que llegue su hora. Cuando esta haya llegado, la perdición irá arrastrándose hasta él desde todos los rincones..., incluso desde rincones en los que él nunca ha pensado. Desde hace años (y esto vale también para este país de los demonios, por el momento tan afortunado), Dios parece dormir. «Pero si Dios quiere —dice un proverbio ruso— hasta una escoba puede disparar.»

(*)Erna Hanfstaengl era la hermana mayor de “Putzi” Hanfstaengl . Incluí un post el 18 de noviembre sobre él en este blog.

Fuente: Editorial Minúscula.

22Sep, 2009

UNA MAÑANA PERDIDA; Gabriela Adamesteanu.

Escrito por: corto-cortes el 22 Sep 2009 - URL Permanente

Dedicado a Caperucita.

La escritora rumana Gabriela Adamesteanu (Târgu Ocna, 1942) publicó su mejor novela, Una mañana perdida, cinco años antes de la caida del régimen comunista de Ceausescu. En ella relata la vida en Rumanía durante el siglo XX. Las 562 páginas, que ahora edita Lumen en España, cuentan una mañana en la vida de Vica, una mujer pobre e hipocondríaca de más de 70 años. Durante unas horas Vica visita a varios vecinos y en sus conversaciones recuerdan su vida y la de su país.

En una entrevista que le hacen a la autora en EL PAÍS comenta a propósito de la siguiente frase de la novela: “El marido, que sepa de ti solo de cintura para abajo…”


No sólo los hombres tienen esa idea de usar a las mujeres, ellas también tienen esa imagen cínica y no le ceden la parte más importante de su cuerpo, la mente y el corazón. Sentencias que pueden parecer cínicas pero que a lo mejor son sólo pragmáticas".

Estos son los primeros párrafos de este libro:

La calle Coriolan

En otras épocas, ¿habría estado ella así, días enteros sin moverse de casa, como ahora? ¡Ni muerta! Habría sentido que se le caía la casa encima. Se las arreglaba lo mejor que podía y, ¡hala!, a la calle. Hoy visitaba a uno, mañana a otro: iba de casa en casa; pero volver a la suya con las manos vacías, eso sí que nunca; andaba de palique con todo el mundo, se enteraba de todo; después de tanto estar con el mudo del marido, le entran a una ganas de salir pitando… Nunca tuvieron grandes temas de conversación, pues, al fin y al cabo, ¿de qué se puede hablar con los hombres?

—El marido, que sepa de ti solo de cintura para abajo… —dice, y la cuñada, al escucharla, se encrespa.

—Cállate, Vica, ¡qué bruta! Te está oyendo el chico… Ya estás vieja, y dale que dale con tus guarrerías…

—Y si me oye, ¿qué? Pues que oiga. ¿Acaso le queda mucho para seguir pegado a tus faldas? No te preocupes, que yo he estado en buenas casas y sé cómo hablan las señoras… Y en todas partes nos entendíamos muy bien, todos me tenían cariño y aprecio, madame Ioaniu, por ejemplo, cómo nos reíamos… con ella y con Ivona…

Una muda esa cuñada suya: ni con sacacorchos le arrancas una palabra. Pobre de su hermano, toda la vida siguiéndole la corriente, que así son los hombres, se dejan llevar por la mujer. Solo al testarudo de su hombretón ella nunca ha podido sacarle de lo suyo.

(…)

Así era su marido: gruñón; lo que es ella, no, su carácter era distinto, había salido a mamá, alegre como ella; ¡ay!, cómo le hubiera gustado que le tocase una pareja igual, alguien a quien le gustara reír… Los hay también de esta laya, pero tienen otros defectos, en este mundo todos los hombres son iguales, ni pensar que haya unos mejores que otros…

Pero, quién iba a creerlo, ahora cada vez se le hace más duro salir de casa. Sin embargo, siquiera una o dos veces al mes, coge su talega de cuero (esa que le regaló madame Daniel), la llena con todo lo que encuentra a mano, se pone varios jerséis, se coloca la dentadura, se tapa la cabeza con dos pañolones, se calza la boina tiesa

que se hizo con los restos de un gabán viejo (de eso ya van nueve años), la asegura atándola con una bufanda, y se las pira. O eso es lo que dice su marido:

—Conque otra vez te las piras, ¿eh?… —rezonga desde la cama, debajo de las mantas amontonadas sobre el edredón, donde yace con la cabeza envuelta en un jersey de ella, viejo y andrajoso, desde que se le ha perdido la gorra descolorida que se ponía siempre al acostarse. Habla jadeando entre palabra y palabra, es gordo y alto, pesa más de cien kilos. La piel del cuello le cuelga flácida, pero sus mejillas se ven rozagantes, casi sonrosadas, y en ellas la barba sin afeitar de varios días crece áspera y cana.

»… tú y tu maldita costumbre de no parar en casa… siempre volando a casas ajenas y no paras en la tuya.

—¡Déjame ya! —exclama ella.

(…)

Tampoco hace caso de lo que le está diciendo él. Que siga refunfuñando cuanto quiera, pedazo de boquirrasgado, que hable solo, para sí mismo, palabra de varón es una sinrazón, como solía decirle a madame Ioaniu… y cómo le divertía esto a la vieja… Lo que es Vica, ya aprendió a apañárselas: apenas siente que el marido está a punto de desvariar y soltar su rollo, ella se mete en la sala, y que el diablo os lleve a ti, a tu madre y a tu padre, y a toda tu parentela, masculla entre dientes…

Fuente foto: multimedia.fnac

16Sep, 2009

IGNACIO MARTINEZ DE PISON; Partes de guerra.

Escrito por: corto-cortes el 16 Sep 2009 - URL Permanente

En enero de 2009, RBA Editores publicó Partes de guerra. Este libro consiste en una recopilación de relatos sobre la guerra civil española realizada por el escritor Ignacio Martinez de Pisón (Zaragoza 1960) .

Los escritores de los que se incluye un relato son: Aldecoa, Atxaga, Aub, Ayala, Barea, Calders, Campos, Chaves, Nogales, Delibes, Fernández Santos, García Hortelano, García Pavón, García Serrano, Jordana, León, Anglada, Méndez Ferrín, Matute, Neville, Novás, Calvo, Olmedo, Pereira, Pinilla, Quiñones, Rivas, Rodoreda, Segovia, Sender, Talens, Trapiello, Zúñiga.

El más interesante es el de Ramón José Sender , La lección, que solo se había publicado el 18 de julio de 1938 en Voz de Madrid y que hasta esta recopilación no había sido incluido en libor alguno. El relato comienza así:


El capitán Hurtado era el único oficial profesional que teníamos en Peguerinos en 1936. No acababa de salir de su asombro ante las milicias. Veía que las virtudes civiles daban un excelente resultado en el campo de batalla, y eso debía de contradecir los principios de su ciencia militar. Tenía un gran respeto por la combatividad y el valor de los milicianos, pero no comprendía políticamente la democracia, y a los que querían hablarle de las libertades populares les contestaba con un gesto impaciente: “Para cuatro días que uno va a vivir, dejadme en paz con vuestras tonterías”. Los milicianos se reían y movían lentamente la cabeza. Pero la disposición de Hurtado para el trabajo de guerra al lado de unos hombres cuya ideología no comprendía les era simpática a todos.
-Con vosotros -solía decir Hurtado a los milicianos- se puede ir a todas partes.
Eso les halagaba.
Aquel día Hurtado llamó a cinco hombres elegidos entre los más decididos. Cuatro muchachos y un viejo. éste era tipógrafo. Entre los otros había un ingeniero industrial, un metalúrgico y dos albañiles. El tipógrafo protestaba siempre porque no tenía tiempo para nada. Desde hacía tres días trataba en vano de leer un discurso del líder sindical de su organización, que había sido publicado en folleto y que llevaba consigo todo sucio y arrugado.


Para leer el cuento completo:

http://www.elcultural.es/version_papel/LETRAS/24631/La_leccion

Martinez de Pisón ha escrito novela, ensayo y cuentos. Entre sus novelas destacan Carreteras Secundarias 1996, El Tiempo de las Mujeres, 2003 y Dientes de Leche, 2008.

Fuente foto; rbalibros.