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27Sep, 2009

GUERRA Y PAZ; Ciencia militar.

Escrito por: corto-cortes el 27 Sep 2009 - URL Permanente

Cuando se entra en una guerra nunca se sabe como se termina por mucho que los estrategas y sabios militares proyecten, en sesudos estudios, los resultados. En Afganistan se montó una guerra hace 8 años en la que EEUU y sus aliados estaban convencidos de que arrasarían a los talibanes en pocos meses. A fecha de hoy la situación es peor que cuando se inició. En Irak, aunque después de derrocar a Sadam Housein se declaró la victoria de los EEUU, se ha perdido la guerra. La situación actual es que los aliados occidentales no lo quieren reconocer. George W. Bush y sus grandes estrategas militares del Pentágono debían haber leído Guerra y Paz donde Lev Tolstói hace 140 años escribió que la ciencia militar es una gran mentira:

En la página 934 de la edición del Taller de Mario Muchnik el príncipe Andrei Bolkonski está en una reunión del estado mayor del ejército ruso en la guerra de 1812 contra los franceses. Al comprobar que cada uno de los participantes dice una cosa diferente sobre cual debe ser la estrategia y después de haber pasado por la experiencia de Austerlitz, reflexiona sobre la supuesta ciencia militar:


¿Qué teoría y que ciencia puede haber en una actividad cuyas circunstancias y condiciones se desconocen y no pueden precisarse, en la que más difícil todavía resulta determinar la fuerza de los que hacen la guerra? Nadie sabe ni puede saber en que condiciones estará mañana nuestro ejército ni las tropas del enemigo, ni cual es la capacidad de resistencia de ese u otro destacamento. En ocasiones, cuando no hay un cobarde que grite “¡Estamos copados!” y eche a correr sino un hombre valeroso y jovial que grita “¡Hurra!”, un destacamento de 5.000 hombres vale por uno de 30.000, como ocurrió en Schoengraben; otras veces, 50.000 hombres huyen delante de 8.000, como en Austerlitz. ¿Qué ciencia puede haber en una acción, en la que, como ocurre ocurre en todas las acciones prácticas, nada puede determinarse y todo depende de innumerables factores que adquieren un sentido preciso en tan solo un minuto que nadie sabe cuando se producirá? Armfeld dice que nuestro ejército está dividido, y Paolucci asegura que hemos puesto a los franceses entre dos fuegos. Michaux afirma que el campamento de Drissa no sirve, porque le río pasa a sus espaldas. Pfull sostiene que precisamente en eso radica su fuerza. Toll propone un plan y Armfeld presenta otro. Todos son igualmente buenos y malos y sus ventajas se harán evidentes cuando el acontecimiento se produzca. Entonces ¿Por qué hablan todos del genio militar? ¿Acaso es un genio el hombre que sabe enviar los víveres a un destacamento en le momento oportuno o mandar a unos hacia la derecha y a otros hacia la izquierda?

Napoleon Bonaparte.

01Sep, 2009

GUERRA Y PAZ; Pensar la vida.

Escrito por: corto-cortes el 01 Sep 2009 - URL Permanente

Hace unos años, siendo adolescente y sintiendome muy angustiado, encontré consuelo en los Evangelios. Abría el libro sagrado al azar y siempre tenía la sensación de que lo leido estaba escrito para mi. Lo mismo me ocurre con las grandes novelas.

En la página 713 de la edición del Taller de Mario Muchnik de GUERRA Y PAZ escribe Tolstói:


La ociosidad, según la tradición bíblica, la falta de todo trabajo, era la condición que aseguraba la felicidad, el bienestar del primer ser humano antes de su caida. El gusto por la ociosidad no ha cambiado en el hombre después de su caida, pero la maldición sigue pesando sobre él, y no solo porque debamos ganar el pan con el sudor de nuestra frente, sino porque nuestra naturaleza moral nos prohibe estar ociosos y tranquilos al mismo tiempo. Una voz secreta nos dice que por estar ociosos somos culpables. Si el hombre pudiese hallar un estado en el que, sin dejar de ser ocioso, supiese que es útil y que cumple con su deber, habría recuperado una parte de la felicidad primitiva.

Todos los veranos me hago el propósito de permanecer al menos 2 semanas totalmente ocioso, haciendo solo lo que me apetezca. Nunca lo consigo. Solo cuando fui niño disfruté de esa ausencia de esfuerzo sin sentirme culpable y ansioso. No sé si se trata de una maldición bíblica o de la educación recibida, pero no puedo refocilarme en la molicie del ocio, como decía aquel falangista.

El parrafo anterior de Guerra y Paz sirve de introducción a una reflexión muy acertada sobre la vida militar.

Continúa escribiendo Tolstói:


Hay todo un estamento, el militar que goza de semejante estado de ociosidad obligatoria e irreprochable y en ello reside y residirá el principal atractivo del servicio de la armas.

Nikolái Rostov, uno de los personajes centrales de la novela de Tolstói, es oficial del Ejército donde se siente muy feliz. Su madre le manda cartas pidiendole ayuda en la gestión de los problemas económicos de la familia. Al leer esas cartas Nikolái teme que quieran sacarlo de un ambiente (el militar) donde, libre de todas las complicaciones de la vida, se halla tranquilo y feliz.


Conozco con profundidad la vida militar. En el Ejército, o en la Armada, todo esta reglamentado, no tienes que preocuparte por nada. Obedecer las normas es lo más facil. Lo complicado son las cuestiones domésticas, las de la vida civil. Resolver los problemas de la vida familiar, que nunca tienen una única solución, es mucho peor que obedecer una orden de un superior. En la milicia los compañeros solo tienen una cara, la amable. Si eres una persona normal, lo comun es llevarse bien con todo el batallón. Es más facil convivir con 40 tios dentro de un submarino que con una cuñada en un mes de agosto.


Guerra y paz demuestra que su autor fue una de esa escasas personas que pensó con profundidad su vida y la de los demás. Aunque escrita a mediados del siglo XIX plantea los problemas que todo hombre (o mujer) vivirá a lo largo de su existencia ocurra esta en el siglo que ocurra.

Fuente foto: bookcoverarchive.com