28Feb, 2009
BIRDS IN THE NIGHT; Luis Cernuda.
En su artículo del domingo día 22 de febrero de 2009 en EL PAÍS Mario Vargas Llosa, para criticar lo que han intentado hacer los políticos de Argentina con el cadáver de Borges. (desenterrarlo en Ginebra para volver a enterrarlo en La Recoleta, Buenos Aires), cita el poema de Luis Cernuda Birds in the Night dedicado a Verlaine y Rimbaud. Como en el artículo no se reproduce el poema, lo hago yo aquí. Por que me gusta.
BIRDS IN THE NIGHT - Luis Cernuda
El gobierno francés, ¿o fue el gobierno inglés?, puso una lápida
En esa casa de 8 Great College Street, Camden Town, Londres,
Adonde en una habitación Rimbaud y Verlaine, rara pareja,
Vivieron, bebieron, trabajaron, fornicaron,
Durante algunas breves semanas tormentosas.
Al acto inaugural asistieron sin duda embajador y alcalde,
Todos aquellos que fueran enemigos de Verlaine y Rimbaud cuando vivían.
La casa es triste y pobre, como el barrio,
Con la tristeza sórdida que va con lo que es pobre,
No la tristeza funeral de lo que es rico sin espíritu.
Cuando la tarde cae, como en el tiempo de ellos,
Sobre su acera, húmedo y gris el aire, un organillo
Suena, y los vecinos, de vuelta del trabajo,
Bailan unos, los jóvenes, los otros van a la taberna.
Corta fue la amistad singular de Verlaine el borracho
Y de Rimbaud el golfo, querellándose largamente.
Mas podemos pensar que acaso un buen instante
Hubo para los dos, al menos si recordaba cada uno
Que dejaron atrás la madre inaguantable y la aburrida esposa.
Pero la libertad no es de este mundo, y los libertos,
En ruptura con todo, tuvieron que pagarla a precio alto.
Sí, estuvieron ahí, la lápida lo dice, tras el muro,
Presos de su destino: la amistad imposible, la amargura
De la separación, el escándalo luego; y para éste
El proceso, la cárcel por dos años, gracias a sus costumbres
Que sociedad y ley condenan, hoy al menos; para aquél a solas
Errar desde un rincón a otro de la tierra,
Huyendo a nuestro mundo y su progreso renombrado.
El silencio del uno y la locuacidad banal del otro
Se compensaron. Rimbaud rechazó la mano que oprimía
Su vida; Verlaine la besa, aceptando su castigo.
Uno arrastra en el cinto el oro que ha ganado; el otro
Lo malgasta en ajenjo y mujerzuelas. Pero ambos
En entredicho siempre de las autoridades, de la gente
Que con trabajo ajeno se enriquece y triunfa.
Entonces hasta la negra prostituta tenía derecho de insultarles;
Hoy, como el tiempo ha pasado, como pasa en el mundo,
Vida al margen de todo, sodomía, borrachera, versos escarnecidos,
Ya no importan en ellos, y Francia usa de ambos nombres y ambas obras
Para mayor gloria de Francia y su arte lógico.
Sus actos y sus pasos se investigan, dando al público
Detalles íntimos de sus vidas. Nadie se asusta ahora, ni protesta.
"¿Verlaine? Vaya, amigo mío, un sátiro, un verdadero sátiro.
Cuando de la mujer se trata; bien normal era el hombre,
Igual que usted y que yo. ¿Rimbaud? Católico sincero, como está demostrado."
Y se recitan trozos del “Barco Ebrio” y del soneto a las “Vocales”.
Mas de Verlaine no se recita nada, porque no está de moda
Como el otro, del que se lanzan textos falsos en edición de lujo;
Poetas mozos de todos los países hablan mucho de él en sus provincias.
¿Oyen los muertos lo que los vivos dicen luego de ellos?
Ojalá nada oigan: ha de ser un alivio ese silencio interminable
Para aquellos que vivieron por la palabra y murieron por ella,
Como Rimbaud y Verlaine. Pero el silencio allá no evita
Acá la farsa elogiosa repugnante. Alguna vez deseó uno
Que la humanidad tuviese una sola cabeza, para así cortársela.
Tal vez exageraba: si fuera sólo una cucaracha, y aplastarla.
Fundación Caja Madrid ha editado un precioso catálogo de la exposición “Vida y Hechos de Artur Rimbaud (1854-1891)” que se pudo ver recientemente en La Casa Encendida de Madrid.

26Feb, 2009
HACIA EL AMANECER; Michael Greenberg.
"El 5 de julio de 1996 mi hija se volvió loca", así comienza Hacia el amanecer, memorias de Michael Greenberg (escritor y cronista de la ciudad de Nueva York) centradas en la enfermedad bipolar de su hija Sally.
Ayer salía a la venta el libro, editado por Seix Barral, y en EL PAÍS se publicaba la entrevista que Elvira Lindo hizo al autor.
Cuenta Lindo que:
“Sally no fue el primer miembro de la familia Greenberg que padeció un tipo de trastorno Mental. Antes que ella, el escritor creció con Steven, su hermano, un sociópata que vive escondiéndose de las miradas ajenas. En el momento en que la enfermedad de Sally hace su violenta aparición, Michael siente algo parecido a la culpabilidad sanguínea, y es su madre, uno de los personajes más enigmáticos de esta historia, quien le quita esa idea de la cabeza de una manera brutal: "Sally y Steven", le dice, "no padecen el mismo tipo de locura. Steven es así porque yo no lo quise, no lo quise nunca", confiesa la madre en una conversación que hiela la sangre. Lindo: ¿Qué tipo de reacción tuviste, le pregunto, cuando ella te reveló ese capítulo familiar tan perturbador? Greenberg:"Mi madre es tan especial, una especie de Catherine Deneuve de Brooklyn..." -se ríe- "sí, entiendo lo que dices, una madre que no quiere a un hijo es considerada un monstruo, una mujer al estilo de April, la madre de Revolutionary road, pero yo sentí que confiándome esa experiencia tan dolorosa también para ella me estaba haciendo un gran favor, quería que yo me desprendiera de cualquier responsabilidad sobre la enfermedad de mi hija, deseaba dejarme claro que mi hermano estaba desquiciado a consecuencia de una falta total de amor y que, sin embargo, lo de mi hija era una enfermedad inevitable. A pesar del shock le estoy agradecido".
Lo que cuenta sobre su madre, esa confesión de no amar a su hijo, me lleva a dudar sobre si la enfermedad de Sally es biológica/química, en ese caso no habría responsabilidad de la familia, o si es producto de una cadena familiar de desamor. (Greenberg está divorciado de la madre de su hija). Soy consciente de que me faltan datos. Un divorcio, solamente, no desencadena una enfermedad mental. También sé que planteo, de nuevo, el viejo dabate entre los psiquiatras y los psicólogos: La enfermedad mental ¿tiene fundamentalmente causas biológicas o principalmente causas culturales?. También podría ocurrir que en este caso se diera una mezcla de las dos causas.
Acabo de comprar el libro. Para resolver mis dudas solo puedo leerlo. Espero llegar a una conclusión, que transcribiré aquí puntualmente.

18Feb, 2009
SUSAN SONTAG; Diarios.
Susan Sontag 1933- 2004, Nueva York, fue una de las escritoras más influyentes en la cultura americana del siglo XX. Con 5 años queda huérfana de padre, a los 15 años ingresa en la universidad, a los 18 se casa con un profesor de Sociología con el que escribe un libro sobre Freud, a los 19 tiene un hijo ( David Rieff) y a los 26 se divorcia. En la década los 60´s fue considerada, gracias a sus libros de ensayos Contra la Interpretación y Estilos Radicales, como bandera cultural de la nueva generación.
Padeció dos cánceres y luchó con valentía contra la enfermedad. Conoció en 1989 a la fotógrafa de famosos Annie Leibovitz (Vanity Fair) a la que estuvo unida sentimentalmente hasta su muerte en 2004. Se especuló con que el primer hijo de Leibovitz era fruto de la inseminación con esperma del hijo de Sontag, David Rieff. Lo que generó las consabidas bromas (sería el hijo de su hermano). La madre de la fotógrafa, Marilyn, lo negó rotundamente.
Se acaban de publicar en EEUU los diarios de Sontag que coinciden en las estanterías con el libro de David Rieff, Un Mar de Muerte, DEBATE, 2008, donde relata los últimos años de su madre y su lucha contra la enfermedad.
Mondadori publicará a finales de año los diarios de Susan Sontag.
Antonio Muñoz Molina escribe el pasado sábado, día 14 de febrero, un buen artículo en Babelia, EL PAÍS :
“En los escaparates de las librerías de Nueva York hay una bella edición recién aparecida de los diarios de Susan Sontag, con una foto en la portada de una mujer joven de los años cincuenta, o primeros sesenta, morena, con un cierto parecido a Natalie Wood, con un cigarrillo en la mano, sostenido con esa afectada naturalidad con la que en esa época se dejaban retratar fumando los intelectuales. En otro libro donde ella también está en la portada, Susan Sontag es ya la mujer célebre y madura con la melena poderosa cruzada por un mechón de pelo blanco: es la edición de bolsillo de Swimming in a Sea of Death, el testimonio de la agonía y la muerte de Sontag escrito por su hijo, David Rieff, que tiene casi la sequedad de un informe clínico, la tensión insoportable de ese llanto que atenaza la garganta y estallará como un quejido. La simultaneidad de los dos libros, de las dos fotos, traza el arco completo de una biografía. En los diarios Susan Sontag empieza siendo, a los catorce y quince años, una adolescente de una pedantería aterradora, pero también muy cómica, ansiosa por leerlo todo, por ver todas las películas y escuchar todas las obras maestras de la música clásica, melodramáticamente en rebeldía contra el tedio de la vida doméstica y de la provincia americana. Nada es lo bastante elevado para ella: encuentra fallos imperdonables a La montaña mágica y la escritura de Faulkner en Luz de agosto le parece vulgar; leyendo a Gide encuentra por fin un alma gemela: "Gide y yo hemos alcanzado una comunión intelectual tan perfecta...". En el diario, como cualquier adolescente, Sontag inventa un personaje de sí misma: lo que asombra es el tesón con que dedicó su vida entera a construir ese personaje, alimentándolo con una bulimia intelectual que le duró siempre, y que tal vez siempre excluyó el ácido corrosivo de la ironía hacia uno mismo, que es uno de los rasgos a los que la adolescencia es impermeable. Muchos años después, cuando ya estaba muriéndose de una muerte lenta y dolorosa que se negaba a aceptar, le confesó a su hijo algo que suena más propio de un adolescente que de una mujer de setenta: "Esta vez, por primera vez en mi vida, no me siento especial". A los quince años llenaba su diario con listas de libros, de películas, de óperas y sinfonías que le era imperativo descubrir: después de su muerte, su hijo encontró entre sus cosas recortes de reseñas de restaurantes a los que quería ir y de novedades literarias que ya no había podido leer. Comparaba la voracidad lectora con la sexual, y la entrada del diario en la que cuenta una aventura erótica primeriza con otra mujer consiste sobre todo en la lista de obras musicales -Scriabin, Bartók, Shostakóvich- que escuchaban mientras hacían el amor. El éxtasis no puede ser más elevado: Sex with music. So intellectual!”

11Feb, 2009
EL LECTOR; Bernhard Schlink.
Empiezo a leer esta novela del escritor alemán Bernhard Schlink, que vuelve a editar en 2009 Anagrama, gracias a la película que protagonizan Ralph Fiennes y Kate Winslet (y dirige Stephen Daldry responsable de las maravillosas “Billy Elliot” y “Las horas”). Mejor dicho: La leo gracias a la crítica de la película que el gran Carlos Boyero publica en EL PAÍS desde el Festival de cine de Berlín. Al crítico la película lo deja frío, al contrario que la novela que ya ha leído.
Escribe Boyero:
“Todos los materiales parecían adecuados para que Daldry retratara ejemplarmente las sensaciones, las heridas y la desesperación que refleja la novela. (...) Está bien contada la relación sexual y el subterráneo o transparente amor entre un apasionado chaval de 15 años y una extraña y solitaria mujer de 36, la incertidumbre del precozmente iniciado ante esa amante imprevisible de la que no sabe casi nada y que le exige que le lea libros antes de consumar su abrasivo erotismo, la huida de ella y el reencuentro, la experiencia adolescente que va a marcar para siempre la amargada existencia del adulto, el retrospectivo sentimiento de culpa y la inconsolable soledad de alguien que formó parte de un engranaje criminal no por vocación sino para no tener que enfrentarse a sus traumáticas limitaciones. (...) Pero el resultado me deja frío, todo lo contrario que me ocurre con la novela”
El Lector cuenta la historia de un chico de 15 años que conoce a una mujer de 36 y mantienen relaciones sexuales. El adolescente se enamora de la mujer que desaparece sin aviso previo. Pasado el tiempo se vuelven a encontrar cuando la mujer es juzgada por un terrible crimen como colaboradora nazi.
En el inicio de la novela se describe a la perfección el momento de transición, del niño que deja de serlo.Michael acaba de hacer el amor por primera vez con Hanna y vuelve a cenar a casa donde toda la familia se sienta a la mesa:
“Tuve la impresión de que era la última vez que nos sentábamos todos juntos a la gran mesa redonda, bajo la gran lámpara de latón de cinco brazos y cinco bombillas, que era la última vez que hablábamos con tata familiaridad. Me pareció estar viviendo una despedida. Todavía estaba allí pero ya me había ido. Añoraba a mi madre, a mi padre y a mis hermanos, y al mismo tiempo anhelaba a una mujer”.
Me recuerda el inicio de la película “Mediterráneo” (dirigida por Giuseppe Tornatore) donde durante la II guerra mundial un barco italiano, con una tripulación de chicos entre los 20 y los 30 años, llega a una isla del mar Egeo. Se oye, al principio, una voz en off que dice “Los miembros de la tripulación estaban en esa edad en que uno no sabe si formar una familia o perderse por el mundo”. No es la misma edad pero es también un momento de transición.
Es muy difícil describir esos momentos de cambio. Y más aún hacerlo con pocas palabras. Bernhard Schlink lo hace con maestría.

13Ene, 2009
ANA MARÍA MATUTE; Magia.
Con motivo de la publicación de su último libro, “Paraíso Inhabitado” Destino, entrevistan a Ana María Matute en El País Semanal. Hay personas que abren la boca, juntan cinco palabras sin pensárselo demasiado, y hacen magia. Ana María Matute es una de esas personas. Dice:
1.-“Cuando me casé mi madre me dio una caja de cartón. Me dijo: "Toma, esto es tuyo". "¿Qué es esto?". "Es lo que escribías cuando eras pequeña". "¿Tú lo has guardado, mamá?". "Sí". "¿Y por qué no me lo decías?". Silencio.”
2.- “Sigue sin haber comprensión. La comprensión no ha prosperado. Lo que ha prosperado es la tendencia, no sé cómo explicarlo, de querer hacer a los niños mayores antes de tiempo. Pero las cosas siguen su orden natural. Un hijo de ahora quizá sabe muchas cosas, pero de oídas, no de vividas, que son las importantes.”
3.-“Porque en la literatura cabe todo. Si a mí me apasiona la literatura es porque me apasiona la vida. Porque he vivido mucho. Porque me gusta vivir. Soy muy vital. La literatura no es solamente ponerse a escribir, sino todo lo que hay que hacer para en un momento dado ponerte a escribir. Hay que vivir...”
4.-“Siempre me he sentido muy atraída por todo lo nórdico. Yo soy muy nórdica. Prefiero el invierno al verano. La nieve me encanta. Y sin embargo, tengo un temperamento muy mediterráneo. Son cosas muy raras. Goethe decía que él era un abeto enamorado de un limonero. Porque tenía pasión por los países mediterráneos. Yo soy un limonero enamorado de un abeto.”
Cuando me regalaban el último tomo de Asterix o de Tintin demoraba unos días su lectura. Encontraba un extraño placer en ese aplazamiento. Tengo el libro de Matute en mi mesilla de noche. Cuando lo haya terminado me sentiré triste. Aún no lo he empezado y me gusta pensar que todavía no lo he disfrutado.

14Dic, 2008
SIMONE ORTEGA y MARISCAL
Lo poco que sé cocinar lo aprendí en un libro de recetas que heredé de mi madre: “1.080 recetas de cocina” de Simone Ortega publicado por primera vez en 1972. Desde ese año ha vendido 3,5 millones de ejemplares y es el tercer libro más vendido en España después de El Quijote y La Biblia.
Simone Ortega nace en Barcelona en 1919 dentro de una familia de origen francés. Su apellido real es Klein pero utilizaba el de su segundo marido José Ortega Spottorno, hijo de Ortega y Gasset, creador de Alianza Editorial y de El País. Realizó su libro de recetas partiendo de un cuaderno que recogía lo que había aprendido de su abuela alsaciana. Simona Ortega compaginó la realización de sus libros de cocina con su trabajo como profesora de enseñanza media en un instituto de Madrid. Muere en esta ciudad el 2 de julio de 2008.
Alianza ha editado de nuevo este libro ilustrado por el diseñador y dibujante Mariscal.
Sigo la obra de Mariscal desde que empezó a publicar en los tebeos “underground” El Rollo Enmascarado y El Víbora. He ojeado el libro en mi librería y me ha enamorado.
A Mariscal siempre le gustaron las pinturas realizadas en las cristaleras de los bares antiguos para anunciar sus especialidades culinarias. Este libro está lleno de aquellas maravillas que ya se encuentran con dificultad.

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