23Mar, 2009
WILLIAM STYRON; Depresión. 1ª parte.
En 1985 el escritor americano William Styron cumple 60 años, deja el alcohol y cae en una profunda depresión. En el libro Esa Visible Oscuridad (escrito en 1990 y publicado con mucha elegancia en 2009 por La otra orilla) relata su experiencia con esta dura enfermedad. Es un libro optimista por que deja claro que por muy hondo que se caiga se puede salir del pozo negro.
En el epílogo (que debería ser prólogo) Horacio Vazquez-Rial, que también ha padecido la depresión, compara este libro con Memorias del Sótano de Vittorio Gassman, “otra gran obra sobre la tragedia de la depresión”. Dice Vazquez- Rial:
“Había grandes diferencias entre los dos libros: Gassman, que no era escritor, aunque si un hombre de infinita cultura y sabiduría, hacía literatura; Styron, que sí era escritor, y de los más grandes, se limitaba a hacer una especie de reportaje sobre la aflicción padecida, de una precisión quirúrgica”.
Styron denuncia en 1990 lo poco que la medicina sabe sobre la depresión . Lo triste es que 19 años después estamos prácticamente igual.
El escritor destaca la dificultad de describir el padecimiento como una de sus principales características:
“Si el dolor fuese fácilmente descriptible, la mayoría de los incontables pacientes de esta antigua enfermedad habrían sido capaces de describir confidencialmente a sus amigo y a sus seres queridos (hasta a sus médicos) alguna de las dimensiones reales de su tormento, y quizás obtener una comprensión que por lo general ha faltado; esta incomprensión no se ha debido habitualmente a un fallo en la simpatía, sino a la básica incapacidad de la gente sana para imaginar una forma de tormento tan ajena a la experiencia cotidiana. Para mí, el dolor está conectado sobre todo al ahogamiento, a la sofocación, pero aún esas imágenes son insuficientes”
Impresiona la lucidez con la que escribe Styron. La misma que lo llevo a leer todo lo publicado sobre la depresión. (lo mismo hizo cuando escribió La Decisión de Sophie, leerse todo sobre el Holocausto). Y es escalofriante leer como se dio cuenta que en el proceso de caída en la enfermedad, lo primero que perdía era esa bendita lucidez.

05Mar, 2009
WILLIAM STYRON; Escribir y beber para mantener a raya la locura.
William Styron nace en el sur de los EEUU en el año 1925 y fallece a los 81 años en el norte, en Massachussets. Lo de Norte/Sur tiene importancia por que estuvo toda su vida intentando quitarse la etiqueta de escritor sureño, de heredero de Faulkner.
Styron huyó en cuanto pudo de su Virginia natal. Quería relatar la vida del sur pero desde fuera.
Como su alter-ego Stingo, personaje narrador de La Decisión de Sophie, estuvo en la II Guerra mundial y después vivió en Nueva York donde termina su primera novela Tendidos en la Oscuridad. En ella relata el suicidio de una joven sureña. (En “La decisión de Sophie” una novia adolescente de Stingo, María Hunt, se suicida tirándose por una ventana). Después de cosechar éxito y reconocimiento por esa 1ª novela marcha a vivir en París y más tarde a Roma.
En 1954 (tiene 29 años) lo entrevistan para “The París Review” ( revista que contribuyó a fundar).
A la pregunta de si le gusta escribir responde que:
“Por supuesto que no. Tengo una sensación agradable cuando estoy escribiendo bien, pero ese placer no compensa el dolor que supone arrancar todos los días. Seamos sinceros, escribir es el infierno.”
Sin embargo, dos páginas más adelante dice:
“Cuando estoy escribiendo noto que ese es el único momento en que me siento dueño de mi mismo, incluso cuando la escritura en sí no marcha como querría. Escribir es una buena terapia para quien se siente continuamente asustado por variadas amenazas sin nombre, como me ocurre a mí la mayor parte del tiempo. Además he descubierto que cuando no estoy escribiendo soy propenso a desarrollar tics nerviosos e hipocondría.”
(Stingo también es hipocondríaco como su creador).
A la pregunta de en que momento del día escribe mejor responde:
"Por la tarde. Me gusta estar despierto hasta bien entrada la noche y emborracharme. La tarde es el único momento que tengo libre y trato de aprovecharlo al máximo . Con resaca”
En 1960 escribe Las confesiones de Nat Turner , polémica novela sobre una revuelta de esclavos de 1830. Remató su carrera literaria con La Decisión de Sophie, 1980.
Aunque tuvo una infancia feliz -oscurecida solo por la muerte de su madre a los 13 años- durante su madurez necesitó del alcohol y de la escritura para quitarse de encima , aunque solo momentáneamente, sus fantasmas más negros. En su familia hay antepasados con tendencia a la depresión. Cuando en 1985, a los 60 años, debe dejar de beber se da cuenta de que la escritura no le basta para mantener a raya la enfermedad mental. Cae en la depresión profunda y necesita ser internado.
En 1990 publica Esa visible oscuridad donde relata su experiencia con la depresión.

William Styron
26Feb, 2009
HACIA EL AMANECER; Michael Greenberg.
"El 5 de julio de 1996 mi hija se volvió loca", así comienza Hacia el amanecer, memorias de Michael Greenberg (escritor y cronista de la ciudad de Nueva York) centradas en la enfermedad bipolar de su hija Sally.
Ayer salía a la venta el libro, editado por Seix Barral, y en EL PAÍS se publicaba la entrevista que Elvira Lindo hizo al autor.
Cuenta Lindo que:
“Sally no fue el primer miembro de la familia Greenberg que padeció un tipo de trastorno Mental. Antes que ella, el escritor creció con Steven, su hermano, un sociópata que vive escondiéndose de las miradas ajenas. En el momento en que la enfermedad de Sally hace su violenta aparición, Michael siente algo parecido a la culpabilidad sanguínea, y es su madre, uno de los personajes más enigmáticos de esta historia, quien le quita esa idea de la cabeza de una manera brutal: "Sally y Steven", le dice, "no padecen el mismo tipo de locura. Steven es así porque yo no lo quise, no lo quise nunca", confiesa la madre en una conversación que hiela la sangre. Lindo: ¿Qué tipo de reacción tuviste, le pregunto, cuando ella te reveló ese capítulo familiar tan perturbador? Greenberg:"Mi madre es tan especial, una especie de Catherine Deneuve de Brooklyn..." -se ríe- "sí, entiendo lo que dices, una madre que no quiere a un hijo es considerada un monstruo, una mujer al estilo de April, la madre de Revolutionary road, pero yo sentí que confiándome esa experiencia tan dolorosa también para ella me estaba haciendo un gran favor, quería que yo me desprendiera de cualquier responsabilidad sobre la enfermedad de mi hija, deseaba dejarme claro que mi hermano estaba desquiciado a consecuencia de una falta total de amor y que, sin embargo, lo de mi hija era una enfermedad inevitable. A pesar del shock le estoy agradecido".
Lo que cuenta sobre su madre, esa confesión de no amar a su hijo, me lleva a dudar sobre si la enfermedad de Sally es biológica/química, en ese caso no habría responsabilidad de la familia, o si es producto de una cadena familiar de desamor. (Greenberg está divorciado de la madre de su hija). Soy consciente de que me faltan datos. Un divorcio, solamente, no desencadena una enfermedad mental. También sé que planteo, de nuevo, el viejo dabate entre los psiquiatras y los psicólogos: La enfermedad mental ¿tiene fundamentalmente causas biológicas o principalmente causas culturales?. También podría ocurrir que en este caso se diera una mezcla de las dos causas.
Acabo de comprar el libro. Para resolver mis dudas solo puedo leerlo. Espero llegar a una conclusión, que transcribiré aquí puntualmente.

05Feb, 2009
ESCRITORES LOCOS; Kay R. Jamison.
He leído dos libros de esta psiquiatra. (Ver post de 5 de Oct. en este blog). En el primero "Una mente inquieta" Tusquets 1996 describe su propia caída en la enfermedad maniaco- depresiva y en el segundo “Marcados por el fuego” F.C.E. 1998, estudia esta enfermedad entre los artistas. Jamison defiende que la enfermedad maniaco depresiva es hereditaria (genética) . Es muy interesante el capítulo VI de este último libro titulado “Genealogía de estas mortales desgracias”. Comienza y termina el capítulo con dos textos de Herman Melville:
“El reptil más venenoso del pantano perpetúa su especie tan inevitablemente como la más dulce ave canora del bosque; por lo tanto, al igual que todas las ocasiones felices, también los sucesos desdichados engendran otros iguales (…) Para trazar la genealogía de estas mortales desgracias (…) tenemos que rendirnos a la evidencia de que tampoco los dioses están siempre contentos. La imborrable y tremenda marca de nacimiento en la frente del hombre no es sino el sello de la desdicha puesto en los signatarios”. Herman Melville, Moby Dick.
Dice Jamison:
El argumento en que se basa este libro no es que todos los escritores y artistas sean depresivos, suicidas o maniacos, sino antes bien que una gran y desproporcionada cantidad de ellos lo son; que los temperamentos depresivos y artísticos coinciden, y que ambos están relacionados casualmente uno con el otro. La base genética de la enfermedad maniaco-depresiva no solo ofrece una parte de este argumento, sino también el núcleo constitucional de un determinado temperamento, que es el que da, en parte, las ordenes secretas que muchos obedecen:
“Como el acorazado que surca el mar, esta tierra navega por el aire. Nosotros, los mortales, vamos a bordo de una rápida fragata terrena que nunca se hunde, cuyo armador fue Dios, y ésta no es sino una de las muchas que hay en la flota de la Vía Láctea, cuyo Almirante también es Dios. El puerto del que salimos queda para siempre a popa. Y aunque seguimos navegando bajo órdenes secretas hasta muy lejos, hasta perder de vista la tierra, durante siglos y siglos, sin saber nunca ni nosotros ni los oficiales adónde nos dirigimos, el cielo al que hemos de llegar ya estaba determinado desde que salimos del astillero de la Creación.
Así navegar por órdenes secretas significa que somos los depositarios del sobre secreto, cuyo misterioso contenido anhelamos conocer. No hay ningún misterio fuera de nosotros,” Herman Melville, Chaqueta Blanca.
Hay una frase de Vicent van Gogh: “La raíz del mal está en la propia constitución, en el fatal debilitamiento de las familias, de una a otra generación (…) La raíz del mal está ciertamente allí, y no hay cura para eso” carta 521 agosto 1888 “The complete letters”.
Theo van Gogh, hermano de Vincent padeció la enfermedad mental. Su hermana Wihelmina pasó 40 años en el manicomio y Cornelius, el mayor, se suicidó.
La familia puede ser lo mejor y lo peor en la vida de una persona. A veces las dos cosas al tiempo.

Herman Melville
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