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04Nov, 2009

SUAREZ y el REY; Abel Hernández

Escrito por: corto-cortes el 04 Nov 2009 - URL Permanente

Durante la Transición política española de los años 80´s se comento, e incluso se llegó a escribir, que el asesinato del Almirante Carrero Blanco a manos de la banda terrorista ETA en 1973 tuvo un efecto colateral bueno: Se dijo, e insisto se puso negro sobre blanco en los periódicos, que gracias a aquel salvaje atentado la dictadura de Franco no se había perpetuado en la persona de Carrero, una vez muerto el dictador.

Abel Hernández, periodista de Soria de 72 años profundo conocedor de todo lo ocurrido en la arena política de aquellos años, desmonta aquella descabellada teoría (aunque insinúa otra) en su libro recientemente publicado Suarez y el Rey (Espasa 2009):

Página 63:

Por lo menos, durante la breve etapa de Carrero Blanco (como Presidente del Gobierno), que duró apenas seis meses, de junio a diciembre, cuando fue víctima del bárbaro asesinato a manos de ETA, contó (Juan Carlos de Borbón) con su lealtad personal. Incluso, el almirante había garantizado al Príncipe que, en caso de ser presidente de gobierno cuando muriera Franco, presentaría inmediatamente su dimisión para que pudiese actuar con plena libertad. Y en esa etapa los equipos del Príncipe permanecen en el Gobierno. Cosa que no ocurre con Arias Navarro ( que fue el sustituto de Carrero). La criminal voladura de Carrero no fue precisamente una aportación de ETA al futuro democrático de España. El almirante no era el sucesor de Franco. El sucesor previsto y dispuesto por Franco era el Rey, que tenía el propósito firme de cambiar de régimen, y ETA hizo todo lo posible para que descarrilara el tren de la transición a la democracia.

El nombramiento de Carlos Arias, responsable político en Gobernación en el momento del atentado, como sustituto, con la comentada frase de Franco de que "no hay mal que por bien no venga", produjo extrañeza y desconcierto. En el atentado habían fallado estrepitosamente, para algunos sospechosamente, los servicios secretos y la Policía.

Nota. los entre paréntesis son mios.

Un atentado terrorista nunca, en ninguna circunstancia, y en ningún sitio, tiene efectos positivos. Aquello del padre Vitoria de que existía el derecho legítimo de asesinar al dictador es, en mi opinión una aberración.

En este libro, Suarez y el Rey Abel Hernandez hace un repaso de la relación entre estas dos figuras fundamentales en la historia reciente de España. Relata la magnífica sintonía que hubo entre ellos y sus desencuentros que llevaron, además de otors motivos, a dimitir a Suarez.

Como Don Juan Carlos de Borbón y Don Adolfo Suarez fueron personajes protagonistas de casi todos los acontecimientos de relevancia de la Transición, las 200 páginas del libro de Hernandez se convierten en un perfecto resumen de aquel prodigioso, y hasta diría milagroso, paso de la dictadura a la Democracia.

Suarez y el Rey ha sido galardonado con el premio Espasa 2009 de ensayo.

La portada del libro se ilustra con la foto tomada por Adolfo Suarez Illana (hijo de Suarez) en la última visita que el rey hizo a su amigo. esta foto recibió el premio Ortega y Gasset de periodismo.

26Jun, 2009

EL ÁNGULO CIEGO; Luisa Etxenike. 2ª parte.

Escrito por: corto-cortes el 26 Jun 2009 - URL Permanente

En la novela de Luisa Etxenike, El ángulo ciego (Bruguera 2008) se repiten varias veces las siguientes frases:

“Eran las quince horas, cuarenta y tres minutos.”

“Lo que la mano siente”

La 1ª frase se refiere a la hora en que se produce el atentado terrorista que le cuesta la vida a Martín, protagonista de la novela, y la 2ª tiene que ver con “el ángulo ciego”, frase que da título a la novela.

El ángulo ciego en un coche es el espacio donde ni el espejo retrovisor alcanza a ver.

La madre de Martín la cuenta como su padre y ella se refugiaban en el Angulo ciego para huir del miedo y de la presión en la que vivían debido a la profesión de su padre.


Los fines de semana en que tu padre no trabajaba, dejábamos a tus hermanos con los abuelos y nos íbamos solos. Cruzábamos la frontera y buscábamos pueblos que tuvieran frontón. Cada vez un pueblo distinto. Tu padre se vestía de blanco en el coche, o el servicio de un bar; todo de blanco con el gerriko rojo un día y al siguiente azul, y se ponía a jugar.Y yo me quedaba mirándole como la primera vez. (…) Luego en el camino de vuelta a casa, me decía: “No sabes lo que siento, Miren, lo que la mano siente. Como si todo lo que soy estuviera concentrado en ese punto, en el centro de mis manos, y cada vez que le pego a la pelota me saliera. Todo. Todo lo que os quiero, todo lo que me gusta, todo lo que pienso y en lo que creo, toda mi libertad que nadie puede arrebatarme. Me siento tan feliz, Miren” (…) “Nadie te ve por el retrovisor”, decía, “como si estuvieras metido en el ángulo ciego” Y yo mientras estábamos en Francia lo entendía, lo sentía con él, y también era feliz. Pero luego teníamos que cruzar de vuelta la frontera. Tu padre no quería que lo supiera nadie, pero a ti te lo tango que contar.

Comprendo perfectamente lo que expresa la autora. La Casa debajo de la almohada es mi Ángulo ciego donde no hay miedos, ni muertes. Esos refugios son, a veces, necesarios.

Luisa Etxenike (Guipúzcoa, 1957) es columnista de EL PAÍS en su edición del País Vasco. Ha publicado tres novelas: Efectos secundarios, 1996, El mal más grave, 1997, Vino, 2000, y Los peces negros, además de dos libros de relatos.

Su novela está dedicada a sus padres.

25Jun, 2009

EL ÁNGULO CIEGO; Luisa Etxenike. 1ª parte.

Escrito por: corto-cortes el 25 Jun 2009 - URL Permanente

En la novela El ángulo ciego de Luisa Etxenike (Bruguera 2008) Martín es un chico vasco. ETA acaba de asesinar a su padre, un guardaespaldas. En el cementerio se le acerca Anne a consolarlo e inician una relación. Anne es compañera de curso de Martín.

Pág. 139.


¿Cómo le digo a Anne que desde que he llegado estoy viendo sufrir a mi madre?

El sufrimiento y la serenidad tantas veces juntos, necesitándose. Como le digo que estoy viendo sufrir a mi madre pero que entre su sufrimiento y yo no hay piel, sino una armadura. Que estoy encerrado en mi propio dolor, y la quiero con todas mis fuerzas en mi cabeza y sin embargo no puedo sentirlo.

La abrazaría, le besaría el pelo, las manos que ella dice que también son las mías, pero no puede ser.

La abrazaría pero no puedo moverme, escayolado como estoy, amurallado en el yeso de mis propias fracturas.

Como podría decirle que también pienso en mi padre, que sé perfectamente ahora lo que significa ser huérfano, desde hace sólo unas horas soy huérfano de verdad, que entienden lo que eso significa todas mis terminaciones nerviosas.

Los padres de Martín se casan siendo muy jóvenes. Su padre se ve obligado a dejar el frontón, lo que más le gustaba, “No tenía manos”, e ingresa en la Ertzaintza, luego deja este cuerpo policial para ser guardaespaldas.

Cuenta la madre de Martín:


Yo era casi una niña, y ya quería a tu padre con toda mi alma. Pero cuando aquel día vino a decirme que no tenía manos y que iba a dejar de jugar al a pelota, cuando le vi en la cara aquella expresión de laberinto, como si se hubiera quedado solo y no pudiera reconocer nada a su alrededor; cuando le vi con aquella cara le quise mucho más. Le empecé a querer de una manera que no se ni como explicarlo: como dicen que se hacen las estrellas o los planetas, con esa seguridad y a esa velocidad tan lenta. Tan lenta que me iba a dar para toda la vida y más. Y mucho más, mucho más allá de su vida.

26May, 2009

CRÓNICA DE LA TRANSICIÓN; Joaquín Bardavío.

Escrito por: corto-cortes el 26 May 2009 - URL Permanente

Joaquín Bardavío fue periodista en el legendario diario Madrid que lo mandó como corresponsal de guerra a los cinco continentes. Luego fue el primer director de la agencia de noticias COLPISA. Entre 1970 y 1973, aún durante el franquismo y con Carrero Blanco como Presidente del Gobierno, desempeñó el cargo de Jefe de los Servicios Informativos de Presidencia del Gobierno. Al fallecer Carrero, deja el cargo y vuelve al periodismo de investigación. Escribió entre otros los siguientes títulos: La estructura del poder en España, La crisis, El dilema, Las Claves del Rey, Todo franco. Todos ellos libros politicos.

Ahora publica Crónica de la Transición. 1973-1978 Ediciones B, 2009, donde recopila sus escritos sobre dicho periodo de la historia de España. Este libro recoge seis momentos clave, esenciales para entender nuestra historia contemporánea: el asesinato de Carrero Blanco, la muerte de Franco, el nombramiento de Adolfo Suárez, la legalización del Partido Comunista, y el frustrado intento del secuestro de los entonces príncipes de España Juan Carlos y Sofía. Este último asunto es poco conocido pero formó parte de la estrategia de ETA con el fin de desestabilizar el Estado.

En el libro destaca que hay pocos pies de página y se citan pocos libros de otros autores. La mayoría de lo relatado, como dice Bardavío en la introducción, se lo contaron los protagonistas de primera mano. Cuando lo nombran Jefe de los Servicios de Información consultó con sus “amigos” Joaquín Satrustegui y Jose Mario Armero. Ahí tenemos una muestra del nivel de sus conexiones fuera del régimen. Un periodista de raza y muy bien relacionado. Esto hace que su libro sea muy sabroso.

Como Insider del régimen, trabajando en Presidencia del Gobierno cuando Carrero sufre el atentado que le costó la vida, ofrece informaciones que pocos periodistas podrían superar:

Cuenta, en la página 20 del libro, el por qué Carrero fue nombrado por Franco:


A Laureano Lopez Rodó (entonces Ministro de Asuntos Exteriores) el mismo Carrero le contó cómo fue nombrado subsecretario de Presidencia:

“A finales de 1940 estaba yo tan lejos de que iba a colaborar con el Caudillo, a su lado, como si en aquella fecha me hubieran dicho que navegaría en un submarino nuclear. Yo era entonces jefe de Operaciones del Estado Mayor de la armada. Hitler, con su ejército en los Pirineos, presionaba para que España entrara el la guerra. Se celebró la entrevista de Hendaya (entre Hitler y franco) que terminó con el histórico “Ya veremos”del Caudillo quien encargó luego unos estudios sobre el tema. A mí me correspondió el realizar el relativo a la Marina. En mi informe, en contra de la opinión sustentada por la mayoría de los políticos que rodeaban al Generalísimo, expuse las razones que aconsejaban mantenernos alejados del conflicto. Y ese informe me llevó a la Subsecretaría de la presidencia.”

Fuente ; Ediciones B.