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11Jun, 2009

GUIA PARA SOBREVIVIR A UNA ISLA; George Zarzadakis. 3ª parte. Libros y Amor.

Escrito por: corto-cortes el 11 Jun 2009 - URL Permanente

En este gran libro de George Zarzadakis, (Guia para sobrevivir a una isla, 2009, Ediciones B) se hacen muchas referencias a los libros y a una escritora muy especial:

Alexander tiene un amigo, el tío Aarón, (amigo de sus padres ya fallecidos hace años) propietario de una “librería infinita” y ésta es la primera señal en el libro de la existencia de una banda de Möbius. El tío Aarón se lo demuestra a Alexander un día haciéndole ver que existe una librería dentro de otra librería y así sucesivamente y ese mismo día le habla así:

¿No sabes que no existe ningún tema bajo el sol sobre el que no se haya escrito un libro? ¿De hecho podría expresarse eso de otro modo y afirmar que en realidad no existe nada, a menos que se haya escrito un libro a cerca de ello! Mira, hasta me atrevo a ir más lejos todavía y declarar muy en serio que no puede existir ningún libro del tema que sea a no ser que ya se hayan escrito otros libros sobre ese mismo tema. Así que dime;¿cuántos libros son muchos? Y ¿cuántos son suficientes?

Los neurólogos que le tienen que operar del tumor también hacen referencia a los libros al intentar explicarle qué le va a pasar al extirpárselo:

…lo que llamamos memoria se puede considerar una narración, un relato que tenemos incrustado en el cerebro de quiénes somos y qué nos ha sucedido. Somos quienes somos porque eso es lo que nos dice nuestra memoria…….Todos somos narraciones, escritas en el libro de nuestra memoria y almacenadas en una librería universal que abarca nuestro consciente colectivo.

Sólo una vez se nombra a Dios y es en la parte en la que se nos presenta al mejor amigo de Alexander, Dimitri, un amigo de cuando estaban en la facultad de físicas que es un reputado científico además de profesor en la universidad y para el que el universo había sido creado por una Escritora:


En el principio no había nada. No, falso, había menos que nada. En el principio había un agujero negro. Y de eso agujero negro salió el mundo. Y el mundo fue entregado por el escritor. Y el escritor era una mujer. Y aquello, expresado de manera tan breve, resumía el nacimiento de universo y la razón de la existencia, según Dimitri Ella (porque en las clases de Dimitri la hembra era venerada y exaltada de todas las maneras: imaginativa, matemática, abstracta y corpórea) había escrito el libro de nuestro universo, había decidido el idioma y la ambientación, escogió los personajes principales, definió las relaciones que debía haber entre ellos y dejó que todo el conjunto cobrara vida dentro de su agujero negro gracias a un enorme fogonazo, el Gran Estallido Orgásmico, y que de aquí en adelante fuera engrosándose y llenando el vacío.

Todo esto lo dice Dimitri en sus clases y generalmente alguien del público le pregunta que si esa escritora es un nombre en clave que quiere decir Dios y él odiaba aquella pregunta, que desgraciadamente nunca dejaba de salir:

¡Oh, por favor, olvidémonos de Dios! Contestaba él meneando la cabeza. Le horrorizaba que algunas personas pretendieran satisfacer sus fantasías religiosas con la ciencia. Por eso y otras muchas cosas Dimitri había optado por otra definición, mucho más ligera y gráfica: ESCRITOR: una creadora estrictamente limitada por el acto de su creación, una repartidora que no tenía ninguna otra responsabilidad-ni interés- para con lo repartido, una persona que podía ser eliminada sin miedo a eliminar también el trabajo realizado por ella, un término que no necesitaba ni merecía veneración. Tiren a la basura sus biblias, sus vedas y sus coranes. Desde Galileo hasta Newton y Einstein y más allá, en el futuro lejano, la ciencia era la única esperanza real de la humanidad de poder leer la Palabra de la Escritora y entender su curiosa novela, el universo, en el que cada uno de nosotros era protagonista.

Hay un componente esencial en la novela: el amor.

Alexander está enamorado de Mina. Estuvieron viviendo juntos pero el mismo día que pierde el reflejo de su cara se da cuenta que ella ya no está. El día que van a extirparle el tumor recibe un mail de ella advirtiéndole que está en peligro y que le espera en el aeropuerto para contarle todo. Ella llega esa misma noche desde París pero nunca llegarán a encontrarse:


¿Por qué la amaba?¿por qué se enamoraba la gente? En su caso era porque, de forma increíble la conocía. Y ella también lo conocía a él. Su conocimiento mutuo era completo, absoluto y absolutamente misterioso. Era como si llevaran mil vidas juntos, como si fueran la pareja primigenia, Rama y Sati, Ulises y Penélope, Sigfrido y Sieglinde, la prueba definitiva de que existía la reencarnación. Lo cual era la razón de que Alexander nunca se hubiera tomado la molestia de pregúntale a Mina por detalles tales como su familia, su pasado o alguna fuga con algún amante (...)Igualmente inexplicable era que cada uno viera el interior del otro con una empatía semejante a los rayos X….A menudo se reían porque estaban pensando exactamente lo mismo exactamente en el mismo momento. Se acoplaban e uno al otro como uña al dedo. El sexo entre ambos era la unión perfecta.

¿Existe la pareja perfecta? Hoy escribo esto con mi traje de amante no amado, por eso pienso que realmente esta perfección, acoplamiento o empatía sólo se da porque alguien “está decidiendo” que sea así, porque no es real, no puede ser real. Es la vida en la otra dimensión. Alguien está escribiendo un libro sobre la vida de Alexander (¿y la de todos nosotros?) y ha decidido que su pareja sea perfecta. Hoy creo que el AMOR solo es real en los libros. Dentro de unas semanas volveré a creer y me pondré el traje de amante amado y entonces pensaré de otra forma. El libro te hace reflexionar. Mucho.

¿Puede ser verdad que alguien nos vigila y la luna es su mirilla?

Escher.

Fuente: Página web de Escher.

10Jun, 2009

GUIA PARA SOBREVIVIR A UNA ISLA; George Zarzadakis. 2ª parte. Atenas, gatos y Luna.

Escrito por: corto-cortes el 10 Jun 2009 - URL Permanente

Me fascina la forma en que George Zarzadakis (1964, Atenas) describe en su más reciente novela Guia para sobrevivir en una isla, (2009, Ediciones B). Ya en la primera página:


En el cielo pendía una luna peculiar. Casi llena, había salido muchas horas antes, lenta y astuta, con apariencia inocente desde detrás de las montañas que circundan Atenas a modo de manos sosteniendo un caldero en ebullición. Se había situado en órbita igual que un ladrón y había alcanzado su cenit con alevosía, como si estuviera aguardando adrede a que todo el mundo dejase a un lado sus quehaceres terrenales y fuera a acostarse. Ahora suspendida como si no tuviera adónde ir, vacilaba entre el amarillo y la sanguina, oscilaba entre la determinación y la duda, caía sin llegar a tocar nunca el suelo, insegura de si debía desprenderse totalmente de sus goznes y aplastar la ciudad contra el polvo.

Y un poco más adelante:


Alexander contempló aquella metrópoli de cemento, hierro y cristal que se extendía en todas direcciones, igual que una capa de lava oscura tachonada de gemas relucientes. La luna había descendido sana y salva y se había cobijado detrás de las montañas, postergando el Armagedón para más adelante.

Y otra más de Atenas con más luna:


Tras encontrar un lugar acogedor en que instalarse, la luna llena resplandecía igual que un olvidado adorno suspendido sobre el paisaje de hormigón de Atenas, una enorme y rocosa señora de las mareas y de la menstruación. Reinando soberana desde su cómodo cenit, derramaba sobre la ciudad dormida una abundancia de rayos transparentes que transformaban ésta en un molinillo de papel de luces y sombras.

Y esto que no se cómo definirlo pero me gusta:


Cruzó la plaza un gato callejero negro, henchido y contento tras darse un festín nocturno a base de basuras, peleas gatunas y sexo gatuno; varios trabajadores madrugadores bajaron suavemente por las escaleras mecánicas del metro, maletín en mano, la cabeza inclinada hacia delante, los ojos aún sin enfocar bien, el pensamiento ensimismado de laberintos internos. En la ciudad había límites impuestos a la percepción y al entendimiento, que eran imposibles de sobrepasar. Los límites en todos los lugares, en todas las caras, en todos los aspectos y en todas las imágenes creadas por una mente para encontrarle sentido al mundo.

Fuente; Que leer.

09Jun, 2009

GUIA PARA SOBREVIVIR A UNA ISLA; George Zarzadakis. 1ª parte.

Escrito por: corto-cortes el 09 Jun 2009 - URL Permanente

Encuentro esta frase sobre uno de los personajes de esta novela y me siento identificado:


Definirlo como un ratón de biblioteca sería quedarse corto. Su relación con los libros era simbiótica, como la de la población de las zonas más densas de la pluviselva amazónica, una especie que subsiste gracias a la otra en una espiral de coexistencia sin principio ni fin. (…) Lo que le importaba no era tanto el contenido, sino el conjunto de sensaciones que le proporcionaba la lectura: el tacto de las tapas, el aroma de las páginas, el crujido virginal, casi inaudible, de un libro nuevo al abrirse por primera vez.

En Guía para sobrevivir a una isla, de George Zarzadakis, Ediciones B, 2009, hay mucho más. Parece un thriller, pero además hay: amor, filosofía para no iniciados, ciencia,…

Alexander es un periodista de investigación que descubre un día que no ve el reflejo de su cara en los espejos y que su chica ha desaparecido. El día que tienen que operarle de un tumor cerebral, que le provoca esta enfermedad, asesinan a una persona en su propia calle y ya todo transcurre en 24h.

Durante la lectura sospechas que lo que ocurre no ocurre de verdad, o que hay una vida paralela, o que se trata de la trama de un libro dentro de otro libro. Pero nunca te sientes perdido, el buen hacer del autor hace de red para que el trapecista/lector no caiga en el vacío.

Se nota que George Zarzadakis, el autor, es ingeniero: El “resumen” del libro se puede “dibujar” con la teoría física de la Banda de Möbius o con la de la Botella de Klein, en el caso de que existiera una cuarta dimensión. Introduce, además, la teoría de las Escaleras de Escher: Uno de los personajes llega a inventar unos ascensores basados en esas escaleras que ni suben ni bajan pero llegan a su destino. En fin, la cuarta dimensión es lo que tiene.

El autor hace alarde de su erudición -sin apabullar- con comentarios sobre personajes de la mitología griega y sobre filósofos de renombre, A Alex se le “aparecen” muchas noches un grupo de antiguos filósofos que le ayudan a despejar las dudas que le surgen, le dan pistas sobre lo que él está investigando.

Escaleras de Escher.

Fuente: educ.ar