13Nov, 2009
MOTIVACIÓN PARA GANAR; Lev Tolstói.
La motivación es algo imprescindible para ganar. El mejor equipo o el mejor ejército, si no está convencido de que va a ganar lo más normal es que pierda. En el deporte está comprobado y en el fútbol, juego en que 11 pares de piernas con espíritu de lucha pueden más que la mejor estrategia, aun más. El Alcorcón, equipo de 2ªB acaba de eliminar al, en teoría, mejor Real Madrid de la historia, ganando 4-0 en el partido de ida (de esta noticia no me alegro). El ejemplo más claro de que la motivación mueve montañas es el del F.C. Cartagena, el popularmente conocido como “Efesé”. Un equipo recién ascendido, formado por jóvenes sin experiencia y veteranos a punto de jubilarse es líder de la 2ª división por encima de equipos como
Tolstói lo sabía bien. Pongo a disposición de directores de redes de ventas, comandantes de infantería y entrenadores de fútbol el siguiente fragmento de Guerra y Paz.
El conde Pierre Bezujov, que quiere incorporarse al ejército, acaba de llegar al frente donde al día siguiente se librará la batalla decisiva de Borodino. Le han enseñado todas las posiciones de las tropas y ha ido a visitar a su amigo el príncipe Andréi Bolkonski que ya no está en el Estado Mayor y ahora dirige un regimiento en primera fila..
Página 1122 de la edición del Taller de Mario Muchnik:
Nadie (dice Bolkonski) puede conocer la fuerza relativa de las tropas. Créeme –continuó,- si algo dependiera de las órdenes de los Estados Mayores, yo me habría quedado allí y daría órdenes en vez de tener el honor de servir aquí, en el regimiento, con estos señores (sus hombres). Porque creo firmemente que el día de mañana depende de nosotros, y no de ellos…El éxito en una batalla no ha dependido ni dependerá nunca de las posiciones, del armamento, del número; menos que nada, de las posiciones. -Entonces, ¿de qué? - Del sentimiento que hay en mí, en él- y señaló a Timojin- y en cualquier soldado. (…) Vence la batalla quien está firmemente decidido a ganarla. ¿Por qué perdimos la batalla de Austerlitz? Nuestras bajas eran casi iguales a las francesas; pero nos dijimos demasiado pronto que habíamos perdido la batalla y la perdimos; y nos lo dijimos por que allí ya no había motivo para luchar. Todos querían dejar lo antes posible el campo de batalla: “Hemos perdido, ¡huyamos, pues!”. Si hubiésemos aguantado hasta la noche, Dios sabe que hubiera ocurrido. Pero mañana no lo diremos. Tú hablas de nuestras posiciones, de que el flanco izquierdo es débil, de que el derecho está demasiado extendido; pero todo eso son tonterías: nada de eso tiene importancia. ¿Qué nos espera mañana? Cien millones de casualidades diversas que tendrán que resolverse en un solo instante; se decidirá si somos nosotros los que hemos de huir o ellos, quienes han de matar o morir. Todo lo demás es un juego. Los que te han acompañado en tu visita al as posiciones no solo no contribuyen a la marcha general de las cosas, sino que las obstaculizan. Lo único que los ocupa son sus pequeños intereses. (…) Te voy a decir (habla Bolkonski) lo que sucederá mañana: cien mil rusos y cien mil franceses se han juntado para combatir, y el hecho es que esos doscientos mil hombres lucharán, y el que lo haga con más furor y se reserve menos será el vencedor. Y si quieres te diré que, mañana, pase lo que pase y por mucho que embrollen las cosas los de allá arriba, ganaremos; mañana, pase lo que pase, ¡ganaremos la batalla! (…) (Continua Bolkonski) Una cosa haría si tuviera poder para ello: no haría prisioneros. ¿Para qué? Resulta demasiado caballeresco. (…) Los franceses son mis enemigos, considero que todos son delincuentes. (…) Si son enemigos, no pueden ser amigos, digan lo que digan en Tilsitt.(*)
Es impresionante la convicción de Andrei Bolkonski. Lo tiene claro. No quiere tomar prisioneros. La noche antes de la batalla no hay derechos humanos ni trato humanitario a prisioneros que valga. Así no hay quien pierda.

Quien juega al fútbol con esa actitud ganará la mayoría de los casos al equipo de futbolistas millonarios y acomodados.
(*) Tratado de Tilsitt.
Nota: Los entre paréntesis son míos.
12Nov, 2009
DIVERSIÓN EN TIEMPOS DE GUERRA; Lev Tolstói.
Me parece muy interesante como reacciona la mente cuando se encuentra en situaciones límite. Algunos psicólogos dicen que la depresión es una enfermedad de sociedades acomodadas. El índice de depresiones, e incluso de suicidios, es más bajo en los países pobres de África que en la opulenta Europa. He leído que en los campos de concentración nazis los judíos no se suicidaban. La explicación psicológica es que cuando la vida está en una situación tan extrema el instinto de supervivencia se impone de forma clara.
En el cine y en algunos libros recuerdo una situación que siempre me ha parecido contradictoria: ciudades en guerra y personas que pueden fallecer al día siguiente víctimas de un bombardeo que disfrutan intensamente la vida hasta el último segundo. Recuerdo una película (no recuerdo el título) en la que sus protagonistas bailaban y se besaban sin parar mientras las sirenas que avisaban de los ataques de la aviación enemiga no paraban de sonar. Como si bailasen al ritmo de dichas sirenas.
Lev Tolstói, quien si no, lo explica con su maestría habitual en Guerra y Paz.
El ejército de Napoleón se acerca a Moscú y los rusos tienen miedo de que la ciudad caiga en manos francesas.
Pagina1.084 de la edición del Taller de Mario Muchnik.
Al acercarse el enemigo, la opinión de los moscovitas sobre su propia situación, lejos de hacerse más seria, cobró, por el contrario frivolidad, como sucede siempre a las personas que ven un gran peligro. Cuando el peligro se va aproximando, dos voces hablan en el corazón del hombre con la misma fuerza: una pide, muy razonablemente, que se reflexiones sobre la naturaleza del peligro y la manera de evitarlo. La otra, con más razón todavía, dice que es demasiado penoso, demasiado torturante pensar en el peligro cuando el hombre no puede prevenirlo todo y salvarse, de manera que es mucho mejor volver la espalda a las cosas penosas, hasta que estas lleguen, y pensar en las agradables. Si está solo, el hombre escucha casi siempre la primera voz; en cambio, cuando se encuentra en sociedad, sigue la segunda. Y eso era lo que sucedía a los habitantes de Moscú. Nunca se había divertido tanto la gente como aquel año.

14Oct, 2009
SOFIA ANDRÉIEVNA TOLSTAYA; Victima del Gran Hombre.
Leo con creciente interés los diarios de Lev Toltói, Diarios (1847 -1894), editorial Acantilado. En la década de 1880, cuando el gran escritor ruso ya ha publicado sus dos obras cumbre, Guerra y Paz y Anna Karenina, y ha conseguido la tan deseada gloria literaria, las entradas en sus cuadernos denotan una ansiedad cercana a la depresión. Las disputas y desencuentros con su mujer y su hijo mayor son continuos.
El día 3 de mayo de 1884 escribe:
…encontré una carta de mi esposa. Pobre, ¡cómo me odia! Señor, ayúdame. Si es necesaria una cruz, pues una cruz que me aplaste, que me destroce. Pero estos tirones del alma son espantosos, no solo pesados y dolorosos, sino difíciles. ¡Ayúdame!
El 7 de Julio de 1884 escribe:
Ella seguirá siendo hasta mi muerte una rueda de molino atada a mi cuello y al de los niños. (…) debo aprender a no ahogarme con una piedra al cuello.
El día 18 de Julio de 1884, después de que su mujer de a luz al último de sus 13 hijos que moriría de tuberculosis pocos años después, escribe:
Si alguien dirige los actos de nuestra vida, quiero hacerle un reproche. Esto es demasiado duro y despiadado. Despiadado con respecto a ella. Veo que a una velocidad vertiginosa se dirige a su ruina y a sufrimientos morales espeluznantes.
Muchos analistas de la vida y obra de Tolstói describieron a su esposa como una desequilibrada que perjudicó al escritor. Vladimir Chertkov (1854-1936), amigo y secretario del escritor, que fue conocido como el líder de los tolstoistas, llega a acusar a Sonia Tolstoya de ser la causante de la muerte de su esposo.
Tengo la suerte de tener en mi mesilla de noche, junto a los diarios del padre de las letras rusas, el libro de Gorki Recuerdos de Tolstói, Chejov y Andreiev, 1927 editado por NORTESUR en 2009. La parte dedicada a Tolstói ocupa casi la mitad del libro y se divide en tres secciones. La 1ª son anotaciones breves sobre el maestro, la 2ª una larga carta, que en realidad es un artículo largo, provocado por la huida y muerte del habitante de Yasnaia Polaina. Y la 3ª es una defensa de Sofía Andréieva Tolstaya, esposa del escritor a la que se criticó como la mala de la película.
En la página 95 escribe:
Ser el único amigo íntimo de Lev Tolstói, su mujer, la madre de sus numerosos hijos y la señora de su casa es, indiscutiblemente, un papel difícil y de gran responsabilidad. ¿Es posible negar que Sofia Tolstaya ha vista y ha comprendido mejor y más profundamente que nadie hasta que punto un genio se siente agobiado y angustiado en la atmósfera de la vida cotidiana, en la frecuentación de gente insustancial? (…) Convivir con un escritor que revisa hasta 7 veces las pruebas de un libro, y que en cada ocasión lo reescribe casi por entero, en un estado de dolorosa enervación que obliga a compartir con los suyos; convivir con el creador de un mundo inmenso que no existía con anterioridad a él…¿Seríamos capaces de comprender todas las inquietudes de una existencia tan extraordinaria?
Gorki pide un respeto para la mujer que convivió con un genio tan difícil de tratar. Además acusa a un montón de supuestos seguidores del maestro de oportunistas y manifiesta que solo Sofia Tolstaya fue capaz de preservar la obra del escritor de tales malas influencias.
Sofia Andréieva Tolstaya intentó suicidarse al final de su vida. Debía estar totalmente agotada.

Tolstói y Gorki.
Fuentes: espaidellibres.files, Acantilado, Nortesur.
05Oct, 2009
TOLSTÓI; y la crítica.
Entre 1865 y 1878 Lev Tolstói (1828-1910) no apuntó nada en su diario. En esos años escribió sus mejores novelas: Guerra y Paz y Anna Karenina.
Se conservan papeles sueltos con las reflexiones y desahogos que no pudo dejar de poner por escrito.
El 2 de febrero de 1870 en su casa de Yásnaia Poliana escribe:
Oigo a los críticos: "El trineo en Navidad, el ataque de Bragation, la caza, el banquete, la danza: está bien, pero su teoría histórica, su filosofía. está mal, sin gusto ni placer."
Un cocinero preparaba la comida. Desechaba los desperdicios, los huesos, la sangre y todo lo tiraba en el patio. Los perros estaban junto a la puerta de la cocina y se precipitaban sobre lo que tiraba el cocinero. Cuando mataba una gallina o un becerro y desechaba la sangre y los intestinos, cuando tiraba los huesos, los perros estaban contentos y decían: "ha preparado una buena comida, es un buen cocinero". Pero el dia que el cocinero peló huevos, castañas, alcachofas y tiró las cáscaras al patio, los perros se abalanzaron, lo olieron, y le volvieron la espalda diciendo: "antes preparaba buenas comidas, se ha dañado, es un mal cocinero". Pero el cocinero continuó preparando la comida y la comida se la comieron aquellos para quienes había sido preparada.....
Se refiere, según la traductora y editora de sus diarios, Selma Ancira, a las criticas que le hicieron por sus digresiones flosóficas en Guerra y Paz.
Es imposible que los autores y los críticos tengan una buena relación. Imposible.
Fuente: Diarios (1847-1894) de Lev Tolstói. Editado por Acantilado.2002.
Fuente foto: wikipedia.
28Sep, 2009
LEV TOLSTÓI; Europeos.
En Guerra y Paz de Lev Tolstói el principal estratega del ejército ruso que se enfrenta a Napoleon Bonaparte en la guerra de 1812 es el general Pfull, un alemán. El autor aprovecha el perfil que hace del alemán para, con ironía, describir a los europeos de la época. Ironía y verdad.
El príncipe Andrei, gracias a sus recuerdos de Austerlitz, tuvo bastante con esta breve entrevista para hacerse una clara idea de Pfull: era uno de esos hombres siempre seguros de si mismos, dispuestos a defender sus ideas hasta el martirio, que solo se encuentran entre los alemanes, precisamente por que basan su seguridad tan solo en la idea abstracta, en la ciencia, o sea en el saber imaginario de la verdad absoluta. El francés se muestra seguro de sí porque cree irresistible toda su persona, en cuerpo y alma, lo mismo para los hombres que para las mujeres. El inglés tiene esa seguridad porque es ciudadano del estado mejor organizado del mundo y por que, como inglés, sabe siempre lo que tiene que hacer y que todo cuanto haga como inglés estará bien hecho, sin discusión alguna. El italiano está seguro de sí mismo porque es emotivo y se olvida con frecuencia de sí y de los demás. El ruso goza de esa seguridad por que no sabe nada ni quiere saberlo, y porque no cree que se pueda llegar a saber algo por completo. El alemán es el más seguro de sí, y de la manera peor, más firme y antipática, porque imagina conocer la verdad: una ciencia que él mismo ha inventado y que constituye su verdad absoluta.

27Sep, 2009
GUERRA Y PAZ; Ciencia militar.
Cuando se entra en una guerra nunca se sabe como se termina por mucho que los estrategas y sabios militares proyecten, en sesudos estudios, los resultados. En Afganistan se montó una guerra hace 8 años en la que EEUU y sus aliados estaban convencidos de que arrasarían a los talibanes en pocos meses. A fecha de hoy la situación es peor que cuando se inició. En Irak, aunque después de derrocar a Sadam Housein se declaró la victoria de los EEUU, se ha perdido la guerra. La situación actual es que los aliados occidentales no lo quieren reconocer. George W. Bush y sus grandes estrategas militares del Pentágono debían haber leído Guerra y Paz donde Lev Tolstói hace 140 años escribió que la ciencia militar es una gran mentira:
En la página 934 de la edición del Taller de Mario Muchnik el príncipe Andrei Bolkonski está en una reunión del estado mayor del ejército ruso en la guerra de 1812 contra los franceses. Al comprobar que cada uno de los participantes dice una cosa diferente sobre cual debe ser la estrategia y después de haber pasado por la experiencia de Austerlitz, reflexiona sobre la supuesta ciencia militar:
¿Qué teoría y que ciencia puede haber en una actividad cuyas circunstancias y condiciones se desconocen y no pueden precisarse, en la que más difícil todavía resulta determinar la fuerza de los que hacen la guerra? Nadie sabe ni puede saber en que condiciones estará mañana nuestro ejército ni las tropas del enemigo, ni cual es la capacidad de resistencia de ese u otro destacamento. En ocasiones, cuando no hay un cobarde que grite “¡Estamos copados!” y eche a correr sino un hombre valeroso y jovial que grita “¡Hurra!”, un destacamento de 5.000 hombres vale por uno de 30.000, como ocurrió en Schoengraben; otras veces, 50.000 hombres huyen delante de 8.000, como en Austerlitz. ¿Qué ciencia puede haber en una acción, en la que, como ocurre ocurre en todas las acciones prácticas, nada puede determinarse y todo depende de innumerables factores que adquieren un sentido preciso en tan solo un minuto que nadie sabe cuando se producirá? Armfeld dice que nuestro ejército está dividido, y Paolucci asegura que hemos puesto a los franceses entre dos fuegos. Michaux afirma que el campamento de Drissa no sirve, porque le río pasa a sus espaldas. Pfull sostiene que precisamente en eso radica su fuerza. Toll propone un plan y Armfeld presenta otro. Todos son igualmente buenos y malos y sus ventajas se harán evidentes cuando el acontecimiento se produzca. Entonces ¿Por qué hablan todos del genio militar? ¿Acaso es un genio el hombre que sabe enviar los víveres a un destacamento en le momento oportuno o mandar a unos hacia la derecha y a otros hacia la izquierda? Napoleon Bonaparte.

19Sep, 2009
LEV TOLSTÓI; Pacificista.
El ruso Lev Tolstói (1828-1910) además de un gran escritor ( Guerra y Paz, Anna Karenina...)fue un pacifista profundo. El 6 de enero de 1853 tiene 24 años y se encuentra en Grozni (actualmente capital de Chechenia) en la guerra del Caucaso con su hermano Nikolai que es militar y escribe en su diario:
Hubo un desfile absurdo. Todos beben, sobre todo mi hermano, y para mi es muy desagradable. La guerra es algo tan injusto y tan malo que quienes combaten tratan de asfixiar en su interior la voz de la conciencia. ¿Estoy haciendo bien? Señor, dame la luz y perdoname si hago mal.
En Guerra y Paz, que escribe 15 años después, razona con profundidad su postura pacifista. En la Primera parte del Libro Tercero, en la pagina 877 de la edición del Taller de Mario Muchnik comenta el inicio de la guerra franco-rusa de 1812:
El 12 de junio los ejércitos de la Europa occidental cruzaron las fronteras de Rusia y la guerra comenzó; es decir; se produjo un acontecimiento contrario a la rezón y a toda la naturaleza humana.
(...)
¿Que motivó tan extraordinario suceso? ¿Cuales fueron sus causas? Los historiadores, con ingenua convicción, aseguran que las causas fueron: la ofensa inferida al duque de Oldenburgo, el fracaso del bloqueo continental, la ambición de Napoleon, la firmeza de Alejandro (el Zar de Rusia), los errores de los diplomáticos, etcétera.
(...)
A Medida que profundizamos en la búsqueda de sus razones y analizamos cada una separadamente, o la serie de todas ellas, nos parecen igualmente justas en si mismas e igualmente falsas por su nulidad en comparación con la magnitud de los hechos y por su insignificancia para darles origen (sin la participación de las demás causas concordantes). El hecho de que Napoleon se negara a retirar sus tropas del otro lado del Vístula y a devolver los territorios de Oldenburgo tiene para nosotros idéntico valor que el deseo o la desgana del primer cabo francés de reengancharse, pues si ese cabo no hubiera querido continuar en el servicio, y si otros y otros miles de cabos y soldados franceses lo hubieran imitado, el ejército de Napoleon no habría sido tan poderoso y la guerra habría sido imposible.
40 años después, poco antes de morir, el 7 de septiembre de 1910 escribe una carta a Gandhi (1):
Recibí su revista Indian opinion y me alegró leer lo que allí se escribe sobre quienes practican la no-resistencia. Me gustaría comunicarle las ideas que me suscitó esa lectura.
Cuanto más vivo, y especialmente ahora que siento con tanta agudeza la cercanía de la muerte, quiero comunicar a los demás algo que percibo de manera muy aguda y que, en mi opinión, es de una enorme gravedad. Se trata de aquello que suele llamarse la no-resistencia, pero que en realidad no es otra cosa que la doctrina del amor no desfigurada por falsas interpretaciones. Que el amor, es decir la aspiración de las almas humanas a la unión, y que la actividad que se desprende de esa aspiración es la única y suprema de la vida humana es algo que todo hombre sabe y siente en le fondo de su alma (con mayor claridad puede verse en los niños); lo sabe y lo siente mientras no se enreda en doctrinas falsas del mundo. Esta ley ha sido proclamada por todos los sabios del universo, hindues, chinos, judíos, griegos y romanos.
(1) En los años decisivos para su formación intelectual Gandhi leyó a Tolstói en quien encontró en quien encontró a un guía para el perfeccionamiento de la práctica y la teoría de la no-violencia.
Fuentes.
Guerra y paz, Taller de Mario Muchnik. 2006.
Lev Tolstói, Diarios (1847-1894), Acantilado. 2002.
Lev Tolstói, Correspondencia, Acantilado. 2008.
10Sep, 2009
LEV TOLSTÓI; Diarios.
Lev Tostói (Yásnaia Poliana, 1828 - Astapovo, 1910), autor de Guerra y Paz y Anna Karenina, entre otras) a sus 19 años está obsesionado con que su vida tenga un sentido. Desea desarrollar al máximo sus capacidades como persona y para ello se impone reglas de comportamiento muy estrictas. Conocedor de sus debilidades diseña objetivos muy detallados que debe conseguir en cortos periodos de tiempo. Tolstói se juzga con mucha severidad y para ello, y todo lo anterior, inicia en 1847 la escritura de un diario.
Tolstói es humano, antes que nada, y cae continuamente en las tentaciones del ocio y la carne.
El 16 de junio de 1847 escribe.
¿Llegaré algún día a no depender de ninguna circunstancia exterior? En mi opinión eso es alcanzar un nivel alto de perfección, puesto que, en el hombre que no depende de ninguna influencia ajena, el espíritu, por sus propias exigencias, aventaja forzosamente a la materia y solo entonces el hombre alcanza su designio. Comienzo a acostumbrarme a la primera regla * que me impuse y ahora me impongo otra, la siguiente: considera la sociedad femenina como un disgusto inevitable de la vida en sociedad y, en la medida de lo posible, mantente alejado de las mujeres. Porque, en realidad, ¿de donde nos vienen la lujuria, la voluptuosidad, la frivolidad en todo y otros muchos vicios sino de las mujeres? ¿Quien tiene la culpa de que nos privemos de los sentimientos que nos son innatos: la valentía, la firmeza, la sensatez, la justicia, etcétera, si no las mujeres? La mujer es más sensible que el hombre, por eso a lo largo de las épocas de virtud las mujeres han sido mejores que nosotros, pero en nuestra época depravada y corrupta son peores que nosotros.
La primera regla que se impone es: "Lleva a cabo todo lo que hayas decidido llevar a cabo".
Tolstói solo tenía 19 años. Guerra y Paz la empezó a escribir con 37 años y la terminó con 41.
Editorial Acantilado ha publicado recientemente los diarios, en dos volúmenes y la correspondencia. Todo seleccionado, comentado y traducido por Selma Ancira.
Fuente: Acantilado.
09Sep, 2009
GUERRA Y PAZ; y Amor.
Leer Guerra y Paz, de liev Tolstói , es un placer continuo. En la pagina 770 de la edición del Taller de Mario Muchnick, describe con maestría ese relámpago que ocurre dentro de uno cuando se da cuenta de que se ha enamorado.
La situación económica de la familia Rostov es delicada y por ello la condesa ha buscado un buen partido para su hijo Nikolái. Llega la navidad y los jóvenes de la casa y los criados se disfrazan, se montan en trineos y de noche salen al campo. Sonia, sobrina de la condesa, esta enamorada de su primo Nikolái desde los 12 años pero su tia no ve con buenos ojos dicha relación. Nikolái, hasta ahora, no ha prestado mucha atención a Sonia más atento a la vida militar. Sonia se ha pintado un bigote con corcho quemado y está disfrazada de soldado.
Fuera seguía haciendo el frío de antes; el aire estaba inmóvil; la luna era la misma pero había mayor claridad; su luz era tan intensa y arrancaba tantos destellos en la nieve que no se sentían deseos de mirar al firmamento para ver las verdaderas estrellas. El cielo estaba oscuro y desabrido, mientras que en la tierra todo era alegría.
"¡Tonto de mi! ¿que estuve esperando hasta ahora?", seguía diciéndose Nikolái.
Nikolái sabe que Sonia se dirige sola al granero y ...
Nikolái vestía su disfraz; sus cabellos esban enredados y sonreía feliz, con una sonrisa nueva para ella. Sonia corrió hacia él.
Parece otra, pero es siempre la misma" pensó Nikolái, mirando el rostro de la muchacha, iluminado de lleno por la luna. Pasó sus manos por las pieles que cubrían la cabeza de Sonia, la abrazó, la estrechó contra su pecho, beso sus labios sombreados por el bigote que olía a corcho quemado. Sonia lo besó en los labios y, desprendiendo sus pequeñas manos, encuadro en ellas sus mejillas.
"¡Sonia...! ¡Nikolái!", se dijeron.
Se acercaron corriendo al granero y regresaron a la casa, cada uno por un camino diferente.
(...)
Después Natasha, hermana de Nikolái , que se ha dado cuenta de que algo ha ocurrido, deja que Sonia y su hermano vuelvan en le mismo trineo.
Nikolái, sin preocuparse de adelantar a nadie, llevaba el trineo con mesura y de vez en cuando miraba fijamente a Sonia, buscando a través de las cejas y el bigote, a la extraña claridad de la luna, en esa luz que todo lo cambia, la Sonia de otros tiempos y la de ahora, de quien había decidido no separarse ya más. La contemplaba con insistencia; al recordar el olor de corcho quemado mezclado con la sensación de los besos, respiraba a pleno pulmón el aire helado, y mirando la tierra que iba huyendo a los lados del trineo, y el cielo brillante, de nuevo se sentía transportado a un país de maravilla.
Tolstoi me transmite mejor el amor sentido por Nikolái con la sensación de irmontado en el trineo, con la bocanada de aire helado que llena sus pulmones, con la luna y su luz casi irreal, que con "la sensación de los besos" o los abrazos.
Debe ser que como buen escritor consigue despertar en mi todas aquellas sensaciones que viví tantas veces.
¡¡¡Hurra por Tolstoi!!!

01Sep, 2009
GUERRA Y PAZ; Pensar la vida.
Hace unos años, siendo adolescente y sintiendome muy angustiado, encontré consuelo en los Evangelios. Abría el libro sagrado al azar y siempre tenía la sensación de que lo leido estaba escrito para mi. Lo mismo me ocurre con las grandes novelas.
En la página 713 de la edición del Taller de Mario Muchnik de GUERRA Y PAZ escribe Tolstói:
La ociosidad, según la tradición bíblica, la falta de todo trabajo, era la condición que aseguraba la felicidad, el bienestar del primer ser humano antes de su caida. El gusto por la ociosidad no ha cambiado en el hombre después de su caida, pero la maldición sigue pesando sobre él, y no solo porque debamos ganar el pan con el sudor de nuestra frente, sino porque nuestra naturaleza moral nos prohibe estar ociosos y tranquilos al mismo tiempo. Una voz secreta nos dice que por estar ociosos somos culpables. Si el hombre pudiese hallar un estado en el que, sin dejar de ser ocioso, supiese que es útil y que cumple con su deber, habría recuperado una parte de la felicidad primitiva.
Todos los veranos me hago el propósito de permanecer al menos 2 semanas totalmente ocioso, haciendo solo lo que me apetezca. Nunca lo consigo. Solo cuando fui niño disfruté de esa ausencia de esfuerzo sin sentirme culpable y ansioso. No sé si se trata de una maldición bíblica o de la educación recibida, pero no puedo refocilarme en la molicie del ocio, como decía aquel falangista.
El parrafo anterior de Guerra y Paz sirve de introducción a una reflexión muy acertada sobre la vida militar.
Continúa escribiendo Tolstói:
Hay todo un estamento, el militar que goza de semejante estado de ociosidad obligatoria e irreprochable y en ello reside y residirá el principal atractivo del servicio de la armas.
Nikolái Rostov, uno de los personajes centrales de la novela de Tolstói, es oficial del Ejército donde se siente muy feliz. Su madre le manda cartas pidiendole ayuda en la gestión de los problemas económicos de la familia. Al leer esas cartas Nikolái teme que quieran sacarlo de un ambiente (el militar) donde, libre de todas las complicaciones de la vida, se halla tranquilo y feliz.
Conozco con profundidad la vida militar. En el Ejército, o en la Armada, todo esta reglamentado, no tienes que preocuparte por nada. Obedecer las normas es lo más facil. Lo complicado son las cuestiones domésticas, las de la vida civil. Resolver los problemas de la vida familiar, que nunca tienen una única solución, es mucho peor que obedecer una orden de un superior. En la milicia los compañeros solo tienen una cara, la amable. Si eres una persona normal, lo comun es llevarse bien con todo el batallón. Es más facil convivir con 40 tios dentro de un submarino que con una cuñada en un mes de agosto.
Guerra y paz demuestra que su autor fue una de esa escasas personas que pensó con profundidad su vida y la de los demás. Aunque escrita a mediados del siglo XIX plantea los problemas que todo hombre (o mujer) vivirá a lo largo de su existencia ocurra esta en el siglo que ocurra.

Fuente foto: bookcoverarchive.com
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