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15Dic, 2009

GERTRUDE STEIN; París Francia.

Escrito por: corto-cortes el 15 Dic 2009 - URL Permanente

La escritora Gertrude Stein (Allegheny, Pittsburg USA, 1874 – París 1946) vivió entre los 4 y los 5 años entre Viena y París. Volvió a los Estados Unidos para estudiar y en 1903, siguiendo los pasos de su hermano Leo, coleccionista de arte se mudó a París y se instaló en la casa de la Rue de Fleurus. Por aquella casa pasaron Hemingway, Picasso, Paul Bowles, Matisse,… La escritora americana fue la madrina de la llamada Generación perdida.

Editorial minúscula acaba de editar un librito (119 páginas) de la Stein llamado París Francia. En él, con un estilo muy personal nos da sus personalísimas opiniones sobre Francia y los franceses después de haber vivido 40 años allí. Nos habla de gastronomía, moda, perros, plantas y, claro, de franceses y francesas.

Empieza así:


París, Francia es emocionante y tranquilo.

Solo tenía cuatro años la primera vez que estuve en París y allí hablé francés y allí me sacaron fotos y fui al colegio y desayuné sopa y almorcé pierna de cordero con espinacas, siempre me han gustado las espinacas, y un gato negro trepó de un salto a la espalda de mi madre. Eso fue más emocionante que tranquilo. No me molestan los gatos pero no me gusta que se me suban a la espalda. Hay montones de gatos en parís y en Francia y pueden hacer lo que se les antoje, sentarse encima de las verduras o entre los comestibles, quedarse en casa o salir. Considerando los muchos gatos que hay es extraordinario que se peleen tan poco. Hay dos cosas que los animales franceses no hacen, los gatos no pelean ni aúllan mucho y los pollos no pierden la calma cuando cruzan la calle, si empiezan a cruzar siguen andando, como hacen también los franceses.

Este libro se editó por primera vez en 1940 el día en que París cayó en manos de los nazis.

Pág. 111.

En París hacia 1900-1914 los hombres eran elegantes y tenían casi una elegancia más bella que las mujeres. Cuando llegamos a París y los hombres llevaban sombrero de seda inclinado hacia un lado y se apoyaban firmemente en el bastón inclinándolo hacia el otro lado para mantener el equilibrio, la cabeza firme la mano firme en el bastón eran la elegancia de París. Las mujeres eran sencillas, modernas más que elegantes en comparación con los hombres. Cuando el siglo avanzó llegó la guerra. El horizonte azul y los uniformes negros de los aviadores continuaron la tradición de elegancia de los hombres. Durante un tiempo las mujeres perdieron modernidad y después poco a poco los hombres perdieron su elegancia y las mujeres recuperaron su modernidad y después dejaron de ser sencillas eran muy hermosas y durante un tiempo el ideal fue otro. Es muy probable que después de esta guerra los hombres recuperen su elegancia y las mujeres modernidad y elegancia. Todo es muy emocionante.

La puntuación, en este libro, también es muy personal. Parece como si la autora hubiera transcrito directamente sus pensamientos tal cual le salen del cerebro.

18Mar, 2009

NORMAN MAILER ; El escritor y Hemingway.

Escrito por: corto-cortes el 18 Mar 2009 - URL Permanente

En 2007 Andrew O´Hagan entrevista al escritor Norman Mailer para The Paris Review.

Mailer tenía 84 años, moriría pocos meses después.

O´Hagan: “¿Recuerda donde se encontraba cuando escuchó que Hemingway se había suicidado?”

Mailer: “Lo recuerdo perfectamente.. Estaba con Jeanne Campbell en Mexico y fue antes de que nos casáramos. Yo estaba realmente horrorizado. Una parte de mí nunca lo ha superado. De alguna forma era un aviso con letras mayúsculas. Lo que estaba diciendo es, escuchad todos vosotros novelistas que estáis ahí fuera. Entendedlo claramente: Cuando eres un novelista estás entrando en un viaje psicológico extremadamente peligroso y todo puede explotar en tu cara en cualquier momento.”

Continúa Mailer:
“Mi teoría es que Hemingway, noche tras noche cuando estaba solo, después de decir buenas noches a Mary (Mary Welsh, su última mujer) iba a su dormitorio, ponía el dedo en el gatillo, metía el cañón en su boca y apretaba un poco el gatillo y temblando intentaba ver lo cerca que llegaba sin hacerlo del todo. La noche del suicidio fue demasiado lejos. Esto para mi tiene más sentido que el hecho de que decidiera de golpe volarse la tapa de los sesos. Pero esto no es más que una teoría. El hecho es que se

suicidó.”

O´Hagan; “¿Se puede decir que escribir es una clase de auto-aniquilación?”

Mailer; “ Esto de ser escritor te usa profundamente. Queda menos de ti cuando terminas un libro. Ese es el motivo por el cual un escritor se cabrea tanto con las críticas crueles cuando estás son injustas. Entendemos que nos hemos matado un poco escribiendo el libro y los críticos nos quieren matar una segunda vez. (…) Si estás escribiendo una buena novela tienes que ser como un explorador. Te estás metiendo en algo de lo que no conoces el final. Hay una mezcla de terror y excitación que te hace seguir. En mi cabeza no vale la pena escribir una novela a menos que estés enfrentando algo en lo que tus posibilidades éxito estén abiertas. Puedes fallar. Estás jugando con tus reservas psicológicas. Es como si fueras el general de un ejército de uno y ese general pudiera llevar el ejército a un callejón sin salida.”

23Nov, 2008

SARA y GERALD MURPHY: “Vivir bien es la mejor revancha”

Escrito por: corto-cortes el 23 Nov 2008 - URL Permanente

Los Murphy llegan a Francia en 1921. Gerald queda fascinado por las pinturas de Picasso y Braque y decide que eso es lo que él quiere hacer. Sara y Gerald eran hijos de millonarios americanos. Se casan con la oposición de los padres de ella, con lo que el matrimonio, y trasladarse a vivir en Francia, fue una liberación de sus familias. Los escritores de la “generación perdida” estaban enamorados de esta pareja. Los Murphy eran ricos, elegantes, guapos y muy simpáticos. Viven en París y compran una casa en Antibes de la Riviera francesa para los veranos. Llaman a la casa “Villa America” e invitan a sus amigos. Por citar algunos: Picasso, Stravinski, Hemingway, Cole Porter, Man Ray, Eric Satie y Zelda y Scott Fitzgerald. Este último se inspiró es los Murphy para escribir “Tierna es la noche”. La novela no gustó nada a los Murphy. La primera noche que el matrimonio Fitzgerald pasó en “Villa America” Zelda intentó suicidarse tomando un frasco de somníferos.

En medio de la fiesta artística que se vivía en París en aquellos años 20, Patrick uno de los hijos de los Murphy enferma de tuberculosis y fallece siete años después cuando contaba 16 años. Un año antes había fallecido Baoth, el mayor de sus hijos. Meningitis. Gerald no volvió a coger los pinceles ni volvió a hablar de sus hijos.

Volvieron a EEUU y Gerald pasó 30 años dirigiendo el negocio familiar. Sara se dedicó a colaborar en una ONG que trabajaba con niños. Después del fallecimiento de sus hijos Sara y Gerald se distanciaron.

En 1935 Gerald le escribió a Scott Fitzgerald: “Solo la parte inventada de nuestras vidas tuvo sentido. Ahora la vida real irrumpe destrotrozando y arrancándolo todo” Fitzgerald respondió: “La copa dorada ahora está rota pero fue dorada”.

La expresión ;”vivir bien es la mejor revancha” se adjudicó a Gerald Murphy como lema de su forma de vida. Luego él negó que la pronunciara.

“Everybody was so young” ( “Todos eran tan jóvenes” ) es una biografía de los Murph escrita por Amanda Vaill. y editada por: Houghton Mifflin

Creo que no está editado en castellano.

20Nov, 2008

SHAKESPEARE & CO. Sylvia Beach.

Escrito por: corto-cortes el 20 Nov 2008 - URL Permanente

Para Hemingway, y el resto de autores de la “generación perdida”, Shakespeare & Co fue como una segunda casa. Sylvia Beach eligió la calle Odeon de París para abrir su librería por que estaba frente a otra librería, la de su compañera sentimental Adrianne Monier.

Allí apareció un día un joven Hemingway, sin un duro en el bolsillo, y mucha hambre de lecturas. La librera le permitió llevarse en préstamo cuatro libros, entre ellos “Guerra y paz”, aunque no tenía dinero. Le contó que lo habían herido en la guerra y se quitó el calcetín para mostrarle su cicatriz. Todo eso en la primera visita. El establecimiento además de librería fue estafeta de correos, casa de préstamos, editorial y lugar de cita de aquellos expatriados americanos en París.

Sylvia Beach tuvo que cerrar la librería cuando durante la guerra un oficial alemán se encaprichó con un ejemplar del “Finnegans Wake” de Joyce que había en el escaparate. Sylvia no se lo vendió por era su ejemplar autografiado por el autor. La librera, poco después, fue detenida y recluida durante unos meses.

Un día después de la liberación de París alguien gritó en la rue de l’Odeon : ¡Sylvia! ¡Sylvia! . Era Hemingway.

"Bajé corriendo y chocamos. Me cogió, me hizo dar varias vueltas en el aire y me besó", recuerda ella. "Quería saber si podía hacer algo por nosotras. Le preguntamos si podía reducir a los nazis que aún permanecían en los tejados de las casas (...) Hizo bajar a su compañía y llevó a los hombres a los tejados. Por última vez oímos disparos en la rue de l'Odeon".

Ariel ha publicado las memorias de Sylvia Beach en castellano (2008).

¿Dónde se está mejor que en una buena librería?

¿Es usted monsieur Shakespeare?

:

12Nov, 2008

HEMINGWAY; París era una fiesta.

Escrito por: corto-cortes el 12 Nov 2008 - URL Permanente

París 1956. Hemingway y su cuarta esposa Mary Welsh, corresponsal de la revista Times, se hospedan en el hotel Ritz. Un veterano empleado del hotel recuerda que hacía treinta años el escritor había dejado allí dos cajas con una docena de libretas escritas a lápiz, recortes de periódicos, libros y ropa vieja. Hemingway pasó quince dias revisando aquel material y decidió escribir un libro de recuerdos sobre el París de los años veinte. El libro se llamó “París era una fiesta” (en inglés "A moveable feast") y se editó en 1964 después del suicidio del autor.

Hemingway puso en palabras sus primeros años de escritor cuando era “muy pobre y muy feliz” junto a su primer mujer, Hadley y su hijo “Bumby”. En aquellos años su talento era puro y sus amigos, la Generación Perdida: Joyce, Ezra Pound, Rhys, Stein… una maravillosa influencia.

Gertrude Stein puso el nombre a aquella generación de escritores. Lo sacó de cuando llevó a reparar su coche y tuvo un problema con el joven mecánico. El dueño del taller se enfadó con el operario y lo insultó diciendo que pertenecía a una generación perdida.

En su libro Hemingway levantó acta de las vivencias de aquella “Génération perdue”.

En el prologo del libro que escribió Vargas Llosa en 1987 : “Más que una evocación nostálgica de la juventud, el libro es una invocación mágica, un esfuerzo inconsciente para, retornando mediante la memoria y la palabra al apogeo de su vida, el momento de mayor empuje y fuerza creativa, recuperar aquella energía y lucidez que ahora lo están abandonando de prisa. Y el libro es también un desquite póstumo, un arreglo de cuentas con viejos compañeros de vocación y de bohemia."

07Nov, 2008

ESCRIBIR ES UN TIC; Método y manías de escritores

Escrito por: corto-cortes el 07 Nov 2008 - URL Permanente

En este libro Francesco Piccolo relata anécdotas de escritores en referencia a sus metodos y manías a la hora de ponerse a trabajar.

Veasé dos ejemplos:

1.- ”Un periodista que entrevistó a Ian McEwan se sorprendió por la vida que llevaba el autor de Expiación, con esposa e hijos, té y costumbres semanales, en contraste con sus historias crueles, inquietantes. “Esta tranquilidad requiere un afán continuo y unos ajustes continuos. Considero que es la condición indispensable para tener trato con mi imaginación”, revela el escritor británico, y recuerda que Flaubert decía que habría que vivir como un burgués y escribir como un loco. “Si te crees el mito romántico del poeta que se acuesta a las cinco de la madrugada, borracho y con cinco o seis mujeres a la vez, puedes hacer lo que sea menos escribir”, ironiza McEwan".

2.- Gabriel García Márquez señala que su maestro fue Hemingway. La lección que aprendió del narrador norteamericano fue ésta: “El descubrimiento de que el trabajo de todos los días sólo debe interrumpirse cuando ya sabes cómo reanudarlo al día siguiente. No creo que se haya dado nunca un consejo mejor para escribir. Es, ni más ni menos, el remedio absoluto contra el fantasma más temido por los escritores: la agonía matutina ante el papel en blanco”.