10Jul, 2009
AMOS OZ; Versos de vida y muerte.
El escritor Amos Oz (Jerusalem, Israel, 1939) ha explicado en algunos de sus libros como escribe y como trabaja su imaginación a la hora de desarrollar una historia. En su novela Versos de vida y muerte, editado por Siruela, un escritor se mueve entre personas desconocidas a las que inventa vidas:
Por eso el autor se sentará en un pequeño café a tres o cuatro manzanas del centro social dedicado a Shunia Shore donde se celebrará la velada literaria. El espacio del café le resultará agobiante y oscuro, asfixiante, y por tanto, bastante apropiado para él en esos momentos. Se sentará ahí e intentará concentrarse en estas cuestiones (siempre llega a todas partes treinta o cuarenta minutos antes, y tiene que buscar algo que hacer hasta que llega la hora). Una camarera cansada, vestida con una minifalda y sacando pecho, intentará en vano limpiar su mesa con una bayeta: la superficie de formica continuará estando algo pegajosa incluso después de secarla. Quizá la bayeta no estuviera limpia. El autor observará entre tanto las piernas de la camarera, unas bonitas piernas macizas, aunque con los tobillos ligeramente gruesos. Luego echará un vistazo a su cara, una cara agradable, luminosa, con las cejas juntas y el pelo recogido con una goma roja. Al autor le llegará un olor a sudor y a jabón, el olor de una mujer cansada. A través de la falda se le marcan las bragas. Sus ojos quedan amarrados ahora a ese contorno insinuado: la ligera asimetría a favor del muslo izquierdo le parece fascinante. Ella advertirá su mirada palpando sus piernas, sus muslos, sus caderas, y suspirará con expresión de asco y de súplica: Basta, por favor, basta ya. (…) Mientras espera la tortilla, el autor se imagina el primer amor de esa camarera (decide que se llame Riki): cuando apenas tenía dieciséis años se enamoró del portero suplente del grupo Bnei Yehuda, Charlie, que una vez, un día de lluvia, apareció en su Lancia delante del salón de belleza donde ella trabajaba y se la llevó a pasar tres días en un hotel de Eilat (su tío era uno de los socios de ese hotel). Charlie también le regaló en Eilat un elegante vestido de fiesta, como el de una cantante griega, un vestido con lentejuelas de plata y todo, pero al cabo de dos semanas la abandonó y volvió a ese mismo hotel, en esta ocasión con la dama de honor de la reina de los mares. En cambio Riki, durante los ocho años y los cuatro hombres que pasaron por ella desde entonces, no dejó de soñar que algún día volvería: pasaba por fases en las que parecía como muy enfadado con ella, daba miedo, era peligroso, como si fuese a perder el juicio, y ella estaba aterrada, con un susto de muerte, y entonces, de repente, recuperaba la cordura, la perdonaba, se mostraba contento con ella como un niño, la abrazaba, la llamaba Gogog, la besaba en el cuello, le hacía cosquillas con su cálida respiración, en el colmo de la ternura le abría los labios con la punta de la nariz, lo que producía en su cuerpo una especie de corrientes cálidas como la miel, y de pronto la hacía volar por los aires con fuerza, la hacía volar como un cojín, hasta que ella gritaba mamá, pero siempre la cogía justo en el último momento y la abrazaba, para que no se cayese. Le gustaba hacerle cosquillas con la punta de la lengua, suave y lentamente, durante mucho tiempo, detrás de las orejas y dentro de las orejas y un poco también en la nuca, donde nacen los cabellos más finos, hasta que la miel comenzaba a removerse. Charlie jamás le levantó la mano y jamás la maltrató. Fue el primero que la enseñó a bailar agarrados y a ponerse un minúsculo bikini, y también le enseñó a tumbarse desnuda al sol, boca abajo, a cerrar los ojos, a imaginar todo tipo de azules, y fue el primero que le mostró lo que los pendientes largos con una piedra verde le hacían realmente a su cara y a su cuello. (…) Entre un hombre y una mujer la amistad es algo que no trae cuenta: si entre ellos hay una descarga eléctrica, entonces no puede haber amistad. Y si entre ellos no hay una descarga eléctrica, entonces no puede haber nada. Pero entre las mujeres, sobre todo entre dos mujeres que ya han soportado bastante sufrimiento y crueldad de los hombres, y tal vez mucho más entre dos mujeres que han sufrido por el mismo...
Amos Oz es el autor de uno de los 5 mejores libros que he leido en los últimos 10 años; Una historia de amor y oscuridad editada por Siruela. Es una novela, en gran parte autobiográfica, en la que el autor indaga en la historia de su familia y en la de su país los motivos de su madre para suicidarse.
01Jul, 2009
GUERRA Y PAZ; Tolstoi. La novela.
“Cuando no entiendo algo, escribo una novela. Cuando tengo una opinión clara sobre un asunto, escribo un ensayo.”
Amos Oz
Hace unos años se habló y se escribió con insistencia sobre la muerte de la novela. Por suerte no falleció. La novela es el mejor instrumento para entender, en profundidad, una época; los hechos históricos y los hombres que los protagonizaron.
El escritor ruso Liev Tolstoi (1828-19109), quizás el mejor novelista de todos los tiempos, lo tenía claro.
La novela Guerra y paz se empezó a publicar por entregas en 1865 en la revista El mensajero ruso. Veintitrés años después, en 1888, el autor publicó una reflexión sobre la novela en la revista Antigüedades rusas. Desde entonces ese texto, que aclara en mucho la intención de la novela, se incluye como anexo en casi todas las ediciones. En la edición del Taller de Mario Muchnik (traducida directamente del ruso por Lydia Kuper) figura como anexo al final (paginas de la
Tolstoi divide su reflexión en varios puntos. El nº 5 se titula La discordancia entre mi descripción de los acontecimientos históricos y la de los historiadores:
No se trata de una discordancia casual; pero era inevitable. El historiador y el artista que describe una época histórica tienen objetivos muy diferentes. Se equivocaría el historiador que tratara de presentarnos a un personaje histórico en su totalidad, con toda la complejidad de sus relaciones en todos los aspectos de su vida. De la misma manera, erraría el artista que nos presentara a su personaje siempre en su significado histórico. (…) Para el historiador, que narra acciones dirigidas a un determinado objetivo, existe el héroe. Para el artista, que expresa las relaciones de ese mismo personaje con todos los aspectos de la vida, no pueden existir héroes sino hombres. (…) El historiador se ocupa de los resultados de un hecho; el artista, de la esencia del hecho. (…) Para un historiador, las fuentes principales son los informes de los jefes del ejército y los del general en jefe. El artista no puede sacar nada en limpio de tales fuentes porque no le dicen ni le explican nada.
Tolstoi, en un punto posterior, para el cual es importante la disquisición anterior, intenta descubrir el por qué de la guerra. Profundiza en la psicología individual y colectiva para intentar explicarse como es posible que cientos de miles de hombres maten a otros cientos de miles cuando uno a uno, en su mayoría , eran personas pacíficas.
Por lo tanto, existen dos clases de actos: Unos dependen y otros no dependen de mi voluntad. (…) cuanto más abstracta y por consiguiente menos ligada a la actividad de otros hombres es nuestra actividad, tanto más libre es; y a la inversa, cuanto más ligada está nuestra actividad a la de los demás, menos libre es. El vínculo más fuerte e indisoluble, más penoso y constante con los demás hombres es el llamado poder sobre los otros, que en su verdadero significado no es más que una mayor dependencia con respecto a los demás.
Tolstoi fue un gran pacifista. Se estrujó la sesera intentando comprender lo incomprensible: Por que el hombre es un lobo para el hombre. Su confianza en la bondad intrínseca de la raza humana lo llevó a escribir sus novelas para intentar encontrar la respuesta al por qué de la maldad y la crueldad.

16Jun, 2009
LAYOS; La historia de un mito griego.
Layos, el rey de Tebas, fue un gran guerrero, un hombre amante de las mujeres y, además, se enamoró de Crisipos, hijo bastardo y favorito de Pelops. Según la mitología griega Layos secuestró al adolescente, casi niño, y eso le valió ser llamado el primer pederasta de la historia. En la Grecia antigua se podía ser muy macho y además tener una historia homosexual con un chico 10 años menor. No era motivo de escándalo como lo sería actualmente.
La editorial Evohe publicó en 2008 el libro Layos, La historia de un mito griego de Josep Asensi que cuenta la historia de Layos. El episodio de los amores con Crisipos se cuenta con mucho tacto lo cual hace que no pierda importancia e intensidad la historia guerrera de Layos que fue más conocido por ser el padre de Edipo, mito griego que ha dado mucho juego en la psicología moderna. Copio de la wikipedia una breve historia de Edipo.
Al nacer Edipo, el Oráculo de Delfos auguró a su padre, Layos, que aquel, al crecer, le daría muerte y desposaría a su mujer. Layos, queriendo evitar tal destino, ordenó a un súbdito que matara a Edipo al nacer. Apiadado de él, en vez de matarlo, el súbdito lo abandonó en el monte. Edipo encuentra a Layos en una encrucijada, discuten por la preferencia de paso y lo mata sin saber que era el rey de Tebas, y su propio padre. Edipo se casa, después, con la viuda de Layos, Yocasta, su verdadera madre. Tendrá con ella cuatro hijos. Al poco, una terrible plaga cae sobre la ciudad, ya que el asesino de Layos no ha pagado por su crimen y contamina con su presencia a toda la ciudad. Edipo emprende las averiguaciones para descubrir el culpable, y gracias a Tiresias descubre que en realidad es hijo de Yocasta y Layos y que es él mismo el asesino que anda buscando. Al saber Yocasta que Edipo era en realidad su hijo, se da muerte, colgándose en el palacio. Horrorizado, Edipo se quita los ojos con los broches del vestido de Yocasta y abandona el trono de Tebas, escapando al exilio.
El libro de Josep Asensi es muy ameno y fácil de leer. Muy recomendable para los amantes de la novela histórica y la mitología griega.
Asensi salpica su obra de lo que llama "Interludios". Un ejemplo, pag. 169:
Te conocí virgen, virgen me prometieron a ti, y virgen te esperé durante tu exilio. Mi sangre dos veces noble debía manchar tus sábanas en nuestra noche de bodas. Mi vientre debía recibirte con hospitalidad y recibir tu ardiente semilla. Mis entrañas debían concebir a tu heredero. Pero tú elegiste despreciar mis ofrendas. Trajiste contigo a tu amante y rechazaste mi joven ilusión. Truncaste todos mis anhelos. Destrozaste a la niña que te había amado. Arruinaste mi felicidad. Ya no soy aquella niña con quien jugabas. Ya no soy la muchacha a quien besabas. No soy la esposa que debía compartir tu lecho. Jamás seré la madre que amamanta y besa a sus hijos. Tampoco seré la abuela de cabellos plateados. Me has negado todos los placeres como mujer, y solo me queda el vano consuelo del trono. El espíritu de mi padre me ha hablado esta noche. Me ha recordado que dió la vida por ti, para que pudieses desposarte conmigo, para que engendrases en mi a sus nietos. Me ha pedido que te lo diga: te maldice desde el mundo de las sombras. También yo te maldigo y solo deseo ser pronto viuda para volver a ser mujer.
Se pueden pedir los libros de la editorial Evohe en

Fuente foto: culturaclásica.com
04Feb, 2009
CHURCHILL y la CIA en Irán.
Tim Weiner en su libro “Legado de Cenizas; La historia de la CIA” Debate 2008, cuenta, en su capítulo 8 titulado “El mayor triunfo de la CIA”, como la Central de Inteligencia derrocó al primer ministro iraní, Mossadeg, en 1953.
Winston Churchill, cuando más de 30 años antes fue Primer Lord del Almirantazgo (ministro de Marina), se había servido del petróleo iraní para modernizar la flota británica. Además ese combustible había permitido sanear la hacienda inglesa con la compra del 51% de la Compañía Anglo-Inglesa. El primer ministro iraní había nacionalizado el petróleo con lo que Churchill quería quitárselo de encima. Los ingleses conocían el país, los americanos no. Kim Roosvelt (nieto de Teddy Roosevelt, presidente de los EEUU), agente de la CIA, dirigió la operación junto con el espía británico Monty Woodhouse.
Los agentes de Mossadeg se enteraron de la conspiración y apunto estuvieron de abortar el golpe. Estaba previsto que un general de división iraní retirado, M. Zahedi, tomara el poder. Roosevelt había convencido al Sha para que diera su apoyo al nuevo primer ministro pero este, cuando vio que la operación se complicaba, se fue a Bagdad (Irak) buscando refugio. De allí voló a Roma donde en la época acababan todos los mandatarios extranjeros destituidos.
En 2006 se desclasificaron los documentos de la CIA referentes a aquella operación y se conoció una situación cómica que ocurrió en Roma. Allen Dulles, director de la CIA, confiando que el golpe de estado tendría éxito, se marchó de vacaciones. Los agentes de la CIA, cuando todo se torció, no sabían que hacer y no conseguían localizar a Dulles. Entonces no había teléfonos móviles. Dulles sabía que el Sha de Irán era pieza clave para que el golpe de estado triunfara. Por pura casualidad Dulles alargó sus vacaciones, ajeno a los problemas en Teherán, y voló a Roma. Allí se alojó en el hotel Excelsior. El mismo hotel que eligió el Sha fugitivo. Como el azar es puñetero los dos personajes vinieron a coincidir en la recepción del hotel. Dulles al ver al Sha de Persia, aguantando un repentino e intenso dolor de estómago, dijo “Después de usted, Majestad”.
El golpe de estado triunfó gracias al apoyo de facciones políticas opuestas a Mossadeg y a la ayuda de algunos líderes religiosos (entre los que el autor cita a un joven Jomeini).
Tras el triunfo del golpe de estado Kim Roosevelt fue a visitar a un debilitado (por su salud) Winston Churchill.
Busco este episodio en la biografía de Churchill escrita por Roy Jenkins y solo encuentro una breve referencia a la opinión del político inglés en contra de Mossadeg. Nada más en un libro de casi 1.000 páginas.Roy Jenkins, además de escritor, fue parlamentario inglés y, supongo, muy patriota. Tim Weiner es un periodista.

27Ene, 2009
CIA Y GUERRA FRIA.
Durante el verano de 1953 podía haber desaparecido el mundo. Eisenhower (presidente de los USA) temía un Pearl Harbour nuclear causado por los rusos y la CIA, dirigida entonces por Allen Dulles, no le ofrecía datos que pudieran tranquilizarle. Muchas de las previsiones de la agencia resultaron inexactas.
En agosto la URSS probó en el desierto de Siberia su primera bomba de destrucción masiva. La Agencia de Inteligencia no sabía nada. No pudo informar por anticipado al presidente por que la prueba soviética les pilló totalmente fuera de juego. Dulles le informó solo 6 semanas después de la explosión. Eisenhower, al comprobar la total carencia de información, al darse cuenta de que la URSS podía tener solo 1 bomba nuclear o mil ( no lo sabían), se planteó si debía lanzar un ataque nuclear masivo contra Moscú.
El presidente se enfrenta a una inquietante paradoja: Para defender una forma de vida debían convertir los Estados Unidos en lo contrario de lo que defendían. Es decir, para defender la libertad, la justicia y la igualdad ante la ley, en definitiva, la democracia, debían convertirse en un país armado en exceso y limitador de los derechos individuales.
La junta de jefes de estado Mayor (los militares) le habían dicho: “debemos hacer lo que sea necesario aunque el resultado sea cambiar la forma de vida estadounidense. Podemos barrer el mundo entero si estamos dispuestos a adoptar el sistema de Hitler”
Para no continuar por ese camino Eisenhower potenció los servicios secretos.
Eisenhower ordenó a la CIA : “entrenar y equipar a organizaciones clandestinas capaces de realizar incursiones a gran escala o de montar una guerra sostenida en Alemania Oriental y los demás satélites de la unión Soviética”. La orden pedía también a la agencia que “alentara la eliminación de los funcionarios títere clave” de los estados cautivos de la URSS.
Ante una paradoja parecida a la de Eisenhower se encontraron George W, Bush y Dick Cheney el día después a los atentados del 11-S. de 2001.
Fuente: “Legado de cenizas. La Historia de la CIA” Debate por Tim Weiner. 2008.

Chuechill y Eisenhower.
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