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29Sep, 2009

DIARIO DE UN DESESPERADO; Friedrich Reck.

Escrito por: corto-cortes el 29 Sep 2009 - URL Permanente

Editorial Minúscula edita los diarios del escritor alemán Friedrich Reck entre 1936 y 1945 cuando ocurre su muerte en el campo de concentración de Dachau. En ellos describe como la sociedad conservadora alemana vivió la llegada al poder del nacionalsocialismo. Destaco a continuación el fragmento en que relata sus encuentros con Hitler y como se arrepiente de no haberlo matado cuando pudo.


Friedrich Reck (1884-1945), hijo de un terrateniente de Prusia Oriental que fue diputado conservador, estudió medicina y, en 1912, se embarcó como médico de a bordo rumbo a América. A su regreso a Alemania, se instaló en Baviera y comenzó a colaborar con el Süddeutsche Zeitung. Escribió novelas históricas y se convirtió en un personaje singular de la sociedad muniquesa. En octubre de 1944 le arrestan por primera vez, la segunda no sobrevivirá: en diciembre de ese mismo año la Gestapo vuelve a detenerlo. En enero de 1945 llega a Dachau, donde muere poco después.


Mi vida en esta ciénaga pronto entrará en su quinto año. Desde hace más de cuarenta y dos meses pienso odio, me acuesto con odio, sueño odio para despertar con odio: me asfixia verme

prisionero de una horda de monos perversos, y me devana los sesos el eterno enigma de este mismo pueblo, que hace unos años velaba tan celosamente por sus derechos y que de la noche a la mañana se ha hundido en este letargo, en el que no solo tolera el dominio de los inútiles de ayer, sino que además, para colmo de vergüenza, ya no está en condiciones de percibir como ignominia supropia ignominia...

(…)

A pesar de su meteórica carrera (se refiere a Hitler) , en ese diagnóstico de hace ahora dos décadas no ha cambiado absolutamente nada. Se mantiene, aún hoy, basado en el reconocimiento de que él, carente de todo amor propio natural y de todo contento consigo mismo, en el fondo se odia, y de que su hiperactividad política, su desmedida ansia de ser alguien, su vanidad, que ya hay que calificar de apocalíptica, surge únicamente del deseo de acallar todos sus dolorosos reconocimientos, el reconocimiento de ser un aborto hecho a base de basura y estiércol. Pueden añadirse unas cuantas cosas.

Erna Hanfstaengl,(*) que le conoce mejor que yo, me habla de su creciente miedo a los fantasmas, dice que el miedo a los espíritus de aquellos que ha asesinado le espolea y le impide quedarse mucho tiempo en el mismo sitio.

No concuerda mal con eso el que recientemente haya pa sado sus noches insomnes en su cine privado, y que sus desdichados operadores tengan que ponerle seis películas noche tras noche...

Todo eso puede ser. No hace más que afianzar mi diagnóstico. Ni siquiera creo que este hombre tenga una predisposición innata especialmente amoral: calificarlo de gran criminal sería

demasiado honor para él. Si un Gobierno alemán hubiera satisfecho a tiempo su desmedida vanidad montándole un estudio gigantesco y pagando a la prensa para que lo celebrara como el mayor pintor de todos los tiempos, creo que habría ido a parar a una vía muerta carente de todo peligro, y jamás se le habría pasado por la cabeza pegar fuego al mundo. No, no creo en sus cualidades de Borgia, creo que el ansia de abrirse paso de una personalidad construida de desechos y profundamente fallida ha coincidido en esta ocasión con un capricho de la Historia, que le está dejando jugar un rato con las palancas de su gran mecanismo, como hizo antaño con el curtidor Cleón. Creo que todo esto coincide con un acceso febril de este pueblo. Sí, creo que este miserable demonio escapado de un infierno de excrementos digno de Strindberg, ha

coincidido, como antaño aquel Bockelson, con un momento de drenaje de abscesos, ha surgido como la encarnación de todos los turbios deseos de las masas, normalmente bien reprimidos.

(…)

Volví a verlo de cerca una vez más. Fue en aquel otoño de 1932, cargado de presagios, en el que Alemania empezó a tener fiebre. Friedrich von Mücke y yo estábamos cenando en la Osteria Bavaria de Múnich cuando él —por otra parte solo, sin su Guardia de Corps habitual— entró en el local y tomó asiento en la mesa de al lado. Allí estaba, convertido entretanto en un hombre poderosísimo en Alemania... y allí, sentado, se sintió observado y criticado por nosotros, muy incómodo, motivo por el cual adoptó enseguida el gesto obstinado de un pequeño funciona rio que ha entrado en un local normalmente inaccesible para él, pero que, una vez ha tomado asiento, exige a cambio de su buen dinero «que le sirvan y traten igual de bien que a esos distinguidos caballeros de ahí».

Sí, allí estaba sentado, un Gengis Khan vegetariano, un Alejandro abstemio, un Napoleón sin mujeres, una miniatura de Bismarck que habría tenido que guardar un mes de cama si se

hubiera visto forzado a tomar aunque solo fuera uno de los desayunos del viejo Canciller de Hierro.

Yo había venido en coche a la ciudad y, por aquel entonces en septiembre de 1932, como las carreteras eran ya bastante inseguras, llevaba encima una pistola lista para disparar; en aquel

local casi vacío habría podido hacerlo, sin más. Lo habría hecho, si hubiera sabido el papel que iba a desempeñar ese puerco, y los años de sufrimiento que nos esperaban. Por aquel entonces, no lo consideraba más que un personaje de revista satírica, y no disparé. Tampoco habría servido de nada, porque el Consejo del Altísimo ya había decidido nuestro martirio, y si entonces lo hubieran atado a las vías del tren, el vertiginoso expreso habría descarrilado antes de alcanzarlo. Hoy se oye hablar de muchos atentados que estaban destinados a él, y todos

fracasaron. Así será, y tendrá suerte hasta que llegue su hora. Cuando esta haya llegado, la perdición irá arrastrándose hasta él desde todos los rincones..., incluso desde rincones en los que él nunca ha pensado. Desde hace años (y esto vale también para este país de los demonios, por el momento tan afortunado), Dios parece dormir. «Pero si Dios quiere —dice un proverbio ruso— hasta una escoba puede disparar.»

(*)Erna Hanfstaengl era la hermana mayor de “Putzi” Hanfstaengl . Incluí un post el 18 de noviembre sobre él en este blog.

Fuente: Editorial Minúscula.

29Jun, 2009

DIARIO DE UN GENIO (1952-1964) ; Salvador Dalí.

Escrito por: corto-cortes el 29 Jun 2009 - URL Permanente

Diario de un genio (1952-1964), que sigue a Mi vida secreta, revela a un Dalí cotidiano, de una extraordinaria autenticidad, una especie de retrato de Dalí desnudo, contemplándose con sumo deleite en el espejo ante el cual él mismo se sitúa. Pero lo que salta a la vista es que Dalí no sólo ama su reflejo : presentes en él, y mucho más allá de su propia imagen, están las grandes cuestiones que agitan el pensamiento del genio que él jamás dudó que era. Como no teme las palabras, juega con ellas a placer, tiñéndolas de un irresistible humor. El retrato que hace de sus contemporáneos es fulgurante, a veces respetuoso, otras demoledor, siempre irónico. Y, por encima de todo ello, las peripecias espirituales de un artista que lleva la conciencia de su arte hasta el paroxismo y los límites de la locura -sin los cuales no hay auténtica aventura- y una vida convertida ella misma en obra de arte, en continuo espectáculo, en incesante invención.


Me tomé, pues, el surrealismo al pie de la letra, sin despreciar la sangre ni los excrementos de los que sus prosélitos nutrían sus diatribas. Al igual que me había esmerado en convertirme en un perfecto ateo leyendo los libros de mi padre, también fui un estudiante de los surrealismos tan concienzudo que rápidamente me convertí en el único «surrealista integral». Hasta tal punto que acabaron por expulsarme del grupo8 por ser excesivamente surrealista. Los motivos alegados me parecieron de la misma clase que aquellos que habían provocado mi expulsión del círculo familiar. Una vez más, Gala-Gradiva, «la que se adelanta», «la inmaculada intuición», había tenido razón. Ahora ya puedo decir que, de todas mis certidumbres, tan sólo dos no se justifican por mi voluntad de poder: una es mi Fe, recobrada desde 1949, y otra es que Gala tendrá siempre razón en lo que se refiere a mi porvenir.

Cuando Breton descubrió mi pintura, se mostró disgustado a causa de los elementos escatológicos que la mancillaban. Esto me dejó atónito. Yo me estrenaba en la m..., lo que, desde el punto de vista del psicoanálisis, sería interpretado más tarde como el feliz presagio del oro que amenazaba –¡felizmente!– con desparramarse sobre mí. Con toda insidia, intenté hacer creer a los surrealistas que esos elementos escatológicos no podían por menos que traerle suerte al movimiento. No vacilé en invocar en mi auxilio la iconografía digestiva de todos los tiempos y de todas las civilizaciones: la gallina de los huevos de oro, el delirio intestinal de Danae, el asno de los excrementos dorados, pero no quisieron escucharme. Así pues, tomé rápidamente una decisión. Dado que no querían saber nada de la m... que yo tan generosamente les ofrecía, guardaría esos tesoros y ese oro para mí. El famoso anagrama, trabajosamente elaborado por Breton veinte años después, «Avida Dollars», hubiera ya podido lanzarse en aquella época.

No necesité pasar más de una semana en el seno del grupo surrealista para descubrir que Gala tenía toda la razón. Toleraron, hasta cierto punto, mis elementos escatológicos. Pero, en cambio, ciertas otras cosas fueron declaradas «tabú». Reconocí en todo eso las mismas prohibiciones que me imponían en el seno de mi familia. Me autorizaban la sangre. Podía añadirle un poco de caca. Pero no tenía derecho a emplear sólo la caca. Me autorizaban a representar sexos, pero no fantasías anales. ¡Cualquier clase de ano era observado de modo muy sospechoso! Las lesbianas les gustaban mucho, pero no los pederastas. En los sueños podía utilizar sin limitaciones el sadismo, los paraguas y las máquinas de coser, pero, excepto para los profanos, todo elemento religioso, incluso de carácter místico, me estaba prohibido. Si soñaba simplemente con una madonna de Rafael sin blasfemias aparentes, me prohibían hablar de ello...

(…)

Entretanto, Hitler hitlerizaba, y un día pinté a un ama de cría nazi haciendo punto, sentada por inadvertencia en un gran charco de agua.10 Ante la insistencia de algunos de mis más íntimos amigos surrealistas, tuve que borrar de su brazal la cruz gamada. Jamás hubiera sospechado la emoción que esta cruz suscitaba. Yo estaba hasta tal punto obsesionado con ella que concentré mi delirio en la personalidad de Hitler, que en mi fantasía se me aparecía siempre transformado en mujer. Gran número de lienzos que pinté en aquella época fueron destruidos al invadir Francia el ejército alemán. A mí me fascinaban las caderas blandas y rollizas de Hitler, siempre tan bien enfajadas en su uniforme. Cada vez que empezaba a pintar la correa de cuero que, partiendo de su cintura, pasaba al hombro opuesto, la blandura de aquella carne hitleriana, comprimida bajo la guerrera militar, suscitaba en mí tal éxtasis gustativo, lechoso, nutritivo y wagneriano que mi corazón palpitaba violentamente, una emoción tan rara en mí que ni siquiera me ocurría en la práctica del amor. La carne rolliza de Hitler, que me la imaginaba como la más divina carne de una mujer de cutis blanquísimo, me tenía realmente fascinado. Consciente, a pesar de todo, de la naturaleza psicopatológica de semejante sucesión de arrebatos, yo me repetía, arrobado, a mis propios oídos:

–¡Esta vez sí, esta vez creo que rozo por fin la auténtica locura!

SALVADOR DALÍ nació en Figueres (Gerona) en 1904. Estudió en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid, de donde fue expulsado en 1926 por rebeldía. Durante este periodo turbulento vivió en la Residencia de Estudiantes, donde se unió a los artistas y escritores de la Generación del 27. Sus primeras exposiciones, en Madrid y en Barcelona, datan de 1925. En París, a principios de los años treinta, y de la mano de su mujer, Gala, DALÍ se adhirió al movimiento surrealista, del que fue poco después expulsado por insubordinación. Asociado a Buñuel, en 1928 colaboró en la célebre película UN PERRO ANDALUZ. En los años cincuenta, en solitario, inició una etapa de reflexión y profundización en su llamado «método paranoico-crítico», que, de hecho, ya nunca abandonó del todo hasta su muerte, en 1989. Además de DIARIO DE UN GENIO, Tusquets Editores ha publicado de él LOS CORNUDOS DEL VIEJO ARTE MODERNO Y EL MITO TRÁGICO DE «EL ÁNGELUS» DE MILLET, tres títulos que reunimos ahora en la nueva colección Esenciales con motivo del centenario de su nacimiento.

Fuente foto: Casino.770.

Fuente texto: Tusquets editores.

26May, 2009

CRÓNICA DE LA TRANSICIÓN; Joaquín Bardavío.

Escrito por: corto-cortes el 26 May 2009 - URL Permanente

Joaquín Bardavío fue periodista en el legendario diario Madrid que lo mandó como corresponsal de guerra a los cinco continentes. Luego fue el primer director de la agencia de noticias COLPISA. Entre 1970 y 1973, aún durante el franquismo y con Carrero Blanco como Presidente del Gobierno, desempeñó el cargo de Jefe de los Servicios Informativos de Presidencia del Gobierno. Al fallecer Carrero, deja el cargo y vuelve al periodismo de investigación. Escribió entre otros los siguientes títulos: La estructura del poder en España, La crisis, El dilema, Las Claves del Rey, Todo franco. Todos ellos libros politicos.

Ahora publica Crónica de la Transición. 1973-1978 Ediciones B, 2009, donde recopila sus escritos sobre dicho periodo de la historia de España. Este libro recoge seis momentos clave, esenciales para entender nuestra historia contemporánea: el asesinato de Carrero Blanco, la muerte de Franco, el nombramiento de Adolfo Suárez, la legalización del Partido Comunista, y el frustrado intento del secuestro de los entonces príncipes de España Juan Carlos y Sofía. Este último asunto es poco conocido pero formó parte de la estrategia de ETA con el fin de desestabilizar el Estado.

En el libro destaca que hay pocos pies de página y se citan pocos libros de otros autores. La mayoría de lo relatado, como dice Bardavío en la introducción, se lo contaron los protagonistas de primera mano. Cuando lo nombran Jefe de los Servicios de Información consultó con sus “amigos” Joaquín Satrustegui y Jose Mario Armero. Ahí tenemos una muestra del nivel de sus conexiones fuera del régimen. Un periodista de raza y muy bien relacionado. Esto hace que su libro sea muy sabroso.

Como Insider del régimen, trabajando en Presidencia del Gobierno cuando Carrero sufre el atentado que le costó la vida, ofrece informaciones que pocos periodistas podrían superar:

Cuenta, en la página 20 del libro, el por qué Carrero fue nombrado por Franco:


A Laureano Lopez Rodó (entonces Ministro de Asuntos Exteriores) el mismo Carrero le contó cómo fue nombrado subsecretario de Presidencia:

“A finales de 1940 estaba yo tan lejos de que iba a colaborar con el Caudillo, a su lado, como si en aquella fecha me hubieran dicho que navegaría en un submarino nuclear. Yo era entonces jefe de Operaciones del Estado Mayor de la armada. Hitler, con su ejército en los Pirineos, presionaba para que España entrara el la guerra. Se celebró la entrevista de Hendaya (entre Hitler y franco) que terminó con el histórico “Ya veremos”del Caudillo quien encargó luego unos estudios sobre el tema. A mí me correspondió el realizar el relativo a la Marina. En mi informe, en contra de la opinión sustentada por la mayoría de los políticos que rodeaban al Generalísimo, expuse las razones que aconsejaban mantenernos alejados del conflicto. Y ese informe me llevó a la Subsecretaría de la presidencia.”

Fuente ; Ediciones B.

20Abr, 2009

LAS HERMANAS MITFORD. 2ª parte.

Escrito por: corto-cortes el 20 Abr 2009 - URL Permanente

Diana Mitford, la segunda de las hermanas, se casó con el heredero de la rica familia dueña de la cerveza Guiness. Luego se divorció y mantuvo una relación con Oswald Mosley líder del partido fascista inglés. Se terminó casando con él. Unity Mitford, una de las hermanas a las que más le gustaba escandalizar, se hizo amiga de Hitler. Lo persiguió por Alemania hasta que el dictador nazi la invitó a formar parte de su círculo más cercano. Jessica Mitford simpatizó con la ideología contraria, el comunismo. Admirada por la valentía de un primo lejano, Esmond Romilly (sobrino de Winston Churchill) que se había marchado a España a defender la República con las Brigadas Internacionales en la Guerra Civil, se escapó de casa siendo muy joven y se marchó también a España a luchar contra el fascismo.

Durante la II Guerra mundial Esmond Romilly desaparece en el transcurso de un ataque aereo sobre Hamburgo. Al mismo tiempo han metido en la carcel, en Inglaterra, a Oswald Mosley y Diana Mitford por apoyar a Hitler. Churchill, a petición de Tom Mitford, permite que al menos estén en la misma carcel y Mosley pasa a ser el primer prisionero varón de la carcel de mujeres de Holloway. Jessica Mitford intentando saber algo del desaparecido Esmond consigue una entrevista en Washington con Churchill. Este le dice que lo que sabe es que su sobrino ha fallecido y para intentar compensar le cuenta el favor que ha hecho a su hermana Diana:


El primer ministro (Churchill) afirma que ha hecho todo lo posible para que su vida en prisión sea lo más confortable posible, y le ha concedido su mayor deseo, estar de nuevo cerca de Mosley. Además –añade- le ha puesto varias presas a su servicio, trabajando como doncellas. Jessica, que apenas ha tenido tiempo de darse cuenta de que ya no queda ninguna esperanza respecto a Esmond, da rienda suelta a su rabia: “Me parece escandaloso que esas dos personas que han traicionado a su país reciban un trato especial justo en el momento en que miles de jóvenes mueren a manos de los alemanes”. Jessica sale dando un portazo.

Nancy, tiempo después, le dijo a un periodista: “Compadezco a los hijos únicos. Es bueno tener hermanas cuando a una le toca enfrentar las más crueles circunstancias de la vida”. Cuando Jessica leyó esas declaraciones, comentó: “Yo creía que las más crueles circunstancias de la vida son las hermanas”.

Las hermanas Mitford está editado por CIRCE.

Diana y Unity Mitford con las tropas nazis de la SS en Nuremberg en sep. 1937.

Fuente: aftermathnews.files.wordpress.com

19Abr, 2009

LAS HERMANAS MITFORD, 1ª parte.

Escrito por: corto-cortes el 19 Abr 2009 - URL Permanente

David Mitford, lord Redesdale, y Sydney Bowles tuvieron seis hijas y un hijo. Eran aristócratas ingleses a principios del siglo XX. Las nuevas leyes que se dictaron en aquella época obligaban, a la mayoría de las grandes familias de la nobleza, a vender propiedades para poder pagar los altos impuestos de sucesión. Eso les hizo padecer crisis financiera continua al tiempo que mantenían su vida de nobles. Sus hijas se codearon con lo mejor y lo peor de la intelectualidad y la política de su tiempo. Fueron amigas de Hitler, Churchill, Goebbels, De Gaulle, Faulkner, Wallis Simpson, Evelyn Waugh, Lytton Strachey, Dora Carrinton y John F.Kennedy, entre muchos otros. Tuvieron una vida muy ajetreada. Mucho.

Entre las seis hermanas hubo una comunista, dos fascistas, varias escritoras, una lesbiana, varios divorcios, incontables amantes, y dos intentos de suicidio.

La historia de las hermanas Mitford es a pesar de todo muy divertida.

La editorial CIRCE publicó en 2003 el libro Las hermanas Mitford, de Annick Le Floc´hmoan. Tengo en mis manos la 2ª edición. Mención aparte merecen las fotos incluidas en esta edición que permiten apreciar la impresionante belleza de todos los integrantes de esta peculiar familia.

La hermana mayor, Nancy, además de publicar varios libros y muchos artículos en revistas como Vogue o Tatler, tuvo una vida sentimental muy complicada.

Nancy a sus 24 años se enamora de Hamish Saint-Clair. Sus amigos y su familia le previenen en su contra. Era jugador y bebedor y bastante “ligero de cascos”. Tom Mitford llegó a decirle a su hermana Nancy que no le convenía por que además de sus vicios era homosexual. Para demostrárselo le dice que él mismo, Tom, había tenido un asunto con él cuando eran compañeros en el colegio de Eton. Nancy no hace caso y, romántica incurable, piensa y escribe que el amor lo cambiara. Hamish no cambia: Un día “la ama profundamente y al siguiente la ignora”

En la página 92 se cuenta como en un momento de crisis, por que Hamish no esta dispuesto a casarse, aparece un joven alto y rubio, Sir Hugh Smiley, oficial de los granaderos de la guardia y con ingresos “confortables”. Se le declara:


Enumera todos sus atributos: es rico, posee una gran mansión y tiene intención de entrar en el Parlamento. Nancy, a quien la petición pilla de sorpresa, no sabe que responder. La perspectiva de una vida tranquila, libre de apuros económicos, la tienta. Se imagina a sí misma rodeada de crios rubitos, en una soberbia casa. Vestida por los mejores modistos. Cubierta de joyas. Su madre, al enterarse de de la proposición de matrimonio, le advierte de inmediato: “ Si no te casas con sir Hugh, acabarás siendo una solterona. ¿No te das cuenta de que ya tienes 28 años?” Nancy está a punto de aceptar. Por puro cansancio. Pero no llega a decir que sí. “Espere a que acabe mi nuevo libro y le daré una respuesta”, termina por murmurarle a sir Hugh. Sus hermanas pequeñas, Jessica y Debo, bailan alrededor de ella: “¡Cásate, cásate con él!” . “Este joven es muy amable y simpático- le escribe entones a Mark, su confidente- Pero ¿me imaginas cargando con unos niños rubios pero estúpidos? Desde luego vestiría ropa muy elegante, y enseguida me echaría varios amantes. Pero ¿no es mejor conservar el orgullo y vivir con dignidad en la pobreza?”. Sir Hugh la abruma con sus cartas. La colma de cumplidos. Nancy decide ver de nuevo a Hamish. Este se ha enterado de la propuesta de matrimonio y se muestra de lo más dolido. Incluso –que milagro- le hace un regalo a Nancy, un anillo de la casa Cartier. Ella no cabe en sí de gozo, piensa que Hamish al fin se ha enmendado. Que más da, entonces, que sir Hugh le haya rogado quedar una vez mas en el Café e París. Nancy acude a la cita pero se toma la molestia de prevenir antes a Hamish. Mientras el oficial le pide de nuevo a Nancy que se case con él, el joven vanidoso (Hamish), sentado varias mesas más allá, comienza a burlarse de él en voz alta. El granadero se levanta de golpe, furioso y le espeta a Nancy: “Acabará usted siendo una solterona”. “Entonces me fui con Hamish al Slipskin, un nuevo club nocturno bastante horrible” le cuenta cuenta Nancy a Mark, su confidente.

Cuando ya tiene 29 años, después de comprobar que Hamish no tenía solución, se casa Peter Rodd. Este era muy del estilo de Hamish. Viven épocas de poco dinero y otras de mucho. Parece ser que Rodd llega a obtener dinero chantajeando a su propio padre:


Sir Rennell Rod ( padre de Peter) fue, en sus años de juventud en Oxford, amigo de Oscar Wilde, al que dedicó un libro de poemas. “A mi amigo del alma”, fue la dedicatoria que salió impresa. Poco después, Wilde era encerrado en la cárcel de Reading, condenado por homosexualidad y el ambicioso Rennell Rodd se mordía las uñas de miedo. La tirada de su obra era de pocos ejemplares, pero si alguien abría uno por casualidad, su reputación podría verse amenazada. Años después su hijo Peter descubrió el secreto y se puso a buscar los escaso ejemplares que existían del libro, para revendérselos, muy caros, a su padre. Éste los ocultaba en un baúl o los quemaba.

Nancy Mitford intentó suicidarse una vez y fue la autora de libros como A la caza del Amor, Amor en clima frío y La Bendición publicados en España por Libros del Asteroide.

Una de las excentricidades más divertidas de Nancy Mitford es que llamaba "Susan" a sus cinco hermanas. Decía que le era imposible acordarse de tantos nombre. Ninguna de sus hemanas se llamaba Susan.

Las Hermanas Mitford está publicado por CIRCE.

Las hermanas Mitford, faltando Deborah.

Fuente:adn.es

06Mar, 2009

LA DECISIÓN DE SOPHIE; William Styron.

Escrito por: corto-cortes el 06 Mar 2009 - URL Permanente

Styron se documentó a conciencia para escribir “La decisión de Sophie”. La novela trata de cómo una mujer polaca intenta rehacer su vida después de haber sido internada en un campo de concentración durante la II Guerra Mundial. Por ello leyó, entre otros libros:

“Los hornos de Hitler” donde Olga Lengyel relata el internamiento de su familia en Auschwitz.

Eichmann en Jerusalén” de Hannah Arendt , que cubrió como periodista para New Yorker el juicio al alto mando nazi. El libro se subtituló “Un informe sobre la banalidad del mal”. Eiichmann había sido secuestrado en Argentina por el Mossad, servicio secreto israelí, en 1960 y trasladado a Jerusalem para el proceso.

Escribió Arendt:

“Fue como si en aquellos últimos minutos [Eichmann] resumiera la lección que su larga carrera de maldad nos ha enseñado, la lección de la terrible banalidad del mal, ante la que las palabras y el pensamiento se sienten impotentes.”

El comandante de Auschwitz habla” memorias de Rudolf Hoss que fue el comandante al cargo del campo de concentración. Este libro le impresionó tanto que incorporó a Hoss como personaje de la novela.

Se critico a Styron por tratar el tema del Holocausto con un personaje no judío. Styron respondió que el Holocausto fue un atentado contra la humanidad, contra la Vida, no solo contra los judíos.

21Ene, 2009

CHURCHILL; 1937

Escrito por: corto-cortes el 21 Ene 2009 - URL Permanente

Durante 1937 Wiston Churchill continua escribiendo su libro "Malborough", biografia de un ilustre antepasado que se le ha extendido demasiado en tiempo y páginas, publica más de 60 artículos en prensa británica y norteamericana (muy bien pagados, por cierto) y continua mandando numerosas cartas a ministros y adversarios politicos. Como parlamentario pelea incansablemente contra el "appeasement" (contemporización): Churchill aboga por incrementar las fuerzas militares inglesas para hacer frente a los fascistas italianos y a los nazis alemanes.

A pesar de toda esta actividad no consigue lo que más desea: Volver a entrar en el gobierno. Ni Baldwin ni Chamberlain,su sucesor como primer ministro, cuentan con él (al menos en tiempo de paz).

Baldwin (primer ministro) comenta en una carta a Dr. Tom Jones su opinión sobre Churchill:

"Uno de estos días haré algunas observaciones sobre Wiston. Voy a decir que cuando Wiston nació un montón de hadas bajaron a su cuna para colmarlo con dones: imaginación, elocuencia, laboriosidad, habilidad...Entonces apareció un hada que dijo:"Nadie tiene derecho a disfrutar tantos dones" entonces lo agarró y lo sacudió de tal manera que de entre todos aquellos dones se le cayeron el del juicio y el de la cordura. Por eso al mismo tiempo que nos delitamos escuchándole en la Camara de los Comunes no seguimos sus recomendaciones".

Al llegar la guerra la situación cambió radicalmente.

Fuente:"Churchill" biografia por Ry Jekins editorial PAN BOOKS.(en inglés).

La editorial Península acaba de editar esta biografía en castellano.

Churchill celebra con su esposa, Clementine, sus 57 años de casados.

16Ene, 2009

ARCADI ESPADA; Hechos y opiniones.

Escrito por: corto-cortes el 16 Ene 2009 - URL Permanente

En su libro "Periodismo práctico", recientemente editado por Espasa, Arcadi Espada reflexiona sobre el peridismo.

En la página 133 bajo e título ¿QUE HACER CON LOS HECHOS Y LAS OPINIONES? escribe:

"Alan Finkielkraut (pensador y ensayista francés), en EL PAÍS:

"Yo comparto la idea de Hannah Arendt de que no existe libertad de opinión si no se sabe mantener la diferencia entre hechos y opiniones. La lbertad de opinión son discursos distintos sobre el mismo relato, no una infinidad de relatos sobre un mismo hecho".

Arendt,continua Espada, en su Visita a Alemania, denunciaba con particular belleza y virulencia una de las agresiones más elementales a la razón: La confusión entre hechos y opiniones. En ese magnífico reportaje cuenta la sorpresa que le causan aquellos alemanes que pretenden que el inicio de la segunda guerra mundial no fue responsabilidad de Hitler, y la reacción que muestran esos mismos alemanes cuando se les reprochan sus mentiras. Vienen a decirle a Arendt, conciliadores: ah, bien, cada uno tiene su opinión. La fundamental distinción que hace Arendt es que el hecho de que Hitler invadiera Polonia no es materia opinable, y señala este relativismo nihilista frente a los hechos como una herencia del régimen nazi. El desprecio por la verdad y la inutilidad del esfuerzo, vivamente representados en nuestro periodismo, también son, a mi juicio, las principales herencias del franquismo, y están mucho más vinculadas entre si de lo que parece. Cuando un medio de comunicación prima la cualidad adhesiva de las opiniones por encima de su calidad técnica está empobreciéndose; pero sobre todo está lanzando un mensaje intelectual muy peligroso: el de que, en realidad, todas las opiniones son adhesiones y que solo se trata de elegir por qué lado de la cinta pegan. El momento en que le aseguraron a Arendt que la guerra la empezaron los rusos:

"Normalmente uno no va por ahí arrastrando siempre obras de consulta".

Lo cierto es que ya sí. Ahora solo falta que los tertulianos aprendan a manejar internet a la velocidad de su atrevimiento".

Se aprende mucho leyendo a este periodista.

Hannah Arendt

18Nov, 2008

“PUTZI” HANFSTAENGL, Confidente de Hitler.

Escrito por: corto-cortes el 18 Nov 2008 - URL Permanente

En la biografía de Churchill, escrita por Roy Jenkins, aparece tangencialmente este pianista americano-alemán. Me encantan los buenos personajes secundarios.

Churchill visita Alemania en el verano de 1932 y se hospeda en el hotel Regina de Munich donde conoce a “Putzi” Hanfstaengl, amigo de Randolf Churchill, hijo de Winston. “Putzi”.se ofrece a presentarle a su admirado Hitler. El político ingles critica abiertamente el anti-semitismo de Hitler y eso hace que este último se niegue a reunirse con él.

“Putzi” nace en Munich. Hijo de un rico editor de arte alemán y de una americana es nieto y sobrino de célebres generales del ejército americano durante la guerra civil. Deslumbrado por los discursos de Hitler se hace su amigo y confidente. Hitler lo nobra lo que hoy se llamaría "Director de comunicación". Financio al partido nazi y se dijo que cuando Hitler escapaba de la policía en 1923 su mujer lo convenció de no suicidarse.

“Putzi” había estudiado en Harvard y entre sus amigos estaban Walter Lippman, John Reed, Charles Chaplin y Franklin D. Roosevelt. Compositor y pianista fue miembro prominente de la escena artística de New York al salir de la universidad.

En 1932 Roosvelt, presidente de los EEUU, envía un mensaje a su amigo “Putzi”, que vive en Berlín, para pedirle que haga de lubricante en las relaciones con Hitler.

“Putzi”, que compuso algunas marchas militares nazis, denunció que espías británicos se estaban infiltrando entre los mandos del ejercito alemán cercanos al Führer. En concreto denunció al barón William S. de Ropp de agente doble.

Hay historiadores que también sospechan que el propio “Putzi” jugó a dos bandas.

Perdió el favor de Hitler cuando Unity Mitford (una de las hermanas Mitford seguidora del fascismo, amiga de Hitler y curiosamente prima de Clementine Hozier, la esposa de Wiston Churchill) lo denuncia. Albert Speer, en sus memorias, cuenta que Goebbels mandó a “Putzi” a una misión trampa durante la guerra civil española. El aviador que, en teoría debía soltarlo en paracaídas sobre territorio nacional, le confesó que le habían dado órdenes de que lo soltase en zona republicana lo que supondría su segura muerte.

Perdido el favor de Hitler escapa de Alemania y cae preso de los aliados. Trasladado a un campo de prisioneros en Canadá su amigo Roosevelt, lo libera y lo incorpora a la lucha contra Alemania. Denunció a más de 400 altos mandos nazis y contó numerosos detalles de la vida privada de Hitler.

Hanfstaengl escribió “Testigo no escuchado”(1957) sobre sus propias experiencias. En 2004, Peter Coradi publica el libro: “El pianista de Hitler”contando la historia de “Putzi”.

"Putzi" también aparece en "El orientalista" de Tom Reiss ( editorial Anagrama)