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02Nov, 2009

A.S. NEILL; La educación de los niños.

Escrito por: corto-cortes el 02 Nov 2009 - URL Permanente

Alexander Sutherland Neill (1883-1973) fue pedagogo, escocés y fundador de la escuela Summerhill en 1921 (aun en funcionamiento). Summerhill es una de las llamadas escuelas democráticas. Los alumnos deciden si van a clase o no y las normas se votan en asamblea.

Los principios básicos de esta escuela son:

  • Firme convicción en la bondad natural de los seres humanos.
  • La felicidad como máxima aspiración de la educación.
  • El amor y el respeto como bases de la convivencia.
  • La importancia de la corporalidad y la sexualidad.

Las características más destacadas de esta escuela son:

  • Ausencia de exámenes y calificaciones.
  • Asistencia no obligatoria a las clases.
  • La asamblea como órgano de gestión.
  • Ausencia de reprimendas y sermones.
  • Trato igualitario entre niños y adultos.

Fuente: Wikipedia.

Neill publicó un libro para difundir sus métodos. En la página 105 de su libro Summerhill. Un punto de vista radical sobre la educación de los niños. (Editado por Fondo de Cultura Económica) escribe:


Creo que es un error imponer algo por autoridad. El niño no debiera hacer nada hasta que se forme la opinión –su opinión propia- de que debe hacerlo. La maldición de la humanidad es la coacción externa, ya venga del papa, o del Estado, o del maestro, o del padre. Es fascismo in toto.

La mayor parte de la gente pide un dios. ¿Cómo puede ser de otro modo cuando el hogar está gobernado por dioses de hojalata de ambos sexos, dioses que exigen una verdad y una conducta moral perfectas’ la libertad significa hacer lo que se quiera mientras no se invada la libertad de los demás. El resultado es la autodisciplina.

En nuestra política educativa como nación nos negamos a dejar vivir. Persuadimos mediante el temor. Pero hay una gran diferencia entre obligar a un niño a que deje de tirar piedras y obligarlo a aprender latín. El tirar piedras afecta a otros; pero aprender latín solo le afecta al niño. La comunidad tiene derecho a reprimir la muchacho antisocial porque interfiere los derechos de otros; pero la comunidad no tiene derecho a obligar al muchacho a aprender latín, porque aprender latín es una cuestión individual.

Es impresionante hasta que punto se puede hacer mal uso de un derecho en principio nada sospechoso como es el de Libertad. El daño que Neill y otros han hecho a la educación es difícil de medir. Aun sufrimos sus consecuencias.

En el artículo “Santa Bárbara y los adolescentes” de Jose Antonio Marina que EL MUNDO publicó el día 15 de septiembre de 2009 a raíz de los altercados provocados días antes por jóvenes en Pozuelo (Madrid) se decía:


Tropezamos aquí con otro de los peligrosos mitos. El mito de que nacemos libres y que hay que permitir que esa libertad se despliegue a sus anchas. Nacemos absolutamente dependientes, de nuestra circunstancia exterior y de nuestros deseos. Y la educación intenta hacernos capaces para conducir nuestra vida. El adolescente no es libre. Depende de muchas cosas interiores y exteriores, y debe aprender a ser autónomo. La espontaneidad que ensalzamos no tiene nada que ver con la libertad. Mi burro es muy espontáneo cuando pega coces, pero no puedo tomarle como ejemplo de comportamiento libre. No es verdad que el joven sea irremediablemente impulsivo. Los neurólogos saben que precisamente durante la adolescencia se terminan de formar las estructuras prefrontales del cerebro, encargadas de controlar la acción.

Fuente foto: thingsmagazine.net

07Jul, 2009

MUÑOZ MOLINA; La Novela.

Escrito por: corto-cortes el 07 Jul 2009 - URL Permanente

Escribe Antonio Muñoz Molina, novelista, en el suplemento cultural Babelia (El País) de 4 de julio de 2009, sobre la novela:


Una novela es la libertad. El acto físico de abrirla es tan simple, tan rotundo, tan cargado de sentidos posibles, como el de abrir una puerta, una puerta de salida y una puerta de entrada. Hasta la tapa del libro parece una puerta que se abre. Salimos de algo y entramos en algo, cruzamos un umbral que se despliega entre nuestras manos, y al principio, como en algunos lugares misteriosos, nos encontramos en la sombra, y sólo gradualmente se acostumbran los ojos a la nueva claridad que irradia del interior del libro. En la casa de veraneo de sus abuelos Proust se encerraba a leer en un retrete con una pequeña ventana desde la que veía el campanario del pueblo. Juan Carlos Onetti leía de niño encerrado en un armario, a la luz de una linterna, acompañado por un gato al que acariciaba tan silenciosamente como pasaba las páginas, y decía que la causa de su mala vista era haber gastado los ojos leyendo en aquel refugio. Muchas tardes de verano yo he leído en un granero lleno de trigo recién cosechado, y en el tacto del papel había residuos del polvo de la trilla.

Pero no siempre logra uno ese estado de encierro gustoso, de inmersión en aguas muy profundas, ese fervor de libertad en el interior de una novela. Tan necesarias como el libro en sí son las circunstancias: muchas páginas y mucho tiempo por delante, sin distracciones, sin estorbos, con un grado de concentración que según nos dicen cada vez es más difícil, pero sin el cual la experiencia integral de la novela no llega a cumplirse.

(…)

La libertad de la novela es también nuestra potestad de entrar en ella sin obligaciones ni prejuicios y decidir soberanamente si seguiremos leyendo o la dejaremos al cabo de unas páginas, porque en ese reino privado no obedecemos a nadie ni nos dejamos coaccionar por la opinión de otros que parezcan saber más y ni siquiera por la presión inmensa de lo que parece gustarle a todo el mundo. De nuestras preferencias o rechazos soberanos no tenemos que dar cuenta a nadie. La novela existe para nosotros en ese espacio de intimidad que nos protege tras la puerta cerrada de la lectura.

En el fondo, empezar a leer se parece mucho a empezar a escribir: es encontrar un hilo y seguirlo, escuchar una voz y dejarse hechizar y guiar por ella

.

(…)

26Jun, 2009

EL ÁNGULO CIEGO; Luisa Etxenike. 2ª parte.

Escrito por: corto-cortes el 26 Jun 2009 - URL Permanente

En la novela de Luisa Etxenike, El ángulo ciego (Bruguera 2008) se repiten varias veces las siguientes frases:

“Eran las quince horas, cuarenta y tres minutos.”

“Lo que la mano siente”

La 1ª frase se refiere a la hora en que se produce el atentado terrorista que le cuesta la vida a Martín, protagonista de la novela, y la 2ª tiene que ver con “el ángulo ciego”, frase que da título a la novela.

El ángulo ciego en un coche es el espacio donde ni el espejo retrovisor alcanza a ver.

La madre de Martín la cuenta como su padre y ella se refugiaban en el Angulo ciego para huir del miedo y de la presión en la que vivían debido a la profesión de su padre.


Los fines de semana en que tu padre no trabajaba, dejábamos a tus hermanos con los abuelos y nos íbamos solos. Cruzábamos la frontera y buscábamos pueblos que tuvieran frontón. Cada vez un pueblo distinto. Tu padre se vestía de blanco en el coche, o el servicio de un bar; todo de blanco con el gerriko rojo un día y al siguiente azul, y se ponía a jugar.Y yo me quedaba mirándole como la primera vez. (…) Luego en el camino de vuelta a casa, me decía: “No sabes lo que siento, Miren, lo que la mano siente. Como si todo lo que soy estuviera concentrado en ese punto, en el centro de mis manos, y cada vez que le pego a la pelota me saliera. Todo. Todo lo que os quiero, todo lo que me gusta, todo lo que pienso y en lo que creo, toda mi libertad que nadie puede arrebatarme. Me siento tan feliz, Miren” (…) “Nadie te ve por el retrovisor”, decía, “como si estuvieras metido en el ángulo ciego” Y yo mientras estábamos en Francia lo entendía, lo sentía con él, y también era feliz. Pero luego teníamos que cruzar de vuelta la frontera. Tu padre no quería que lo supiera nadie, pero a ti te lo tango que contar.

Comprendo perfectamente lo que expresa la autora. La Casa debajo de la almohada es mi Ángulo ciego donde no hay miedos, ni muertes. Esos refugios son, a veces, necesarios.

Luisa Etxenike (Guipúzcoa, 1957) es columnista de EL PAÍS en su edición del País Vasco. Ha publicado tres novelas: Efectos secundarios, 1996, El mal más grave, 1997, Vino, 2000, y Los peces negros, además de dos libros de relatos.

Su novela está dedicada a sus padres.

25Jun, 2009

EL ÁNGULO CIEGO; Luisa Etxenike. 1ª parte.

Escrito por: corto-cortes el 25 Jun 2009 - URL Permanente

En la novela El ángulo ciego de Luisa Etxenike (Bruguera 2008) Martín es un chico vasco. ETA acaba de asesinar a su padre, un guardaespaldas. En el cementerio se le acerca Anne a consolarlo e inician una relación. Anne es compañera de curso de Martín.

Pág. 139.


¿Cómo le digo a Anne que desde que he llegado estoy viendo sufrir a mi madre?

El sufrimiento y la serenidad tantas veces juntos, necesitándose. Como le digo que estoy viendo sufrir a mi madre pero que entre su sufrimiento y yo no hay piel, sino una armadura. Que estoy encerrado en mi propio dolor, y la quiero con todas mis fuerzas en mi cabeza y sin embargo no puedo sentirlo.

La abrazaría, le besaría el pelo, las manos que ella dice que también son las mías, pero no puede ser.

La abrazaría pero no puedo moverme, escayolado como estoy, amurallado en el yeso de mis propias fracturas.

Como podría decirle que también pienso en mi padre, que sé perfectamente ahora lo que significa ser huérfano, desde hace sólo unas horas soy huérfano de verdad, que entienden lo que eso significa todas mis terminaciones nerviosas.

Los padres de Martín se casan siendo muy jóvenes. Su padre se ve obligado a dejar el frontón, lo que más le gustaba, “No tenía manos”, e ingresa en la Ertzaintza, luego deja este cuerpo policial para ser guardaespaldas.

Cuenta la madre de Martín:


Yo era casi una niña, y ya quería a tu padre con toda mi alma. Pero cuando aquel día vino a decirme que no tenía manos y que iba a dejar de jugar al a pelota, cuando le vi en la cara aquella expresión de laberinto, como si se hubiera quedado solo y no pudiera reconocer nada a su alrededor; cuando le vi con aquella cara le quise mucho más. Le empecé a querer de una manera que no se ni como explicarlo: como dicen que se hacen las estrellas o los planetas, con esa seguridad y a esa velocidad tan lenta. Tan lenta que me iba a dar para toda la vida y más. Y mucho más, mucho más allá de su vida.

20Feb, 2009

STEFAN ZWEIG; Libertad.

Escrito por: corto-cortes el 20 Feb 2009 - URL Permanente

Escribe Stefan Zweig en su libro "Castellio contra Calvino" editado por Acantilado y traducido por Berta Vias Mahou *

"Ningún pueblo, ninguna época, ningún hombre de pensamiento se libra de tener que delimitar una y otra vez libertad y autoridad, pues la primera no es posible sin la segunda, ya que, en tal caso, se convierte en caos, ni la segunda sin la primera, pues entonces se covierte en tiranía."

"El gran inquisidor" ( capítulo de los hermanos Karamazov) "de Dovstoievski demuestra con cruel dialéctica que, en el fondo, la mayoría de los hombres teme la propia libertad y que, de hecho, ante la agotadora variedad de los problemas, ante la complejidad y responsabilidad de la vida, la gran masa ansía la mecanización del mundo a través de un orden terminante, definitivo y válido para todos, que les libre de tener que pensar."

Fuente ; www.stefanzweig.eu

Friderike Zweig, primer mujer de Stefan, con al que estuvo casada 30 años, escribió unas memorias que ahora publica en España Papel de Liar con el título de "Destellos de Vida". En ellas cuanta sus años de infancia, su amistad y matrimonio con Zweig y la descomposición del mundo que vivieron en la Europa de aquella época.

Dice en su introducción:

"En este libro hablo de mí misma y del largo tiempo en que he vivido y en el que tantas, tantísimas cosas han cambiado. Habrá algunas que se antojen anticuadas, polvorientas; otras llevaran consigo el hálito del tiempo y darán fe de la época de incertidumbre en que vivimos. Yo, con todo, y a diferencia de mi esposo Stefan Zweig, jamás sufrí a perdida de la seguridad; la mía se encontraba y se encuentra en otro lugar; es intemporal..."

Suele ocurrir. En esas circunstancias las mujeres son más fuertes que los hombres. Stefan Zweig terminó suicidándose.

* Berta Vias Mahou acaba de publicar en Acántilado su primera novela que ha sido muy bien recibida por la crítica. Apetece leerla.