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09Sep, 2009

GUERRA Y PAZ; y Amor.

Escrito por: corto-cortes el 09 Sep 2009 - URL Permanente

Leer Guerra y Paz, de liev Tolstói , es un placer continuo. En la pagina 770 de la edición del Taller de Mario Muchnick, describe con maestría ese relámpago que ocurre dentro de uno cuando se da cuenta de que se ha enamorado.

La situación económica de la familia Rostov es delicada y por ello la condesa ha buscado un buen partido para su hijo Nikolái. Llega la navidad y los jóvenes de la casa y los criados se disfrazan, se montan en trineos y de noche salen al campo. Sonia, sobrina de la condesa, esta enamorada de su primo Nikolái desde los 12 años pero su tia no ve con buenos ojos dicha relación. Nikolái, hasta ahora, no ha prestado mucha atención a Sonia más atento a la vida militar. Sonia se ha pintado un bigote con corcho quemado y está disfrazada de soldado.

Fuera seguía haciendo el frío de antes; el aire estaba inmóvil; la luna era la misma pero había mayor claridad; su luz era tan intensa y arrancaba tantos destellos en la nieve que no se sentían deseos de mirar al firmamento para ver las verdaderas estrellas. El cielo estaba oscuro y desabrido, mientras que en la tierra todo era alegría.

"¡Tonto de mi! ¿que estuve esperando hasta ahora?", seguía diciéndose Nikolái.

Nikolái sabe que Sonia se dirige sola al granero y ...

Nikolái vestía su disfraz; sus cabellos esban enredados y sonreía feliz, con una sonrisa nueva para ella. Sonia corrió hacia él.

Parece otra, pero es siempre la misma" pensó Nikolái, mirando el rostro de la muchacha, iluminado de lleno por la luna. Pasó sus manos por las pieles que cubrían la cabeza de Sonia, la abrazó, la estrechó contra su pecho, beso sus labios sombreados por el bigote que olía a corcho quemado. Sonia lo besó en los labios y, desprendiendo sus pequeñas manos, encuadro en ellas sus mejillas.

"¡Sonia...! ¡Nikolái!", se dijeron.

Se acercaron corriendo al granero y regresaron a la casa, cada uno por un camino diferente.

(...)

Después Natasha, hermana de Nikolái , que se ha dado cuenta de que algo ha ocurrido, deja que Sonia y su hermano vuelvan en le mismo trineo.

Nikolái, sin preocuparse de adelantar a nadie, llevaba el trineo con mesura y de vez en cuando miraba fijamente a Sonia, buscando a través de las cejas y el bigote, a la extraña claridad de la luna, en esa luz que todo lo cambia, la Sonia de otros tiempos y la de ahora, de quien había decidido no separarse ya más. La contemplaba con insistencia; al recordar el olor de corcho quemado mezclado con la sensación de los besos, respiraba a pleno pulmón el aire helado, y mirando la tierra que iba huyendo a los lados del trineo, y el cielo brillante, de nuevo se sentía transportado a un país de maravilla.

Tolstoi me transmite mejor el amor sentido por Nikolái con la sensación de irmontado en el trineo, con la bocanada de aire helado que llena sus pulmones, con la luna y su luz casi irreal, que con "la sensación de los besos" o los abrazos.

Debe ser que como buen escritor consigue despertar en mi todas aquellas sensaciones que viví tantas veces.

¡¡¡Hurra por Tolstoi!!!