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03Jul, 2009

LA CASA DE LOS SIETE PECADOS; Mari Pau Dominguez. 2ª parte.

Escrito por: corto-cortes el 03 Jul 2009 - URL Permanente

Continúo destacando fragmentos del libro de Mari Pau Dominguez, La casa de los siete pecados.

Pecado:


La tentación. Nos puede vencer sólo con mirarnos. (...)

La casa tenía siete chimeneas, sí. Y demostraba poder albergar más de un pecado.(...)

Porque leer las confesiones de otra persona no puede ser más que una usurpación, una apropiación de sentimientos que no deberían ser dominio de nadie más que de quien los siente.

Pasado.


Tenía que resolver su batalla con los recuerdos que aquellos papeles acababan de transferirle; elegir entre el lastre de ese pasado, de repente tan próximo, y el futuro que le requería y le invitaba a liberarse de inútiles resentimientos.

Este trozo que sigue puede resumir la obsesión de Felipe por la religión, el pecado, su temor de Dios, su amor por Elena:


Estaba el rey observando orgulloso un nuevo cuadro que acababa de adquirir a El Bosco “Mesa de los pecados capitales” donde aparecían entre otras muchas cosas los 7 pecados capitales representados en escenas de la vida cotidiana de Flandes:

El pecado. Su significación preocupaba profundamente al rey, sobre todo a raíz de la relación con Elena y de su muerte. De entre los peores, el que a él golpeaba en su conciencia: el pecado de la lujuria, que no en vano es el primero de los 7 pecados capitales. Estaba escenificado en el cuadro por dos parejas de amantes a las que divertía un bufón tirado a cuatro patas en actitud un tanto obscena dispuesto a ser azotado por otro hombre, con la secuencia rodeada de instrumentos musicales abandonados por el suelo.

Felipe reparó embelesado en las esquinas de la obra, en las que se disponían cuatro reducidos círculos compuestos de figuraciones alegóricas de las postrimerías con las que la Iglesia Católica recordaba los efectos que el pecado tiene sobre la vida eterna: la Muerte, el Juicio Final, el Infierno y la Gloria.

El Infierno. La más espantosa de las cuatro representaciones, en el ángulo inferior izquierdo. La representación más terrorífica y tenebrosa, descrita con una tétrica tonalidad rojiza. Mostraba siete maneras distintas en que los réprobos eran sometidos a los más horribles castigos por haber cometido alguno de los pecados capitales. En el infierno particular de Felipe también imperaban las tinieblas y prevalecía la ausencia de Dios como una magna certidumbre. Una cárcel de tormento y aflicción. El territorio de los ángeles del Diablo. Lo peor del Infierno es que en él de nada sirve el arrepentimiento, que una vez en él ya no cabe esperanza posible. Por eso la salvación es el fin último de la vida humana, lo que le da sentido. Así parecía expresarlo el cuadro.

Por cierto la Casa de las siete chimeneas es en la actualidad, sede del Ministerio de Cultura. Curioso.

Mari Pau Dominguez (Barcelona, 1963) es periodista. Fue una de las chicas Hermida en el magazine televisivo “Por la mañana” de finales de los 80´s. Luego presentó el telediario de TVE y actualmente colabora en el programa “Queremos hablar” de Punto Radio. Ha publicado siete libros. Su última novela es El diamante de la reina (2008). Está casada con el periodista Paco Lobato (“Quien sabe donde”).

La casa de los siete Pecados está editada por Grijalbo del grupo editorial Random House Mondadori.

Mari Pau Dominguez.

02Jul, 2009

LA CASA DE LOS SIETE PECADOS; Mari Pau Dominguez. 1ª parte.

Escrito por: corto-cortes el 02 Jul 2009 - URL Permanente

Novela histórica ambientada en el siglo XVI, durante el Reinado de Felipe II, nos descubre los entresijos de la corte. El rey, totalmente enganchado a su amante, una dama de palacio que cuida a sus hijas, se debate entre la pasión y la lujuria que siente por esta y la culpa que lo atormenta. Comenzamos leyendo un libro con un rey cargado de orgullo y poder. Acaba derrotado por un gran sentimiento de culpa. Sus continuas infidelidades acaban siendo un estorbo en su matrimonio con Anna de Austria, sobrina suya, que ha venido para casarse con él y ser la madre de sus hijos varones. Debido a las intrigas, cotilleos y rumores, Anna comienza a sospechar sobre la infidelidad de su esposo. Se trata de una historia de deseos frustrados, una lucha entre el deber y el querer en el Madrid de la época. La escritora hace una muy buena definición de este Madrid del siglo de oro: sus arcos, sus calles, sus edificios, la historia política,….y de la Casa de Las Siete Chimeneas, las historias de esta, sus fantasmas

Lo podría definir como un libro ligero (en el mejor sentido), intrigante, que te engancha en una historia de amoríos a la vez que te relata la historia política y religiosa. Muy bien narrado y muy bien documentado.

Hay varias frases y párrafos que me han llamado la atención:

Lujuria:


Elena. El rugido del placer. Razón única de la perdición. Deseo verdadero de rendirse a la atracción de lo que se sabe prohibido y castigado. Solo ella, a escondidas, reinaba en el cuerpo de Felipe, ansiosa de corresponderle, otorgándoles entrada a sus rincones.

¿Se os ocurre mayor reino que el de los sentimientos?”, “Elena era el acantilado del placer. Pero también el barranco de la perdición.

Poder:


Felipe le estaba dejando claro desde el principio como eran las relaciones políticas en su corte. Solo el rey, y nadie más que él, indicaba e imponía su criterio.

Muerte.

La respuesta serpenteaba entre los huecos de las siete chimeneas de la casa del matrimonio Zapata. Lo que había en Madrid era un rey con el alma oscura, llena de ocultos temores y obsesiones que no podría afrontar.

La ausencia de Elena se estaba convirtiendo en agonía. Aunque muerta, él la perseguía como si ilusoriamente viviera y pudiese darle alcance. Parecía que el Rey la amara más desde que falleció, tal vez porque la muerte, en su irreversibilidad, nos hace desear lo que se ha llevado porque es propio del ser humano desear lo inaccesible.

Moral y culpa:


Dicen, que difícilmente se puede gozar de descanso en la vida eterna cuando antes de morir nos corroe el remordimiento por acciones indebidas. ¿Imagináis de qué podría tratarse en el caso de esa mujer?

El tiempo que una mala noticia tarda en ser asimilada depende del temple de quien la recibe, pero sobre todo de las ganas que éste tenga de aprovecharla en su propio beneficio, como era el caso.

Pero el tiempo que estaba a punto de extinguirse. El tiempo, que nada perdona y que a veces ofende. El tiempo, vana esperanza para don Juan. El tiempo, que a veces conduce al a muerte sin quererlo.

La entrada en el santuario del pecado al que podía haberse visto encaminada ella misma si un destello de su conciencia no lo hubiera impedido casi al borde del precipicio. Un destello que iluminó su cordura sin aplacar el íntimo temblor que todavía embargaba su entraña de mujer.