26Oct, 2009
MEMORIAS DE OTRA PRINCESA RUSA.
La editorial argentina Ediciones de
La escritora argentina Alicia Dujovne Ortiz escribe el prólogo:
En estas memorias exclusivamente destinadas a ser leídas por sus descendientes, y que ella jamás pensó publicar, Elizaveta evoca los sinsabores económicos debidos al exilio, pero todo termina por recomponerse del modo más satisfactorio. Lo suyo es deleitarse con el teatro y la buena música, detallar las deliciosas comidas, los lindos vestidos, las animadas fiestas de casamiento o cumpleaños. Nada existe de puertas para afuera, aunque tampoco muy para adentro: así como no sabremos nunca nada del hijo ausente, tampoco sabremos nunca cómo fue interiormente Elizaveta. Una madre de su tiempo y de su medio no descubría su intimidad.
Contar cosas íntimas era de mal gusto.
Su nieto Alejandro Saderman escribe en Prefacio.
La abuela memoriosa ha evitado hasta mencionar al hijo desdichado que ha muerto lejos de la casa, nunca sabremos cómo ni por qué. La familia aquí descripta es unida y feliz; sus miembros son hermosos, cultos, buenos y llenos de talento. Los acontecimientos trágicos, como la guerra de 1914 o la tan temida Revolución bolchevique, aparecen como inconvenientes que obligan a esta familia a abandonar su rico y colmado hogar.
ADN Cultura nos ofrece unos fragmentos de este libro delicioso:
La rewvoluución bolchevique ha triufado y se ven obligados a marcharse de Moscú:
Éramos cuatro familias que se pusieron en marcha guiados por un "combinador", un judío polaco, probablemente un lejano pariente de la tía Sonia Katzevich que también viajaba con nosotros. Además de una gran familia, viajaban con nosotros dos institutrices -una de Nina y la otra de Ira- y nosotros llevábamos a nuestra mucama Pasha. Nuestro camino nos llevaba a Minsk, aún ocupada por los alemanes, y decidimos esperar allí hasta que los bolcheviques fueran derrotados, calculando que esto llevaría entre tres y seis meses. ¡Qué manera de errar el cálculo! En octubre de 1948 se cumplieron treinta y un años de nuestra expatriación, de lo que se puede deducir que tras no pocas y penosas aventuras, pudimos llegar vivos a la ciudad de Minsk. (…) Y, realmente, ¡cuántos bienes de valor tuvimos que dejar a los bolcheviques! Pero poco a poco Katia empezó a sacar de los armarios algunas cosas, tales como buenos manteles, cortinas sobrantes, abrigos de piel, y los fue llevando a la casa de la tía Mania, la que unos años después nos los trajo a Berlín, junto con un vaso lleno de brillantes que ella, enseguida de nuestra partida, escondió en la tierra de un macetón con plantas.
Animo a las editoriales españolas a que publiquen este libro.
Liza Mijailovna retratada por su hijo Anatole Saderman.
Fuente: Adn Cultura.
14Oct, 2009
SOFIA ANDRÉIEVNA TOLSTAYA; Victima del Gran Hombre.
Leo con creciente interés los diarios de Lev Toltói, Diarios (1847 -1894), editorial Acantilado. En la década de 1880, cuando el gran escritor ruso ya ha publicado sus dos obras cumbre, Guerra y Paz y Anna Karenina, y ha conseguido la tan deseada gloria literaria, las entradas en sus cuadernos denotan una ansiedad cercana a la depresión. Las disputas y desencuentros con su mujer y su hijo mayor son continuos.
El día 3 de mayo de 1884 escribe:
…encontré una carta de mi esposa. Pobre, ¡cómo me odia! Señor, ayúdame. Si es necesaria una cruz, pues una cruz que me aplaste, que me destroce. Pero estos tirones del alma son espantosos, no solo pesados y dolorosos, sino difíciles. ¡Ayúdame!
El 7 de Julio de 1884 escribe:
Ella seguirá siendo hasta mi muerte una rueda de molino atada a mi cuello y al de los niños. (…) debo aprender a no ahogarme con una piedra al cuello.
El día 18 de Julio de 1884, después de que su mujer de a luz al último de sus 13 hijos que moriría de tuberculosis pocos años después, escribe:
Si alguien dirige los actos de nuestra vida, quiero hacerle un reproche. Esto es demasiado duro y despiadado. Despiadado con respecto a ella. Veo que a una velocidad vertiginosa se dirige a su ruina y a sufrimientos morales espeluznantes.
Muchos analistas de la vida y obra de Tolstói describieron a su esposa como una desequilibrada que perjudicó al escritor. Vladimir Chertkov (1854-1936), amigo y secretario del escritor, que fue conocido como el líder de los tolstoistas, llega a acusar a Sonia Tolstoya de ser la causante de la muerte de su esposo.
Tengo la suerte de tener en mi mesilla de noche, junto a los diarios del padre de las letras rusas, el libro de Gorki Recuerdos de Tolstói, Chejov y Andreiev, 1927 editado por NORTESUR en 2009. La parte dedicada a Tolstói ocupa casi la mitad del libro y se divide en tres secciones. La 1ª son anotaciones breves sobre el maestro, la 2ª una larga carta, que en realidad es un artículo largo, provocado por la huida y muerte del habitante de Yasnaia Polaina. Y la 3ª es una defensa de Sofía Andréieva Tolstaya, esposa del escritor a la que se criticó como la mala de la película.
En la página 95 escribe:
Ser el único amigo íntimo de Lev Tolstói, su mujer, la madre de sus numerosos hijos y la señora de su casa es, indiscutiblemente, un papel difícil y de gran responsabilidad. ¿Es posible negar que Sofia Tolstaya ha vista y ha comprendido mejor y más profundamente que nadie hasta que punto un genio se siente agobiado y angustiado en la atmósfera de la vida cotidiana, en la frecuentación de gente insustancial? (…) Convivir con un escritor que revisa hasta 7 veces las pruebas de un libro, y que en cada ocasión lo reescribe casi por entero, en un estado de dolorosa enervación que obliga a compartir con los suyos; convivir con el creador de un mundo inmenso que no existía con anterioridad a él…¿Seríamos capaces de comprender todas las inquietudes de una existencia tan extraordinaria?
Gorki pide un respeto para la mujer que convivió con un genio tan difícil de tratar. Además acusa a un montón de supuestos seguidores del maestro de oportunistas y manifiesta que solo Sofia Tolstaya fue capaz de preservar la obra del escritor de tales malas influencias.
Sofia Andréieva Tolstaya intentó suicidarse al final de su vida. Debía estar totalmente agotada.

Tolstói y Gorki.
Fuentes: espaidellibres.files, Acantilado, Nortesur.
15Sep, 2009
LEONARD COHEN; Palabras, poemas y recuerdos.
El día 12 de septiembre, el pasado sábado, Leonard Cohen ofreció un maravilloso concierto en Madrid. El día 13 lo hizo en la tierra del poeta Gª Lorca, Granada. El día 17 lo hará en Bilbao y el 21 visita Barcelona. Para celebrar y homenajear a tan importante artista Ediciones Alfabia recopila material antiguo en este cuaderno: Palabras, poemas y recuerdos de Leonard Cohen.
Copio la nota de la editorial:
«He de reconocer que hubo un período de mi vida en que mi única obsesión era ganarme los favores de las mujeres. Sin embargo, algunas de las cosas más interesantes y probablemente la mayoría de las cosas que he aprendido de mí mismo y de otras personas ha sido fruto de aquel período obsesivo». Leonard Cohen. Este valioso documento aporta algunos materiales inéditos del legendario cantautor canadiense, como poemas, manuscritos y una entrevista realizada por su amigo Alberto Manzano. Una de las últimas que el septuagenario artista ha concedido y donde su periplo artístico y vital afloran anudando poesía e inspiración, amor, mujeres y misticismo. El cuaderno concluye con una batería polifónica de imágenes de Leonard Cohen que abordan desde el retrato costumbrista de su casa en Hydra hasta instantáneas de conciertos, pasando por situaciones tan anecdóticas como el poeta tratando de hipnotizar a sus hijos en la cocina. Un libro revelador y de gran atractivo para cualquier admirador de esta leyenda viva.

24Jul, 2009
ADOLFO BIOY CASARES; Vida y viaje.
Hace muchos años leí una frase del escritor Adolfo Bioy Casares (Buenos Aires 1914-1999) que era más o menos así. “Por la mañana escribo, a mediodía Tenis y por la tarde, mujeres”. Desde entonces me ha interesado este señor. Hoy es recordado por su literatura fantástica y en concreto por su libro de más éxito, La invención de Morel, pero a mi me gustan mucho más sus obras autobiográficas.
Adolfo Bioy era de familia rica y eso le permitió dedicarse por entero a la literatura y a la buena vida. Hablaba con fluidez inglés, francés y alemán. En 1932, en casa de Victoria Ocampo (editora de la revista literaria SUR y alma mater de la cultura argentina) conoce a Jorge Luis Borges del que se hace muy amigo y con el que escribirá a medias varios relatos de serie negra con el seudónimo Bustos Domecq. Bioy admiraba de Borges su genio literario y Borges de Bioy su elegancia de dandy británico. En 1940 se casó con Silvina Ocampo (hermana de Victoria) procedente también de una familia pudiente. El matrimonio no lo apartó de una de sus grandes aficiones: Las mujeres. El 15 de septiembre de 1982 anotaba en su diario: “Cumplo mi 68 aniversario escribiendo y acostándome con mujeres como siempre. Como hace 54 años por lo menos”. Silvina moriría en 1994.
En 1967 cansado y agobiado, con deseo de dejar Buenos Aires por una temporada, realizó en solitario un viaje por Europa. Alquiló un coche y, teniendo como base Paris y Londres, recorrió Francia, Gran Bretaña, Suiza, Alemania, Italia y Austria. Documentó sus andanzas en cartas a su mujer y a su hija Marta. Esta aventura europea está recogida en el libro En Viaje, Tusquets editores, 1997. En este libro, Bioy, todo un vividor, nos cuenta como es viajar con tiempo y con dinero. Se hospeda en los mejores hoteles para poder escribir con comodidad (estaba, entonces, redactando Diario de la guerra del cerdo), nos describe a la perfección la sensualidad y los placeres de la mesa en cada país y nos comenta películas, canciones y libros que degusta en su periplo. Hay, además, sabrosas anécdotas que Bioy relata con su acostumbrada elegancia.
Yo siempre he preferido viajar solo. Pienso que se disfruta mucho más y se percibe mejor todo lo que de nuevo hay en todo viaje. Estoy de acuerdo con Bioy Casares. Gracias maestro.
Para más datos de la vida de Bioy Casares consultar su libro Memorias 1999 Tusquets editores.

Adolfo Bioy Casares.
Fuente foto: zonamoebius.com
02Jun, 2009
MAÑANA NO SERÁ LO QUE DIOS QUIERA; Luis Gª Montero.
El poeta Luis García Montero tiene la suerte de haber sido amigo del también poeta Angel Gonzalez. Este último falleció hace casi un año, pero antes permitió que Gª Montero le grabara las historias de su infancia, durante la guerra civil española. Ahora Alfaguara publica Mañana no será lo que Dios quiera, una novela basada en aquellas historias.
Joaquín Sabina, amigo de los dos, aprovechó este libro para su discurso inaugural de la feria del libro de Madrid de este año. Dijo:
Cuando vi la portada de este libro [Mañana no será lo que Dios quiera, de Luis García Montero (Alfaguara)], lo primero que pensé fue que los editores habían reproducido un fotograma de la película El Chico, de Chaplin. Fíjense bien: la misma conmovedora cara de golfillo, la misma mirada entre pícara y desvalida, el mismo flequillo, la misma gorra enorme, los mismos pantalonazos. Y claro que era El Chico, pero no el de Chaplin sino el que alguna vez fue y siguió siendo, a su modo, hasta la muerte, el inolvidable Ángel González. Ese chico, ese guaje, ese golfillo del que no sabríamos nada si Luis García Montero no le hubiera puesto al amigo, al poeta, en su crepúsculo, una grabadora delante y un par de whiskys para cumplir casi un deber testamentario. Ángel se fue, maldita sea, hace ya más de un año, el tiempo que ha empleado Luis (¿quién podía hacerlo mejor?) en dar forma poética, novelada (y, sin embargo, asombrosamente fiel) a aquel río de palabras arrancado al último Ángel en tantas sobremesas del penúltimo mes de agosto en Rota. (…) Y así fue que el placer que me produjo empaparme de esa infancia, guiado por la varita mágica de García Montero, sólo es comparable al desmesurado hueco que nos dejó en el corazón Ángel González. ¡Qué libro! ¡Qué niño! ¡Qué familia! ¡Qué guerra! ¡Qué amargura! ¡Qué belleza! Es más, mucho más que una biografía, más, mucho más que un libro de poemas, definitivamente más que una novela.
Luis Gª Montero escribe en la introducción:
No sé si ustedes conocen a Ángel González. Es posible que hayan leído sus poemas, pero muy poca gente sabe la historia de su vida. Después de sufrir su guerra, de recorrer los prados y las calles de sus quimeras infantiles, de respirar el aire espeso de una adolescencia contaminada por los himnos, las delaciones y el bacilo de Koch, comprenderán mejor el tono bajo con el que habla de las cosas altas, el humor que utiliza para acercarse a los asuntos demasiado serios. Comprenderán que se negara a creer en la existencia de Dios, incluso después de haberlo visto. Comprenderán también ese extraño fenómeno que asombra a sus amigos, una enigmática disfunción biológica que se convierte en el milagro final de todas las fiestas. Cuando bebe, a Ángel González se le sube el alcohol a los pies. Ha aprendido a mantener fría la cabeza. Por lo que pueda ocurrir... Por lo que pueda decirse o callarse... Aunque sus pasos vacilan, su voz es más clara, más sobria. Las apostillas secas de Ángel caen sobre las estupideces incautas de las borracheras.
Para terminar unas palabras del propio Angel Gonzalez:
Extraña educación, en la que coincidían la libertad casi absoluta —la guerra, en algunos aspectos, deja en paz a los niños— y las servidumbres más humillantes. Pese a todas las limitaciones —enormes— que derivan de esas circunstancias, aprendimos muchas cosas importantes; a decir no (en voz baja, por supuesto, pero con inquebrantable terquedad); a no darnos nunca por vencidos a pesar de sabernos derrotados; a arrancar ilusiones de la desesperanza; a poner precio a la belleza —buscarla donde quiera que se esconda, viva o muerta— e incluso inventarla cuando tardaba en aparecer; a mantener vivo el espíritu de subversión bajo la costra de la sumisión; a ser escépticos y a establecer para siempre algunas diferenciaciones básicas: entre pureza y puritanismo (por ejemplo).
Montero, Gonzalez y Sabina.

Fuentes: Stilema.files.wordpress, Alfaguara.
06Abr, 2009
ME ACUERDO; Joe Brainard.
Extraido de las primeras páginas del libro Me acuerdo de Joe Brainard editado por Sexto Piso.
Joe Brainard (1942-1994), escritor y artista grafico norteamericano.
Me acuerdo de la primera vez que me mandaron una carta en uno de esos sobres donde decía «Devolver a los cinco días a» y de que pensaba que a los cinco días tenía que devolver la carta. Me acuerdo del gustillo que me daba trastear en los cajones de mis padres en busca de condones (marca Peacock). Me acuerdo de cuando la polio era la cosa más terrible del mundo. Me acuerdo de las camisas de vestir rosas y de las bolo ties. Me acuerdo de cuando un niño me dijo que las hojas agrias con forma de trébol que solíamos comernos (con florecitas amarillas) tenían un sabor tan agrio porque los perros se mea-ban encima. Me acuerdo de que eso no impidió que siguiese comiéndolas. Me acuerdo del primer dibujo que recuerdo haber hecho. Era una novia con un vestido con la cola muy larga. Me acuerdo de mis primeras erecciones. Creía que tenía alguna horrible enfermedad o algo parecido. Me acuerdo de la única vez que he visto a mi madre llorar. Me estaba comiendo una tarta de albaricoque Me acuerdo de haber ido a una fiesta de «Vístete de tu personaje favorito» vestido de Marilyn Monroe. Me acuerdo de lo mucho que tartamudeaba. Me acuerdo de lo mucho que quería, en el instituto, ser guapo y popular. Me acuerdo de cuando, en el instituto, si vestías de verde y amarillo los jueves significaba que eras gay. Me acuerdo de cuando, en el instituto, tenía por costumbre meterme un calcetín en los calzoncillos. Me acuerdo de cuando decidí hacerme pastor eclesiástico. No me acuerdo de cuando decidí no serlo. Me acuerdo de que por mi quinto cumpleaños lo único que quería era un traje de noche de satén negro, de esos que dejan un hombro al aire. Me lo regalaron. Y me lo puse para mi fiesta de cumpleaños. Me acuerdo de un niño al que cuidaba después de clase mientras su madre estaba trabajando. Me acuerdo de lo que disfrutaba castigándole por portarse mal. Me acuerdo de jugar a los médicos en el cuarto ropero. Me acuerdo de haber tirado las gafas al mar desde el ferry de la isla de Staten en una oscura noche de dramatismo y depresión. Me acuerdo de que una vez me llené la cara de arañazos con mis propias uñas para que la gente me preguntara qué me había pasado y yo les contase que había sido un gato y ellos, claro está, sabrían que no había sido un gato.
.Joe Brainard
Fuente: www.culturevulture.net
26Mar, 2009
SUICIDIO DEL HIJO DE SYLVIA PLATH
El día 16 de marzo de 2009 se quitó la vida Nicholas Hughes. Tenía 46 años. Era biólogo marino e hijo de los poetas Sylvia Plath y Ted Hughes. Era soltero y no tenía hijos.
Cuando Nicholas tenía un año su madre, Sylvia, les preparó el desayuno e él y a su hermana Frieda y metió la cabeza en el horno para suicidarse. Lo consiguió. Su padre, Ted, que entonces ya se había separado de Sylvia había dejado embarazada a Assia Wevil. Esta última se suicidó 4 años después utilizando el mismo método que Sylvia, solo que esta vez mató también a su hijo de 4 años.
Con el reciente suicido de Nicholas los periódicos británicos insisten en relatar los últimos descubrimientos de la psiquiatría que supuestamente demuestran que muchas enfermedades mentales, entre ellas la depresión y el trastorno bipolar, son genéticas. Con lo que acaba de hacer Nicholas los partidarios de las causas biológico-químicas de la enfermedad mental se apuntan un tanto. En mi modesta opinión mantengo mis dudas.
Sylvia Plath era inmadura y por lo tanto egoísta. Ted Hughes era fundamentalmente egoísta. El suicidio generalmente es un acto de egoísmo, más si se tiene descendencia. El suicida manda un mensaje claro al subconsciente de sus hijos: “Ni por vosotros vale la pena vivir”. Lo peor es que el hijo del suicida suele desarrollar un claro sentimiento de culpa. Nicholas Hughes sentía que con su nacimiento se agudizó el sufrimiento de su madre. Además sabía que su padre destruyó el último cuaderno de los diarios de Sylvia para que sus hijos no tuvieran que soportar lo escrito en el. Aunque Ted Hughes mantuvo una buena relación con su hijo hasta que murió de cáncer en 1999, es muy posible que nunca revelara lo que escribió Sylvia en ese último cuaderno. En estos caso es peor no saber. Nicholas fue víctima del egoísmo de sus padres, no de la genética.
Sylvia Plath dejó escrito que su hijo era “el niño dorado que el mundo matará y comerá”. Además pidió: “deja a este ileso”. Como si el cuidado de su hijo no fuera cosa suya.
Posdata: El día 22 de octubre de 2008, con motivo de la publicación en España de la poesía completa de Sylvia Plath publiqué un “post” en este “blog” con el titulo: SYLVIA PLATH y TED HUGHES; Poesía Suicidio y Amor. Al final del “post” escribí: “¡LOS NIÑOS!” . Era mi grito pidiendo atención para esos hijos. Inútil.
Perdón por la autocita.

Nicholas Hughes hace 10 años en el funeral de su padre con su madrastra
y su hermana Frieda.
Fuente:www.Mirror.co.uk.
11Mar, 2009
WILLIAM STYRON; Holocausto.
En "La decisión de Sophie" Styron incorpora un personaje real. Se trata de Rudolf Hoss, el que fuera el comandante en jefe del campo de exterminio de Auschwitz. Styron entresaca en la novela los pasajes más terribles de sus memorias, de las de Hoss.
"En una ocasión, dos pequeñuelos estaban tan entregados a su juego que se negaron a que su madre se los llevara. Incluso los judíos del Destacamento Especial se mostraron reacios a recoger a las criaturas. La implorante mirada en los ojos de aquella madre, que seguramente sabía lo que estaba sucediendo, es algo que nunca olvidaré. La gente ya estaba dentro de la cámara de gas y empezaba a alborotarse por lo que tuve que actuar. Todos me miraban. Hice una señal con la cabeza al oficial de guardia más joven, quien cogió en brazos a los niños, a pesar de su llanto y de la resistencia que ofrecían, y los llevó hasta el interior de la cámara de gas, junto a su madre, que lloraba de la manera más desesperada y conmovedora. Mi piedad era tan grande que ansiaba esfumarme de la escena: sin embargo no pude dar la menor muestra de emoción."
Styron cita a continuación a Hannah Arendt para intentar entender como los nazis conseguían digerir el horror:
"El problema estaba no tanto en el modo de dominar la propia conciencia como en la manera de vencer la piedad animal que sienten todos los hombre normales en presencia del sufrimiento físico. El truco que usaban era muy simple, y probablemente muy eficaz; consistía en volver aquellos instintos hacia sí mismos. Con lo que en vez de decir: "¡Qué cosas más horrible he hecho a la gente!", los asesinos podían decir: "¡Que cosas más horribles he tenido que contemplar mientras cumplía con mi deber! ¡Como ha pesado aquella tarea sobre ms hombros!".
06Mar, 2009
LA DECISIÓN DE SOPHIE; William Styron.
Styron se documentó a conciencia para escribir “La decisión de Sophie”. La novela trata de cómo una mujer polaca intenta rehacer su vida después de haber sido internada en un campo de concentración durante la II Guerra Mundial. Por ello leyó, entre otros libros:
“Los hornos de Hitler” donde Olga Lengyel relata el internamiento de su familia en Auschwitz.
“Eichmann en Jerusalén” de Hannah Arendt , que cubrió como periodista para New Yorker el juicio al alto mando nazi. El libro se subtituló “Un informe sobre la banalidad del mal”. Eiichmann había sido secuestrado en Argentina por el Mossad, servicio secreto israelí, en 1960 y trasladado a Jerusalem para el proceso.
Escribió Arendt:
“Fue como si en aquellos últimos minutos [Eichmann] resumiera la lección que su larga carrera de maldad nos ha enseñado, la lección de la terrible banalidad del mal, ante la que las palabras y el pensamiento se sienten impotentes.”
“El comandante de Auschwitz habla” memorias de Rudolf Hoss que fue el comandante al cargo del campo de concentración. Este libro le impresionó tanto que incorporó a Hoss como personaje de la novela.
Se critico a Styron por tratar el tema del Holocausto con un personaje no judío. Styron respondió que el Holocausto fue un atentado contra la humanidad, contra la Vida, no solo contra los judíos.

23Feb, 2009
PAUL GAUGUIN; NOA NOA.
El pintor francés pasó largas temporadas en Tahití y en las Islas Marquesas. Vargas Llosa lo cuenta, novelado, en El Paraíso en la otra Esquina. Entre dos de esas estancias, en 1894, escribió un cuaderno íntimo donde da testimonio de lo que aportó a su arte y a su pensamiento vivir en aquellas islas. Después, en 1896 ilustró su cuaderno con pinturas a la acuarela y grabados en madera. El cuaderno termina así:
“Necesitaba volver a Francia. Imperiosos deberes familiares me llamaban. ¡Adiós, tierra hospitalaria, tierra deliciosa, patria de libertad y de belleza! Parto con dos años más, rejuvenecido veinte años, más bárbaro también que a la llegada y, por tanto, más instruido. Si, los salvajes han enseñado muchas cosas al viejo civilizado, muchas cosas, esos ignorantes, de la ciencia de vivir y del arte de ser feliz. Cuando dejé el muelle, en el momento de coger el mar, miraba por última vez a Tehura. Ella había llorado durante muchas noches. Cansada hoy y triste siempre, pero tranquila, se había sentado sobre la piedra, con las piernas colgando, rozando con sus pies largos y sólidos el agua salada. La flor que llevaba antes sobre su oreja había caído sobre sus rodillas, marchita. En la distancia, otros como ella miraban, cansados, mudos, sin pensamientos, la gruesa humareda del navío que nos llevaba a todos, amantes de un día. Y desde la pasarela del navío, con anteojos, durante mucho tiempo nos pareció leer en sus labios, ese viejo discurso maorí: “Vosotras, ligeras brisas del Sur y del Este que os unís para jugar y acariciaros debajo de mi cabeza, apresuraos para correr juntas a la otra isla; encontraréis al que me ha abandonado, sentado en la sombra de su árbol favorito. Decidle que me habéis visto llorar”
La editorial Akal ha publicado en bolsillo Escritos de un Salvaje donde se reúne gran parte de los artículos, correspondencia y reflexiones sobre el arte de su época de Gauguin. Además incluye los apuntes para dos libros breves: Noa Noa y Antes y después. Este último con material autobiográfico.
NOA NOA significa, en maorí, Muy Perfumado.

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