17Abr, 2009
SUSAN SONTAG; Sobre el oficio de escribir.
Se acaban de publicar en EEUU los diarios de juventud de la escritora Susan Sontag (Nueva York 1933-2004). La edición la ha realizado su hijo, el también escritor David Rieff. A finales de 2009 Mondadori los publica en España.
Sontag sobre arte y escritura:
12/3/61 El escritor debe ser cuatro personas: 1) el loco, el obsesivo [El escritor:] 1) provee el material un gran escritor tiene todos los 4 —pero puedes aun ser un buen escritor únicamente con 1) y 2); son los más importantes. 9 Dic. 1961 Yo escribo para definirme a mí misma —un acto de autocreación— parte del proceso de desarrollo —en un diálogo conmigo misma, con escritores que admiro vivos y muertos, con los lectores ideales. Julio 27, 1964
Darme cuenta de los “lugares muertos” de los sentimientos —hablando sin sentir nada. (Esto es muy diferente de mi vieja auto-repugnancia por hablar sin saber nada.)
2) el idiota
3) el estilista
4) el crítico
2) lo deja salir
3) es gusto
4) es inteligencia
El miedo de envejecer nace del reconocimiento de que uno no está viviendo ahora la vida que uno desea. Es el equivalente de un sentido.
Arte = una manera de entrar en contacto con la locura propia.
El escritor Jorge Edwards escribe sobre estos diarios en Letras Libres:
El prólogo de Rieff (hijo de Susan Sontag) a la recopilación de anotaciones personales de su madre es fuera de serie, atrevido y conmovedor. Confiesa que decidió hacer él la edición antes de que la hiciera otro, y reconoce que hay cosas en estos diarios y libros de apuntes que son “una fuente de dolor” para él, y muchas que habría preferido no conocer y no dar a conocer a otros. Sin embargo, piensa el lector, no conocerlas habría significado no conocer de verdad, en todas sus debilidades y sus grandezas, a la autora, que llegó a ser, al final de su recorrido, uno de los grandes personajes y uno de los mitos intelectuales femeninos de la literatura del siglo XX. En otras palabras, las anotaciones de la joven Sontag no podían perderse, y en ese caso, era mejor que las diera a conocer él mismo, con fidelidad, con amor filial auténtico y con instantes inevitables de incomodidad.

Fuente: www.history.ucsb.edu/.../
16Abr, 2009
SUSAN SONTAG; Sobre Amor y Sexo.
Se acaban de publicar en EEUU los diarios de la escritora Susan Sontag (Nueva York 1933-2004). La edición la ha realizado su hijo, el también escritor David Rieff. A finales de 2009 Mondadori los publica en España.
Sontag sobre Amor y Sexo:
2 de enero de 1959 Nov. 19 de 1959 La sexualidad es el paradigma. Antes mi sexualidad era horizontal, una línea infinita capaz de ser subdividida infinitamente. Ahora es vertical; es arriba y sobre, o no es nada. El orgasmo enfoca. Siento un deseo sexual por escribir. La llegada del orgasmo no es la salvación sino más bien el nacimiento de mi ego. No puedo escribir hasta que encuentre mi ego. El único tipo de escritor que puedo ser es aquel que se expone a sí mismo… Escribir es gastarse a sí mismo, jugarse a sí mismo. Pero hasta ahora ni siquiera me gustaba el sonido de mi propio nombre. Para escribir tengo que amar mi nombre. El escritor está enamorado de sí mismo… y hace sus libros a partir de ese encuentro y de esa violencia. Nov. 20 de 1959 Hoy I fue del trabajo a encontrarse con Inez en el San Remo. Ann Morrissett estaba ahí. Después, el Cedar Bar. Llegó a la casa a las 12:00; yo estaba dormida… Vino a la cama, me contó de las conversaciones de esa noche, a las 2:00 me pidió apagar la luz, se quedó dormida. Yo estaba paralizada, muda, con los ojos inflamados de lágrimas, yo fumé, ella durmió. Mi deseo de escribir está conectado con mi homosexualidad. Necesito la identidad como un arma, para estar a la altura del arma que la sociedad apunta contra mí. No justifica mi homosexualidad. Pero me dará —creo— una licencia. Apenas me estoy dando cuenta qué tan culpable me siento de ser gay. Con H creí que no me molestaba, pero me estaba engañando a mí misma. Le dejo saber a otras personas que H es mi vicio, y que aparte de ella yo no sería gay o por lo menos no lo sería principalmente. Ser gay me hace sentir más vulnerable. Agosto 8 Duele entonces amar. Es como darte a ti misma para ser desollada y sabiendo que en cualquier momento la otra persona tan sólo se irá llevándose tu piel. . Julio 27, 1964 Nov. 8
Pobre pequeño ego, ¿cómo te sientes hoy? No muy bien, me temo —más bien maltratado, adolorido, traumatizado. Olas cálidas de vergüenza y todo eso. Nunca he tenido ninguna ilusión de que ella estuviera enamorada de mí, pero asumí que yo le gustaba.
La llegada del orgasmo ha cambiado mi vida. Estoy liberada, pero esa no es la manera de decirlo. Más importante: ha cerrado y limitado mis posibilidades, ha hecho las alternativas claras y definidas. Ya no estoy ilimitada, esto es: nada.
Nunca he sido tan exigente de nadie como lo soy de I. Me da celos toda la gente que ella ve, me duele cada minuto que se aleja de mí. Pero no cuando yo la dejo y sé que ella está aquí. Mi amor la quiere incorporar totalmente, devorarla. Mi amor es egoísta.
Lunes por la mañana
Arte = una manera de entrar en contacto con la locura propia.
Durante 2/3 partes de [la obra de teatro] Private potato patch de Greta Garbo, yo quería ser Garbo (la estudié; quería asimilarla, aprender de sus gestos, sentir como ella sentía) —entonces, hacia el final comencé a quererla a ella, a pensar en ella sexualmente, a querer poseerla. El deseo siguió a la admiración —hacia el final. ¿Es la secuencia de mi homosexualidad?

Susan Sontag.
03Mar, 2009
“EL LECTOR” y el escritor de blogs. 3ª parte.
Dentro de “El Lector” de Bernhard Schlink Anagrama 2009 una hombre graba en cintas la lectura de libros y los envía a una mujer que está recluida en la cárcel. La mujer le manda cartas comentándole dichos libros: “No me mandes nada más de este autor” o “Stefan Zweig lleva el rabo entre las piernas” El hombre nunca responde sus cartas, solo lee nuevos libros, en voz alta, y envía nuevas cintas a la mujer.
Leyendo estas páginas he pensado que escribir un blog sobre libros es muy parecido a lo que hacen los personajes de “El Lector”.
Uno comenta libros en el blog que cree van a interesar a alguien. Algunos de estos hipotéticos lectores hacen comentarios que, se quiera o no, influyen sobre el criterio para elegir nuevos libros. Como le ocurre a “El Lector”.
Llega el momento en que la mujer va a salir de la cárcel y el hombre se plantea si quiere volver a tener relación directa con ella. Mandar cintas y recibir comentarios por carta era cómodo. Compartir opiniones sobre libros no compromete como persona. El hombre no quiere que la mujer pase a formar parte de su vida, prefiere la imagen que tiene de ella. No quiere la realidad. El que ama los libros sabe que la realidad casi siempre defrauda.
La mujer se siente muy herida por el hecho de que el hombre no respondió sus cartas. Agradece las cintas pero el silencio del hombre la hace sentirse juzgada y despreciada.
El por qué el personaje de Schlink no responde a los comentarios de la mujer y el como termina esa relación, no lo voy a desvelar por que el libro es muy bueno y vale la pena leerlo.

02Mar, 2009
AUNQUE SEAMOS MALDITAS; Eugenia Rico.
Así empieza esta novela:
“Desde que vi llegar a la pelirroja supe que no traería nada bueno. La pelirroja llegó al pueblo un día de tormenta. Llevaba semanas sin llover, pero, en el momento en que el coche de Gago pasó la curva de Bramadoiro, se desató un aquelarre de rayos y no hubo manera de que escampara. Así que la pelirroja tuvo que apearse en medio de la lluvia y aquel día no nos dimos cuenta de lo flaca que estaba, aunque ya entonces nos pareció huesuda y malhumorada y todos deseamos que se quedara poco tiempo. Nunca debí volver. Uno vuelve porque espera encontrar algo, algo que cree que dejó olvidado y luego descubre que lo ha dejado en otra parte o que nunca supo dónde estaba. Uno no debe volver a los sitios donde fue feliz y mucho menos a los lugares donde ha sufrido tanto. Ahora sé que las avispas han sido necesarias. Nunca debí volver. No me ha esperado el mar. Ni las cuatro casas que quedan en pie con los tejados de pizarra invadidos por el musgo y las raíces de los robles enganchadas en los zaguanes. Mi abuela no me ha esperado ni siquiera en el cementerio. Hace tiempo que sus huesos fueron desenterrados y arrojados a la fosa común. Entonces yo era demasiado pequeña para evitarlo. Todos a los que quise han muerto hace tiempo. A este lugar no ha llegado el turismo rural ni nadie que repare los baches de la carretera. El viento sopla hasta el viejo faro que ya no alumbra. Las gallinas son las únicas que todavía deambulan por el pueblo, pero hasta ellas parecen perdidas. Yo también estoy perdida.—¿Te has perdido alguna vez? Lo dijo la mujer del pañuelo negro, mientras me daba las llaves enormes de mi vieja casa, como si fueran las de un arca secreta. Y supe que conocía el viento. Me miró de arriba abajo y tuve miedo de que se diera cuenta. Pero si se dio cuenta no dijo nada.—De tu abuela decían que era bruja. No le respondí.—¿Tú también eres bruja?—Las brujas no existen —dije mientras le miraba la nariz aguileña y los ojos verduzcos. Su diente de oro me guiñó el ojo. Pensé que, si las brujas existieran, se parecerían a ella. Pero no es cierto, porque si una mujer tuviera poderes lo primero que haría es convertirse a sí misma en la más hermosa. Las brujas no existen.”

01Mar, 2009
LA DECISION DE SOPHIE; William Styron.
En su introducción (escrita por el autor años después de publicarse el libro por primera vez) nos cuenta Styron:
"Esta obra es la consecuencia directa de un extraño y apremiante sueño que tuve cierta mañana de los últimos días del invierno de 1974.
Hacía varios años que trabajaba en una novela basada en la infantería de Marina de los Estados Unidos en la guerra de Corea. Aunque en general estaba satisfecho de la marcha del libro, me encontré de pronto en un callejón sin salida, cosa que sucede a menudo a los escritores: en medio de lo que parece ser un torrente narrativo, algo falla de modo inexplicable, desaparece la inspiración y uno se encuentra «bloqueado» ante un abismo de temible desesperación. Forcejeé, pues, en vano durante varias semanas, incapaz de seguir escribiendo una sola línea. Y fue aquel sueño lo que me salvó de aquella situación de una manera casi milagrosa.
Ya no recuerdo los detalles del sueño, salvo que lo protagonizaba una muchacha a quien traté brevemente en 1947, cuando yo, recién salido de la universidad, vivía en una casa de huéspedes intentando escribir mi primera novela. Mujer joven y hermosa, polaca y católica, mostraba todavía las huellas de su larga permanencia en un campo de concentración. Aun cuando era bastante mayor que yo y se hallaba en plenas relaciones íntimas con un hombre que vivía en la misma casa, la gran atracción que sentí hacia ella me llevó a tratarla de cerca durante algún tiempo.
(…)
Dejé a un lado mi estancada novela sobre la infantería de Marina, me senté aquella misma mañana a mi mesa de trabajo y, con indecible entusiasmo, escribí más de dos mil palabras de un primer capítulo sobre las circunstancias de mi vida que precedieron y me llevaron al encuentro con aquella muchacha polaca en Brooklyn. Por lo tanto, esta obra puede considerarse en ciertos aspectos como una novela autobiográfica."
La novela (publicada por La otra Orilla) empieza así: En aquellos tiempos era casi imposible encontrar un apartamento barato en Manhattan, por lo que tuve que trasladarme a Brooklyn. Esto sucedía en 1947, y lo más agradable para mí de aquel verano, que con tanta claridad recuerdo, fue el tiempo, suave y soleado, con fragancia de flores, como si los días se hubieran detenido en una perpetua primavera. Aquello me resultó providencial, más digno de agradecer que cualquier otra cosa, pues sentía que la marea de mi juventud se hallaba en uno de sus momentos más bajos. A mis veintidós años, luchando por convertirme en escritor, de la clase que fuera, me encontraba con que el ardor creativo que dos años antes me había casi consumido con esplendorosa e implacable llama, había ido vacilando, debilitándose poco a poco hasta quedar reducido a una tenue lucecita que apenas si brillaba en mi pecho, o en cualquier otro lugar donde hubieran residido mis más ávidas aspiraciones. No era que ya no desease escribir; ansiaba, aún apasionadamente, convertir en realidad la novela que por tanto tiempo había llevado cautiva en mi cerebro. Solo se trataba de que, una vez escritos los primeros y cuidados párrafos, no podía crear los que debían seguirles, o –para remedar la observación de Gertrude Stein sobre un escritor menor de la generación perdida- me hallaba en posesión de jarabe pero no podía escanciarlo. Por si esto fuera poco casi no me quedaba dinero y me había autoexiliado en Flatbush…, para vagar, como otros paisanos míos, como otro joven sureño solitario y sin recursos, por el Reino de los Judíos. Dedicado a todos los que en este preciso momento están en un parón creativo y por eso curiosean de blog en blog. Un abrazo.

30Dic, 2008
LOLITA ; Nabokov
Este maravilloso libro comienza así:
“Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Mi pecado, mi alma. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde el borde del paladar para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo.Li.Ta.
Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, un metro cuarenta y ocho de estatura con pies descalzos. Era Lola con pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos era siempre Lolita”
Dedicado a la mujer que ya no quiero.

17Dic, 2008
EN BRAZOS DE LA MUJER MADURA
Hace 20 años supe que un viejo marino obligó a sus cinco hijos varones a dos cosas al cumplir los 18 años: 1ª obtener el carné de conducir y 2ª leer este libro de Stephen Vizinczey. Cumplidas esas dos tareas los hijos del marino eran libres y podían hacer lo que les viniera en gana con sus vidas.Yo era amigo de tres de aquellos chicos y sorprendido por el éxito que tenían con las mujeres decidí leer la obra.
Aprendí algunas cosas: 1ª es totalmente falsa la teoría de que cuanto peor tratas a una mujer más se enamora de ti. Si quieres que una mujer sea amable contigo haz lo mismo con ella. 2ª La mayoría de los desencuentros hombre/mujer provienen de la falta de comunicación y de sinceridad. 3ª Las relaciones sexuales hay que vivirlas con alegría y sin miedo.
Hay una escena ejemplar en la novela: Me refiero a la de los niños repitiendo a gritos el nombre del órgano sexual femenino como si de un mantra se tratara. Los niños repiten en voz alta el nombre de algo que desconocen y a lo que tienen miedo. Muchos adultos mantienen ese miedo/desconocimiento pasados los años.
He recomendado esta novela a muchas personas. La mayoría de los hombres me lo han agradecido. Las mujeres, sin embargo, no le han visto la gracia. Me resisto a pensar que se trate de una novela para hombres.
La lectura de la obra me enseñó mucho pero no me permitió aumentar mi éxito con las mujeres.

02Dic, 2008
AMOS OZ. Un cuento.
El último número, de 8 de diciembre, de la revista New Yorker (en inglés) publica el último cuento de Amos Oz titulado “Waiting”. Un hombre casado recibe en su trabajo una nota de su mujer en la que dice “No te preocupes por mí”. El hombre al llegar a casa se extraña de que su mujer no le espere como todos los días y sale a buscarla.
Oz describe al hombre; “Su cara era agradable, su frente alta, su boca amable y sus ojos marrones, calidamente inquisitivos, como si te dijeran: sí, me gustas y quiero saber más de ti. Poseía el don de decirte que no sin que te dieras cuenta de que te había dicho que no.”
El hombre y su mujer, escribe Oz, se quieren después de 17 años de matrimonio pero su trato diario se caracteriza por la educación mutua y una contenida impaciencia.
Durante la búsqueda el autor va dando más datos, pocos pero reveladores, sobre el pasado de esta relación. Al final es el lector el que saca sus conclusiones sobre el por que de la actitud de la mujer.
No cuento más. Gran relato como todo Oz.
Se puede acceder al cuento en:
http://www.newyorker.com/fiction/features/2008/12/08/081208fi_fiction_oz

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