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03Sep, 2009

UN BUEN HOMBRE; II Guerra mundial.

Escrito por: corto-cortes el 03 Sep 2009 - URL Permanente

A las 4,45h de la madrugada del día 1 de septiembre se cumplieron los 70 años del comienzo de la II Guerra Mundial. Todo comenzó cuando el buque de guerra alemán Schleswig-Holstein disparó contra la base militar de Westerplatte, en las afueras de la ciudad polaca de Danzig, hoy Gdansk. Con ese ataque comenzó la invasión de Polonia por los alemanes. El resultado de aquel inicio fue, años después, la muerte de más de 60 millones de personas.

Estos días se publican muchos libros sobre esta tragedia pero quiero destacar hoy la cuidada edición de un magnífico comic: Ediciones Glénat saca a la venta "Un buen hombre" dibujado y escrito por varios autores.

Basada en hechos reales y, en particular, en los sucesos que tuvieron lugar en una urbanización situada a las afueras del campo de Mauthausen, "Un buen hombre" muestra cómo se reclutaba a los oficiales de las SS entre analfabetos para poder manipularles mejor y convencerles de las conductas más aberrantes. La obra ahonda en la vida diaria de estos asesinos en sus casas, de sus relaciones familiares, de cómo unos han abrazado el nazismo por oportunismo, otros por miedo o seducidos por la idea descabellada de la raza aria.

Corre el año 1945 y la guerra mundial toca a su fin.A los pies del campo de concentración, hay una urbanización de lujo para los oficiales de las SS de seis viviendas donde algunos prisioneros del campo trabajan como esclavos en el servicio doméstico, como albañiles o realizando cualquier tarea que se precise. La urbanización se llama Ciudad Jardín.

En cada una de las seis viviendas se producirá un hecho inesperado que afectará, como en un efecto dominó, al hogar del siguiente vecino. Cada historia es autoconclusiva pero el drama de cada hogar convergerá en un final inesperado donde se revelará el horror nazi.

16May, 2009

KLAUS MANN; Encuentro en el infinito. 2ª parte.

Escrito por: corto-cortes el 16 May 2009 - URL Permanente

Encuentro en el infinito, novela de Klaus Mann que publicó en 2007 la editorial El Nadir, relata la vida de un grupo de personas en Berlín y Paris en los años 30´s. El protagonista, Sebastián a sus veinticinco años vive intensamente: viajes, drogas, París, Niza, Fez….

En la página 65 se describe el ambiente de uno de los cabarets de Berlín:


En El Dominó Rojo reinaba una intensa actividad. En la parte delantera del establecimiento, la sala de fiestas propiamente dicha, no quedaba ni una mesa libre y tuvieron que sortear las parejas de bailarines para llegar a uno de los palcos laterales. Un hombrecito calvo les recibió con múltiples reverencias y tan pronto como se hubieron sentado, les trajo corriendo la carta de espumosos. Como no se decidieron enseguida, se retiró levemente ofendido para mezclarse con los bailarines, dando saltitos y gritos de júbilo, tirando serpentinas y tocando animoso su trompetilla de papel de colores infantiles.

La sala lucía una tenue luz roja y una gran cantidad de fruslerías, abanicos y farolillos chinos en la pared –“exactamente como los catetos se imaginan un cabaret”, afirmó Darmstädter-. Era del tipo mixto. Había parejas de muchachos bailando y el que pegaba chillidos tras la barra llevaba el pelo teñido de alheña, pero las putas con sus clientes eran mayoría. En los palcos se sentaban abogados y fabricantes de medias ilustrados que habían propuesto enseñar a sus esposas los desenfrenos de Berlín.

(…)

La americana borracha cabalgaba sobre la baranda del palco agitando con entusuiasmo su copa de espumoso. Parecía un dibujo carnavalesco de 1910.

- ¡Venid! ¡Venid! –gritaba al azar hacia el gentío de los bailarines. Estaba convencida de que era así como había que comportarse en la vieja y pecaminosa Europa.

(…)

A su lado se tambaleaba, riéndose desaforadamente, una muchacha bellísima con el pelo teñodo de rojo carmesí y una boca tan indecentemente grande, blanda y lujuriosa que Richard Darmstädter sugirió la conveniencia de que la cubrieran con un pequeño delantal. La joven se llamaba Olly y era muy conocida en el ambiente de los bajos fondos que se codeaban con los círculos intelectuales.

Hay diversas teorías sobre el motivo del suicidio de Klaus Mann. La mía, modesta, pero la mía, es que no pudo soportar que su padre, Thomas Mann, premio Nobel de Literatura y gran pope de las letras germánicas del siglo XX, no reconociera en su hijo a su digno heredero literario.

Cuando Klaus murió, Thomas Mann le escribió a Hermann Hesse: "Mis relaciones con él fueron difíciles y no exentas de un sentimiento de culpabilidad dado que mi existencia desplegaba una sombra sobre la suya. Él trabajaba muy rápido y muy fácilmente; eso explica los errores y las negligencias de sus libros".

Encuentro en el Infinito está publicada por El Nadir en 2007.

Fuente: El Nadir y Letras Libres.

15May, 2009

KLAUS MANN; Encuentro en el infinito. 1ª parte.

Escrito por: corto-cortes el 15 May 2009 - URL Permanente

Extraños tiempos estos en que los periódicos regalan películas. Gracias a este amor desinteresado por los lectores he vuelto a ver Cabaret, dirigida por el gran Bob Fosse (impagable es su autobiografía cinematográfica All that Jazz) e interpretada por Liza Minelli y Michael York, ambos en lo mejor de su carrera. Me quedo con ganas de más. No encuentro la novela Adiós a Berlín, de Christopher Isherwood en que está basada la película, pero me dice un amigo alemán que el escritor Klaus Mann, hijo del premio Nobel de literatura Thomas Mann, vivió a fondo (quizás demasiado a fondo) aquellos ambientes del Berlín de los años 30´s. y lo cuenta en sus libros.

Klaus Mann tiene libros publicados recientemente, en español, en 7 editoriales. Uno de los mejores es Encuentro en el infinito que la editorial valenciana El Nadir publicó en 2007. Mann escribe este libro cuando tiene 26 años y su personaje central, Sebastián, es claramente su álter ego:

Pág. 46


Sebastián era libre. Era el único gran lujo que se permitía, y era el más grande que uno podía concederse en estos tiempos. Conocía los aprietos económicos, pero nunca eran tan graves, nunca tan desastrosos como para poner en serio peligro su libertad. No tenía pretensiones y era astuto; pese a toda su desidia y mansedumbre era muy flexible. Los demás se complacían en ayudarle y él se complacía en dejarse ayudar.

No tenía padres, ambos habían muerto cuando aún era un niño. Se había criado con una vieja pariente en una pequeña ciudad del sur de Alemania; con dieciséis años había llegado a Berlín. Con dieciséis años escribía ya para un periódico matutino críticas de películas, así como pequeños reportajes sobre conferencias, fiestas públicas y accidentes callejeros. Escribir le resultaba fácil; tan fácil que nunca había tomado esa actividad completamente en serio. Más en serio se tomaba la lectura, que le resultaba más difícil.

Había destruido varios comienzos de novela. “Soy demasiado joven –decía-. Primero tengo que reunir el material”.

Había vivido en diversos ambientes, aunque sobre todo en un excéntrico ambiente intelectual. Le habían regalado muchas experiencias, ya que entablaba fácil amistad tanto con mujeres como con hombres jóvenes; sin embargo, había sido demasiado cauteloso para aprovechar por completo este caudal de vivencias. Esperaba experiencias aún más grandes. Entretanto iba viviendo, con curiosidad y paciencia.

Tenía veinticinco años.

Klaus Mann nace en 1906 y se suicida el 21 de mayo de 1949. Escribió nueve novelas y dos versiones de su autobiografía, además de poesía, ensayo y numerosos artículos periodísticos. En 1925, con diecinueve años, publicó sus primeros trabajos literarios, entre ellos La danza piadosa, primera novela en lengua alemana de claro contenido homosexual. En su juventud destacó por su vida frívola, estaba dispuesto a apuntarse a cualquier experimento, todo lo nuevo lo excitaba. Sin embargo, al final de sus días, fue uno de los más valerosos, entre los intelectuales que se enfrentaron al nazismo.

¿Han visto una portada más bonita?

Fuente: El Nadir.