10Sep, 2009
LEV TOLSTÓI; Diarios.
Lev Tostói (Yásnaia Poliana, 1828 - Astapovo, 1910), autor de Guerra y Paz y Anna Karenina, entre otras) a sus 19 años está obsesionado con que su vida tenga un sentido. Desea desarrollar al máximo sus capacidades como persona y para ello se impone reglas de comportamiento muy estrictas. Conocedor de sus debilidades diseña objetivos muy detallados que debe conseguir en cortos periodos de tiempo. Tolstói se juzga con mucha severidad y para ello, y todo lo anterior, inicia en 1847 la escritura de un diario.
Tolstói es humano, antes que nada, y cae continuamente en las tentaciones del ocio y la carne.
El 16 de junio de 1847 escribe.
¿Llegaré algún día a no depender de ninguna circunstancia exterior? En mi opinión eso es alcanzar un nivel alto de perfección, puesto que, en el hombre que no depende de ninguna influencia ajena, el espíritu, por sus propias exigencias, aventaja forzosamente a la materia y solo entonces el hombre alcanza su designio. Comienzo a acostumbrarme a la primera regla * que me impuse y ahora me impongo otra, la siguiente: considera la sociedad femenina como un disgusto inevitable de la vida en sociedad y, en la medida de lo posible, mantente alejado de las mujeres. Porque, en realidad, ¿de donde nos vienen la lujuria, la voluptuosidad, la frivolidad en todo y otros muchos vicios sino de las mujeres? ¿Quien tiene la culpa de que nos privemos de los sentimientos que nos son innatos: la valentía, la firmeza, la sensatez, la justicia, etcétera, si no las mujeres? La mujer es más sensible que el hombre, por eso a lo largo de las épocas de virtud las mujeres han sido mejores que nosotros, pero en nuestra época depravada y corrupta son peores que nosotros.
La primera regla que se impone es: "Lleva a cabo todo lo que hayas decidido llevar a cabo".
Tolstói solo tenía 19 años. Guerra y Paz la empezó a escribir con 37 años y la terminó con 41.
Editorial Acantilado ha publicado recientemente los diarios, en dos volúmenes y la correspondencia. Todo seleccionado, comentado y traducido por Selma Ancira.
Fuente: Acantilado.
01Sep, 2009
GUERRA Y PAZ; Pensar la vida.
Hace unos años, siendo adolescente y sintiendome muy angustiado, encontré consuelo en los Evangelios. Abría el libro sagrado al azar y siempre tenía la sensación de que lo leido estaba escrito para mi. Lo mismo me ocurre con las grandes novelas.
En la página 713 de la edición del Taller de Mario Muchnik de GUERRA Y PAZ escribe Tolstói:
La ociosidad, según la tradición bíblica, la falta de todo trabajo, era la condición que aseguraba la felicidad, el bienestar del primer ser humano antes de su caida. El gusto por la ociosidad no ha cambiado en el hombre después de su caida, pero la maldición sigue pesando sobre él, y no solo porque debamos ganar el pan con el sudor de nuestra frente, sino porque nuestra naturaleza moral nos prohibe estar ociosos y tranquilos al mismo tiempo. Una voz secreta nos dice que por estar ociosos somos culpables. Si el hombre pudiese hallar un estado en el que, sin dejar de ser ocioso, supiese que es útil y que cumple con su deber, habría recuperado una parte de la felicidad primitiva.
Todos los veranos me hago el propósito de permanecer al menos 2 semanas totalmente ocioso, haciendo solo lo que me apetezca. Nunca lo consigo. Solo cuando fui niño disfruté de esa ausencia de esfuerzo sin sentirme culpable y ansioso. No sé si se trata de una maldición bíblica o de la educación recibida, pero no puedo refocilarme en la molicie del ocio, como decía aquel falangista.
El parrafo anterior de Guerra y Paz sirve de introducción a una reflexión muy acertada sobre la vida militar.
Continúa escribiendo Tolstói:
Hay todo un estamento, el militar que goza de semejante estado de ociosidad obligatoria e irreprochable y en ello reside y residirá el principal atractivo del servicio de la armas.
Nikolái Rostov, uno de los personajes centrales de la novela de Tolstói, es oficial del Ejército donde se siente muy feliz. Su madre le manda cartas pidiendole ayuda en la gestión de los problemas económicos de la familia. Al leer esas cartas Nikolái teme que quieran sacarlo de un ambiente (el militar) donde, libre de todas las complicaciones de la vida, se halla tranquilo y feliz.
Conozco con profundidad la vida militar. En el Ejército, o en la Armada, todo esta reglamentado, no tienes que preocuparte por nada. Obedecer las normas es lo más facil. Lo complicado son las cuestiones domésticas, las de la vida civil. Resolver los problemas de la vida familiar, que nunca tienen una única solución, es mucho peor que obedecer una orden de un superior. En la milicia los compañeros solo tienen una cara, la amable. Si eres una persona normal, lo comun es llevarse bien con todo el batallón. Es más facil convivir con 40 tios dentro de un submarino que con una cuñada en un mes de agosto.
Guerra y paz demuestra que su autor fue una de esa escasas personas que pensó con profundidad su vida y la de los demás. Aunque escrita a mediados del siglo XIX plantea los problemas que todo hombre (o mujer) vivirá a lo largo de su existencia ocurra esta en el siglo que ocurra.

Fuente foto: bookcoverarchive.com
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