23Nov, 2009
LA NOCHE DE LOS TIEMPOS; Antonio Muñoz Molina;1.
Los muchísimos libros de historia escritos sobre
Un libro de historia no puede, o no debe, meterse en la mente para analizar los motivos que lo llevan a uno a asesinar a sangre fría a su vecino. Por ello necesitamos novelas si queremos entender a nuestros abuelos.
Los españoles de hoy somos así debido a la herencia genética y cultural de nuestros padres y abuelos. Si yo quiero llegar a conocerme bien necesito entender porque mis antepasados actuaron así. En mi mente se celebra un largo juicio en el que los españoles de hace 70 años son los imputados. Después de saber lo que la historia cuenta verifico que me faltan pruebas para dictar sentencia. Se me escapan las razones últimas de aquel odio.
La última novela de Antonio Muñoz Molina, La noche de los tiempos, Seix Barral, 2009, me ofrece pruebas, espero que sean las que necesito. He leído cinco reseñas del libro y coinciden en que el autor hace una descripción de los años anteriores a la guerra y profundos análisis psicológicos de personajes clave en aquella triste historia. Además cuenta una historia de amor que contrastará, estoy seguro, con el odio imperante y me permitirá entender con más claridad lo ocurrido.
Cuatro de las reseñas que he leído, después de ensalzar la novela como la obra cumbre del autor, critican su excesiva extensión (958 páginas). Todas las personas somos complicadas. Siempre es difícil, si no imposible, explicar de forma completa los motivos que llevan a actuar. Pero si las acciones son de tipo matar a tu hermano entonces hacen falta muchas palabras, y grandes dotes como escritor, para describir los porqués.
Llevo 200 páginas de la novela de Muñoz Molina. De momento no le sobra ni una letra. Me emociona el reto tan grande que ha asumido como suyo el autor. La tarea le puede llevar a una gran novela o a un terrible fracaso.
Los retratos psicológicos son magistrales. En la página 61 está hablando sobre Moreno Villa, pintor y poeta de
Otros más jóvenes que él se le habían acercado queriendo aprender de su experiencia y al cabo de no mucho tiempo lo habían dejado atrás sin agradecer lo que le debían: el ejemplo de su pintura y el de su conocimiento del arte moderno; el de su poesía que fue innovadora antes que la de nadie y cuya huella no reconocida estaba tan presente en los que ahora brillaban más que él. Hubiera querido que nada de eso le importara: su propio resentimiento le irritaba más que el éxito de los otros, ligeramente amargo para él incluso cuando lo consideraba merecido. Le daba tristeza no estar a la altura de lo mejor de sí mismo; no conformarse con el noble estoicismo del personaje que imaginaba, otro Moreno Villa igual de desengañado pero con el corazón mucho más sereno, poeta ya casi secreto, pintor tan ajeno a la celebridad como aquel Sánchez Cotán a quien él tanto admiraba, y que había pasado la vida culminando recónditas obrar maestras en su celda de cartujo, o como Juan Gris, persistiendo en su arte riguroso a pesar de la pobreza, a pesar del ruido del triunfo obsceno de Picasso.
Intentar entender y explicar los porqués de la guerra civil no es fácil. La tarea de Muñoz Molina tiene mucho mérito. De momento disfruto, totalmente atrapado, de la mejor novela que he leído en los últimos 10 años.
Me quedo con esa frase genial: “Le daba tristeza no estar a la altura de lo mejor de sí mismo.” ESO ES ESCRIBIR.
Seguiré informando.

12Jun, 2009
LAS CONFESIONES DE NAT TURNER; William Styron.
Después de disfrutar mucho con dos libros del americano William Styron (Virginia, 1925 – Massachussets, 2006), La decisión de Shophie, y Esta visible oscuridad, he comenzado con mucha ilusión Las Confesiones de Nat Turner, editado, como los otros dos, por La otra Orilla. El libro, publicado en USA por primera vez en 1967, cuenta la historia de Nat Turner esclavo negro que lideró la única revuelta seria contra los esclavistas. En aquellos sucesos de 1831 murieron asesinadas 55 personas, entre ellos varios niños. Estoy en las primeras páginas y experimento una curiosa sensación de amor/odio hacia el libro. Me apetece y no. Se me cruzan, con más facilidad de lo habitual, otros libros, estoy deseando ponerle los cuernos. Hoy he descubierto lo que me ocurre: Me da miedo. Esa es la respuesta.
El libro va a relatar el horror de los crímenes con detalle pero eso no me da miedo. Soporto bastante bien la descripción e incluso la visión de los hechos violentos. Ese no es el problema. ¿A qué tengo miedo? Styron, por lo que he leído en los libros anteriormente citados, no se queda en el relato de los hecho sino que profundiza en el por qué, busca las raíces de las motivaciones y las encuentra. Ya lo hizo, por ejemplo, con los motivos del comandante nazi que obliga a Sophie a decidir en el suceso que da título a su más famosa novela. Ya explicó con impresionante destreza de donde salía esa maldad, esa crueldad. Pero si yo me quedara ahí, si no profundizara, no tengo por qué asustarme. Al revés, la indagación psicológica es, para mi, motivo de placer. ¿Qué me da miedo, entonces? Continúo profundizando – perdone por el peñazo, ayer tenía poco que hacer- y por fin llego al epicentro de mis miedos.
La descripción de los personajes que va a hacer Styron será tan real que con facilidad encontraré características con las que identificarme. Ya he leído las suficientes páginas como para descubrir que Nat Turner, el personaje central, es inteligente y sensible. No es una alimaña. Por todo ello lo que realmente me da miedo de esta novela es descubrir en mi los mismos resortes que, accionados por determinadas circunstancias, me pudieran llevar, a mí también, a realizar las atrocidades cometidas por Nat Turner. Uno se cree muy civilizado y pacífico pero sabe que en determinadas circunstancias es capaz de actuar violentamente, generalmente en situaciones de legítima defensa. Pero me da miedo descubrir que en otras circunstancias podría llegar a cometer aberraciones como matar un niño, o desear violar a una mujer, algo inconcebible para mí. Para el que soy hoy.
Esta es una de las cosas que me fascina de leer buenos libros: Te ayudan a conocerte, incluso aunque no te guste lo que encuentras.
Continuaré informando.

Fuente foto: www.normagrupoeditorial.es
03May, 2009
BROOKLYN FOLLIES; Paul Auster.
Los buenos libros no se me van de la cabeza. Me sigo acordando de este maravilloso libro de Auster. Transcribo aquí la entrada en mi diario personal de 3 de mayo de 2006:
El libro me ha gustado de principio a fin. Hacía tiempo que no me leía un libro tan rápido. Es corto, cierto es, pero aún así, suelo tomármelo con más calma. Es fácil de leer y ameno.
Aunque en un principio el protagonista central, pueda parecer un desganado por vivir, poco a poco, se va dando cuenta de cuanta y cuan buena vida le queda. Me cae simpático, por que, a pesar de intentar ser un cínico, tiene el buen corazón suficiente para seguir queriendo y ayudando a sus seres queridos recobrados (sus dos sobrinos, su sobrina-nieta y su hija), y hasta casi de enamorarse cuando ya no daba un duro por lo que le quedaba de vida.
El otro protagonista, su sobrino Tom, también tiene su punto: Es más noble, y de creencias más firmes. Olvida ese futuro tan prometedor que le auguraban para quedarse simplemente rodeado de libros, que es lo que de verdad siempre le ha gustado. Tiene un sueño (de una vida mejor y más plena), y le gustaría hacerlo realidad, aunque sabe que es prácticamente imposible.
Los dos son enamorados de la lectura y eso me emociona. Al principio del libro hay una frase que por si sola hace que el libro merezca la pena: 'Leer era mi válvula de escape, mi desahogo y mi consuelo, mi estimulante preferido: leer por puro placer, por la hermosa quietud que te envuelve cuando resuenan en la cabeza las palabras de un autor.'
C.C. mayo 2006
Lo maravilloso de Auster es que sus libros tienen cientos de frases como esta y muchos personajes tan sugerentes como los de este libro editado por Anagrama en 2006.

Sophie Auster, Paul Auster y Siri Hustvedt
Fuente: www.college.columbia.edu
08Abr, 2009
JAMES ELLROY; Mis rincones oscuros. 1ª parte.
El amigo James Ellroy me ha sacado del engaño. Yo era víctima de un prejuicio. Pensaba que los personajes de novela negra no tienen profundidad, que eran arquetipos, es decir: el policía borracho pero de buen corazón, la chica guapa y enamoradiza pero tonta etc.. Prefería leer otras novelas en busca de descripciones psicológicamente profundas.
Después de leer Mis rincones oscuros de James Ellroy (ZETA bolsillo, EdicionesB) pido público perdón a los amantes de este tipo de narrativa con los que tanto he discutido.
James Ellroy con casi 50 años decide investigar el asesinato de su propia madre y lo cuenta en este libro. Jean Ellroy es asesinada en 1958 cuando su hijo, el autor, tiene solo 10 años.
Este libro tiene 3 partes muy bien delimitadas: 1ª La investigación policial de la época, 1958, del asesinato. No se encuentra al culpable. 2ª la historia, contada en primera persona de la infancia y juventud de Ellroy, el autor. Y la 3ª La investigación que el autor y Bill Stoner, policía jubilado, emprenden 40 años después.
En la 1ª parte impresiona, y mucho, la frialdad con la que el autor cuenta los detalles de la labor policial y forense con el cuerpo sin vida de su madre:
El ayudante del forense cogió el bisturí y efectuó una profunda incisión de quince centímetros en el abdomen de la víctima. Abrió la incisión con los dedos, introdujo un termómetro en el hígado y midió una temperatura de treinta y cinco grados. Calculó que la muerte se había producido entre las tres y las cinco de la madrugada.
Si alguien sigue leyendo este “post” le ahorro las descripciones de índole ginecológico/sexual sobre el estado de la víctima. Al leer, en la segunda parte de la novela, la vida del autor se entiende esta forma de afrontar el asunto.
Mañana: más.

James Ellroy
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