28Jun, 2009
EL RESTO ES SILENCIO; Carla Guelfenbein.
Las mujeres muy guapas nunca son felices. Por eso, si se dedican a la literatura, son buenas escritoras.
Ya sé que se trata de dos prejuicios pero no consigo que salgan de mi cabeza y son el motivo por el cual el libro El resto es silencio de la escritora chilena, editado por Planeta, se me ha cruzado mientras leía otro con el que estaba disfrutando mucho.
Tommy es un niño de 12 años. Padece una enfermedad cardiaca congénita. Su padre, Juan Montes, es cirujano cardiovascular especializado en la dolencia de su hijo. Juan esta casado en segundas nupcias con Alma. La primera esposa de Juan falleció.
Tommy, un niño muy sensible, se esconde debajo de una mesa en la que conversan los adultos y se entera de que su madre, Soledad, se suicidó:
- Es uno de los secretos mejor guardados de la familia Montes. - Pero si soledad era estupenda y se veía siempre tan alegre, tan satisfecha. - ¡Uf! Las apariencias engañan. Que Soledad pareciera una mujer feliz no significa que lo fuera. De hecho, antes de suicidarse estuvo varios meses en una clínica. En Aguas Claras.
Cuenta el niño:
Al principio recordaba a mama todo el tiempo. Pero un día descubrí que aun cuando pusiera todo mi empeño no podría dejar de crecer, ni tampoco olvidar. Las dos cosas van juntas y no hay forma de desamarrarlas. Mis recuerdos de ella se parecen a las películas. Hay una imagen que siempre vuelve. Estamos tendidos en el suelo de un cuarto vacío mamá y yo. Ella me abraza. En el techo hay una ventana por donde miramos al cielo. A veces cierro los ojos e imagino que estoy ahí. Aunque siempre termino deseando que sea verdad. Si mama se quitó la vida significa que no me quería. (…) A veces sé lo que es sentirse infeliz, esperar a que llegue la noche para esconderme bajo las sábanas, cerrar los ojos y huir para siempre en la barcaza de Kájef. ¿Es esto lo que sentía mamá?
Carla Guelfenbein bordea el límite de lo admisible en el relato de los sentimientos pero no cae nunca en lo sensiblero por su magistral manejo del lenguaje y su arte a la hora de construir los personajes. El resultado es una impresionante narración de una familia, sus secretos, sus traiciones y sus demonios.
En otro capítulo la narradora es Alma, que mira un álbum de fotos:
La precisión con que Juan había extirpado las imágenes de su mujer me estremeció. Recorrí una a una las hojas del álbum. Esa tarde me planteé una pregunta que habría de volver: ¿qué yacía bajo su apariencia de hombre justo y sosegado? (se refiere a Juan, su marido). Así como había removido las fotografías de su mujer muerta, debía haber otros aspectos de su vida que yo jamás conocería: deseos ocultos, miedos, obsesiones. Quizás yo misma llegaría a ser un espacio en blanco en un álbum de fotografías.
Con esta forma de empezar un libro ¿Quién se resiste a leerlo hasta el final de un tirón?
Esta es la tercera novela de Carla Guelfenbein. La editorial Alfaguara publicó las anteriores: El revés del alma (2003) y La mujer de mi vida (2005).

Fuente fotos: Mer.cl y Planeta.
17Jun, 2009
SUSANA FORTES; Querido Corto Maltés.
El suplemento EL CULTURAL, del periódico EL MUNDO, tiene una sección en la que cada semana un escritor cuenta como consiguió publicar su primer libro. Casi siempre es divertida la crónica de la edición de esas primeras obras. En el último número es la escritora Susana Fortes (Pontevedra 1959) la que cuenta de forma muy amena las peripecias para editar Querido Corto Maltés, su primera novela, que vio la luz en 1994 en Tusquets:
Hay escritores que ya nacieron recitando a Dante, convencidos de que el suyo sería un destino literario. Desde luego no es mi caso. Llegué a esto por error, como a casi todo en la vida. Con siete u ocho años escribir se me antojaba un trabajo pesadísimo. Hay que tener en cuenta que me crié con un montón de hermanos alrededor de un fuerte Comansi, en una época en la que ser sioux o cheyenne era un asunto muy serio. Durante el verano bajábamos a desayunar en pijama con una cinta alrededor de la frente y una pluma en la cresta. Si alguna pitonisa gallega me hubiera augurado entonces un futuro de escritora, la hubiera asaetado sin piedad con las cuatro flechas sagradas de la nación cheyenne. Lo que yo quería no era escribir novelas, sino deslizarme a lo Jim Hawkins por el cabo que llevaba desde mi cuarto hasta la playa para convertirme en todos los personajes de los libros que leía: Josephine March en Mujercitas, Mowgly, la hermana mayor de los Hollyster, una princesa austro-húngara, Alicia en el país de las Maravillas… y fue por ese camino como una tarde de temporal acabé encontrándome, cara a cara, con el marinero de mi primera novela, Querido Corto Maltés. Ya no era ninguna cría y de mi época
cheyenne sólo me quedaba las rodillas descalabradas y una cicatriz de cuatro centímetros en la sien. Escribir seguía pareciéndome un oficio demasiado sedentario, apto sólo para gente sumisa a la ley de la gravedad como Cela o Torcuato Luca de Tena. Sin embargo leía a destajo. Acababa de regresar con unos amigos de un viaje por
Tiempo después leí la convocatoria del premio Nuevos Narradores de 1994. Me presenté como quien juega a la ruleta. Ese verano hubo marejada fuerte en el estrecho y al volver de las vacaciones, yo había cambiado de casa, de ciudad y de casi todo. No les fue fácil dar conmigo. Ganar en la primera apuesta es como si el Numancia llega a
La fiesta de entrega del Premio tuvo lugar en el Hispano. Millás actuó como maestro de ceremonias, pero el muy bellaco no me avisó del lío en el que me estaba metiendo. De haber sabido cómo eran estas cosas, no hubiera dado un paso sin mi guardia de arqueros cheyennes, pero no lo sabía y acudí desarmada. Ley de vida. Cuando llegó el momento de pronunciar unas palabras de agradecimiento, estuve a punto de largarme, porque la vida social me pone bastante borde. Pero entonces alguien abrió encima de la barra un cómic de Hugo Pratt con una viñeta en la que estaba Corto Maltés fumando uno de sus cigarrillos Tre Stelle, con la chaqueta colgada a la espalda.
-Vamos, Flaca-me dijo, guiñándome un ojo- te sacaré de ésta.
Y hasta hoy.
Hace unos días ha llegado a las tiendas la última novela de Susana Fortes, Esperando a Robert Capa, editorial Planeta 2009:
París 1935. Robert Capa y Gerda Taro. El amor, la guerra y la fotografía marcaron sus vidas. Eran jóvenes, antifascistas, guapos y asilvestrados. Lo tenían todo. Y lo arriesgaron todo. Crearon su propia leyenda y fueron fieles a ella hasta sus últimas consecuencias.

17Feb, 2009
LUIS ANTONIO DE VILLENA; Divino
Felipe Benitez Reyes en su crítica de 1994 en EL MUNDO de la novela de Luis Antonio de Villena, Divino, Editorial Planeta 1994, escribe:
“Luis Antonio de Villena ha preferido encender una vela al realismo mundano, esmaltado y decadente, a través de una galería de personajes - históricos en su mayoría- que van derechos del lujo y la «joie de vivre» a la perdición y al fangal, cumpliendo así el gran precepto de toda literatura decadentista que se precie: la joya debe acabar embarrada. Luis Antonio de Villena ha declarado que Divino es una «biografía falsa» de Alvaro Retana, ese escritor de cuplés y de novelitas semanales que tenía cara de muñeco de ventrílocuo. A través de algunas pautas biográficas de Retana - convenientemente alteradas en ocasiones en favor de la trama novelística-, Villena recrea la modesta «belle epoque» de la España de preguerra: un mundo de artistas de variedades, de aristócratas aficionados a la cocaína y al amor de la soldadesca, de escritores y pintores tocados por el síndrome proustiano: saraos y neurastenia.”
En la página nº 103 de la 1ª edición de 1994 de Divino escribe Villena:
“No se debe vivir aquí –decía Max, apurando el tazón de café- , Cannes te hunde en una suerte de sopor que se parece mucho a la destrucción. No quieres moverte sin hacer nada, salvo dormitar y esperar la noche. Sueñas poemas, novelas, canciones, pero sabes que aquí no las llevarás a cabo. Te embota el alcohol, los nervios se deterioran o se imantan a la tierra y solo esperas un amor que te envilezca o te arrastre. Una pasión diaria para salvar la vida. Mientras, el sol te dora y te apoltrona. Y el mundo parece un pantano de aguas cenagosas dulces y sueños de terror y morbo...”
Nunca he leido mejor descripción de lo que fueron mis veranos de los 20 a los 25 años.
Me encantó esta novela de Villena. Me quedé con la sensación de que el autor describe un mundo irreal. Cada vez que leo a Villena me parece que añora un paraíso imposible, una realidad irreal; como buen romántico.

15Oct, 2008
MICROPOEMAS 2 Ajo.
Esta noche se decide el premio Planeta. Dinero, mucho dinero. Escritores que escriben un libro por que saben que les van a dar muchos euros. Escribir por dinero.
Yo, otra vez, me refugio en los micropoemas de Ajo:
Devuélveme lo que te he querido
No he quedado satisfecha
_____________________________
Estoy superada
pero con h intercalada
___________________________
Siempre siempre siempre siempre
y aún así me parece poco.
____________________________________
Vendo agendas pequeñas para gente de pocos amigos.
_____________________________
Siempre he sido una máquina
de ganar poco dinero
Gracias Ajo.
PD ; Confieso que disfruté una barbaridad leyendo el último premio Planeta.
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