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15Mar, 2012

QUE NADIE SE MUEVA: Denis Johnson

Escrito por: corto-cortes el 15 Mar 2012 - URL Permanente

De Denis Johnson me gustó mucho su última novela, “Arbol de humo” (Mondadori). Ahora, en la misma editorial, sale “Que nadie se mueva”. Aquí el prólogo de Rodrigo Fresán:

Que nadie se mueva empieza, en las afueras de Bakersfield, presentando a un tal Jimmy Luntz. No conforme con ser uno de esos típicos perdedores que suelen crecer y reproducirse como conejos sin pata de la suerte en el paisaje noir, Luntz –además de haber sido un boxeador noqueado y ser un jugador compulsivo y más bien desafortunado– es miembro de uno de esos infames y bastante ridículos coros/cuartetos estilo barbershop. Ya saben: camisas a rayas, sombreros de paja, armonías a capella tan complejas como anticuadas, canciones supuestamente graciosas pero no tanto.

Y Jimmy Luntz –cuyo alias terreno y real, aunque no quiera condicionar la imaginación de nadie, bien podría ser Steve Buscemi– debe mucho dinero.

Y –sus acreedores han perdido su de por sí poca paciencia– ha llegado la hora de devolverlo.

Y qué hacer.

O qué deshacer.

Y de repente alguien menciona que tiene la receta infalible para hacerse con 2.300.000 dólares que tal vez estén al alcance de la mano y tal vez no.

Y empiezan los problemas.

Muchos.

Y, con ellos, llegan una vampiresa tan melancólica como peligrosa con sangre native-american (y con el inolvidable nombre de Anita Desilvera, y que se emborracha al treinta por ciento y es dueña de una sonrisa capaz de hacer perder la cabeza al mismísimo Jesucristo, y corrige a todo aquel que reduzca el botín a dos millones a secas, y hace el amor como una monja pasada de copas), sicarios muy pero muy pesados (alguno de ellos, se dice, con una particular propensión a comerse los testículos de sus rivales), una bolsa de dinero y una bolsa de colostomía, un juez corrupto, huesos quebradizos, un sediento camello de apellido Juárez (pero en verdad made in Arabia), una enfermera dedicada a robar fármacos potentes, humor oscurísimo, diálogos chispeantes e inflamables con sabor a Quentin Tarantino y/o Elmore Leonard, cadillacs ominosos y ambulancias aullantes, mañanas que se encienden como sopletes, un intimidante Hombre Alto que no se sabe si tose o se ríe y que tiene algún tipo de problema nunca del todo aclarado con su rostro/cabeza, y la venganza como plato frío, y etc.

Y otras dos palabras: Hermanos Coen.

“El dios en el que quiero creer tiene una voz y un sentido del humor como los de Denis Johnson”, rezó alguna vez Jonathan Franzen. Amén a eso; y, sí, cómo no creer en Denis Johnson y cómo no sentir orgullo y felicidad de tenerlo dentro de esta colección.

Durante muchos años, Johnson fue un escritor de culto mayor (lo que no impidió que su pasaje de la poesía a la prosa, con Angeles Derrotados, fuese alabado en su momento por prestigiosos como John Le Carré, Richard Ford, el ya mencionado Robert Stone y Philip Roth, quien la consideró “una pequeña obra maestra”) hasta que Hijo de Jesús (colección de novela-en-relatos entendida como uno de los libros clave de la literatura norteamericana de finales del siglo XX) inició su ascenso hasta las alturas de un canon donde habita sin hacer mucho ruido ni mostrándose demasiado.

Poco se sabe de él: que nació por casualidad en Munich en 1949, que ha tenido un pasado más o menos drogadicto y delictivo, que pasó por el Iowa Writer’s Workshop; que tuvo de maestro a –y fue bendecido por– Raymond Carver, que sus influencias incluyen a “Dr. Seuss, Dylan Thomas, Walt Whitman, los solos de guitarra de Eric Clapton y de Jimi Hendrix y T. S. Eliot”, que “otras influencias vienen y van, pero los nombres anteriores fueron los primeros y siguen siempre ahí y tienen algo para decir en cada línea que escribo” y que “no me gusta William Faulkner y siempre he pensado que Wallace Stevens escribe como la fotografía de una persona y no una persona, pero ambos han tenido su efecto en mí”; que lee poco en público; que no suele firmar ejemplares de sus libros; que le interesa el teatro como medio de expresión y vehículo para sus ideas; que ha colaborado en guiones de cine y letras de canciones; que vive con su familia –tercera esposa e hijos a los que educó en casa por no creer en los programas de colegios y afines– en una granja de Idaho apartada de la carretera principal, y que de tanto en tanto suele salir volando a reportar desde territorios peligrosos, tan peligrosos como los lugares en los que suelen transcurrir sus historias.

***

Y, aquí y allá y en todas partes, la música inconfundible de uno de los grandes estilistas en inglés y en activo.

El título Que nadie se mueva –páginas absoluta, total, completa y peligrosamente movedizas– sale, lo aclara Johnson en la novela, de aquel hit de aquel DJ y músico albino y jamaicano de nombre Yellowman. En un momento, Jimmy Luntz lo escucha en la radio: Nobody mov/ nobody get hurt”.

“Que nadie se mueva y nadie saldrá herido” son, está claro, las palabras típicas con las que un típico ladrón abre la melodía de un asalto.

Así funciona lo que aquí empieza, están advertidos.

Todos quietos, las manos arriba, sosteniendo este libro, abierto, y –si saben lo que les conviene, y van a saberlo en unas pocas líneas– no cerrarlo hasta alcanzada la última página y el último big bang bang y las últimas palabras en las que el agua tan fría sigue con lo suyo, desde el principio de los tiempos, como si nada hubiera pasado y nada fuera a pasar, mientras se nada o se flota o te hundes hasta el fondo para ya no salir a la superficie o, quizás, simplemente, intentás sacudirte un poco de la mugre y bastante de la sangre que llevas encima.

La muerte es un río que fluye.

Y dos palabras más: THE END

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11Dic, 2008

JOYCE CAROL OATES; Escribir.

Escrito por: corto-cortes el 11 Dic 2008 - URL Permanente

Rodrigo Fresán es un escritor que sabe mucho de literatura, que lee mucho y que, por suerte, comparte lo que lee a través de sus críticas. Fresán no tiene prejuicios a la hora de escoger un libro. Gracias a una de sus críticas leí “Historia de Lisey” de Stephen King: Un libro que no hubiera disfrutado por estar escrito por un autor de “Best-sellers”.

Es muy triste ver como caemos en las trampas del mercado. Desde aquel buen consejo leo todas las reseñas de Fresán y me dejo guiar por su buen criterio.

Joyce Carol Oates me interesa por que aparece en todas las quinielas del premio Nobel desde hace años.

Fresán, a propósito de “La hija del sepulturero” su última novela publicada en España escribe: “ Oates – tal vez cansada de no ser valorada por lo que es o con tiempo y fuerza suficiente para ser muchos y hacer mucho – ha publicado una serie de novelas que, consciente o inconscientemente, parecen creadas, en principio, a la manera de y utilizando temas y paisajes de otros escritores. De este modo podría entenderse a Blonde (2002) como su Novela DeLillo, A media luz (2001) como su Novela John Updike, Beasts (2002) como su Novela Patrick McGrath, The Tattoed Girl (2003) como su Novela Richard Price, Niagara (2004) como su Novela John O´Hara, Missing Mom (2005) como su Novela Anne Tyler y Black Girl/White Girl (2006) como su Novela Mary McCarthy. La hija del sepulturero (2007) podría ser considerada su Novela William Styron. Y como todas las anteriores es también , y antes que nada, una Novela Joyce Carol Oates marcada a fuego y a hielo por lo que acaso sean sus rasgos más reconocibles: una cierta compulsión gótica-guiñol, un culto al novelón sensacionalista del siglo XIX, una fiebre mórbida y desesperada, un viento que no cesa y una necesidad de crear hembras más fatalistas que fatales convirtiéndola en una especie de descendiente mutante de las hermanas Brontë o en pariente bizarro de ese otro idiota savant de sus letras nacionales: Theodor Dreiser”.

He contado los libros publicados por Joyce Carol Oates desde que en 1963 sacó el primero. Me salen 129, once de ellos con dos seudónimos: Rosemund Smith y Lauren Nelly. Hay novelas, libros de cuentos, de teatro, para niños, ensayo, crítica, poesía…¿Qué es el “miedo a la página en blanco” para Joyce Carol Oates?

Voy a comenzar por “La hija del sepulturero” luego “Blonde”, después “Beasts” y mañana….

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