13Jul, 2009
MARGUERITE DURAS; Cuadernos de Guerra.
Los Cuadernos de la guerra (editorial Siruela) constituyen la parte más excepcional de los archivos de Marguerite Duras. Escritos entre 1943 y 1949, su contenido sobrepasa ampliamente el marco de la guerra, a pesar del título que la autora escribió en el sobre que los contenía. De hecho, encontramos en ellos relatos autobiográficos donde evoca los periodos más cruciales de su vida, especialmente su juventud en Indochina
El primero de los Cuadernos de la guerra fue bautizado como "Cuaderno rosa marmolazo" Las setenta primeras páginas están ocupadas por un largo relato autobiográfico, centrado en los acontecimientos de la infancia y en la adolescencia de la autora en Indochina (la primera versión conocida de su relación con aquel que habrá de convertirse en «el Amante»).
Fue en el transbordador entre Sadec y Sai donde conocí a Léo. Yo volvía al pensionado de Saigón y alguien, ya no sé quién, me había llevado en su automóvil al mismo tiempo que a Léo. Léo era indígena, pero vestía a la francesa, hablaba francés perfectamente y regresaba de París. Yo aún no tenía quince años, sólo había estado en Francia cuando era muy pequeña y Léo me pareció muy elegante. (…) Léo me dijo que yo era una muchacha bonita. –¿Conoce usted París? Dije que no, enrojeciendo. Él conocía París. Vivía en Sadec. Había alguien en Sadec que conocía París, yo no lo supe hasta entonces. Léo me hizo la corte y mi asombro fue inmenso. El doctor me depositó en el pensionado de Sai y Léo se las arregló para decirme que «volveríamos a vernos». Yo había comprendido que era extraordinariamente rico y estaba deslumbrada. No contesté nada a Léo, tan emocionada e insegura me sentía. (…) Aunque Léo conociera París y fuera muy rico, era indígena y yo era blanca; quizá se conformara con la hija de una maestra. Ser hija de maestra me había valido sinsabores en el colegio, donde no tenía trato más que con hijas de carteros y de aduaneros, únicos rangos equivalentes al de maestra de escuela indígena. (..) Mi madre había obtenido del gobierno general, en calidad de viuda de funcionario y en calidad de funcionaria (daba clases en Indochina desde 1903), una concesión de arrozales situada en una enorme concesión de ochocientas cincuenta hectáreas de tierras y selva en un lugar perdido de Camboya, entre la cordillera del Elefante y el mar. Aquella plantación se encontraba a sesenta kilómetros de pista del primer puesto francés, pero este inconveniente no hubiera sido, en rigor, digno de tenerse en cuenta. Mi madre contrató a unos cincuenta criados que fue preciso trasladar desde Cochinchina e instalar en una «aldea» que hubo que construir enteramente en pleno pantano, a dos kilómetros del mar. Aquella época estuvo marcada para todos nosotros por una alegría intensa. (…). Mi madre sufrió entonces dos o tres crisis de epilepsia que la dejaban en una especie de coma letárgico, que podía prolongarse un día entero. Al margen de que era imposible encontrar un médico, el teléfono no existía en absoluto por aquel entonces en aquella región de Camboya y las crisis de mi madre consternaban y atemorizaban a los criados indígenas, que cada vez amenazaban con irse. Tenían miedo de que no se les pagara. (…) Mi hermano, como he dicho, tenía trece años en aquella época; era ya el ser más valiente que jamás he conocido. Hallaba al mismo tiempo fuerzas para tranquilizarme a mí y me persuadía de que no había que llorar delante de los criados, que era inútil, que nuestra madre viviría. Y efectivamente, cuando el sol desaparecía del valle detrás de los montes del Elefante, nuestra madre recobraba la conciencia. Aquellas crisis tenían de singular que no le dejaban huella alguna y que mi madre, desde el día siguiente, volvía a su actividad acostumbrada.
La escritora Marguerite Duras (1914-1996), plasma su vida en la mayor parte de su producción artística, ya sea novelesca o cinematográfica, ya que además de escritora fue guionista y directora de diferentes películas.
Su infancia y adolescencia transcurrieron en Saigón, y esa experiencia de la realidad oriental la marcó profundamente e inspiró muchas de sus obras. En 1932, volvió a Francia, donde estudió Derecho, Matemáticas y Ciencias Políticas. Siete años más tarde se casó con Robert Antelme y, en 1942, conoció a Dionys Mascolo, que iba a convertirse en su amante y en su compañero en
En 1991 publica El amante de
Su obra tuvo al erotismo y a la mujer como temas centrales.

Fuentes: Mª Carmen Fernández Diaz , Wikipedia, Siruela y cinemovies.fr.
10Jul, 2009
AMOS OZ; Versos de vida y muerte.
El escritor Amos Oz (Jerusalem, Israel, 1939) ha explicado en algunos de sus libros como escribe y como trabaja su imaginación a la hora de desarrollar una historia. En su novela Versos de vida y muerte, editado por Siruela, un escritor se mueve entre personas desconocidas a las que inventa vidas:
Por eso el autor se sentará en un pequeño café a tres o cuatro manzanas del centro social dedicado a Shunia Shore donde se celebrará la velada literaria. El espacio del café le resultará agobiante y oscuro, asfixiante, y por tanto, bastante apropiado para él en esos momentos. Se sentará ahí e intentará concentrarse en estas cuestiones (siempre llega a todas partes treinta o cuarenta minutos antes, y tiene que buscar algo que hacer hasta que llega la hora). Una camarera cansada, vestida con una minifalda y sacando pecho, intentará en vano limpiar su mesa con una bayeta: la superficie de formica continuará estando algo pegajosa incluso después de secarla. Quizá la bayeta no estuviera limpia. El autor observará entre tanto las piernas de la camarera, unas bonitas piernas macizas, aunque con los tobillos ligeramente gruesos. Luego echará un vistazo a su cara, una cara agradable, luminosa, con las cejas juntas y el pelo recogido con una goma roja. Al autor le llegará un olor a sudor y a jabón, el olor de una mujer cansada. A través de la falda se le marcan las bragas. Sus ojos quedan amarrados ahora a ese contorno insinuado: la ligera asimetría a favor del muslo izquierdo le parece fascinante. Ella advertirá su mirada palpando sus piernas, sus muslos, sus caderas, y suspirará con expresión de asco y de súplica: Basta, por favor, basta ya. (…) Mientras espera la tortilla, el autor se imagina el primer amor de esa camarera (decide que se llame Riki): cuando apenas tenía dieciséis años se enamoró del portero suplente del grupo Bnei Yehuda, Charlie, que una vez, un día de lluvia, apareció en su Lancia delante del salón de belleza donde ella trabajaba y se la llevó a pasar tres días en un hotel de Eilat (su tío era uno de los socios de ese hotel). Charlie también le regaló en Eilat un elegante vestido de fiesta, como el de una cantante griega, un vestido con lentejuelas de plata y todo, pero al cabo de dos semanas la abandonó y volvió a ese mismo hotel, en esta ocasión con la dama de honor de la reina de los mares. En cambio Riki, durante los ocho años y los cuatro hombres que pasaron por ella desde entonces, no dejó de soñar que algún día volvería: pasaba por fases en las que parecía como muy enfadado con ella, daba miedo, era peligroso, como si fuese a perder el juicio, y ella estaba aterrada, con un susto de muerte, y entonces, de repente, recuperaba la cordura, la perdonaba, se mostraba contento con ella como un niño, la abrazaba, la llamaba Gogog, la besaba en el cuello, le hacía cosquillas con su cálida respiración, en el colmo de la ternura le abría los labios con la punta de la nariz, lo que producía en su cuerpo una especie de corrientes cálidas como la miel, y de pronto la hacía volar por los aires con fuerza, la hacía volar como un cojín, hasta que ella gritaba mamá, pero siempre la cogía justo en el último momento y la abrazaba, para que no se cayese. Le gustaba hacerle cosquillas con la punta de la lengua, suave y lentamente, durante mucho tiempo, detrás de las orejas y dentro de las orejas y un poco también en la nuca, donde nacen los cabellos más finos, hasta que la miel comenzaba a removerse. Charlie jamás le levantó la mano y jamás la maltrató. Fue el primero que la enseñó a bailar agarrados y a ponerse un minúsculo bikini, y también le enseñó a tumbarse desnuda al sol, boca abajo, a cerrar los ojos, a imaginar todo tipo de azules, y fue el primero que le mostró lo que los pendientes largos con una piedra verde le hacían realmente a su cara y a su cuello. (…) Entre un hombre y una mujer la amistad es algo que no trae cuenta: si entre ellos hay una descarga eléctrica, entonces no puede haber amistad. Y si entre ellos no hay una descarga eléctrica, entonces no puede haber nada. Pero entre las mujeres, sobre todo entre dos mujeres que ya han soportado bastante sufrimiento y crueldad de los hombres, y tal vez mucho más entre dos mujeres que han sufrido por el mismo...
Amos Oz es el autor de uno de los 5 mejores libros que he leido en los últimos 10 años; Una historia de amor y oscuridad editada por Siruela. Es una novela, en gran parte autobiográfica, en la que el autor indaga en la historia de su familia y en la de su país los motivos de su madre para suicidarse.
09Jul, 2009
CEES NOOTEBOOM; Tumbas de poetas.
Cees Nooteboom, que ha viajado por todos los continentes visita en este libro publicado por Siruela a sus «muertos amados» allá donde se encuentren para entablar diálogos con ellos, para verificar sus palabras, su inmortalidad. Peregrinó a la tumba de Neruda en Chile, a las de Vallejo y Cortázar en París, a la de Antonio Machado en Collioure, a la de Stevenson en Samoa y a la de Kawabata en Japón; a las de Keats y Shelley en Roma, en el «cementerio de los extranjeros», donde también reposan el hijo de Goethe y uno de los hijos de Wilhelm von Humboldt; a las de Thomas Mann, James Joyce y Elias Canetti en Zurich; a las de Balzac, Proust y Nerval en el cementerio de Père Lachaise de París; a las de Brecht y Hegel, que están enterrados en un pequeño camposanto en Berlín. Nooteboom recoge en este libro sus reflexiones:
¿Quién yace en la tumba de un poeta? El poeta, desde luego, no, eso es bien sabido. El poeta está muerto, de lo contrario no tendría una tumba. Pero el que está muerto ya no es nadie, por lo tanto tampoco está en su tumba. Las tumbas son ambiguas. Conservan algo y, sin embargo, no conservan nada. Naturalmente, esto se puede decir de todas las tumbas, pero cuando se trata de las tumbas de los poetas con eso no está todo dicho. En su caso hay algo diferente. La mayoría de los muertos callan. Ya no dicen nada. Literalmente, ya lo han dicho todo. Pero no sucede así con los poetas. Los poetas siguen hablando. A veces se repiten. Esto ocurre cada vez que alguien lee o recita un poema por segunda o centésima vez. Pero hablan también para quienes todavía no han nacido, para unas personas que aún no han vivido cuando ellos escriben lo que escriben. ¿Por qué visitamos la tumba de alguien a quien no hemos conocido en absoluto? Porque aún nos dice algo, algo que sigue resonando en nuestros oídos, que hemos retenido e incluso no hemos olvidado, que nos sabemos de memoria y de vez en cuando repetimos, en voz baja o en voz alta. Con alguien cuyas palabras siguen estando presentes para nosotros mantenemos una relación, del tipo que sea. Por esa razón, no es imprescindible visitar su tumba. Cuando se trata de tumbas, todo es irracional. Llevamos flores a nadie, arrancamos los hierbajos para nadie y aquel por quien vamos no sabe que estamos allí. Sin embargo, lo hacemos. En algún rincón secreto de nuestro corazón albergamos la idea de que esa persona nos ve y se da cuenta de que seguimos pensando en ella. Pues eso es lo que queremos; queremos que los muertos reparen en nosotros, queremos que sepan que seguimos leyéndoles, porque ellos siguen hablándonos. Cuando nos hallamos al lado de sus tumbas, sus palabras nos envuelven. La persona ya no existe, pero las palabras y los pensamientos permanecen. Podemos al menos rememorar. Cada visita a la tumba de un poeta es una conversación en la cual la respuesta ya está ahí mucho antes que todo lo que nosotros mismos pudiéramos decir. Es una paradoja. Algo se ha dicho ya, pero sin que se haya formulado una pregunta. Hemos venido a dar nuestra aquiescencia, a estar cerca de las palabras que ya se han dicho. El que escribió esas palabras murió, pero las palabras mismas siguen viviendo. Podríamos pronunciarlas en voz alta, como si se las dijéramos a otros. Por eso vamos allí: para oír esas palabras en el silencio de la muerte y a pesar de la muerte.
Cees Nooteboom es holandes de
Nooteboom ha dicho recientemente:
Uno de los aspectos más curiosos de hacerse mayor, escribe, es que los tiempos en los que todo era enormemente importante y tenía grandes consecuencias se han quedado, por fortuna, atrás. Los amigos van muriendo y el cuerpo a veces se niega a cooperar, pero para une escritor envejecer tiene algunas ventajas, ya que casi todo evoca un recuerdo.

19Feb, 2009
JOSÉ LUIS SAMPEDRO; Dignidad.
Leí La Sonrisa Etrusca cuando tenía 13 años y me impresionó. Descubrí lo que era escribir. Comencé a entender por qué y para qué se escribe. Desde entonces tengo a José Luis Sampedro como uno de mis más importantes "gurús".
En 1996 editorial Siruela publica un librito llamado "José Luis Sampedro, La escritura necesaria" que firma Gloria Palacios. Consiste en una larga entrevista para tratar los más importantes temas de la obra del autor.
Despues de leer la mayoría de sus libros me quedo con la Dignidad como el tema central de su escritura. Dignidad entendida como la lucha de cada persona por llegar a ser lo que es en lo profundo. O, dicho con una frase de Sampedro: "La lucha de cada hombre por cumplirse" .
Dice Sampedro:
"En cuanto a la dignidad precisaré ante todo que por ello entiendo el talante y el comportamiento que dan sentido humano a lo que la vida arroja sobre nosotros. No podemos evitar la agonía, ni la desgracia ni el súbito enrriquecimiento, ni tantas cosas buenas o malas, como no podemos evitar situaciones en las que hemos de tomar una decisión entre varias posibles. Pero si podemos afrontar todo eso covirtiendo lo azaroso en algo insertable en nuestra biografía, congruente con lo que somos; casi me atrevo a decir, como si naciese de nosotros lo que nos ha sobrevenido. Hacerlo nuestro desprendiendolo del azar como algo que "tenía que sucedernos", es hacerlo humano. Para mí eso es la dignidad. Con ella somos casi creadores -incluso aprovechando lo imprevisto- de ese "hacerse lo que se es" en que consiste el vivir"
(...)
"En resumen: La vida consiste en hacerse lo que se es y la dignidad crece viviendo con la mayor intensidad posible y, en general, viviendo como el grupo al que pertenecemos, es decir, ateniendonos a su escala de valores."

03Feb, 2009
FIMA; Amos Oz.
Tengo un amigo que me recuerda mucho al personaje que da título a la novela de Amos Oz “Fima” Siruela 2007.
Mi amigo tiene 40 años, no se ha casado y no tiene hijos. Ha dejado en el último año las carreras de Ingeniería Industrial y de Historia del Arte. El padre de mi amigo es un empresario de éxito que le ofrece puestos de responsabilidad bien pagados día si y día también. Mi amigo nunca ha dicho que si pues sabe que se estaría vendiendo y, aceptando, debería transigir con las exigencias de su padre. Se enorgullece cuando dice que el último dinero que cogió de su padre fue cuando tenía 20 años. Paga sus libros, sus periódicos (lee 4 al día) y su sustento con el salario que le reporta su trabajo en una compañía de atención telefónica. Ha elegido el turno de noche para poder leer. Lee 5 o 6 libros semanales. Mi amigo, mi buen amigo, físicamente no cumple con los cánones de belleza que están de moda. Se quedó calvo a los 17 años y nunca ha hecho deporte por lo que su tendencia a la obesidad empieza a manifestarse. Sin embargo tiene un éxito con las mujeres que siempre ha sorprendido a los que no lo conocen. Yo sé cual es su secreto con ellas: Mi amigo es muy inteligente y eso le lleva a ser muy considerado y a no tener pudor al manifestar su tremenda sensibilidad. Mantiene sus relaciones con el sexo contrario de igual a igual. Para él las mujeres no son mujeres, son Personas. Una de sus amantes me contó que la primera noche fue ella la que le pidió que se fueran a la cama por que no paraba de hablar y de preguntar. La curiosidad de mi amigo es insaciable y las mujeres le fascinan. Las considera un pozo sin fondo donde siente que su ansiedad por saber nunca se verá saciada. Pero todo lo que aprende de ellas le produce gran satisfacción. Después de conocer, su gran pasión es discutir. Siempre lleva la contraria pero con argumentos tan bien fundados que hasta él se convence y acaba defendiendo con ardor guerrero lo indefendible. Discutir es otra forma de conocer, dice. Cuando leo o escucho la palabra amistad pienso en él. Para mi amigo la amistad es un sacerdocio y por eso no se casó, ni tuvo hijos, hubiera traicionado a sus amigos como un cura que abandona a su rebaño. Por que eso hace mi amigo; nos pastorea. Él organiza las fiestas, las excursiones, las tertulias. Él nos mantiene unidos.
Amos Oz, escritor israelita, no conoce a mi amigo, lo cual me lleva a pensar que es un gran escritor por que describe personajes totalmente reales aunque en culturas diferentes y a miles de kilómetros. Mi amigo ha leído el libro y dice que no se parece en nada a Fima. Le gusta, como sabéis, defender lo indefendible.
PERDÓNAME amigo.

28Ene, 2009
SALVADOR DALÍ; Único.
La semana pasada se cumplieron 20 años de la muerte del maestro. Parecía que estaba todo dicho y escrito sobre él. Pues se siguen editando o reeditando libros. Uno de ellos muy interesante. Me refiero a “El camino de Dalí. Diario Personal 1978-1989” Siruela de Ignacio Gómez de Liaño. El autor tuvo acceso privilegiado al genio durante sus últimos años de vida. Transcribe, Gómez de Liaño, las entradas del diario que escribía después de las visitas a Dalí.
Durante su época más creativa 1924-1945 Dalí pinta y escribe abundantemente. Leyendo sus memorias y, sobre todo, sus ensayos entiendes quien fue Dalí.
La editorial Destino y la Fundación Gala- Salvador Dalí han publicado en volúmenes pequeños y muy bien editados la obra literaria completa del artista.
En 1951 escribe “MANIFIESTO MÍSTICO”:
“En 1951, las dos cosas más subversivas que le pueden pasar a un ex surrealista son dos: primera, volverse místico y segunda, saber dibujar; ambas cosas me acaban de suceder juntas y al mismo tiempo. Cataluña cuenta con tres grandes genios, a saber, Ramón de Sibiuda, autor de la “teología natural”; Gaudí, creador del gótico mediterráneo y Salvador Dalí, creador de la nueva mística paranoicocrítica y salvador, como su nombre indica, de la pintura moderna. La crisis paroxística del misticismo daliniano se apoya básicamente en el progreso de las ciencias particulares de nuestra época, especialmente en la espiritualidad metafísica de sustancialidad de la física cuántica y, en un plano de simulacros menos sustanciales, en los resultados más ignominiosamente super-gelatinosos de sus propios coeficientes de viscosidad monárquica de la morfología general entera. Los principios dalinianos en los que se basan y reposan los zócalos bramantinos el alma estética de su actividad paranoicocrítica son, en resumen, los siguientes: La forma es una reacción de la materia bajo la coacción inquisitorial “por todas partes” del “espacio duro“ e inexorable. La belleza es siempre el último espasmo de un largo y riguroso proceso inquisitorial. La libertad es informe. Toda rosa crece en una prisión. (...) “El éxtasis es el molde incorruptible”, en oposición al academicismo, que es el molde corruptble, y sé de lo que hablo, yo, Salvador Dalí, especialista en putrefacciones y pasiones amoniacales desde mi edad de 12 años”
¿Realmente había abandonado el surrealismo?
Siempre he oído decir a los que sabían de pintura que Dalí era una obra de arte en sí mismo que hizo de su persona su mejor creación. Leyendo sus obras literarias, sabiendo hasta que punto se implicó con el surrealismo (André Bretón) comprendes que así fue.
Por eso no se deben juzgar las actitudes de Dalí como las de cualquier otra persona.

Dalí lidiando con sus obsesiones.
07Ene, 2009
AMOZ OZ; Sexo con mujeres.
En las páginas 597, 598 y 599 de "Una historia de amor y y oscuridad" Siruela describe Oz como pierde la virginidad con Orna, una mujer mayor que él. Años después cree verla en una presentación y le planta un beso en los labios. Se trata de la hija de Orna. La madre está en una silla de ruedas, empujada por la hija, y ha perdido el juicio.
Después del relato de esa primera vez ( que hay que leer dentro del contexto del libro) escribe esto:
"Desde entonces me siento bien entre las mujeres. Como mi abuelo Alexander. Y aunque con el paso de los años he aprendido algo más y a veces he salido escaldado sigo creyendo - como aquella tarde en la habitación de Orna - que en las manos de las mujeres se ncuentra siempre la llave del placer. La expresión Le ha otrogado sus favores me parece justa y más acertada que otras. Los favores de las mujeres me provocan, aparte de deséo y exaltación, una ola de gratitud infantil y un deseo de postrarme ante ellas: quién soy yo para ser digno de de tales maravillas. Te daría las gracias con asombro y admiración por una sola gota de agua, y que decir tiene por un mar entero. Y siempre como un mendigo a la puerta: La mujer es siempre más grande que yo y solo está en su mano decidir si dar o no dar. Tal vez sienta cierta envidia de la sexualidad femenina que es mucho más rica, delicada y compleja, como un violín con respecto a un tambor. O quizás se trate del eco de un recuerdo primigenio de los comienzos de mi vida: Un pecho frente a un cuchillo. Nada mas venir al mundo me esperaba en la entrada una mujer a la que acababa de producir un gran dolor y ella me recompensó con un tierno amor, devolviéndome bien por mal, y me ofreció un pecho. El sexo masculino, por el contrario, me estaba acechando a la entrada con un cuchillo de circuncidar en la mano"
Amos Oz es judío.
05Ene, 2009
AMOS OZ; Imaginación.
Cuenta Oz en las páginas 504 y 505 de "Una historia de amor y oscuridad" Siruela que cuando está esperando en una cola o un aeropuerto juega a inventarse historias entre las personas que ve. Dice que ya lo hacía de pequeño en los cafés a los que lo llevaban sus padres mientras estos hablaban con escritores y otros intelectuales. Solo que entonces, cuando la historia llegaba al punto de la relación íntima abandonaba rápidamente el asunto y pasaba a inventarse algo de otra persona. De mayor, dice: "Ahora ya no me quedo aterrado en el umbral de los dormitorios sino que entro flotando y miro sin ser visto"
Más adelante escribe: "En una tienda, por ejemplo, en la cola que avanza ante la caja: delante de mi hay una mujer no muy alta, de unos 45 años, rellena y muy atractiva por que algo en su forma de estar, en la expresión de su cara, indica que ya lo ha experimentado todo y no se inquieta por nada, ni siquiera lo más extraño puede sobresaltarla, tan solo provocarle cierta curiosidad divertida. Mientras que detrás de mí hay un joven soldado de unos 20 años, triste, clavandole la mirada al contorno de la mujer, que lo sabe. Por tanto me aparto a un lado para no taparla, les dejo una habitación libre con una alfombra mullida, les bajo las persianas, me apoyo en la puerta de la habitación desde dentro y la escena toma forma, con todo detalle, con el tono cómico de la tímida excitación de él y la nota conmovedora de la ternura y bondad de ella. Hasta que la cajera me obliga a despertar alzando la voz: Si por favor. Con un acento que no es exactamente ruso sino de una de las repúblicas asiáticas. Y ya estoy en Samarcanda, en la hermosa Bujará: camellos con dos jorobas, mezquitas de piedra rojiza y salas de oración circulares, con sensuales cúpulas y tapizadas con placenteras alfombras, me acompañan mientras salgo con la cesta de la compra en la mano"

01Dic, 2008
AMOS OZ; Su madre y los libros.
Cuenta Amos Oz en "Una historia de amor y oscuridad" (Siruela) que siendo niño su madre, en el autobus camino de la consulta del médico, le dijo que los libros, como las personas, cambian pero la diferencia es que los libros no te abandonan, no te traicionan.
La madre de Amos Oz se suicidó cuando el escritor aún no había cumplido 10 años.
Oz escribe este libro cuando tiene 60 años. Estremece leer el recuerdo cariñoso que Oz tiene de su madre.
Mi opinión es que "Una historia de amor y oscuridad" Siruela es un intento de sacarse de la cabeza y del corazón el suicidio de su madre. Puede que gracias a este libro el niño Oz consiga, 50 años después, perdonar a sus padres: A su madre por abandonarlo y a su padre, al que considera, en parte, culpable del suicidio, por sus aventuras fuera del matrimonio.

15Nov, 2008
AMOS OZ; Los monstruos interiores.
Amos Oz en "Una hstoria de amor y oscuridad" (Siruela) utiliza la obra "Crimen y castigo" de Dostoievski para ilustrar lo que debe hacer un buen lector:
"El espacio que el buen lector prefiere labrar durante la lectura de una obra literaria no es el terreno que está entre lo escrito y el escritor sino el que está entre lo escrito y tu mismo, lector. En vez de preguntar "Cuando Dostoievski era estudiante, ¿de verdad asesinó y robó a ancianas viudas?" prueba tu lector a ponerte en el lugar de Raskolnikov (personaje de Dostoievski) para sentir en tus carnes el terror, la desesperación y la perniciosa miseria mezclada con arrogancia napoleónica, el delirio de grandeza, la fiebre del hambre, la soledad, el deseo, el cansancio y añoranza de la muerte, para hacer una comparación ( cuyo resultado se mantedraá en secreto) entre el personaje del relato y tu yo secreto, peligroso, desdichado, loco y criminal, esa terible criatura que encierras siempre en lo más profundo de tu mazmorra mas oscura para que nadie pueda adivinar jamás la esencia de tu existencia, ni tus padres ni tus seres queridos, no sea que se aparten de ti con espanto igual que se huye ante un monstruo. "
Oz nos pide que utilicemos la buena literatura para entender al Hombre, y de paso compendernos a nosotros mismos. Pero comprendernos de verdad, a fondo. Saber lo que ni sospechamos, aquello de que somos capaces en situaciones extremas.
Yo lo intento hacer pero no puedo dejar de preguntarme si lo que cuentan los autores es autobiográfico. Lo siento, que le vamos a hacer, soy un cotilla.

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