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29Jun, 2009

DIARIO DE UN GENIO (1952-1964) ; Salvador Dalí.

Escrito por: corto-cortes el 29 Jun 2009 - URL Permanente

Diario de un genio (1952-1964), que sigue a Mi vida secreta, revela a un Dalí cotidiano, de una extraordinaria autenticidad, una especie de retrato de Dalí desnudo, contemplándose con sumo deleite en el espejo ante el cual él mismo se sitúa. Pero lo que salta a la vista es que Dalí no sólo ama su reflejo : presentes en él, y mucho más allá de su propia imagen, están las grandes cuestiones que agitan el pensamiento del genio que él jamás dudó que era. Como no teme las palabras, juega con ellas a placer, tiñéndolas de un irresistible humor. El retrato que hace de sus contemporáneos es fulgurante, a veces respetuoso, otras demoledor, siempre irónico. Y, por encima de todo ello, las peripecias espirituales de un artista que lleva la conciencia de su arte hasta el paroxismo y los límites de la locura -sin los cuales no hay auténtica aventura- y una vida convertida ella misma en obra de arte, en continuo espectáculo, en incesante invención.


Me tomé, pues, el surrealismo al pie de la letra, sin despreciar la sangre ni los excrementos de los que sus prosélitos nutrían sus diatribas. Al igual que me había esmerado en convertirme en un perfecto ateo leyendo los libros de mi padre, también fui un estudiante de los surrealismos tan concienzudo que rápidamente me convertí en el único «surrealista integral». Hasta tal punto que acabaron por expulsarme del grupo8 por ser excesivamente surrealista. Los motivos alegados me parecieron de la misma clase que aquellos que habían provocado mi expulsión del círculo familiar. Una vez más, Gala-Gradiva, «la que se adelanta», «la inmaculada intuición», había tenido razón. Ahora ya puedo decir que, de todas mis certidumbres, tan sólo dos no se justifican por mi voluntad de poder: una es mi Fe, recobrada desde 1949, y otra es que Gala tendrá siempre razón en lo que se refiere a mi porvenir.

Cuando Breton descubrió mi pintura, se mostró disgustado a causa de los elementos escatológicos que la mancillaban. Esto me dejó atónito. Yo me estrenaba en la m..., lo que, desde el punto de vista del psicoanálisis, sería interpretado más tarde como el feliz presagio del oro que amenazaba –¡felizmente!– con desparramarse sobre mí. Con toda insidia, intenté hacer creer a los surrealistas que esos elementos escatológicos no podían por menos que traerle suerte al movimiento. No vacilé en invocar en mi auxilio la iconografía digestiva de todos los tiempos y de todas las civilizaciones: la gallina de los huevos de oro, el delirio intestinal de Danae, el asno de los excrementos dorados, pero no quisieron escucharme. Así pues, tomé rápidamente una decisión. Dado que no querían saber nada de la m... que yo tan generosamente les ofrecía, guardaría esos tesoros y ese oro para mí. El famoso anagrama, trabajosamente elaborado por Breton veinte años después, «Avida Dollars», hubiera ya podido lanzarse en aquella época.

No necesité pasar más de una semana en el seno del grupo surrealista para descubrir que Gala tenía toda la razón. Toleraron, hasta cierto punto, mis elementos escatológicos. Pero, en cambio, ciertas otras cosas fueron declaradas «tabú». Reconocí en todo eso las mismas prohibiciones que me imponían en el seno de mi familia. Me autorizaban la sangre. Podía añadirle un poco de caca. Pero no tenía derecho a emplear sólo la caca. Me autorizaban a representar sexos, pero no fantasías anales. ¡Cualquier clase de ano era observado de modo muy sospechoso! Las lesbianas les gustaban mucho, pero no los pederastas. En los sueños podía utilizar sin limitaciones el sadismo, los paraguas y las máquinas de coser, pero, excepto para los profanos, todo elemento religioso, incluso de carácter místico, me estaba prohibido. Si soñaba simplemente con una madonna de Rafael sin blasfemias aparentes, me prohibían hablar de ello...

(…)

Entretanto, Hitler hitlerizaba, y un día pinté a un ama de cría nazi haciendo punto, sentada por inadvertencia en un gran charco de agua.10 Ante la insistencia de algunos de mis más íntimos amigos surrealistas, tuve que borrar de su brazal la cruz gamada. Jamás hubiera sospechado la emoción que esta cruz suscitaba. Yo estaba hasta tal punto obsesionado con ella que concentré mi delirio en la personalidad de Hitler, que en mi fantasía se me aparecía siempre transformado en mujer. Gran número de lienzos que pinté en aquella época fueron destruidos al invadir Francia el ejército alemán. A mí me fascinaban las caderas blandas y rollizas de Hitler, siempre tan bien enfajadas en su uniforme. Cada vez que empezaba a pintar la correa de cuero que, partiendo de su cintura, pasaba al hombro opuesto, la blandura de aquella carne hitleriana, comprimida bajo la guerrera militar, suscitaba en mí tal éxtasis gustativo, lechoso, nutritivo y wagneriano que mi corazón palpitaba violentamente, una emoción tan rara en mí que ni siquiera me ocurría en la práctica del amor. La carne rolliza de Hitler, que me la imaginaba como la más divina carne de una mujer de cutis blanquísimo, me tenía realmente fascinado. Consciente, a pesar de todo, de la naturaleza psicopatológica de semejante sucesión de arrebatos, yo me repetía, arrobado, a mis propios oídos:

–¡Esta vez sí, esta vez creo que rozo por fin la auténtica locura!

SALVADOR DALÍ nació en Figueres (Gerona) en 1904. Estudió en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid, de donde fue expulsado en 1926 por rebeldía. Durante este periodo turbulento vivió en la Residencia de Estudiantes, donde se unió a los artistas y escritores de la Generación del 27. Sus primeras exposiciones, en Madrid y en Barcelona, datan de 1925. En París, a principios de los años treinta, y de la mano de su mujer, Gala, DALÍ se adhirió al movimiento surrealista, del que fue poco después expulsado por insubordinación. Asociado a Buñuel, en 1928 colaboró en la célebre película UN PERRO ANDALUZ. En los años cincuenta, en solitario, inició una etapa de reflexión y profundización en su llamado «método paranoico-crítico», que, de hecho, ya nunca abandonó del todo hasta su muerte, en 1989. Además de DIARIO DE UN GENIO, Tusquets Editores ha publicado de él LOS CORNUDOS DEL VIEJO ARTE MODERNO Y EL MITO TRÁGICO DE «EL ÁNGELUS» DE MILLET, tres títulos que reunimos ahora en la nueva colección Esenciales con motivo del centenario de su nacimiento.

Fuente foto: Casino.770.

Fuente texto: Tusquets editores.

28Ene, 2009

SALVADOR DALÍ; Único.

Escrito por: corto-cortes el 28 Ene 2009 - URL Permanente

La semana pasada se cumplieron 20 años de la muerte del maestro. Parecía que estaba todo dicho y escrito sobre él. Pues se siguen editando o reeditando libros. Uno de ellos muy interesante. Me refiero a “El camino de Dalí. Diario Personal 1978-1989” Siruela de Ignacio Gómez de Liaño. El autor tuvo acceso privilegiado al genio durante sus últimos años de vida. Transcribe, Gómez de Liaño, las entradas del diario que escribía después de las visitas a Dalí.

Durante su época más creativa 1924-1945 Dalí pinta y escribe abundantemente. Leyendo sus memorias y, sobre todo, sus ensayos entiendes quien fue Dalí.

La editorial Destino y la Fundación Gala- Salvador Dalí han publicado en volúmenes pequeños y muy bien editados la obra literaria completa del artista.

En 1951 escribe “MANIFIESTO MÍSTICO”:


“En 1951, las dos cosas más subversivas que le pueden pasar a un ex surrealista son dos: primera, volverse místico y segunda, saber dibujar; ambas cosas me acaban de suceder juntas y al mismo tiempo. Cataluña cuenta con tres grandes genios, a saber, Ramón de Sibiuda, autor de la “teología natural”; Gaudí, creador del gótico mediterráneo y Salvador Dalí, creador de la nueva mística paranoicocrítica y salvador, como su nombre indica, de la pintura moderna. La crisis paroxística del misticismo daliniano se apoya básicamente en el progreso de las ciencias particulares de nuestra época, especialmente en la espiritualidad metafísica de sustancialidad de la física cuántica y, en un plano de simulacros menos sustanciales, en los resultados más ignominiosamente super-gelatinosos de sus propios coeficientes de viscosidad monárquica de la morfología general entera. Los principios dalinianos en los que se basan y reposan los zócalos bramantinos el alma estética de su actividad paranoicocrítica son, en resumen, los siguientes: La forma es una reacción de la materia bajo la coacción inquisitorial “por todas partes” del “espacio duro“ e inexorable. La belleza es siempre el último espasmo de un largo y riguroso proceso inquisitorial. La libertad es informe. Toda rosa crece en una prisión. (...) “El éxtasis es el molde incorruptible”, en oposición al academicismo, que es el molde corruptble, y sé de lo que hablo, yo, Salvador Dalí, especialista en putrefacciones y pasiones amoniacales desde mi edad de 12 años”

¿Realmente había abandonado el surrealismo?

Siempre he oído decir a los que sabían de pintura que Dalí era una obra de arte en sí mismo que hizo de su persona su mejor creación. Leyendo sus obras literarias, sabiendo hasta que punto se implicó con el surrealismo (André Bretón) comprendes que así fue.

Por eso no se deben juzgar las actitudes de Dalí como las de cualquier otra persona.

Dalí lidiando con sus obsesiones.