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28Mar, 2009

WILLIAM STYRON; Sentimiento de culpa

Escrito por: corto-cortes el 28 Mar 2009 - URL Permanente


“Su muerte no pudo ser más horrible: en pleno paroxismo del dolor. Un caluroso día de julio, siete meses más tarde, dejó de existir sumida en el estupor de la morfina, después de que yo me pasara una noche entera contemplando aquel débil rescoldo en la fría y humeante habitación y pensando, horrorizado, en la posibilidad de que mi descuido de aquel día fuera la causa de una larga decadencia de la que mi madre nunca se recuperaría. Culpa. Odiosa culpa. Corrosiva como la salmuera. Como sucede con el tifus, uno puede llevar dentro de sí toda la vida la toxina de la culpa. Mientras me retorcía sobre el duro y húmedo colchón el dolor del remordimiento atravesó mi pecho como una lanza de hielo en el momento en que el recuerdo me trajo de nuevo la expresión de terror que apareció en los ojos de mi madre aquella tarde, y volví a preguntarme si el sufrimiento que le causé no aceleró de algún modo su muerte y si ella llegó a perdonarme alguna vez.”

Así describe William Styron, en la página 508 de La Decisión de Sophie (Verticales de Bolsillo, 2008), el sentimiento de culpa de Stingo ( alter-ego del escritor) que olvidó, por unas horas, a su madre, ya incapacitada por la enfermedad, en un frío sótano. La madre de Styron murió de cáncer siendo él muy joven. Igual le ocurre a la madre de Stingo en la novela.

En Esa Visible Oscuridad Styron concluye que la principal causa de la depresión que casi le lleva al suicidio fue la temprana muerte de su madre. El escritor se sorprende al releer su obra y descubrir que su subconsciente había pintado ya en sus personajes, incluso en los primeros, los traumas que, 30 años después, lo llevaron a la enfermedad mental. En el texto que inicia este “post” tenemos un ejemplo. Puede que Styron en su subconsciente se sintiese culpable de la muerte de su madre igual que le pudo ocurrir a Nicholas Hughes hijo de Sylvia Plath que se ha suicidado hace 10 días ( ver el “post” de anteayer en este “blog”).

26Mar, 2009

SUICIDIO DEL HIJO DE SYLVIA PLATH

Escrito por: corto-cortes el 26 Mar 2009 - URL Permanente

El día 16 de marzo de 2009 se quitó la vida Nicholas Hughes. Tenía 46 años. Era biólogo marino e hijo de los poetas Sylvia Plath y Ted Hughes. Era soltero y no tenía hijos.

Cuando Nicholas tenía un año su madre, Sylvia, les preparó el desayuno e él y a su hermana Frieda y metió la cabeza en el horno para suicidarse. Lo consiguió. Su padre, Ted, que entonces ya se había separado de Sylvia había dejado embarazada a Assia Wevil. Esta última se suicidó 4 años después utilizando el mismo método que Sylvia, solo que esta vez mató también a su hijo de 4 años.

Con el reciente suicido de Nicholas los periódicos británicos insisten en relatar los últimos descubrimientos de la psiquiatría que supuestamente demuestran que muchas enfermedades mentales, entre ellas la depresión y el trastorno bipolar, son genéticas. Con lo que acaba de hacer Nicholas los partidarios de las causas biológico-químicas de la enfermedad mental se apuntan un tanto. En mi modesta opinión mantengo mis dudas.

Sylvia Plath era inmadura y por lo tanto egoísta. Ted Hughes era fundamentalmente egoísta. El suicidio generalmente es un acto de egoísmo, más si se tiene descendencia. El suicida manda un mensaje claro al subconsciente de sus hijos: “Ni por vosotros vale la pena vivir”. Lo peor es que el hijo del suicida suele desarrollar un claro sentimiento de culpa. Nicholas Hughes sentía que con su nacimiento se agudizó el sufrimiento de su madre. Además sabía que su padre destruyó el último cuaderno de los diarios de Sylvia para que sus hijos no tuvieran que soportar lo escrito en el. Aunque Ted Hughes mantuvo una buena relación con su hijo hasta que murió de cáncer en 1999, es muy posible que nunca revelara lo que escribió Sylvia en ese último cuaderno. En estos caso es peor no saber. Nicholas fue víctima del egoísmo de sus padres, no de la genética.

Sylvia Plath dejó escrito que su hijo era “el niño dorado que el mundo matará y comerá”. Además pidió: “deja a este ileso”. Como si el cuidado de su hijo no fuera cosa suya.

Posdata: El día 22 de octubre de 2008, con motivo de la publicación en España de la poesía completa de Sylvia Plath publiqué un “post” en este “blog” con el titulo: SYLVIA PLATH y TED HUGHES; Poesía Suicidio y Amor. Al final del “post” escribí: “¡LOS NIÑOS!” . Era mi grito pidiendo atención para esos hijos. Inútil.

Perdón por la autocita.

Nicholas Hughes (Pic:Rex)

Nicholas Hughes hace 10 años en el funeral de su padre con su madrastra

y su hermana Frieda.

Fuente:www.Mirror.co.uk.

09Ene, 2009

ANNE SEXTON; Poesía y rodillas.

Escrito por: corto-cortes el 09 Ene 2009 - URL Permanente

Hace más de quince años, curioseando entre los recortes de prensa de un familiar muerto, encontré la foto que ilustra este “post”. Me enamoro de esa mujer que muestra sus rodillas, agarrada al borde de la piscina, aunque no sabía quién era. Tomé prestada esa foto que me acompaña desde entonces. Un día mi poeta favorito la vió y me preguntó: ¿Has leído a Anne Sexton? Gracias a él descubrí el nombre de la dueña de esas rodillas.

Yo durante años había fantaseado con que era una madre de familia que había tenido una vida muy feliz rodeada de niños perros y gatos. Ahora, según mi fantasía, debía tener 75 años, una mecedora donde hacía rebecas de punto para sus abundantes nietos y un marido con parkinson al que ayudaba a ir al baño.

La historia real de Anne Sexton es muy distinta. Nace en 1928 en Massachussets (EEUU) se casa con el señor Sexton, tiene dos hijas, depresiones continuas, un divorcio, un amante poeta y se suicida a los 35 años. Un amigo de sus padres le confesó, meses antes del suicidio, que su madre y él habían sido amantes. Empezó a escribir poesía por prescripción médica. Publicó sus poemas en New Yorker y Harper´s Magazine.

En vida editó siete libros de poesía. Conoció a Sylvia Plath, con la que comparte final. En sus poemas levantó acta de su atormentada vida.

Echo de menos a la abuela que teje jerséis junto a la mesa camilla.

La editorial Vitruvio acaba de publicar en castellano “Vive o Muere” libro de poemas de de 1966 por el que recibió el premio Pulitzer.

La dama acuática, irguiendose en la playa,

un pan en la yema de los dedos, vergüenza

en los labios y una voz de flauta.

Entretanto, yo pasé a ser una escoba usada.

De noche, sola, me caso con la cama.

Ella te agarra como una mujer agarra

un vestido de saldo de un estante

y yo me rompí como se rompe una piedra.

Te devuelvo tus libros y tu caña de pescar.

El periódico de hoy dice qe se han casado.

De noche, sola, me caso con la cama.

Muchachos y muchachas son uno esta noche.

Se desabotonan blusas. Se bajan cremalleras.

Se quitan zapatos. Apagan la luz.

Las brillantes criaturas están llenas de mentiras.

Se comen mutuamente. Están más que saciadas.

De noche,sola, me caso con la cama.

22Oct, 2008

SYLVIA PLATH y TED HUGHES ; Poesía, suicidio y amor.

Escrito por: corto-cortes el 22 Oct 2008 - URL Permanente

“Bartleby” acaba de publicar en España en edición bilingüe la poesía completa de Sylvia Plath. “Farrar, Straus & Giroux” acaba de publicar “The Letters of Ted Hughes”, una recopilación de la correspondencia del poeta. Sylvia y Ted, además de poetas, eran los padres de Frieda y Nick. Los niños tenían pocos años cuando Sylvia decide suicidarse.

En una carta a su suegra, un mes después del suicidio, Ted Hughes escribe:

Nunca me recuperaré del shock, y no quiero hacerlo particularmente. Vi las cartas que Sylvia les escribió a mis padres, e imagino que le habrá escrito cartas similares, o peores, a usted. Las condiciones particulares de nuestro matrimonio, el casamiento de dos personas tan abiertamente bajo el control de profundas anormalidades psíquicas, significó que finalmente nos redujimos el uno al otro a un estado en el que nuestras acciones y estados mentales normales eran como la locura. Mi intento de corregir ese matrimonio es locura de principio a fin. La manera en que ella reaccionó a mis actos también tiene toda la apariencia de una especie de locura –su insistencia en un divorcio, lo único en este mundo que no quería, la hostilidad orgullosa y el odio, los actos malévolos, cuando todo lo que quería decirme, simplemente, era que si yo no volvía con ella, ella no quería vivir”

“Estábamos muy ciegos, los dos estábamos desesperados, éramos estúpidos y orgullosos, y el orgullo nos hizo oblicuos, a ella especialmente. Sabía que Sylvia estaba hecha de un material tal que necesitaba darles un castigo terrible a las personas que más amaba, pero todo el mundo es un poco así, y sólo hacía falta inteligencia de mi parte para lidiar con eso. Pero las dificultades causadas por eso, el hecho de que en la superficie la situación no era más difícil que la normal para parejas separadas –era mejor que la mayoría por el hecho de que ella tenía dinero, fama, planes de prosperar y muchos amigos–, todas estas cosas retrasaron los movimientos de nuestra reconciliación.”

Hughes empieza y termina la carta intentando tranquilizar a su suegra sobre la situación de los niños. ¡LOS NIÑOS!

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