03Oct, 2009
ANTONY BEEVOR; Entrevista.
Con motivo de la próxima publicación en Argentina de su último libro El dia D, el periódico Clarín, en su suplemento cultural Ñ, publica una interesante entrevista con el historiador británico Antony Beevor (1946).
Educado en Winchester, oficial del 11° Batallón de Húsares del ejército británico, Beevor dejó su carrera militar para dedicarse de lleno a escribir, primero ficciones (es nieto e hijo de escritoras) y luego un estudio sobre la resistencia en Creta y una historia exhaustiva de
Lo más destacado de la entrevista, a mi juicio, es lo siguiente:
P.- Sus libros insisten en los efectos de la propaganda en la psicología del combatiente. De hecho, en Stalingrado se enfrentan dos estados totalitarios con ambiciones imperiales y ejércitos fanatizados.
R.- El genio diabólico de Goebbels descubrió que el modo más eficaz de adoctrinar a los soldados para que atacaran sin escrúpulo era combinando odio y miedo. El odio solo no alcanza; el miedo es el sustrato pero el odio es el explosivo. Eso jugó de manera evidente en el ataque a
P.- En Berlín: la caída usted hace graves acusaciones sobre las violaciones sistemáticas de hasta setenta soldados en Bunslau. Sostiene que al menos dos millones de alemanas fueron violadas por el Ejército Rojo.
R.- Sí, muchas experimentaban catatonía o se suicidaban. En
P.- Uno de los muchos méritos de Berlín es que legitima el punto de vista de las familias y mujeres.
R.- Por cierto, fue arduo para mí el tema de las violaciones sobre todo en el marco
estadounidense, donde las académicas controlan ese campo de estudio. Una historiadora amiga me ayudó a estructurarlo. Llegado a un punto yo contaba con tantos testimonios, que tuve que renunciar a decenas de páginas a fin de no entrar en la pornografía de la guerra, dado que las más suaves ya eran repugnantes... De esto no sólo dan fe los cuadernos de guerra del escritor Vasili Grossman, existen informes detallados en los archivos rusos. Pero mi aporte fue cuestionar la posición clásica del feminismo, a saber: la violación no es un acto sexual sino un acto de violencia. Esto se ajusta al Ejército Rojo en Prusia oriental, donde las violaciones eran mero estallido de odio al enemigo, así se tratara de niñas o abuelitas. Cuando entran en Berlín, vuelven a mostrar una mezcla desconcertante de violencia irracional y lujuria alcohólica pero ya eligen a las mujeres. Hay numerosos relatos de cómo bajaban con antorchas a los sótanos iluminando los cuerpos para elegir a las más bellas o a las más gordas -se suponía que éstas eran esposas de jerarcas nazis. Así, a partir del 45 y por dos años, no se trata de venganza sino de oportunismo sexual, lo cual es mucho más grave: implica que los varones, cuando no hay chance de que los castiguen, apelan de manera directa a su superioridad física. Asimismo, tenemos la situación contraria, las alemanas que seducen a oficiales soviéticos a cambio de que las protegieran de las violaciones o para conseguir comida, lo que conforma esa zona gris de la prostitución en la posguerra. Todo esto viene a cuestionar al campo feminista que no se puede imponer la mera explicación ideológica a estas violaciones, como arma bélica o campaña de terror, tal como sí sucedió en
P.- Las jefaturas soviéticas, según la documentación, estaban al tanto.
R.- Lavrenty Beria, temible jefe del NKVD, el servicio secreto, lo sabía todo; yo mismo leí los informes que se le enviaban a Stalin desde Prusia oriental, Pomerania y Berlín. Pero ya conocemos el comentario de Stalin a un líder comunista eslavo: "¿acaso nuestros soldados no tienen derecho a divertirse?"
Los historiadores rusos han acusado a Beevor de hacer propaganda nazi por denunciar las salvajadas que el ejército rojo perpetró en Berlín. El historiador británico argumenta que lo que publicó en su libro salió de los archivos rusos que le permitieron consultar. Esas fuentes están ahora cerradas a todos los historiadores occidentales.
Para leer la entrevista completa:
http://www.revistaenie.clarin.com/notas/2009/09/29/_-02008732.htm
El día D se publicó en España por Editorial Crítica el 10 de septiembre de 2009.
Berlín, la caída 1945 se publicó en España por Editorial Crítica en 2002.

12Jun, 2009
LAS CONFESIONES DE NAT TURNER; William Styron.
Después de disfrutar mucho con dos libros del americano William Styron (Virginia, 1925 – Massachussets, 2006), La decisión de Shophie, y Esta visible oscuridad, he comenzado con mucha ilusión Las Confesiones de Nat Turner, editado, como los otros dos, por La otra Orilla. El libro, publicado en USA por primera vez en 1967, cuenta la historia de Nat Turner esclavo negro que lideró la única revuelta seria contra los esclavistas. En aquellos sucesos de 1831 murieron asesinadas 55 personas, entre ellos varios niños. Estoy en las primeras páginas y experimento una curiosa sensación de amor/odio hacia el libro. Me apetece y no. Se me cruzan, con más facilidad de lo habitual, otros libros, estoy deseando ponerle los cuernos. Hoy he descubierto lo que me ocurre: Me da miedo. Esa es la respuesta.
El libro va a relatar el horror de los crímenes con detalle pero eso no me da miedo. Soporto bastante bien la descripción e incluso la visión de los hechos violentos. Ese no es el problema. ¿A qué tengo miedo? Styron, por lo que he leído en los libros anteriormente citados, no se queda en el relato de los hecho sino que profundiza en el por qué, busca las raíces de las motivaciones y las encuentra. Ya lo hizo, por ejemplo, con los motivos del comandante nazi que obliga a Sophie a decidir en el suceso que da título a su más famosa novela. Ya explicó con impresionante destreza de donde salía esa maldad, esa crueldad. Pero si yo me quedara ahí, si no profundizara, no tengo por qué asustarme. Al revés, la indagación psicológica es, para mi, motivo de placer. ¿Qué me da miedo, entonces? Continúo profundizando – perdone por el peñazo, ayer tenía poco que hacer- y por fin llego al epicentro de mis miedos.
La descripción de los personajes que va a hacer Styron será tan real que con facilidad encontraré características con las que identificarme. Ya he leído las suficientes páginas como para descubrir que Nat Turner, el personaje central, es inteligente y sensible. No es una alimaña. Por todo ello lo que realmente me da miedo de esta novela es descubrir en mi los mismos resortes que, accionados por determinadas circunstancias, me pudieran llevar, a mí también, a realizar las atrocidades cometidas por Nat Turner. Uno se cree muy civilizado y pacífico pero sabe que en determinadas circunstancias es capaz de actuar violentamente, generalmente en situaciones de legítima defensa. Pero me da miedo descubrir que en otras circunstancias podría llegar a cometer aberraciones como matar un niño, o desear violar a una mujer, algo inconcebible para mí. Para el que soy hoy.
Esta es una de las cosas que me fascina de leer buenos libros: Te ayudan a conocerte, incluso aunque no te guste lo que encuentras.
Continuaré informando.

Fuente foto: www.normagrupoeditorial.es
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