13 Feb 2010

Un bosque, un mar, un infierno.

Escrito por: limonycerezas el 13 Feb 2010 - URL Permanente

uien quiera ver un bosque, quien quiera ver un mar, quien quiera ver un infierno, venga a ver mi corazón, venga a ver mis lágrimas, venga a ver mis tormentos. Quien quiera ver venga a ver y si quiere saber mire y vea. En 1587 apareció una colección de rimas publicadas por Comino Ventura e Compagni en Bergamo, Rime di diversi celebri poeti dell'età nostra , una colección sumamente interesante que no puede ser ignorada por ningún amante de la lengua italiana; si la traemos aquí es para ilustrar nuestro interés por el padre Angelo Grillo, fue la colección su consagración en el universo de los poetas italianos. La celebridad de aquellos poetas era variada, hoy muchos les serán desconocidos y sus biografías se encuentran sepultadas entre los escombros del olvido, pero en aquellos dorados días la fortuna sonreía sobre los verdes laureles y no dudaba en celebrar la ocasión del encuentro. Tiene la colección la deferencia de evitar aquel socorrido epíteto referido a la novedad de las criaturas; no aparece en la portada indicación alguna a la novedad de los versos, ni a la novedad de sus autores, todo se reduce a resaltar que se trata de poetas célebres de nuestra edad, de aquella edad que veía transcurrir los últimos años del siglo XVI. Estaban Torquato Tasso y el Cavalier Guarini cuyos nombres todavía son recordados en algún olvidado rincón, estaban otros nombres inalcanzables para la memoria, estaba también el reverendo padre don Angelo Grillo, estaba presente en su faceta de encendido campeón de las metáforas divinas y en aquella otra faceta suya más mundana pero cuyas metáforas eran igualmente divinas, estaba el reverendo padre don Angelo Grillo y aquel Livio Celiano que servía de refugio a los pecados poéticos de juventud del monje benedictino. En 1587 existía aún una duda en el cruce de dos derrotas y la colección mencionada se abre con estos dos perfiles del señor Grillo; después la duda se disiparía y el reverendo padre iniciaría una rica y fecunda travesía poética por aguas sacras olvidando los mares profanos, pero en 1587 la duda existía. La exaltación de sus versos miraría tanto a un aspecto como al otro durante el reinado de su fama, no había razones para distinguir a esas criaturas, y resultaría muy difícil hacerlo, el amor no conoce fronteras y es posible que las que tenga sean intangibles o tan leves como los últimos alientos de una estela.

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En 1586 Bergamo se entregó entusiásticamente ante la llegada de Torquato Tasso, Tasso había salido del manicomio de Santa Ana en Ferrara en Julio de 1586 tras siete años de reclusión gracias a la intercesión de los Gonzaga, la ciudad que vio nacer a sus ancestros celebró festivamente la ocasión. Las fiebres poéticas encendidas en la hermosa ciudad veneciana con motivo del triunfal ingreso del Tasso debieron de durar algún tiempo y uno de sus frutos puede que fuese esa colección de célebres poetas. Pero el protagonista de la colección es el padre Angelo Grillo, amigo de Tasso, y que como vimos llegó a confundirse con el propio Tasso en aquel Torquato Celiano, además, como Tasso, fue el padre Angelo Grillo un protegido de los Gonzaga; como Tasso y su poesia la de Celiano se volvió completamente hacia otras verdades para cumplir con aquel ansia … felicemente riuocare la prostituta poesia dalla vanità del secolo alla pietà Euangelica & dalle impure acque de' fauolosi fonti alla celeste rugiada della vera pietà christiana.

Entregadas a la vanidad del siglo algunas de las rimas de Livio Celiano tuvieron gran fama, algunas encontraron abogados musicales desde muy temprano. "Chi vuol vedere un bosco" fue la primera irrupción del padre Angelo Grillo en las galerías musicales, quien habría de convertirse en 'poeta per musica' cruzó el umbral de las harmonias sonoras con un reproche al fiero trato que Amor dispensa a un triste poeta. Quien quiera verlo, o escucharlo, puede acudir a París, a Brescia, a Noremburgo, a Amberes, o, por supuesto, a Venecia [Fabrice Marin Caietain, Second livre d'airs, chansons, villanelles napolitaines & espagnolles mis en musique a 4, París 1578; Orazio Vecchi, Canzonette libro primo a quattro, Venetia 1580; Claudio Monteverdi, Canzonette a tre voci … Libro Primo, Venetia 1584; Giuliano Paratico, Canzonette a tre voci libro secondo, Brescia 1588; Hans Leo Hassler, Canzonette a quattro, Norimberga 1590; Peter Philips, Il secondo libro de madrigali 6vv, Anversa 1603].

En realidad, hay dos versiones de las rimas de don Livio dedicadas a la atalaya de los desastres causados por el cruel arquero afrodisíaco. Una reza "chi vuol veder un bosco folto e spesso …" mientras que la otra lo hace así "chi vuol vedere un bosco di piante opaco e fosco …". En las Rime de 1587 es la segunda estrofa la que aparece, fue la que emplearon Peter Philips y Giuliano Paratico; Monteverdi, Hassler, Vecchi y Caietain compusieron su música sobre la primera. Las versiones son muy diferentes en su forma estrófica y en su factura aunque mantienen el juego conceptual y su estructura. El único compositor que emplea la versión que no aparece en las Rime de 1587 en una edición publicada con posterioridad a esa colección es Hans Leo Hassler, Hassler estuvo en Venecia entre 1584 y 1585 y es muy posible que allí conociera no sólo la poesía de Livio Celiano sino también la música de Orazio Vecchi cuyas canzonette eran toda una sensación por aquellos días, antes de dejar Venecia para marchar a Augsburgo pudo admirar hasta tres libros de canzonette del maestro Orazio; el impacto que pudiera tener en Hassler un joven talento cremonese llamado Monteverde debió de ser una realidad remota, aquel muchacho discípulo de Marc'Antonio Ingegnieri era en 1584 o 1585 un desconocido, su colección de canzonette de 1584 que tiene una deuda indudable con la de Vecchi de 1580, lo destaca Paolo Fabbri en su estudio sobre Monteverdi [en la referencia de Fabbri la fecha del primo libro de canzonette de Vecchi aparece por error como publicado en 1581] difícilmente pudo llamar la atención de Hassler durante su estancia veneciana. Hassler regresó a Alemania lleno de influencias, algunas de ellas provocadas por las canzonette de Vecchi.

Todo apunta a que el padre Angelo Grillo transformó la rima poco antes de 1587 cuando su primer boceto ya había cobrado fama en forma de canzonette. La publicación de las Rime de 1587 sentó las bases de un nuevo proyecto sacro-poético y fijó la herencia mundana de un monje que llegaría a ser abad de San Benedetto de Polirone y, luego, abad de San Paolo fuori le mura en Roma. La rima se transformó en un esquema mucho más articulado y quedó inmortalizada. Peter Philips, que estuvo en Italia entre 1582 y 1585, utilizó la versión definitiva de las Rime de 1587; Philips encontró en Livio Celiano frecuente inspiración para sus libros de madrigales, hasta quince de sus madrigales tienen las rimas de Celiano como fundamento. No debió de faltar en Bruselas alguna copia de esas Rime di diversi celebri poeti dell'etå nostra. A Philips la rima que nos ocupa debió de gustarle mucho, tanto que realizó cuatro madrigales sobre las cuatro estrofas de cinco versos que la conforman. El esquema tan simétrico de las estrofas con sus repeticiones, sus recurrencias, son un marco ideal para el artificio contrapuntístico de Philips, existe además otro aspecto por el que la rima adquiere un valor especial y es su transformación en cuatro modos adecuados a cuatro elementos. A Philips debió de fascinarle el reto y lo resolvió con una maestría total. Sólo Philips emplea el formato del madrigal, y a seis voces, para construir el anhelo musical que mueva los versos. Philips sólo cultivó un estilo de amplia forma en la conjunción de las voces sin concesiones de ningún tipo a otro tipo de estética. Quien afirme que la poesía per musica del padre Angelo Grillo tiene un marcado carácter pintoresco sólo apto para melodías sencillas debería reconsiderar tal juicio en las colecciones de Philips y especialmente en los cuatro madrigales que en 1603 Philips publicó sobre la rima que nos tiene entretenidos. "Chi vuol vedere …", quien quiera ver venga a ver; en la corte de los Archiduques Alberto e Isabel de Austria en Bruselas rendir a la vista los elementos y los sentidos fue un homenaje practicado asiduamente, tenemos el recuerdo famoso de Jan Brueghel y sus pinturas. El Museo del Prado en Madrid cuenta con una colección impresionante de aquellas pinturas encargadas por los archiduques. Una de ellas merecedora de admiración es la famosa alegoría del oído fechada en 1617. Por una casualidad en esa pintura aparecen los madrigales de Philips, y de alguna manera el padre Angelo Grillo se asoma por entre las páginas pintadas. Sí. Afinen la mirada y observen. Uno de los libros con las partes de esos madrigales se abre justo ante nuestros ojos y lo hace mostrando la página del título … Di Pietro Philippi inglese organista delli Sereniss. Principi Alberto et Isabilla … Madrigali a Sei Voci … ; Philips publicó dos libros de madrigales a seis voces, uno en 1596 y otro en 1603, como quiera que los archiduques no contrajeron nupcias hasta 1599 el libro que vemos es el segundo, todo obedece a una esencial lógica quizás excesivamente lógica . Hemos comenzado en Bergamo con Grillo y Tasso para terminar con Philips en una estancia misteriosa sobre los jardines de Mariemont, si pudiésemos pasar algunas hojas en los libros de las partes llegaríamos a poder encontrarnos con las notas del "Chi vuol vedere …". Hemos dejado de lado a Don Claudio Monteverdi, con él nos encontraremos en otra ocasión, dentro de poco.

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La rima de este poema ...

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... un poema harmónico & cromático

Este poema es un lugar sensual, entregado a los sentidos; tradicionalmente han sido contados hasta cinco sentidos, además de otros que han sido añadidos o supuestos, entre estos últimos se encuentran los comunes y muy escasos y otros muy vulgares y comunes. La vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto. Los sentidos nos engañan, no más que nuestros vecinos, nos engañan dulcemente. El mundo de los sentidos en un tiempo intemporal, tiempo del que ningún reloj ha sabido dar la hora. Algunos creerán que mi poema es un lugar dedicado a la música, pudiera ser; en cualquier caso, como dije, aquí nos entretendremos con la sensualidad.
Durante algún tiempo los caminos de este poema fueron tanteados, ha comenzado su vida aquí de forma titubeante, sin rumbo, buscando un destino; atravesada esa fase larvar la crisálida se ha encerrado para terminar su viaje por las formas. El poema harmónico y cromático difícilmente aceptará opiniones que no sean estéticas.


Ellos me condenaron a irme,
yo les condené a quedarse.

Limón y cerezas
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