12 May 2008

Medicina defensiva

Escrito por: Luis Medina el 12 May 2008 - URL Permanente

Hace años les llamaban buitres. Montaban vigilancia en la entrada de las Urgencias de los hospitales y, cuando salían los familiares de los pacientes, se les acercaban para darles una tarjeta mientras decían "soy abogado, aquí tiene mi tarjeta para el caso de que tenga algún problema y quiera poner una denuncia contra el hospital...". Instauraban así la duda sobre la calidad del sistema asistencial y la valía de los médicos. Y, poco a poco, comenzaron a llegar las denuncias por negligencia médica. Y las condenas a médicos, aunque sólo progresaba una mínima -mejor dicho, minúscula- parte de las demandas presentadas. pero lo abogados sí cobraban sus minutas. Y los seguros de los médicos incrementaban su cotización considerablemente.

Afortunadamente, las autoridades prohibieron esta práctica carroñera y confinaron a los buitres a la reserva natural de sus despachos profesionales. Pese a ello, los litigios han ido creciendo en proporción geométrica, al igual que los seguros de los médicos. Por supuesto, las sentencias condenatorias también, aunque en este caso la progresión es sólo aritmética. Los buitres habían encontrado otras formas de acercarse a sus víctimas propiciatorias y están más al acecho que nunca. Recuerdo que la última vez que estuve en New York, la televisión no paraba de emitir anuncios de abogados especializados en demandas contras médicos y hospitales. Algo así como uno de cada cuatro anuncios. Allí la situación es tan alarmante que ya faltan todo tipo de especialistas. Las nuevas hornadas de estudiantes de Medicina se decantan por especializadades en las que, como la Dermatología, es más que improbables sufrir una demanda. Los demás, eso sí, hacen todo tipo de pruebas, aunque no sean necesarias para prevenir una demanda. Practican lo que se llama medicina defensiva. Claro que el cliente lo paga, porque la sanidad no es gratuita como en España.

Afortunadamente en nuestro país todavía no sucede esto, pero si nadie pone remedio acabará por ocurrir; y más pronto de lo que muchos creen. Los medios de comunicación no paran de hacerse eco de supuestas negligencias médicas, en lugar de esperar a que haya sentencia firme. Y el efecto llamada surte efecto. Los abogados también han descubierto el "marketing de causa". Un ejemplo es el de un grupo de letrados ubicados en Aragón que constituyeron una muy conocida asociación para la defensa del paciente, presentándose como una especie de ONG sin serlo. Su portavoz -por cierto, impresentable- no para de aparecer en los medios de información, denunciando a la Sanidad, a los médicos y a quien haga falta. En cuanto hay un problema, por ejemplo en un hospital -los asesinatos cometidos por una médico esquizofrénica en la Fundación Jiménez Díaz, las sedaciones de Leganés, las muertes de pacientes en diálisis-, la susodicha se persona en el lugar, espera a que lleguen los medios de comunicación -preferiblemente televisiones y radios- y empieza a largar ante los micrófonos y las cámaras culpabilizando de inicio al centro sanitario y sus médicos sin saber todavía qué es lo que ha ocurrido. Es su manera de captar clientes para una demanda colectiva.

Es una realidad que los abogados están aprendiendo a utilizar los medios de comunicación y lo peor es que éstos caen constantemente en la trampa. Si la sangre no vendiera tanto... Lo cierto es que muy pocas de las demandas presentadas son admitidas y menos aún concluyen con una sentencia favorable al paciente. Y, mientras tanto, son muchos los médicos y hospitales que ven arrastrada su imagen por los suelos, incluso si no hay juicio.
¿Qué hacer ante este despropósito? Ante todo desenmascarar de una vez por todas a la autodenominada defensora del paciente, Carmen Flores. Conseguir que los medios de comunicación no le presten ventanas para lanzar sus diatribas. No representa a los pacientes, sino a sí misma y su bufete de abogados. Dicho esto, hace falta una asociación nacional de pacientes que sea verdaderamente independiente y fuerte, al estilo inglés. La actualPlataforma de Pacientes no es independiente y carece de fuerza política, pues ha sido promovida por Farmaindustria como una actividad de eso que llaman responsabilidad social y que sirve para crear imagen pública de esta entidad. Hace años hubo otro intento también impulsado por algunos laboratorios farmacéuticos: constituir una federación de asociaciones de pacientes. Pero tampoco cuajó por que esto es como meter varios gallos en el mismo gallinero.

Por otra parte, la figura del Defensor del Paciente instituida en algunas Comunidades Autónomas tampoco cumple con el papel que cabría esperar, entre otras razones por que, al ser un cargo público de designación directa, carece de independencia y, como consecuencia, de la necesaria beligerancia política para defender al usuario de la sanidad pública y reparar las deficiencias de ésta.

No obstante, hay algunas iniciativas interesantes, como es la adoptada por los Colegios de Médicos y Abogados de Madrid hace aproximadamente diez años: la creación de tribunales de arbitraje especializados en temas sanitarios. Un manera limpia y rápida de solventar las demandas de este tipo.
Con todo, la medicina defensiva ya ha llegado a España, aunque afortunadamente todavía no se ha generalizado. Aquí pagamos todos y, si los presupuestos para la sanidad pública ya son precarios, su instalación en los centros de salud y hospitales generaría una sobrecarga presupuestaria tan innecesaria como insostenible. Lo peor en nuestro caso es que cuando tenemos un problema pensamos que la culpa es siempre de los demás.

Para mí la vía más adecuada es la defender la sanidad pública, defender la formación MIR de los médicos españoles -una de las mejores del mundo- y otros profesionales de la salud, defender la formación continuada, defender la carrera profesional, defender la renovación tecnológica y la investigación clínica y, definitiva, defender la calidad asistencial. Sólo así se puede defender los derechos del paciente y reparar las consecuencias de posibles negligencias o errores médicos -que no es lo mismo-.

1 comentario Escribe tu comentario

miabuelapepa dijo

¿y quien defiende a los médicos de los pacientes?¿los abogados florero de los colegios?

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La Divina Proporción

Soy simplemente un observador que, por trabajo, evalúa constantemente el ámbito de la salud y la ciencia biomédica. A veces encuentro cosas curiosas. Otras,dolorosas. Otras, simplemente indignantes. Por ello he bautizado a este blog con una referencia al número áureo, presente de forma perpetua en la naturaleza, desgranado por el arte -como lo hicieron Leonardo, Gaudí y muchos otros- y conceptuado por Fibonacci en una serie matemática. Para mí representa el equilibrio y la belleza de lo perfectamente imperfecto, la siempre necesaria reparación de errores, camino de la perfección.

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