30 Jun 2008

El Alemania-España en Oxford

Escrito por: Luis Medina el 30 Jun 2008 - URL Permanente

No me puedo sustraer a la marea de euforia que ha desatado la victoria de la selección española en la Eurocopa, entre otras razones, por que, por una vez, ganó el mejor equipo del torneo. Pero nunca me dejarán de sorprender las actitudes de exacerbación tribal que generan las competiciones deportivas. 

Ayer viví dos partidos diferentes: el que se jugaba en Viena y el que se "disputaba" en casa de mi hermana, en Oxford. Casada con Dietrich, un alemán, y con sus suegros en casa, Raquel se encontró sola en territorio "enemigo". Los preliminares fueron un ejercicio de diplomacia por ambas partes. Los alemanes, como para justificar la esperada victoria de su combinado, comentaban que había que reconocer que la selección española era la que mejor había jugado a lo largo de todo el torneo. Pero ... "es evidente que ganará Alemania". 
Seguí ese desencuentro a través del móvil, por los sms de mi hermana: "¿podemos?", "lo veo un poco negro", ..., "goooool", "ahora los niños van con España", "aquí no se puede decir ni mu"... En el descanso llamamos por teléfono. Lo coge mi cuñado: ¿Qué tal, Didi?". Exabrupto: "Mal..." e inmediatamente le pasa el teléfono a mi hermana: "Acabamos de acostar a los niños ... Me acabo de quedar sola". Luego, en el segundo tiempo, más sms: "uffff", "perdonamos demasiado", "esto se endurece", "¿cuándo acaba?" ... "por fin". Después, silencio administrativo por ejercicio diplomático ... Euforia contenida ... hasta la mañana siguiente en la Universidad de Birmingham, donde dirige el departamento de Literatura Española: los británicos, que no llegaron al torneo, iban mayoritariamente con la roja.
En Madrid se desató la locura del fanatismo patrio. Imposible dormir por las bocinas acompasadas de los coches que circulan por la Avenida de la Ilustración, o los petardos que otros hacen estallar bajo mi ventana. A las tres de la madrugada ya he perdido el hilo del sueño: el rítmico y machacón sonido de los aspersores del edificio del IMSERSO durante dos horas lo hacen imposible. Me dan las cinco y vuelvo a intentarlo, pero el calor y los trinos de los pájaros que se despiertan con los preliminares del amanecer ya lo hacen imposible. Renuncio, busco a Buika, la perra que hemos adoptado hace dos meses y me voy al parque con ella. ¡Por fin la tranquilidad!
Pero sigo sin entender estas exhibiciones de tribalismo desmedido ... Debo ser un bicho raro.

5 comentarios Escribe tu comentario

psiquiatradefamilia dijo

Racionalmente no es posible entenderlo, que creo que es como lo intentas hacer tú.
Hay que pensar más bien en lo emocional, mientras jugamos con los amigos, o hacemos deporte, o escalamos una montaña, sólo pensamos en eso en el juego y ganar! !!!y qué alegría nos entra cuando lo hacemos!!! y eso que no es más que un juego...
Pues por el mecanismo de la identificación, ayer todos eramos jugadores!!!
Eso sí, ninguno ganó dinero como ellos...
Fuimos nosotros los que se lo pagamos...
Pero !quién piensa en dinero!!!!
!!!Hagan juego!!!!
PD: pese a mis intentos, yo tampoco lo entiendo, como puedes ver.

Luis Medina dijo

Siempre que veo este tipo de manifestaciones me acuerdo del antropólogo, sociólogo y sociobiólogo José Antonio Jáuregui. Esto debe pertenecer al comportamiento atávico propio de cualquier ser vivo. es la genética cultural que determina la marca y defensa del territorio, la necesidad gregaria por la supervivencia, etc. ... En fin, esa parte irracional del ser humano que le equipara a todos los representantes del reino animal

miabuelapepa dijo

La profe de mi hijo me llamo un dia para decirme que l niño era muy raro: no le gusta jugar al futbol.
Le respondi que a los de la NBA, tampoco les iba muy mal
Si ya lo se.... no tiene nada que ver. Pero es que despues de muchas memeces he venido a desahogarme buscando algo mas sustancial. Lo siento

Anónimo

Anónimo dijo

tu hijo es de mi cuerda. A mí tampoco me gusta jugar al fútbol. Soy más de la NBA. Por cierto que mis hijos han salido a mí. Nunca les he visto correr detrás de una pelota para darle una patada. Pero ya sabes cómo va esto: los diferentes, mejor dicho, los que no son como ellos, son susceptibles de exclusión, Y llamarles raros ya es una actitud excluyente

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La Divina Proporción

Soy simplemente un observador que, por trabajo, evalúa constantemente el ámbito de la salud y la ciencia biomédica. A veces encuentro cosas curiosas. Otras,dolorosas. Otras, simplemente indignantes. Por ello he bautizado a este blog con una referencia al número áureo, presente de forma perpetua en la naturaleza, desgranado por el arte -como lo hicieron Leonardo, Gaudí y muchos otros- y conceptuado por Fibonacci en una serie matemática. Para mí representa el equilibrio y la belleza de lo perfectamente imperfecto, la siempre necesaria reparación de errores, camino de la perfección.

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