La sombra de Aznar era demasiado alargada. Se lo dije a Mamen Gurruchaga en el transcurso de un acto celebrado en el Colegio de Médicos de Madrid, al tiempo que le advertía sobre las muchas sorpresas que se producirían antes del congreso del extraordinario. Pensaba, y a la vista de los hechos ahora me reafirmo en ello, que tras la no derrota electoral Rajoy ha realizado su análisis personal y parece haber decidido largar el lastre del aznarismo. Mamen no rebatió mis argumentos, pero me señaló que la gente del PP con la que había hablado afirmaba que eso no era así. Sin embargo, doña Esperanza ya había soltado sus globos sonda para pulsar sus posibilidades ante el ya próximo congreso. Sus ambiciones políticas son de todos conocidas, pero faltaba ver cuándo intentaría iniciar el salto definitivo al poder. Su actitud, sin embargo, anunciaba algo más importante: Rajoy había decidido un cambio de rumbo político para su partido.
Dos días después, Zaplana anunció su espantada y pasaron pocas horas antes de que Acebes hiciese lo propio. Finalmente, María San Gil, el icono vasco del PP, se desmarca de la ponencia política del congreso y desata la alarma entre los militantes. También en Cataluña se anuncia un movido congreso con tres probables candidaturas a la presidencia. Mientras, Gallardón callaba y don Manuel habla por él sin casi mentarlo con un ataque frontal a la pizpireta doña Esperanza.
Otra pista importante sobre lo que ha de llegar en junio: El Mundo de Pedro J. impulsa una campaña para lograr la dimisión de Rajoy o la aparición de una segunda candidatura, mientras el Grupo Prisa deja de atacar al líder popular y en ocasiones incluso le arropa con su potencial editorial. Mediapro, sin embargo, reafirma su asociación con el PSOE-Gobierno.
Lunes, 19 de mayo
Con este escenario ya definido, el lunes se rompió definitivamente la baraja: Aznar habló; Gallardón también; y el PP vasco decidió celebrar un congreso dividido entre partidarios y detractores de María San Gil. El ex-presidente se despachó aludiendo a la confianza y a la necesidad de mantener los principios políticos. Gallardón, en el último mes fiel y silencioso acompañante de Rajoy, habló de la necesidad de volver al centro ... y, matizó: de Aznar. Luego, una reunión de la ejecutiva del PP vasco define la divergencia en el seno del partido: menos de la mitad de los presentes deciden que en julio habrá congreso. Finalmente, el 21 de mayo María San Gil anuncia que se retira definitivamente tras mantener una parece que tensa reunión con Rajoy.
La larga cambiada de Rajoy
No me cabe la menor duda de que Mariano Rajoy ha decidido sacudirse la alargada sombra de Aznar que llevó al PP en la anterior legislatura a un fundamentalismo anacrónico y desproporcionado. El actual presidente del PP no tiene la imagen adecuada del presidenciable -claro que Aznar tampoco la tenía-, pero no es tonto. La polémica pre-electoral en torno a Gallardón y las sucesivas salidas de tono de Esperancita han influido claramente en su decisión de hacer que el barco del PP realice un claro viraje hacia, como dice Fraga, el centro reformista y va a aupar al alcalde de Madrid hasta la ejecutiva del partido. Hay un dato que apoya la iniciativa de Rajoy: en las últimas elecciones autonómicas y municipales, Gallardón ganó a Esperanza con una diferencia de votos más que considerable. Todo cuadra: el PP se desmarca del fundamentalismo moral y antigubernamental de la anterior legislatura. Falta por ver si la osadía de Rajoy llega hasta el punto de nominar a Gallardón para la Secretaría General del partido en el próximo Congreso. No me sorprendería nada, aunque González Pons también está bien colocado para el cargo.
Hay, no obstante, otra razón de la que nadie habla para que Rajoy haya tomado estas determinaciones. La aparición de Rosa Díez en el panorama político con su nuevo partido político (UDP) amenaza con ocupar ese centro reformista y provocar una clara migración en las filas del PP si se mantiene la línea dura de la anterior legislatura. Si no ocupa el centro ahora, el PP podría desaparecer en un par de legislaturas. Hay prisa, pues; que dirían los vascos. ¿Alguien recuerda el proyecto reformista capitaneado por Roca en los 90? Entonces apareció Aznar, catapultado por Fraga. Don Manuel, pese a su edad, sigue ejerciendo ...
EL PSOE modera su discurso
Pero el partido en el Gobierno también ha practicado un leve viraje hacia la moderación. El nombramiento de Alonso como portavoz del partido en el Congreso ha hecho posible, por fin, que los exabruptos demagógicos de Pepiño Blanco queden en la trastienda y que su lengua viperina quede definitivamente a las órdenes del partido y no a su libre despropósito. Esto, entre otras cosas, significa que el Gobierno ya no ejercerá de oposición de la oposición, como en la anterior legislatura.
Zapatero ha decidido gobernar sin alianzas previas, pero sí con acuerdos puntuales, como sucedió el lunes en el Congreso en relación al caso Taguas -el asesor del presidente que se va a presidir la patronal inmobiliaria-. Un problema que pudo eludir gracias a CIU, en una especie de ensayo de lo que podría ser el próximo pacto gubernamental en Cataluña.
Por otra parte, el resurgir de ETA con los nuevos atentados y asesinatos ha resucitado la pauta de la unión entre partidos, aunque es curioso que nadie hable del Pacto de Toledo -tampoco el PP-, ahora que el PNV ha decidido no sólo condenar los atentados sino rendir homenaje institucional a las víctimas en la propia lehendakaritza. Esta vez no hay disensiones, como se ha demostrado ante la detención de los altos mandos de ETA en Burdeos.
¿Y los nacionalistas?
Pese a que Ibarreche continúa erre que erre, aunque con menor convicción que nunca, con el plan de convocar su "consulta popular" para conocer la voluntad de los vascos sobre su vocación independentista, lo cierto es que también se aprecian síntomas de ablandamiento de la intransigencia. Aunque en la práctica el bipartito sigue funcionando más o menos, lo cierto es que se ha roto. Se ha agrandado claramente la separación entre PNV y EA y el primero ha iniciado maniobras de acercamiento al PSOE e incluso al PP. Ya ondea permanentemente la bandera española en el Ayuntamiento de San Sebastián. Que Elorza transija en este punto da entendimiento a la actitud de María San Gil para con su propio partido.
Mientras, en Cataluña, el desplome de ERC en la bolsa electoral está propiciando una clara toma de posiciones por parte de los partidos. CIU se ha apresurado a reafirmar su voluntad independentista para atraer los votos perdidos por los republicanos catalanes, aunque esto puede llegar a provocar que los dos partidos que configuran la coalición de los empresarios catalanes acaben yendo cada uno por su lado. Montilla, por su parte, hace verdaderos esfuerzos para actuar desde la Generalitat, y no desde el PSC, para mantener la ilusión de una actitud catalanista. Finalmente, el PP decidirá en su próximo congreso si retoma la línea moderada y conciliadora de Piqué, ahora que contará con el apoyo de la ejecutiva nacional. Es ésta la única vía por la que puede recuperar un poco de espacio político.
¿Y en Galicia? Desde que el PSOE llegó al Gobierno de esta Comunidad Autónoma, el BNGA parece haber desaparecido del mapa, fagocitado por el primero en su pacto post-electoral. Sólo queda por ver si Nuñez Feijó es capaz de lograr la remontada del PP.
Miércoles, 22 de mayo
Con María San Gil dimitida y González Pons y Gallardón nominados por Rajoy con el beneplácito de don Manuel Fraga, se abre el viaje hacia el centro reformista del PP, aunque éste podría ser abortado en el próximo Congreso extraordinario. Depende de la actitud que adopten aquéllos a los que estos días los medios de comunicación denominan "los duros". A Esperanza Aguirre sólo le queda una opción: o callar, o presentar su candidatura en el congreso, lo que se torna difícil ante la falta de tiempo y el número de compromisarios cuyo apoyo debería obtener para lograrlo. Pero, ¿qué hará la presidenta de la Comunidad de Madrid si no decide agachar cabeza y resignarse? ¿Dimitir? ¿Acabar su mandato y no presentarse nuevamente a las autonómicas?
En cualquier caso, la teoría del caos dice que las crisis son buenas siempre, que el desorden genera orden y que el orden lleva al colapso. Algunos miembros destacados del PP debería repasar los conceptos físicos de entropía y negentropía aplicados, con la teoría de sistemas a la biología social. Otros lo han comprendido y han cedido el paso.
En clave de financiación
En paralelo a la crisis del PP se está desarrollando también la crisis de la financiación de las autonomías con el telón de fondo de los nuevos estatutos pendientes y el concepto de solidaridad económica. De momento el PSOE va a pactar con las autonomías gobernadas por el PSOE la estrategia a seguir, pues hay enfrentamientos claros ante la actitud de Montilla de revisar "la financiación solidaria". Luego vendrá el Consejo Interterritorial. Pero lo que sí está claro es que la renovación de estatutos deja claro la voluntad de la mayoría de acabar con los privilegios de las mal llamadas Comunidades históricas. Todos quieren equipararse a los más favorecidas, mientras estas reclaman más competencias, más dinero y, sobre todo, la gestión del IRPF.
Un debate éste que va para largo, incluso más allá de la actual legislatura. Antes ha de llegar la tan anunciada como demorada reforma del Senado. Y luego el "ya veremos". Pero hay una inquietud que empieza a asomarse a los mentideros políticos: ¿vamos hacia una concepción de las Autonomías como Estado Federal? El tiempo lo dirá