08 Feb 2014

Psicopatología II UNED: EL SÍNDROME DE TERSITES

Escrito por: hirimotu el 08 Feb 2014 - URL Permanente

Trastorno Dismórfico Corporal, el conocido como “síndrome de tersite”. Preocupación exagerada sobre un defecto propio que a veces solo perciben los afectados.

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14 May 2008

Mama Tierra

Escrito por: hirimotu el 14 May 2008 - URL Permanente

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13 May 2008

Formar-se y deformar-se en gestalt

Escrito por: hirimotu el 13 May 2008 - URL Permanente

Formar-se en Gestalt me parece en realidad, a la luz del tiempo en que vengo dedicándome a ello, casi casi un reformarse o un de-formarse.
Deformarse, porque la experiencia de esos tres o cuatro años que suelen componer generalmente la formación, supone para muchas personas un dejar caer sus ideas y preconceptos sobre sí mismas, un esencial encuentro con lo que uno decidió no ser y con lo que el estudiante se va encontrando, finalmente, ser. Un trabajo de autoconocimiento como individuo-en-contacto, salpimentado de técnicas, teorías, estrategias y aprendizajes de intervenciones. Un volver en alguna medida al caos esencial, deformando la personalidad falsa por automática.
"Volver", que tiene como objetivo fundamental, me parece, buscar lo más genuino de uno mismo y convertirlo en estilo de intervención con el otro, sea este otra persona, pareja, familia, grupo, instititución o entidad.

La formación en Gestalt supone también un re-formarse. Tener una "'segunda oportunidad" para mirarse a uno-mismo-en-contacto-con-el-otro, como adulto que se acuerda de que una vez fue niño, aprendiendo a reconocera la vez lo propio y lo ajeno, lo que entonces, como infante, no fue posible. Unas escuelas gestálticas ponen énfasis en lo gozoso o pleno del asunto, enfocarán como primer plano la frescura, y el desatas que de corsés y de guiones preestablecidos que tanto caracteriza la formación gestáltica; otras, priman lo doloroso como camino para verificar en experiencia la aseveración del fundador, de Fritz Perls, de que la enfermedad es la evitación del dolor psíquico que lo transforma, paradójicamente, en sufrimiento crónico.

Formarse en Gestalt es asimismo, menos enfáticamente, aprender una metodología de intervención psicosocial donde importa quién es el profesional como persona, con lo patológico y con lo genuino, matrices ambas, creo, de lo más creativo del alumno y de todos nosotros.

Cuando a principios de los ochenta edificábamos aquel primer programa de formación de la AETG, hablábamos de la importancia de consolidar y de estructurar en un todo armonioso, en una verdadera gestalt, los diferentes niveles o ámbitos que nos parecía tener lo formativo, esdecir:

1.- Lo terapéutico, vivencial o experiencial. Encontrarse, como vengo redundando, con uno mismo como persona, con los huecos y con los llenos, con los déficits y con los excesos, con la patología biográficamente asentada, y con el intento de asumirla y transformarla en un estilo único y personal de ser gestaltista.

2.- Lo teórico. Ponerle palabras a la propia experiencia como interventor en el otro, como acompañante de procesos. Y tanto contrastarlas con lo que los pioneros del enfoque - Fritz y Laura Perls, Simkin, Goodman, Zinker, los Polster, Naranjo y otros - han dicho sobre ello, comotambién ponerlas en relación con las principales teorías de lo psicoterapeutico (psicoanálisis, cognitivismos y enfoques sistémicos, otros enfoques humanistas y transpersonales, etc ...) y, más en general, con los enfoques de la relación, del servicio o de la ayuda.

3.- Lo técnico. Reiterando el aforismo de los Polster, en Gestalt "el terapeuta es su mejor herramienta".
Precisamente por eso, a la vez que uno se incorpora a sí mismo como instrumento, el proceso en entrenamiento quiere llevar al alumno a encontrarse con un arsenal de útiles. Para unos, este arsenal deberá ser necesariamente limitado, porque entienden que la primacía de la actitud obliga a no dispersar el proceso convariables metodológicas que, si bien aportan creatividad y amplitud de miras, difuminarían lo esencial; otros rescatan la libertad de movimientos y de actitudes que el enfoque gestáltico otorga al profesional, y su consecuente riqueza de posibilidades técnicas, instrumentales y aplicadas.

4.- Lo estratégico o metodológico. Me parece que combinar la potencia personal, la significación
y la simbolización teórica, y el uso de haceres eficaces, faculta para la "verdadera" libertad metodológica.
Formarsees también aprender secuencias y procesos, pautas y posibilidades en el encuentro profesional con el otro como ser único. Aprender leyes que vinculan lo general con lo particular, y viceversa.

y 5.- La supervisión de todo ello. Poder "visar" la secuencia con otros ojos, sean los propios puestos en un lugar no frecuentado, sean los de los otros compañeros de grupo o los del supervisor-formador transformado en persona que está ahí y dice lo que, buenamente, puede.

Aficionados, estudiantes y profesionales de las ciencias psicológicas pedagógicas,sociales, empresariales y médicas principalmente, acuden a la formaciónen Gestalt atraídos por el reclamo de esa rara palabra, gestalt, que, intraducible del alemán, viene a significar a la vez, un "todo consentido en sí mismo, diferente de las partes..." y, ya más popularmente, un enfoque experiencial del vivir y de la vida.
Y también, desde los años cuarenta, una disciplina que no sin esfuerzo se va abriendo camino entre lo científico, lo académico, lo artístico y lo social. Va siendo conocida, en definitiva, lentamente, en el mundo de los acercamientos a lo humano en su sentido más general.

"Gestaltes...", por decirlo en pocas palabras, seguramente, un proceso de aprender a ser. Formarse en ello, por lo tanto, un entrenarse en lo 'simpático' que, en palabras de Perls, es un compromiso con el campo total, un percatarse de sí mismo y del otro.

Albert Rams
Instituto Ananda
Psicologia. Psicoterapia
Sancho Ramirez, 5 bajo
31008 Pamplona

Sean bienvenidos quienes aceptamos, aceptan o aceptarán el desafío.

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12 May 2008

Beber 8 vasos de agua al día es bueno para Font Vella, no para ti

Escrito por: hirimotu el 12 May 2008 - URL Permanente

Dr. Juan José Rufilanchas Sánchez (JR), cirujano cardiovascular del Hospital Ruber Internacional de Madrid. (para saber más sobre el Sr Rufilanchas: http://www.cirugiacardiaca.org/)

Entrevistador: Julio César Iglesias (JC), periodista.

JC Ahora mismo tenemos la moda del consumo extraordinario de agua, 2 ó 3 litros de agua al día. ¿Es objetivamente bueno el consumo de agua y en qué proporción?

JJ El 60% – 70% de nuestro peso es agua. Hay una moda que consiste en estar tomando continuamente agua, y eso que para una persona normal, no tiene mucha trascendencia, sobre todo, para los enfermos cardiópatas es una barbaridad, porque al final, lo que hacen es acabar con insuficiencia cardiaca o con líquido en los pies o en la tripa, lo que llamamos edemas, y no tiene sentido que esos pacientes estén tomando diuréticos para extraer agua y sal, que es lo que no saben manejar bien, y sin embargo, estén tomando 2 ó 3 litros de agua diarios, como les hacen creer los medios: periódicos, televisión...

JC ¿En qué medida debemos consumir el agua?

JJ Si uno tiene los riñones bien, el corazón bien y el hipotálamo, que es donde está el centro de la sed, también bien, debe de beber lo que tiene sed, ni una gota más ni una gota menos. ¿Qué es lo que ha pasado? Pues, primero que hay una campaña de marketing muy importante para que todos bebamos agua, y seguramente llenemos los bolsillos de empresarios que no conocemos; y segundo, el fenómeno del estar bien. Las esteticistas son nuestras grandes enemigas, son las que han convencido a mujeres y a hombres también, de que bebiendo mucho agua se quitan las arrugas, y no es verdad, ya que no se quita ni una sola arruga bebiendo agua. Yo les invito a nuestros oyentes a que hagan una prueba. Se pesen ahora mismo y a continuación se beban 2 litros de agua, se vuelvan a pesar y pesarán 2 kg más, ya que cada litro de agua pesa un kilo. Esa agua va a los riñones, los cuales la van a filtrar enviándola a la vejiga. Cuando empiecen a orinar, en 1 ó 2 horas orinarán dicha agua. Se vuelven a pesar y pesarán lo mismo que al principio. ¿Qué han hecho? Han intercambiado el agua de su cuerpo. Al cabo de esas 2 horas, el número de moléculas de agua que hay en su cuerpo, es exactamente el mismo que había 2 horas antes.

Lo peligroso no es la deshidratación sino la intoxicación por agua. Los atletas que en los maratones se mueren o se colapsan, sabemos desde el año 2002, que es por intoxicación por agua. En la maratón de Boston, el año 2002, a 488 corredores se les sacó sangre antes y después de correr la maratón, y se vio que la mayor parte de los corredores, tenían el sodio bajo, es decir, habían bebido demasiada agua, y que los que se colapsaban y los que llegaban a la meta y perdían el conocimiento o estaban confusos, no sabían lo que hacían, todos ellos tenían intoxicación por agua. Ninguno de los que tenían cierta deshidratación, tenían ningún problema de confusión ni de síncope, es decir, que lo que mata es la intoxicación por agua y no la deshidratación.

JC ¿Cuáles son los efectos de la bajada de los índices de sodio?

JJ A partir de un sodio bajo, de menos de 125 partes por 1000, se empiezan a tener temblores, confusión, pérdida de memoria y al final uno se puede colapsar y hasta morirse. Tengo aquí la foto de una chica inglesa, que había tomado drogas, se encontró mal y pensó que estaba deshidratada y se bebió 3 ó 4 litros de agua inmediatamente, y ¿qué es lo que pasa? Que hasta que los riñones empiezan a filtrar esa agua, las células se hinchan transitoriamente y también se hinchan las células del cerebro, que están metidas en un cofre, que es el cráneo, que no se puede dilatar, por lo tanto, las células del cerebro se encuentran aprisionadas, pudiendo llegar a un trastorno nervioso, que lleva al coma y a la muerte. Debido a este mecanismo es por el que se muere la gente que corre en los maratones, porque entran en edema cerebral y al final se puede uno morir por intoxicación de agua.

JC ¿Los síncopes son accidentes siempre graves?

JJ No necesariamente. Hay síncopes vasovagales que apenas tienen trascendencia. Los síncopes son un signo de alarma que hay que estudiar. Hay muchos tipos de síncopes, por ejemplo la lipotimia es un síncope y nadie se alarma por una lipotimia sin más.

JC ¿Cuál sería el consumo natural, aceptable, plausible de agua?

JJ Hay dos puntos. La persona que está haciendo una vida normal y el atleta o persona que entrena mucho. La persona que no hace ningún tipo de ejercicio físico importante, tiene que beber lo que tenga sed, ni una gota más ni una gota menos. Tenemos el centro de la sed, que por ejemplo si usted se toma ahora una anchoa que contiene mucha sal, a los cinco minutos necesita usted beber, y lo que le pide su cuerpo beber es la cantidad de agua exacta que usted necesita, para disolver la sal que contiene esa anchoa. Es un mecanismo tan fino que no lo puede duplicar nadie, y sobre todo, no lo puede duplicar la televisión, donde se ve un anuncio que invita a tomar 2 ó 3 litros de agua al día. Eso es publicidad engañosa y alguien deberá de meter mano en esta historia, porque eso no induce más que a que gane mucho dinero gente que nos está engañando. Los atletas es otro problema, siempre se ha dicho a los atletas “bebe por delante” y eso además se ha trasmitido también al público. Bien, pues está claro que los atletas buenos, el que gana el maratón, ha bebido mucha menos agua que el que llega el último. El último es el que ha estado bebiendo todo el tiempo y al final tiene intoxicación por agua. Bueno, igual bebe porque no es bueno y su carrera en vez de 2 horas dura 6.horas Los atletas buenos beben poco, y en todo caso, están un poco deshidratados, no sobrehidratados. Estar sobrehidratado no es nada bueno.

JC ¿A usted le parece que beber 3 litros de agua diarios es una barbaridad?

JJ Sí, me parece una barbaridad, ya que lo único que está haciendo es intercambiar su agua. Si de verdad el agua le hubiese servido para algo, a la mañana siguiente pesaría 3 kilos más.

JC ¿Ni siquiera ha mejorado algo el riñón, no se ha producido ninguna limpieza celular? Le hablo de tópicos que escuchamos.

JJ En absoluto se produce ninguna limpieza celular. En todo caso, lo que hacemos es hacer trabajar al riñón de más o sin necesidad.

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06 May 2008

"Con el cáncer te tratan como si no formaras parte del 'club' de los vivos"

Escrito por: hirimotu el 06 May 2008 - URL Permanente

David Servan-Schreiber
"Con el cáncer te tratan como si no formaras parte del 'club' de los vivos"
MILAGROS PÉREZ OLIVA 04/05/2008

Psiquiatra y brillante investigador, sobrevivió a un cáncer a los 30 años. Ahora escribe libros sobre cómo combatirlo. Del primero vendió 1,3 millones. El segundo sigue sus pasos.

Comparece a la cita que tenemos con un termo en la mano. Son las cinco de la tarde y no es difícil adivinar qué hay dentro del termo. Té verde. Tiene un aspecto mucho más frágil de lo que aparenta en la solapa del libro que acaba de publicar en España, Anti-cáncer. Una nueva forma de vida (editorial Espasa), del que ya se han vendido 300.000 ejemplares. En este libro no sólo presenta el té verde como un potente desintoxicante del organismo, sino como un alimento medicinal capaz de frenar la proliferación de los vasos sanguíneos que alimentan un tumor. Predica, pues, con el ejemplo, en un gesto que tiene bastante de exhibición, y aunque, en una primera aproximación, David Servan-Schreiber, de 47 años, ofrece una aparien¬cia tímida y retraída, casi vulnerable, pronto se adivina que la usa como arma de seducción.

Ser francés y llevar el apellido Servan-Schreiber dice ya mucho del personaje. Sí, es hijo de Jean-Jacques Servan-Schreiber, político, pensador, periodista, un activista del pensamiento donde los haya, que intervino intensamente en la vida política de los años sesenta y setenta, hasta que, fracasadas sus aspiraciones al frente de un partido radical, en 1979 lo dejó todo y se fue a vivir a Pittsburg (Estados Unidos) con toda su familia. David Servan-Schreiber es psiquiatra, y aunque inició su carrera como investigador en el campo de la neurociencia cognitiva, no ha alcanzado notoriedad por sus trabajos científicos, que los tiene, sino por sus libros, que se han convertido en best-sellers. Del primero, Curación emocional. Acabar con el estrés, la ansiedad y la depresión sin fármacos ni psicoanálisis, se han vendido 1,3 millones de ejemplares, y ahora vuelve a la carga con un libro que nace directamente de su propia experiencia. Él es, y de eso va el libro, un superviviente del cáncer: hace quince años le diagnosticaron un tumor cerebral, del que tuvo una recaída. Ha sido miembro de Médicos sin Fronteras, y su interés se ha inclinado en los últimos años hacia las medicinas alternativas. En su libro recopila las más recientes investigaciones sobre el cáncer, pero es controvertido entre los oncólogos porque sus conclusiones van bastante más allá de lo que a día de hoy ofrece la evidencia científica.

Usted ha escrito este libro porque sufrió cáncer, y ahora lo explica con profusión de detalles, pero lo mantuvo en secreto durante quince años. ¿Por qué? Tenía miedo de que fuera a interferir con mi capacidad de trabajar como médico. No quería que los pacientes se preocuparan por mi salud, y quería que pudieran confiarme sus sentimientos. Una de las cosas más importantes para un psiquiatra es tener serenidad en relación con los pacientes. Ésa era una preocupación importante. Luego empezó a interesarme la medicina integral, que trata aspectos distintos a los de la medicina convencional, y no quería que dijeran que me interesaba este tema porque tenía cáncer, cuando más bien me acerqué a él en calidad de científico.

¿Cómo supo que tenía un tumor cerebral? Por pura casualidad. En ese momento trabajaba con mi socio en un laboratorio de investigación neurológica funcional que habíamos montado entre los dos. Estábamos realizando un trabajo sobre neurología en el que tomábamos imágenes del cerebro activo realizando diferentes funciones. Un día, la persona que tenía que someterse al experimento no se presentó y me ofrecí yo para someterme al escáner. Al poco de empezar, el que en ese momento era uno de mis mejores amigos, con el que realizaba estos experimentos, salió de la sala de control, puso su mano sobre la mía y me dijo: “David, no podemos llevar a cabo el experimento. Hay algo en tu cerebro”. Así fue como me enteré de que tenía un tumor cerebral.

¿Y qué pensó en ese momento? Me entró mucho miedo. Nunca había imaginado que mi vida se fuera a acabar tan pronto. Tenía muchos planes de futuro, así que fue un shock. Pero lo que me sorprendió, en mi calidad de psiquiatra, es lo poco que tardé en reaccionar, en enfrentarme al problema y hacer lo que tenía que hacer para curarme. ¡Es sorprendente la capacidad de adaptación que tenemos frente a las malas noticias!

Pero cuando ya llevaba unos años y creía que estaba curado, el tumor reapareció. La segunda vez es mucho peor, ¿no? Es horrible, porque te sientes tremendamente impotente y crees que has fracasado. Te dices: o sea, que todo lo que he hecho no vale para nada, no funciona. Y caes en el desaliento. Ése es el momento más duro. Piensas que vas a tener que repetirlo todo, volver a empezar desde el principio… Pero si hay algo que hay que evitar es el desaliento: entre todos los factores psicológicos, ése es el que desempeña un papel más importante en la progresión del cáncer.

Como científico sabía que tenía pocas posibilidades, pero se lanzó a por ellas. ¿Hasta qué punto es importante la respuesta emocional? El aspecto emocional es un factor más de los que entran en juego. En la lucha contra el cáncer cuenta todo: la medicación, el apoyo emocional, la alimentación, el ejercicio físico y también protegerse de las toxinas. Pero el factor psicológico es importante en la medida en que lo esencial es salir de la impotencia, porque eso es lo que nos da una oportunidad. Tener ganas de tomar las riendas de la propia vida, ése es el aspecto emocional que cuenta.

Ésa es la tesis central de su libro, pero no creo que todos estos factores tengan el mismo nivel de importancia, al menos cuando ya hay un diagnóstico. Es que el problema comienza mucho antes del diagnóstico. Mi tesis es que todos tenemos células cancerosas, pero sólo una de cada tres personas desarrolla un cáncer. Eso es así porque tenemos unas defensas naturales que, en la mayoría de los casos, consiguen evitar que el cáncer se desarrolle. ¿Cuándo aparece un cáncer? Cuando hay más factores que abonan su crecimiento que factores capaces de inhibirlo. Si llegamos a compensar esos factores, reforzando el sistema inmunitario y las defensas naturales, podemos trazar un progreso considerable en la lucha contra la enfermedad o incluso evitarla por completo.

Últimamente proliferan los libros de autoayuda en los que se induce a creer que para vencer el cáncer hay que ser positivos y optimistas, cuando no siempre está en manos del paciente serlo y menos aún que su curación dependa de ello…¿No se está convirtiendo en una nueva tiranía? Así es, por eso he insistido en que el aspecto psicológico no es más importante que los demás. Pero es cierto que, si queremos tener más posibilidades, es bueno querer tomar las riendas de la propia vida y orientar los esfuerzos a estimular las defensas naturales del cuerpo, aunque sin obsesionarse.

El neurocientífico Antonio Damasio explica que el cerebro controla el organismo porque tiene un mapa permanentemente actualizado de todo lo que ocurre en el cuerpo. ¿Estamos desanimados porque el cerebro percibe que algo no va bien, o algo no va bien porque estamos desanimados? Las dos cosas. No se puede distinguir qué es antes. Cuando se tiene estrés, el cerebro induce la producción de adrenalina y cortisona, que inciden en las células del sistema inmunitario y que hacen que se fabriquen unas moléculas que alimentan el cáncer, y que, a su vez, inciden sobre el cerebro y provocan que se estrese aún con más facilidad. Así podemos caer en un estado en el que resulte imposible salir del estrés.

Observo en su libro un poso de amargura cuando dice que después del diagnóstico percibes que el mundo se divide en dos grupos, el de los vivos y el de los que van a morir de un momento a otro. ¿Así de crudamente lo vivió usted? Cuando a uno le diagnostican un cáncer, le invade un miedo terrible porque tiene la impresión de que el resto de la gente le trata como si ya no formara parte del club de los vivos. En el trabajo, por ejemplo, percibes que ya no formas parte del club porque te dejan de asignar tareas; dejan de hablarte de lo que va a pasar en dos, tres o cinco años porque piensan que quizá no vayas a estar ahí. Así que cuando empiezan a no incluirte en los planes de futuro, la sensación que tienes es que se te ha acabado la vida. Y esto es algo muy difícil de asumir. Pero tú, curiosamente, tardas muy poco en darte cuenta de que en realidad sólo hay un club, y los que no tienen cáncer también van a morir, más tarde o más temprano. Darse cuenta de esto ayuda mucho a tolerar la idea de que puedes morir, y no lo ves injusto porque forma parte del contrato de la vida.

Sin embargo, le costó aceptar su nueva identidad como paciente, hasta el punto de que al principio iba al oncólogo con la bata blanca puesta…, algo que usted mismo califica de patético. Sí, me resultaba muy extraño ir a ver a mis compañeros, con los que compartía responsabilidades y pacientes, como un enfermo. Era una sensación muy rara. Así que, para salvaguardar un poco mi identidad, iba con mi bata blanca, pero luego ya dejé de hacerlo.

Confrontado a la idea de la muerte, mucha gente se pregunta cómo ha sido su vida. Usted dice que la idea de morir es peor si no se ha tenido una vida plena. ¿La suya lo era? No, y por eso decidí cambiarla en muchos aspectos. Hasta entonces me había consagrado a la investigación en un laboratorio de neurociencia, pero me di cuenta de que no era ése el modelo de vida que quería. Prefería el contacto directo con las personas. Por eso decidí dejar el laboratorio y ejercer la psiquiatría, aunque fuera menos brillante, porque en el medio en que yo me movía lo que daba fama y prestigio era publicar artículos científicos.

¿Se arrepiente de haber tomado esa decisión? Nunca me he arrepentido. Mis amigos me decían que estaba loco, que nadie devolvía el dinero conseguido para financiar un laboratorio de investigación propio, sobre todo si uno ha tenido éxito; pero yo les decía que ya no tenía necesidad de eso, que el laboratorio no alimentaba mi vida interior, así que devolví el dinero. Fue una decisión muy difícil, y durante mucho tiempo pensé que tal vez algún día me arrepentiría, pero no ha sido así.

Me ha llamado mucho la atención un comentario que hace cuando habla de que el cáncer también da oportunidades: en su caso, poder decirle a su padre que estaba enfermo y quedar así liberado del miedo a defraudarle. ¿Tanto le pesaban las expectativas que había depositado en usted? Sí, mucho.

¿Por qué? El había sido primogénito y había recibido mucha presión por parte de sus padres, y yo era su primogénito, así que heredé esa presión de la generación anterior. La familia tenía puestas en mí unas expectativas muy altas.

¿Y cómo se expresaban, de forma explícita o más bien indirecta? Bueno, yo empecé la educación infantil con dos años, así que muy indirecta no fue. Aprendí a leer y a escribir a los dos años, hice la selectividad a los 16 y terminé medicina en tres años. Para mí todo era siempre mucho más difícil: tenía dos años menos que los demás y tenía que ser el primero de la clase.

No me sorprende que su padre fuera tan exigente: a los 23 años, él ya era editorialista de ‘Le Monde’, y a los 28 había fundado el semanario ‘L’Express’. Pero ser hijo de Servan-Schreiber también debía de tener ventajas. Su familia se codeaba con los Kennedy, los Mitterrand y toda la intelectualidad europea. ¿No le resultaba estimulante? Evidentemente, un padre tan exigente y con esa trayectoria, por fuerza tiene que marcar al hijo, y sí, es cierto, era muy interesante… Podría decirse que vivía en un estrés… muy estimulante, no me puedo quejar [con ironía]. Pero cuando caí enfermo me di cuenta de que tener un cáncer era un buen motivo para poder coger un poco de aire. Para mí fue una especie de respiro. De repente recuperé la libertad. Yo sabía que mi padre estaba decepcionado conmigo, porque a él le hubiera gustado que me dedicara a la política como él, pero tener un tumor cerebral a los treinta años me liberaba de las obligaciones que tanto me habían pesado desde niño: ya no tenía que ser el primero de la clase ni el número uno de mi campo de investigación.

Su padre murió… En noviembre de 2007; perdón, de 2006.

¿Cómo ve ahora su figura? Como la de un héroe que hizo muchos sacrificios por su país, pero que al mismo tiempo adoraba a sus hijos y estaba muy presente en nuestra vida. Se involucró mucho en nuestra educación. Fue un padre tardío. Piense que somos cuatro hermanos y yo nací cuando él tenía 36 o 37 años.

Su padre había estado muy involucrado en la vida política francesa, y de repente se va a Estados Unidos para que sus hijos tuvieran las mejores oportunidades. ¿Le está agradecido por esta decisión? Sí, y sé que fue una decisión muy difícil, porque, a partir de ese momento, su familia pasó a ser todo en su vida. Y como a todos los niños cuyos padres no viven más que por sus hijos, eso les acaba resultando también a ellos una carga muy pesada. A partir de ese momento, mi padre se apagó porque no tenía una vida propia. Puede decirse que no fue la mejor época de su vida.

¿Estaba triste? Sí, estaba triste.

¿Qué recuerda de sus últimos días? Que estaba muy desilusionado. Había dejado de pensar y de hablar. Una de las cosas por las que chocábamos era porque él hablaba muy poco de sus sentimientos, era una persona bastante cerrada, y aunque tenía una sensibilidad interior muy grande, no la exteriorizaba nunca. Eso hacía que se creara una distancia entre él y los demás.

Supongo que no tendrá una relación así con su hijo. No. Intento que sea totalmente diferente. Yo también tuve a mi hijo un poco tarde. A la misma edad que mi padre me tuvo a mí. Ahora tiene 13 años y es un chico adorable. Mire, tengo aquí una foto suya bastante reciente…

Es muy guapo y parece un chico agradable. Puede que haya renunciado usted a una carrera científica de prestigio, pero ha tenido un gran éxito con sus libros. ¿Está satisfecho? El camino que he hecho con este último libro es también un camino científico. Lo que me interesaba, como médico y como científico, era ayudar a la gente. A través de mi propia experiencia como paciente descubrí que hay muchas cosas, que no son medicamentos, que nos pueden ayudar a recuperarnos. La medicina convencional es fundamental, muy importante; de hecho, a mí me ha salvado la vida. Pero la medicina convencional es como el ejército, y el cáncer, como el terrorismo: hay células que empiezan a actuar en el interior del cuerpo como los terroristas en la sociedad. ¿Cómo se aborda el problema del terrorismo? Con la policía y el ejército, desde luego. Pero no podemos quedarnos ahí: hay que solucionar el problema social que hace posible que haya terroristas. Pues lo mismo con el cáncer. Hay que prevenir, atacar las causas.

El problema es que no hay un cáncer, sino cientos, y no hay una causa, sino múltiples, y sobre la mayoría de las materias que aborda en el libro siguen faltando pruebas científicas concluyentes. Sé a lo que se refiere cuando dice que faltan pruebas científicas… Es cierto que no disponemos de tantas pruebas científicas sobre el papel de la alimentación, por ejemplo, como sobre la quimioterapia; eso está claro. Pero no las vamos a tener nunca, porque ni el brócoli, ni el ajo, ni el té verde están sujetos a una patente, así que no se puede ganar dinero con esto y, por tanto, tampoco se va a invertir dinero para realizar estudios en este campo de la misma magnitud que los que se llevan a cabo con los medicamentos.

La alimentación sana, desde luego, es importante; pero si una persona tiene cáncer, ni el brócoli, ni las frambuesas, por muy beneficiosos que sean, le van a ayudar tanto como la quimioterapia. Absolutamente cierto. Pero son cosas diferentes. Se trata de crear las condiciones que nos permitan prevenir un cáncer y, llegado el caso, estar en mejores condiciones de afrontarlo. Porque si decidimos comer alimentos que prevengan el cáncer todos los días, tres veces al día, 365 días al año, durante 10 años y en pequeñas dosis, nos estamos fabricando una biología que previene el cáncer, y sobre esto sí que hay estudios. Diez veces digo en mi libro que para curar el cáncer hay que aceptar la medicina convencional. A mí me han operado dos veces y estuve 13 meses con sesiones de quimioterapia, y todo esto me ha salvado la vida. Pero es estúpido no hacer nada más que eso, porque hay pruebas de que podemos ayudar al organismo a luchar contra la enfermedad.

Sin embargo, me ha sorprendido ver que incluye una inquietante anécdota sobre una visita suya a un chamán. ¿Y por qué le resulta inquietante?

Resulta inquietante viniendo de una mente racionalista. Explico la verdad de lo que ocurrió.

¿Por qué alguien que se dice como usted científico, que ha tenido un tumor del que se sabe curado, se va a ver a un chamán, pone su cabeza en sus manos y le pregunta si ve algo en su interior? Fui para acompañar a una paciente, ¿de acuerdo? Mire, ¿usted sabe lo que es un científico? Conocer la definición de lo que es un científico es importante. Para mí, un científico es alguien que trata de comprender cosas nuevas, no alguien que da vueltas en torno a lo que ya se conoce. Si usted me presenta a una mujer de 90 años que me pone la mano en la cabeza y es mejor que el escáner del hospital, porque dice que tengo un tumor y resulta que lo tengo, yo digo que hay que intentar entenderlo.

¿Usted cree realmente que esa mujer es mejor que el escáner del hospital? En realidad, el gran chamán era el hijo, y él me había dicho: “No tienes nada, estás bien”, pero eso no me impresionó porque el último escáner ya decía que no había nada extraño en mi cerebro.

Pero luego fue a ver a la madre del chamán. Porque todo el mundo hablaba de ella como de algo extraordinario. El propio hijo me había dicho que la que realmente veía era su madre. Era algo interesante, ¿no? ¿Usted no habría hecho eso?

No. Yo tengo, básicamente, mucha curiosidad. Y eso es precisamente lo que me impulsó a hacer ciencia. No he hecho ciencia para dar vueltas en torno a lo que ya se sabía, sino para disponer de un método racional con el que intentar comprender los misterios. Lo que me interesa es comprender los misterios. Y me dijeron que había una mujer chamán que hacía cosas increíbles, así que lo quería ver por mí mismo. Porque, antes que nada, tengo curiosidad, y me parece una pena que no se investigue más este tipo de cosas. Nada más verme, ella me dijo: ‘Usted ha tenido algo malo dentro que ha vuelto, pero no se preocupe porque lo vencerá’. No es que le diera credibilidad, pero algo debió moverse en mi interior porque fui a hacerme un escáner antes de lo que tocaba, y ahí estaba de nuevo el tumor.

¿Cómo explica este fenómeno su mente racional? No tengo una explicación, pero lo que sé con certeza es que hay muchos mecanismos biológicos que se transmiten por vías de comunicación que aún no detectamos; que no se pueden tocar, ni medir, ni comprender, y que es muy probable que se transmitan entre los seres humanos. La intuición, por ejemplo, es algo que no entendemos en absoluto. Si hace 400 años alguien hubiera visto cómo se abre y se cierra una puerta electrónica, le hubiera parecido imposible. Pero mucho antes de que Edison descubriese sus aplicaciones, la electricidad ya existía en la naturaleza.

Pero ¿no cree que incluir la anécdota del chamán después de citar los trabajos de investigadores como Judah Folkman, Larry Norton o Zhen Cui puede socavar la credibilidad de su libro? No es mi intención. Para mí es una verdad, una observación. No le he dicho a la gente que vaya a ver a un chamán, sino que he sido testigo de algo que me resultó apasionante.

A raíz de su primer libro, ‘Curación emocional’, fue muy criticado por una cuestión sobre los omega-3. ¿Qué ocurrió? Para escribir el libro investigué toda la cuestión de los omega-3, que, como se ha demostrado, protegen contra enfermedades como el alzheimer, la artritis o la depresión. Yo incluso he curado a pacientes con omega-3. No son tan efectivos como los antidepresivos, pero aportan beneficios y no tienen efectos secundarios. Para que hagan efecto ha de utilizarse jugo de pescado en una concentración del 80%, pero el que se encontraba en las tiendas francesas tenía entre el 15% y el 30%. Tras la aparición de mi libro se dispararon las ventas de omega-3, pero yo insistía en que no eran efectivas. Unos fabricantes se pusieron en contacto conmigo para producir el concentrado del 80%, y lo vendimos a un precio muy razonable.

¿Usted era accionista de la sociedad? Sí, claro. Y me criticaron precisamente por eso, cuando es de lo más normal. En Estados Unidos nunca me hubieran criticado por eso.

En 1967, su padre escribió ‘El de¬safío americano’, en el que pronosticó que Estados Unidos se convertiría en la po¬tencia hegemónica del mundo. Usted ha vivido muchos años allí, pero ahora ha regresado a Francia. ¿Por qué? ¿Qué diferencias observa? Yo ahora tengo las dos nacionalidades y me siento como en mi casa en los dos países. Me encanta Europa, y por eso volví. La verdad es que echaba mucho de menos Francia cuando estaba allí, pero ahora tampoco podría vivir sin Estados Unidos. Creo que la vida intelectual es mucho más estimulante allí que aquí.

¿Ha perdido vitalidad Europa? Sí, ha perdido la vitalidad y el deseo de explorar cosas nuevas, mientras que en Estados Unidos buscar cosas nuevas es el pan nuestro de cada día.

Pero ¿esto no está cambiando ahora? Sí, se ha ralentizado, sin duda, porque se ha fracturado el modelo de solidaridad social, y eso es algo que no se puede hacer. Mi padre siempre hablaba de este tema con mucha agudeza. Él defendía un modelo liberal y, al mismo tiempo, socialista.

Socialdemócrata. Sí, socialdemócrata. No se puede fracturar la solidaridad entre las personas. Y si creamos un abismo entre los más ricos y los más pobres, las cosas no pueden ir bien. Sólo pueden ir bien si la gente está unida. Estados Unidos ha perdido esta idea de unidad, que era su punto fuerte.

¿Comparte, pues, la idea de Jeremy Rifkin y otros autores de que Europa, por el hecho de tener un modelo social más equilibrado, tiene más fortalezas para el futuro? Sí, pero no caigamos en la exageración, porque la solidaridad social sin innovación también es un suicidio. Bueno, yo no soy político, así que nos estamos saliendo de mi campo.

Sí, ya sé, lo suyo es la psiquiatría. Por cierto, desde esta perspectiva, ¿se atrevería a explicar por qué el presidente francés, Nicolas Sarkozy, se ganó la confianza de tantos franceses y por qué la está perdiendo tan rápidamente? Creo que es muy sencillo: lo que nos gustaba a todos de Sarzoky –o, al menos, al 53% de los franceses– es que nos daba la sensación de que tenía muchas ganas de tomar las riendas. Había una historia de amor entre Francia y él. Y después, precisamente por sus relaciones afectivas, de repente esta historia de amor ha dejado de ser embriagadora porque él ha preferido la que tenía con mujeres un poco raras que atravesaban su universo emocional, y eso le ha hecho perder la relación que tenía con nosotros, con quienes le habíamos votado. Creo que ha perdido apoyo porque ha mostrado que le preocupaban más sus relaciones afectivas, que por supuesto también son muy importantes; pero para un presidente de la República, la relación afectiva primordial es con el país. Así que, de repente, nos sentimos engañados, como una mujer a la que han engañado con una amante. ¿Sabe a qué me refiero?

¿Francia contra Carla Bruni? Eso mismo. Francia es la mujer a la que Sarkozy ha engañado con Carla Bruni.

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05 May 2008

¿Qué ocurre en la mente de un pedófilo?

Escrito por: hirimotu el 05 May 2008 - URL Permanente

La condición de víctima y experiencias nocivas en la adolescencia están en el origen de la patología

JESÚS GARCÍA

¿Qué ocurre en la mente de un individuo para que se excite tocando a un menor? Los expertos no han dado aún con una respuesta clara para explicar esta patología, la pedofilia. Apuntan hipótesis: experiencias nocivas en la adolescencia o el hecho de haber sufrido abusos en el pasado pueden conducir al adulto por la senda del delito.

¿Qué ocurre en la mente de un individuo para que se excite tocando a un menor? Los expertos no han dado aún con una respuesta clara para explicar esta patología, la pedofilia. Apuntan hipótesis: experiencias nocivas en la adolescencia o el hecho de haber sufrido abusos en el pasado pueden conducir al adulto por la senda del delito. Los pedófilos sienten un impulso irrefrenable y saltan de la fantasía a la realidad. Y aunque Internet, con sus comunidades virtuales y foros, les ha dado alas, según los expertos, son pocos. La mayoría de abusos a críos se dan en casa. Lo que añade el incesto. Una fuerte depresión, el fracaso en las relaciones personales o la ingesta de alcohol pueden desinhibir a un individuo para que acabe abusando de su hija, nieta o sobrina. Con a, porque la mayoría de víctimas son niñas.

Gums and Friends. Es decir, Chicles y Amigos. Es el nombre con el que José A. P. bautizó su tienda de golosinas, en el apacible paseo de Vilanova (Barcelona), que da al puerto. El local sigue abierto, pero José ya no despacha a nadie. Está en la cárcel por supuestos abusos a dos niñas. Las víctimas son hijas de dos empleadas rumanas que trabajaban para él en una panadería. El hombre, de 33 años, se ganó la confianza de las pequeñas. Con argucias, las llevaba a Gums and Friends mientras sus madres vendían pan. En el almacén, las obligaba a masturbarle.

Cometió los abusos de forma reiterada. Un patrón que se repite en casi todos los pederastas, concluyen los expertos. Su perversa estrategia le funcionó hasta que una de las niñas no quiso seguir con el juego y se lo contó a la madre, que acudió a la policía. No era la primera vez que detenían a José por ese motivo. Los pederastas, insisten los psicólogos, reinciden porque no pueden frenar sus impulsos.

José vivía con su pareja en un piso contiguo a la tienda. Pasaba por ser un hombre "cordial y simpático". Su nombre ha sido borrado del buzón con tippex. Los vecinos se preguntan si hubiera podido actuar de otro modo. Lo más probable es que no. "Hay pedófilos que se contienen porque saben el daño que causan, o porque temen a la policía. Pero la mayoría acaban delinquiendo", opina Enrique Echeburúa, catedrático de Psicología Clínica en la Universidad del País Vasco, que recuerda que hay que distinguir entre pedofilia (un concepto clínico que indica atracción por los niños) y pederastia, que supone el delito de abusar de ellos. El primer paso de los pedófilos es consumir pornografía infantil. Más tarde contactan con sus posibles víctimas y "despliegan estrategias de seducción", sigue el experto.

La adolescencia es clave en el nacimiento de esta psicopatología. "Si el joven se excita con estímulos atípicos, como imágenes infantiles, puede acabar asociando placer sexual con niños", aclara Echeburúa. Esa hipótesis la corrobora Santiago Redondo, profesor de Psicología y Criminología de la Universidad de Barcelona: "El adolescente se inicia en el sexo pensando en niños. El problema es que reproduce esa experiencia en su imaginación".

La creencia, exaltada por el cine y la televisión, de que la víctima se convierte en verdugo, es cierta. Al menos, en parte. "Los niños de los que han abusado sufren interferencias en su desarrollo emocional. Por eso pueden tener comportamientos anómalos", indica Echeburúa. El responsable de tratamiento de la cárcel barcelonesa de Brians 2, Joan Carles Navarro, ha visitado a cientos de pederastas condenados y ha visto casos sorprendentes: "Un hombre admitió que abusaron de él a los 12 años; la misma edad que tenían sus víctimas. Entonces otro paciente se puso en pie y recordó, para su sorpresa, que también abusaron de él".

Los expertos consideran que la transformación de víctima en verdugo era más frecuente en el pasado, cuando no existía tratamiento alguno y los menores llevaban el asunto en el más absoluto secreto. Además, alertan de que puede darse el efecto contrario: el adulto ejerce una sobrevigilancia sobre el menor para evitar que él también tenga que sufrir. En todo caso, destacan los psicólogos, parece que en la pedofilia no hay factores genéticos implicados, aunque admiten que quedan terrenos por descubrir.

¿Cómo se distingue a un pedófilo? Los psicólogos sí han dado aquí con respuestas firmes, de manual. El pedófilo se muestra simpático al lado del niño; disfruta de una capacidad de atracción que le permite ganarse su confianza sin necesidad, por lo general, de usar la fuerza. El caso de Mari Luz es, en ese sentido, excepcional. Con los adultos, el pedófilo se siente incómodo. Procura rodearse de niños a través del trabajo y el tiempo libre: sacerdotes, monitores de colonias o vendedores de caramelos, entre otros. Casi todos son hombres.

Algo funciona mal en la mente de los pedófilos. Justifican su conducta. Para convencerse de que actúan bien alteran, si les conviene, su pensamiento. "Sufren distorsiones cognitivas. Se dicen a sí mismos que a los niños les gusta que les toquen, que no hay nada de malo en ello, que es otra forma de cariño", reflexiona Redondo. Se trata de una cómoda excusa y de un fraude, pues la relación "es asimétrica" y el niño "no está en condiciones de decidir qué quiere, aunque diga que sí", añade Echeburúa.

Internet ha reforzado su engaño. "Gracias a la Red, el individuo contacta con un grupo y se siente ubicado. Es un factor de riesgo", asegura Redondo. Los boy lovers -así se les llama en su refugio virtual- se prestan apoyo y comprensión desde el anonimato, lo que dificulta la acción policial. El fenómeno aún no ha sido abordado en toda su dimensión.

Según diversos estudios, más de un 20% de las niñas y un 10% de los niños han sido víctimas de abusos. Y no hay tantos pedófilos; de hecho, numéricamente son pocos. La razón es que la mayoría de abusos (más del 65%, según otros informes) se dan en casa y a manos de hombres que, en principio, prefieren a adultos para sus relaciones sexuales. Son los llamados "pedófilos circunstanciales" o "abusadores intrafamiliares". Se trata de personas que se interesan por los menores a raíz de alguna carencia. Hay tantos orígenes como circunstancias personales. "Ruptura de pareja, insatisfacción, depresión, búsqueda de experiencias nuevas, disponibilidad de los niños, soledad", resume Echeburúa. "Mezclan el afecto paterno-filial con el amor sexual. De alguna manera, los padres se enamoran de sus hijas", concluye Navarro. Si la obsesión se lleva al extremo, puede conducir a casos como el del austriaco Josef Fritzl, que abusó reiteradamente de su hija Elisabeth y la mantuvo encerrada en un sótano 24 años. Su caso sólo lo explican los expertos por una patología mucho más acentuada cuyas consecuencias no son, por fortuna, habituales.

¿Dónde está la frontera entre el cariño hacia los hijos y el abuso? La marca el sentido común. Y una señal muy obvia: la excitación. "Un adulto sano distingue entre el afecto y un componente sexual, que se manifiesta de forma evidente", señala Echeburúa. Al traspasar esa delgada línea, el adulto se desboca. A diferencia de los pedófilos desconocidos, prolongan los abusos indefinidamente, porque el niño está a su lado. El familiar -padre, tío, abuelo, hermano- seduce y amenaza según le convenga. Primero viene el cortejo: la niña como preferida de la casa. Sigue la complicidad: es un secreto entre los dos. Y el recurso previo a la violencia: si la niña se chiva, a su madre le pasará tal o cual cosa.

Superar el trauma es harto complicado. Más aún si el tormento se da en el hogar. Y no sólo porque los abusos son continuos, sino porque el niño se siente decepcionado y traicionado por los adultos. Para colmo, el episodio puede acabar con la estabilidad familiar. Las niñas se sienten culpables por no haberse dado cuenta de lo que ocurría. Una sensación que crece cuando el menor cuenta lo ocurrido. Los familiares, dicen los expertos, suelen hacer caso al menor. El asunto, sin embargo, compromete la estabilidad familiar. El niño se pregunta entonces si hubiera sido mejor estar callado. Renace así el sentimiento de culpa.

Eso, cuando el niño se da cuenta de lo que ocurre. Porque, si el daño se produce en una edad temprana (hasta los cinco años) puede percibirlo como algo "normal"; incluso como enamoramiento. ¿Por qué? "El abusador las manipula para crear un nexo de complicidad", afirma Mariana González, psicóloga de la Asociación de Asistencia a Mujeres Agredidas Sexualmente.

Si el abuso persiste, el menor despierta. La televisión o una charla con amigos pueden abrirle los ojos. O empieza a interesarse por compañeros de clase y rechaza el contacto con el abusador. Algunos menores deciden entonces hablar. "El familiar al que acude es clave. No puede ser un cómplice silencioso que no da la voz de alarma por miedo a lo que pasará", insiste González. A otros les cuesta más verbalizar. Pero los síntomas aparecen igual: "Introversión, agresividad, demanda de atención, alergias, erupciones... No se trata de pensar que nuestro hijo es víctima de abuso, sino de contemplar esa opción", sostiene González.

Los problemas afloran tarde o temprano. La mayoría de pacientes que acuden a la asociación son adultos. "Algunos, con 60 años, no lo han contado nunca. Viven el secreto como una losa. Cuando lo cuentan a la familia, mejoran", dice la psicóloga. ¿Qué les hace buscar ayuda tiempo después? "Suele ser una patología sexual. Pero a veces no. Por ejemplo, una madre tiene un bebé y ha de llevarlo a que lo vea el abuelo, el hombre que había abusado de ella".

Tratar a los pedófilos también resulta complejo. Sólo se les atiende cuando ya están en la cárcel. Un proyecto pionero en la cárcel de Brians demostró que los agresores sexuales bajo tratamiento tuvieron un nivel de reincidencia 14 puntos menor a los no tratados. Ahora el proyecto se llevará a una treintena de cárceles españolas. "Hay que trabajar mucho la empatía", dice Navarro, que ha visto casos de todo tipo. "Un preso nos contó que había tenido tres relaciones con mujeres. En los tres casos, la mujer tenía una niña de la misma edad y él ni se había dado cuenta". Redondo, por su parte, cree básico trabajar la prevención para "cortar por lo sano" si se detecta algún "incidente confuso" en la adolescencia.

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01 May 2008

Fito, fitipaldis & margaritas

Escrito por: hirimotu el 01 May 2008 - URL Permanente

Aquí lo tienes

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En este blog estamos de puente hasta el lunes

Escrito por: hirimotu el 01 May 2008 - URL Permanente

Queremos morder muchos palos, encontrar dientes de león, zanganear por las esquinas y descansar.
¡Que lo paséis bien!

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Firma Plataforma "Homeopatía Sí"

Escrito por: hirimotu el 01 May 2008 - URL Permanente

Estimado amigo o amiga,

El Ministerio de Sanidad y Consumo quiere publicar una Orden Ministerial claramente negativa para la homeopatía, ya que en ella se demandan unas tasas desorbitadas para los medicamentos homeopáticos, se niega la posibilidad de incorporar innovaciones farmacéuticas y, en definitiva, no se tiene en cuenta la especificidad de estos medicamentos.

De aprobarse con su redacción actual, esta Orden puede suponer una reducción drástica de los medicamentos que actualmente se encuentran disponibles en el mercado, con la consiguiente limitación de las opciones terapéuticas para las afecciones tratadas con estos medicamentos, desde alergias hasta nerviosismo infantil, dermatitis e incluso en cuidados paliativos, donde la homeopatía se utiliza para reducir efectos secundarios de la medicación convencional y mejorar la calidad de vida del paciente.

Los medicamentos homeopáticos hoy en día son utilizados por 2000 pediatras, 2600 médicos de otras especialidades y 3000 médicos generales. Además, los medicamentos homeopáticos tienen una utilización privilegiada en pacientes de riesgo, niños, embarazadas y ancianos polimedicados por su eficacia y la práctica ausencia de efectos adversos. La aprobación de la nueva Orden Ministerial sin las alegaciones que tanto la industria farmacéutica como diversas instituciones sanitarias, académicas y profesionales vamos a presentar al Ministerio supondría, entre otras cosas, acabar con la opción terapéutica que un gran número de pacientes encuentra en la homeopatía.

Por esta razón, solicitamos tu apoyo y te pedimos que con tu firma nos ayudes a modificar la Orden Ministerial. Dar tu apoyo es muy simple, sólo tienes que rellenar directamente los datos que te solicitamos a continuación.

Sin otro particular y agradeciendo de antemano tu colaboración a favor de una homeopatía de calidad y al alcance de todos los pacientes, recibe un cordial saludo.

Plataforma homeopatía sí

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30 Abr 2008

Aceptar la maldad en nuestra especie

Escrito por: hirimotu el 30 Abr 2008 - URL Permanente

ANÁLISIS: La casa de los horrores

No hay enfermedad

ALBERTO FERNÁNDEZ LIRIA 30/04/2008
Cuando la noticia de horrores como los cometidos por Josef Fritzl conmociona a la opinión pública, los profesionales de la salud mental nos vemos requeridos a responder qué tipo de mente enferma puede haberlos guiado. La respuesta es descorazonadora: no hay enfermedad a la que atribuir un comportamiento así.

Pensar que un comportamiento contrario a lo que consideramos humano es producto de una enfermedad nos evita el trance de aceptar la maldad en nuestra especie. Pero lo hace a un coste alto: el de negar la responsabilidad que tienen los individuos de sus actos y el de asociar, una vez más, por un motivo falso, la enfermedad mental grave con la violencia.

A veces, un trastorno psicótico puede llevar a cometer delitos: el individuo que cree que el enfermero que le ayuda es un miembro de la Gestapo que se propone arrancarle la información que él tiene para destruir el mundo, no debe ser considerado culpable de apuñalar al enfermero -cosa que nunca se propuso- sino de haber intentado defenderse a sí mismo y a la humanidad. Y sólo debe ser tratado para evitar que vea miembros de la Gestapo.

Pero no hay enfermedad mental que coarte la libertad de un Josef Fritzl, que ha demostrado una capacidad de manejo certerísima de la realidad y que, con seguridad, sabía lo reprobable de su conducta, que, por eso se preocupó de ocultar. No hay objeto de tratamiento psiquiátrico aquí. El mal que causó a sus hijos es irreparable. Que su caso no sirva para que, al explicarlo, causemos mal a inocentes. Porque empezamos a querer ver enfermos mentales donde sólo hay malvados y acabamos viendo malvados donde sólo hay enfermos mentales.

Alberto Fernández Liria es presidente de la Asociación Española de Neuropsiquiatría.

REPORTAJE: La casa de los horrores
Un país sentado en el diván
Austria se pregunta por qué se suceden tantos cautiverios de larga duración

J. GÓMEZ / J. RUDICH - Amstetten / Viena - 30/04/2008

Max Friedrich, catedrático de psiquiatría infantil en la Universidad de Viena, se preguntaba ayer al teléfono en la facultad de Medicina lo mismo que medio mundo. No han pasado dos años desde que liberaron a su paciente Natascha Kampusch. Secuestrada en un zulo de Baja Austria, la niña sufrió durante ocho años los abusos de un pedófilo. Friedrich es partidario de plantearse públicamente qué pasa en Austria. "Primero, estos hechos demuestran una preocupante carencia de valor cívico en la población". 8.760 días de mirar a otro lado y no querer saber qué sucede en la casa vecina.

Desde el nazismo, los espías están mal vistos. No se debe vigilar al vecino
El cautiverio de los hijos de Fritzl y el de Natascha Kampusch no han sido casos aislados. También se recuerda que en febrero de 2007 se descubrió en la ciudad de Linz que una madre había mantenido encerradas a sus hijas en condiciones miserables durante siete años, sin que nadie reaccionara. Y vuelve a la memoria de los austriacos el drama de Maria K, una joven de 23 años que padecía trastornos mentales y era maltratada y obligada por sus padres adoptivos a dormir en un sarcófago de madera en el jardín.

Echaba Friedrich mano del vocabulario psicoanalítico para exponer cómo "Sigmund Freud desarrolló con su hija la teoría de la represión, que muestra cómo los individuos son capaces de no ver lo que no quieren". "Que esta teoría venga de un austriaco no es ninguna casualidad; somos expertos", subraya el psiquiatra.

La historia reciente del país ha agravado esta tendencia según Friedrich, que recuerda la "Austria de los nazis, en la que todos eran espías y se denunciaban unos a otros, con el resultado de que en la sociedad de hoy, la denuncia y el espionaje son asuntos muy mal vistos". Tanto, que ni siquiera un crimen de este calibre captó la atención de los vecinos y las autoridades.

Del viejo Fritzl considera el psiquiatra que es "probablemente un hombre superdotado en lo intelectual", con una "descomunal vena narcisista: era el dios de abajo, ya que no podía serlo de arriba; como Lucifer, se hizo señor del infierno".

Otros expertos buscan explicaciones distintas, pero no muy lejanas. "Lo típico austriaco es el asunto de la autoridad, que viene de la época del imperio", comenta Leonardo Shey, un psicoanalista austro-argentino, que ejerce en Viena. "Fritzl representaba la autoridad en la familia y también para el vecindario era un tipo respetable y querido. Mucha gente aquí cierra los ojos a la realidad. Mientras una autoridad no intervenga todo está supuestamente bien. No hay rebelión, no hay coraje civil", afirma este especialista. "Lo que acaba de ocurrir en Amstetten es una oportunidad para repensar las cosas en Austria, si se tiene la valentía de reconocer que esta atrocidad no sólo es casualidad y mala suerte. Entonces habrá que pensar cómo cambiar para prevenir".

Armin Thurnher, director del atrevido semanario vienés Falter, describe esta sensación: "Otra vez está aquí. El mal con el que uno nunca cuenta. El mal incomprensible en un idilio con jardín y sótanos de cemento, que sólo después parece fantasmal". Aunque el ensayista aborda con cautela su propia tentación de interpretar lo incomprensible, admite que le llama la atención la profesión de Josef Fritzl, el autor del crimen. "La posguerra austriaca es una historia de técnicos. El técnico representa alguien muy trabajador, inocente y hábil". Recuerda que el secuestrador de Natascha Kampusch había estudiado ingeniería de comunicación, y también era ingeniero Franz Fuchs, el hombre que, de 1993 a 1997, aterrorizó Austria enviando cartas-bomba que construía en su dormitorio sin que se enteraran nunca sus padres, que miraban la tele en la sala contigua. El balance de las obsesiones de este ingeniero fueron cuatro muertos y 15 heridos.

Anoche, unas 200 personas se congregaron en la plaza principal de Amstetten, con velas encendidas para expresar, con un "mar de luces", su consternación por el caso de los Fritzl, informa Efe. El párroco Peter Bösendorfer dijo en el acto: "La tristeza, la ira, quizás también el odio, nos han acompañado en los últimos días. Tuvimos que tomar nota de que en nuestra ciudad había algo que no podíamos comprender".

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Zanganeando por las esquinas.

Los Budas y los Cristos nacen completos. Ni buscan el amor ni lo dan, porque ellos son el amor. Pero nosotros, que nacemos una y otra vez, debemos descubrir el significado del amor, debemos aprender a vivirlo como la flor vive su belleza.
Henri Miller - Insomnio

La muerte es un intento de resolver conflictos no tomando ninguna decisión. Al igual que todas las demás soluciones imposibles que el ego propugna, ésta tampoco resultará [...] Cuando tu cuerpo, tu ego y tus sueños hayan desaparecido, sabrás que eres eterno. Tal vez piensas que esto se logra con la muerte, pero con la muerte no se logra nada porque no es nada. Todo se logra con la vida, y la vida
forma parte de la mente y se encuentra en la mente.

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