24 Ene 2012

MALAWI: UN PAIS, UN LAGO

Escrito por: lorenzo el 24 Ene 2012 - URL Permanente

Entré en Malawi por una polvorienta carretera en la parte trasera de una camioneta entre cajas de mercancías. Qué mejor forma de entrar en un nuevo país! me dije. La frontera se llama “Entre Lagos” debido a su ubicación geográfica entre dos enormes lagos. Inmigración estaba en una vieja estación de tren y sin pago alguno de visado me dieron un mes de estancia en el país.

Después de un largo trayecto llegué a Liwonde, un pequeño pueblo entre un cruce de carreteras. Aquí comí algo y me dirigí a Monky Bay y de ahí a Cape Maclaire en una “matola” (como llaman en Malawi a las furgonetas miniban, en Mozambique las llaman “chapas”, en Tanzania “dalas dalas” y en Kenya “matatus”). Cape Maclair está en la orilla sur del lago Malawi (el antiguamente llamado lago Niassa) y llegué al atardecer, así que puede relajarme del largo día de viaje con un precioso atardecer, con el cielo púrpura y rojizo que se reflejaba en el agua del lago donde me di un baño refrescante.

Al día siguiente iría a bucear en el lago y disfruté de sus claras aguas, cristalinas y con muchos peces pequeños de colores. Dicen que la mayoría de peceras de los países desarrollados tienen peces de este lago. La inmersión que realicé fue profunda, a más de 35 metros y entre rocas gigantes que creaban pequeños túneles donde se filtraba la luz y dando una sensación muy misteriosa. Entre algún hueco pude ver algunos peces gato, llamados así por sus enormes bigotes. Algunos de estos ejemplares llegaban a hacer un metro de longitud y también los observé rodeados de sus pequeñas crías que se movían mimetizadas como si todas ellas fueran uno solo de mayor tamaño.

Frente a Cape Maclair hay algunas islas con exuberante vegetación y pude ver en algunos de sus árboles a águilas pescadoras, con el pecho de plumas blancas, elegantes, esperando a divisar a su presa para lanzarse en picado al agua. Estéticas rocas blancas, manchadas por el “guano” o excremento de algunas aves, salpicaban las orillas de estas islas.

Pasé otro día en Cape Maclair disfrutando de su playa, bañándome y paseando. Luego me dirían que en esta parte del lago las aguas tenían un microscopio gusano que se colaba por algunos poros de tu cuerpo desarrollando en tu interior una enfermedad llamada “bilharzia”. Unos japoneses que conocí allí dijeron que se tomaban unas pastillas para no desarrollar esa enfermedad, pero yo no podía hacer un viaje tan largo tomándome cientos de pastillas, algunas para la bilharzia, otras para la malaria, otras para no se qué. Decidí que no me tomaría productos químicos en mi viaje pues la gente local no lo hace y bien que viven con normalidad y espero no haberme equivocado. No obstante, pienso que el viajero occidental que viene a África viaja con muchos miedos que le impiden disfrutar realmente de este increíble continente. Queremos demasiada protección, seguridad, garantías, y eso no existe en ningún lugar del mundo.

De Cape Maclair regresé a Monky Bay donde tomé el ferry “Ilala” para dirigirme a la Isla de Licoma. El trayecto fue precioso. Su duración fue de más de un día, en una lenta navegación por esas aguas tranquilas y cristalinas del lago, descubriendo pequeños pueblos de pescadores en algunas de sus orillas, disfrutando del atardecer o del paso de alguna tormenta por la costa de Mozambique. Y cuando divisé la isla de Licoma había pasado una pequeña tormenta y junto a ella se dibujó un precioso arco iris.


Eso fue la premonición de los bonitos días que pasé allí, uno de ellos la Navidad. La isla de Licoma es preciosa, de vida tranquila y con playas salpicadas de enormes baobabs.


También bucee aquí y después de unos días tranquilos decidí irme hacia el norte de Malawi y después hacia Tanzania, pues quería pasar el fin de año en la isla de Zanzíbar. Así volví a embarcarme en el “Ilala” para llegar a Nkota kota, para desde aquí subir hacia el norte. Aquí me gustaría explicar una anécdota, pues no he explicado que los embarques y desembarques en el ferry “Ilala” se realizaban mediante unas pequeñas barcas que colgaban de sus laterales. Aquí cabían unas diez personas, así que había que hacer turnos y esperar que la barca llegase a tierra y regresase. En muchos países de Africa, para según que cosas rige una ley que es la de “hijo puta el último”. Me perdonareis la grosera expresión, pero no encuentro otra que la defina mejor. Todo el mundo quiere bajar el primero y se usa de todo para conseguirlo, empujones, codazos, etc. Pero cuando están embarcando algunas personas en las barcas para ir a tierra, desde la playa ya han salido otras barcas de pescadores para intentar subir al barco, con lo cual se viven situaciones realmente caóticas, por la ley que antes he mencionado. Sin esperar a que la barca que pretende desembarcar a pasajeros se aleje, la que viene de tierra se pone junto a esta y empieza a subir gente primero a la barca del ferry para subir a él.

Pero las horas más intensas que viví en cuanto a desembarques se refiere fue cuando llegué a Nkota kota, pues el Ferry llegó a las doce de la noche. Una oscura noche que amenazaba lluvia. Poder subir a la barca ya fue toda una proeza por lo que os he explicado anteriormente. Durante el trayecto a tierra no se veía nada, tan solo algo de agua que rodeaba la barca pues un foco del Ferry nos iba iluminando. Tronaba y algún relámpago iluminaba el horizonte, cuando de repente la barca encalló tocando fondo. Yo no podía ver la playa y creo que estábamos muy lejos de ella. Yo era el único blanco y todos empezaron a saltar al agua con sus enseres cargados en la cabeza. Pude ver como el agua les llegaba hasta la cintura y que se alejaban perdiéndolos de vista. No sabía que hacer, pues yo llevo dos mochilas y no podía ponérmelas en la cabeza como ellos. Aquello parecía el desembarco de Normandía, todos corriendo hacia la playa, saltando de la barca entre truenos y relámpagos en una noche cerrada. De repente llegó una barquita con menos calado y al ver al “blanco” pensaron en dinero y me ofrecieron acercarme a la playa por unas cuantas kuatchas (la moneda de Malawi). En total me costó, al cambio, un euro llegar sano y salvo a tierra y sin mojarme y a oscuras llegué a un backpacker donde dormir. Tuve que despertar al dueño, un amable alemán, que me ofreció un dormitorio en el que estaría yo solo. Al cabo de media hora, estaba en una confortable cama cubierta por una mosquitera y escuché como de repente se inició la tormenta con gran furia. Me alegré enormemente de estar en aquella cama pues no quería ni imaginarme que hubiera sido efectuar el desembarco unos minutos más tarde bajo aquél diluvio.

A los pocos días llegué a Tanzania, no sin antes propiciar, que el día de los Inocentes, el 28 de diciembre, me robaran en un autobús mi cámara de fotos compacta y mi ipod, y es que nunca se puede bajar la guardia. Algunas bonitas fotografías de Malawi se quedaron en la cámara que algún amigo de lo ajeno estará contemplando.

Curiosamente este hecho no me amargó ni lo más mínimo y eso que apreciaba esos dos objetos, pues la cámara pequeña me permite hacer fotografías en momentos y lugares que no es práctico sacar la cámara reflex y la ipod, era mi pequeño suministro de música. Se puede viajar sin música, pero os aseguro que con ella el viaje es mejor. Pero pensé en lo mucho que “nosotros” los ciudadanos de países occidentales y desarrollados hemos “quitado” y permitimos que todavía se “robe” a Africa muchas de sus riquezas naturales. ¿Qué significaba una cámara y un ipod ante nuestra conducta con este continente olvidado?

En el próximo post os escribo desde Tanzania. Buenas noches y buenos viajes.

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29 Sep 2011

BRASIL: ULTIMAS MARAVILLAS ANTES DE IRME

Escrito por: lorenzo el 29 Sep 2011 - URL Permanente

Después del Estado de Minas Gerais me fui a la capital de Brasil, Brasilia y de allí, más al norte, en el Estado de Goias, al Parque Nacional de la Chapada dos Veadeiros. No os escribiré sobre esta etapa del viaje, pues Brasilia no me interesó casi nada (a no ser que te encante la arquitectura, Brasilia no parece Brasil y si te gusta la arquitectura antes mejor ir a Barcelona y conocer lo que hizo el genio de Gaudí). Y sobre el PN de la Chapada es interesante pero prefiero dedicar mi último post de Brasil a tres lugares impresionantes a los que fui después. No obstante en el Álbum de Fotos he puesto de ambos sitios.

El primer lugar fue El Pantanal, en el Mato Groso. Un lugar inmenso de humedales y zonas que se inundan con las lluvias y que rebosa de vida. Allí hay “fazendas” privadas donde puedes dormir, comer, hacer safaris, etc., pero de precio elevado.

Yo encontré un campamento con todo incluido (comidas, dormir, excursiones y traslados al Pantanal) por 40 euros diarios, eso sí había que dormir en una hamaca, pero no me importó en absoluto. Allí hice excursiones nocturnas con 4x4, a caballo, en barca, pesca de pirañas y a pie por el Pantanal.
Fueron cuatro días geniales en un lugar especial. Pero como todo no puede ser, no vi el jaguar con el que encabezo este post, aunque si sus huellas en el barro y así, como en la foto, me lo imaginé observándome entre la maleza.

El segundo lugar donde fui después del Pantanal fue a Bonito, que a decir verdad, el pueblo no tiene nada de bonito aunque se llame así, pero su entorno y alrededores sí que son realmente bonitos.

Tiene una peculiar formación geológica que hace que sus ríos sean de aguas cristalinas y haya cuevas y cavernas con estalactitas y estalagmitas impresionantes. Así como otras inundadas donde se puede bucear. En Bonito disfruté del snorkel en el Rio de la Plata, donde pude ver muchísimos peces con una claridad nunca vista,

incluso había momentos en que dudaba si había o no agua.

También visité alguna caverna con algún lago de agua azul turquesa

y, como no, también bucee en una de esas cavernas y fue una experiencia especial. Adentrarse en la selva a pie, viendo tucanes y guacamayos azules, y de pronto ver una laguna con agua transparente y bucear allí, rodeado de la espesa vegetación y la luz zenital colándose en la caverna, fue mágico.

Y la tercera “perla” de Brasil (aunque ésta deba compartirla con Argentina) fueron las Cataratas de Iguazú.

Todo el mundo dice que son las más grandes y bonitas del mundo comparándolas con las cataratas Victoria en Zimbabwe y las Niágara en USA, pero para mi no se trata de cuales son más grandes o más altas, la belleza es algo muy subjetivo que depende de muchos factores. Realmente las Cataratas de Iguazú son impresionantes y de gran belleza, aunque el ser tan turísticas les resta un poco de encanto. Pasarelas y más pasarelas con tanta gente fotografiándolas me hace quedarme con las Cataratas Victoria, o el Salto del Ángel en Venezuela, o incluso con otras más desconocidas como las Epupa Falls de Namibia, donde tienes un contacto más íntimo y personal.


No obstante, debo reconocer que cuando me encontré frente a ellas me quedé sin habla, con la boca abierta, anonadado. Es una obra majestuosa de la naturaleza y un lugar que me alegré mucho de conocer.

Y desde Iguazú, me dirigí a Sao Paolo para tomar un avión que me llevaría a Cape Town, en Sudáfrica. Me voy de Brasil con mucha pena, pues han sido tres meses muy felices. Pero se que tan solo ponga un pie en África, mi corazón, que debe tener memoria de los sentimientos, me empezará a latir más deprisa y es que en África también he sido muy, muy feliz en viajes anteriores. Así que os escribo desde allí, desde el continente negro. Hasta pronto.

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31 May 2011

LAS GRANADINAS O LAS PERLAS DEL CARIBE

Escrito por: lorenzo el 31 May 2011 - URL Permanente

Las Granadinas son un conjunto de islas que junto con San Vicente forman parte del país llamado “San Vicente y las Granadinas”. Las llaman “Perlas del Caribe” y este nombre no defrauda al navegante o al viajero que las visita. A diferencia de las grandes islas como Guadalupe, Dominica, Martinica, Santa Lucía y San Vicente (de las que ya he hablado en posts anteriores) que se caracterizan por tener uno o diversos volcanes, algunos de ellos activos, y de gran altitud que dotan a la isla de una vegetación exuberante, frondosa y de selva tropical, las Granadinas, son pequeñas islas de muy poca altitud, más bien áridas pero que tienen unas de las bahías y playas más bonitas de las pequeñas Antillas.

Descendiendo hacia el sur, después de San Vicente, llegamos a Bequia, la primera isla de las Granadinas. Aquí veríamos nuestro primer tiburón del viaje que luego seguirían otros. Después de estar unos días en Bequia seguimos hacia Canouan, otra islita más al sur. Allí fondeamos en un solitario y precioso rincón donde permaneceríamos unos días de tranquilidad, pesca, buceo y tranquilidad. También visitamos el pueblo y repusimos alimentos y agua para el barco.

Después de Canouan vino la isla Mustique, una isla para gente “selecta”, pues nada más fondear nos pidieron un puñado de dólares por pasar tres días anclados en una pequeña bahía. Luego nos enteraríamos que en esta isla tienen casa Mike Jagger, Elton Jones, y otros famosos. Al ser una isla pequeña toda la población utiliza un medio de transporte muy curioso: un cochecito de golf. Es una isla que estaba muy bien cuidad, el césped impecable, las palmeras bien podadas y muy limpia. Eso sí, había una playa que hacía honor a su nombre… cuando se ponía el sol, salían los mosquitos para chuparte la sangre, y era imposible evitarlo.

De camino a la siguiente isla, Tobago Cays, realizamos uno de los mejores buceos en el Caribe. Tres de nosotros saltamos del barco en mar abierto y descendimos 20 m para llegar a una gran roca sumergida, que tan solo dejaba asomar una punta. Había grandes olas y corrientes. Fue un buceo arriesgado pero fue increíble: vimos más de siete tiburones, peces ángel, grupos de peces murciélago y jureles, etc. Los compañeros que se quedaron en el velero sufrían por nosotros pues durante 40 minutos no sabían donde estábamos. Antes de salir a superficie lancé una boya naranja para que nos viesen. Al salir las olas eran altísimas y no veía al velero, pero Jordi, el capitán, estaba cerca para recogernos.

Así llegamos a los cayos de Tobago (no confundirla con la isla junto a Venezuela de Trinidad y Tobago). Tobago Cays, como su nombre indica, son un conjunto de cayos de arrecife coralino donde se acumuló con los años arena fina de conchas y el mismo coral y donde crecieron posteriormente palmeras y otra vegetación. En Tobago Cays estuvimos fondeados detrás de la barrera coralina y buceando vimos mantas águila y muchas tortugas. Recuerdo también que aquellas noches eran de luna llena y mientras cenábamos en el exterior del barco pudimos ver la silueta de algún tiburón que pasaba junto al velero.

De Tobago Cays nos dirigimos a Union Island (siempre hacia el sur). Allí volvimos a reponer comida, agua y gas para el barco después de alguna pelea dialéctica con los "amables" vividores que se prestan a "ayudarte" por unos cuantos EC (se pronuncia ISI y es la moneda de muchas islas del las Antillas, el llamado Dolar del Caribe). Recuerdo una estancia en la bahía preciosa de “Chatam bay”, en Union Island.

De Union Island seguimos hacia la isla de Mayreau, otra islita maravillosa de las Granadinas. Allí hay una bahía donde solo una linea de palmeras separa la tranquila bahía de la zona Caribe con el agitado atlántico. En Mayreau también intentaron robarnos la zodiak, pero tuvimos suerte que había luna llena y la encontramos en una playa cercana. En el Caribe casi todos los barcos atan las zodiaks con un cable de acero para evitar los robos, pero la gente local sabe como eludir esos pequeños obstáculos.

De Mayreau, visitamos Palm Island, la última islita de Las Granadinas. Una bonita extensión de arena repleta de cocoteros. No obstante no nos quedamos mucho por ser propiedad de un gran Resort y ya nos habíamos acostumbrado a la soledad y entornos más salvajes.

En las Granadinas estuvimos aproximadamente un mes. Allí vivimos numerosísimas anécdotas pero creo que eso deberá esperar a un posible libro, pues creo que ya os he aburrido bastante.

Siento no tener muchas fotos de todos los lugares que os he citado. Pero curiosamente aquí entré en una fase apática con la fotografía. Preferí retener en mi retina la belleza que me rodeaba antes que verla a través de un pequeño visor. Esta “apatía fotográfica” no se me fue hasta pasados cinco meses, ya en Venezuela (donde me encuentro ahora), donde retomo la cámara nikkon para captar la exuberancia de este país. Por tanto, en los siguientes posts no podré mostraros bonitas fotografías. I'm sorry!

PD: Os compenso con unas bonitas fotos submarinas que sacamos en las Granadinas. Son del coral llamado cerebro donde viven criaturas pequeñas tan curiosas como estos gusanos que tienen la forma de arbolitos de navidad y los bubies, que són como la uña del dedo meñique y sacan la cabecita para observar al buceador. Y como no, el tiburón nodriza con una rémora en su cabeza.


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30 Abr 2011

PECES DEL CARIBE

Escrito por: lorenzo el 30 Abr 2011 - URL Permanente

Debería escribir sobre las muchas islas que he tenido el privilegio de conocer. Me quedé encallado en Santa Lucía pero luego le vinieron San Vicente y las Granadinas, Granada, Montserrat, Nevis y San Kitts, San Eustaquio, San Martin, Las Islas Vírgenes, San Bartolomé y Barbuda y Antigua. Ya se acaban los seis meses de navegación por estas aguas de color turquesa y os prometo escribir sobre alguna de estas islas y ojala pueda de todas. Todas con su idiosincrasia y su belleza propia. Pero quería escribir sobre la vida submarina, pues cuando viajo es muy importante para mí conocer el mundo submarino que rodea el lugar que visito. Y en el Caribe el buceo es una actividad imprescindible para disfrutar todavía más si cabe de las islas

Hace años ya bucee en el Caribe, concretamente en México, cerca de la isla de Cozumel, donde está el segundo arrecife más grande del mundo. Recordaba el mar Caribe con aguas calientes, con tortugas y enormes barracudas solitarias. Recuerdo haber visto allí mi primera tortuga. En seis meses navegando por el Caribe, esta vez por las pequeñas Antillas, y buceando en todas las islas las tortugas y las barracudas han sido compañeras inseparables de casi todos mis buceos. Es increíble la cantidad que hay de ellas, de todos los tamaños y caracteres. Algunas las he podido tocar y acompañar durante gran parte de la inmersión.

En cuanto a las barracudas siempre les había tenido gran respeto y mantenía las distancias con ellas. Ahora puedo decir que las conozco mejor e incluso me acerco bastante a ellas. No se dejan tocar y es mejor no intentarlo. Pero las he visto sobre una piedra dejándose limpiar los dientes por pequeños pececillos o lanzarse a comer pequeñas sardinas. En solitario o en pequeños grupos.

Pero el Caribe no son solo tortugas y barracudas. El fondo es de un gran colorido, por los corales blandos y duros, lilas, amarillos, granates, etc. Grandes ramas de gorgonias acogen a pequeños moluscos, como las coloridas “monedas del caribe”.

Esponjas barril y de otras formas imaginables. Los peces trompeta se camuflan entre las esponjas tubulares de color rojizo.

Peces cofre que te miran curiosos sin ningún temor.

O mantas rayas que rastrean el fondo arenoso para buscar sus presas, pequeños peces que se esconden bajo la arena. No obstante, la raya tiene un factor a favor, un pequeño radar que lanza señales eléctricas con las que localiza a los incautos pececillos.

Luego están los carángidos, peces parecidos a pequeños atunes, fuertes y que recorren grandes distancias por mar abierto. Suelen ir en grandes bancos y se alimentan de pequeñas sardinas.

Pero mis peces favoritos del caribe son los peces ángel. Los hay de diversos tipos: el ángel francés, negro y con franjas amarillas. Es muy vistoso y nada tímido hacia el buceador. Se acerca bastante y suele ir en pareja.

Luego está el ángel gris, elegante y tranquilo. No tan atrevido como el ángel francés pero también se deja acercar.

El más tímido de todos y también el más bonito de los tres es el ángel real. A la que te ve se va nadando a toda velocidad o busca un hueco para esconderse. Es dificilísimo de fotografiar pero a veces uno tiene la suerte de disfrutar un ratito de su compañía y ver de cerca sus vivos colores, amarillo y azul eléctrico, de su cuerpo.

Muchísimos otros peces habita estas aguas, como los peces mariposa, los sargentos, los peces loros, de todos los tamaños y colores, etc… Todos han sido compañeros inseparables de mis buceos.

Incluso pude disfrutar de bucear con tiburones, sobretodo con el tiburón nodriza abundante en las Granadinas y en las Islas Vírgenes. I aquí incluso pude ver al tiburón de arrecife.

En el Caribe también se puede realizar muchísimos buceos en barcos hundidos e incluso en las Vírgenes en algún avión hundido.

Y como colofón de este post os muestro la fotografía de un precioso pez que desde hace pocos años se encuentra en el Mar del Caribe.

Este bonito pez es el pez león (lLon Fish, en inglés). La pena es que el Mar Caribe no es su hábitat natural. Es un pez del indo pacífico que puede verse desde el Mar Rojo hasta Indonesia. Y os preguntaréis como ha ido ha parar este pez al Mar Caribe. Efectivamente, la mano del hombre está detrás. Hace unos 15 años se les escapó a un Acuario de Florida en Estados Unidos y poco a poco ha ido expandiéndose hacia el sur. Ahora es un bonito pez para los buceadores pero una gran amenaza para las especies autóctonas que tienen a un terrible depredador desconocido para ellas que lo convierten en un terrible rival.

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04 Sep 2010

AUSTRALIA (1 PARTE): QUEENSLAND

Escrito por: lorenzo el 04 Sep 2010 - URL Permanente

Australia me recibió de una forma antipática. A las seis de una mañana lluviosa y gris llegué a Cairns en un vuelo nocturno procedente de Tokio. Pero tenía todos los números para ser importunado por los señores de aduanas. Mis números eran llegar con mochila y sin afeitar, en un vuelo donde todos eran ricos japoneses y yo el único occidental, y que como sabían las autoridades australianas, tan solo una semana antes había comprado el vuelo. Confiado de mi no me percaté de que me había tocado la rifa hasta que un agente se acercó a mi y me empezó ha hacer preguntas extrañas. Primero me preguntó si había entendido bien el formulario en inglés que hay que rellenar antes de pasar la frontera. Le dije que sí. Insistió varias veces e incluso lo repasé (no llevaba explosivos, ni drogas ni más de diez mil dolares, etc), seguro le dije que sí que lo había entendido. Me volvió a decir que tenían uno en español por si lo quería volver a rellenar. La cosa rallaba el absurdo, incluso pensé a ver si había una frase críptica escondida en el formulario a especie de trampa. Pero le dije que sí, que estaba seguro. Y me hicieron pasar a parte y me invitaron a abrir mi mochila. Mientras me hacían preguntas con tono amable y paternalista. Primero si era profesor, lo cual lo acababa de leer en el formulario y si quería entrar en Australia para buscar trabajo. Esa pregunta me sacó de quicio (interior claro, por fuera aparentaba una mansa ovejita, pero que se creerán estos, pensaba en mi interior, tengo tres trabajos en mi país de los cuales estoy muy satisfecho y me dan (daban, mejor dicho) un salario que seguro supera al de este funcionario…), no respondí estoy dando una vuelta al mundo y ya tengo billete de salida de Australia para finales de septiembre. Luego me preguntó: ¿narcóticos, pornografía, etc.? Preguntarme eso a mi… que llevo una vida más pura que muchos religiosos, que me voy a dormir a las 9 o 10 de la noche y que no salgo a bares de copas ni otros vicios… le respondí en inglés: No sir, no narcotics, no women, no drink. Se pensó que me estaba cachondeando. No le debía cuadrar que un español no tuviera vicios y me preguntó si tenía cámara fotográfica. ¿Of course? Le contesté, de eso si que tengo. Saqué la reflex, la pequeña digital e incluso el móvil que también hace fotos. Incauto de mi… las quería para pasar una especie de trapito, al estilo de C.S.I para luego darle el trapito a otro funcionario que le dijo: “narcotics examiner”. Enseguida empecé a pensar si mi cámara la habría tocado alguien… mi corazón empezó a latir más deprisa… hasta que hizo la pregunta que esperaba oír hacía rato: ¿Y de que da usted clases?, Criminal law (Derecho Penal) le dije. Eso le confundió. Vi entonces que mi nerviosismo se lo acababa de pasar a él. Volvió el funcionario con el pañito diciendo “clean” (limpio) y el registro acabó con unas amables palabras de: “enjoy your visit in Australia” (disfruta de Australia).

Esto confirmó mi teoría de que nuestro mundo “civilizado” todavía es esclavo de las apariencias. Un mochilero sin afeitar debe llevar drogas, en cambio las parejas de novios japoneses van a disfrutar del sol Australiano… Por eso, me dije, sigue entrando droga y otros sujetos desaprensivos en todos los países y a veces incluso en nuestras vidas.

Llovía en Cairns, incluso le pregunté a una amable camarera donde fui a desayunar si era la “dry seasson” (estación seca) como había leído. Y me dijo que sí, pero que llevaba tres semanas lloviendo y que el tiempo estaba un poco loco.

Pero, con el optimismo que me caracteriza, pensé que al día siguiente saldría el sol. Y no fue así. Salió esa misma tarde y ya no dejaría de lucir en todos los días que estuve en Cairns. De hecho la apatía del recibimiento a Australia se transformó en todo lo contrario en cuestión de horas. Esa misma tarde contraté un crucero para bucear en la Gran Barrera de Coral y estuve cuatro días haciendo un buceo espectacular, con días de sol, compañeros majos en el barco, agua de una visibilidad increíble, tiburones, meros enormes, etc… Os podría explicar muchas otras curiosas anécdotas como varías rémoras que venían a engancharse en el pelo de mis piernas mientras buceaba y ello provocó que alguien dijese que los peces me querían. De hecho algún día tendría que hacer un post exclusivo con todas las anécdotas que me han ocurrido en muchos países por mi condición de “hombre de bastante pelo”, como en Uganda, que los niños se entretenían en “enganchar” flores en los pelos de mis piernas, etc… Pero tanta anécdota haría que esto, en lugar de un post pareciese un libro, y nadie ha entrado en este Blog para leer ningún libro.

Así que los restantes días que pasé en Cairns también fueron estupendos visitando la ciudad y su precioso Jardín Botánico y a varios quilómetros más al norte, visité “Cape Tribulation” y el río Diantre, preciosa zona de playas vírgenes y bosque tropical. Así pasé mi primera semana Australiana… como podéis ver, llena de aventuras. Y de aquí me voy hacia Darwin, al norte de Australia.

Todas las fotografías son de Cairns, Cap Tribulation, Lizard Island y Port Douglas en Queensland así como de la Gran Barrera de Coral desde el barco donde estuve buceando y desde el aire. Espero os hayan gustado.

Pero que fácil es hacer bonitas fotografías cuando la belleza rezuma ante tus ojos.

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01 Feb 2010

BUCEAR EN LAS ISLAS GALÁPAGOS

Escrito por: lorenzo el 01 Feb 2010 - URL Permanente

Por lo que se trata de vida animal submarina, las Islas Galápagos están exultantes. La primera semana hice buceo en diferentes islas pero donde la vida marina es impresionante es en los Islotes más lejanos de Wolf y Darwin. Allí cientos de escuelas de tiburones martillos pasan ante tus ojos y se acercan muchísimo hasta que respiras y las burbujas les hacen retirarse. A veces aguantaba la respiración lo máximo que podía agazapado en una roca y se acercaban hasta un palmo de mí. En otro punto son los tiburones galapagueños los que te rodean y también se acercan curiosos. Es una sensación extraña estar rodeado de una veintena o más tiburones de un par de metros de longitud, musculosos y con esa mirada tan fría que tienen. Pero nunca han atacado a ningún buceador y es que Spielberg les dio una mala fama de animales agresivos. Ello sin contar con las fábulas de otras economías que atribuyen no se que atributos a sus aletas y los están exterminando.

Y también vi al enorme tiburón ballena. El pez más grande del mundo. Puede superar los catorce metros de longitud y a pesar de ser como un autobús bajo el más, es pacífico y tranquilo. Su piel es de un azul aterciopelado y tiene unos topos blancos, con una enorme boca por donde filtra el plancton, pues es de lo que se alimenta. Siempre está rodeado de rémoras u otros peces que viven bajo su protección. Es como un arrecife moviéndose.

Al final de algunas inmersiones en Darwin también nos acompañaron multitud de delfines. Hacían piruetas junto a mi, quizás como una forma amistosa de comunicarse. Fue increíble.

También era la temporada de reproducción de las tortugas y había muchísimas nadando placidamente junto a ti y podías estar a su lado sin que se marchasen.

Y si hay algo que es maravilloso en las Islas Galápagos para todo amante del agua y de la fauna de estas islas es poder bucear o hacer snorkeling junto a los lobos marinos (sea lions en inglés). Son muy sociables y juguetones. Hacen piruetas y te lanzan burbujas y pasan rozándote para luego quedarse parados mirándote. Si les imitas siguen con sus juegos. A veces cogen piedras del fondo del mar con la boca y con el morro les dan golpecitos.

Otra especie marina de la que se puede disfrutar en estas islas para los amantes de la vida submarina son las mantas que hay de muchas especies. La más grande, manta birostris (mal llamada “manta diablo”) o otras más pequeñas como las mantas rayas o las ratón, etc. A veces nadan en grandes grupos y es una visión espectacular.

Pero no menos valor tienen otras especies como el caballito de mar, peces cirujanos, peces de arrecife de coral como peces loro o mariposas, etc… O sea, un esplendor de vida submarina. Hasta pronto.

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30 Nov 2009

VIAJE A LAS ISLAS ENCANTADAS

Escrito por: lorenzo el 30 Nov 2009 - URL Permanente

En unos pocos días viajaré hacia unas islas especiales para mi. Hace muchos años que soñaba con viajar a esas “Islas” tan peculiares. ¿Cuáles pueden ser?

Desde pequeño las islas me han fascinado, por ser un milagro entre tanto océano, entre tanta agua brava que batía contra ellas. Los arrecifes de coral las protegían y las dotaba de arena blanca y fina como la harina. Otras eran perfectos volcanes, repletos de vegetación gracias a la visita de los pájaros y las abundantes lluvias. Y en ellas suelen vivir personas auténticas que han permanecido aisladas de otras gentes, creando una cultura propia, unas costumbres únicas y una idiosincrasia riquísima. Desde hace muchos inviernos que viajo a descubrir alguna de ellas y de paso me alejo del frío invierno de mi casa (y de paso también huyo de esta invasión de consumismo y felicidad hipócrita de los días de navidad). He visitado Islandia y Groenlandia, Madeira, las Islas Maldivas, las Islas Indonesias de Bali y Flores, las Islas Mascareñas (Reunión, Mauricio y Rodrigues), y las islas swahilis de la costa africana (Zanzíbar, Pemba y Mafia) o Madagascar o las nuestras Islas Canarias y Baleares,….etc. No sabría cual elegir entre todas ellas y a todas volvería sin pensármelo. Todas ellas me han dado mucho más de lo que me esperaba encontrar y en muchas de ellas me hubiera quedado más tiempo del que tenía disponible. Siempre que viajo me falta tiempo (y eso pronto lo remediaré).

A las Islas que viajo ahora, como he dicho al principio, soñaba con conocerlas desde mucho tiempo atrás. Cuando leía de joven libros de grandes navegantes que circunvalaban la Tierra y pasaban casi obligatoriamente por ellas para cruzar el Pacífico. En ellas explicaban cosas fantásticas, como la existencia de pingüinos en latitudes ecuatoriales. Los piratas también quisieron adjudicárselas y mientras las utilizaban de avituallamiento (de madera, de carne de tortuga, etc.)

Hace años las llamaron las Islas Encantadas (hoy oficialmente Archipiélago de Colón) y ahora todo el mundo las conoce por el nombre de una tortuga, que a su vez, esta tortuga adquirió de los españoles, por un tipo de silla de montar a la que se asemeja. Ahora, antes de partir hacia ellas, me hago un lío con sus nombres, pues tienen tres cada una. El nombre que le dieron los ingleses, el que le dieron los españoles y el oficial que le dieron los…

Grandes teorías nacieron de la observación de su flora y de su fauna y revolucionaron el mundo de la ciencia. Son de origen volcánico y la última erupción fue en este año en la Isla Fernandina. Aunque todo el mundo las conoce por un célebre biólogo que las visitó, la primera expedición científica que llegó a ellas fue dirigida por los españoles que envió al gran navegante Malaspina.

Como las grandes acontecimientos de la Humanidad se descubrieron por azar en 1535 por un dominico de Panamá que se dirigía a Perú para dirimir en una disputa entre Pizarro y sus secuaces tras conquistar al imperio Inca.

Espero vivir en ellas algunos de mis sueños y empaparme de tanta historia y amor por la naturaleza. Bucearé, navegaré, caminaré, descubriré…. y sobretodo me fascinaré.

Hasta pronto amigos y amigas. Vuelvo con relatos de esas Islas que estoy seguro todos vosotros ya habréis descubierto cuales son.

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23 Dic 2008

PECES DEL INDICO

Escrito por: lorenzo el 23 Dic 2008 - URL Permanente

Nunca había hecho un post sobre peces, cuando són una de mi gran pasión, y cuando viajo intento conocer también los del lugar. Sus colores son inimaginables al igual que sus nombres.

Cuando buceas es como si volases, como si flotases por un universo azul y todo lo que descubres tiene formas y colores que nada tienen que ver con los de la superficie. Aquí abajo, en las profundidades todo es diferente. La vida es diferente.

Como muestras, algunas fotos que he hecho estos días. La primera es de nuestro amigo Tigerfish (en inglés pez tigre, pero en castellano Pez Ballesta). Os habéis fijado que dientes! Algunos són agresivos y protegen su territorio, pero este era todo un bonachón al que pude hasta tocar.

Aquí tenemos al pez escorpión o en iglés Lionfish. A este mejor no tocarlo, pues con sus plumas de indio te avisa que pica. En realidad sus plumas son finas agujas con veneno, aunque es precioso.

Y aquí nuestro compañero de inmersiones el pez murciélago, esta vez en nombre coincide con el inglés, batfish. Aunque en latín se llama platax platax. Cuantos nombres para los peces, no?

Suele ir acompañado con muchos de los suyos y encontrárselos juntos es una imagen preciosa.


Y aquí el dificilísimo de encontrar, el pez hoja. Su camuflage es tan perfecto que tienes que ser un experimentado buceador para encontrarlo. Pues su tamaño suelo ser de unos pocos centímetros. Si os fijais se puede distinguir el ojo a la izquierda y un piececito. Su cresta tine forma de hoja. Inolvidable.

Y el último por hoy, el pez payaso, que desde la protección de su anémona urticante te mira fijamente diciéndote..."y tu quien eres?". Su vestido lo hace ser la atracción de los buceadores, aunque en la anémona, si eres observador también se pueden descubrir otros moradores, como gambitas o pequeños crustaceos.

Viajar también es descubrir otros mundos desconocidos y con este post os he intentado presentar a algunos de mis amigos del Indico. Espero os haya gustado. Un abrazo.

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