22 May 2012

ISRAEL (1ª PARTE): UNA LECCIÓN DE HUMILDAD

Escrito por: lorenzo el 22 May 2012 - URL Permanente

Después de Egipto mi intención era subir por Jordania e Israel camino hacia Turquía, la puerta de Europa y de aquí hacia casa. Tenía pocas esperanzas de entrar en Israel, por dos motivos: el primero y más importante por tener mi pasaporte con una vigencia inferior a los seis meses, e Israel es un país que tiene fama de ser muy estricto con estos requisitos (ya intenté renovar mi pasaporte en la Embajada española de El Cairo, pero no me ayudaron al respecto). El segundo motivo era que en mi viaje había pasado por países “sospechosos” para los Israelíes, como Sudán. Por eso decidí viajar primero hacia Jordania y de allí intentar la entrada a Israel.

Así pues, me dirigí hacia Nuweiba, en la península del Sinaí de Egipto, desde donde parte un ferry todos los días hacia Aqaba, en Jordania. Pero al llegar por la mañana, me dijeron que el ferry estaba completo y debía esperar al día siguiente a la tarde. Ya que me veía en la tesitura de esperar un día y medio en Nuweiba pensé que podía probar suerte en cruzar de Egipto a Israel, pues había una frontera terrestre en Eilat,a pocos quilómetros de Nuweiba. La frontera Egipcia era todo lo contrario a la Israelí. En la Egipcia costaba ver un funcionario, es más debías buscarlo tu para que te sellase el pasaporte. En la Israelí hay muchos funcionarios y todos armados hasta los dientes. Como iba totalmente convencido de que no me iban a dejar pasar y que debería regresar a Nuweiba para tomar el ferry a Jordania, iba muy tranquilo, y esta actitud en una frontera ayuda mucho. Mientras hacía cola para pasar al país veía como a todos les sellaban el pasaporte sin problemas y se marchaban hasta que llegaron a mí. Al ver tantos sellos en mi pasaporte tardó un poco hasta que llegó la pregunta que me esperaba: ¿Ha visitado usted Sudán y Tanzania? Sí, claro respondí. Pues siéntese allí. Después de una espera una agente israelí me sometió a un duro y largo interrogatorio en una pequeña habitación. Con mi pasaporte en mano me preguntó de todo, no solo sobre mi viaje sino sobre mi vida personal. Pero de pronto sentí que había una esperanza y que podría entrar en Israel, y es que en todo el interrogatorio no me dijeron en ningún momento que mi pasaporte no tenía la validez de seis meses. Y también que, a pesar de haber visitado países que no eran del gusto de Israel, como Sudán, lo había hecho como fruto de cruzar de sur a norte todo el continente Africano y no por “motivos ocultos”. Después de un largo rato esperando me dejaron entrar en Israel. Eilat no me gustó. Es una ciudad sin personalidad, artificial, como un parque temático destinado al turismo Israelí, con grandes cadenas hoteleras junto al mar rojo. Y es que mientras en el resto de Israel hace un frío que pela en invierno, en Eilat luce el sol y el Mar Rojo invita a todo tipo de actividades acuáticas.

Una vez me vi dentro de Israel tuve que improvisar, pues como dije antes, no pensé que iba a conseguir entrar y no llevaba nada preparado. Pensé que mi práctica viajera me había dotado de todos los conocimientos prácticos para salir airoso de una situación así, pero no, cuando más confiado estás, viene un taxista y te da una lección de humildad y te dice que en la vida del viajero todavía hay mucho que aprender y estar alerta en todo momento. Cometí un error de principiante, cuando ya llevaba más de 25 países a mis espaldas y muchas batallas con todo tipo de truhanes que pretenden aliviarte tu cartera. Al entrar en Israel y ver que era tan civilizada y moderna, le pregunté a “un personaje” que había cerca de la frontera, donde estaba la estación de autobús para ir a Jerusalén. El individuo en cuestión resultó ser un taxista. Algún día dedicaré uno de mis posts a esta especie humana que para el viajero independiente suele ser alguien a evitar. Me dijo que la estación de buses estaba lejos y que él sabía los horarios y que el siguiente autobús a Jerusalén salía en 20 minutos, que si me llevaba llegaría a tiempo sino debería quedarme en Eilat. Ya dije antes que me confié y eso significa que le creí y no solo le creí sino que me subí a su taxi sin preguntar el precio. Craso error, pues el hábil taxista no puso el taxímetro. En muchos países del mundo, los taxis no tienen taxímetro y debes negociar el precio antes de subirte si no quieres llevarte un susto de muerte al finalizar el trayecto. Era tal mi emoción de haber entrado en Israel que me olvidé de toda mi experiencia viajera. Al llegar a la estación de autobuses con las prisas de que perdía el último autobús a Jerusalén, el taxista me pidió una cantidad desorbitada para el trayecto que habíamos hecho pero como “estaba siendo tan amable” (me habló que adoraba mi ciudad “Barcelona”, etc.) me ablandó el corazón y decidí pagar lo que me pidió. Pero ahí no acabó su “estafa”, pues antes de bajarme del taxi me pregunta “inocente”: ¿Cómo pagarás el autobús? ¿Si quieres te cambio la moneda que lleves por Shequels –la moneda israelí-? Y accedí. A los pocos minutos me daría cuenta de todos los errores que había cometido. En primer lugar había un autobús por menos de un euro que te llevaba desde la frontera a la estación de autobuses, por lo que no debía haberme gastado unos 12 euros en un taxi por un trayecto relativamente corto. En segundo lugar salían continuamente autobuses para Jerusalén, no siendo cierto que si perdía el que el taxista me dijo me debiera quedar en Eilat, es más, el que el me dijo lo perdí igualmente porque ya estaban todos los asientos vendidos y tuve que esperar igualmente al siguiente. En tercer lugar, en ese tiempo de espera averigüé en la estación de autobuses el cambio oficial de la moneda y me di cuenta que el taxista me había timado con unos 20 euros, al cambio, cuando el me decía que me cambiaba sin “ánimo de lucro” sino para hacerme un favor. Ahora entiendo como aquel taxista tenía como taxi un mercedes último modelo.

Por un momento casi me entra una depresión, ¿cómo me había pasado eso a mi, un viajero experimentado que había cruzado selvas, desiertos, mares y montañas? ¿yo que me las había tenido con todo tipo de piratas y estafadores? La respuesta es que al entrar en Israel me confié, confié en esa persona y cuando viajas antes de confiar debes contrastar la información que te dan. Si tan solo hubiera preguntado a alguien más en la frontera de Eilat como ir a la estación de autobuses seguro que me habría enterado de que había una parada de autobús allí mismo, y que para cambiar dinero podía hacerlo en un establecimiento oficial o sacar directamente con mi tarjeta en un cajero, y de los horarios de los autobuses, etc. Y es que la sorpresa de entrar en Israel me cegó e hizo olvidarme de toda mi experiencia. Para mi fue una lección de humildad, cuando llevaba casi dos años dando la vuelta al mundo me creía atesorar la experiencia suficiente para no dejarme timar, y al menor despiste, caí en el truco más tonto y de viajero candoroso Pero como hago en situaciones similares, el disgusto me dura poco, porque me lo tomo como una lección más para seguir aprendiendo, también porque al fin y al cabo me supuso la pérdida de unos 30 o 40 euros, que no es la muerte de nadie. . Así que de nuevo alegre y contento subí a un autobús que me llevó de la soleada Eilat a la gélida Jerusalén.

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30 Abr 2012

KENYA: KINGS OF KIBERA

Escrito por: lorenzo el 30 Abr 2012 - URL Permanente


Llegué a Nairobi y me alojé en un sencillo hostel frente a la estación de autobuses del centro de la ciudad. Después de dejar las cosas me senté en un sofá para descansar un rato y tomé una revista que había por allí encima. Me resultó muy curioso que al abrirla apareciese una foto del Caribe a toda plana, concretamente era de Tobago Cays, en San Vicente y las Granadinas, donde estuve hacía justo un año atrás. Pero dicen que las casualidades no existen pero vosotros me diréis después de leer lo que ahora os explicaré. Cuando acabé de recortar esa fotografía por los recuerdos que me traía apareció por la puerta del hostel Nicolau Mallol. ¿Y quién es Nico Mallol os pregutaréis? Pues resulta que a Nico lo conocí en el Caribe justo también hacía un año. Él es capitán de barco y llevaba a unos turistas en un catamarán cuando coincidimos en San Vicente. Me explicó que hacía 8 años había creado una ONG en un suburbio de Nairobi, en el barrio de Kibera, llamado “Kings of Kibera”, donde tenía en una casa a entre 10 o 15 niños, a los cuales proveía de techo, comida y educación. Nico me preguntó si quería conocer el lugar.

No podía creérmelo: ¿Nairobi, Caribe, Nico… qué conexión había con todo eso? ¡Claro que quería conocerlo! Me explicó que tenía una reunión con la gente con la que colaboraba y que me dirigiese al barrio sobre la hora de comer. Pero también me dijo que al bajar del autobús no caminase solo por aquél barrio, era peligroso y que le llamase enseguida y me vendría a buscar o enviaría a alguien. Y así lo hice. Vino a buscarme un joven alto y fornido y me dijo que le siguiera. Empezamos a introducirnos en un laberinto de estrechos pasillos de barro por el cual bajaba agua sucia y maloliente entre restos de basura. Allí se abrían puertas y ventanas donde vi a niños jugar o a mujeres cocinar o tender la ropa. Y en una de esas puertas entramos y volví a ver a Nicolás.

Me enseñó el centro, un humilde local pero que habían habilitado para tener dormitorios con literas, lavabos y duchas, cocina y escuela y también había un pequeño patio con plantas y dibujos en las paredes.


Allí descubrí como de una forma sencilla se puede obrar un pequeño milagro en una zona muy necesitada de Africa. Con pocos recursos daba esperanza a una docena de niños.

Me presentó a su equipo y algunos de los profesores eran ex alumnos del centro que han seguido allí como colaboradores. Fuimos a comer juntos y me explicaron muchas anécdotas. Reímos con los niños y le dije que cuando regresase a Barcelona nos volveríamos a ver, pues me gustaría implicarme en un proyecto como el suyo.

PD: PARA COLABORAR CON "KINGS OF KIBERA" IR A WWW.KINGSOFKIBERABLOG.BLOGSPOT.COM.ES

CON MUY POCO SE PUEDE HACER MUCHO.

BUENAS NOCCHES Y GRACIAS


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09 Abr 2012

EGIPTO: MUCHO MÁS QUE PIRÁMIDES

Escrito por: lorenzo el 09 Abr 2012 - URL Permanente

La última vez os dejé en Sudán, concretamente en Wadi Halfa, ese pequeño pueblo fronterizo desde el cual se toma un ferry que navega el lago Nasser hacia Egipto. Aquella noche dormí sobre el duro cemento pero la noche siguiente en el ferry no sería mucho mejor, pues el trayecto nocturno duraba unas 11 horas y con un poco de suerte dispuse de un banco de madera para recostarme.

Cuando llegué a Asuán lo primero que hice fue buscar un hostel con una buena cama yademás estaba frente al Río Nilo, con espléndidas vistas. Una vez lo encontré recorrí la interesante ciudad, sus bazares, sus museos, sus calles estrechas y repletas de comercios. Egipto siempre me ha gustado. De hecho es la tercera vez que visitaba el país, aunque en las dos anteriores fue más para bucear en el Mar Rojo que para recorrer el país. Esta vez lo haría al revés, pretendía descubrir más el país y accesoriamente bucear, pues uno no se puede ir de Egipto sin sumergirse en el fantástico Mar Rojo.

En Asuán visité Abu Simbel, templo precioso, de los más bonitos juntos las Pirámides de Giza, su jardín botánico y su isla de Elephantina, donde vive una minoría de Nubios.

De Asuán subí hacia Luxor, ciudad que ya conocía pero a la que me gustó volverme a detener y pasear por su bazar, por Karnak, etc. Aproveché en Luxor a realizar algo que hacía mucho tiempo tenía ganas de hacer, que era viajar en globo. Tuve oportunidades de ello en el Masai Mara en Kenya o en la Capadocia en Turquía, pero por el alto precio no lo realizé –sobre 150 euros-. En Luxor, un viaje fantástico en globo, entre el río Nilo y el Desierto, contemplando los templos desde el aire, el verdor en la rivera del río y la hipnótica visión del desierto y por menos de 30 euros al cambio.

Segui ascendiendo el país junto al Nilo, tal como hice en Sudán, hasta Luxor, luego me adentré en el Desierto hacia el oeste de Egipto. Estuve en los Oasis de Fárafra y Bahariyya. Allí disfruté de ese vergel que son los Oasis entre la dureza de la inmensidad del deseirto. En los Oasis, había agua, y manantiales de agua caliente, lagos, dátiles, almendras, olivos,… rebosaba la vida.

Además recorrí un par de lugares de una belleza cautivante como fueron el llamado “desierto blanco” y el “desierto negro”.

Después llegué a la capital de El Cairo. Sabía que Egipto estaba sin gobierno y que había momentos de situaciones tensas entre la población y las fuerzas del orden, pero yo no tuve ningún problema. La gente hacía una vida normal y yo les imité. Eso no me impidió ver que por algunas calles parecía que el país estuviera en guerra: barricadas, tanquetas, militares armados hasta los dientes, etc. Pero cuando paseando veía una calle así, me iba hacia otro lugar pues no quería encontrarme allí si estallaba en ese momento una pequeña rebelión. En el Cairo visité las Pirámides de Giza y el Museo de la ciudad, que éste, más que un museo parece un depósito de objetos, aunque quizás culpa de ello lo tengan otros museos europeos que han dejado sin las mejores piezas a Egipto. No obstante me encantó pasear por esos pasillos rodeado de tanta historia, entre momias, sarcófagos, etc.

En El Cairo tuve que ir a la Embajada Española para hacerles unas preguntas sobre mi pasaporte, pues me vencía en 5 meses y muchos países te piden una vigencia superior a los 6 meses para poder entrar. Y después de Egipto iba a visitar Jordania e Israel, y de Israel me habían hablado de las dificultades para entrar y que sin esa vigencia superior a los 6 meses no me dejarían entrar. Pues bien, la Embajada Española, no solo no me ayudó (pues me dijo que un nuevo pasaporte me tardaría un mes… pues bla, bla, bla.) sino que me preguntaron hacia donde me dirigía ahora. Les dije mi intención de ir hacia la Península del Sinaí y luego a Israel. La funcionaria enseguida me preguntó si viajaba solo y le dije que sí. Pues bien, me dijo textualmente: “yo no te digo que no vayas, pero te desaconsejamos totalmente que visites esas zonas. Hace unas semanas han secuestrado a unos extranjeros e incluso se ha producido la muerte de algún otro”. Conclusión: no debería haber ido a la Embajada Española. Me fui al hostel y estuve pensando que hacía. Se me ocurrió ir a la Embajada de Israel en el Cairo para obtener el visado antes de llegar a sus fronteras, para ir sobre seguro. Cuando llego a la Embajada me dicen dos policías que había en la puerta que la Embajada está cerrada “fine die” por temas políticos. La cosa se complicaba. Me fui al hostel a pensar que hacía. Tras muchas dudas y un debate interno… me dije, que clase de viajero sería, si a estas alturas (después de casi dos años de viaje por el mundo) una funcionaria que no me había ayudado con mi pasaporte, me asustaba y me obligaba a cambiar de planes. Sabía que la Península del Sinaí en Egipto era una zona no exenta de riesgos por su situación estratégica y conflictiva (que os ahorro explicar), pero seguiría adelante con mis planes eso sí, tomé alguna precaución. ¿Qué clase de precaución? Pues para evitar atentados y secuestros lo primero que hay que hacer es evitar las carreteras, o sea, que por 75 euros que valía un vuelo de El Cairo a Sharm el Sheik no iba a arriesgar, además en autobús el trayecto tardaba unas 12 horas y costaba unos 25 euros. Al llegar allí ví como la mayoría de vehículos que circulaban por esa preciosa región iban escoltados con coches de policía y había controles en muchos puntos de las carreteras, controles con vehículos armados con metralletas de gran calibre. Pero preferí fijarme en el paisaje que era de lo más bonito que había visto en Egipto. La Península del Sinaí cautivaría mi corazón y sería lo mejor que visité en este país. La mayor parte del tiempo estuve en Dahab, y desde aquí bucee en el Mar Rojo en lugares míticos como el Blue Hole, en el “Thislerghom” barco hundido de la guerra mundial, en Ras Muhamed, etc., subí al Monte del Sinaí, donde según la Biblia Moisés realizó su discurso. Las vistas, a 2.400 metros, la segunda altitud máxima del país, era maravillosa y descansé en un hostel frente al mar, donde por un dormitorio pagaba menos de 10 euros con desayuno incluido y piscina. No me lo podía creer. iQué días pasé allí en el Sinaí!

Y de Egipto me fui ha Israel y Jordania… pero esas aventuras son para el siguiente post. Disculpar si ha quedado un poco largo, pero no lo quería dividir en dos, sé que en Internet todo debe ser breve pues el “mouse” es un ser inquieto…pero solo os he explicado un 1% de todo lo vivido.

Buenas noches y gracias por seguir ahí… al otro lado.

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27 Mar 2012

VIAJAR ES VOLAR COMO LOS PAJAROS

Escrito por: lorenzo el 27 Mar 2012 - URL Permanente

Desde que nacemos estamos diseñados para descubrir el mundo. Primero lo hacemos a gatas, llegando a todos los rincones de nuestra casa. Luego de la mano de nuestros padres viajamos por lugares cercanos.

En mi caso nunca olvidaré el SIMCA 1200 y la furgoneta Mercedes que vino después. Esas eran las “naves” de mis padres que me llevaban a otros mundos desconocidos para mi. Con 18 años pude obtener el carné de conducir y con un vehículo de segunda mano, con el maletero lleno de comida e ilusiones, recorrí Europa: descubrí el Renacimiento en Florencia, la luz y el romanticismo en París,… y desde entonces fue cuando creo que “enfermé” por viajar y ya no cesaría mi curiosidad por el mundo en el que vivía.

Con todo lo que he viajado hasta ahora todavía tengo esa sed de conocimiento, de aventura, de descubrimiento, por mi Planeta azul.

Y es que me pregunto, ¿con qué sueñan los que no viajan? Cuando cierran los ojos, ¿en qué piensan?

Y es que como dijo Bruce Chatwin en su libro “Los trazos de la canción”, la selección natural nos ha diseñado desde la estructura de nuestras células cerebrales hasta la de los dedos de nuestros pies, para realizar una carrera de viajes estacionales a pie, tanto por una erosionante región de arbustos espinosos como por el desierto.

Nuestro mundo es de una inmensa riqueza, tanto en paisajes como en seres que la habitan, animales y vegetales. Sus expresiones culturales son de una riqueza sin parangón y todavía estamos aprendiendo de nuestros inicios el Planeta que nos acoge. ¿Porqué escoger un camino que te lleva a una vida alejado de la naturaleza? ¿Porqué escoger una vida sedentaria alejada de descubrir el mundo con tus pies?

Henry David Thoreau, escribió en Katadín, del libro “Los bosques de Maine”, … piensa en tu vida en plena naturaleza: algo que contemplas a diario, con lo que te hallas en contacto. Rocas, árboles, el viento en tus mejillas. La tierra sólida. El mundo real. El sentido común. Contacto. Contacto.

Desde que tengo memoria, como decía al principio, cuando cierro los ojos, puedo viajar. A veces es una olor o escuchar una canción o una palabra como “Antananarivo”, y empiezo a volar a otros lugares. Y es que si viajas podrás volar. Solo tendrás que cerrar los ojos y podrás trasladarte a todos y cada uno de esos lugares que recorriste algún día, donde intercambiaste una sonrisa con un niño, o unas palabras con un anciano, o te sentaste a descansar bajo la sombra de algún árbol. Podrás apreciar, como dice Paul Shepard, esa opulencia del planeta, esa profusión de paisajes y sorprenderte por las numerosas especies y hábitats que nos rodean. Viaja y podrás volar.

Y acabo este post con otra cita, es de Paul Shepard, que escribió en “Ecology and Man: a viewpoint” … la creación de la armonía, de la que el hombre es un ejemplo, también se llevó a cabo en numerosas especies y hábitats, en una profusión de paisajes tanto exuberantes como pobres. Incluso los desiertos y las tundras incrementan la opulencia del planeta. Curiosamente solo el hombre y tal vez algunos pájaros, pueden apreciar esta opulencia, convirtiéndose en viajeros del mundo.

Buenas noches y buenos viajes.PPD. Todas las fotografías son de National Geographic

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19 Mar 2012

SUDÁN: UN PAÍS DESCONOCIDO Y FASCINANTE

Escrito por: lorenzo el 19 Mar 2012 - URL Permanente

Entrar a Sudán no es fácil. No es un país turístico y por tanto los requisitos para acceder a él son difíciles. Piden cartas de recomendación, que lo visites con una agencia de viajes mediante un tour, etc. Desde Etiopía quería viajar por tierra hacia Egipto, no quería volar, así que consulté un foro de viajeros por internet (se llama thorntree, por si a alguien le es útil) y allí encontré la solución, existía la posibilidad de solicitar un visado de tránsito que además era por 15 días (a diferencia de otros visados de tránsito que solo son para 2 o 3 días). Lo bueno de este visado es que los requisitos era tan solo demostrar que viajabas hacia Egipto, mostrándoles el visado de éste país y unas fotografías y una fotocopia del pasaporte, y eso sí, también pagar 100 dólares, un precio carísimo para un visado. Estaba claro que, al menos al legislador sudanés, no les gustan las visitas ajenas.


Pero la gente que me encontré en el país era todo lo contrario. La amabilidad que transmitían no me la había encontrado en muchos países. En la frontera un par de policías me llevaron hasta la estación de autobús. Durante el trayecto hacia Khartoum, la capital de Sudán, en una parada del bus, paramos a comer y los otros viajeros me invitaron a comer. Allí la comida típica era el “full” que era un gran plato con frígoles, aceite de oliva, tomate, verduras, etc, y se come con un trozo de pan cogiendo del plato común, sin cubiertos.

Estaba sorprendido, acababa de entrar en el país y todo era amabilidad. En la capital pensé que se iba a acabar, pues llegué a la noche y forzosamente tenía que tomar un taxi de la estación de bus al hostel y no soy muy amigo de los taxistas por mi experiencia personal y necesitaría otro post para explicarla. Pero el taxista de Khartoum era un hombre amabilísimo pues no encontrábamos el hostel y dio vueltas y vueltas hasta encontrarlo y me cobró un precio muy razonable.

Khartoum o Jartum, era una ciudad enorme pero visité unas cuantas cosas que me llamaban la atención, como la confluencia del Nilo azul (que nace en Etiopía, cerca de Bahar Dhar) y el Nilo blanco (que nace en Uganda en el lago Victoria). Desde aquí el Nilo solo es uno hasta llegar hasta el Mediterráneo.

Después de la capital visité varios lugares en dirección al norte, dirección Egipto. Visité el desierto, como en Begrawiya donde sobre las dunas habían preciosas pirámides del siglo VI antes de cristo, (son los llamados lugares "Meroe"), pasé por Atbara, Karima, Dongola...para descubrir algo de la antigua civilización de Nubia. Viajé en autobús, en trailer haciendo autoestop, en carro tirado por burro, en moto rishaw y a pie. Y descubrí que Sudán es un país muy interesante, fascinante, eso sí, prohibido visitarlo en verano, debe ser un infierno… y además no me crucé con ningún turista ni viajero.

No obstante, a veces es incómodo que cada poco hay controles policiales en la carretera y al ser turista (como a penas hay) te piden el pasaporte y te apuntan tus datos en unas hojas, etc… constantemente estás controladísimo. Y otra cosa, Sudán, al menos el centro y el norte es un país muy religioso e islámico. Cada parada de autobús que hacíamos, los pasajeros bajaban a rezar arrodillándose hacia la Meca, uno de los paises más religiosos que he conocido. De hecho, en Sudán se me acabó beber cerveza... imposible encontrarla. Es más, un sudanés me explicó, cuando le pregunté si vendían en algún lugar, que si me pillaban bebiendo me darían 40 latigazos. No se si bromeaba o no, pero durante mi viaje por Sudán me volví abstemio.

Me encantó, a parte de sla hospitlalidad de su gente, de la que ya he hablado, las pirámides nubias, el Nilo y sus oasis, así como su té y su comida, pero en Sudán pasé muchísima calor, más de cuarenta grados de temperatura cada día. Cuando llegué a Wadi Halfa, a orillas del lago Naser, donde debía tomar el ferry hacia Egipto, era de noche y para mi sorpresa todos los hoteles estaban llenos, pues lo ocupaban los viajeros que habían llegado el día anterior en el mismo ferry. Busqué y busqué pero acabé durmiendo con mi saco de dormir a “la belle etoile” como dice mi amigo viajero Jorge Sánchez, o sea, al raso. El viajero debe estar preparado para todo y lo bueno es que me salió gratis, eso sí, el cemento estaba un poco duro, según me dijo mi espalda la mañana siguiente.

Os escribo desde Egipto, buenas noches y buenos viajes.

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11 Mar 2012

ETIOPÍA (ULTIMA PARTE): FATIRA, LAGOS, IGLESIAS Y CASTILLOS

Escrito por: lorenzo el 11 Mar 2012 - URL Permanente

Después de viajar por el este del país (por Dire Dawa y Harar) me fui hacia el Lago Tana, concretamente a Bahar Dar, una pequeña ciudad a orillas del lago, algo ruidosa y caótica, como muchas ciudades africanas. Pasee por un paseo junto al lago y con una pequeña embarcación navegué el lago visitando algunas de sus pequeñas islas, por donde bajaba y caminaba un poco por ellas. En cada isla había una iglesia ortodoxa que podías visitar, eso sí previo pago de 100 birr (unos 10 euros) así que no visité ninguno, pues me pareció una precio desorbitado para ser Etiopía, teniendo en cuenta que yo dormía por 50 birr y con 50 más podía conseguir todas las comidas del día. Las que pude las vi por fuera, como esta.

Desde Bahar Dar también fue a caminar junto a las cataratas donde nace el río Nilo Azul. El rio NIlo que atraviesa todo Egipto y es uno de los ríos más largos del mundo, tiene dos nacimientos, uno en Uganda, concretamente en Jinja, cerca del lago Victoria (donde tuve la ocasión de estar hace 5 años) y que se llama el Nilo Blanco y el Nilo Azul que nace aquí en Etiopía, cerca del Lago Tana. Como no era temporada lluviosa la catarata bajaba con poco agua, pero caminar por allí ya me pareció precioso y tomándome un café etíope junto a ellas pude imaginarme como eran con caudalosas y ruidosas aguas descendiendo aquella caída.

Debo decir que en Etiopía disfruté mucho de varias cosas: una de ellas su café, buenísimo y nada que ver con otros cafés del Africa que había recorrido hasta ahora, que lo hacían al estilo “americano”, o sea, agua de color oscuro. En Etiopía el café es corto, amargo, expreso, al estilo Italiano. Quizás me aventuro a decir, que ello fue influencia de la presencia Italiana en el país, ya que los italianos quisieron colonizar el país y no lo consiguieron. De hecho, Etiopía es uno de los pocos países africanos que nunca fue colonizado.

Del Lago Tana me dirigí a Lalibela, un lugar fascinante por su paisaje desértico y montañoso y por tener una de las maravillas realizadas por los humanos. Se trata de 12 o 13 iglesias esculpidas en la dura roca. Dicen que la “fe mueve montañas” pues aquí pude verlo con mis propios ojos, pues una montaña de roca maciza fue esculpida en la edad media por personas de mucha fe, que realizaron una verdadera obra de arte al aire libre. Entre las iglesias hay pasadizos y túneles que dan acceso a ellas y que dan un aire irreal por el que te trasladas a otro tiempo.

De Lalibela me dirigí a Gondar, donde finalizaría mi viaje por Etiopía, pues de Gondar, en el Noroeste del país, cruzaría hacia Sudán para seguir hacia el norte de África.

En Gondar visité unos famosos castillos medievales también declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, al igual que las iglesias de Lalibela.

En Etiopía, tiene una rica e interesante comida basada plenamente en la “fatira”, una pasta a base de maíz y levadura que se extiende como una gran “pizza” y que en su interior sirven con muchos otros productos, como carne estofada, verduras, salsas, etc… La fatira es un plato que normalmente se comparte con otras personas y se come con la mano y en algunos lugares pude ver como la mujer daba, con su mano, de comer al hombre. Me resultó muy interesante.

En Etiopía visitar los lugares turísticos son muy caros en relación con el precio de la vida. Y es que es un país donde muchos de los que lo visitan lo hacen en Tours contratados desde Europa. Llegan a esos lugares en grandes camiones o autobuses y no se plantean si es caro o barato. Viajar por Etiopía es muy barato, puedes hacerlo con un presupuesto de 25 euros al día o menos. Y aunque sea más complicado, lento y a veces duro, yo aconsejo viajar por Etiopía (y por todo el mundo) por tu cuenta, pues siempre será mucho más enriquecedor y uno vivirá experiencias únicas. Debo reconocer que como me pareció un precio desproporcionado el que pagaba por visitar alguno de esos lugares, tuve que optar por colarme en alguno de ellos y en Etiopía resulta fácil hacerlo, pues la vigilancia es prácticamente nula. En Egipto, aunque también se puede, ya es más complicado.

No soy de la opinión de “colarme” en todas los lugares turísticos, pues pienso que al pagar ese dinero va destinado al mantenimiento de los mismos y al pago del personal que allí trabaja. Pero a veces lo hago, ya sea por tener un precio desproporcionado o porque también la gente local te “tima” muchas veces con el precio de las cosas: al verte “turista” (pues ellos no distinguen al viajero del turista) te quieren hacen pagar más por dormir, comer, beber, transporte, etc…. Así consigo mi ley del equilibrio.

Y de Gondar, me dirigí hacia Sudán, en cuya capital Khartoum se unen el Nilo Blanco y el Nilo Azul, pero de eso ya hablaré en mi próximo post.

Buenas noches y buenos viajes.

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02 Mar 2012

ETIOPÍA (1ª PARTE): OTRA AFRICA

Escrito por: lorenzo el 02 Mar 2012 - URL Permanente

Lo primero que hice al llegar a Addis Abeba, capital de Etiopía, que recuerdo fue a las seis de la mañana, fue buscar en el fondo de mi mochila la chaqueta y abrigarme. Addis Abeba, que en amaric significa “nueva flor” está a más de dos mil metros y aunque el sol sea radiante, cuando desaparece, por las mañanas y las noches, había que abrigarse.

Etiopía me causó una gran impresión porque desde el principio tuve la sensación de estar en una “África” muy diferente a la que hasta ahora había conocido. Diferente al Africa del sur y del este y del norte que yo hasta ahora había conocido. Y no solo porque viven en otro año (para ellos no era el 2012) pues siguen otro calendario, sino por su peculiar fisonomía (con piel tostada pero no negra y con rasgos europeos y estilizados), cara afilada y cuerpos delgados y mujeres bellísimas. Otra diferencia con los otros países del continente africano que conocía era su ferviente fe (la mayoría cristianos ortodoxos) que muestran públicamente junto a iglesias, iconos, sacerdotes que caminan por la calle, etc. Además cuando llegué celebraban su “epifanía” y pude ver como las calles se llenaban de peregrinos que seguían a los sumos sacerdotes, todos vestidos de blanco y con ramas de palma en las manos y el suelo con una alfombra roja.

También la comida es muy diferente al resto de África y se basa en la “injera”, hecha a base de maíz y levadura que se extiende en un gran plato de unos 50 cm, y en la que se pone encima varios tipos de comida a base de “wat” o estofados, de carne, humus, pimienton, etc. Al ser un plato grande se suele compartir y se come con las manos.

Después de unos días en la capital me dirigí hacia el este del país, concretamente a Dire Dawa y Harar. Estas poblaciones son más musulmanas que cristianas y ello se podía constatar en su forma de vestir, en sus costumbres, en sus mercados. En ambas localidades disfruté sobretodo de perderme en sus mercados y en la ciudad amurallada de Harar, que tiene calles estrechas y laberínticas ideal para perderse, charlar con la gente local y sorprenderse en cada esquina.


Una cosa que me llamó la atención en Harar era la costumbre de que hienas salvajes acudieran a varios lugares de la parte exterior de la muralla a ser alimentadas. Cuando anochecía empezaban a llegar y en una hora se podían ver más de media docena de hienas a las que le tiraban pedazos de carne. No obstante, en un lugar ya se había convertido en una atracción turística y lo ofrecían como un tour dejando que los turistas les dieran la carne con un palo para hacerse la fotografía. Y es que a veces el turismo corrompe ciertas costumbres ancestrales.

De aquí me iría hacia Bahar Dar, al sur del lago Tana, pero eso lo explicaré en el siguiente post.

Lecturas: “El Último Emperador” de R. Kapucinski (ya hablo de este libro en un post anterior en el apartado LIBROS. Y el libro de Javier Reverte: “Los caminos perdidos de África”, cuyo viaje transcurre por Etiopía, Sudán y Egipto, tramo que yo ahora realizo.

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21 Feb 2012

VIVIR Y VIAJAR

Escrito por: lorenzo el 21 Feb 2012 - URL Permanente

Viajando por África leí una noticia científica que me llamó poderosamente la atención y decía así: “Ya ha nacido el bebé que vivirá más de cien años”. Este titular quería destacar los avances científicos respecto a la prolongación de la esperanza de vida en los seres humanos traspasando esa barrera del siglo de vida.

Aunque mi educación ha sido de “letras” siempre me han interesado las ciencias y me intereso por esta rama del conocimiento. Esta noticia me hizo reflexionar profundamente pues coincidió que me llegó estando viajando por el África, el continente con países con una esperanza de vida entre los 38 y 40 años, o sea, inferior al medio siglo. Qué contrastes existen en nuestro mundo. Esa es la primera impresión que uno tiene, las injusticias existentes y que no se lucha por igualarnos sino por que las diferencias entre nosotros se incrementen.

Pero más sosegadamente me pregunté ¿Qué es la vida? ¿Qué definimos con vivir? ¿vivir es respirar y que te lata el corazón, que circule la electricidad por tu cerebro o es algo más?

Si pensáis como yo que la vida es algo más que eso, me preocupa bastante que la ciencia solo aúna esfuerzos por prolongar la esperanza de vida hasta más de los cien años, pues quizás debería incidir en la calidad de vida física y psíquica de los seres humanos.

Pues eso es vivir, ¿no?, hacerlo con calidad de vida sin que importe cuantos años se viva. Y, a mi modo de ver, no deberíamos confundir “calidad de vida” con la obtención de las ganancias económicas o con la acumulación de bienes materiales, según nos ha inculcado el sistema nocivo que nos confunde en algunos países capitalistas.

Aunque no soy ningún experto en la materia creo que la calidad de vida debería asociarse con las veces que sonreímos durante el día, en nuestra relaciones sociales, en si el trabajo que realizamos es el que nos gusta, en nuestra educación y nuestra salud sean de calidad. Educación que nos haga libre pensantes y críticos para saber razonar y no meros memorizadotes de datos y acompañada de una educación espiritual, tan olvidada en occidente.

Y ya que estamos en un blog de viajes, porqué no decir, que esta educación podría ir acompañado con una obligatorio viaje por el mundo durante un mínimo de un año, pues ello nos abriría la mente, el contacto directo con otras culturas, el afrontarse a otros idiomas y tradiciones, a otras formas de entender la vida nos uniría con los otros seres humanos, nos haría más tolerantes y comprensivos, más solidarios.

Y ello nos demostraría que lo importante no es vivir más años, sino que los años que viviésemos fueran de “calidad”, amando y siendo querido, respetado y aceptando a los demás con todas sus diferencias y percibiendo esas diferencias no como un obstáculo sino como una riqueza de nuestra existencia como humanos de un mismo Planeta, como miembros que empezamos nuestro largo viaje hace miles de años y que viajamos juntos en una Tierra que, de momento, es una isla preciosa perdida en la inmensidad del Universo.

Podría comprender a los científicos que perfeccionando sus investigaciones consigan romper barreras y alcanzar logros como alargar la vida venciendo enfermedades hasta ahora letales como el cáncer, el alzheimer, etc. Lo que si no comprenderé jamás es a los políticos y gobernantes que permiten y toleran con sus leyes que todas esas mejoras no sean destinadas a mejorar la calidad de vida solo a vivir más para “cotizar” más años y que solo lleguen a unos pocos y cada vez existan diferencias más grandes entre las personas.

Muchas cosas deben cambiar para que cuando lea que se ha conseguido alargar la esperanza de vida sobre la barrera de los cien años se me dibuje una sonrisa en el rostro y en mi corazón. Hasta entonces buenas noches y buenos viajes.

PD: La fotografía que he escogido para este post la hice en Africa frente a unos huesos que encontré en el desierto, donde solo sobrevive el más fuerte o el mejor adaptado. Tiré uno de los huesos al cielo y lo fotografíé... a modo de homenaje a una de mis películas favoritas. ¿alguien sabe cual es?

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13 Feb 2012

TANZANIA: JAMBO RAFIKI

Escrito por: lorenzo el 13 Feb 2012 - URL Permanente

Y desde Malawi llegué a Tanzania, uno de mis países favoritos en África, no sé muy bien el motivo, pero quizás sea por el swahili, sus montañas como el Kilimanjaro o el Meru, o por sus etnias todavía presentes como los masai, los datoga, los hatzave,… o por sus maravillosas islas, como zanzíbar, Pemba y Mafia, o por sus lagos, el Victoria y el Tanganica, o por sus increíbles parques nacionales, como el Ngorongoro y el Serengueti. Quizás sea por todo eso.

Así que el 29 de diciembre me fui de Malawi hacia Tanzania con la intención de pasar el fin de año en la isla de Zanzíbar que está al otro lado del país. Tenía dos motivos para cruzar tan rápido Tanzania: uno era que hacía cuatro años ya había viajado por toda Tanzania durante dos meses. Desde el Lago Victoria en el Norte, pasando por el Serengueti, Ngorongoro, lago Eyasi, Moshi y Arusha, las montañas de Usambara hasta Tanga y las islas de Pemba, Mafia y Zanzíbar, para luego cruzar de nuevo el país hacia el lago Tanganica que navegué desde Kigoma hasta Mbala por donde pasé a Zambia.

Por tanto me conocía bien el país y la segunda razón era que tenía ganas de pasar el fin de año y una semana de tranquilidad en Zanzíbar, junto al mar. Así que crucé todo el país en dos días y llegué agotadísimo a Dar es Salam, pero aquí pude descansar un día antes de tomar un ferry el día 31 hacia la Isla de las Especies y una vez aquí me fui hacia el norte, en Nungwi, donde disfruté de las aguas cálidas y turquesas de Zanzíbar, de su fina arena blanca. Y a pesar de que era fin de año y había fiesta en la playa y en todos los hoteles, después de cenar me fui a lo mejor que se puede hacer por la noche... dormir!

Pasé unos días tranquilos para luego irme al sureste de la Isla, hacia Jambiani. Aquí volvía a pasar cuatro días de relax, de sol, playa, paseos y sabrosa comida a base de pescado y marisco por unos pocos Tshilings.

En Zanzíbar planee mi viaje por Tanzania y decidiría tan solo visitar Moshi, para ver si tenía suerte de ver el Kilimanjaro (pues la vez anterior no pude ver la montaña a causa de las nubes) y visitar de nuevo el Ngorongoro y el Serengueti.



Aunque adoraba Tanzania, como la conocía, prefería dedicar más días a países como Etiopía, Sudán y Egipto por los que pasaría posteriormente. Por tanto en este viaje tan solo visité esos lugares pero todo y así estuve unos 17 días en Tanzania.

Tuve suerte y pude ver el Kilimanjaro despejado, con sus nieves perpetuas en la cima. Y disfruté de unos días increíbles en dos de los parques nacionales africanos mejores del mundo: el Ngorongoro y el Serengueti, y no solo por los animales que puedes ver, sino por sus paisajes, unos de los más bonitos del Planeta. Pude ver muchísimos leones, hienas, leopardos, guepardos, hipopótamos, búfalos, elefantes, jirafas, etc…

Para quien quiera ver más fotografías ya sabe que en el apartado de ALBUM DE FOTOS, encontrará más.

Y a mediados de enero me fui hacia Kenya, país del que no os escribiré ningún post, pues tan solo estuve unos días en Nairobi. Y es que Kenya, al igual que Tanzania, también lo recorrí años anteriores por dos veces, desde el lago Turkana en el norte hasta el masai mara en el sur y su costa con su preciosa isla de Lamu. Así que regresaré escribiéndoos sobre Etiopía. Buenas noches y ser felices.

PD. Del título: Jambo Rafiki, significa “Hola Amigo” en swahili, la lengua que se habla en Tanzania, Kenya y Uganda.

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04 Feb 2012

EL CUENTO DEL ARBOL

Escrito por: lorenzo el 04 Feb 2012 - URL Permanente

EL ARBOL GIGANTE

Un carpintero y sus auxiliares viajaban por la provincia de Ki en busca de material para construcciones.
Vieron un árbol gigante que cinco hombres tomados de las manos no conseguían rodearlo,
y su copa era tan alta que casi tocaba las nubes.

- No perderemos nuestro tiempo con este árbol -dijo el maestro carpintero.

Tardaríamos demasiado tiempo en cortarlo. Si demasiado tiempo en cortarlo. Si quisiéramos hacer
un barco se hunciría por causa de lo pesado de su tronco.
Si quisiéramos usarlo para la estructura de un techo, las paredes tendrían que ser exageradamente
resistentes.

El grupo siguió adelante. Uno de los aprendices comentó:

- Es un árbol tan grande y no sirve para nada!

- Estás equivocado - dijo el maestro carpintero.. Él ha seguido su destino a su manera.

Si fuese igual a los demás, nosotros ya lo habríamos cortado.

Porque tuvo el coraje de ser diferente, permanecerá vivo y fuerte mucho tiempo.

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