La señorita maniatada.
-Melancolías de Princesa.
(Para Vanesa Soledad, madre de su padre y niña poeta que me prestó el título y algunos versos)
¡Pobre señorita maniatada!
Se encuentra en una farmacia
presa de furia,
cautivo su cuerpito
abandonado a la nave de los sueños
y milagros
reclamando su dosis de libertad.
Afuera espantapájaros
ocres y verdes
con la boca despintada
por el lápiz de la opulencia
hieden a alcohol de quemar
y a fraude.
Ella sedienta de belleza
-sólo por hoy la esperanza es gratis-
no sabe que la pesadilla
acabará en ironía de recovecos,
donde se guardan
expedientes cosidos a mano
y cristales rotos
por balas de plomo.
La chusma tendrá de qué hablar
mirándose al ombligo.
¡Pobre señorita maniatada!
Su voz no tiene eco
igual que ella no tiene sombra
es melodìa en el lienzo
de pintores sin manos.
Su silencio echa en cara
su descontrol,
la ingenua avidez,
su ira no negociada y demoníaca.
Cualquiera puede caer en la tentación
-Maslibranosdetodomal-
En el guión de los héroes ladrones
no figurará su desmoronamiento
ni su antípoda en las cumbres de luz,
porque
una farmacia es una farmacia
y con la legalidad no se jode.
1 comentario Escribe tu comentario
Al Manzor dijo
Dura vida la de nuestra farmaceutica, ya pudo haber puesto la legalidad a buen recaudo, seguro hubiese disfrutado mucho mas de esa enfermedad llamada amor´
Ademas como tenía las pócimas para curarse a mano antes hubiese podido reincidir si le hubiese gustado.
Creo que se perdió mucho