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05 Ene 2012

Máquinas, marcado "CE" y obligaciones de los empresarios

Escrito por: antonio-blasco-mayor el 05 Ene 2012 - URL Permanente

El marcado "CE" estampado en una máquina suele ser percibido como una garantía de que carece de riesgos para los trabajadores que vayan a utilizarla.

Sin embargo, una máquina solo puede ser considerada segura cuando se compruebe que en su construcción se han cumplido todos los requisitos de seguridad exigibles. El marcado "CE" y la "declaración de conformidad" son manifestaciones del propio fabricante de que la máquina ha sido diseñada y fabricada de acuerdo a las exigencias de la normativa reguladora de la comercialización de este tipo de equipos de trabajo. Se trata de una actuación sin el alcance de una certificación extendida por una entidad acreditada o un organismo público que verifique dicho cumplimiento.

Es cierto que las directivas sobre máquinas establecen la presunción de dar por cierto que una máquina provista del marcado CE se ajusta a los requisitos de seguridad y salud exigidos. Ahora bien, los efectos de esta presunción se limitan a la etapa de la primera comercialización (o al momento de la puesta en servicio por primera vez), a fin de garantizar su libre circulación en la Unión Europea. Además, esta presunción decae cuando se demuestre lo contrario, de modo que cuando una autoridad competente en materia de seguridad industrial compruebe que una máquina CE puede poner en peligro la salud de las personas podrá retirarla del mercado y prohibir su comercialización.

Pero en el ámbito de las relaciones de trabajo, el empresario sería el responsable directo de la utilización de una máquina CE en la que se identifique un riesgo de diseño que ponga en peligro la seguridad o la salud de los trabajadores, aun siendo usada conforme a las instrucciones del fabricante. En otros términos, el uso de una máquina cuyo fabricante hubiese incumplido sus obligaciones en materia de seguridad industrial, sitúa al empresario que no hubiere eliminado dichos riesgos como sujeto al que se le puede imputar una infracción en materia de prevención de riesgos laborales.

Resulta paradójico que esta responsabilidad pueda recaer sobre quien adquiere una máquina cuyo fabricante manifiesta haberla construido cumpliendo los requisitos de seguridad y salud exigibles. Pero el fundamento de dicha responsabilidad radica en que una vez el equipo de trabajo se pone a disposición de los trabajadores, la normativa aplicable es la de prevención de riesgos laborales, específicamente el Real Decreto 1215/1997 sobre utilización de los equipos de trabajo, que impone al empresario el deber de adquirir máquinas seguras, así como a que sean utilizadas de manera que no pongan en peligro la integridad física de los trabajadores. Para aplicar con efectividad estas obligaciones, el empresario tiene que organizar y aplicar una amplia gama de acciones preventivas, entre otras:
  1. En el proceso de elección de una máquina, comprobar que es adecuada para las aplicaciones funcionales que se prevé realizar.
  2. Antes de adquirirla, solicitar del fabricante una copia del expediente técnico de fabricación, al menos de los capítulos relativos al funcionamiento, evaluación de riesgos y soluciones preventivas aplicadas para eliminar los peligros o reducir el nivel de riesgo de los no eliminados. Hay que subrayar que el fabricante no está obligado a entregar a sus clientes esta información, pero facilitarla constituye una buena práctica de transparencia y confianza en las relaciones comerciales.
  3. Verificar que las condiciones del lugar en el que será utilizada son compatibles con las características y funcionalidad de la máquina.
  4. Localizar las disposiciones de seguridad industrial de aplicación a la máquina que se pretende adquirir, y comprobar que ha sido fabricada de acuerdo a dichas disposiciones. Tratándose de una máquina compleja, es preciso reconocer que para la mayoría de los empresarios es difícil de hacer esta comprobación.
  5. Solicitar del fabricante o suministrador una carta de garantía de que, si se detecta un riesgo de diseño después de la puesta en servicio de la máquina, se hará cargo de corregirlo en los términos del Real Decreto 1801/2003 sobre seguridad general de los productos. Aunque la normativa no contempla esta garantía, los usos comerciales están introduciendo esta práctica.
  6. En el momento de la recepción de la máquina comprobar que va provista del "marcado CE"; la "declaración de conformidad" del fabricante; el manual de instrucciones en castellano, incluida la información de los riesgos residuales que no fueron evitados en la fase de construcción; y la carta de garantía referida en el punto 5, cuando se hubiere acordado.
  7. Comprobar que la máquina dispone de los sistemas de accionamiento, componentes de seguridad y demás elementos exigidos en el anexo I del RD sobre utlización de equipos de trabajo.
  8. Recabar de los fabricantes, importadores o suministradores cuanta información sea necesaria para utilizar el equipo de trabajo en condiciones de seguridad.
  9. Diseñar los puestos de trabajo de utilización de la máquina aplicando los principios de ergonomía en el trabajo.
  10. Implantar las medidas preventivas y protección necesaria para controlar los riesgos residuales y los factores de riesgo dependientes del lugar de instalación de la máquina.
  11. Organizar el trabajo para utilizarla conforme a los criterios de seguridad del anexo II del RD sobre utilización de equipos de trabajo, prestando particular atención a las operaciones de instalación, ajustes y mantenimiento, además de evitar usarla en las actividades contraindicadas por el fabricante.
  12. Requerir al fabricante a que subsane los riesgos de diseño detectados después de su puesta en servicio. Mientras persista la situación de peligro, la máquina debería ponerse fuera de servcio. En el caso de que el fabricante no hiciera las correcciones oportunas o cuando no sea posible mantenerla fuera de servicio por un tiempo prolongado, el empresario debería aplicar las medidas preventivas y de protección necesarias para evitar daños a los trabajadores.
  13. En el supuesto de que el fabricante, sin causa motivada, no subsane los riesgos identificados después de la puesta en servicio de una máquina provista del marcado CE, habiendo sido utilizada de acuerdo a su uso previsto, el empresario podrá dirigirse a la administración pública de la comunidad autónoma que sea competente en materia de control de la conformidad de las máquinas a fin de que compruebe los peligros que haya identificado y, en su caso, ordene la retirada del mercado o adopte otra medida en aplicación del artículo 11 del RD 1644/2008 sobre comercialización de máquinas.
  14. Respecto de las operaciones complejas de utilización, ajuste, mantenimiento y reparación, se recomienda elaborar procedimientos de trabajo tomando como referencia el manual de instrucciones.
  15. Informar a los trabajadores de los riesgos que no se han podido evitar y de las medidas de seguridad para controlarlos, además de poner a su disposición el manual de instrucciones de las máquinas que usan.
  16. Adiestrar a los trabajadores en el uso correcto y seguro de las máquinas.
  17. Llevar a cabo las comprobaciones específicas reguladas en el artículo 4 del RD sobre equipos de trabajo.
  18. Realizar periódicamente revisiones de control (inspecciones internas de seguridad) para asegurar que cada máquina conserva los sistemas de seguridad necesarios y es utilizada de acuerdo a las instrucciones facilitadas a los trabajadores. Los peligros detectados en una revisión serán objeto de su inmediata corrección, y hasta que sean subsanados, si el riesgo fuera grave, habría que dar instrucciones para interrumpir su funcionamiento.
  19. Efectuar las operaciones de mantenimiento necesario para conservar las condiciones de seguridad exigidas en la normativa.
  20. Elaborar un inventario de las máquinas del centro de trabajo que recoja, entre otros datos: tipo de documentación técnica y garantías disponibles, el mantenimiento realizado, las revisiones de control interno, las averías, las reparaciones, los riesgos detectados y las actuaciones para corregirlos.

En el desarrollo de todas estas actividades, además de implicar a los encargados de cada área de trabajo en la que se utilizan máquinas, se considera una buena práctica de gestión de la prevención de riesgos laborales que la dirección de la empresa promueva la participación activa de los operarios, directamente o a través de los delegados de prevención u otros representantes de los trabajadores.

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