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05
Sep
2009
Intermezzo de Juanes en RE II/III
–Porque los hombres rojos detestan el canto de las ocas azules y las kukulienkas negras, recitaron las madres en coro.
Sucede que en Cuba ya ni quedan cucos en los bosques. Se conoce la hora por la altura del sol, no hay otra forma de saber cual es el horario en el mundo real, cuando se vive en el sub mundo irreal. Igual que en "Matrix"
Es una especie de intermezzo en RE, un obligado compás de espera entre la tierra herida y la fanfarria en ciernes. No por efectos del gradiente térmico, sino por las artes comunistas clavadas en el mundo real y los horrores de las bocas torcidas del irreal. Un seudo mundo enchumbado de imágenes únicas de cada ciudadano, aberradas por el hábitat comunista. Donde cada segundo todo ser pensante se despierta en una Casa de Espejos, como los de las ferias. Émulo de un mundo horrendo de Ciencia Ficción, como le apoda la vox populi del ciudadano enrabiado, al fētus cubensis creado por magias de los hermanos Castro.
Se trata de Cuba. La Masterpiece, tan primorosamente armada bajo la vigilancia meticulosa del Dr. Fidel Castro Rúz y sus asociados. En ese escenario, es donde el arcángel Juanes y sus compañeros de aventuras caribeñas, derramarán sus esperadas bendiciones sobre la audiencia de afortunados elegidos por el régimen. Todo un événement dans la nuit enchantée, donde el pueblo enardecido podrá cantar, bailar y gritar las furias de su "vida loca" -les aseguró el régimen- sin que los chicuelos de la Seguridad les pisen los callos, como antes y a manera de advertencia, para que modulen entusiasmos y alturas de los tonos. La norma anti motín de los apparatchiks: un policia por cada asistente NAC (no auto controlado).
Nada debe temer la troupe de visitantes arribados en son de paz, porque los policías del régimen ("palestinos crueles", asi les motea el pueblo) -aquellos que hacen su trabajo cotidiano y los que hacen el mismo, por puro deleite- les llenarán la Plaza de la Revolución ("Plaza Cívica", cuando en Cuba reinaba la democracia) con no menos de medio millón de "almas" (no hacer caso, son denominaciones de Tolstói). Para los caporales que rendirán cuenta a Castro cada quince minutos -disculpas si no "a los Castro", porque Cuba es un mundo en Singular-, es un trabajo tan ordinario como el de ordenar menudencias en el Marchés aux Puces de Saint Ouen. Es fascinante que, vigiladores y vigilados, intercambien hebras del síndrome de Stokolm. Todo un asco verdadero e irreal, tambien tipo Matrix. Es que narrar en medio de marañas, agota.
La troupe de artistas extranjeros, como en un pancracio de lucha libre, se auto consola (no consuela) con la idea de que actuarán ante el "pueblo feliz" y junto a colegas genuinos. Falso, porque en Cuba no hay nada genuino. Algunos, no tan contemporáneos de Juanes, porque los habaneros que le esperarían, andan en rebeldías. Actuarán con artistas consumados como infidentes del gobierno (cuyo hobby es la represión, en sus ratos libres, es como cazar jicoteas a martillazos) y ante un público "arreglado" y peor aún, asustado. Cuando vean sonreír a los de a pie, si logran colimar alguno con un telescopio, observarán el rictus amargo clavado en la comisura de sus labios. No es el pueblo sano y libre, no homínidos pervertidos por sus gobiernos, que Juanes y los otros artistas decentes vieron durante el concierto en la frontera colombo-venezolana.
Un público espontáneo, no existe en las Animal Farms, luego en Cuba el pueblo no actúa de por sí (ellos le temen), ya que estos infelices no disponen de transporte para su entusiasmo musical, ni zapatos ni ropas que gastar andando kilómetros, ni alimentos, ni agua y jabón para después de la sudadera del bailoteo y la bebedera, ni ganas de ver al Juanes y su Combo. No es indiferencia ni odio ni xenofobia, es el hastío de la comedia diaria.
Los comunistas se cuidarán de que ese pueblo real no asista y los rebeldes del barrio recibirán advertencias. Porque la evidencia de la Primavera Negra dice que, por matar a un semejante te encarcelan 14 años, mientras que por matar una res, criticar el sistema o reirte de Castro, te premian con 27 años de carcel. Habrán barreras a lo lejos, camufladas y cuidadas por "La Porra" (claro, nada de uniformes), que Juanes y su Combo no verán desde la tribuna.
Sucederá que el régimen sí movilizará ciertas masas (desde los niños hasta los ancianos), a la consigna de "a aplaudir a Juanes y su Combo". Estos desdichados serán peinados por los comisarios casa por casa y cuadra por cuadra, para sacarlos afuera tal como se expulgan los piojos y las liendres, con listas en mano de asistencia obligatoria, las famosas Haushaltskarten, (carné político de cada ciudadano) de cuando los nazis "estaban al bate" en Alemania.
Todos asistirán con sus parientes y descendientes, porque el transporte será gratis ida y vuelta, para que no se escapen a sus hogares por el camino. Así les han hecho durante 50 años, para dar la impresión de que se trata del "pueblo libre y tan feliz, que bendice los latigazos". Claro que habrán grupos variopintos de todos los sexos y edades, entrenados para los show ante la prensa y los visitantes; creando la ilusión a Juanes y al resto del séquito, de que tratan con el pueblo entusiasmado con su dictadura. Es copycat de lo que le hizo el Príncipe de Taurine (Potiomkin) a Ekatherina (Catalina "la Grande").
Brotarán por doquier plañideras sin llantos, payasos y saltimbanquies de risas enchumbadas con esa inigualable y contagiosa alegría de los comunistas cheos, los de las bataolas y los tragos de "chispa'e'tren" o "espérame en el suelo, vida mía", destilados en honor de la gerontocracia salpicona y cleptocrática.
Seguro que Juanes y su Combo, envueltos en alas de la inocencia, saldrán satisfechos de ésta y otras farsas del guión. Puede que ya lo sepan o intuyan desde antes. Especialmente aquellas batallas nocturnas culminadas al "cantí'o d'un gallo". Allí, se deleitarán con músicas, víveres y licores finos; todo escogido con cuidado al gusto de cada invitado; no al alcance del pueblo, por supuesto. Es que los comisarios son tantos, que a cada uno de los Juanes les atenderá un team completo de decenas de especialistas de la Inteligencia, porque ya les abrieron un dossier privado, por cabeza.
Y lo usual: ellos conocen de memoria los gustos y debilidades de cada huésped, los nombres cada novia, el cura que los bautizó, el color de sus calzoncillos, y su árbol genealógico (ya fueron por donde nacieron los "objetivos"), para saberles desde el dedo gordo hasta el último pelo. Comisarios atentos los rodearán de comparsas que harán de pueblo, para que todos digan que los anfitriones les hicieron caminar sobre las aguas y los aires (tipo Angel), sin tocar el piso infame del populacho. Que nadie diga que hay dictadura y falta el entusiasmo.
Habrá dulces para todos, en las noches de "Tropicana" y en las otras "Cuevas de Hernando" y los "Gato Tuerto" virtuales; con sus despampanantes "Mulatas de Fuego", entre picaderos varios de sensualidad tropical. Disfrutarán junto a los viejos comandantes sacados a orear por esa noche de voluptuosidad única, desde sus nurseries sólo para bebitos; y quienes pondrán a parlotear entre sí a sus prótesis dentales, mientras ellos caen en el sopor divino de sus siestas endémicas. Y después de horas de furias y ruidos taurinos, repletos de manolas, banderillas y muletas, será la pax romana y todos, volverán a sus campamentos, porque en Cuba, ya no existen hogares.
Entre los obligados "Oh, Allah" del Silvio y sus mientes, restañarán rugidos las tigresas de los líderes, para que la timba nunca se acabe. Sólo les interrumpirán los vivas de las jovencitas komsomolas, que ya frizan los 65 de la AARP americana.
Es durante los banquetes y los post, que los de la Inteligencia desarrollan del Plan B, la segunda fase. Grabarán y filmarán a los huéspedes en todas las poses increíbles y disparatadas, ya excitados en medio de las algarabias y asediados por las "Chiquitas Bananas" (amazonas y amazones, porque los habrá para todos los gustos) que les mostrarán sus juicios, bondades, delectaciones con la vieille révolution lujuriosa.
Por Dios, que estos cándidos no se dejen entrampar. Porque si fallan –ahora chantajeados–, les tocará trabajar en firme para el régimen castrista. Y ahí, les comenzará el verdadero "Infierno, sin fronteras" y el Juanes Singular, volverá a ser un cachorrito plural. Y el Amaury de los Latigazos, poco antes del sol, rendirá su informe exitoso al Núcleo del Partido Comunista.
La saga continua.
(C) Lionel Lejardi. Septiembre, 2009
lejardil@bellsouth.net"
Legacy Press
engliolejardi
Lionel Lejardi es Ing. Electricista. Investigador, historiador y analista de política nacional (EE.UU) e internacional. Estudia el Asunto Cubano y su influencia a escala planetaria. Reflexiona sobre categorías idealistas tipo, tales como las reveladas en “La Ciudad del Sol” de Tommaso Campanella y “Utopia” de Thomas More, entre otras, en calidad de placebos eclécticos hacia sociedades más justas. Aquellas, cuyas antítesis más notables eclosionaron en furiosos fracasos durante el Terror Jacobino (siglo XVIII) y el Totalitarismo Comunista (siglo XX), hoy desplegado por los castristas con el máximo de dureza, sobre Cuba.
El autor individualiza esta praxis de "clásica dictadura del proletariado," ya en fase de extinción; como osmosis tropical del marxismo corriente –el mismo ya degradado a ideología de segunda mano, por su autismo precoz–, aunque destilandole el ruido de la componente leninista, por nonata y séptica.
Es sintetizar el optimismo alegre del castrismo depredador actual, como subespecie de antimateria social auto destructiva y su dogma político contractual. Dizque son vestigios reptados hacia mundos paralelos, ya singularizados como dimensiones cuánticas (Teorema de Lulo-Kubilo) con el Principio de Incertidumbre de Heisenberg, preludios de la Teoría de Cuerdas. Claro que explicado también, con palabras cuerdas.
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