- Opinión
- Arte
- Ciencia ficcion
- Ciencias
- Derecho
- Derechos Humanos
- Economía
- Educación
- Filosofía
- Historia
- Inmigración
- Literatura
- Militar
- Periodismo
- Política
- Polución
- Religión
- Tecnología
- Terrorismo
24
Oct
2009
¿Racismo indigenista? II/II
Mejor entonar un réquiem por las almas divagantes en cada trillo o vericueto alterno de aquellos malos apuntaladores de la ciguatera variopinta y chovinista. Es cuidarse de los senderistas y sus chamanes, con atuendos jeans; que no se tomaron el trabajo de revisar –si les quedaban algunas células no descerebradas– el mensaje, a manera de introito (1985), "Economía de mercado y ética" del cardenal Joseph Alois Ratzinger (nuestro actual Benedictus PP. XVI).
Desvestir al Eje Apocalypto
Más que idearios, se trata de los himnos exudados por la nueva clase narco fundamentalista, indígena. Iguala las hornadas destiladas en cada cardumen comunista, esas charcas donde pululan los alevines de la militancia cleptocrática e insolente. Hablamos de la gente inverecunda, vulgar, y que ronda loísmos de travestís ideológicos.
Son supersticiones teocráticas sustentadoras de la demagogia clásica del totalitarismo tribal. Es la fascinación oscurantista del cerrajero merovingio de Matrix, absorto en ensartar sus pines con la hoz y la macana indígena. Para ellos, da igual si es copycat del comunismo de Stalin o el fascismo de Horthy, o ambos.
Son puntos de vista opuestos, si se quiere, por sus falacias dogmáticas perfumadas con
Allí, a instancias de los rusos, se acordó la ofensiva general de las drogas contra la sociedades occidentales (con el beneplacito de los islamitas), en especial, la norteamericana. Un vicio que hasta hoy es refrendado y abierto por nuestros gobernantes como una actividad legal, por aquello de que funciona como medicina. Es la consumación de la primavera del hashsh.
La ineptitud indigenista se manifestó en las primicias del zapatismo acosado. No el del bobo de la cachimba. Aunque, en honor a la verdad, esta sublevación dirigida por Emiliano Zapata contra el presidente Francisco I. Maderos; resultó avantgarde en toda la saga cretinoide del marxismo, al adelantarse a los tejemanejes de los comandos bolcheviques de Trotsky, cuando el asalto al Palacio De Invierno (1918). Zapata y sus seguidores, promovieron e implantaron una reforma agraria (contenida en el Plan Ayala), desde 1911.
El ascenso indigenista actual sobre la supremacía detentada hasta ahora por castristas y guevaristas, levantó ronchas en las sentadas habaneras y trocó los símiles del desvarío cocalero, descalificando al indigenismo y sus monstruosos seguidores. Y no sabemos del trinar de sus quejas, porque ninguno demanda una azada para hendir la tierra y sacarle frutos.
Es más fácil mover la quijada masticando hojas, de lo que sea, que sudar la espalda. Aceitaríamos el patinaje de la gente coriente, si le gritamos al Fluffy apocalypto; y exactamente en su perrera propia de segunda mano –claro que al estilo prístino y majestuoso del Rey Juan Carlos, con los carajos u jodieres, tal y sólo como lo puede hacer un español de pura cepa–: ¿...y por qué no te callas...anacagüita de mierda?
La historia, es una ecuación matemática inexacta, cuya imprecisión es demostrada atendiendo a sus factores aleatorios. Los caminos ventosos de la Real Demokratie –parodiando el decir teutón–, no los de los terroristas de Yenan con sus cargas de asesinos; son tergiversados y transformados en totalitarismos también reales –una de las pretensiones de Louis Blanc y el socialismo jacobino, culminado en dentelladas con el partero de la vagancia colectiva, Marx–, cuyas consecuencias andan sujetas a categorías históricas, sus triunfos por ver y sus fracasos viviseccionados hasta el mismo asco, utilizando el serrucho de los premios a la incontinencia de los Lenin de la Paz.
Allí, la democracia campea nítida entre los primeros, el comunismo se revuelca opaco con los segundos. Puede la ecuación humana ser reelaborada, pero al cambiar los límites de la integral, surgirán variables ficticias de resultados contrarios a los perseguidos por la democracia. De una de las facetas conducidas mediante el análisis dialéctico –pensemos en el "histórico"– que como en calidad de demócrata yo denomino "síntesis popular elitista".
Tal sugieren los dogmas que impone la existencia de un partido comunista unipolar y omnisciente. De ahí, el MINIMOR, que en la distopía enajenante "1984" de George Orwell, es nada menos que el Ministerio del Amor; rector de las torturas y castigos a los inconformes u oposicionistas; antes de ser eliminados por los Servicios de Desinfección del Gran Hermano. El escandaloso resultado de la ecuación, es la siempre derrotada e intentada amalgama ideológica entre el totalitarismo indigenista de zarapes y ponchos y el socialismo utópico de cuello duro europeo.
Ello, según el bisturí sea el de Marx o el de Blanc, inmersos en sendos anti indigenismo y africanismos, desorbitantes. Nada nuevo. Estas fuerzas zurdas de obra y mente se resisten y resienten a confesar el mea culpa público por sus fracasos, en el desmonte alevoso de la democracia y redelineamiento de la justicia social armadas dentro de un paquete de codicias; proyecciones obtusas y retornos al primitivismo precolombino, feudal de prima notte; y el viejo canibalismo exacerbado al sumun de los chamanes de turno.
Las declaraciones de estos proto líderes como resultado parcial de sus respectivas historias, es rico botín de guerra susceptible a la teoría de los contrarios. Ernesto Guevara de la Serna –el fracasado por excelencia del siglo XX–, sin embargo, magnificó con sus entretelas correr el riesgo de auspiciar el diversionismo ideológico –el suyo, particular– hasta acabar sus delirios derrumbado sobre el lavadero de la escuelita en La Higuera de Valle Grande, Bolivia. Es ayudarnos de las categorías dialécticas impuestas por la querella de los marxistas contra todo esquema social, como el reinventado por los soplatuberías del Eje Apocalypto, el indigenista rechoncho y malagüero.
Todas, devinieron muestras fallidas del socialismo contemporáneo en explicar su desastre innato; tal son las imágenes de un Ernesto Guevara o de una Tamara Bunque, rotos y fracasados, como canto sublimal al ridículo pan historicismo. El consumo actual de drogas, como pandemia social promovida y conculcada por el Comintern, espanta desde los rastros hallados en momias pre y pos colombinas, descalifica psíquicamente los indigenismos falaces y de tendenciosas inocencias, en culpar al capitalismo de sus propias modorras y morosidades.
Para ello nada más que revisar las crónicas insólitas de la saga mentirosa, tipo Rigoberta Menchú; dada las secuelas parásitas e invasivas; de la submentalidad conducente al despeñadero presidencial, hacia el cual avanzan los líderes del Eje Apocalypto.
La semblanza actual, nos conduce a identificar estas perlas aberrantes de la ignorancia histórica e igual también, por antonomasia, a las declaraciones reyectivas –lamentablemente– de una indescriptible por su sorprendente inocencia (necedad), Sor Madre Teresa de la Caridad, de Calcuta.
Lastima de un carácter estoico, que da pena hasta el lagrimeo. Una confundida criatura de Dios, que tomó el tren equivocado al coincidir sus admiraciones y alabanzas ingenuas, con las sombrías campanadas de un asesino confeso, tal fue Guevara.
El indigenismo socialista y tribal, de ininteligible jerigonza y como desastrosa ablución social, quedará arrinconado en el polvero histórico de los fiascos. Sobrevendrá después su disolución final, no por los justos e iracundos golpes de la justicia popular que les ajustará cuentas; inexorablemente; si no, por su ridícula ineptitud gamberra. Despues se volveran a coser las telas.
Fin de la saga.
© Lionel Lejardi. Diciembre 4, 2008
lejardil@bellsouth.net
Legacy Press
(Visita, y serás bienvenido a mi blog alterno: http://www.elasuntocubano.net)
07
May
2009
Ecos de Nüremberg a los cubanos "sincronizados" I/III
Abril y mayo, para la Humanidad del siglo XX, resultaron meses trágicos y a la vez, mágicos. Relevancias despejan recuerdos y retornan copycats de ecos y flecos, que nos llegan del proceso de Nüremberg. El juicio, tras profundas meditaciones jurídicas y ante el estupor de la Humanidad, transcurrió entre noviembre 20 de 1945 y octubre 1 de 1946. Aquella ciudad bávara a orillas del Pegnitz –antiguo baluarte nazi–, sirvió para el ajuste de cuentas de los Aliados con los criminales de guerra nazis y fascistas, causantes de la II Guerra Mundial (IIGM), finalizada en mayo 8 de 1945. Ese dia, el expansionismo enarbolado por el Eje de Acero, fracasó. En el otro lado del globo, acciones similares acontecían en el Pacífico. Culminaron con la rendición del Japón agresor, ante los Estados Unidos y sus aliados el 2 de Septiembre de 1945 bajo las sombrillas de los hongos atómicos de Hiroshima y Nagasaki. Por tal motivo, el ex Primer Ministro de Japón, Tójo Hideki (1884-1948), fue juzgado como criminal de guerra y condenado a la horca.
Como mentor del Fascismo, Benito Mussolini (1883-1945) y su compañera sentimental Claretta Petacci, fueron abatidos por la furia popular de los partizanos italianos, quienes los apresaron, fusilaron y colgaron patas arriba (28 abril de 1945) en Giulino di Mezzegra, en Como.
Adolf Hitler, nacido en abril 20, 1889 (político, pintor, activista y escritor) el más significativo de los líderes nazi-fascistas, tuvo un fin trágico igual (30 de abril de 1945), en unión de su recién legitimizada esposa, Eva Braun. Dado que la pareja recurrió al suicidio –imitados a su vez por otros altos jerarcas del nazismo, como Goebbles y familia– cuando el ejército ruso tomaba por asalto las últimas posiciones alemanas en las inmediaciones del Reichstag, en Berlín.
De la entente de Aliados de las cinco grandes potencias –Estados Unidos, Inglaterra, Unión Soviética, Francia y China, que vencieron al Eje de Acero (Roma–Berlín–Tokyo); las tres primeras establecieron la Comisión Aliada de Control, previa a la instauración de un tribunal internacional para procesar a los líderes del Partido Nazi Alemán (Nationalsozialistische Deutsche Arbeiterpartei o NSDAP) culpables de crímenes de conspiración y lesa humanidad.
Este fue el denominado proceso de Nüremberg, llevado a cabo contra 24 altos funcionarios del gobierno nazi y 8 organizaciones alemanas. De los acusados, 12 fueron condenados a la horca y el resto, a prisión y 4 de las organizaciones fueron procesadas y condenadas.
Las acusaciones contra los nazis se basaron en atroces violaciones de los derechos humanos al ius ad e in bello de gente indefensa, sujeta a torturas y destrucción final. Minorías y étnias en la propia Alemania y en los países ocupados fueron eliminadas, lo cual costó la vida de decenas de millones de inocentes. De estos últimos, millones de judíos de todas las edades y sexos; atrapados en los territorios bajo la férula nazi-fascista; fueron torturados y asesinados inmisericordemente a manos de las tropas elites de los SS, encargados de los campos de exterminio.
La acción macabra fue iniciada con la invasión de los panzers de la Wehrmacht a Polonia el 1 septiembre, 1939. Hitler atacó por sorpresa a la II República Polaca, penetrando por la ciudad libre de Dánzig –territorio en conflicto con Alemania desde el Tratado de Versalles–, la cual estaba en proceso de un referendo sobre si sus ciudadanos deseaban ser polacos o alemanes.
El nombre de la operación "Fall Weiß" (Caso blanco), fue campo de tiro de la novedosa “Blitzkrieg" (guerra relámpago). El 16 de septiembre los rusos aprovecharon el festín e invadieron también a Polonia desde el Este, en busca de su cuota entre los restos del desmembramiento. Todo aquel desastre bélico finalizó el 9 de mayo de 1945, con la capitulación incondicional de la Alemania nazi, a cargo del Generalfeldmarschall Wilhelm Kaitel y el resto de sus aliados europeos.
Una consecuencia resultó del clamor popular, cuando en 1948 la Organización de las Naciones Unidas (ONU) proclamó la "Declaración Universal de los Derechos Humanos". El juicio de Nüremberg concluyó aunque sus decisiones nacieron lastradas por un dogma jurídico insoslayable: nullum crime sine lege (no castigar el crimen retroactivo).
Sin embargo, la sed de justicia de las víctimas y también por la queja del resto de la Humanidad ofendida, se aplicaron las leyes de manera casi bíblica y la Alemania nazi, al igual que el resto de la entente del Eje de Acero y sus cómplices, terminaron echados al basurero local. Esta lección magistral sentó el precedente para que los nazis culpables escapados, fueran capturados y sentenciados. Adolf Eichmann, entre los más notorios asesinos de judíos, fue uno de los capturados. Ciertas corrientes de psicólogos frívolos lo enmarcaron en lo que ellos denominan tipos “Banalität des Bösen (Banalidad del Mal), tal aminorar sus desmanes.
No obstante, esta lectura novedosa de la historia contemporanea fue ignorada y una carga de terror y muerte se volvió a cernir sobre Europa y más tarde sobre Asia y Latinoamérica, al ser reeditada (1948) por los comunistas. El Comintern (Internacional Comunista) ansiaba materializar su hegemonía esclavista, lo cual casi logró exitosamente durante los casi 80 años siguientes.
Joseph Stalin y sus bandas comunistas crearon un bloque de satrapías tan feroces como las fascistas. Luego, los pueblos de dichos países comunizados fueron "reeducados" según los dogmas marxistas–leninistas y pasaron a ser "satélites" de la URSS. El expansionismo ruso volcó al mundo hacia la Guerra Fría, hasta la caída del Muro de Berlín
Así, el Este europeo quedó engrampado al totalitarismo soviético impuesto detrás de la bautizada "Cortina de Hierro". Esta expresión fue popularizada en marzo 5 de 1946 por Winston Churchill –y en ocasiones, atribuida por error al mismo líder británico– en una conferencia impartida por éste en el Westminters College en Fulton, MO. En aquella ocasion Churchill dijo:
"Desde Stettin en el Báltico, a Trieste, en el Adriático, ha caído sobre el continente (Europa) un telón de acero (hierro)".
Es que hubo un "sin embargo", puesto que uno de los incitadores al exterminio étnico; el Dr. Joseph Goebbles –casi siempre Ministro de Propaganda y último canciller del III Reich–, había fundado desde 1940 un semanario muy popular, "Das Reich". Ya en febrero 25 del 1945 cuando Alemania se hundía, Goebbles afiló plumas y redactó un artículo: "Das Jahr 2000" (El año 2000) en el cual predijo:
"Si los alemanes bajan sus armas, los Soviéticos, de acuerdo con el arreglo al que han llegado Roosevelt, Churchill y Stalin, ocuparán todo el este y el sudeste de Europa, así como gran parte del Reich. Una Cortina de Acero (ein eiserner Vorhang) caerá sobre este enorme territorio controlado por la Unión Soviética, detrás de la cual las naciones serán degolladas."
Este líder nazi de acciones y convicciones enfermizas, el locuaz Goebbles –junto a sus asociados en la infamia–, actuó como si todos ellos, no hubieran tenido nada que ver con la patraña genocida impuesta por Hitler y su Nuevo Orden.
La saga continua.
© Lionel Lejardi. Mayo, 2009
lejardil@bellsouth.net
Legacy Press
engliolejardi
Lionel Lejardi es Ing. Electricista. Investigador, historiador y analista de política nacional (EE.UU) e internacional. Estudia el Asunto Cubano y su influencia a escala planetaria. Reflexiona sobre categorías idealistas tipo, tales como las reveladas en “La Ciudad del Sol” de Tommaso Campanella y “Utopia” de Thomas More, entre otras, en calidad de placebos eclécticos hacia sociedades más justas. Aquellas, cuyas antítesis más notables eclosionaron en furiosos fracasos durante el Terror Jacobino (siglo XVIII) y el Totalitarismo Comunista (siglo XX), hoy desplegado por los castristas con el máximo de dureza, sobre Cuba.
El autor individualiza esta praxis de "clásica dictadura del proletariado," ya en fase de extinción; como osmosis tropical del marxismo corriente –el mismo ya degradado a ideología de segunda mano, por su autismo precoz–, aunque destilandole el ruido de la componente leninista, por nonata y séptica.
Es sintetizar el optimismo alegre del castrismo depredador actual, como subespecie de antimateria social auto destructiva y su dogma político contractual. Dizque son vestigios reptados hacia mundos paralelos, ya singularizados como dimensiones cuánticas (Teorema de Lulo-Kubilo) con el Principio de Incertidumbre de Heisenberg, preludios de la Teoría de Cuerdas. Claro que explicado también, con palabras cuerdas.
Últimos Comentarios
- Los Castro: la hecatombe es culpa del totí yankee, II 1 comentario
- ¿Racismo indigenista? II/II 1 comentario
- Elogio de la tristeza III, Síntesis II 1 comentario
- Múltiples nacionalidades, ¿múltiples deslealtades? o los recolectores de huesos 1 comentario cubanaye
- ¿Un "Jaque Mate" al dipolo Chávez-Betancourt? II/II 1 comentario videos gratis
Tags
- Opinión
- Arte
- Ciencia ficcion
- Ciencias
- Derecho
- Derechos Humanos
- Economía
- Educación
- Filosofía
- Historia
- Inmigración
- Literatura
- Militar
- Periodismo
- Política
- Polución
- Religión
- Tecnología
- Terrorismo
Buscar
Suscríbete
Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):


0 comentarios