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23
May
2009
Barack Obama vs la izquierda liberal
Se trata de una maniobra que promueve la supuesta "vuelta" norteamericana a los principios democráticos y a la vez, mejorar la imagen pública de Estados Unidos. En síntesis, es cuerpo central de lo argüido por los defensores de la promesa electoral del presidente Obama, de cerrar la prisión para terroristas en la Base Naval de EE.UU en Guantánamo, Cuba. Estos llantos de cocodrilo por un simple hato de terroristas irredimibles, perfora nuestro dolo patrio –aunque sea postizo– al constatar la desvalorización del americanismo por la izquierda liberal.
Sus oponentes –conservadores–, tildan la acción de estos grupos como maniobras publicitarias para mantener las simpatías a escala mundial disfrutada por el presidente Obama. En conjunción, los liberales tratan de confundirlo todo con una supuesta aversión a los EE.UU, por la mayoría de los países –por cierto, furibundos hipócritas embelesados con el american way of life– incluyendo el abigarrado bloque de naciones europeas mecidas en indiferencias. Los liberales sueñan conque estas naciones no vuelvan a apoyar a Washington en su cruzada anti terrorista.
Sucede que los defensores –exógenos– del presidente Obama, obvian factores indispensables para hacer creíbles sus respectivos puntos de vista. La izquierda morona de nuestro patio y la dispersa por otros países, no cesa en deambular desbandada en su adicción inherente a virar el rostro en cuanto deben enfrentar y proyectarse sobre algún reto político, ético o moral. Obama debe defenderse de estos políticos intolerables, siempre aptos a claudicar ante el enemigo.
Ellos infieren que el actual gobierno demócrata es su aliado natural, lo cual les posibilitará navegar con las parcas como tripulantes por el mar apacible de los desplantes liberaloides, repleto de prerrogativas, para clavar sus puntos de vista sobre todo que les huela a conservador. Son secuelas naturales típicas de los anti patriotas hollywoodenses, ansiosos de restriegues con el lúmpen proletario.
En el lenguaje popular significa "coger los mangos bajitos", es decir, accionar sus planes diversionistas y anti norteamericanos; bajo garantías de los frutos a mano y empujar al presidente hacia el descredito y el abismo político, sin mayores obstáculos. El error de los liberales es desolador, a pesar del reciente affaire de las sanciones al régimen del Dr. Fidel Castro, hoy burlón y repatingado en su poltrina.
Aunque lo parezca, un gobierno republicano no implica ablandamiento de la seguridad nacional. Tampoco el impulso a actitudes pro liberales, o sea, aquellas benéficas a los proyecto político-sociales de éstos, tendentes a cambiar la imagen y textura social de Norteamérica, a la medida de sus guarachas temblorosas de morosidades olvidando, las huellas imperecederas de nuestros moccasins.
Es indispensable recordar estos delirium ideológicos, que ellos confunden con los post partes; porque no se ha dado a luz aportes al bien común y sí, el disfrute de democracias y libertades, autóctonas. Ambas, asentadas firmes y no por la gracia divina de la "Gran Dama" (Estatua de la Libertad), expectante en Bedloe Island.
Se trata de algo bien serio: la seguridad nacional, la cual está siendo "refrescada" –indispensablemente– en Irak y Afganistán. Creanlo o no, estos neo munichistas extemporáneos sin filiación oficial legítima. Cierto que de rebote, se anotaron un tanto con el reciente levantamiento parcial de sanciones sobre las dudosas "visitas familiares", otorgando sumision y lealtad absoluta al régimen del Dr. Fidel Castro.
Los liberales, como ciertos adivinadores del "gordo" (por supuesto, después del sorteo) venden la idea al pueblo norteamericano, de que los presidentes Bush utilizaron las guerras del Medio Oriente para borrar el hechizo traumático de Vietnam. Los norteamericanos puede que hayan bordeado el síndrome, pero no lo absorbieron. Vietnam y los países del Golfo Pérsico mancomunan la guerra como tal, no sus motivos y fines. Es el juego de los terroristas, hoy batidos por los cruzados.
En Vietnam, se colaboró con un gobierno autoritario, siempre desde un punto de vista ideológico –democracia versus comunismo–; no como enclave de pretensiones expansionistas, tal insinuaron las medias. La primera guerra del golfo neutralizó el desplome de fuentes petroleras vitales para las economías occidentales y rescató a aliados fieles de los EE.UU. La segunda, es la historia por la que hoy navegamos.
El presidente Barack Obama, no debe abandonar la campaña a muerte contra el terrorismo. Muy caro le costó a las democracias suponer en München, buena voluntad en los nazis y sus aliados del Eje (hoy la bronca es con los comunistas) al hacerles concesiones a cambio de nada. Tal, empaña nuestro prestigio y honor.
Apartando errores: la prioridad es la seguridad nacional –interior y exterior– de EE.UU, tal demostraron las administraciones Bush. Lo contrario, son residuos de la resaca pueril shakesperiana de "Sueños de una noche de verano".
© Lionel Lejardi. Mayo, 2009
lejardil@bellsouth.net
Legacy Press
12
Mar
2009
Viaje a la timba ñángara IV/IV
Son rasgos anti históricos devenidos cenizas de una historia real contada al revés, al impecable estilo marxista. Se trata del corte inglés de la Historia de Cuba tal lo haría un carnicero acendrado. Nos parecería como la tragedia de sed y hambre perennes que asoló a Tántalo, desprendida como trozos de un cuerpo dejado solaz al descuartizamiento y ferocidad de mastines enloquecidos. Porque la realidad del Asunto Cubano, no es contada así como es de cruda, por los analistas e historiadores marxistas –una pléyade intelectual sin gota de ética profesional, concomitantes con sus coetáneos nazi-fascistas, todos, divorciados de la verdad–encargados de narrar el drama sucedido en lo que fue el inmenso comedero comunista.
Tales copleros pujan exceder a los trovadores gregorianos y hasta con atrevidas parodias, a hitos musicales como "Die Meistersinger von Nürnberg". Pero sucede algo pecaminoso en este derrotero a manos de bardos de tan peculiar círculo lírico, es que el supuesto Hans Sachs actual, no es zapatero sino abogado. Y se escucha el crujir de raros tremoles tergiversados al contar el cuento comunista, bajo el peso de impostaciones manu militari articuladas por el Dr. Fidel Castro. De esa historia incierta de canijas bucales, echemos un atisbo impertinente a una de sus rendijas.
Dizque cuando gobernaba en Cuba el Gral. Fulgencio Batista y Zaldívar, quien tras un coup d’etat en 1952 se hizo ilegalmente del poder –emulado después por su copycat de estilos, el Dr. Castro– y horror de horrores, una parte mayoritaria de los negros cubanos simpatizaba con este carismático líder castrense. Ello era así por razones varias.
Un sector significativo de esta generalidad, aún desde los "tiempo’s d’España", pertenecía a alguna potencia ñáñiga Abakuá (secta religiosa secreta). Estas potencias no eran demasiado escrupulosas en la selección de su membresía ya que a las mismas, curiosamente, podía pertenecer sin distingos cualquier hijo de vecino. Claro, siempre que éste fuera de un tipo macho-Alfa, genuino.
Esta vieja afinidad con el Gral. Batista –reverdecida desde el post machadato, cuando siendo él un simple sargento-taquígrafo del Estado Mayor ya despuntaba como "El Hombre Fuerte" de Cuba– los castristas nunca se la perdonaron a los negros. Ello, a pesar de que a las bandas guerrilleras que combatían contra el gobierno batistiano se les denominaban "mau-maus", igual que a los independentistas de Kenya partidarios de Jomo Keniatta.
Los negros en su contraofensiva, insistieron en reapodar despectivamente en su lengua natal a los comunistas de la vieja guardia, con el mote de "comuñángas" (comunistas ñáñigos), lo cual sublevaba a éstos. Otras versiones históricas, quizás avaladas o con el gracioso visto bueno castrista y que ellos dejaron correr; apuntan a que con tal vocablo eran los demócratas, la mediana y alta burguesía, los católicos, incluyendo el resto del pueblo cubano; quienes designaban así a los comunistas de la vieja guardia. La primera versión es la que entendemos más fiable, atendiendo a otras razones.
El cubano blanco, decepcionado, se volcó de manera paulatina en los "juegos" y liturgias del sincretismo, mágias, conjuros y ocultismos afrocubanos –soportes externos del ñañiguismo, combatido a capa y espada por los ideólogos castristas–, en la busqueda de amparos divinos a su futuro presagioso. Es que, para engañar a la ciudadanía, porque los castristas necesitaban tiempo para consolidarse antes de dar su coup d’etat interno contra el pueblo desorientado, los guerrilleros echaron a un lado lo de "camaradas" y se rebautizaron "compañeros".
Ellos se rasgaron sus vestidos, se lapidaron el pecho y negaron tener relaciones ni con los comunistas del patio (Partido Socialista Popular) ni con el Comintern y proclamaron a su revolución como "humanista y verde como las palmas". Un experimentado caricaturista de la prensa plana, "Vulcano", expresó en sus gráficas que la revolución triunfante era un simple melón, "verde por fuera y rojo por dentro". No muchos le creyeron. Todo, mientras continuaban las confiscaciones, encarcelamientos, represiones, fusilamientos, etc. Cuando el Dr. Castro hizo desaparecer el dólar de la circulación –un hecho sin relación con el embargo–, muchos blancos recibían ayudas del exterior, mientras que los negros no. Los comunistas se justificaban culpando al "bloqueo yankee". Luego este sector de ciudadanos comenzó a preguntarse por qué sus vecinos tenían dólares, medicinas y ropas, y ellos no.
Al final, los negros se enfurecieron no contra los yankees, sino contra los comunistas del patio. Ya para entonces, el Dr. Castro había declarado públicamente el carácter socialista de "su" revolución. Los negros cubanos, implantaron un "paso de jicotea" en todas sus actividades laborales y sociales, y continuaron burlándose de los líderes gubernamentales hasta el día de hoy, convencidos de su impotencia en poder escapar del cerco. Estos criollos, siempre colgados de un chiste afín a su jocoso y eterno buen humor, no les quitaron el pie de encima a los nuevos "compañeros" y los rebautizaron ahora con apodo solemne: ñángaros (as) (ñáñigos compañeros). Luego, siendo éstos guerrilleros como una especie de "íremes" (diablitos bailadores en las misas y procesiones ñáñigas, abolidas en sus ritos públicos) o deidades de la misma comparsa cubana adoradora del Dr. Castro, lo de la "timba" (fiesta, juego, garito, ritmo), se ajustó a una versión como "fiesta del eterno ocio comunista".
¿Dudan? Sólo repasar los últimos 50 años que los castristas llevan bailando la timba en Cuba. Otra acepción dulce del vocablo, es denominar así a la pasta del "dulce de guayaba". Una délicatesse de nuestra infancia desaparecida de la mesa cubana (without traces) por mañas y marañas de la mágia socialistas. Por supuesto, los castristas dijeron que fue "por las infamias del bloqueo yankee". Sin que nadie se preguntara para qué los yankees necesitaban aquel dulce desconocido.
Parece que el Dr. Fidel Castro a prometido, no se sabe a quién ni por qué –Él, todo lo cumple escrupulosamente– que si le levantan el "bloqueo" cada cubano tendrá la dicha ver sobre su mesa; aunque sea anualmente; un suculento "pan con timba" de aquella estirpe legendaria, confeccionado con el tradicional "pan de piquitos".
Luego, si tal es el primer éxito concreto pos embargo, logrado por sus enemigos o la Nueva Ola del Desembargo, ¡felicidades! porque la música para festejar ya está compuesta. Seria creer el eufemismo de que no estaríamos tan mal para continuar observando el fenómeno, o sea, los supuestos esfuerzos en los EE.UU de ciertas almas caritativas ansiosas por desmantelar el embargo por el cual gime el Dr. Castro.
¡Ah, nos recuerdan!, que al parecer existe un trabalenguas armado por la Inteligencia cubana sobre otro embargo, pero es interno y musical: "timba es la contratimba o contrasalsa castrista contra la salsa". Esto no es un mal chiste. Para los detalles, preguntar a los ya atormentados músicos y musicólogos cubanos que pasean por Miami; quienes encojo... con los cheos (comunistas), claman al Añá Olódùmarè con sus tambores –Obá, Bata y Obatalá– por que finalice la tragedia del Asunto Cubano.
Terciando marzo del 2009, un extraño turista que merodeaba por entre los leones del Paseo del Prado habanero, observó el júbilo de varios "palestinos" (policías crueles traídos a la capital desde las provincias orientales, para que repriman a los rebeldes habaneros), al escuchar por la radio el desapriete del embargo al regimen castrista aprobado por el Presidente Barack Hussein Obama. Entonces, como por encantos, el viaje a la timba ñángara se hizo una realidad a la vuelta de la esquina.
"¡Oh’Alláh!", exclamó, quien era uno de los más pacíficos fedayee entrenados en Cuba sobre "Tácticas Superiores del Terrorismo Aplicado". Pero sorpresivamente, de entre la Chilaba de algodón estampado en verde y oro viejo, y el sudario blanco, se le deslizó hasta caer al suelo un block de C4. Nada para asustarse, le faltaba el detonador.
Los Fulangas Kañafuakas, una peculiar rama de historiadores cubanos; doctores eruditos en leyes y leyendas minúsculas del marxismo; aseguran que la tragedia del titulado "El Asunto Cubano" es un concepto histórico virtual no real y que por lo tanto debe considerarse que nunca existió, ademas de no ser algo destacable. Que peor la pasó el escenógrafo León Bakst –allá por 1919– cuando Trotsky lo miró con la seriedad inexorable y feróz propia de un comisario bolchevique, y le rogó suavemente que hiciera, sin excusas ni pretextos, "un diseño de vestuario para una danza persa". Desde entonces, en toda la inmensidad del mundillo comunista, se desató la ya conocida pandemia de flatulencias, la cual ha perdurado hasta ahora. Fin de la saga.
lejardil@bellsouth.net
Legacy Press
25
Feb
2009
¿Surrealismo castrista? II/II
Se cumplen 50 años de tiranía comunista en Cuba
El error supera el estereotipo, cuando son confundidos los planos temporales tiranizados por un onirismo devastador, aunque hermoso fibra a fibra en el papel. La broma persiguió a los proto-marxistas cubanos al imbricar dos vagancias atípicas: el bólos del Igualitarismo de Babeuf con la catibia, como plato único del Marxismo, y su insuperable guarnición cocida rare steak del Materialismo Dialéctico e Histórico. Ambos, precursores de la I Internacional Comunista (1864). Es que el fiasco del experimento comunista en Cuba, se tornó turbación para sus líderes chirriantes, ya sin discursos creíbles. El temor zurdo devino enajenante desesperación —advertida por Breton—, al equiparar los caprichos goyescos e influencias sicotrópicas con el imperecedero mundo democrático europeo, el cual recargó vitalidades tras la pos guerra traumática y aleccionadora. El nuevo escenario, gozaba de una nerviación que sorprendió a los marxistas. En abierta contraposición al desastre compulsivo y turbador, que atañe a políticas inmutables, como la del Dr. Castro. Cuya deidad prima, el otro doctor: Ernesto Guevara (alias, "Che") fracasó cazado como un animal por los rangers en Bolivia. Estas indigestiones ideológicas unidas a sus destiempos, se subdividieron en alas falsarias con tardías ansiedades metamórficas prometidas, nunca concretadas a causa de la soberbia del bunker. Siempre infalible y omnisciente, con su furia renuente a abandonar la crisálida que hace aguas, en toda su línea de flotación. Las corrientes y escuelas artísticas democráticas nutren genuflexiones olorosas igualables al aroma del "Río de Yerbas" de los Everglades, que impregna la afonía de la oda marxista miamense, a su pesar y al de sus "compañeros de viaje". Es la Parroquia de excepcionales por lealtad sumisa, a la variopinta jofaina castrista. El asunto se les complica ante la carencia cada vez mayor de públicos inconexcos al colectivismo, aunque el Eje Apocalypto trata de ganar adeptos en el altiplano entre las etnias indígenas embobecidas por la coca. Los ideólogos del "El Lecho" —donde casi ninguno piensa por sí mismo—, se enchumban en reflexiones sobre las causales dialécticas e históricas de la pirra ideológica marxista, desdentada y de lógica vermiforme . Allí no faltará el desaliñado fantasmón guevarista, una baja colateral imperfectamente explicada. Breton, miembro del Partido Comunista Francés (1927-1933) hace migas con Trotsky en París y funda en 1938 la "Fédération de l'Art Revolutionnaire Independant", disuelta en el vacío como toda entelequia zurda. En 1998 el "TIME" incluyó a este líder entre las 100 personalidades más influyentes del siglo XX. Pero como sucede en todos los tiempos con los comunistas por embullo, Breton quema hábitos y naves en protesta por los shows de los juicios sumarios en Moscú. Consonantes con los montados posteriormente por Castro contra su lugarteniente Arnaldo Ochoa y sus seguidores a finales de los 80s, La Habana; acusados de corrupción y narcotráfico, entre otras linduras propias de Indoamérica. Los marxistas atrapados en el intramuro habanero, se niegan a admitir el destrozo ambidiestro dejado a su paso oradante en el entramado de la sociedad cubana. Tal parece que el Automatismo dadaísta y su categoría ecléctica, "negación de la negación" en el decir marxista, permanece incólume en sus preludios fracasados. En esencia, emana un surrealismo puro donde nada es tangible y todo se evapora en la nada cotidiana, tal es la Cuba de hoy. Tal parece que el quehacer de los seguidores del Dr. Castro y sus residuos —algunas opiniones crueles los definen "costras"—, anda inmerso en un baile de San Vito, eternizado en el suplicio de Tántalo, al que está sometido el pueblo cubano. Quizás son "Restos de sueños", señalamos, tales fueron licuados por el trazo firme de la surrealista checa Marie „erníkova (la Tøyen) al devorar minuciosamente París, como a esa especie de barrio latinizado de Oslo. Aconteció cuando su expresión en grabado (de "punta seca", dicen los entendidos) del huevo primo, el ojo delator, el sexo encadenante y el plumaje de doble faz, andan sincopados como odas de la troupe habanera. Son trazos de la claque opaca, la cual además de perdida y sin la gracia de un tronío reconocible; permanece letal, absorta y vengativa. Incapaz de alcanzar transparencias o cambios ni aún bajo la iluminación del Gran Chivato, el Sol. Es que el castrismo oscurantista sui géneris y penumbroso del Dr. Castro, sus fieles aventureros y sus errores —ellos no se dan por enterados de la magnitud del desastre—, como los catarros, son iterativos ab ætérnum. Fin de la saga. © Lionel Lejardi. Febrero, 2009 Legacy Press
15
Feb
2009
Sargento, ¿a qué esperar para comenzar la revolución? II/II
En esa magrugada del 4 de septiembre de 1933, la balanza del poder compartido entre civiles y militares de bajo rango, se inclinó definitivamente hacia los últimos; poseedores de la disciplina de combate y lo vital, las armas. Aquella masa enardecida, se mostraba dispuesta a sacudirse a los "oficiales opresores", que por cierto nunca existieron ni se comportaron como tales. Su quehacer exclusivista, no difería en nada de cualquier otra élite militar de academia, las de antes y las de ahora. Eran motes propios de las épocas en que los países andan en revoluciones.
Aunaban los fantasmas fabricados por el ala izquierda oposicionista, a la cual se adherían los azuzadores comunistas, intentando confundirle al pueblo llano, la oficialidad castrense con la burguesía; contra la cual las clases y sargentos pudieran despotricar ilesos, desde el mismo momento de la caída del gobierno machadista, el 12 de agosto anterior.
Los conspiradores, sin un plan muy detallado, se encontraron de pronto con que entre sus manos se revolvía un coup d’etat (ver: "Técnica del colpo di Stato" de Curzio Malaparte, 1930 o "The man on Horsback: The Role of the Military in Politicts" Samuel Finer, 1962).
Ya desde esa madrugada, Batista comenzó a moverse con cautela, aunque conociendo a fondo los puntos claves hacia donde dirigir sus capitanes (jefes de grupo) y los hombres de sus destacamentos respectivos. Tal vez parecieran decisiones tomada sobre la marcha, pero todo se precipitó, exactamente, hasta que divisó la hendija apropiada en aquel maremágnum revolucionario tropical. Su intervención fue la catalizadora de los ánimos y exhaltaciones en ese amanecer.
El diversionismo provocado por la intromisión de los comunistas con su retórica inflamatoria y la consecuente e inmediata expulsión del local del Club de Alistados; fue apagado por parte de aquella masa integrada por los militares, Directorio Estudiantil Universitario (DEU), anarquistas, abecedarios (ABC) y otras facciones. Estaba incluida su respetada tropa de choque, casi todos, comandos dedicados a actividades terroristas; a los cuales en su tiempo y durante su revuelta, el Dr. Fidel Castro Rúz denominó "Grupos de Acción y Sabotaje".
Pedraza y López Migolla se fundieron en una misma sonrisa de triunfo, en cuanto observaron la soltura de Batista; en cursar las primeras órdenes en voz alta; a quienes tomarían las unidades gubernamentales, policía, ejército, emisoras de radio y centros claves, sin que ningún otro líder chistara. El, era el hombre de ese momento álgido y para demostrarlo, gesticulaba con fuerza y repetía una y otra vez sus órdenes.
—Claro, que esto no es el asalto al Palacio de Invierno —ironizó Carbó, dirigiéndose a Carlos Prío Socarrás, sentado a su lado y cabeza del DEU.
Benítez Pancorbo, posesionado del mando en el Cuartel Maestre; calculaba los pertrechos que necesitarían 1,500 tropas, durante las 72 horas previstas para controlar la capital. Tras largas deliberaciones, en la mañana del 4 de septiembre de 1933, Cuba tuvo un nuevo y denominado Gobierno Colegiado. Se le denominó "colegiado", por sus características especiales de ser una "junta de notables". Ello significó un escándalo vorticial que el Presidente Céspedes, sorprendido, el cual sólo atinó a ver desatarse en su vaso de agua y que lo arrastró al abismo de la indiferencia, junto con todos los hilos de su efímero gobierno.
Una proclama de los estudiantes, intelectuales y soldados fue enviada a la prensa y radio, explicando los motivos y objetivos de la revolución contra Céspedes y su gobierno. La firmaban entre otros civiles, aquellos que después serían presidentes de la República de Cuba: Ramón Grau San Martín, Carlos Hevia de los Reyes Gavilán y Carlos Prío Socarrás.
De los 19 firmantes, la rúbrica del único militar de entre ellos fue la que apareció al final y quien también oficiaría más tarde como presidente electo por el voto popular. Tal si con dicha firma, el Asunto Cubano podía darse como concluido. Era la firma de un anodino sargento-taquígrafo, el ya mencionado Fulgencio Batista y Zaldívar.
Este líder era una rara avis para los duchos ilustrados en política nacional e internacional y el carácter culminante del drama, porque Batista firmó, genialmente, en calidad de "Sargento Jefe de todas las Fuerzas Armadas de la República". La intención manifiesta de Batista no era esperar las calendas griegas, manso, en ese punto.
La anterior UMC, se había transformado en la "Junta Revolucionaria" (o "de los Ocho"), integrada por Pablo Rodríguez, Fulgencio Batista, José Eleuterio Pedraza, Manuel López Migolla, Juan Estevaz Maimir, Ángel Echevarría, Mario Hernández y Ramón Cruz Vidal. Constituían un selecto grupo de entrañados con la política cómica, que se habían repartido mandos, responsabilidades y los inseparables peligros inherentes a los osados, aspirantes a dueños del mando. Tras bambalinas, los militares, serían quienes detentarían el poder real en Cuba.
Raimundo Ferrer, Francisco Tabernilla y Manuel Benítez, todos oficiales del Ejército Nacional anterior, renunciaron a sus grados militares y se integraron como simples soldados al golpe.
Con inconmensurables esperanzas ciudadanas, se inauguró el nuevo gobierno al que se le denominó finalmente, "Pentarquía". Ello fue consenso, después de aceptado con antelación un programa coherente, como el del DEU en simbiosis con el del ABC.
El Dr. Ramón Grau San Martín resultó el Presidente, Secretario de Instrucción Pública y Bellas Artes, Sanidad y Beneficiencia; José Miguel Irizarri cobró la atención de Obras Públicas, Agricultura, Comercio y Trabajo. Les acompañaban en la aventura, Porfirio Franca en Hacienda; Guillermo Francisco Leopoldo Portela Möller en Estado y Justicia; y Sergio Carbó Morera en Gobernación, Comunicaciones, Guerra y Marina.
Carbó, junto con su inmenso prestigio controlaba las fuerzas militares, judiciales y de policía. Este hombre poderoso, en unión de Ramón Grau San Martín y Antonio Guiteras Holmes, eran estimados como el triunvirato civil perfecto para domar a Batista y al resto de los líderes militares nacientes.
Es tarde, cuando Céspedes llamó a la cocina de Palacio, nadie contestó. Ya los Pentarcas habían tomado posesión del Palacio Presidencial, mientras Batista anunciaba eufórico a Somner Welles las indeseadas nuevas. Grau, fue el encargado de notoficar la infausta noticia al depuesto presidente Céspedes, quien entregó al mayordomo las llaves de la casa presidencial y abandonó Palacio con unos pocos ayudantes.
Welles olfateó, después de ser informado por sus escuchas, que los nuevos gobernantes acusaban "tendencias comunistas", en especial Grau y Guiteras. Washington acarició la idea de enviar una escuadra a Cuba, acudiendo a la Enmienda Platt, la cual cernía aún su poder de alternativa sobre la Isla de Cuba y sus cayos adyacentes.
La Pentarquía ofició hasta el 10 de septiembre de 1933, con la proclamación del Dr. Ramón Grau San Martín, como Presidente Provisional y unico. Éste, no juró el cargo y la Constitución de 1901 ante el Tribunal Supremo, sino, ante el pueblo al que convocó a reunirse frente a Palacio, el dia de la proclamación.
En el Hotel Nacional, Welles redactó un cablegrama trascendental. Contestaba el similar recibido de Washington, en el cual le solicitaban indicar, "quién realmente mandaba en Cuba". Welles trajo a su mente la imagen de un tipo no alto, de habla gutural, tendente a lo rechoncho, cara redonda, piel color cartucho, de boca ranina y otras etcétera, no precisamente cinematográficas.
Se trataba de un líder con los pantalones bien puestos y que, no por casualidad, era el Big Boss; que impartía órdenes al Ejército, políticos, funcionarios y mantenía el orden en Cuba. Signos, de que los interesas extranjeros invertidos en Cuba, estaban garantizados. Algo, que desde el punto de vista político y económico, no era nada despreciable.
—"Un sargento llamado Batista" —señaló Welles, en su lacónica respuesta a los halcones del Potomac.
El mencionado, ajeno al intercambio epistolar —lo cual tampoco le importaría, de saberlo—; ya de manera premonitoria, se enfrentaba a la Trigonometría del alza y deriva de los cañones. El líder intuía latente, algún tipo de enfrentamiento inevitable e inmediato con los oficiales de carrera. La tarde de septiembre 8, 1933 el ministro Carbó recibió a Batista, quien andaba quejoso de que los oficiales no le prestaban caso ni obedecían por ser un simple sargento taquígrafo.
—Entonces, te nombramos general y sanseacabó —apuntó Carbó, jocoso, sabiendo que tal rango no existía en el Ejército de entonces.
—Por favor, señor Ministro, es demasiado, —respondió Batista, con el aire modocito de "non queiro, non queiro".
Carbó miró de hito en hito la guerrera impecable, las botas de oficial de piel de cochino con espuelas, el sable, la pistolera y la enorme gorra de plato. Toda relucientes. Después sentenció:
—Pues, te haremos Coronel —sentenció el Ministro y agregó irónico—: Tú sabes, pondremos "por méritos de guerra y las otras etcéteras acostumbradas"
—Pues así sea, Ministro, y le agradezco —asintió Batista, cuadrándose militarmente y quien no brincó de gozo, en aras del protocolo.
Tal resultaria el inicio de los siguientes fabulosos cien días del gobierno de Grau y Guiteras, y de la carrera de este conspicuo líder de botas y guerreras, las cuales entonces le quedaban grandes en responsabilidad y sapiencia, pero que era portador de una audacia excepcional.
—Pa’sue'copeta —farfulló de corrido Batista, ya en la calle.
Y pensando en términos de política internacional, advirtió que en cierto momento, estaría impelido a escoger el ala bajo la cual se cobijaría en los años próximos. Alas de otros líderes mundiales antagónicos entre si: demócratas, comunistas o fascistas.
—¿Sabe usted Coronel —le sopló el ayudante desde el volante, ya enterado del ascenso—, cómo le dicen en voz baja, algunas damas de la high?"
—Pues, no. ¿Cómo?.
—Mulato lindo —dijo el cabo y aguantó la respiración, encogido como un pirulí en su asiento.
Batista sonrió incrédulo y medio que vanidoso, porque damas tan finas y de alta alcurnia, hubieran posado su mirada sobre él, quien en su pequeña patria de Banes —no muy lejos del Biran natal de Castro—, arrancó trabajando como un simple retranquero de trenes.
—Carajo, y dale con la que canta y no pone —exclamó sarcástico y agregó—, ya empezaron con los jodidos nombretes. Pero eso lo arreglaremos con frac y pechera, claro, si me admiten como socio del County Club.
Exactamente, esa era una de las tantas cosas lejos del alcance cultural y político del ex sargento. Porque cuando Batista fue Presidente de la República de Cuba, seria socio honorario de todos los clubs de Cuba, no por su gusto, es que le correspondía de hecho y por un derecho inherente a la dignidad presidencial. Lo otro, es historia conocida.
Fin de la saga.
© Lionel Lejardi. Febrero, 2009
lejardil@bellsouth.net
Legacy Press
(Visita, y serás bienvenido a mi mi blog alterno: http://www.elasuntocubano.net)
18
Ene
2009
Son tres, las Furias del 1° de Enero, 2009 (I/II)
Con el 1E° de Enero del 2009 nos llegaron un sinnúmero de malas y buenas- nuevas. Las malas, son patrimonio exclusivo y traídas en bandejas de plata por las venerables diosas: "Las Tres Furias de las Venganzas"—decimos las Terribles, no las Benévolas—. Vale que las primeras, son aquellas hacedoras de la Historia, mientras que las segundas, esparcen las gracias habituales en las buenas. No existe equilibrio síquico ni tectónico entre ambas fuerzas incontrolables. Luego, los hechos más destacados, pensados a la inversa y de mayor reluctancia significativa en la opinión pública mundial, merecen un repaso —en su calidad de malas nuevas despreciables— de los cuales señalamos los siguientes. Primero, la guerra estallada en la Franja de Gaza, un enclave musulmán en pleno territorio de Israel, entre fuerzas terroristas musulmanas del acrónimo Hamas y el ejército israelita. Segundo, el 50 aniversario de la implantación cruenta en la Isla de Cuba de una férrea dictadura comunista. Hoy, en catarsis obnubiladora del mundo real, en contraposición al irreal sustentado por la ideología marxista. Ellos, los mayimbes cubanos, no quieren ser asociados con el desparrame filosófico del marxismo-leninismo. Ahora dicen, nunca oyeron hablar de Marx ni Lenin. Tercero, la esperada mise-en-scène o la resurrección cíclica en Chiapas, México, del Subcomandante "Marcos". Auto titulado jefe político y militar del Ejército Zapatista de Libración Nacional (EZLN), de tendencia maoísta. En conjunción con estos hechos, existe una indudable sarta de vínculos pecaminosos; los cuales recorren casi todo el diapasón de arbitrariedades propias de los totalitarismos, religiosos o políticos. Aquellas que son inherentes al quehacer subversivo de las tituladas revoluciones populares; todas iniciadas por la baja burguesía (la indigente) y terminadas en verdaderas carnecerías nacionales, tal aconteció con la Comuna de París. Los comunistas se aprendieron bien la lección de la ineficacia de la resolución permanente. El chupete de Guevara. ¿Dudan?. Sólo desplegar una furtiva ojeada a los regímenes ex-comunistas de Europa y Asia, incluyendo Cuba y Nicaragua. Todo un asco. Entendamos que a estos pueblos histéricos les falta el pie derecho, y por lo tanto se enervan solazando vagancias con el izquierdo. Es la clásica minusvalía no corporal, sino mental, del subproducto Apocalypto indígena. Bajo un pretexto u otro, por ejemplo, las pandillas comunistas dictatoriales han conseguido ser reconocidas oficialmente por la mayoría de los países miembros de la ONU. Tal sucede con estados declarados terroristas como Cuba, Libia, Corea del Norte, Irán, etc. Es que fuerzas malignas bien identificadas por la envidia innata en sus ancestros ineptos, no resisten la presencia de las personas decentes, misericordiosas y democráticas. Es semejanza al terror de los vampiros ante la luz o una simple ristra de ajos. Así son de tenebrosas tales fuerzas. Las ejemplarizan, los casos de las greyes comunistas e islamitas. En especial se destacan noticias asociadas con las malas artes terroristas, santificadas a priori por comisarios, ulemas ('ulam~) y mullahs (mawl~); todos, concomitados para destruir el mundo occidental e imponer una filosofía o mezcolanza —o simbiosis ideosacra— de ideología y fe, dogmáticas y oscurantistas. Tal realidad, inobjetable, es omitida ex professo por los regímenes totalitarios izquierdistas y de simpatías cómplices entre la grey tercermundista. Estos regímenes de viso democrático, se instalan por el voto popular y después, utilizan los propios mecanismos democráticos para armar los motivos de su continuismo totalitario. El quehacer de los comisarios comunistas se entiende, si aplicamos el mismo rasero usual entre policías y ladrones; como reacción de la sociedad culta y democrática, defendiéndose de la chusma desorbitada y los asaltantes de caminos. Por otra parte, la tesis esgrimida por los ulemas y mullahs es lastimosamente irracional —por estar sumida de manera incomprensible para el azorado espectador (fanático moderno) vulgar, en el medioevo. Por cuanto basa su fe expansionista del islamismo, en abogar por la destrucción absoluta de quienes no profesan su doctrina. Nuestro atribulado planeta sufre, ansioso por la tolerancia que le niegan los terroristas. Tomemos la primera y la última de la malas nuevas, dado que sobre la segunda se han vertido y vierten ríos de tinta inocente y despreciada por la egolatría ensoberbecida de los comunistas agarrados del poder en Cuba. No es cuestión de sus líderes atender los reclamos del pueblo, sino, de hurgar miserias y manoseos en la manera de extraerles las coimas esclavistas. En la troqueladora y vitafones castristas, truenan ecos y lemas enaltecedores del "innegable triunfo" revolucionario del disparate isleño, ahí mismo, a la vuelta de la esquina terrorista. También, las adulteraciones cronológicas de la verdad del desastre cubano y las obligadas justificaciones del fracaso consuetudinario de todos los dislates armados en Cuba, por la cleptocracia geriátrica que ahoga a los cubanos. No del Máximo Líder, omnisciente y devorador. Del lado democrático, la oposición de intra y extramuros, denuncia las patrañas anteriores y el pisoteo de los derechos humanos por el régimen; como simple agencia del Comintern endemoniado, el cual nunca ha estado dormido. Le corresponde la Furia de la Venganza, Alecto. Hoy la cuestión ha estallado en la Franja de Gaza, entre los israelíes atacados a cohetazos inmisericordemente y sus agresores —sin argumentos ni provocaciones—; los terroristas de Hamas. Ayer, otras guerras fueron causadas por el aprovechado Y~sir }raf~t y sus mujahiddins (muj~hid§n) de la OLP, enfrascados en la porfiada Jih~d (Guerra Santa). Lo que sucede en Gaza es una historia vieja que arrancó casi desde los tiempos en que los hebreos conquistaron la Palestina (Palaestina); que es nombre romano vinculado a los filisteos, no a los árabes; al derrotar éstos a los cananeos. Los filisteos fueron un pueblo no semita ni árabe, posiblemente indo-europeo o del sur de Grecia. Por allí, pasaron imperios tras imperios; el último otomano; cuyos fieles musulmanes se imaginaron, durante la II WW; un nuevo mileno casi calcado de la ideología nazi-fascista propuesta para la Gran Alemania. Para 1922 los británicos, vencedores en la I WW contra los turcos, recibieron el mandato de la LDN (Liga de las Naciones) de convertir la Palestina (Peleshet, en hebreo) en un protectorado. Por el mismo mandato y considerando la declaración de Balfour (1917), habrían de fundar un hogar nacional para los judíos. Entonces, la Palestina comprendía los actuales territorios de Gaza, Cisjordania e Israel. En 1948 se funda el moderno Estado de Israel y estalló la guerra entre árabes radicales y judíos, los últimos triunfaron, ocupando Gaza y los árabes se volvieron hacia la Cisjordania. Esta última, se integró al estado de Jordania; abusando de la hospitalidad jordana, puesto que se mudó con todo el arsenal de su aparato terrorista. Los terroristas, con su tremebunda adicción a la violencia; se negaron a convertirse en democracia y trabajar por el pueblo árabe. Prefirieron deambular subvencionados por los fundamentalistas musulmanes y ciertos remanentes árabes neo-nazis. Esto, afloró después en ocasión de la captura —por comandos israelíes— y juicio, de Adolf Eichmann. Es histórico que, en 1988 Jordania se cansó de las actividades terrorista de los seguidores de Arafat y la OLP, y como resultado lógico, los echó de sus tierras mandándolos con la música a otra parte y de paso, abandonó sus vínculos con Cisjordania. La OLP, mantuvo su hegemonía en esos territorios, hasta que Hamas; otra de las bandas ultra terroristas árabes; les arrebató violentamente el poder político y militar, obligando a los yaseristas al exilio en el Líbano y otros lugares limítrofes. Hamas al hacerse del control absoluto en la Franja de Gaza, desbandó a la OLP y se declaró parte del gobierno árabe local en Gaza, tras una guerra civil cruenta. Ahora, la diferencia acostumbrada, fue recrudecida con el mismo terror de los talibanes implantaron en Afganistán, contra las familias que no cooperaran, entregando sus hijos como combatientes para engrosar las bandas terroristas. La saga continua.
lejardil@bellsouth.net
Legacy Press
20
Sep
2008
Cuba: palíndromo de dos ayudas humanitarias
Sólo a gente obtusa, se le ocurre enviar botellas de agua a través de 8000 km, en lugar de lo que hicieron los españoles. Por supuesto que de esas pequeñeces no se ocupan los regímenes comunistas. Les basta que sus cupulas dispongan de todo lo que carece el pueblo. Es la misma historia vieja y añeja de los totalitarismos. Ni es el eje del análisis moral y ético. Los rusos actuales, no pueden engañar al pueblo cubano, son los mismos mujiks disfrazados de frac y chistera, a los cuales los cubanos han tenido que soportar colgados de sus cuellos, desde hace medio siglo, por obra y gracia de los Castro, Guevara, Mao y el resto de la canalla roja. © Lionel Lejardi. Septiembre, 2008
Entre los últimos mencionados, yacen los meteoros programados y planificados bajo la égida de los comisarios comunistas. Entonces es definible, que uno de estos fenómenos contra natura, y de destrucción absoluta, es identificado –ojo por ojo y diente por diente– con la banda de comunistas que muele Cuba -con perdón del cantante Bose-, desde hace la bicoca de 50 años. Este huracán es de minuciosa acción destructiva, inmediata y lo peor, es permanente. Otro detalle macabro que los distingue: no se disuelven como los naturales y se enquistan por siempre. Tal fue lo sucedido en todas y cada una de las "Animal Farms", armadas detrás de la Cortina de Hierro como franquicias de hamburguesas sometidas al Kremlin. Castro, no vaciló en rendir Cuba a ese vendaval.
Esta desgracia huracanada, pronosticada por la oposición a Castro, ahora este líder se la quieren endilgar a los EE.UU y al embargo, factores sin relación alguna con el desastre. Por cierto un embargo muy curioso, puesto que Cuba es uno de los clientes más importantes de EE.UU en importación de productos agrícolas, pecuarios y un sinfin de renglones del comercio corriente. Sucede que los castristas operan un negocio en bancarrota completa, sin creditos (eso es exactamente lo que desean obtener los comunistas si le levantan el embargo) y al que todos sus acreedores le han puesto uno de esos carteles sabios a los que nos acostumbraron los españoles a ver sus bodegas de barrio: "Hoy no fio, mañana si". Ello resultó de los disparates socioeconómicos implantados por estos morones, y que la isla condujeron a la ruina del basurero actual. Toda la riqueza agropecuaria nacional acumulada durante siglos, por cubanos y españoles fue destruida hasta sus cimientos de manera inmisericorde. Sólo acudir a los datos de los organismos internacionales.
Así, en este muestrario de calamidades traemos por los pelos a dos países europeos, España y Rusia. Antaño, poderosos imperios casi desmembrados desde finales del siglo XIX y tambaleantes repúblicas durante los primeros decenios del siglo XX. La satrapia feroz bolchevique por un lado, incubada por Lenin y sus secuaces, y la anarquista y liberal de Manuel Azaña, después dejada en manos del desastre comunista y carniceros como "El Campesino". En los preludios de la pretendida era fascista, ambos se enfrentarían como polígonos de pruebas de la después II Guerra Mundial. Sólo España, quedó republicana bajo la mano ferrea de de Franco -que sí amaba a su pueblo y lo salvó del desastre comunista- y la cuasi democrática, y hoy ya democrática completa hasta el tiempo presente.
De ambas naciones –entre otras a las que no se les ha visto ni un pelo– llegaron hasta los cubanos de a pie, sus promesas de ayuda humanitaria, como paliativo a los desastres que sobre el ya paisaje lunar, provocaron los huracanes Gustav y Ike. Vayamos al tema, para simplificarlo.
De ambas naciones –entre otras a las que no se les ha visto ni un pelo– llegaron a los cubanos de a pie, sus promesas de ayuda humanitaria; como paliativo a los desastres del ya paisaje lunar existente, que acentuaron los huracanes Gustav y Ike. Vayamos al tema, para simplificarlo.
Hasta la fecha España ha enviado dos aviones cargueros. En el último se acarrearon 16 Tn de vivieres del Programa Mundial de Alimentos (PMA) y 4 tn de materiales de reconstrucción y herramientas de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID). Curioso dato: la embajada española en La Habana indicó que costo del segundo vuelo fue de unos 130,000 euros, mientras que la carga de 15.8 Tn del primer vuelo, valía 144,000 euros. También estaba en movimiento una donación de medio millón de euros, seguro que fue a parar las cuentas personales del líder maximo. Todo, entregado y recibido con gran agradecimiento por el régimen, si Castro no confiscaba las donaciones.
¿Y los rusos?, bien gracias, a pesar del vasallaje cubano a los jerarcas del Kremlin. Quien dude, lea la Constitución Comunista Cubana de los años 70. Da pena. Los bolos donaron un avión llevo de botellas de agua y algunas carnes enlatadas. Descaradamente después, esta carne por orden del propio Castro, fue vendida en las tiendas por dolares (de los que no dispone el pueblo) y no entregada al pueblo. Era carne del sobrante militar ya vencida, del mismo horrible tipo y sabor con que atragantaron a los cubanos, cuando Castro barrió con la masa ganadera cubana. Exacto a lo que ha hecho con todos los demás rubros. Asombro: Cuba era la azucarera del mundo, hoy importa azúcar para sobrevivir (claro, por culpa del embargo yankee), uno de los tantos chiste macabros de los comunistas.
Todo lo que provenga de los promotores y causante de la desgracia actual, es rechazado por el pueblo cubano. No se trata de agradecimientos a quienes coadyuvaron a destruirles el pais de manera perversa, durante decenios. Ver las buenas migas que los rusos hacen con Castro, Chaves, Morales, Correa, Ortega y el resto de la indiada pacotillera del Eje Apocalypto ¿Ven ahora las diferencias de los altos valores éticos y morales entre ambas ayudas, la de corazón español y la envenenada rusa? Los Castro, acabaron con los altos principios que nos enseñaron los españoles y ello les revienta. Por ello, hay que entender las roñas de los cubanos.
lejardil@bellsouth.net
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Lionel Lejardi es Ing. Electricista. Investigador, historiador y analista de política nacional (EE.UU) e internacional. Estudia el Asunto Cubano y su influencia a escala planetaria. Reflexiona sobre categorías idealistas tipo, tales como las reveladas en “La Ciudad del Sol” de Tommaso Campanella y “Utopia” de Thomas More, entre otras, en calidad de placebos eclécticos hacia sociedades más justas. Aquellas, cuyas antítesis más notables eclosionaron en furiosos fracasos durante el Terror Jacobino (siglo XVIII) y el Totalitarismo Comunista (siglo XX), hoy desplegado por los castristas con el máximo de dureza, sobre Cuba.
El autor individualiza esta praxis de "clásica dictadura del proletariado," ya en fase de extinción; como osmosis tropical del marxismo corriente –el mismo ya degradado a ideología de segunda mano, por su autismo precoz–, aunque destilandole el ruido de la componente leninista, por nonata y séptica.
Es sintetizar el optimismo alegre del castrismo depredador actual, como subespecie de antimateria social auto destructiva y su dogma político contractual. Dizque son vestigios reptados hacia mundos paralelos, ya singularizados como dimensiones cuánticas (Teorema de Lulo-Kubilo) con el Principio de Incertidumbre de Heisenberg, preludios de la Teoría de Cuerdas. Claro que explicado también, con palabras cuerdas.
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