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29
Nov
2009
Apuntes para una tesis: FCAT y los bosquimanos de cultura rojiparda
Es decir, ellos los comunistas y no otros de nuestro patio universal, aseveran que todo el período pre revolucionario bolchevique de otubre de 1918 en Rusia; con la consecuente implantación de la "dictadura del proletariado" tras el feroz derrocamiento y aniquilación del zarismo por los destacamentos bolcheviques; la vieille culture fue declarada y castigada como un concepto axiomático, cuyos resultados nunca existieron como tales para la Humanidad. Se trataba de simples entretenimientos de la burguesía decadente, y por lo tanto, barrida. De donde, cualquier manifestación cultural debía enmarcarse y estar sujeta al Nuevo Orden político.
Son razones, e invoquemos la de menor cuantía, por las que debemos erigir un valladar impenetrable alrededor de nuestros estudiantes en EE.UU, no solo los estadounidenses legítimos, para hacerlos invulnerables. Se trata de rediseñar un FCAT con doble filo y no de filo único como el actual, estructurado para el solazamiento simple de los cánones pedagógicos. Entender que estamos en guerra ideológica contra nuestros enemigos, que lo son tambien de la democracia.
En la América confundida que surgió de la colonización hispano-lusitana y sajona –y dejemos a un lado todo chauvinismo–, porque aquí sólo coexisten dos culturas madres: la ibérica y la sajona. Lo demás, no son más que abalorios intrascendentes que los bosquimanos y sus mentores tratan de imbricar con la cultura occidental. Ellos se regodean con una subcultura rojiparda que se desmoronado per se. La ociosidad bajo las palmeras es acicate para el disfrute de la vida jauja que viaja a contrapelo de las exigencias de la laboriosidad norteamericana.
A estas minorías no les ha sido problemático sumergirse en la delincuencia de la moneda corriente, aupada por los enemigos de EE.UU, para luego sentar plaza en nuestro patio. La cuestión, simplificada según ellos, es demostrar como ejemplo que las maras son un subproducto de la educación sajona y no de sus míseras sinvergüencerías nacionales, sembradas como suyas en tierras de Norteamérica..
Debemos estar alertas con los educadores bosquimanos enquistados en nuestro SEF, enceguecidos ante el mal ejemplo ofrecido en el portal castrista; en nuestro caso; visible en las oleadas de cubanos cultos, después deschavados en el vergonzoso ritornello turístico, que se infiltran por nuestras fronteras.
Aunque ahora parezca utópico, con un FCAT más acentuado en nuestros valores patrióticos los estudiantes dispondrán de un ideario efectivo para enfrentar los horrores izquierdistas. Y echemos a bolina las tildes que nos impongan. El currículum castrista para sus profesionales –sin importar la especialidad– acapara y le ocupan al estudiante el 34% de horas-materias inertes (Marxismo-Leninismo, Historia del Movimiento Obrero, El Capital, Materialismo Dialéctico e Histórico, etc.); las que incluyen intrínsecas: la desmoralización, falta de ética personal y profesional, castración de la dignidad y sumisión absoluta al régimen, por parte de los egresados de institutos y universidades.
Es curioso el que los diseñadores del curriculum, se hayan olvidado de incluir una obra de corte marxista perfecto, tal anillo al dedo de estos morones, como fue la del yerno del Karl Marx, el cubano oriental Pablo Lafargue: "Elogio de la Pereza". Son profesionales que, al menor descuido, ingresarían al ejército irreversible de los mediocres, quinta columna vertebral del ingerencismo castrista, disfrazado de ayuda internacionalista
Según soplen los vientos totalitarios, la troqueladora caribeña despliega su velamen cultural y es cuando los bosquimanos de acá, levantan orejas y rabos juguetones y aúllan en torno a su icono por excelencia: el anti americanismo. Es recordar que las manchas solares se activan por épocas, afectando las comunicaciones. Junto a esas ventiscas brotan por igual los bosquimanos, enfundados en sus "T-shirts" guevaristas ansiosos de reprimir la libertad de comunicación entre los humanos. Es su quehacer rojipardo preferido.
Ellos no andan erguidos como Ud. yo, sino que marchan encorvados, agachados, ululando ser los únicos elegidos para opinar. Fue el mismo error de Jansenio en su Augustinus premonitorio de cómo pensaría un tal Karl Marx, aquel conspicuo personaje de opereta y Arlequín de los Morones. Es razón por la que FCAT, en mayúsculas, está hoy y debe estar siempre ahí, campeando por sus respetos
© Lionel Lejardi. Agosto, 2009
lejardil@bellsouth.net
Legacy Press
24
Oct
2009
¿Racismo indigenista? II/II
Mejor entonar un réquiem por las almas divagantes en cada trillo o vericueto alterno de aquellos malos apuntaladores de la ciguatera variopinta y chovinista. Es cuidarse de los senderistas y sus chamanes, con atuendos jeans; que no se tomaron el trabajo de revisar –si les quedaban algunas células no descerebradas– el mensaje, a manera de introito (1985), "Economía de mercado y ética" del cardenal Joseph Alois Ratzinger (nuestro actual Benedictus PP. XVI).
Desvestir al Eje Apocalypto
Más que idearios, se trata de los himnos exudados por la nueva clase narco fundamentalista, indígena. Iguala las hornadas destiladas en cada cardumen comunista, esas charcas donde pululan los alevines de la militancia cleptocrática e insolente. Hablamos de la gente inverecunda, vulgar, y que ronda loísmos de travestís ideológicos.
Son supersticiones teocráticas sustentadoras de la demagogia clásica del totalitarismo tribal. Es la fascinación oscurantista del cerrajero merovingio de Matrix, absorto en ensartar sus pines con la hoz y la macana indígena. Para ellos, da igual si es copycat del comunismo de Stalin o el fascismo de Horthy, o ambos.
Son puntos de vista opuestos, si se quiere, por sus falacias dogmáticas perfumadas con
Allí, a instancias de los rusos, se acordó la ofensiva general de las drogas contra la sociedades occidentales (con el beneplacito de los islamitas), en especial, la norteamericana. Un vicio que hasta hoy es refrendado y abierto por nuestros gobernantes como una actividad legal, por aquello de que funciona como medicina. Es la consumación de la primavera del hashsh.
La ineptitud indigenista se manifestó en las primicias del zapatismo acosado. No el del bobo de la cachimba. Aunque, en honor a la verdad, esta sublevación dirigida por Emiliano Zapata contra el presidente Francisco I. Maderos; resultó avantgarde en toda la saga cretinoide del marxismo, al adelantarse a los tejemanejes de los comandos bolcheviques de Trotsky, cuando el asalto al Palacio De Invierno (1918). Zapata y sus seguidores, promovieron e implantaron una reforma agraria (contenida en el Plan Ayala), desde 1911.
El ascenso indigenista actual sobre la supremacía detentada hasta ahora por castristas y guevaristas, levantó ronchas en las sentadas habaneras y trocó los símiles del desvarío cocalero, descalificando al indigenismo y sus monstruosos seguidores. Y no sabemos del trinar de sus quejas, porque ninguno demanda una azada para hendir la tierra y sacarle frutos.
Es más fácil mover la quijada masticando hojas, de lo que sea, que sudar la espalda. Aceitaríamos el patinaje de la gente coriente, si le gritamos al Fluffy apocalypto; y exactamente en su perrera propia de segunda mano –claro que al estilo prístino y majestuoso del Rey Juan Carlos, con los carajos u jodieres, tal y sólo como lo puede hacer un español de pura cepa–: ¿...y por qué no te callas...anacagüita de mierda?
La historia, es una ecuación matemática inexacta, cuya imprecisión es demostrada atendiendo a sus factores aleatorios. Los caminos ventosos de la Real Demokratie –parodiando el decir teutón–, no los de los terroristas de Yenan con sus cargas de asesinos; son tergiversados y transformados en totalitarismos también reales –una de las pretensiones de Louis Blanc y el socialismo jacobino, culminado en dentelladas con el partero de la vagancia colectiva, Marx–, cuyas consecuencias andan sujetas a categorías históricas, sus triunfos por ver y sus fracasos viviseccionados hasta el mismo asco, utilizando el serrucho de los premios a la incontinencia de los Lenin de la Paz.
Allí, la democracia campea nítida entre los primeros, el comunismo se revuelca opaco con los segundos. Puede la ecuación humana ser reelaborada, pero al cambiar los límites de la integral, surgirán variables ficticias de resultados contrarios a los perseguidos por la democracia. De una de las facetas conducidas mediante el análisis dialéctico –pensemos en el "histórico"– que como en calidad de demócrata yo denomino "síntesis popular elitista".
Tal sugieren los dogmas que impone la existencia de un partido comunista unipolar y omnisciente. De ahí, el MINIMOR, que en la distopía enajenante "1984" de George Orwell, es nada menos que el Ministerio del Amor; rector de las torturas y castigos a los inconformes u oposicionistas; antes de ser eliminados por los Servicios de Desinfección del Gran Hermano. El escandaloso resultado de la ecuación, es la siempre derrotada e intentada amalgama ideológica entre el totalitarismo indigenista de zarapes y ponchos y el socialismo utópico de cuello duro europeo.
Ello, según el bisturí sea el de Marx o el de Blanc, inmersos en sendos anti indigenismo y africanismos, desorbitantes. Nada nuevo. Estas fuerzas zurdas de obra y mente se resisten y resienten a confesar el mea culpa público por sus fracasos, en el desmonte alevoso de la democracia y redelineamiento de la justicia social armadas dentro de un paquete de codicias; proyecciones obtusas y retornos al primitivismo precolombino, feudal de prima notte; y el viejo canibalismo exacerbado al sumun de los chamanes de turno.
Las declaraciones de estos proto líderes como resultado parcial de sus respectivas historias, es rico botín de guerra susceptible a la teoría de los contrarios. Ernesto Guevara de la Serna –el fracasado por excelencia del siglo XX–, sin embargo, magnificó con sus entretelas correr el riesgo de auspiciar el diversionismo ideológico –el suyo, particular– hasta acabar sus delirios derrumbado sobre el lavadero de la escuelita en La Higuera de Valle Grande, Bolivia. Es ayudarnos de las categorías dialécticas impuestas por la querella de los marxistas contra todo esquema social, como el reinventado por los soplatuberías del Eje Apocalypto, el indigenista rechoncho y malagüero.
Todas, devinieron muestras fallidas del socialismo contemporáneo en explicar su desastre innato; tal son las imágenes de un Ernesto Guevara o de una Tamara Bunque, rotos y fracasados, como canto sublimal al ridículo pan historicismo. El consumo actual de drogas, como pandemia social promovida y conculcada por el Comintern, espanta desde los rastros hallados en momias pre y pos colombinas, descalifica psíquicamente los indigenismos falaces y de tendenciosas inocencias, en culpar al capitalismo de sus propias modorras y morosidades.
Para ello nada más que revisar las crónicas insólitas de la saga mentirosa, tipo Rigoberta Menchú; dada las secuelas parásitas e invasivas; de la submentalidad conducente al despeñadero presidencial, hacia el cual avanzan los líderes del Eje Apocalypto.
La semblanza actual, nos conduce a identificar estas perlas aberrantes de la ignorancia histórica e igual también, por antonomasia, a las declaraciones reyectivas –lamentablemente– de una indescriptible por su sorprendente inocencia (necedad), Sor Madre Teresa de la Caridad, de Calcuta.
Lastima de un carácter estoico, que da pena hasta el lagrimeo. Una confundida criatura de Dios, que tomó el tren equivocado al coincidir sus admiraciones y alabanzas ingenuas, con las sombrías campanadas de un asesino confeso, tal fue Guevara.
El indigenismo socialista y tribal, de ininteligible jerigonza y como desastrosa ablución social, quedará arrinconado en el polvero histórico de los fiascos. Sobrevendrá después su disolución final, no por los justos e iracundos golpes de la justicia popular que les ajustará cuentas; inexorablemente; si no, por su ridícula ineptitud gamberra. Despues se volveran a coser las telas.
Fin de la saga.
© Lionel Lejardi. Diciembre 4, 2008
lejardil@bellsouth.net
Legacy Press
(Visita, y serás bienvenido a mi blog alterno: http://www.elasuntocubano.net)
engliolejardi
Lionel Lejardi es Ing. Electricista. Investigador, historiador y analista de política nacional (EE.UU) e internacional. Estudia el Asunto Cubano y su influencia a escala planetaria. Reflexiona sobre categorías idealistas tipo, tales como las reveladas en “La Ciudad del Sol” de Tommaso Campanella y “Utopia” de Thomas More, entre otras, en calidad de placebos eclécticos hacia sociedades más justas. Aquellas, cuyas antítesis más notables eclosionaron en furiosos fracasos durante el Terror Jacobino (siglo XVIII) y el Totalitarismo Comunista (siglo XX), hoy desplegado por los castristas con el máximo de dureza, sobre Cuba.
El autor individualiza esta praxis de "clásica dictadura del proletariado," ya en fase de extinción; como osmosis tropical del marxismo corriente –el mismo ya degradado a ideología de segunda mano, por su autismo precoz–, aunque destilandole el ruido de la componente leninista, por nonata y séptica.
Es sintetizar el optimismo alegre del castrismo depredador actual, como subespecie de antimateria social auto destructiva y su dogma político contractual. Dizque son vestigios reptados hacia mundos paralelos, ya singularizados como dimensiones cuánticas (Teorema de Lulo-Kubilo) con el Principio de Incertidumbre de Heisenberg, preludios de la Teoría de Cuerdas. Claro que explicado también, con palabras cuerdas.
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