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05
Oct
2009
Vagos, ¡apriétense el cinturón de la malarrabia!
Es el grito de guerra de quien diseñó el sistema policíaco de Cuba, no para cuidar a la ciudadanía sino a los comandantes. Suena como el bushido, por el cual se rigen los ronins guerrilleros; siempre aptos para aplastar la chusma, la cual por gracia divina o designios celestiales, fue estigmatizada para el disfrute at æternum del paraíso de intramuros. Se dice de la Cuba yacente desflorada, aplastada detrás de la Cortina de Cañas. Claro, no muto propio, sino por diabluras de los sabios comandantes, esos jinetes apocalípticos que han asolado la isla por decenios. Sitio, de la antigua azucarera del planeta donde hoy no hay cañas del azúcar amargo, ni boniatos para cocer siquiera un dulce de malarrabia. Ni aún como en aquella La Habana Elegante, la deliciosamente colonial, cuando el dulce lo hacían con "muñiato y miel". Eso tampoco, porque hasta las abejas se han escapado de Cuba, "en balsas", cuentan las crónicas de la época.
¡Rediós! Es el grito y mandato del expedicionario pluscuamperfecto del Moncada, "Granma", Sierra Maestra y también Tambor Mayor de L'Époque Classique de la Terreur; el artemiseño –y no por ello en retablo de pocas luces, porque éste sí es inteligente– y temido Comandante Ramiro Valdés Menéndez. Quien inusitado, sacudió a quienes con bisagra en el cuello lo asentían con el "sí, comandante"; e instó a los cubanos "vagos"a trabajar, un verbo unusual de voz cuasi lejana, olvidada por los cubanos de a pie. Ahora es moda muda, decir tales de quienes ellos mismos les enseñaron a vagabundear, robar y saquear lo útil, dejar que toda la cultura se pudriera, mejor, a disfrutar y despilfarrar lo generado por los burgueses durante siglos; en lugar de instarlos a crear más riquezas, por encima del nivel encontrado. Pero no, lo básico era repartirse el botín, con premura, por si aquello no les duraba.
Ellos, son homínidos recolectores y corredores nocturnos, nada de sudaderas al sol. Y son así, porque de casta les viene a los galgos comunistas."Y que se olviden del Papá Goriot estatal –les tronó–, porque deben ponerse a curralar, a pinchar". Una de las tantas formas de expresar la desesperación, en mi barrio de Pogolotti. Sucede que otro de los mitos castristas, los "Comedores Populares", el régimen los desapareció del mapa. Tragaban demasiadas divisas de las que genera la élite. ¿Qué se han creido? Salvo los que alimentan a cuadros militares, del Gobierno y Partido Comunista ("cuidad de los cuadros, como de la niña de vuestros ojos", en el decir de Trotsky), claro, bien escondidos de la metralla callejera. Mandan que los cubanos se corran el cinturón de la malarrabia, otros 5 huecos, sin retorno. Sucede que aquí, en la colmena decadente e impróspera de los EE.UU, no damos desayuno, almuerzo y comida gratis a los zánganos, sólo a las abejas obreras que los sudan.
Pero es que el primer obstáculo es la falta de ejemplo, si nos atenemos a la vida solaz de esparcimientos y francachelas, promiscuidades y otros estados degenerativos del ser zurdo, en los que siempre se han revolcado tanto los dirigentes civiles y militares, como sus camadas adultas. Es la corrupción absoluta del Delis avasallador de cuando los líderes, chapotean bajo la omnisciencia y arrogancia que el poder absoluto les otorga; sin control ni oposición; para esconder esposas, amantes y el resto de la parentela cómplice, todos bajo la misma sábana concupiscente. Sin embargo, este Sr. Valdés en ese contexto, parece y dicen que es diferente y menos contaminado. Porque no se trata de historietas, leyendas del Cantar de los Cantares o una Soup Opera. La gente, está harta de sus comandantes, amantes e hijos renegados y regados por todas las gavetas de la cómoda; y el pueblo; ya sólo cree a Lord John Dalberg-Acton, aunque los sarracenos los muelan a palos.
Al menos, tales son las evidencias gráficas aportadas por desertores, amantes, antiguos colaboradores y otros destetados de la ubre comunista. Bienvenidos a nuestro lado. Es documentación videográfica, sonora, no de montajes. Nadie atina saber a quién del pueblo el Sr. Valdés dirigió los regaños. Porque hasta ayer, ese era el mismo pueblo sano, limpio, modesto, patriótico, internacionalista, desinteresado, noble, digno, honrado, irreductible, invencible, revolucionario, desprendido, virtuoso, etc. y por ahí seguían las virtudes socialistas. Que ahora, según los comandantes infalibles de pureza alabastrina, son un hato de vagos, vividores, ladrones, desfalcadores, egoístas, comecompletas, delincuentes pre y pos delictivos, borrachos, ausentistas, etc. y por ahí siguen las monsergas.
Porque este líder, no parece enterado de que los otros dos comandantes (que tiene colgados por encima) pueden determinar, sólo girando 180° el pulgar oscilante, si su discurso le culminará en obstrucción o destrucción. Son los hermanos Castro, quienes siempre han proclamado que ellos son los únicos que piensan y trabajan, y que otra versión futura del país cubano; distinta a sus esquemas disolutivos; es un revisionismo histórico intolerable contra el estatus del negocio familiar dinástico, lo cual es punible con gestos letales. ¿Dudan? Preguntar a Tony Soprano. Ellos, los comandante, sueñan con el "Hombre Nuevo", del mismo tipo invidente que sucumbió enloquecido, en Ñancahuazú.
¿Cómo es que algún alucinado del pueblo puede aportar soluciones que el Consejo de Ancianos, el cual siempre lo ha pensado todo por todos y eso sí, achacado sus fracasos a todos; no las tipificará de subversivas (sin ir de cabeza a prisión); tales fueron las demandas democráticas y de libertad como las hechas por los intelectuales y opositores que se atrevieron a pensar hasta el día anterior al de la "Primavera Negra, y aún desde los muchos otros anteriores?".
Mejor, que el Sr. Valdés, siga en su viejo oficio (¡Oh, Dios! -me dijo un colega- tiemblo si hoy yo viviera en Cuba, porque él seria mi jefe en Comunicaciones), en el cual demostró ser diestro. Recordar que el Dr. Fidel Castro Rúz fue quien diseñó ese garrote vil contra los mismos intelectuales que hoy lo continuan aplaudiendo: "Todo dentro de la revolución, nada fuera de la revolución". Es que el Líder Máximo, continuará colectando ruinas humeantes, en su calidad de adicto minucioso a los desastres. Un candidato digno al "Interventions" A&E in TV, USA del que seria irrecuperable, o de lo que quizás, se tratara de una adicción menos letal y destructiva para el pueblo exhausto, como la del pobre Pánfilo.
¿Habrá entendió, el Sr. Valdés la inconmensurable agonía del Tántalo cubano? Más claro: muñiato, boniato, camote (y otros mil nombretes del tubérculo) se escriben distinto, pero que enchumbados como en la malarrabia, saben igual. ¿Y no les da pena acumular tanto odio en el pueblo inerme? Seria invitarlo con palmas y olivos, a una lectura refrescante que le oxigene del totalitarismo asfixiante de la Stasi; somera y sin pretensiones; de la "Ethica" (Ética) o el "Tractatus de intellectus emendatione" (Tratado sobre la reforma del entendimiento), del sefardita Barruch Spinoza. Claro, correría el peligro de parangonarlas con "Una Pelea Cubana contra los Demonios", en el decir de Fernando Ortíz, un cubano viejo y decente de los de antaño.
© Lionel Lejardi. Septiembre, 2009
lejardil@bellsouth.net
Legacy Press
(Visita mi blog alterno: (http://www.elasuntocubano.net)
engliolejardi
Lionel Lejardi es Ing. Electricista. Investigador, historiador y analista de política nacional (EE.UU) e internacional. Estudia el Asunto Cubano y su influencia a escala planetaria. Reflexiona sobre categorías idealistas tipo, tales como las reveladas en “La Ciudad del Sol” de Tommaso Campanella y “Utopia” de Thomas More, entre otras, en calidad de placebos eclécticos hacia sociedades más justas. Aquellas, cuyas antítesis más notables eclosionaron en furiosos fracasos durante el Terror Jacobino (siglo XVIII) y el Totalitarismo Comunista (siglo XX), hoy desplegado por los castristas con el máximo de dureza, sobre Cuba.
El autor individualiza esta praxis de "clásica dictadura del proletariado," ya en fase de extinción; como osmosis tropical del marxismo corriente –el mismo ya degradado a ideología de segunda mano, por su autismo precoz–, aunque destilandole el ruido de la componente leninista, por nonata y séptica.
Es sintetizar el optimismo alegre del castrismo depredador actual, como subespecie de antimateria social auto destructiva y su dogma político contractual. Dizque son vestigios reptados hacia mundos paralelos, ya singularizados como dimensiones cuánticas (Teorema de Lulo-Kubilo) con el Principio de Incertidumbre de Heisenberg, preludios de la Teoría de Cuerdas. Claro que explicado también, con palabras cuerdas.
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