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25
May
2009
Zapateando al duro y sin guantes
Mayo termina bien, con el recio aguacero que nos deleitó el presidente del Gobierno Español, José Luis Rodríguez Zapatero; zapateando al "duro y sin guantes" la efigie del Dr. Fidel Castro Rúz, cabeza del régimen totalitario que él mismo implantó en Cuba –hace la bicoca de 50 años– en unión de sus aguerridos asociados de ayer, y que por esas casualidades del destino isleño que es también "sincronizado" por este líder, son los mismos de hoy. Seria para dar tres vivas de albricias a la madre superiora.
Es que existen otras obtusidades, las hay que no terminan por interpretar lo importante que es dilucidar las diferencias entre un Rodríguez, Pérez, González, etc.; y un Zapatero, que pega más, digo, con disculpas anticipadas de los patronímicos dolientes. Con los apellidos sucede lo mismo que con el café "caracolillo", que entre mil, aparece un grano llamativo que suena. Y a éste líder no hay mandarlo a sus zapatos, porque sabe usarlos tan bien como un pelotari hace con su cesta de Jai-Alai.
Y es esa la realidad de este político español, cuando expresó con firmeza en Sevilla: "A Cuba, le toca mover ficha". En reales, por aquellos birlibirloques sutiles de la diplomacia, Zapatero habría dicho con fuerza: "Castro, le toca mover ficha", porque allí en esa tierra de nadie hay sólo una voluntad del "yo"megaloménico, la del líder omnisciente e infalible. Es que el mensaje del presidente Obama con lo de las sanciones, cayó en el oído sordo de quien no quiere oír.
Porque el otro Señor Uniformado, no cuenta, a pesar de los títulos y ditirambos oficialistas endilgados, tal sucedió y sucede en todos los totalitarismos. Incluyendo los populistas de "nuevo tipo", esos jugadores de la entente "Apocalypto" (Chávez y el resto de las menudencias indígenas).
Falso, es la misma trampa; más táctica que ecléctica; la "völkisch" ultra nacionalista de viejo tipo teutón, ahora deslizándose sobre "guarachas" y bajo zarapes criollos. Si no, ver las respectivas trayectorias políticas del dúo del embullo: el "Duce" y su esplendoroso fascismo romano, esposo amante de Claretta y mejor; la de su émulo el amado "Führer" de las Fräuleins lloronas, el arrobador "Dolphi" agradecido de su fiel Eva.
Es que con esta gente de tan ampulosas galimatías todo se mezcla, aunque después por la boca de la batidora, no salga nada útil. Estos líderes, formaron unos sainetes increíbles, sólo igualables con los históricos del Dr. Castro, sus asociados y los obedientes copycats indoamericanos. Es la nueva nobleza de frac y chistera, posada en los gallineros del teatro, como zopilotes, en espera de cómo se proyectará la España que amazará mañana, de seguro, la presidencia de la Comunidad Europea. Y ellos ilusionan de la madre patria algunas dádivas de las goyescas revironas, como buenos morones, pero nada tan hermoso como un "Cosiendo la vela", de Sorolla.
Es que estos chicuelos del terror disponen de dos tiempos para todo. El uno, para esperar a las calendas griegas, inexistentes y la aprobación española de sus entelequias viradas al revés de toda democracia y libertad. El otro, para el que nunca hay tiempo, es para que sus pueblos perezcan en la enchumbadera roja, despedazados entre disparates. Hay otro más, virtual, nítido como la vela de Sorolla y no es tiempo mensurable, pero que como el de los balseros de Willy Chirino: "... ya vienen llegando."
© Lionel Lejardi. Mayo, 2009
lejardil@bellsouth.net.
Legacy Press
23
May
2009
Barack Obama vs la izquierda liberal
Se trata de una maniobra que promueve la supuesta "vuelta" norteamericana a los principios democráticos y a la vez, mejorar la imagen pública de Estados Unidos. En síntesis, es cuerpo central de lo argüido por los defensores de la promesa electoral del presidente Obama, de cerrar la prisión para terroristas en la Base Naval de EE.UU en Guantánamo, Cuba. Estos llantos de cocodrilo por un simple hato de terroristas irredimibles, perfora nuestro dolo patrio –aunque sea postizo– al constatar la desvalorización del americanismo por la izquierda liberal.
Sus oponentes –conservadores–, tildan la acción de estos grupos como maniobras publicitarias para mantener las simpatías a escala mundial disfrutada por el presidente Obama. En conjunción, los liberales tratan de confundirlo todo con una supuesta aversión a los EE.UU, por la mayoría de los países –por cierto, furibundos hipócritas embelesados con el american way of life– incluyendo el abigarrado bloque de naciones europeas mecidas en indiferencias. Los liberales sueñan conque estas naciones no vuelvan a apoyar a Washington en su cruzada anti terrorista.
Sucede que los defensores –exógenos– del presidente Obama, obvian factores indispensables para hacer creíbles sus respectivos puntos de vista. La izquierda morona de nuestro patio y la dispersa por otros países, no cesa en deambular desbandada en su adicción inherente a virar el rostro en cuanto deben enfrentar y proyectarse sobre algún reto político, ético o moral. Obama debe defenderse de estos políticos intolerables, siempre aptos a claudicar ante el enemigo.
Ellos infieren que el actual gobierno demócrata es su aliado natural, lo cual les posibilitará navegar con las parcas como tripulantes por el mar apacible de los desplantes liberaloides, repleto de prerrogativas, para clavar sus puntos de vista sobre todo que les huela a conservador. Son secuelas naturales típicas de los anti patriotas hollywoodenses, ansiosos de restriegues con el lúmpen proletario.
En el lenguaje popular significa "coger los mangos bajitos", es decir, accionar sus planes diversionistas y anti norteamericanos; bajo garantías de los frutos a mano y empujar al presidente hacia el descredito y el abismo político, sin mayores obstáculos. El error de los liberales es desolador, a pesar del reciente affaire de las sanciones al régimen del Dr. Fidel Castro, hoy burlón y repatingado en su poltrina.
Aunque lo parezca, un gobierno republicano no implica ablandamiento de la seguridad nacional. Tampoco el impulso a actitudes pro liberales, o sea, aquellas benéficas a los proyecto político-sociales de éstos, tendentes a cambiar la imagen y textura social de Norteamérica, a la medida de sus guarachas temblorosas de morosidades olvidando, las huellas imperecederas de nuestros moccasins.
Es indispensable recordar estos delirium ideológicos, que ellos confunden con los post partes; porque no se ha dado a luz aportes al bien común y sí, el disfrute de democracias y libertades, autóctonas. Ambas, asentadas firmes y no por la gracia divina de la "Gran Dama" (Estatua de la Libertad), expectante en Bedloe Island.
Se trata de algo bien serio: la seguridad nacional, la cual está siendo "refrescada" –indispensablemente– en Irak y Afganistán. Creanlo o no, estos neo munichistas extemporáneos sin filiación oficial legítima. Cierto que de rebote, se anotaron un tanto con el reciente levantamiento parcial de sanciones sobre las dudosas "visitas familiares", otorgando sumision y lealtad absoluta al régimen del Dr. Fidel Castro.
Los liberales, como ciertos adivinadores del "gordo" (por supuesto, después del sorteo) venden la idea al pueblo norteamericano, de que los presidentes Bush utilizaron las guerras del Medio Oriente para borrar el hechizo traumático de Vietnam. Los norteamericanos puede que hayan bordeado el síndrome, pero no lo absorbieron. Vietnam y los países del Golfo Pérsico mancomunan la guerra como tal, no sus motivos y fines. Es el juego de los terroristas, hoy batidos por los cruzados.
En Vietnam, se colaboró con un gobierno autoritario, siempre desde un punto de vista ideológico –democracia versus comunismo–; no como enclave de pretensiones expansionistas, tal insinuaron las medias. La primera guerra del golfo neutralizó el desplome de fuentes petroleras vitales para las economías occidentales y rescató a aliados fieles de los EE.UU. La segunda, es la historia por la que hoy navegamos.
El presidente Barack Obama, no debe abandonar la campaña a muerte contra el terrorismo. Muy caro le costó a las democracias suponer en München, buena voluntad en los nazis y sus aliados del Eje (hoy la bronca es con los comunistas) al hacerles concesiones a cambio de nada. Tal, empaña nuestro prestigio y honor.
Apartando errores: la prioridad es la seguridad nacional –interior y exterior– de EE.UU, tal demostraron las administraciones Bush. Lo contrario, son residuos de la resaca pueril shakesperiana de "Sueños de una noche de verano".
© Lionel Lejardi. Mayo, 2009
lejardil@bellsouth.net
Legacy Press
12
Mar
2009
Viaje a la timba ñángara IV/IV
Son rasgos anti históricos devenidos cenizas de una historia real contada al revés, al impecable estilo marxista. Se trata del corte inglés de la Historia de Cuba tal lo haría un carnicero acendrado. Nos parecería como la tragedia de sed y hambre perennes que asoló a Tántalo, desprendida como trozos de un cuerpo dejado solaz al descuartizamiento y ferocidad de mastines enloquecidos. Porque la realidad del Asunto Cubano, no es contada así como es de cruda, por los analistas e historiadores marxistas –una pléyade intelectual sin gota de ética profesional, concomitantes con sus coetáneos nazi-fascistas, todos, divorciados de la verdad–encargados de narrar el drama sucedido en lo que fue el inmenso comedero comunista.
Tales copleros pujan exceder a los trovadores gregorianos y hasta con atrevidas parodias, a hitos musicales como "Die Meistersinger von Nürnberg". Pero sucede algo pecaminoso en este derrotero a manos de bardos de tan peculiar círculo lírico, es que el supuesto Hans Sachs actual, no es zapatero sino abogado. Y se escucha el crujir de raros tremoles tergiversados al contar el cuento comunista, bajo el peso de impostaciones manu militari articuladas por el Dr. Fidel Castro. De esa historia incierta de canijas bucales, echemos un atisbo impertinente a una de sus rendijas.
Dizque cuando gobernaba en Cuba el Gral. Fulgencio Batista y Zaldívar, quien tras un coup d’etat en 1952 se hizo ilegalmente del poder –emulado después por su copycat de estilos, el Dr. Castro– y horror de horrores, una parte mayoritaria de los negros cubanos simpatizaba con este carismático líder castrense. Ello era así por razones varias.
Un sector significativo de esta generalidad, aún desde los "tiempo’s d’España", pertenecía a alguna potencia ñáñiga Abakuá (secta religiosa secreta). Estas potencias no eran demasiado escrupulosas en la selección de su membresía ya que a las mismas, curiosamente, podía pertenecer sin distingos cualquier hijo de vecino. Claro, siempre que éste fuera de un tipo macho-Alfa, genuino.
Esta vieja afinidad con el Gral. Batista –reverdecida desde el post machadato, cuando siendo él un simple sargento-taquígrafo del Estado Mayor ya despuntaba como "El Hombre Fuerte" de Cuba– los castristas nunca se la perdonaron a los negros. Ello, a pesar de que a las bandas guerrilleras que combatían contra el gobierno batistiano se les denominaban "mau-maus", igual que a los independentistas de Kenya partidarios de Jomo Keniatta.
Los negros en su contraofensiva, insistieron en reapodar despectivamente en su lengua natal a los comunistas de la vieja guardia, con el mote de "comuñángas" (comunistas ñáñigos), lo cual sublevaba a éstos. Otras versiones históricas, quizás avaladas o con el gracioso visto bueno castrista y que ellos dejaron correr; apuntan a que con tal vocablo eran los demócratas, la mediana y alta burguesía, los católicos, incluyendo el resto del pueblo cubano; quienes designaban así a los comunistas de la vieja guardia. La primera versión es la que entendemos más fiable, atendiendo a otras razones.
El cubano blanco, decepcionado, se volcó de manera paulatina en los "juegos" y liturgias del sincretismo, mágias, conjuros y ocultismos afrocubanos –soportes externos del ñañiguismo, combatido a capa y espada por los ideólogos castristas–, en la busqueda de amparos divinos a su futuro presagioso. Es que, para engañar a la ciudadanía, porque los castristas necesitaban tiempo para consolidarse antes de dar su coup d’etat interno contra el pueblo desorientado, los guerrilleros echaron a un lado lo de "camaradas" y se rebautizaron "compañeros".
Ellos se rasgaron sus vestidos, se lapidaron el pecho y negaron tener relaciones ni con los comunistas del patio (Partido Socialista Popular) ni con el Comintern y proclamaron a su revolución como "humanista y verde como las palmas". Un experimentado caricaturista de la prensa plana, "Vulcano", expresó en sus gráficas que la revolución triunfante era un simple melón, "verde por fuera y rojo por dentro". No muchos le creyeron. Todo, mientras continuaban las confiscaciones, encarcelamientos, represiones, fusilamientos, etc. Cuando el Dr. Castro hizo desaparecer el dólar de la circulación –un hecho sin relación con el embargo–, muchos blancos recibían ayudas del exterior, mientras que los negros no. Los comunistas se justificaban culpando al "bloqueo yankee". Luego este sector de ciudadanos comenzó a preguntarse por qué sus vecinos tenían dólares, medicinas y ropas, y ellos no.
Al final, los negros se enfurecieron no contra los yankees, sino contra los comunistas del patio. Ya para entonces, el Dr. Castro había declarado públicamente el carácter socialista de "su" revolución. Los negros cubanos, implantaron un "paso de jicotea" en todas sus actividades laborales y sociales, y continuaron burlándose de los líderes gubernamentales hasta el día de hoy, convencidos de su impotencia en poder escapar del cerco. Estos criollos, siempre colgados de un chiste afín a su jocoso y eterno buen humor, no les quitaron el pie de encima a los nuevos "compañeros" y los rebautizaron ahora con apodo solemne: ñángaros (as) (ñáñigos compañeros). Luego, siendo éstos guerrilleros como una especie de "íremes" (diablitos bailadores en las misas y procesiones ñáñigas, abolidas en sus ritos públicos) o deidades de la misma comparsa cubana adoradora del Dr. Castro, lo de la "timba" (fiesta, juego, garito, ritmo), se ajustó a una versión como "fiesta del eterno ocio comunista".
¿Dudan? Sólo repasar los últimos 50 años que los castristas llevan bailando la timba en Cuba. Otra acepción dulce del vocablo, es denominar así a la pasta del "dulce de guayaba". Una délicatesse de nuestra infancia desaparecida de la mesa cubana (without traces) por mañas y marañas de la mágia socialistas. Por supuesto, los castristas dijeron que fue "por las infamias del bloqueo yankee". Sin que nadie se preguntara para qué los yankees necesitaban aquel dulce desconocido.
Parece que el Dr. Fidel Castro a prometido, no se sabe a quién ni por qué –Él, todo lo cumple escrupulosamente– que si le levantan el "bloqueo" cada cubano tendrá la dicha ver sobre su mesa; aunque sea anualmente; un suculento "pan con timba" de aquella estirpe legendaria, confeccionado con el tradicional "pan de piquitos".
Luego, si tal es el primer éxito concreto pos embargo, logrado por sus enemigos o la Nueva Ola del Desembargo, ¡felicidades! porque la música para festejar ya está compuesta. Seria creer el eufemismo de que no estaríamos tan mal para continuar observando el fenómeno, o sea, los supuestos esfuerzos en los EE.UU de ciertas almas caritativas ansiosas por desmantelar el embargo por el cual gime el Dr. Castro.
¡Ah, nos recuerdan!, que al parecer existe un trabalenguas armado por la Inteligencia cubana sobre otro embargo, pero es interno y musical: "timba es la contratimba o contrasalsa castrista contra la salsa". Esto no es un mal chiste. Para los detalles, preguntar a los ya atormentados músicos y musicólogos cubanos que pasean por Miami; quienes encojo... con los cheos (comunistas), claman al Añá Olódùmarè con sus tambores –Obá, Bata y Obatalá– por que finalice la tragedia del Asunto Cubano.
Terciando marzo del 2009, un extraño turista que merodeaba por entre los leones del Paseo del Prado habanero, observó el júbilo de varios "palestinos" (policías crueles traídos a la capital desde las provincias orientales, para que repriman a los rebeldes habaneros), al escuchar por la radio el desapriete del embargo al regimen castrista aprobado por el Presidente Barack Hussein Obama. Entonces, como por encantos, el viaje a la timba ñángara se hizo una realidad a la vuelta de la esquina.
"¡Oh’Alláh!", exclamó, quien era uno de los más pacíficos fedayee entrenados en Cuba sobre "Tácticas Superiores del Terrorismo Aplicado". Pero sorpresivamente, de entre la Chilaba de algodón estampado en verde y oro viejo, y el sudario blanco, se le deslizó hasta caer al suelo un block de C4. Nada para asustarse, le faltaba el detonador.
Los Fulangas Kañafuakas, una peculiar rama de historiadores cubanos; doctores eruditos en leyes y leyendas minúsculas del marxismo; aseguran que la tragedia del titulado "El Asunto Cubano" es un concepto histórico virtual no real y que por lo tanto debe considerarse que nunca existió, ademas de no ser algo destacable. Que peor la pasó el escenógrafo León Bakst –allá por 1919– cuando Trotsky lo miró con la seriedad inexorable y feróz propia de un comisario bolchevique, y le rogó suavemente que hiciera, sin excusas ni pretextos, "un diseño de vestuario para una danza persa". Desde entonces, en toda la inmensidad del mundillo comunista, se desató la ya conocida pandemia de flatulencias, la cual ha perdurado hasta ahora. Fin de la saga.
lejardil@bellsouth.net
Legacy Press
engliolejardi
Lionel Lejardi es Ing. Electricista. Investigador, historiador y analista de política nacional (EE.UU) e internacional. Estudia el Asunto Cubano y su influencia a escala planetaria. Reflexiona sobre categorías idealistas tipo, tales como las reveladas en “La Ciudad del Sol” de Tommaso Campanella y “Utopia” de Thomas More, entre otras, en calidad de placebos eclécticos hacia sociedades más justas. Aquellas, cuyas antítesis más notables eclosionaron en furiosos fracasos durante el Terror Jacobino (siglo XVIII) y el Totalitarismo Comunista (siglo XX), hoy desplegado por los castristas con el máximo de dureza, sobre Cuba.
El autor individualiza esta praxis de "clásica dictadura del proletariado," ya en fase de extinción; como osmosis tropical del marxismo corriente –el mismo ya degradado a ideología de segunda mano, por su autismo precoz–, aunque destilandole el ruido de la componente leninista, por nonata y séptica.
Es sintetizar el optimismo alegre del castrismo depredador actual, como subespecie de antimateria social auto destructiva y su dogma político contractual. Dizque son vestigios reptados hacia mundos paralelos, ya singularizados como dimensiones cuánticas (Teorema de Lulo-Kubilo) con el Principio de Incertidumbre de Heisenberg, preludios de la Teoría de Cuerdas. Claro que explicado también, con palabras cuerdas.
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