Hay 2 artículos con el tag racismo en el blog El Asunto Cubano. Otros artículos en La Comunidad clasificados con racismo

25
Oct 2009

¿Racismo indigenista? I/II

Escrito por: engliolejardi el 25 Oct 2009 - URL Permanente

Disfrazar al Presidente

Se cumplen 50 años de dictadura comunista en Cuba

Sí, y viene a colación, a propósito de la fábula "El caballo, el mulo, el burro y el otro cuadrúpedo clavado en la lista pecuaria, de los que esperan su parte alícuota de socialismo –tipo pachito-eché– del siglo XXI". Es una sarta de líderes peculiares, turnados cuando no hay revoluciones y embobecidos con lanzarnos andariveles sin ton ni son, con la mejor o peor intención de enlazar la orilla occidental. No es importante si viven dentro de la misma o si son los conocidos invertebrados mentales del mundillo orientalista, esos de los oscurantismos excelentes. Ahí andan revueltos en la sartén terrorista.
Nada para molestarse. Sólo otear el quehacer torvo de los anfitriones; esos payasos penta continentales de la ONU –porque los tri continentales siguen en la noria ropavejera de criticar a los países exitosos y prósperos; tal como les ordenó Castro–; empecinados en disfrazar a nuestros presidentes, huéspedes ilustre en cualesquiera de las tierras allendes a los EE.UU desde ha, con sus folclorismos enajenantes y de insultantes reiteraciones. Mantas, zarapes, ponchos, gorros, pieles de felinos y culebras, capuchas, arcos, flechas, lanzas, boleras y cuanto dislate, y el resto de las boberías y sonajeros, ansiosos por montarles a nuestros mas ilustres ciudadanos.
Como si la Norteamérica sajona, el resto de las minorías decentes, tuviera nexos con esos conjuros y talismanes de pacotilla; de esos empleados por los brujos locales y al descaro, con los cuales se les ocurra clavar y camuflar a nuestros mandatarios, tal si estos fueran Barbies encapuchadas de "Las cuatro estaciones" de Vivaldi o de la mismisima y reiterada oreja de Van Gogh.
¿Qué se han creído estos murciélagos de malamuerte, ridiculizando a nuestros presidentes, tan pacientes y benévolos pero hartos ya, de tales payasadas e irreverencias?.
Porque cuando hurgamos en la "Animal Farm: A Fairy Story" de George Orwell, nuestro profeta (sólo en la entonces "ficción político anticipativa" del totalitarismo comunista), resalta la nueva fila ya reciclada n-veces de ex tirapiedras sesenteros; hoy cargados de trenzas, tatuajes, pierces y colas de caballo, al más genuino y escandaloso orgullo gay. Son aquellos que alborotaban desde la Plaza de Mayo, en Buenos Aires; hasta la de TlaTelolco, en Ciudad Mexico.
Eran los celosos de matizar la atragantadura de sus dislates programáticos con el discurso guevarista, no el de la selva –intervencionista y totalitario, sí, pero al menos sudando su idiotez a tiro limpio y con los timbales de una charanga típica cubana– sino, el de los salones apacible del ancien régime empinando cañas con tapas de queso "Manchego" y jamón del "Jabalí Negro". Ellos, como siempre ya en el poder, en las timbas burlescas, inmersos en el disfrute abominable del jugoso socialismo apocalypto del siglo XXI.
En términos de la Indoamérica multicultural y democrática, aferrada al conuco de las China Poblana; la de los grandes intervalos, es sentarse a temblequear saturnismos. Porque, para el disfrute morón, la banda amenaza tornarse en una Indoamérica monocroma, incolora e insípida, de entes fenoménicos y satrapía totalitarias. Es que esta leva izquierdista de narcotraficantes, obnubilada e inmersa en pesebres marxistas; insiste en homologarnos científicamente –colmando su atrevimiento dilettante recurriendo al darwinismo y a la sincronización nazi– con especímenes de la ralea roja propia de lo que no es América, un pesebre adamado.
Todo ello suena rarezas por obra y gracia de agitadores etnocentristas, empañados en retrotraernos al mundo Apocalypto de canibalismos, que tanto sudor costo a los conquistadores domeñar y civilizar. Ahora que se auxilian de un supuesto socialismo (ninguno sabe de qué trata el vocablo) tomando especias de la marmita castrista, cuajada de errores y horrores. Porque a los ojos de los conquistadores, repletos de errores humanos sí, echaron a un lado la balanza dorada al coincidir con Doña Isabel I de Castilla, en que aquel Nuevo Mundo no podía quedarse desnudo y envilecido por la antropofagia. Huele a racismo corriente, un juego de palabras cómodo, que éstos elusivos aplican a su profesión habitual, salvo que operando a la inversa. Y en eso, el cristianismo tañó sus campanas alegres.
En esencia, se trata de fascismo cotidiano en taparrabos, omnisciente y vengativo al estilo Quezalcoatl, la serpiente emplumada nahua hacedora de políticas, ciencias, artes además de sus placeres culinarios homofílicos, sui generis. Es la veleidosa gama de dioses y demonios tan aburridos como los de mitología griega, sumeria o indú, tediosos hasta el espanto, pero paridoras de culturas largas; alejadas de la Indoamérica selvática e irracional. Casi salvadas por los mayas, incas y aztecas. Porque ninguno de los chamanes, cumplieron juramentos en cambiar la vagancia con pretextos de la vida silvestre, en laboriosidad institucionalizada como la europea o la asiática. Un continente que estos demonios de la tierra ofendida, por muy poca rajaduras de siembra y mucha recolección y cazas.
Bien que se les andan lejos los sueños americanos, absortos en alabar sus propias imágenes de cumparsitas de barrio.
Trasciende de una metamorfosis en caída libre, planeada anterior al inicio de la Guerra Fría, todavía prevaleciente bajo los látigos de los últimos cuatro jinetes del apocalipsis indigenista. Ello conduce a la transmudación de águilas, cóndores y halcones; en zopilotes, lechuzas y querequetes apichonados. No tratamos con alquimistas del plomo en oro, sino a la inversa. Acensúan como propios el volvernos a las tinieblas del oscurantismo precolombino, en interés de estos profetas titulares del "nuevo socialismo del siglo XXI", tal promueven como la dirección de un bayou louisiano, explotadas por los que ayer y hoy sazonan revanchismos de sus anti culturas fantasmas. Es la átona secuela heredada por obra y gracia de la avidez de riquezas, impuesta por las clases vivas y la burocracia –lease la burguesía del capitalismo ilustrado–; y les atañen también la imparable corrupción y latrocinio de los sectores políticos, enquistados como termitas de clase privilegiada, rectora del quehacer bananero.
La burguesía ilustrada no se enteró que desde hace mas de un siglo, los pichones del querequeté ganguero (socialistas, anarquistas y fascistas), devinieron fanáticos del peor comunismo utópico (como lo fue la intrepidez de Karl Marx vs Louis Blanc, tras la hecatombe comunera) hoy ensayados por la gavilla leninista en resaca de langostas, la de doble costura y pensamiento único. Desde entonces, la Indoamérica desesperante fue pasto de los zurdos que la convirtieron en su podio de tiro privado, con vistas a sojuzgar el patio americano. No importa a dónde apunta el tiratacos indigenista, sino, su semblante en plena catarsis, al dispararle al mono capitalista, en calidad de demandante sin agravios.
Es la ambrosia de la gente chata, piramidales o lunáticas, atipadas a las Gordas consensuales de Botero. Valga que la iluminación colombina y sus reflejos acerados del imperio celta de Iberia, detuvieron a las sombras indoamericanas y las rehicieron orladas de luces renacentistas y de Ilustración.
Sucedió que, al concluir la II Guerra Mundial y con el triunfo de las democracias, exceptuando la oveja negra stalinista, se insuflaron ánimos frescos a la Humanidad excelente; la judeocristiana; y se consolidó nuestra cultura occidental, como fuerza hegemónica, única e incomparable, al buen volar civilizado. Devino irrebatible, la catalización y despegue de las fuerzas productivas intra nacionales, hacia la singularidad de mejor bonanza experimentada por la Humanidad, como nunca antes. Algo hiriente para los ineptos disfrutadores de los estilos de Occidente, lo cual es intolerable para las naciones envidiosas. Secuela sintomática de anocheceres, engalanados por líderes de las etnias indoamericanas concertadas al desorden de "PH plus" de la horda
Y establecieron estrategias alucinantes hacia una etnarquía cocalera y viciosa de hidrocarburos pesados, por antonomasia, de ideas exóticas adoradoras del taita bolchevique y su plaga de morones lúbricos; esos que nada entienden de libertades y sí de la estolidez clásica del marxismo sobaquero. Apunta invitación a la retórica de plagios a las democracias y su sentido de la libertad. Esta fuerza vincula lo prestado al ente individual, para encerrarlo en la panacea del cepo zarapeño. Es la colectora de manos y pies obnubilados hacia el seudo marxismo de quincallas y candongas, como las de Tantor, burdas copias del nacional-socialismo fascistoide del "bello Adolfo".
Es que en la palanquera de cada Animal Farm, hay barrullos. Al menos, en cada equinoxio de querellas por los portaombligos de sus líderes, no por sambos o güeros –ellos se declaran así–; mucho antes de cada fiesta saltimbanqui, en que acorralan a nuestro Presidente para el disfraz ofensor. Me enervan que nos los camufleen con mantos y gorros ofensivos. Es que los hilos del drama selvático me enreversan lenguas e incendian mis avatares.

La saga continua.

© Lionel Lejardi. Noviembre 2008
lejardil@bellsouth.net
Legacy Press

24
Oct 2009

¿Racismo indigenista? II/II

Escrito por: engliolejardi el 24 Oct 2009 - URL Permanente

Se cumplen 50 años de dictadura comunista en Cuba
Desvestir al Eje Apocalypto

Mejor entonar un réquiem por las almas divagantes en cada trillo o vericueto alterno de aquellos malos apuntaladores de la ciguatera variopinta y chovinista. Es cuidarse de los senderistas y sus chamanes, con atuendos jeans; que no se tomaron el trabajo de revisar –si les quedaban algunas células no descerebradas– el mensaje, a manera de introito (1985), "Economía de mercado y ética" del cardenal Joseph Alois Ratzinger (nuestro actual Benedictus PP. XVI).
Más que idearios, se trata de los himnos exudados por la nueva clase narco fundamentalista, indígena. Iguala las hornadas destiladas en cada cardumen comunista, esas charcas donde pululan los alevines de la militancia cleptocrática e insolente. Hablamos de la gente inverecunda, vulgar, y que ronda loísmos de travestís ideológicos.
Son supersticiones teocráticas sustentadoras de la demagogia clásica del totalitarismo tribal. Es la fascinación oscurantista del cerrajero merovingio de Matrix, absorto en ensartar sus pines con la hoz y la macana indígena. Para ellos, da igual si es copycat del comunismo de Stalin o el fascismo de Horthy, o ambos.
Son puntos de vista opuestos, si se quiere, por sus falacias dogmáticas perfumadas con hashsh y embelesos cocaleros; tal se ufanan presidentes; cuya emblemática de plagios es venderle cánnabis índico por la libre a los sistemas democráticos, aún los más experimentados. Una ablución temeraria de ciertos gobernantes enervados con lo que conviene a los envenenadores de nuestra sociedad; haciendole el juego a la gran estrategia del Comintern, acordada en aquella memorable Cumbre Comunista de las Drogas de 1948, en Moscu.
Allí, a instancias de los rusos, se acordó la ofensiva general de las drogas contra la sociedades occidentales (con el beneplacito de los islamitas), en especial, la norteamericana. Un vicio que hasta hoy es refrendado y abierto por nuestros gobernantes como una actividad legal, por aquello de que funciona como medicina. Es la consumación de la primavera del
hashsh.
La ineptitud indigenista se manifestó en las primicias del zapatismo acosado. No el del bobo de la cachimba. Aunque, en honor a la verdad, esta sublevación dirigida por Emiliano Zapata contra el presidente Francisco I. Maderos; resultó avantgarde en toda la saga cretinoide del marxismo, al adelantarse a los tejemanejes de los comandos bolcheviques de Trotsky, cuando el asalto al Palacio De Invierno (1918). Zapata y sus seguidores, promovieron e implantaron una reforma agraria (contenida en el Plan Ayala), desde 1911.
El ascenso indigenista actual sobre la supremacía detentada hasta ahora por castristas y guevaristas, levantó ronchas en las sentadas habaneras y trocó los símiles del desvarío cocalero, descalificando al indigenismo y sus monstruosos seguidores. Y no sabemos del trinar de sus quejas, porque ninguno demanda una azada para hendir la tierra y sacarle frutos.
Es más fácil mover la quijada masticando hojas, de lo que sea, que sudar la espalda. Aceitaríamos el patinaje de la gente coriente, si le gritamos al Fluffy apocalypto; y exactamente en su perrera propia de segunda mano –claro que al estilo prístino y majestuoso del Rey Juan Carlos, con los carajos u jodieres, tal y sólo como lo puede hacer un español de pura cepa–: ¿...y por qué no te callas...anacagüita de mierda?
La historia, es una ecuación matemática inexacta, cuya imprecisión es demostrada atendiendo a sus factores aleatorios. Los caminos ventosos de la Real Demokratie –parodiando el decir teutón–, no los de los terroristas de Yenan con sus cargas de asesinos; son tergiversados y transformados en totalitarismos también reales –una de las pretensiones de Louis Blanc y el socialismo jacobino, culminado en dentelladas con el partero de la vagancia colectiva, Marx–, cuyas consecuencias andan sujetas a categorías históricas, sus triunfos por ver y sus fracasos viviseccionados hasta el mismo asco, utilizando el serrucho de los premios a la incontinencia de los Lenin de la Paz.
Allí, la democracia campea nítida entre los primeros, el comunismo se revuelca opaco con los segundos. Puede la ecuación humana ser reelaborada, pero al cambiar los límites de la integral, surgirán variables ficticias de resultados contrarios a los perseguidos por la democracia. De una de las facetas conducidas mediante el análisis dialéctico –pensemos en el "histórico"– que como en calidad de demócrata yo denomino "síntesis popular elitista".
Tal sugieren los dogmas que impone la existencia de un partido comunista unipolar y omnisciente. De ahí, el MINIMOR, que en la distopía enajenante "1984" de George Orwell, es nada menos que el Ministerio del Amor; rector de las torturas y castigos a los inconformes u oposicionistas; antes de ser eliminados por los Servicios de Desinfección del Gran Hermano. El escandaloso resultado de la ecuación, es la siempre derrotada e intentada amalgama ideológica entre el totalitarismo indigenista de zarapes y ponchos y el socialismo utópico de cuello duro europeo.
Ello, según el bisturí sea el de Marx o el de Blanc, inmersos en sendos anti indigenismo y africanismos, desorbitantes. Nada nuevo. Estas fuerzas zurdas de obra y mente se resisten y resienten a confesar el mea culpa público por sus fracasos, en el desmonte alevoso de la democracia y redelineamiento de la justicia social armadas dentro de un paquete de codicias; proyecciones obtusas y retornos al primitivismo precolombino, feudal de prima notte; y el viejo canibalismo exacerbado al sumun de los chamanes de turno.
Las declaraciones de estos proto líderes como resultado parcial de sus respectivas historias, es rico botín de guerra susceptible a la teoría de los contrarios. Ernesto Guevara de la Serna –el fracasado por excelencia del siglo XX–, sin embargo, magnificó con sus entretelas correr el riesgo de auspiciar el diversionismo ideológico –el suyo, particular– hasta acabar sus delirios derrumbado sobre el lavadero de la escuelita en La Higuera de Valle Grande, Bolivia. Es ayudarnos de las categorías dialécticas impuestas por la querella de los marxistas contra todo esquema social, como el reinventado por los soplatuberías del Eje Apocalypto, el indigenista rechoncho y malagüero.
Todas, devinieron muestras fallidas del socialismo contemporáneo en explicar su desastre innato; tal son las imágenes de un Ernesto Guevara o de una Tamara Bunque, rotos y fracasados, como canto sublimal al ridículo pan historicismo. El consumo actual de drogas, como pandemia social promovida y conculcada por el Comintern, espanta desde los rastros hallados en momias pre y pos colombinas, descalifica psíquicamente los indigenismos falaces y de tendenciosas inocencias, en culpar al capitalismo de sus propias modorras y morosidades.
Para ello nada más que revisar las crónicas insólitas de la saga mentirosa, tipo Rigoberta Menchú; dada las secuelas parásitas e invasivas; de la submentalidad conducente al despeñadero presidencial, hacia el cual avanzan los líderes del Eje Apocalypto.
La semblanza actual, nos conduce a identificar estas perlas aberrantes de la ignorancia histórica e igual también, por antonomasia, a las declaraciones reyectivas –lamentablemente– de una indescriptible por su sorprendente inocencia (necedad), Sor Madre Teresa de la Caridad, de Calcuta.
Lastima de un carácter estoico, que da pena hasta el lagrimeo. Una confundida criatura de Dios, que tomó el tren equivocado al coincidir sus admiraciones y alabanzas ingenuas, con las sombrías campanadas de un asesino confeso, tal fue Guevara.
El indigenismo socialista y tribal, de ininteligible jerigonza y como desastrosa ablución social, quedará arrinconado en el polvero histórico de los fiascos. Sobrevendrá después su disolución final, no por los justos e iracundos golpes de la justicia popular que les ajustará cuentas; inexorablemente; si no, por su ridícula ineptitud gamberra. Despues se volveran a coser las telas.

Fin de la saga.

© Lionel Lejardi. Diciembre 4, 2008
lejardil@bellsouth.net
Legacy Press
(Visita, y serás bienvenido a mi blog alterno: http://www.elasuntocubano.net)

engliolejardi

ver perfíl

Avatar de engliolejardi

Lionel Lejardi es Ing. Electricista. Investigador, historiador y analista de política nacional (EE.UU) e internacional. Estudia el Asunto Cubano y su influencia a escala planetaria. Reflexiona sobre categorías idealistas tipo, tales como las reveladas en “La Ciudad del Sol” de Tommaso Campanella y “Utopia” de Thomas More, entre otras, en calidad de placebos eclécticos hacia sociedades más justas. Aquellas, cuyas antítesis más notables eclosionaron en furiosos fracasos durante el Terror Jacobino (siglo XVIII) y el Totalitarismo Comunista (siglo XX), hoy desplegado por los castristas con el máximo de dureza, sobre Cuba.
El autor individualiza esta praxis de "clásica dictadura del proletariado," ya en fase de extinción; como osmosis tropical del marxismo corriente –el mismo ya degradado a ideología de segunda mano, por su autismo precoz–, aunque destilandole el ruido de la componente leninista, por nonata y séptica.
Es sintetizar el optimismo alegre del castrismo depredador actual, como subespecie de antimateria social auto destructiva y su dogma político contractual. Dizque son vestigios reptados hacia mundos paralelos, ya singularizados como dimensiones cuánticas (Teorema de Lulo-Kubilo) con el Principio de Incertidumbre de Heisenberg, preludios de la Teoría de Cuerdas. Claro que explicado también, con palabras cuerdas.

Amigos

  • admin-elpais
  • Anuxi Varilla
  • angoru
  • ccortesamador
  • Eduardo Montagut Contreras
  • gpprats

Fans

  • Francisco Arias Solis
  • tucho
  • alvallo
  • Carmen Alcaide
  • www-hipotecasflexibles-com
  • Lucía Angélica FOLINO
  • Jose Ramon Morales
  • estudiopotrony
  • Wenceslao Cruz Blanco
  • mandir7
  • Manuel Abal

Ídolos

  • Angel Rollón
  • rjcano
  • blog-ayuda
  • Agustin Rangugni
  • ivette-duran-calderon
  • olayallabata
  • Charo
  • CAROL_CULLEN
  • Salvador Escribano García
  • Julio V
  • indi-tk
  • thegargamelpost

Suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

RSS

Oops! Este módulo parece que todavía está sin configurar..

Feevy

Flickr

Oops! Este módulo parece que todavía está sin configurar..

Twitter

Oops! Este módulo parece que todavía está sin configurar..

del.icio.us

Oops! Este módulo parece que todavía está sin configurar..