- Opinión
- Arte
- Ciencia ficcion
- Ciencias
- Derecho
- Derechos Humanos
- Economía
- Educación
- Filosofía
- Historia
- Inmigración
- Literatura
- Militar
- Periodismo
- Política
- Polución
- Religión
- Tecnología
- Terrorismo
25
Feb
2009
¿Surrealismo castrista? II/II
Se cumplen 50 años de tiranía comunista en Cuba
El error supera el estereotipo, cuando son confundidos los planos temporales tiranizados por un onirismo devastador, aunque hermoso fibra a fibra en el papel. La broma persiguió a los proto-marxistas cubanos al imbricar dos vagancias atípicas: el bólos del Igualitarismo de Babeuf con la catibia, como plato único del Marxismo, y su insuperable guarnición cocida rare steak del Materialismo Dialéctico e Histórico. Ambos, precursores de la I Internacional Comunista (1864). Es que el fiasco del experimento comunista en Cuba, se tornó turbación para sus líderes chirriantes, ya sin discursos creíbles. El temor zurdo devino enajenante desesperación —advertida por Breton—, al equiparar los caprichos goyescos e influencias sicotrópicas con el imperecedero mundo democrático europeo, el cual recargó vitalidades tras la pos guerra traumática y aleccionadora. El nuevo escenario, gozaba de una nerviación que sorprendió a los marxistas. En abierta contraposición al desastre compulsivo y turbador, que atañe a políticas inmutables, como la del Dr. Castro. Cuya deidad prima, el otro doctor: Ernesto Guevara (alias, "Che") fracasó cazado como un animal por los rangers en Bolivia. Estas indigestiones ideológicas unidas a sus destiempos, se subdividieron en alas falsarias con tardías ansiedades metamórficas prometidas, nunca concretadas a causa de la soberbia del bunker. Siempre infalible y omnisciente, con su furia renuente a abandonar la crisálida que hace aguas, en toda su línea de flotación. Las corrientes y escuelas artísticas democráticas nutren genuflexiones olorosas igualables al aroma del "Río de Yerbas" de los Everglades, que impregna la afonía de la oda marxista miamense, a su pesar y al de sus "compañeros de viaje". Es la Parroquia de excepcionales por lealtad sumisa, a la variopinta jofaina castrista. El asunto se les complica ante la carencia cada vez mayor de públicos inconexcos al colectivismo, aunque el Eje Apocalypto trata de ganar adeptos en el altiplano entre las etnias indígenas embobecidas por la coca. Los ideólogos del "El Lecho" —donde casi ninguno piensa por sí mismo—, se enchumban en reflexiones sobre las causales dialécticas e históricas de la pirra ideológica marxista, desdentada y de lógica vermiforme . Allí no faltará el desaliñado fantasmón guevarista, una baja colateral imperfectamente explicada. Breton, miembro del Partido Comunista Francés (1927-1933) hace migas con Trotsky en París y funda en 1938 la "Fédération de l'Art Revolutionnaire Independant", disuelta en el vacío como toda entelequia zurda. En 1998 el "TIME" incluyó a este líder entre las 100 personalidades más influyentes del siglo XX. Pero como sucede en todos los tiempos con los comunistas por embullo, Breton quema hábitos y naves en protesta por los shows de los juicios sumarios en Moscú. Consonantes con los montados posteriormente por Castro contra su lugarteniente Arnaldo Ochoa y sus seguidores a finales de los 80s, La Habana; acusados de corrupción y narcotráfico, entre otras linduras propias de Indoamérica. Los marxistas atrapados en el intramuro habanero, se niegan a admitir el destrozo ambidiestro dejado a su paso oradante en el entramado de la sociedad cubana. Tal parece que el Automatismo dadaísta y su categoría ecléctica, "negación de la negación" en el decir marxista, permanece incólume en sus preludios fracasados. En esencia, emana un surrealismo puro donde nada es tangible y todo se evapora en la nada cotidiana, tal es la Cuba de hoy. Tal parece que el quehacer de los seguidores del Dr. Castro y sus residuos —algunas opiniones crueles los definen "costras"—, anda inmerso en un baile de San Vito, eternizado en el suplicio de Tántalo, al que está sometido el pueblo cubano. Quizás son "Restos de sueños", señalamos, tales fueron licuados por el trazo firme de la surrealista checa Marie „erníkova (la Tøyen) al devorar minuciosamente París, como a esa especie de barrio latinizado de Oslo. Aconteció cuando su expresión en grabado (de "punta seca", dicen los entendidos) del huevo primo, el ojo delator, el sexo encadenante y el plumaje de doble faz, andan sincopados como odas de la troupe habanera. Son trazos de la claque opaca, la cual además de perdida y sin la gracia de un tronío reconocible; permanece letal, absorta y vengativa. Incapaz de alcanzar transparencias o cambios ni aún bajo la iluminación del Gran Chivato, el Sol. Es que el castrismo oscurantista sui géneris y penumbroso del Dr. Castro, sus fieles aventureros y sus errores —ellos no se dan por enterados de la magnitud del desastre—, como los catarros, son iterativos ab ætérnum. Fin de la saga. © Lionel Lejardi. Febrero, 2009 Legacy Press
22
Feb
2009
¿Surrealismo castrista? I/II
Se cumplen 50 años de tiranía comunista en Cuba
"La toma de decisiones debe ser inmediata y sin propósitos concretos, asumiendo todos los riesgos necesarios". Es uno de los principios básicos del surrealismo propuesto —o mejor, organizado desde el punto de vista estético y eurítmico— por André Breton y otros intelectuales vanguardistas, claro, no exactamente tales en sentido tácito. La saga continua.
Sucedió tras el escape de Breton del eclipse dadaísta, burlón, en perpetua rebeldía contra el desastre de la Primera Guerra Mundial. Tal fue exactamente lo que hizo el Dr. Fidel Castro, cuando en 1953 se lanzó a su peculiar aventura guerrera, dizque revolucionaria. Solo que este líder, no se escapaba de nada en absoluto.
Surrealismo y monólogo interior, dejaba entrever Breton, devienen rastreados desde un hecho lejano marcador de generaciones transitivas, sean estas anteriores, actuales y futuras. Es incorporar trazos de entelequias divagadoras, absolutamente letales, al concierto de las personas de buena voluntad. Las que olvidando a Cristo, hurgaban sus impotencias y neurosis, en razonamientos nuevos.
De modo semejante, el castrismo abarcó toda manifestación del "yo" (ego) liberado en democracia y lo apresó, sustituyendolo por un "nos" inverecundo y deletéreo, aprisionado en una vulgar Granja de Animales. Allí, como se trata de especies diferentes no existe un lenguaje común, tan insustancial como propio, de la marca registrada (trade mark) Indoamericana.
Hablamos en términos de la misericordia punitiva e inexorable, la cual identificamos con el arcángel Gabriel. No aquella feminoide de defensas imperfectas como galernas humanas, la de los talantos y uñas quebradizas. Son exudaciones púberes de Cupidos impenitentes metidos doctrinalmente a lotarios de barrio.
No por casualidad histórica, la eclosión estética surrealista resultó pública inmediato después del asalto al Palacio de Invierno por los destacamentos bolcheviques, comandados por León Trotsky. La vieja roña de los comuneros, se escurrió por cuanto trillo o vericueto encontró en la ofensiva.
Con ello, Breton despojó a la corriente del Automatismo de sus posibilidades de insertarse dentro de un incipiente movimiento pictórico; sumergiendo el criterio de manera suave en una corriente filosófica proto marxista —aún no culpable de sus posteriores crímenes horrendos—, abarcadora de otras disciplinas expresivas.
Luego, diferentes manifestaciones de la sensibilidad artística se abrirían en abanico, con el resto de las bellas artes y sus derivaciones. Y por qué no también, a sus aberraciones alucinógenas de un hipperismo incipiente, izquierdista, tal aconteció en la pos guerra de Viet Nam.
El centrum del pivote oscilaría en los entresueños virtuales, no reales; plasmando imágenes por "error de pluma" (lapsus calami) del sub mundo onírico; como si representaran el tiempo gramatical en la forma de un reloj derretido al más puro estilo dadaísta primigenio, abrazado por Breton y materializado, entre otros, por el fabuloso español (catalán) Salvador Dalí i Domènech.
Viene a colación "Un chien andalou", de Luis Buñuel y Salvador Dalí (1929), el cual seria un excelente muestrario del alfabeto surrealista empleado por los historiadores cubanos de intramuros. En especial, cuando intentan la misión imposible de colorear el disparate cubano; al menos; con tintes semejantes al de una galaxia que se distanciara del corrimiento hacia el rojo einsteniano. Claro en un pietaje reprise, pero en marcha atrás.
Es que este fenómeno histórico —algunos cubanólogos y académicos de extramuros se atreven a definirlo, "histriónico"—, filtrado al lenguaje cinematográfico; acusa un pietaje secuencial de textura ampulosa e intolerante, es decir, que no admite ser editado y menos, revisado.
Para ello, el surrealismo de Breton se alimentaría de corrientes y estilos artísticos (textual) irreales basado en el inconsciente colectivo, mas pegado a Jung —quien minimizaba la influencia del sexo en la neurosis— que a Freud y su onirismo, dominados por el subconsciente libidinoso de Edipo.
© Lionel Lejardi. Febrero, 2009
lejardil@bellsouth.net
Legacy Press
engliolejardi
Lionel Lejardi es Ing. Electricista. Investigador, historiador y analista de política nacional (EE.UU) e internacional. Estudia el Asunto Cubano y su influencia a escala planetaria. Reflexiona sobre categorías idealistas tipo, tales como las reveladas en “La Ciudad del Sol” de Tommaso Campanella y “Utopia” de Thomas More, entre otras, en calidad de placebos eclécticos hacia sociedades más justas. Aquellas, cuyas antítesis más notables eclosionaron en furiosos fracasos durante el Terror Jacobino (siglo XVIII) y el Totalitarismo Comunista (siglo XX), hoy desplegado por los castristas con el máximo de dureza, sobre Cuba.
El autor individualiza esta praxis de "clásica dictadura del proletariado," ya en fase de extinción; como osmosis tropical del marxismo corriente –el mismo ya degradado a ideología de segunda mano, por su autismo precoz–, aunque destilandole el ruido de la componente leninista, por nonata y séptica.
Es sintetizar el optimismo alegre del castrismo depredador actual, como subespecie de antimateria social auto destructiva y su dogma político contractual. Dizque son vestigios reptados hacia mundos paralelos, ya singularizados como dimensiones cuánticas (Teorema de Lulo-Kubilo) con el Principio de Incertidumbre de Heisenberg, preludios de la Teoría de Cuerdas. Claro que explicado también, con palabras cuerdas.
Últimos Comentarios
- Los Castro: la hecatombe es culpa del totí yankee, II 1 comentario
- ¿Racismo indigenista? II/II 1 comentario
- Elogio de la tristeza III, Síntesis II 1 comentario
- Múltiples nacionalidades, ¿múltiples deslealtades? o los recolectores de huesos 1 comentario cubanaye
- ¿Un "Jaque Mate" al dipolo Chávez-Betancourt? II/II 1 comentario videos gratis
Tags
- Opinión
- Arte
- Ciencia ficcion
- Ciencias
- Derecho
- Derechos Humanos
- Economía
- Educación
- Filosofía
- Historia
- Inmigración
- Literatura
- Militar
- Periodismo
- Política
- Polución
- Religión
- Tecnología
- Terrorismo
Buscar
Suscríbete
Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):


0 comentarios