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29
Nov
2009
Apuntes para una tesis: FCAT y los bosquimanos de cultura rojiparda
Es decir, ellos los comunistas y no otros de nuestro patio universal, aseveran que todo el período pre revolucionario bolchevique de otubre de 1918 en Rusia; con la consecuente implantación de la "dictadura del proletariado" tras el feroz derrocamiento y aniquilación del zarismo por los destacamentos bolcheviques; la vieille culture fue declarada y castigada como un concepto axiomático, cuyos resultados nunca existieron como tales para la Humanidad. Se trataba de simples entretenimientos de la burguesía decadente, y por lo tanto, barrida. De donde, cualquier manifestación cultural debía enmarcarse y estar sujeta al Nuevo Orden político.
Son razones, e invoquemos la de menor cuantía, por las que debemos erigir un valladar impenetrable alrededor de nuestros estudiantes en EE.UU, no solo los estadounidenses legítimos, para hacerlos invulnerables. Se trata de rediseñar un FCAT con doble filo y no de filo único como el actual, estructurado para el solazamiento simple de los cánones pedagógicos. Entender que estamos en guerra ideológica contra nuestros enemigos, que lo son tambien de la democracia.
En la América confundida que surgió de la colonización hispano-lusitana y sajona –y dejemos a un lado todo chauvinismo–, porque aquí sólo coexisten dos culturas madres: la ibérica y la sajona. Lo demás, no son más que abalorios intrascendentes que los bosquimanos y sus mentores tratan de imbricar con la cultura occidental. Ellos se regodean con una subcultura rojiparda que se desmoronado per se. La ociosidad bajo las palmeras es acicate para el disfrute de la vida jauja que viaja a contrapelo de las exigencias de la laboriosidad norteamericana.
A estas minorías no les ha sido problemático sumergirse en la delincuencia de la moneda corriente, aupada por los enemigos de EE.UU, para luego sentar plaza en nuestro patio. La cuestión, simplificada según ellos, es demostrar como ejemplo que las maras son un subproducto de la educación sajona y no de sus míseras sinvergüencerías nacionales, sembradas como suyas en tierras de Norteamérica..
Debemos estar alertas con los educadores bosquimanos enquistados en nuestro SEF, enceguecidos ante el mal ejemplo ofrecido en el portal castrista; en nuestro caso; visible en las oleadas de cubanos cultos, después deschavados en el vergonzoso ritornello turístico, que se infiltran por nuestras fronteras.
Aunque ahora parezca utópico, con un FCAT más acentuado en nuestros valores patrióticos los estudiantes dispondrán de un ideario efectivo para enfrentar los horrores izquierdistas. Y echemos a bolina las tildes que nos impongan. El currículum castrista para sus profesionales –sin importar la especialidad– acapara y le ocupan al estudiante el 34% de horas-materias inertes (Marxismo-Leninismo, Historia del Movimiento Obrero, El Capital, Materialismo Dialéctico e Histórico, etc.); las que incluyen intrínsecas: la desmoralización, falta de ética personal y profesional, castración de la dignidad y sumisión absoluta al régimen, por parte de los egresados de institutos y universidades.
Es curioso el que los diseñadores del curriculum, se hayan olvidado de incluir una obra de corte marxista perfecto, tal anillo al dedo de estos morones, como fue la del yerno del Karl Marx, el cubano oriental Pablo Lafargue: "Elogio de la Pereza". Son profesionales que, al menor descuido, ingresarían al ejército irreversible de los mediocres, quinta columna vertebral del ingerencismo castrista, disfrazado de ayuda internacionalista
Según soplen los vientos totalitarios, la troqueladora caribeña despliega su velamen cultural y es cuando los bosquimanos de acá, levantan orejas y rabos juguetones y aúllan en torno a su icono por excelencia: el anti americanismo. Es recordar que las manchas solares se activan por épocas, afectando las comunicaciones. Junto a esas ventiscas brotan por igual los bosquimanos, enfundados en sus "T-shirts" guevaristas ansiosos de reprimir la libertad de comunicación entre los humanos. Es su quehacer rojipardo preferido.
Ellos no andan erguidos como Ud. yo, sino que marchan encorvados, agachados, ululando ser los únicos elegidos para opinar. Fue el mismo error de Jansenio en su Augustinus premonitorio de cómo pensaría un tal Karl Marx, aquel conspicuo personaje de opereta y Arlequín de los Morones. Es razón por la que FCAT, en mayúsculas, está hoy y debe estar siempre ahí, campeando por sus respetos
© Lionel Lejardi. Agosto, 2009
lejardil@bellsouth.net
Legacy Press
22
Nov
2009
No, no "Vamos a Cuba”, dijo Pestalozzi I/II
Inicio de la cita. Tras profundos estudios, utilizando inclusive las Diadas Polimétricas de la Convolución del Espacio Curvo einsteniano, así como manifestaciones histéricas del ego, id y super delis freudiano, además de jirones de la Teoría Tensorial de las Cuerdas; a estas comisiones les resultó sorpresivo no encontrar la ansiada piedra filosofal de las prestigiosas alquimias bananeras. Sino que en su lugar, se toparon con un Premio de Consolación: la solución definitiva para asar la manteca en frío, es decir, sumergiéndola en la recién descubierta "agua tibia". Luego, en una "Joint Resolution" no vinculada a la vieja guerra hispano-americana (en la que los graciosos ministros de España y los Estados Unidos se olvididaron de incluir lo de "cubano", porque esa bronca independentista la comenzamos nosotros); sucedida a finales del siglo XIX, ambas comisiones convergieron al dictar conclusiones del más puro corte salomónico. Claro, desechando lo improcedente de sospechar en la obra, mensajes ocultos o subliminales en favor de la tiranía castrista, recomendaron con valentía extrema: que el libro "Vamos a Cuba", debía ser mantenido en las bibliotecas escolares, contra todos los vientos y mareas democráticos.
Ese mismo año de 2006, la Junta Escolar rectificó sabia y finalmente votó por retirar el libro de las bibliotecas infantiles. De inmediato, la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) inició las demandas y contrademandas usuales ante los tribunales (parece que el costo del chiste, según calculos preliminares, redondea unos $250,000 USD.), basadas estas en considerar que la acción contra el libro (libelo) de marras, constituía un atentado a la Primera Enmienda.
En otras palabras: "cualquier individuo u organización, sin importar las leyes, intereses u obligaciones de los EE.UU en beneficio o protección de sus ciudadanos; puede diseminar en forma gratuita o vender propaganda personal o de otro estado, por cualquier medio y sin importar los objetivos ni la capa poblacional a la cual esté dirigida en el territorio nacional o de ultramar, de los EE.UU, sin ningun tipo de restricción o censura".
Sin embargo, la ACLU nunca respondió cuál sería su punto de vista si una avalancha de "Mein Kampf" (Mi Lucha, de Adolph Hitler, el breviario Nazi), pornografías infantiles u otras publicaciones contaminantes; por cualquier medio; que inciten a la descriminación, perversión o destrucción de otro sector sano de la sociedad norteamericana, inundaran nuestras bibliotecas. Claro, en este caso y criterio del cual ya estamos acostumbrados; se trataría de una queja de "ese" sector de cubanos exiliados, que siempre estan jod..., y no de los chicanos, asiáticos, negros, alienus de todas partes, elois, morlocks, Homo floresiensis (hobbits) pequineses de último tipo u otros extranjeros más apreciados, por haber nacido sin lenguas protestonas.
Al final, y con un mínimo de cordura, las cortes le propinaron un genuino masterstroke a las actividades de una ala casi desconocida del complot permanente fraguado por la "Manila" habanera; destinado a dañar de forma irreparable con este tipo de propaganda subliminal y sutil (hay otros libros más, oyendo la conversación) a los escolares norteamericanos de la enseñanza primaria como primer objetivo y también en calidad de bajas colaterales, a los de secundaria y superior. Dichas obras, lamentablebmente, parece que ya andan revoloteando por las escuelas indefensas de los países con sus niños inermes, ensartados en el temible "Eje Apocalypto".
Porque no nos debe extrañar que los castristas –en unos casos de manera subrepticia y en las más, de forma descarada– han penetrado estamentos del Sistema Nacional de Enseñanza (SNE) de los EE.UU; aprovechando la omnisciencia, autosuficiencia, soberbia, frivolidad y otras debilidades de algunos de sus responsables docentes.
La super traidora de origen portorriqueño, Ana Belén Montes, es un caso típico de cuando se rastrean y acumulan interioridades. De igual modo sucedió con la pareja de Walter Kendall y Gwendolyn Myers, otro par de traidores pescados recientemente, después de confesar haber sido espías de Castro, durante decenas de años.
Estos acuiciosos agentes de la DGI–oficialillos de clase cuarta–, no hacen otra cosa que labores de inteligencia personal; al disponer de todo el tiempo de este mundo para hurgar interioridades de los candidatos (objetivos en el argot de la Inteligencia), sin limitaciones en los gastos; para un país hambreado, arruinado y sin liquidéz ni activo alguno en sus arcas públicas. Son aspectos que no acaban de ser comprendidos por la candidez y sonseras de nuestra gente de acá, los cuales presidencian escuelas, colleges, universidades, consorcios, industrias, cuerpo diplomático, fuerzas armadas, partidos políticos, denominaciones religiosas, etc.
Tal estado de cosas, de peligrosidad extrema, ha sido convocada con la frialdad manifiesta de supuestos dirigentes profesionales; en especial los ejemplificados en jefes departamentales encargados local y nacionalmente; de escoger y admitir en nuestras bibliotecas escolares cada tipo de libro, sin constatar ¿o, sí? el carácter límpido de su contenido. Todo transcurre así de apacible hasta que, sin explicaciones, debemos esperar a que intervenga alguno de los dispositivos nacionales de protección ciudadana; como es el FBI; sin que los responsables docentes, ni por casualidad, hayan movido un dedo en búsqueda de ayuda. Trabados en la encrucijada, quizás por miedo animal a no alterar la sabrosura de su hábitat ganado a golpes de sacrificios personales, agnosticismo (lo cómodo) ante el mundo real que les rodea o por simple adamismo herético. En el decir de un asceta desamparado, seria un aborrecimiento del optimismo decepcionante prevaleciente en los anillos nibelungos.
En el caso de las enseñanzas abarcadas en el diapasón K12 (primaria, secundaria y High School), es temible que desde La Habana se tracen y exporten hacia los EE.UU con impunidad casi absoluta, diversas estrategias ingerencistas dirigidas a contaminar y obstruir el desarrollo harmónico de nuestros educandos. Los resultados, el centro emisor los proyecta para que sean visibles en la maduréz adolescescente, reblandeciéndolos con vectores diversos (drogas, alcohol, juego, pornografia, tabaco, etc.) o a través de falsos consejeros, etapa en que el joven decidirá el rumbo de su vida política, profesional, militar, etc., pero ya contaminado in vitro.
Este aspecto de la introducción de drogas provenientes de Centro, Sudamérica e islas del área caribeña; eventualmente de Asia y el Medio Oriente; a estos propósitos específicos; no parece haber sido investigado a profundidad, a partir de testimonios tomados de los viejos agentes de la KGB que mangonearon a los pueblos cautivos de los ex-satélites europeos del Kremlin.
La saga continua.
© Lionel Lejardi. , 2009
lejardil@bellsouth.net
Legacy Press
(Visita, y serás bienvenido a mi blog alterno: http://lacomunidad.elpais.com/lulo-cubilo/post)
07
Jun
2009
Las antorchas mochas de "The New York Times"
Estructurando una frase simple, el editorialista pre supone y está convencido, de que hoy vivimos en un futuro raro y extra galáctico, según candilejas de un Charlot-Morlock inmerso en su extemporaneidad supina. Nuestro hombre –como "El hombre del Traje Blanco" de Alec Guinness– juega con dos planos asépticos diferentes y en tiempos distintos. Tal sucede cuando rompe lanzas al aplicar en EE.UU parámetros ya contemplados y de hecho protegidos por la Primera Enmienda. Es llover sobre lo mojado. Es hablar acerca de la necesidad de libertad, donde esta ya existe.
Un resultado así es impensable en inteligencias experimentadas, pero tales baches suelen suceder también. No son los cubanos en general sino la diáspora representativa exiliada en particular, la que clama justicia y no porque hubo injusticia deliberada, sino por accidentes conceptuales. Consideremos que la homogeneidad inicial de las fuerzas patrióticas cubanas, ha sido contaminada por actividades de los servicios de inteligencia castristas. No es ningún éxito de los comunistas, dado que se trata de telas con corte y ribeteo al estilo bayou, pero no exactamente a los quartiers elegres de New Orleans.
Protestar con honestidad absoluta por la presencia del libro "Vamos a Cuba" en nuestras bibliotecas infantiles, a causa de su influencia deletérea sobre los niños, es tan válido –y nunca los justos dejarán de comparar el simil, dada su universalidad– como las de los judíos si agentes pro fascistas introdujeran en el Sistema Escolar Israelita (SEI) un libro enaltecedor de los años "Der Führer des Dritten Reich".
De alguna forma, la exclamación del periódico es gemir por lo que ya existe. Tal es exactamente igual el sentido –no el contenido– de la pregunta que se hizo en algunos círculos elitistas de la sociedad norteamericana en el último quinto del siglo XIX. Entonces, este sector inquirió sobre cuál era la razón por la que se pretendía exaltar la libertad, republicanismo y democracia en EE.UU, precisamente donde estas ya existían con solidez casi absoluta..
Los cubanos cuerdos, porque los discuerdos existen en todas las sociedades y etnias, no se abrogan derechos que vulneren la Constitución de EE.UU, sino los que la defienden. Se queja el periódico de la forma de oponerse a Castro, olvidando que éstos no se las ven con una dictadura convencional sino, otra extraordinariamente cruenta, en manos de experimentados represores. Otra cosa, bien repudiable, es secuestrar ejemplares del libro de las propias bibliotecas.
Luego, los editorialistas deben recordar que no vivimos en medio de perfecciones tales como "Jauja", "La Ciudad del Sol" o "Utopia". Si no a 90 millas de una "Animal Farm" –explotada cruelmente en Cuba por los comunistas–, tal las describió en su fabulario, George Orwell. Una realidad a domeñar por ellos, con el empleo de las mejores armas democráticas.
La dictadura dispone de institutos de Psicometría Epistemológica Social Aplicada –es la psiquiatría en función de los totalitarismos, luego, no es importante el nombre– dedicados al estudio y análisis del comportamiento del exilio cubano y sus integrantes moleculares, en cada país. Tal ellos tratan como supuetos conejillos de Indias, a los atribulados cubanos que subsisten en el hoyo del intramuro isleño.
De ahí los planes y diseño de estrategias sociópatas como "A Visit to Cuba" para perturbar el Sistema Escolar de los Estados Unidos. (SEEU). Tanto el periódico como la ACLU, se comportan como embebidos en las dulzuras de una liaison –virtual– como entre los antaño kamikazes (vientos divinos) y los Quijote inversos, al ignorar la protección de las víctimas. Es entonces en que evocan eufemismos tales como los mencionados "derechos" de los victimarios.
Se evidencia que tales libros bajo cuestión, a todas luces, no escapan a la incertidumbre de un presunto diseño habanero. Estos intrumentos son lo más parecido estructuralmente a lo que seria el antípoda de la "Divina Commedia", en describir al revés l’linferno di Dante Alighieri.
En consonancia, lo cual es absolutamente ingenuo por parte del "The New York Times"; es que en su balance pedagógico del libro, arriba a la conclusión de que a lo sumo, la obra no hace más que "ofrecer un retrato extremadamente positivo de la vida bajo el régimen de Castro". De hecho, el periodico entiende que "la vida es positiva" –un eufemismo, puesto que el signo es negativo– cuando la isla está convertida en un basurero inmenso. Es el trabalenguas de hablar al revés e implícito desliza una cierta duda sobre la origen de los mismos, sin que ello sea tácito.
Esta reflexión, dentro del contexto de un análisis serio –dada la extrema influencia del periódico–, es para alquilar balcones. De ello se desprende que tanto el periódico como la ACLU, requieren de cuadrifocales de doble aro. Es cambiar el telescopio por el microscopio.
Casi todos los sistemas, gobiernos, religiones, etc.; están involucrados en algún tipo de restricción, índex, censura o como se le llame, por lo general enlazada a aspectos de seguridad, sanidad o buenas costumbres, no a la libertad en sí. Sin embargo las democracias legítimas como las de EE.UU, Reino Unido, Francia, Suiza, etc. están exentas per se de tales aberraciones. Las antorchas patrióticas cubanas difieren de las del "The New York Times" porque estas últimas; en lo de iluminar caminos y verdades, en este caso se quedan mochas.
Calibremos que como las mentiras, hay rechazos negros y blancos, nada de grises. Lo sucedido con "A Visit to Cuba" no es más que la acción de un filtro moral de la ciudadanía decente y democratica, no de un particular. Es el buen ejercicio de la Primera Enmienda, accionado contra agentes patógenos diseñados para tergiversar la realidad cubana de intramuros.
Así piensan también los cubanos por otros niños expuestos a esos disparates. Habría que ver el futuro cuento y fanfarrias que urdirán las plumas viles –siempre prestas a embellecer la infamia–, puestas al servicio de las pandillas castristas de Centro y Suramérica cuando narren sus respectivas epopeyas cruentas.
Después de 50 años de dictadura comunista, los pensantes de la ACLU niegan con mansedumbre de corderos, que lo del Dr. Fidel Castro sea una dictadura y menos, férrea. También los hay por ahí que niegan que Treblinka, Dachau y Mauthausen existieron. Los malvados saben el poder que destila la propagación irrestricta y consuetudinaria de mendacidades.
Los cubanos, rechazan que tanto sus niños como los de otras nacionalidades sean imbricados e inmersos en falsedades bajo estas sutilezas. Se oponen a esos libros, no por diferir con las opiniones emitidas por los autores, los megáfonos de aquí en nuestro patio o los de la boca habanera. Es a causa de algo mucho más simple: por mentirosos.
© Lionel Lejardi. Junio, 2009
lejardil@bellsouth.net
Legacy Press
14
Abr
2009
Las antorchas mochas del "The New York Times"
Estructurando una frase simple, el editorialista pre supone y está convencido, de hoy no vivimos sino extrapolados en un futuro raro y extra galáctico, según candilejas de un Charlot-Morlock inmerso en una extemporaneidad supina. Nuestro hombre –como "El hombre del Traje Blanco" de Alec Guinness– juega con dos planos asépticos diferentes y en tiempos distintos. Tal sucede cuando rompe lanzas al aplicar en EE.UU parámetros ya contemplados y de hecho protegidos por la Primera Enmienda. Es llover sobre lo mojado, el hablar acerca de la necesidad de libertad, donde esta ya existe.
Un resultado así es impensable en inteligencias experimentadas, pero tales baches suelen suceder también. No son los cubanos en general sino la diáspora representativa exiliada en particular, la que clama justicia, para suspender dicho libro de nuestras bibliotecas. Consideremos que la homogeneidad inicial de las fuerzas patrióticas cubanas, ha sido contaminada por actividades de los servicios de inteligencia castristas. No es ningún éxito de los comunistas, dado que es tela de corte y ribeteo al estilo bayou claro que no estilo New Orleans.
De alguna forma, la exclamación del periódico es gemir por lo que ya existe. Tal es exactamente igual el sentido –no el contenido– de la pregunta que se hizo en algunos círculos elitistas de la sociedad norteamericana en el último quinto del siglo XIX. Entonces, este sector inquirió sobre cuál era la razón por la que se pretendía exaltar la libertad, republicanismo y democracia en EE.UU, precisamente donde estas ya existían.
Los cubanos cuerdos, porque los discuerdos existen en todas las sociedades y etnias, no se abrogan derechos que vulneren la Constitución de EE.UU, sino los que la defienden. Se queja el periódico de la forma de oponerse a Castro, olvidando que éstos no se las ven con una dictadura convencional sino, otra extraordinariamente cruenta, en manos de experimentados represores.
Luego, los editorialistas deben recordar que no vivimos en medio de perfecciones tales como "Jauja", "La Ciudad del Sol" o "Utopia". Si no a 90 millas de una "Animal Farm" –explotada cruelmente en Cuba por los comunistas–, tal las describió en su fabulario, George Orwell. Una realidad a domeñar por ellos, con el empleo de las mejores armas democráticas.
La dictadura dispone de institutos de Psicometría Epistemológica Social Aplicada –es la psiquiatría en función de los totalitarismos, luego, no es importante el nombre– dedicados al estudio y análisis del comportamiento del el exilio cubano en cada país. Tal ellos tratan como supuetos conejillos de Indias, a los atribulados cubanos que subsisten en el hoyo del intramuro isleño.
De ahí los planes y diseño de estrategias sociópatas como "A Visit to Cuba" para perturbar el Sistema Escolar de los Estados Unidos. (SEEU). Tanto el periódico como la ACLU, se comportan como embebidos en las dulzuras de una liaison –virtual entre los antaño kamikazes (vientos divinos) y los Quijote inversos, al ignorar la protección de las víctimas. Es entonces en que evocan eufemismos tales como los mencionados "derechos" de los victimarios.
Se evidencia que tales libros bajo cuestión, a todas luces, no escapan a la incetidumbre de un presunto diseño habanero. Estos intrumentos son lo más parecido estructuralmente a lo que representaria el antípoda de la "Divina Commedia", en describir al revés l’linferno di Dante Alighieri.
En consonancia, lo cual es absolutamente ingenuo por parte del "The New York Times"; es que en su balance pedagógico del libro, arriba a la conclusión de que a lo sumo, la obra no hace más que "ofrecer un retrato extremadamente positivo de la vida bajo el régimen de Castro". Implícito desliza una cierta duda sobre el origen de los mismos, sin que ello sea una partícula tácita.
Esta reflexión, dentro del contexto de un análisis serio –dada la extrema influencia del periódico–, es para alquilar balcones. De ello se desprende que tanto el periódico como la ACLU, requieren de cuadrifocales de doble aro.
Casi todos los sistemas, gobiernos, religiones, etc.; están involucrados en algún tipo de restricción, índex, censura o como se le llame. Sin embargo las democracias legítimas como las de EE.UU, Reino Unido, Francia, Suiza, etc. están exentas per se de tales aberraciones. Las antorchas patrióticas cubanas difieren de las del "The New York Times" porque estas últimas; en lo de iluminar caminos y verdades, se quedan mochas.
Calibremos que como las mentiras, hay rechazos negros y blancos. Lo sucedido con "A Visit to Cuba" no es más que la acción de un filtro moral de la ciudadanía decente, no de un particular. Es el buen ejercicio de la Primera Enmienda, accionado contra agentes patógenos diseñados para tergiversar la realidad cubana de intramuros. El Asunto Cubano no puede ser comprimido en un cintillo, tal como nos anuncia "The New York Times", es un poquito mayor.
Así piensan también los cubanos por otros niños expuestos a esos disparates. Habría que ver el futuro cuento que urdirán las plumas viles del mercado corriente –siempre prestas a embellecer la infamia–, puestas al servicio de las pandillas castristas de Centro y Suramérica cuando narren sus respectivas epopeyas.
Después de 50 años de dictadura comunista, los pensantes de la ACLU niegan con mansedumbre que lo del Dr. Fidel Castro sea una dictadura y menos, férrea. También los hay por ahí que niegan que Treblinka, Dachau y Mauthausen existieron. Los malvados saben el poder que destila la propagación irrestricta y consuetudinaria de mendacidades.
Los cubanos, rechazan que tanto sus niños como los de otras nacionalidades sean imbricados e inmersos en falsedades. Se oponen a esos libros, no por diferir con las opiniones emitidas por los autores, los megáfonos de aquí en nuestro patio o los de la boca habanera. Es a causa de algo mucho más simple: por mentirosos.
© Lionel Lejardi. Febrero, 2009
lejardil@bellsouth.net
Legacy Press
engliolejardi
Lionel Lejardi es Ing. Electricista. Investigador, historiador y analista de política nacional (EE.UU) e internacional. Estudia el Asunto Cubano y su influencia a escala planetaria. Reflexiona sobre categorías idealistas tipo, tales como las reveladas en “La Ciudad del Sol” de Tommaso Campanella y “Utopia” de Thomas More, entre otras, en calidad de placebos eclécticos hacia sociedades más justas. Aquellas, cuyas antítesis más notables eclosionaron en furiosos fracasos durante el Terror Jacobino (siglo XVIII) y el Totalitarismo Comunista (siglo XX), hoy desplegado por los castristas con el máximo de dureza, sobre Cuba.
El autor individualiza esta praxis de "clásica dictadura del proletariado," ya en fase de extinción; como osmosis tropical del marxismo corriente –el mismo ya degradado a ideología de segunda mano, por su autismo precoz–, aunque destilandole el ruido de la componente leninista, por nonata y séptica.
Es sintetizar el optimismo alegre del castrismo depredador actual, como subespecie de antimateria social auto destructiva y su dogma político contractual. Dizque son vestigios reptados hacia mundos paralelos, ya singularizados como dimensiones cuánticas (Teorema de Lulo-Kubilo) con el Principio de Incertidumbre de Heisenberg, preludios de la Teoría de Cuerdas. Claro que explicado también, con palabras cuerdas.
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