27 Nov 2011
Kissing the rain

Todas las cosas aparecen y desaparecen por la concurrencia de causas y condiciones. Nada existe completamente solo; todo está en relación con todo lo demás. Buda Gautama
Nada es casual, todo es causal; una causa se mueve profusa, fértil e insistentemente en este ambiente húmedo como en tiempos lejanos, hace años, cuando las navidades anunciaban la brisa fresca de un otoño-invierno inesperado en estas tierra insulares donde el calor es endémico. Donde los olores del norte se mezclaban con las uvas y las manzanas. Y la acción de gracias era de jengibres y posadas en cada casa de vecino.
Y los polos se derriten; o los fenómenos del niño o la niña hacen lo suyo, ¡niños al fin! Cae la lluvia. Allá, llegando a Dickman por la rivera del Harlem river del lado este, de sur a norte, vemos los árboles vestidos de hojas blancas, con canas, bajo fondos amarillos y cadmio…listas a precipitarse a un abismo, su final. Y esa es la tristeza del otoño, preámbulo de la partida; antesala del adiós. No obstante, siguen siendo sublimes las canas de la naturaleza.
En mi isla, las hojas verdes residen ilesas del ocre ocaso que las harían caer hacia el abismo a un lodo atemporal…más bien se hospedan aferradas al tallo… asidas a la vida.
Y la lluvia persiste e insiste en caer inesperadamente; y nos besa la piel, nos empapa. Y el cielo llora por un mundo descuidado, lleno de basura existencial y material. El cielo llora por tanta deshumanización, por tanta destrucción. Y las lágrimas se hicieron viejas, se hicieron blancas. Y congelaron la tierra.
El cielo no para de llorar y nos retiene enclaustrados como sedentarios confesos. No por temor a mojarnos, pues la lluvia nos embelesa, nos hace el amor, nos susurra al oído versos sueltos, rimas asonantes, y en el tocadisco, kissing in the rain, suena y nos hace llover por dentro…nuestra mirada se empapa de lejanías; de miedos futuros, de plenitud y abundancia del alma…una sensación ambigua donde los poros se erizan, se hinchan… el torso casi en taquicardia se une a la cabeza y es allí cuando la emoción y la razón sienten el amor hasta el orgasmo que sólo lo divino del arte puede dar. Huella trascendental y mística que nos conecta a los dioses.
El cielo llora para limpiar los salones vacíos del hombre, de la mujer, de la tierra. Para sanar las heridas y poblar nueva vida. Podemos renacer muchas veces en una sola existencia.
Y besamos la lluvia y nos dejamos besar de ella. Y nos borramos y nos hacemos lluvia.

Elizabeth Quezada
Santiago.RD.
16 Nov 2011
La estética en Basilio Belliard y sus nuevas obras Piel del aire y Oficio de arena.
“La piel es lo más profundo que hay en el hombre.”
Paul Valery
Y me dejo seducir por la intensidad del órgano más grande que tiene cualquier cuerpo humano o de la naturaleza: la piel. Y nos llegan a la mente varios títulos alegóricos tales como “La piel del tambor” novela de Arturo Pérez-Reverte; pero además “La piel del cielo” de Elena Poniatowska. "La sílaba en la piel" de José María Lima. Y “Piel de Otoño”, una telenovela con mucho drama y una historia diferente que merece la pena nombrarla. Y como si no fuera suficiente, quien suscribe pretende sacar su nuevo poemario bajo el nombre… Piel de abril, y por supuesto, la piel que nos ocupa, Piel del aire, de nuestro amigo y mejor ser humano Basilio Belliard.

Ya nos deleitábamos transitando las grietas de las rugosidades sensoriales de un bosque apasionado en su libro “Los pliegues del bosque”; Y nos dejamos seducir por los tambores en “una balada del ermitaño”…reconocimos un gran amante de Octavio Paz, de Baudalaire y de Barthes en sus interesantes ensayos.
Hoy, luego de leer su Piel del aire, y sus relatos o mini ficciones fantásticas, recompilados en su reciente libro “Oficio de arena” no nos queda duda que estamos ante un poeta consumado, estéticamente formal y sensiblemente escueto. Un poeta-visual hecho del aire, de arena, de esa que se lleva el viento, como nos cuenta, que de niño al aprender a escribir, primero escribía al aire. No hay lugar a dudas, Basilio permanece escribiendo con las letras de lo que el viento se llevó.
“…escribía en el aire, las palabras que me dictaba el insomnio.”pp.42 -Oficio de arena.

Y es que la piel encierra tanto…es tan sugerente como el aire, el cielo, la arena, el tambor, abril, otoño o la primavera. No son las palabras, al fin y al cabo, las que tienen alas propias. Las alas se las ponen los autores cuando le dan vida. Las palabras sueltas son frías, insípidas, solitarias, hasta que los creadores le donan funciones animadas con los tropos, con las figuras, con las ficciones. Las cazan, las engarzan, las eternizan en versos inolvidables. Y de esto sabe Basilio Belliard cuando dice:

“…Prófugo,
el espacio despuebla
sus aguas de tinieblas. ”pp.75, Piel del aire.
Y cuando versa sobre la poesía y dice:
“Duro es el taller de las palabras
cuando el ritmo cincela la
lengua.
Dúctil el verso
Cuando pinta de arena
Las sílabas y los días.” pp.61-Piel del aire.
Y me recuerda tanto a Octavio Paz y su teoría del ritmo que el propio Basilio, propone de manera magistral en este ejemplo anterior.
Es que la mirada de Basilio se posa en el exterior sin abandonar sus poros erectos de emoción. Tiene una mirada plástica, objetiva adornada con la gracia de la inspiración y los fundamentos académicos lo que le dan a su obra un estilo y una voz propia, a pesar de las fuertes referencias que se arrastran como olas indomables al momento que sucede la seducción de la palabra y el olvido de la memoria.
Basilio es un arquitecto de su poética epitelial en este caso, de la piel del aire; pero lo es de sus ficciones fantásticas. De sus sueños y sus pesadillas. El autor nos dice en cada verso que ama la naturaleza; dibuja y desdibuja el paisaje; le da color y significado. Crea el verso y lo eterniza. Cuando ve no sólo lo hace con la mirada sino con su piel y se la regala a su obra.
Me encanta la concepción crítica del destacado crítico, escritor dominicano Armando Almánzar sobre la obra poética de Basilio Belliard porque creo define su estilo, su estética y su voz propia, misma que vemos tanto en PIEL DEL AIRE como en las mini ficciones OFICIO DE ARENA y es que la literatura de Belliard, para mí es como él afirma y cito:
“…la contemplación serena de la emoción decantada por la voluntad estética de la forma.” -Epílogo de Balada del ermitaño.-
En fin, desnudo, puntual, breve, incitante y templado el estilo de Basilio Belliard… dándonos una prosa acabada y unos versos inmortales.
15 Nov 2011
Saudade
Obra de De Kooning en el MOMAS de NY
Extraño tu mirada incontinente que desnuda la belleza a tu paso turbulento por mi vida para evocarla abstracta en tus lienzos de poeta. Llevo esa nostalgia colgada de mi pelo; ese que tanto te gustaba tocar, y enredar mis rizos mojados de vino y sexo.
Extraño las rosas; su olor. Las notas coloreadas de impresionismo. Las declaraciones confesas de tus sentimientos; las mariposas en mi estómago cuando te acercabas. El adagio de Albinoni que me hizo llorar-reír de plenitud: ese fondo musical que enmarcó nuestra primera vez. La guitarra del Compai Segundo que nos hizo bailar de lo cubano y aferrarnos a nuestra piel.
Extraño estar allí; en la capital vertical del mundo. Con sus edificios erectos, imponiéndose a nuestra marcha. Aquel toro negro hablando de su bravura y miedo cuando fueron derribadas las dos torres hermanas sin salir de su estatua, -de la libertad- cada día comprometida a los gobernantes y sus decisiones nefastas. El terrorismo sumando causas a la destrucción de hombre… y por el hombre y la mujer caer una y mil veces enfrentados en la guerra.
Extraño tu fuego arder en mi boca y como fogatas de medianoche de luna nueva alumbrar mi vecindario en el Bronx. Allí, en ese justo lugar donde se mezcla la variedad con la vacuidad; la indiferencia y lo automático. Donde hacer el amor es satisfacer una necesidad física; donde hablar sobre sentimientos está pasado de moda. Donde cualquiera sabe de arte y las exposiciones son tumultuosas. Donde todos leen algo en el tren; para no sentir el peso del tiempo golpear los sueños varados en el pago de la renta; los artículos de consumo diario y las ofertas imposibles de obviar.
Contigo volví a reir, a escribir, a pintar, a ser feliz. Contigo volví a creer en mí… a creer en el amor. Sin ti, no queda nada del amor, no hay futuros en esa materia gastada de pieles que yacen apostadas en las calles -piernas largas- del bajo Manhattan: en el Village, el barrio latino y la tercera avenida… en aquel bar donde bailamos salsas hasta tatuarnos el uno en el otro; donde comíamos y nos emborrachábamos de amor, del vino y de miradas eternas… sé que me amaste como yo a ti y sé que te pesa nuestra cita tarde en esta vida como a mí.
Extraño tanto de ti; que estoy segura nunca volveré amar así. Eras tan perfecto; tan humano, tan divino… dicotomía entre el hombre serio y el hombre bohemio; eras responsable y callejero…ataviado y vanguardista; romántico y ultramoderno… eras ying y yang…lo blanco y lo negro… el alfa y la omega.
Extraño tu paz cuando te concentras a leer un tema para tu obra… tu profundidad creativa; tu fuerza, tu color, tu vida. Cuando pones a volar las figuras desfiguradas en tu pincel y arropas con colores del caribe la tela… y me amas y me endiosas y me haces tuya desdibujando mi esencia a tu antojo… me cambiaste la vida y te convertiste en musa.
Expiraste y tu aliento se posó en mí para seguir bordando con palabras y color tu arte. Seguimos con nuestras mentiras de vida…cada cual representando su mejor acto.
Te cuento que, después de envenenarme de comida; de tapar cada voluptuosidad que tenía; de engrosar mi rostro, que tanto te gustaba, de ceder a la monotonía: un día rompí en mil pedazos mi estabilidad y quedé tambaleante como un bailarín en un trapecio endeble, lista para visitar el abismo. El abismo de la soledad, de la divorciada –de la que tiene una pancarta en la frente que dice –solitatem- sola –que todos confunden con licenciosa- mientras sólo soy la que no soporta un hogar de apariencias; de desayunos y días mudos. De funerales de risas, de camas bien tendidas; de locuras discretas. Me cansé, me tiré al vacío… a recuperar mi vida.
14 Nov 2011
Del corazón a la mesa... sobre cine "The Ramen Girl"

Del corazón a la mesa
A propósito de una película filmada en Tokio de mi admirada actriz, ida a destiempo, Brittany Murphy, -The Ramen Girl-, extraigo estas reflexiones que sé, siguen y esperan mis amigos lectores. En resumen se trata de una joven americana que emprende un viaje a Tokio a reencontrarse con un novio, que no la espera y que la vuelve a dejar sola aclarándole el punto que –ya no siente nada-. Tras romper con su novio y quedarse sola busca rehacer su vida sin propósitos y decide entrenarse para ser cocinera de comida japonesa (sopa de fideos ramen) bajo las órdenes de un maestro chef japonés que le enseña la mayor lección de vida.
Indiscutiblemente que hay algo peor a la inercia, a la apatía, a la pereza y es hacer algo a medias, sin pasión, sin fundamento, sin fin, sin ese algo que te mueve el piso a ser más que bueno, el mejor…a hacer algo que salga del corazón, de los sentimientos, de las vísceras, del estómago. No se trata del músculo ni de las antiguas discusiones que si la razón puede más que el corazón o todo el enunciado aristotélico: -La Ley es la razón libre de pasión- Para volvernos imperturbables y razonables a la hora de aplicar las leyes; es cierto. Para encauzar nuestro rumbo hacia una vida donde la pasión camine esposada, presa, vigilada... No tanto. Estoy parcialmente de acuerdo porque en esta vida hasta para ganar los casos, el ser humano debe apropiarse de cierta fuerza arrasadora o pasión (guiada) que los hace ir a por el todo. Yo confieso que no sé vivir sin ella. Y es cierto que mete a una en cada tema; pero ¡ay, qué rica se la siente! Cuando no la registro y ando aletargada, como esencia tenue de inframundo; o con el cuerpo enfermo soy inepta para comenzar algún proyecto. Y mucho menos crear un plato delicioso por más sencillo que parezca.
Ya había leído un libro de Laura Esquivel, -Como agua para chocolate- donde la gastronomía fue el tema central con distinto fin, gracias a la cultura religiosa. Con las connotaciones mágico-realista del entorno y el tiempo en que se desarrolla la trama y las consecuencias ético-religiosas y costumbristas de la época. Llevado a la pantalla luego de convertirse en best seller en el 2008. Ya por el tema, ya por lo erótico, ya por las actuaciones, en el caso de la película, es una obra imperdible que va a tono con este tema. El libro como la película que trata sobre la importancia de los sentimientos en la gastronomía. Y yo digo, la importancia de la pasión. Se dice muy a menudo que –cada maestro tiene su librito-, y -cada chef tiene su sazón- Lo que no se dice y poco se habla es que existe un elemento invisible vertido a lo que cocina, a lo que prepara y es, el estado anímico. En el diario vivir, las cocineras en las casas se quejen de que, -hoy no me quedó nada bueno-, ¡claro! Es ese algo interior, oculto, casual y peligroso, que hace que nuestro punto del sabor se corrompa. Hay una forma de trascender a ese sentimiento de desamor, de soledad, de desidia, de sufrimiento existencial vacuo a la hora de ponernos a hacer un plato para nuestros seres queridos o eventuales clientes. Y es recurrir a nuestro corazón, a las ganas que tenemos de agradar, de nutrir y de que nuestras familias o parejas puedan sonreír o morirse de la risa, a la hora de probar un bocado de nuestra creación culinaria o simplemente de nuestros almuerzos diarios. Cuando dejamos nuestra piel y nuestro corazón en cada minúscula receta o actividad que hagamos en la vida, estamos regalándonos; brindando un servicio de calidad y a través de eso, obsequiamos amor universal. Si todo el que tiene que hacer en sus negocios comerciales un rico plato pensara en esto… estuvieran abarrotados de gente. De ahí que unos tienen éxito y otros no. La diferencia no está en los ingredientes. Se los juro. Dos personas pueden usar los mismos ingredientes, al mismo tiempo… y los resultados son diferentes dependiendo de los estados de ánimos, y las verdades que yacen dentro de sus corazones y sus vidas.-
En mi país hay una chef gourmet que tiene un espacio por Cadena de Noticias, el canal 37, Eugenia Rojo, que contagia con su pasión por la cocina. Ella tiene varios libros publicados y confieso ser seguidora, cuando puedo, de sus programas. No hay que ser chino ni oriental para saber que el aura de esa mujer es clara y brillante.
Pienso que el arte culinario, como todo arte es un don y aunque todos pueden llevarse de una receta, de un guión, de un manual o libro… no todos pueden alcanzar los mismos resultados y la diferencia es lo que le dijo ese chino a la protagonista de la película La chica Ramen… y cito: -Le has puesto todo lo que lleva pero te falta una cosa, la más importante, te falta ponerle corazón.- Sabemos que los chinos por su legendaria vida en la tierra tienen una filosofía depurada y seguida hasta por nosotros los occidentales y esta no va a ser la excepción. Lo que se aprende de la película es a ser fuertes, a sentirse bendecidos de estar vivos, a ser independientes y no apegados a otros que no están, que se fueron. A no sentir ruidos en la mente. ¿Qué es eso? Es no estar afectados por lo banal, lo barroco, lo mundano, lo calamitoso… es aprender a tener la mente en blanco para que en ella solo se cultive lo útil, lo etéreo, lo justo, en fin lo divino.
Y para que noten las diferentes culturas entre estas dos películas mientras una finaliza penalizando el hecho de envolverse en la pasión que sus dos personajes sentían… y mágicamente son quemados vivos. Otra premia el objetivo de hacer las cosas desde el corazón, desde la pasión sosegada, sin ruidos, sin trabas.
Y, aunque me he concentrado en el tema de la cocina esto va para todo quehacer humano, puesto que en la medida que trabajemos desde el corazón los resultados serán excelentes. El corazón consiente vislumbrar, entender, aprender y escribir de la naturaleza y lo que nos rodea desde dentro.
14 Nov 2011
La angustia de ver morir el año.
Dentro de la ristra de aprensiones con las que solemos coexistir los seres humanos, -y yo tan humana como la que más- no escapo de esas fobias adherentes, que como nube densa nos arropa; y como hiedra húmeda se nos pegan a la piel, justamente, la angustia de la cercanía del fin de año. Pienso que los niveles químicos del cerebro como los detonantes hormonales se nos disparan a millón.
La gente se siente por un lado atolondrada por las fiestas navideñas que suponen un ingrediente excelente para la economía formal e informal del hogar… así como también por los excesos de gastos que dan al traste con el supuesto despliegue de ingresos extras y terminan envueltos en una sábana corta y un presupuesto inmenso que enmarcan y enfatizan esos miedos. No obstante a lo interno de cada cual, como si lo anterior fuera poco, se suscitan unos exámenes particulares sobre lo que se ha hecho a lo largo de un año, y la premura del tiempo que vuela raudo para lo que; y es lo peor, falta por hacer y la convicción de lo que no se hará aturdiéndonos.
Hay que precaver lo versátil que pueden llegar a ser los planes, sin que esto nos cree desesperanzas y nostalgias a lo abrupto, a lo inesperado. Construirnos de acero y como dice Nietzsche: ¨Lo que no me mata, me hace más fuerte”. No temer a las contingencias. Pero más que las condiciones materiales y las grandes fiestas, cenas y reuniones a las que tenemos que asistir que conllevan gastos anexos si es que nos queremos ver bien y renovados, vestidos y zapatos nuevos; cambios de vehículos y retahíla de regalos para los que esperan; es la condición de enfrentamiento Psico-filosófico con el yo… y la derivación a preguntas del ser y el hacer… y sobrevienen las mismas de cada año: qué he hecho, qué estoy haciendo y qué haré…con la prerrogativa de que si no has hecho nada con tu vida la depresión es inminente y la frustración te amarga el final de año que supone alegría y celebración de nuestro recuento… La gente en las épocas de compras se vuelve más intolerante. No respetan las luces en los semáforos ni ninguna ley cívica para el mejor desenvolvimiento del tránsito vehicular. Tienden a ser groseros en las tiendas, negocios, oficinas y en los organismos gubernamentales como si allí se fuera a pedir limosnas y no a recibir un servicio remunerado y por el cual a ellos le pagan por ofrecer.
Pienso que el principio del razonamiento y la aceptación de conductas propias y ajenas erradas es el inicio a eludirlas y formatearlas por urbanas; y ser mejores seres humanos…que sabemos vivir en urbes y metrópolis organizadas (y es aquí uno de los problemas), no sólo en navidad; pero si sería buen comienzo de fin de año.
Vamos a esbozar sonrisas gratis a diario; construir la cortesía de cemento; un ceder el paso a un transeúnte o a otro carro… no por ir más aprisa se llega primero. Comencemos a ver en los ojos del prójimo, el vecino, el frutero, el vagabundo, los ojos de Jesús, del Dios todopoderoso. Comencemos a tejer en armonía una feliz navidad, llena de luz, paz y amor.
14 Nov 2011
14 Nov 2011
AMANECE (Texto)
“No nos quedamos ciegos, creo que somos ciegos: ciegos que ven, que viendo no ve.” José Saramago. –Ensayo sobre la ceguera-
AMANECE
Amanece como si fuera poco, como si no fuese un despertar más, como si no nos levantáramos de la muerte, como si la hora gris no fuese tan gris, primero negra, muy negra, más negra que siempre. Amanece y la pesadilla que columpia nuestros sueños se interrumpe con el despertar, con la expectación de la mirada nueva, con la terquedad de unos ojos cansados, a veces, que se resisten a despegarse unos a otros…en sus estados legañosos, apretados a las nuevas malas viejas, a las noticias reiteradas de lo irracional que puede llegar a ser el hombre tecnológico y pensante que lleva saco y corbata y que, supuestamente se avergüenza de la desnudez ingenua de un taparrabos tercermundista. Amanece y con el alba despiertan las esperanzas pero también amanece la agonía, la cuenta a gotas de un enfermo terminal o las búsquedas constante de ese hombre mujer que vive del día a día… vendiendo al menudeo las frutas, los vegetales, las verduras…abriendo las puertas de sus chinchorros para ofrecer los productos de primera necesidad que no están siendo consumidos por la carestía o por que los organismos encargados de regular esos precios no trabajan en pos del pobre. Amanece y ya no hay forma de que la gente crea en cámaras de representantes que van a ganar altas sumas de dinero y a votar por leyes que convenga al establishment político. Amanece y el gris da paso a una exposición de luz solar que preña la naturaleza: el mar, los bosques, el cielo, la ciudad y el rojo fuego del sol, se hace azul-gris, lila, azul cadmio, púrpura, violeta y el cielo se convierte en la obra de arte que nunca podrán pintar los hombres. Amanece y ese rayo de luz del despertar se nos instala en las venas, nos corre en la sangre, nos levanta con nuevas fuerzas para seguir, para insistir, para creer que podemos ser y hacer mejores las cosas. Que mientras hay soplo de aire, hay luz, hay esperanza, y que los grandes cambios fueron ejecutados por unos pocos pensadores que se dieron a la tarea de servir a los otros sin mas animo que la justicia social… la equidad y la educación para todos. Amanece y con el canto de los gallos, imponentes, el susurro piar de las aves como fondo de flautas traversas que arrullan los agudos del gallo nacemos de la muerte de la noche que nos sepulta en pesadillas interminables y que nos despierta a una vida manipulada por los poderosos y un gobierno complaciente. manipulada por los poderosos y un gobierno complaciente. Amanece y el día erecto nos penetra hasta el pensamiento y nos quema de púrpura las pestañas y nos muestra el temblor y los deseos.
14 Nov 2011
“Diego Rivera: y los murales de la Gran Depresión nuevamente expuestos en el Museo de Arte Moderno de NY”

By Elizabeth Quezada
A partir de la atmósfera que se fragmenta con la depresión económica de 1929, los escritores (y los artistas, en general) hallarán en la realidad del pavimento cerril el arte. Mientras que, en el mundo de la literatura, predomina a partir del 1930 el vanguardismo narrativo en toda Latinoamérica "que rehace el pasado e inventa el futuro" con un claro deslinde de la poesía; con una tenacidad en el contar y "afinar el personaje en situación". Carpentier es un claro ejemplo con El reino de este mundo (1949). Otro personaje importante de este movimiento fue Jorge Luís Borges, entre otros. Y quise rememorar lo literario en los años de la gran depresión cuando Diego Rivera, quien viste su estética de un realismo socialista unido a la efervescencia política-nacionalista y el vanguardismo existente por esos años que, hiciera esos grandes murales y se convirtiera en uno de los grandes muralistas latinoamericanos. Todo esto a raíz de que los salones y murales del Museo de Arte Moderno de la ciudad de New York, se visten de gala, nueva vez con los extraordinarios murales que este inmenso artista plástico mexicano hiciera en 1931. Con el título "Diego Rivera: los murales del Museo de Arte Moderno”, estarán a la vista del 13 de noviembre de este año, al 14 de mayo de 2012.
En 1931, Diego Rivera, de Guanajuato, México, y cuya mayor influencia fuera Paul Cezanne, fue invitado a Nueva York por el Museo de Arte Moderno (MoMa), donde trabajó de forma incansable en una galería vacía y diminuta con la ayuda de tres asistentes para crear, inicialmente, cinco frescos con escenas de la historia de México. Leah Dickerman, curadora de la exposición, escribe y cito:
-“Rivera trajo cinco murales portátiles: grandes paneles de yeso fresco, cemento y acero, las imágenes que conmemoran la historia de México, que abordan temas de la revolución y la desigualdad de clases.”

Después de esa muestra —que rompió récords de taquilla— Rivera creó tres murales más inspirados en la Nueva York del momento, representando imágenes de la ciudad durante La Gran Depresión. Las piezas, realizadas sobre acero y hormigón, fueron vendidos por separado y acabaron en colecciones privadas y públicas en Estados Unidos y México.
De los ocho murales, el MoMA muestra ahora tres frescos con escenas mexicanas y dos con escenas neoyorquinas. Los murales "Zapata, líder agrario", "Guerrero indio", "Liberación del peón", "Fondos congelados" y "Energía eléctrica" se exhibirán desde el 13 de noviembre hasta el 14 de mayo de 2011. El resto de los trabajos se encuentran en un museo de Filadelfia. El artista murió el 24 de noviembre de 1957 en Coyoacán, Distrito Federal.

14 Nov 2011
De tientos y trotes, René Rodríguez Soriano y el placer de leer.
Si bien es cierto que nos deslumbramos cuando vírgenes y púberes de un mundo vetusto, comenzamos a develar las letras de los grandes clásicos en los libros que aún conservan esa inigualable sabiduría de los textos antiguos. Y que siguen siendo nuestros referentes tácitos, pues algún día soñamos escribir los versos como Neruda, o escribir la gran novela emblemática “Los hermanos Karamazov” como escribiera Fedor Dostoiesky. O que nuestros cuentos tengan la tensión que imprime un Edgar Allan Poe o un Agatha Christie.
Y crecimos y nos seguimos embriagando de ese aroma que a los lectores nos embruja. Y nos enamoramos de los ensayos de un Octavio Paz, de la pasión surrealista de un Baudalaire o un Barthes. De la fascinación por el tema de la muerte de un Rilke. Leer los versos largos de un Walt Whitman, o Ezra Pound Y más recientes pero no menos importantes de un Vallejo, un Cortázar o un negro espiritual de Nicolás Guillén… El cuento de Carlos Fuentes o un Juan Bosch; y la poética maravillosa de una Alexandra Pizarnik o la cibaeña radicada en España, Rosa Silverio. Y que decir de la obra de la dominicana también en el exterior, Julia Álvarez, llevada al cine... Nos siguen deslumbrando.
Nos siguen dando placer de ese que habla René que hablaba Barthes: leer un libro de ensayos, como este, Tientos y trotes. Antes permítanme agregar algo de mi historia personal, como lectora. No debo jurar que prefiero la prosa, la narrativa, a pesar de que suelen generosamente endosarles a mis escritos el encantador sobrenombre de “poética”.









Por Carlos Martínez Márquez