26 Jun 2007

Comic Gumbo, manga gratis

Escrito por: luisalisferrer el 26 Jun 2007 - URL Permanente

Me levanté un día inspiradísimo y escribí un post sobre los mangas de 39 yenes que venden en Micky, mi tienda local de tebeos de segunda mano. Pero unos gremlins me echaron Pocari Sweat en el teclado, y secándolo con mi toalla de Doraemon se me borró todo.
Aún así no se me han ido las ganas de hablar del manga barato, de ese que regalan. Y no exagero. Aunque hay truco.
El semanario Comic Gumbo (コミック・ガンボ) de la editorial Digima vale 0 yenes. Si pasas por paradas de tren o metro apropiadas en las horas correctas, el rostro robótico de un estudiante que necesita tapar huecos y pagar el alquiler de su zulete de 12 metros cuadrados te lanzará una sonrisa de poliuretano y sus ceruleas manos pondran un Gumbo en las tuyas. 220 páginas en cuaderno de grapa, muy similar a lo que viene a ser el formato “Young”. En su web, Gumbo anuncia a los cuatro vientos una nueva era en la que se puede leer manga de la calidad de semanarios populares como el Young Sunday o el Young Jump, que valen doscientos y pico yenes, sin tener que soltar ni un chavo. Lo de la calidad siempre es discutible. Lo que no se discute es el palmarés de autores como Tatsuya Egawa, que está serializando un manga de corte social llamado Bocchan en Gumbo. Otra gente como Yoshihiro Kuroiwa, que gozó de éxito a finales de los noventa con obras de fantasía como Kishindouji Zenki en el Shonen Jump, está cosechando una buena acogida con Stage Girls, su adaptación en manga de un argumento de Asami Uenoke que parece directamente sacado de juegos tipo Idol Master. A nadie soprenderé en extremo si revelo que Kuroiwa también dibuja manga porno. ¡Hay que comer, amigos!
Obras de humor absurdo o de parodia clásica, junto con aventura histórica (en los ejemplares que he podido trincar destaca una adaptación de las leyendas históricas chinas Sangokushi dibujada por el coreano Ha Sun Nam) y la clásica sesión de fotos "gravure" a colegialas japonesas feas y anoréxicas completan una oferta un poco dispersa donde el trabajo de los principiantes chirría junto a tebeos de gente más curtida. Gumbo no apasiona, aunque es difícil de rechazar, sobre todo si se tiene en cuenta que todo es por la patilla. Pero hay gato encerrado, como os decía. Si os aclaráis con el japonés, en http://gumbo.jp podéis haceros una cuenta de usuario y leerlo todo en la pantalla. Esto si que vale pasta: 500 yenes al mes. Digima va a ser Digital Manga, ¿verdad? Para más datos sobre la editorial, fundada por un jóven ejecutivo del monstruo de la publicidada Dentsu, haced cliquín en http://digima.info, y aunque está todo escrito en raro, el amigo Julián Ortega Martínez tiene algún dato más en su post de Equinoxio. Pásen y lean. (post de Equinoxio)

14 Jun 2007

Juana de Arco en versión manga

Escrito por: luisalisferrer el 14 Jun 2007 - URL Permanente

Hablando de mangas de esos que rompen moldes, surge la pregunta: ¿cuántos conocemos que hayan nacido en color? Asi de sopetón, pocos. El listón impuesto por el mercado de masas está muy alto, y es meridianamente claro en su tiranía: papel de pulpa barata, una sola tinta y efectos con tramas que se puedan imprimir fácilmente en cantidades millonarias. Excepcionalmente vemos portadillas o unas pocas páginas introductorias en color, quizá algunas en las que el original en tinta negra tenga un pigmento añadido (rojo en la mayoría de los casos). Pero, ¿a todo color? Esta transgresion la vemos en pocos casos. Los dibujantes de tendencia macarra como Buichi Terasawa se los pintan con el ordenador, pero los mas valientes se los pintan a mano. De entre los que caen en la segunda clasificacion hay uno que me resulta de los más logrados: la versión manga de la leyenda histórica de Juana de Arco firmada por Yoshikazu Yasuhiko en 1996.
Este manga fue concebido desde su inicio como un tebe
o en color con todas sus páginas pintadas en acuarela, y posteriormente publicado en tres volúmenes por la NHK (la televisión pública japonesa), que se prodiga mas bien poco en proyectos de este estilo. Decididamente alejado de lo épico y más bien teatral en su presentación, en Jeanne las luchas y los momentos de acción se reducen a meros puntos de inflexión, y son las intimidades dramáticas de los personajes las que sacan la historia adelante. Pero lo que realmente estremece las glandulas es el color: una paleta furiosa y vibrante que va desde el rojo sangre de las calles medievales en llamas a las texturas azuladas del interior de las prisiones. Para los que estamos acostumbrados al blanco y negro y al papel rasposo, Jeanne es un asalto cromático de alto gramaje a los sentidos, y además presume de duración narrativa justa y un enfoque tirando a atrevido. El autor se permite centrar su historia no en Juana de Arco, sino en Emile, una jóven que vive en la Francia de la guerra de los cien años cuya vida se ve irremisiblemente afectada por la figura histórica de la mártir femenina. En el proceso, Jeanne se nutre de elementos como el travestismo, que están ya grabados a fuego en la mente de la parroquia gracias a la tremenda influencia de otro gran manga ambientado en la historia europea y en el mismo país, en este caso en torno a la revolución francesa y la corte de María Antonieta: La rosa de Versalles de Ryoko Ikeda.
Si bien a los japoneses la figura de Juana de Arco puede resultar infinitamente jugosa en simbología, creo algo como
Jeanne nos resulta especialmente interesante a los europeos por su exotismo, del mismo modo que sorprendería un manga sobre el Quijote, por ejemplo: es siempre curioso ver cómo un personaje tan popular de la historia del viejo continente resulta a través de ojos y pinceles orientales, aunque sólo sea por fantasear sobre la historia de aquí cerquita expresada con las mismas sonrisas cadenciosas que esgrime Amuro Ray. El maestro Yasuhiko ya sabe de esto: tiene tablas en creaciones con elementos históricos y mitológicos del viejo continente (Arion) o de corte indudablemente legendario (Gundam). En Jeanne, la doble y griega nos presenta su cara más honesta: la de narrador decente e ilustrador excepcional.
Por cierto, la editorial francesa Tonkam se hizo en su momento con los derechos de publicación para el país vecino, así que los que no quieran pelearse con kanjis pueden tirar de diccionario de francés.

Ilustraciones ©Yoshikazu Yasuhiko/NHK/Tonkam

13 Jun 2007

Azumi, primer contacto

Escrito por: luisalisferrer el 13 Jun 2007 - URL Permanente

Las tres primeras páginas del manga Azumi pueden aparentar en principio inocentes y hasta casuales, pero son en realidad un hábil anticipo, una promesa de morbo sibarita. Uno que seduce a esa membrana pegajosa que impregna la sociedad japonesa llamada "lolicon". A falta de una definición más compacta, podríamos decir que el término se refiere a un fenómeno social consistente en una cierta debilidad sexual extendida entre muchos adultos japoneses hacia la figura de la niña prepubescente, esa mujer que aún no ha empezado a construirse, esa niña que aún no sabe que está a punto de empezar a dejar de serlo. Hay mucho campo abierto para hablar del lolicon, pero de momento vamos a centrarnos en ese comienzo de Azumi.
Este tebeo de
Yu Koyama abre con una viñeta que muestra una escena natural, de esas clásicas, rayana en lo bucólico, de un paisaje asiático. Salvando pocas distancias, son las mismas montañas picudas con árboles aéreos que decoran el restaurante chino de tu calle. Sobre esa belleza ortodoxa surge otra más contemporánea en forma de ojos serenos, ojos de una niña especial, subida a uno de esos árboles. Son en total poco más de ocho trazos de pincel y plumilla, y sin embargo ahí están los espejos de Azumi, relajados y prometedores. La membrana lolicon se estremece. Azumi ya nos ha saludado cortésmente con una katana desenvainada y un sugerente ropaje ninja en la portada del primer volumen. Nadie dudará pues que este manga es de artes marciales, y los ojos plácidos de Azumi anticipan acción imposible: en las páginas dos y tres, con el elástico rostro de la ninja infantil ya desvelado, una minúscula peonza es lanzada al aire con precisión sobrehumana, cada vez más alto, girando sin parar, para caer indefectiblemente sobre la uña casualmente extendida de la protagonista. Azumi está despreocupada, juguetea distraída. Los lectores estamos ya embobados sin remedio.
El dibujo de
Yu Koyama nos quiere engañar cuando damos un primer barrido visual a las páginas de este primer volumen. Los rostros y cuerpos de los personajes carecen de cualquier complicación que prometa más de lo que hay. Es en todo caso lo contrario: la efectiva sencillez del dibujo oculta la magnitud de la narrativa. La inocencia que transpiran los cuerpos de los ninjas infantiles (Azumi tiene amigos, todos de su edad, todos varones) se verá contrapuesta con la inevitable y ciertamente gráfica violencia y con el laborioso trabajo de los asistentes en fondos detallados que no desmerecen otras aventuras clásicas de largo rodaje. Pero esto no es el 1968 de Ashita no Joe, ni siquiera el 1982 de Akira. El manga Azumi comenzó a serializarse en 1995 en la revista Big Comic Superior de la editorial Shogakukan, y la disposición dramática de paneles, que se convierten en un delicioso chicle narrativo en los dedos de Koyama, disipan cualquier duda sobre la modernidad de la obra.
Al leer Azumi dan ganas de meterlo en el saco de los clásicos, a pesar de que su popularidad esté prolongando sospechosamente la vida útil de su argumento original. Inicialmente Azumi plantea las aventuras de un grupo juvenil de ninjas entrenados desde bebés para neutralizar a dos poderosos señores feudales que planean tiranizar un Japón medieval y tempranero. No lo he leído hasta el final, así que me pongo pies de buzo en cuanto al comentario sobre su elongación, pero después de las agonías narrativas que han sufrido series que lucían una solera impecable en sus comienzos (dejadme mencionar Initial D, dejadme mencionar Naruto), me permito no darle a Azumi el beneficio de la duda razonable, porque la historia continúa doce años después, con el volumen 41 publicado el pasado 27 de Abril. Azumi es, no obstante y sin lugar a mucha discusión, un peso pesado del manga de corte histórico y tendencia espadachina junto con Kozure Okami (Lone Wolf and Cub) y las fantasiadas de grandes como Sampei Shirato. La membrana que lo recubre es lolicon, si, quizá, pero está hecha en cualquier caso de elegancia e inteligencia y no de explotación vulgar, y juega un papel indudablemente funcional en la historia, sobre todo en las tantas escenas en las que Azumi se descubre paulatinamente como ser humano, como niña, como mujer y como asesina. No conozco ninguna edición extranjera, y ya de paso, he perdido hasta ahora todas mis oportunidades de ver las dos películas de imagen real realizadas hasta la fecha, protagonizadas por la lolicosa de Aya Ueto y su sonrisa televisiva de perfección poligonal. Aún me queda mucho camino hasta el volumen 41: no me puedo permitir usar el tiempo de cualquier manera.

Ilustraciones: 'Azumi', de Yu Koyama. Cortesía del autor.

Avalancha de papel, huracán de viñetas

Escrito por: luisalisferrer el 13 Jun 2007 - URL Permanente

Lo hemos leído infinidad de veces en libros y revistas, nos han contado las leyendas, hemos visto las fotos de los que han ido, hemos mirado las páginas en internet. El caso es que Japón sigue sin cambiar ni un ápice. Ni internet, ni la multiplicación de canales digitales de TV ni el hiperdesarrollado sistema de telefonía móvil ha modificado el panorama matutino de los que nos subimos a un tren todas las mañanas en esta megalópolis asiática: todo cristo lleva un tebeo en las manos. Esto no es Paracuellos, amigos. Esto es Japón, el país que ha inventado la narrativa gráfica moderna. Intentar dar a los lectores de EL PAIS.com una dimensión del fenómeno es inútil. No pretendo tal cosa porque es una tarea imposible. Escupir cifras y datos sólo ayuda a asimilar crudamente el tamaño, pero nunca explicará las ramificaciones tan profundas que la cultura de la viñeta tiene en Japón. Pero es que no sólo es aquí. El manga está arrasando en la mayoría de paises desarrollados de Asia y de Occidente, arrinconando la producción autóctona o influenciándola de forma irremisible. El manga es el estándar del cómic del siglo 21, y la caterva de azucarados adolescentes de medio mundo que, fascinados por el cegador microverso de pulpa, empuñan una plumilla o un ratón de ordenador el dia de hoy sueñan con crear su propio Naruto, no su propio Superman y desde luego, no su propio Mickey Mouse. Un servidor tiene el privilegio de navegar, y a veces el infortunio de naufragar, siete dias a la semana, en este mar de manga, esta avalancha de papel, este huracán de viñetas. Mientras vemos lo que va cayendo en las redes, espero que los comentarios sean en gran medida el viento que hincha nuestras velas.

Foto: Toshihiko Kono (C) Heibonsha Ltd. 2003. All rights reserved.

Sobre este blog

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Manga

Luis Alis (Valencia, 1974) vive en Yokohama y trabaja para una multinacional japonesa de entretenimiento. Veterano lector de manga y estudioso "meninfot" del medio, presenta en este blog una perspectiva personal sobre el fenómeno del cómic japonés en exclusiva para los lectores del EL PAIS.com

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