30 Ago 2008
Familia: Homínidos. Especie: Homo sapiens.
Los Homínidos, primates bípedos, habrían surgido hace unos 6 ó 7 millones de años en África, cuando dicho continente se encontró afectado por una progresiva desecación que redujo las áreas de bosques y selvas. Como adaptación al bioma de sabana aparecieron primates capaces de caminar fácilmente de modo bípedo y mantenerse erguidos.
En un medio cálido y con fuerte radiación ultravioleta e infrarroja una de las mejores soluciones adaptativas son la marcha bípeda y la progresiva reducción de la capa pilosa, esto evita el excesivo recalentamiento del cuerpo.
Hace 150.000 años el norte de África volvió a sufrir una intensa desertización lo cual significó otra gran presión evolutiva como para que se fijaran los rasgos principales de la especie Homo sapiens.
Para lograr la postura y marcha erecta han tenido que aparecer importantes modificaciones:
- Cráneo. Para permitir la bipedestación, el foramen magnum (u orificio occipital por el cual la médula espinal pasa del cráneo a la raquis) se ha desplazado; mientras en los simios el foramen magnum se ubica en la parte posterior del cráneo, en el Homo sapiens (y en sus ancestros directos) el foramen magnun se ha "desplazado" casi hacia la base del mismo.
- Columna vertebral. La columna vertebral bastante rectilínea en los simios, en el Homo sapiens y en sus ancestros bípedos ha adquirido curvaturas que permiten soportar mejor el peso de la parte superior del cuerpo, tales curvaturas tienen un efecto "resorte". Por lo demás la columna vertebral ha podido erguirse casi 90º a la altura de la pelvis, si se compara con un chimpancé se nota que al carecer este primate de la curva lumbar, su cuerpo resulta empujado hacía adelante por el propio peso; en la raquis humana el centro de gravedad se ha desplazado, de modo que el centro de gravedad de todo el cuerpo se sitúa encima del soporte que constituyen los pies, al tener el Homo sapiens una cabeza relativamente grande el centro de gravedad corporal es bastante inestable (y hace que al intentar nadar, el humano tienda a hundirse "de cabeza"). Otro detalle; las vértebras humanas son más circulares que las de los simios, esto les permite soportar mejor el peso vertical.
- Pelvis. La pelvis se ha debido ensanchar, lo cual ha sido fundamental en la evolución de nuestra especie. Los huesos ilíacos de la región pelviana en los Homo sapiens (e inmediatos antecesores) "giran" hacia el interior de la pelvis, esto le permite soportar mejor el peso de los órganos al estar en posición erecta. La citada modificación de la pelvis implica una disminución importante en la velocidad posible de la carrera por parte de los humanos. La bipedestación implica una posición de la pelvis, que hace que las crías nazcan "prematuras": en efecto, el parto humano es denominado ventral acodado ya que existe casi un ángulo recto entre la cavidad abdominal y la vagina que en el pubis de la mujer es casi frontal, si en todos los otros mamíferos el llamado canal de parto es muy breve, en cambio en las hembras de Homo sapiens es muy prolongado y sinuoso, esto hace dificultosos los alumbramientos. Como se verá más adelante, esto ha sido fundamental en la evolución de nuestra especie.
- Piernas. También para la bipedestación ha habido otros cambios morfológicos muy importantes y evidentes, particularmente en los miembros y articulaciones. Los miembros inferiores se han robustecido, el fémur humano se inclina hacia adentro, de modo que le posibilita la marcha sin necesidad de girar casi todo el cuerpo; la articulación de la rodilla se ha vuelto casi omnidireccional (esto es, puede moverse en diversas direcciones), aunque en los monos -por ejemplo el chimpancé- existe una mayor flexibilidad de la articulación de la rodilla, es para un mejor desplazamiento por las copas de los árboles, es así que el humano a diferencia de sus parientes más próximos no marcha con las rodillas dobladas.
- Pies. En los humanos los pies se han alargado, particularmente en el talón, reduciéndose algo los dedos del pie y dejando de ser oponible el "pulgar" del pie (el dedo mayor), en líneas generales el pie ha perdido casi totalmente la capacidad de aprehensión. Se sabe, en efecto, que el pie humano ha dejado de estar capacitado para aferrarse (cual si fuera una mano) a las ramas, pasando en cambio a tener una función importante en el soporte de todo el cuerpo. El dedo mayor del pie tiene una función vital para lograr el equilibrio de los homínidos durante la marcha y la postura erecta; en efecto, el pulgar del pie de un chimpancé es transversal, lo que permite al simio aferrarse más fácilmente de las ramas, en cambio el "pulgar" del pie humano, al estar alineado, facilita el equilibrio y el impulso hacia adelante al marchar o correr. Los huesos de los miembros inferiores son relativamente rectilíneos en comparación con los de otros primates.
Es evidente que la gran cantidad de modificaciones anatómicas que condujeron del cuadrupedismo al bipedismo requirió una fuerte presión selectiva. Se ha discutido mucho sobre la ineficacia de la marcha bípeda comparada con la cuadrúpeda. También se ha criticado que ningún otro animal de los que se adaptaron a la sabana al final de Mioceno desarrolló una marcha bípeda. Hemos de tener en cuenta que partimos de homínidos con un tipo de desplazamiento cuadrúpedo que no es ninguna maravilla adaptativa; en efecto, el modo en que se desplazan los chimpancés, apoyando la segunda falange de los dedos de las manos no puede compararse a la marcha cuadrúpeda de ningún otro mamífero. Puede ser suficiente en trayectos cortos por el suelo, pero no es muy eficaz para grandes desplazamientos en terreno abierto.
La marcha bípeda pudo ser muy eficaz en estas condiciones ya que:
- Permite otear el horizonte por encima de la vegetación herbácea en busca de árboles o depredadores.
- Permite transportar cosas (como comida, palos, piedras o crías) con las manos, liberadas de la función locomotora.
- Es más lenta que la marcha cuadrúpeda, pero es menos costosa energéticamente, lo que debería ser interesante para recorrer largas distancias en la sabana, o en un hábitat más pobre en recursos que la selva.
- Expone menos superficie al sol y permite aprovechar la brisa, lo que ayuda a no recalentar el cuerpo y ahorrar agua, cosa útil en un hábitat con escasez del líquido elemento.
La postura bípeda dejó libres los miembros superiores que ya no tienen que cumplir la función de patas (excepto en los niños muy pequeños) ni la de braquiación, es decir, el desplazamiento de rama en rama con los brazos, aun cuando la actual especie humana, de la cintura hacia arriba mantenga una complexión de tipo arborícola.
Esta liberación de los miembros superiores fue, en su inicio, una adaptación óptima al bioma de sabana; al marchar bípedamente y con los brazos libres, los ancestros del hombre podían recoger más fácilmente su comida; raíces, frutos, hojas, insectos, huevos, reptiles pequeños, roedores y carroña; en efecto, muchos indicios hacen suponer como probable que nuestros ancestros fueran en gran medida carroñeros y, dentro del carroñeo, practicaran la modalidad llamada cleptoparasitismo, esto es, robaban las presas recién cazadas por especies netamente carnívoras; para tal práctica, nuestros ancestros debían haber actuado en bandas, organizadamente.
Los miembros superiores, siempre en relación con otras especies, se han acortado. Estos miembros superiores al quedar liberados de funciones locomotoras, se han podido especializar en funciones netamente humanas. El pulgar oponible es una característica heredada de los primates más antiguos, pero si en éstos la función principal ha sido la de aferrarse a las ramas y en segundo lugar aprehender las frutas o insectos que servían de alimento, en la línea evolutiva que desemboca en nuestra especie la motilidad de la mano, y en particular de los dedos de ésta, se ha hecho gradualmente más precisa y delicada lo que ha facilitado la elaboración de artefactos.
La ausencia de tales especializaciones anatómicas ha facilitado a los humanos una adaptabilidad inusitada entre las demás especies de vertebrados para adecuarse a muy diversas condiciones ambientales.
Más aún, aunque parezca paradójico, Homo sapiens tiene características neoténicas. En efecto, la estructura craneal de un Homo sapiens adulto se aproxima más a la de la cría de un chimpancé que a la de un chimpancé adulto: el rostro es achatado ("ortognato" o de "bajo índice facial") y es casi inexistente el torus supraorbitario (en la humanidad actual apenas se encuentran vestigios de torus en las poblaciones llamadas australoides). De otro modo se puede decir que los arcos superciliares de Homo sapiens son "infantiles", delicados, el rostro aplanado o ligeramente prognato.
Homo sapiens es, por su anatomía, un animal muy vulnerable si se encuentra en condiciones naturales.
Asociado al hecho por el cual morfológicamente el ser humano tenga características que le aproximan a las de un chimpancé "niño" se encuentra el 'ortognatismo' y esto quiere decir, entre otras cuestiones, que los dientes de Homo sapiens son relativamente pequeños y poco especializados, la mandíbula se ha abreviado y hecho más delicada. La debilidad de las mandíbulas humanas las hace casi totalmente inútiles para la defensa a mordiscos ante un predador y, asimismo, son muy deficientes para poder consumir gran parte del alimento en su estado natural, lo que es uno de los muchos déficits corporales que llevan al humano a vivir en una sociedad organizada.
El humano hereda de los prosimios la visión estereoscópica y pancromática (la capacidad de ver una amplia tonalidad de los colores del espectro visible); los ojos en la parte delantera de la cabeza posibilitan la visión estereoscópica (en tres dimensiones), pero si esa característica surge en los prosimios como una adaptación para moverse mejor durante la noche o en ambientes umbríos como los de las junglas, en Homo sapiens tal función cobra otro valor; facilita la mirada a lontananza, el otear horizontes, en este aspecto la visión es bastante más aguda en los humanos que en los otros primates y en los prosimios. Esto facilitará el hecho por el cual Homo sapiens sea un ser altamente visual (por ejemplo las comunicaciones mediante la mímica), facilitará asimismo lo imaginario.
26 Ago 2008
Orden: Primates.
Los verdaderos primates o euprimates aparecen en el registro fósil en el Eoceno.
En el Eoceno la distribución de los primates era más amplia que la actual, muestra de esto es que el adapiforme Notharctus habitaba Norteamérica hace 50 millones de años.
Durante la evolución de los primates se han dado ciertas tendencias en su anatomía. Estas tendencias son:
- Preservación de cinco dedos en las extremidades.
-
Aumento de la motilidad libre de los dedos, especialmente del pulgar.
-
Reemplazo de las garras por uñas planas.
-
Disminución progresiva del longitud del hocico.
-
Menor dependencia del sentido del olfato y mayor dependencia de la vista.
-
Desarrollo progresivo del cerebro, especialmente de la corteza cerebral.
-
Desarrollo progresivo de la verticalidad del tronco.
-
Prolongación de los períodos de vida postnatal.
-
Desarrollo de los procesos gestacionales relacionados con la nutrición del feto.
Comúnmente se han generalizado algunas equivocaciones sobre la relación de los humanos con los primates no humanos. La primera de ellas es considerar a los chimpancés como la especie ancestral de la cual desciende el hombre. Lo correcto es afirmar que los humanos y los chimpancés actuales comparten un antepasado común cuyo aspecto y forma de locomoción es similar a este último. Pero, ninguna especie de primate actual es antecesora de los humanos.
El hombre es sin lugar a dudas un primate.
El proceso evolutivo no es una cadena lineal que va de las bacterias al hombre, o del “simio” al hombre. Es un proceso que genera diferentes especies adaptadas a diferentes ambientes. Los monos narigudos (Nasalis larvatus) existen porque han podido adaptarse a explotar los manglares de Borneo, mientras que los monos de noche existen porque han logrado adaptarse a explotar el bosque sudamericano de noche, evadiendo la competencia y las grandes rapaces, al igual, el homo sapiens existe porque adquirió las adaptaciones para explotar grandes zonas modificando su ambiente hace aproximadamente 2 millones de años en las amplias sabanas africanas.
Curiosidades del grupo de los primates:
- Especie de primate más antigua conocida: Purgatorius ceratops. Un protoprimate que vivió hace 70 millones de años aproximadamente y tenía una dentición típica de insectívoro, frugívoro y folívoro. Fue contemporáneo de los dinosaurios y su fósil hallado en Montana. El Purgatorius probablemente tenía habitos nocturnos. El Plesiolestes problematicus un miembro del grupo de los plasiadapiformes que vivió en el Eoceno se puede considerar como primate sin lugar a dudas.
- Especie de primate descubierta más recientemente: Microcebus macarthurii (lémur ratón de MacArthur). Se publicó su descubrimiento el 14 de julio de 2008.
- Especie de primate más grande (fósil): Gigantopithecus blackii. Este simio vivió hace más de 100.000 años en el Sudeste asiático. Medía más de tres metros de altura, y pesó más de 500 kilos. Fue contemporáneo con los seres humanos.
- Especie de primate más grande (viva en la actualidad): Gorila oriental (Gorilla beringei). Los gorilas machos pueden alcanzar 250 kg de peso y 1,88 m.
- Especie de primate más pequeña (fósil): Eosimias centennicus. El Eosimias vivió hace más de 45 millones de años en China, tenía el tamaño de un dedo pulgar.
- Especie de primate más pequeña (viva en la actualidad): Lemur ratón pigmeo (Microcebus myoxinus). El lemur ratón pigmeo vive en Madagascar y tiene un peso que oscila entre 25 y 30 gramos, aunque una especie descubierta en 2003, también del género microcebus, puede resultar ser aún más pequeña.
- Especie de primate más populosa: Humano moderno (Homo sapiens) La población humana superó iniciando el siglo XXI los seis mil millones de individuos.
- Especie de primate menos populosa: Gibón oriental de cresta negra (Hylobates pileatus). Este gibón se creía extinto hasta que Thomas Geissman halló en el norte de Vietnam en el 2002 dos poblaciones que suman aproximadamente 28 ejemplares.
- Especie de primate que vive más al norte: Aparte de los seres humanos, el Macaco japonés (Macaca fuscata) vive en casi todas las islas japonesas.
24 Ago 2008
Clase: Mamíferos.
Tras la enorme diversificación de organismos pluricelulares del periodo Cámbrico, conocida como "Explosión Cámbrica", debida posiblemente a la complejificación de las interacciones entre organismos vivos a causa de la depredación, la vida ha sido puesta a prueba en varias ocasiones, dando como resultado la extinción masiva de numerosos "proyectos vitales" en principio exitosos.
Hace unos 250 millones de años, por ejemplo, la transición del periodo Pérmico al Triásico, se caracterizó por la extinción del 90% de las especies que vivían en esos momentos.
Algo similar a lo que ocurrió hace unos 65 millones de años, con la desaparición de los dinosaurios.
No obstante, todos los periodos de crisis se han caracterizado por ir seguidos de la reconstitución de los ecosistemas, con la aparición de especies nuevas mediante la diversificación de los grupos supervivientes que pasan a ocupar los nichos ecológicos que dejaron libres los grupos extinguidos.
Tras la extinción masiva del final del Cretácico, llegó la hora de los mamíferos.
Un grupo de organismos mejor adaptados al nuevo medio que sus desaparecidos antecesores y que ocupó los nichos ecológicos dejados por ellos.
Nuevos seres, con características comunes (pequeñas mutaciones en el genoma proveniente del mismo antepasado), pero muy diversificados y especializados.
21 Ago 2008
Evolución del Reino animalia.
Sabemos con certeza que los actuales organismos vivos proceden de antepasados comunes (LUCA) que, por acumulación de mutaciones en su carga genética, se fueron diferenciando, extinguiendo, asociando y especializando en la eterna lucha por la supervivencia.
La reproducción sexual supuso un enorme salto evolutivo que multiplicó y aceleró enormemente la posibilidad de mutaciones genéticas en la descendencia, encargándose el entorno de seleccionar a los eventualmente más aptos.
La vida se fue extendiendo a una velocidad vertiginosa y la competencia por los recursos disponibles agudizó las estrategias de supervivencia, el éxito de la colaboración entre congéneres de la misma familia resultó algo muy práctico, surgiendo una gran variedad de estirpes evolutivas.
La casualidad parece ser siempre el factor definitivo en la selección natural. Y, casualmente, tras varias combinaciones genéticas aleatorias y una serie de acontecimientos ambientales totalmente fortuitos, unos individuos resultaron perjudicados y otros beneficiados, en la ruleta de la vida.
No obstante, no caigamos en el error de considerarnos el fin de la evolución.
La evolución continuará y los verdaderos reyes de la creación han sido siempre y siguen siendo, nuestros ancestros, los microscópicos seres unicelulares, seres prácticamente omnipresentes en nuestra pequeña biosfera y sin los cuales la vida, simplemente, no existiría.
16 Ago 2008
Clasificación de los seres vivos.
A pesar del gran número de seres vivos que existen y la gran diversidad de formas y de modos de vida que tienen cada uno de ellos, los seres vivos presentan características comunes que nos permiten agruparlos.
El criterio para la clasificación de los seres vivos ha variado a lo largo de historia.
Con el surgimiento de la teoría de la evolución, la mayoría de los autores intentaron que la clasificación fuera “natural”, poniendo de manifiesto la probable cercanía evolutiva entre los organismos, más que sus semejanzas morfológicas.

Actualmente predomina la clasificación en cinco reinos:
REINO MONERA: Células procariontes. Unicelulares o coloniales. Nutrición por absorción, fotosíntesis o quimiosíntesis. Reproducción asexual. Móviles o inmóviles.
REINO PROTISTA: Células eucariontes. Unicelulares o coloniales. Diversos modos de nutrición (fotosíntesis, ingestión o combinación de estos). Reproducción por ciclo asexual y sexual, como meiosis. Móviles o inmóviles.
REINO FUNGI: Células eucariontes. Sin plástidos ni pigmentos fotosintéticos. Nutrición por absorción. Escasa diferenciación de tejidos somáticos, sí en órganos. Principalmente inmóviles, pero con flojos protoplasmáticos. Ciclo con procesos sexuales y asexuales.
REINO PLANTAE: Células eucariontes. Multicelulares, con células que poseen pared, frecuentemente vacuoladas, con pigmentos fotosintéticos en plástidos (hay organismos relacionados que han perdido los pigmentos, y que son unicelulares o sincitiales). Nutrición predominantemente fotosintéticas, pero con líneas que tienen nutrición por absorción. Principalmente inmóviles. Diferenciación estructural en órganos para fotosíntesis, encaje, absorción y soporte. Reproducción principalmente por ciclos alternados diplo-haplontes.
REINO ANIMALIA: Células eucariontes. Multicelulares, sin paredes celulares ni pigmentos fotosintéticos. Nutrición por ingestión, en algunos casos por absorción. El nivel de organización de las formas superiores es mayor que en otros reinos, con evolución de los sistemas senso-neuro-motores. Reproducción principalmente sexual. Solo los más primitivos con estados haploides (aparte de los gametos).
Estos cinco agrupamientos se establecieron sobre la base de:
A) Tipo celular: procarionte o eucarionte;
B) Tipo de nutrición: fotosíntesis, absorción, ingestión;
C) Tipo de organización: Unicelulares, multicelulares.
Al incorporar datos de nivel molecular, el panorama de los procariontes se complicó. Sobre la base de la estructura de sus ácidos nucleicos, algunos autores proponen separarlos en arqueobacterias (incluyen bacterias que producen metano y otras de ambiente salinos), eubacterias (casi todas las conocidas y las cianófitas) y un grupo probablemente ancestral de las células (y organismos) eucariontes. El origen de esta última es aún material de especulación.
Cualquiera que sea el esquema que se adopte, no debe olvidarse que sólo es una hipótesis basada sobre la evidencia de los organismos actuales, algunos fósiles y la teoría evolutiva, con varias brechas e indeterminaciones.
Una evidencia de la imposibilidad de clasificar en forma absolutamente clara a los sistemas orgánicos es la que se observa en el caso de los virus. Su inserción dentro de lo viviente depende del criterio utilizado para definir a los seres vivos.
La clasificación taxonómica va afinando cada vez más hasta llegar a clasificar perfectamente a cada individuo de una especie.
Así, la ubicación taxonómica completa del homo sapiens (Desde reino hasta especie) sería esta: El homo sapiens está clasificado, desde el punto de vista taxonómico, como un animal (reino animal), con espina dorsal (filo de los cordados), segmentada (subfilo vertebrados); cuyas crías son amamantadas por la madre (clase de los mamíferos), cuya gestación se realiza en el útero dentro de una placenta (subclase de los uterinos); Está provisto de extremidades que tienen cinco dedos, posee clavícula, y un único par de glándulas mamarias situadas en el pecho (orden de los primates). Los ojos se encuentran emplazados en la parte frontal de la cabeza, lo que facilita la visión estereoscópica (capacidad de apreciar el relieve y la distancia a la que se encuentran los objetos); el cerebro es grande en comparación con el tamaño de su cuerpo (suborden antropoideo). La especie pertenece a la familia de los homínidos.


10 Ago 2008
Ecosistema, evolución y biodiversidad.
Se denomina ecosistema al conjunto de elementos bióticos (seres vivos) y abióticos (suelo, agua, luz, minerales, topografía, climatología, etc.) que están relacionados o interactuando entre sí.
Si tenemos en cuenta que la vida es básicamente un cierto número de elementos químicos interactuando mediante complicadas y ordenadas reacciones químicas en un lugar determinado y delimitado del resto del entorno, con capacidad de asimilar la materia-energía de dicho medio que lo rodea para desarrollarse y autoreplicarse. Y consideramos también la capacidad de los sistemas vivos para realizar este ciclo reproductivo exponencialmente, mientras que los elementos disponibles en el entorno son siempre los mismos, es fácil caer en la cuenta de que la vida terminaría agotando dichos recursos en un periodo más o menos breve de tiempo.
Si esto no llega a ocurrir es gracias a una serie de mecanismos que la propia vida ha desarrollado para su continuidad, entre los que destaca la propia muerte (fin del estado vivo), para continuar un ciclo “vital” (valga la redundancia).
Otra estrategia “vital” que ha perdurado hasta la actualidad, demostrando su validez, son los cambios (mutaciones) en la información genética de los descendientes que, basados en la casualidad aleatoria, permiten a unos seres adaptarse mejor al entono que a otros en la dura competencia por los recursos disponibles que, presumiblemente, le permitirán tener más posibilidades de perpetuar dichas mutaciones en sus descendientes.
A este hecho, se le denomina Evolución.
Y es precisamente esta dura competencia evolutiva de adaptación al entorno la que desemboca en una gran biodiversidad de seres especializados en el aprovechamiento eficiente de los recursos disponibles en cada ecosistema de este planeta que llamamos Tierra.
Nuestro pequeño, amado y maltratado planeta Tierra.
07 Ago 2008
Genética.
Sólo hay un código genético para todos los organismos vivos de
Las bases que constituyen los “travesaños de la escalera” del ADN son las que determinan el esquema genético de cualquier organismo.
Es un código simple (como el Morse, por ejemplo) basado en tripletes, denominados codones, que gobierna la producción de proteínas en el interior de cada célula, determinando el funcionamiento de ésta.
Cuando una célula se divide la información genética contenida en su ADN debe duplicarse de manera precisa y luego las copias se transmiten a cada célula hija.
En los procariotas este proceso de división es sencillo y recibe el nombre de fisión binaria.
En los eucariotas el ADN está organizado en más de un cromosoma, siendo el proceso de división celular más complejo.

Procesos de división celular
Fisión binaria es la forma de división celular de las células procariotas.
Mitosis es la forma más común de la división celular en las células eucariotas. Una célula que ha adquirido determinados parámetros o condiciones de tamaño, volumen, almacenamiento de energía, factores medioambientales, puede replicar totalmente su dotación de ADN y dividirse en dos células hijas, normalmente iguales. Ambas células serán diploides o haploides, dependiendo de la célula madre.
Meiosis es la división de una célula diploide en cuatro células haploides. Esta división celular se produce en organismos multicelulares para producir gametos haploides, que pueden fusionarse después para formar una célula diploide llamada zigoto en la fecundación.
Los seres pluricelulares reemplazan su dotación celular gracias a la división celular y suele estar asociada a la diferenciación celular.
A pesar de las diferencias entre procariotas y eucariotas, existen numerosos puntos en común entre la división celular de ambos tipos de células, las que deben pasar por cuatro etapas:
Crecimiento
Duplicación del ADN.
Separación del ADN "original" de su "réplica" (para ello se empaqueta en forma de unidades discretas o cromosomas)
Separación de las dos células "hijas" con lo que finaliza la división celular.
Estos procesos básicos deben ocurrir en ambos tipos de células.
02 Ago 2008
Los virus. En el límite de la vida.
¿Son los virus materia viva o inerte?
Los virus han sido descritos como "organismos en el borde de la vida".
En general, se considera que no están vivos, aunque no hay un acuerdo unánime. Los virus se asemejan a otros organismos en que poseen genes y pueden evolucionar por selección natural.
Se pueden reproducir mediante la creación de múltiples copias de sí mismos a través de autoensamblaje. Sin embargo, los virus no tienen una estructura celular, considerada generalmente como la unidad básica de la vida. Además, aunque se reproducen, no tienen metabolismo y requieren de una célula huésped para replicarse y sintetizar nuevos virus. Sin embargo, algunas especies bacterianas, como Rickettsia y Chlamydia, se consideran organismos vivos a pesar de que no son capaces de reproducirse fuera de una célula huésped.
Un posible criterio es considerar seres vivos a aquellos que usan la división celular para reproducirse, en comparación con los virus que se ensamblan espontáneamente. Esto establece la analogía entre el autoesamblado viral dentro de las células huésped y el crecimiento autónomo de los cristales. Sin embargo, el autoensamblado de los virus tiene implicaciones para el estudio del origen de la vida, ya que da credibilidad a la hipótesis de que la vida podría haber comenzado mediante el autoensamblado de las moléculas orgánicas.
La posición de los virus como frontera entre lo vivo y lo inerte plantea a los científicos el problema de su origen. El origen de los virus modernos no está del todo claro; puede ser que un único mecanismo no pueda responder a esta cuestión. Como no fosilizan, las técnicas moleculares son los métodos más útilizados para hipotizar su origen.
Dos principales hipótesis existen en la actualidad:
- Los virus serían los primeros seres en la historia de la evolución de lo inerte a lo vivo, que lograron reunir con eficacia las funciones de replicación, transcripción y traducción. Serían, pues, los organismos menos evolucionados.
- El hecho de que los virus solamente puedan realizar esas tres funciones vitales en el interior de células vivas, lleva a pensar que los virus no pudieron existir antes de que aparecieran las primeras células, por muy simples que éstas fueran.
Los virus con sólo unos pocos genes podrían ser partes de ácido nucleico procedentes del genoma de un organismo vivo. Su material genético podría haberse derivado de elementos genéticos transferibles, tales como plásmidos o transposones, que pueden entrar y salir de los genomas. Nuevos virus podrían surgir en cualquier momento, y por tanto, no siempre los virus tendrían antepasados.
Los virus con genomas más grandes, como los poxvirus, pueden haber sido una vez pequeñas células que parasitaron células más grandes. Con el tiempo, pudieron perder los genes no requeridos para su estilo de vida parasitaria en un proceso de simplificación conocido como evolución retrógrada.
31 Jul 2008
El origen de la vida.
Gracias a Tay, por facilitarme el enlace a los trabajos de Juan Antonio Aguilera Mochón, profesor de bioquímica y biología molecular en la Universidad de Granada, de quien he plagiado este ( http://www.ugr.es/~jmochon/Divulg/Divulgacion_archivos/Charla%20OV%20Toledo-%20resumen.doc )que transcribo literalmente:
Acaso el origen de la vida sea el salto cualitativo más trascendente de nuestra historia, después del propio origen del Universo, claro (¿por qué hay algo en lugar de nada?). Incluso la aparición de la inteligencia humana no se nos resiste tanto como la aparición de la vida a partir de materia "inerte".
Tiene una particularidad respecto a otros "orígenes", como el del Universo o el del Sistema Solar, que también fueron eventos históricos que ocurrieron de una vez para siempre: los sucesos relevantes entran en el rango de la química y podemos intentar repetirlos en el laboratorio. No parece haber nada esencial que impida que un día lleguemos a sintetizar seres vivos a partir de sustratos inorgánicos en el laboratorio. No todos los científicos están de acuerdo: para Jacques Monod (premio Nobel en 1965), la aparición de la vida fue un suceso tan improbable que no podemos confiar en repetirlo: nos tocó, según él, el premio gordo de la lotería universal.
El preguntarnos por nuestro origen nos lleva a nuestros antepasados, a ancestros cada vez más remotos. Retrocediendo miles y miles de generaciones, en millones de años, veríamos que tenemos antepasados comunes con los chimpancés... con todos los animales... con las plantas... ¡e incluso con las bacterias! Podemos construir árboles genealógicos de todos los seres vivos basados en el parecido de las moléculas informativas: ácidos nucleicos y proteínas.
Esto es posible porque somos muchos y muy diversos los seres vivos, pero tenemos suerte: en el funcionamiento básico de todos se aprecian unos notables "denominadores comunes esenciales". Concretamente, todos:
· Funcionamos a costa del trabajo de unas proteínas que aceleran las reacciones metabólicas: las enzimas. Todas ellas formadas inicialmente a partir de 20 aminoácidos.
· Su funcionamiento y su reproducción dependen, y están dirigidos, por la información genética almacenada en los ácidos nucleicos, en ADN generalmente. Esa información se traduce en proteínas con la necesaria participación de otros ácidos nucleicos, los ARN. En esa traducción hay un código genético casi común.
· Tenemos una estructura celular: aquellos ácidos nucleicos, proteínas, etc., están englobados dentro de una membrana de proteínas y lípidos. Pero no todas las células son iguales: hay procariotas (las bacterias y las llamadas arqueas) y eucariotas (con núcleo, mitocondrias, etc.). Sin embargo, en la actualidad está más que demostrado que la organización eucariota procede de una asociación (simbiosis) entre procariotas ancestrales.
A menudo se hace referencia a estos denominadores comunes como "la unidad bioquímica de los seres vivos".
LUCA
Pero atención: ese ancestro común del que divergieron todos los organismos no tiene que ser necesariamente el ser vivo más antiguo de nuestra ascendencia.
Por tanto, el camino a recorrer en nuestro estudio es:
Situación de partida --> 1º "ser vivo" (capaz de evolucionar por selección natural) ---> antepasado común = LUCA.
¿Qué se puede hacer para averiguar lo que pasó entre la situación de partida y el LUCA? Necesitamos saber todo lo posible de esos dos estados.
E interrogarnos por la situación de partida nos lleva a la pregunta: ¿cómo era la Tierra cuando apareció la vida?
Que a su vez nos lleva a otra: ¿cuándo apareció la vida?
¡Se han hallado fósiles microscópicos de 3.500 millones de años de antigüedad en el oeste de Australia! Aunque trabajos como los de Juan Manuel García Ruiz ponen en entredicho su origen biológico.
¿Cómo era la Tierra en esa época o unos millones de años antes? El Sistema Solar se formó a partir de un material "de desecho" procedente de anteriores estrellas. La vida sólo puede fabricarse a partir de material reciclado. ¿La razón?: los elementos (átomos) pesados necesarios para la vida sólo se forman en el corazón caliente de supernovas. Somos polvo de estrellas reciclado.
Hace 4.550 millones de años se formó, a partir de una nebulosa de polvo y gas, la Tierra por "acreción de planetesimales", por agregación gravitatoria de cuerpos de diverso tamaño.
Hasta hace 4.200 millones de años, la Tierra tendría una superficie fundida, magmática, infernal. Después, ya habría posibilidad de formación de una corteza sólida, y de que existiera agua líquida. Aunque hasta hace 3.900 millones de años estaríamos en la época del "Gran Bombardeo Meteorítico"...
Entonces, hace 3.900 millones de años, tendríamos un planeta suficientemente enfriado para albergar una litosfera (corteza), hidrosfera (océanos) y atmósfera. ¿Cómo serían estas últimas? La atmósfera inicial, muy reductora, rica en H2, se perdió en el espacio (viento solar), y fue sustituida por otra procedente de la desgasificación del interior (que aún sigue): de los volcanes. Tendría CO2 (anhídrido carbónico), N2 (nitrógeno), H2O (agua)... y menos CO, NH3 (amoniaco), CH4 (metano)... Y, por supuesto, ¡casi nada de oxígeno (O2)!, un terrible veneno para la aparición y para el funcionamiento de la vida hasta que ésta aprendió a usarlo en su provecho.
La extensión de la hidrosfera se desconoce; es probable que la masa de agua fuese inferior a la actual. De hecho, puede que la masa de los océanos haya ido creciendo gracias a la llegada de nueva agua procedente de los cometas que seguirían cayendo, procedentes de la nube de Oort o del cinturón de Kuiper.
Sería un planeta con mucho más vulcanismo que ahora, de días más cortos, con la Luna más cerca. Y con un Sol más débil: un 25-30% menos intenso que el actual. Con una probable frustración del origen de la vida por uno de esos grandes impactos de meteoritos, que harían hervir los océanos y erosionarían la atmósfera.
Por el Sol más débil hay un problema: la Tierra debería haberse congelado. Sin embargo, nunca ha estado congelado todo el planeta. La explicación: un efecto invernadero suficiente, debido a más CO2 o a más CH4 y más NH3 (como propuso Carl Sagan poco antes de morir).
En resumen, la situación de partida consiste en una superficie terrestre en la que lo más relevante era una atmósfera con CO2, H2O, N2, menos CH4 y NH3..., por supuesto, sin el terrorífico O2. Con abundante lluvia de cometas y meteoritos. Con muchos volcanes, en buena parte submarinos. Con una temperatura media no muy superior ni inferior a la actual, que permitiría la abundancia de agua líquida.
Lo que vamos a contar ocurrió quizás en poco tiempo (pocos millones de años). Cabe pensar que los compuestos químicos que había en la Tierra primitiva reaccionaron originando sustancias cada vez más elaboradas hasta engendrar la expresión más sencilla de un ser vivo. Este es el concepto de evolución química, que arranca de los trabajos pioneros del soviético Aleksander Oparin (1924), sobre todo, y del británico John Haldane (1929). Aunque las hipótesis de Oparin sólo fueron ampliamente conocidas cuando su segundo libro, de 1936, fue traducido al inglés dos años más tarde.
Mediante la evolución química, en los mares primigenios se aliñaría una sopa orgánica capaz de evolucionar hasta dar lugar a unas células simples de las que derivaría el resto de los seres vivos.
¿Se pueden reconstruir esos hechos? Sí, si tuviéramos los presuntos productos iniciales y simuláramos el ambiente original.
Esto no se empezó a hacer hasta el año 1952, cuando Stanley L. Miller comenzaba su tesis doctoral dirigida por el premio Nobel Harold Urey. Miller diseñó un aparato en el que puso una mezcla de agua, hidrógeno, amoniaco y metano. Con un mechero Bunsen hirvió el agua del matraz. Produjo "relámpagos", no sin temor, en forma de descargas eléctricas de 60.000 voltios. Tras una semana analizó los productos: Miller encontró en su aparato ¡varios aminoácidos!
El extraordinario experimento (publicado en el número del 15 de Mayo de 1953 de la revista Science) supuso un gran apoyo al concepto de evolución química. Y Miller sigue siendo un líder en estas materias.
En 1961, Joan Oró consiguió formar adenina, esencial para la formación de ácidos nucleicos. Se han hecho ya miles de experimentos de simulación de las condiciones de la Tierra primitiva, empleando las fuentes de energía más probables: radiaciones ultravioleta, descargas eléctricas, calor, impacto de objetos. De esa multitud de experimentos puede extraerse una conclusión muy interesante: el ácido cianhídrico (HCN) y el formaldehído (HCOH) son intermediarios esenciales de esas síntesis. Qué paradoja: uno de los venenos por excelencia, el cianuro, y un clásico conservante de cadáveres, el formol, hicieron posible la aparición de la vida.
La validez de los resultados de muchos de esos experimentos se ve reforzada por la existencia de materia orgánica en los cometas, en los meteoritos, en el polvo interestelar... La química orgánica es ubicua en el Universo. Aunque hubiera una mala síntesis de compuestos orgánicos en la Tierra, tendríamos muchísima materia orgánica de procedencia extraterrestre: sigue cayendo a toneladas (sobre todo, en forma de partículas de polvo interplanetario).
Además, la comparación entre los compuestos orgánicos del meteorito de Murchison (que cayó en Australia en 1969) y los del experimento de Miller revela unas coincidencias extraordinarias.
En resumen: muchos de los constituyentes básicos de los seres vivos se encontraban en la Tierra primitiva.
Pero de aquí a los primeros seres vivos y al LUCA hay un largo trecho. Si no, recordemos un momento:
-Es fundamental para el funcionamiento del organismo ancestral que actúen las enzimas, largos polímeros de aminoácidos, de estructura compleja.
-Esas enzimas se sintetizan gracias a la información contenida en los ácidos nucleicos.
-Pero para que los ácidos nucleicos se dupliquen y expresen la información hacen falta a su vez las enzimas.
Es el problema del huevo y la gallina el que se plantea. Se hace muy complicado sostener que aparecieran primero las proteínas y luego los ácidos nucleicos, o al revés: ¡parece que hace falta que se forme todo el conjunto a la vez! Es algo enormemente improbable que por reacciones químicas "tontas" (sin mediar procesos evolutivos de tipo biológico) surgieran a la vez el huevo y la gallina. Parece un callejón sin salida.
Pero apareció una solución inesperada...
En 1981, Thomas Cech y Sidney Altman (premios Nobel en 1989) descubrieron que algunos ARN tienen capacidades catalíticas. En otras palabras ¡que algunos ácidos nucleicos (ARNs) pueden funcionar como enzimas!
Ya no hace falta suponer que surgieron proteínas y los ácidos nucleicos que las codifican a la vez. Habría un "mundo del ARN", como suele conocérsele, con ARNs capaces de replicarse y mejorar (evolucionar) en virtud de sus capacidades. Las enzimas actuales son mayoritariamente proteínas, pero muy a menudo requieren para su actuación colaboradores, coenzimas, que son como trocitos modificados de ARN (p. ej., el NAD, el FAD, el mismo ATP): ¿reliquias del mundo del ARN?
Esa capacidad evolutiva de los ARN favorecería el advenimiento posterior de las proteínas, aportando nuevas capacidades: pese a todo, siguen siendo mejores catalizadores que los ARN. Aunque quede por delante el gran problema de la evolución del aparato de síntesis de proteínas y del código genético, no son problemas insalvables.
La principal dificultad de la historia que nos preocupa gira en torno a ese mundo del ARN: no se ha encontrado una forma plausible de alcanzar, por evo-lución química, partiendo de sustancias simples, la formación de los propios ARN.
-Muchos investigadores piensan que a los ARN debieron precederlos unos polímeros con capacidades parecidas pero sin los inconvenientes del ARN. Se están buscando. ¡Y se están empezando a encontrar!: un ejemplo de lo que se ha encontrado ya son los llamados APN (ácidos nucleicos peptídicos). Los APN se asocian extraordinariamente formando dobles cadenas, y se asocian al ADN: tienen también interés terapéutico.
-Otros investigadores buscan reacciones en superficies. Se trata de la posibilidad de que las reacciones que lleven al ARN ocurran no en disolución, sino sobre superficies minerales, como las de las arcillas o –como postula Günter Wächtershäuser– la pirita. Wächtershäuser ha desarrollado una magnífica hipótesis científica: fácilmente contrastable. Las superficies de pirita en formación estarían próximas a fuentes termales submarinas. En los fondos oceánicos, hay surgencias de aguas a altas temperaturas que arrastran gases... y en sus cercanías hay sorprendentes ecosistemas en ausencia de luz solar: ¿empezaría ahí la vida?
-Dejo para el final otras superficies, más familiares y que seguimos utilizando: las membranas celulares. Son de fácil formación. Con componentes del meteorito de Murchison se forman vesículas, que ofrecen grandes posibilidades de concentración de sustancias interesantes para la vida.
En todas estas posibles soluciones –y en otras– se está trabajando, y esperamos hacernos una idea cada vez mejor de cómo se originó la vida hace quizás 4.000 millones de años. Pero ya en pocas décadas hemos aprendido mucho al respecto, y el origen de la vida no nos parece en absoluto un problema sin solución científica. Cuando sepamos más, quizás podamos hacernos una idea mejor de lo probable o improbable que es la aparición de la vida... y de lo probable o improbable que es la existencia de vida en otros planetas.
Que lo disfruteis:
23 Jul 2008
El agua de nuestra existencia.
Está claro (como el agua) que la vida, tal como la conocemos, no existiría sin las particulares propiedades físico-químicas de las moléculas de este material.
Gracias al Instituto de Educación Secundaria de Fuengirola por poner a nuestra disposición su fantástico canal de vídeos en Youtube, donde he encontrado esta joya de documental.
