03 Oct 2010

26) Piernas, Cintura y Arrastre

Escrito por: maracuya-lofredo el 03 Oct 2010 - URL Permanente

“Death so confident, a lifetime handicaps”  Tango Uno (2005)
“Death so confident, a lifetime handicaps” Tango Uno (2005)

El Reta y Ercilia siguen la polvareda y van bien. De susto en goce. Como el Gauchito Gil. El Reta se concentra en los diez metros que separan las motos. Es el espacio en el que aparecerá lo que tenga que sortearse con fortuna o despatarrar el intento; lo que causaría el desequilibrio inesperado, compensable, imposible. Si ocurriera, en un instante, el trío de cuerpos en movimiento dejaría de comportarse como un conjunto con voluntad compartida y se daría el desarme, la desarticulación: un chisporroteo de trayectorias e inercias en repentino desacuerdo buscando de oído un reacomodo de las piezas, algún atajo que los rejunte dispersando la energía del movimiento con el menor despilfarro.

Fricción de ficciones. Ruptura de cristales reacios. Corrida de vectores. Desgarres de tejidos ocultos. Calor en flujo. Algo se quema. Algo se enfría. Cambios que tocan cuerpo, raspan, cortan y casi siempre dejan marcas como recuerdo cariñoso de la enérgica visita. Un raspón más en los signos que podrían descifrar las antropólogas forenses. Ellas, porque son ellas mayoría en el oficio de verdades, milagros y descanso. Personas que hay que amar aunque no quieran que lo hagas, darles todo el amor que la tristeza te deje arrancar del vientre. Sólo ellas podrían leer con fascinación o aburrimiento la versión de un golpe así en el desentierro de los cuerpos de dos parejas, desaparecidos sin nombre en una franquicia desértica de falsos positivos.

Orquesta Astillero Seis por Cuatro  Hans Speekenbrink  (Utrecht 2008)
Orquesta Astillero Seis por Cuatro Hans Speekenbrink (Utrecht 2008)

Para no caer, hay que avanzar, mantener el movimiento. No detenerse. Alimentar las ruedas para que sigan girando y el suelo no las envuelva y se las trague. Se trata de navegar sobre una membrana de terreno, una ilusión de firmeza, y pasar antes de que el peso rompa el reposo granular y todo cambie. Pasar sin despertar al vecindario mineral. Cuando la viscosidad seca frena el avance, se le da todo lo que la máquina pueda transmitir. La Africana se lo sabe de memoria. Avisa a su modo lo que se viene. Se inclina cuando debe. Pide cambios de peso. Pide fuerza. Es un baile entre tres. Hay, entre ellos, toques de mano, cintura, guiños que anuncian el siguiente desplazamiento.

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