19 Oct 2010

34) Gasolina Express

Escrito por: maracuya-lofredo el 19 Oct 2010 - URL Permanente

Cruzando el Río Grande a Tejas  Steve Liss/Time (2003)
Cruzando el Río Grande a Tejas Steve Liss/Time (2003)

Comenzaba a aclarar más allá del horizonte, hacia la Sierra de Perijá, cuando Aparicio entraba a la ciudad de Agustín Codazzi, en el Balcón del Cesar. Opacos aún por la penumbra, los edificios del centro administrativo marcaban una prosperidad inesperada. Anuncios de la Feria Ganadera. Trabajadores del campo y arrieros se desplazan al trote, en silencio, sin despegarse de la montura, los sombreros gachos cubriendo el rostro, poncho liviano y machete al cinto.

El Reta quisiera pasar la mañana en Codazzi. Esperar que abran la casa donde dicen que trabajó un tiempo el cartógrafo. Ver de cerca algún trabajo suyo. Es lo que se imagina el viajero: hablar con el curador del sitio, recoger alguna anécdota, quizá comprar alguna reproducción para llevar de recuerdo. Se lo imagina, porque en esta ciudad no hay casi nada del italiano que le aporta su nombre. Además, Américo insistió en que la atravesara sin distraerse y continuara por el camino que acompaña el río hacia la montaña, hasta una trocha ancha, casi un camino de hacienda, que lo llevará hacia el sureste trepando gradualmente la serranía.

Río Revuelto Jan Sochor (2006)
Río Revuelto Jan Sochor (2006)

Se detiene en el primer parche de sombra y desmonta. Al tocar tierra siente la queja de su rodilla en un acorde de altibajos, la tuba tendón y el clarín lateral interno. Alerta amarilla. Toma unos sorbos de agua de la botella plástica y afloja los elásticos que sostienen el bastón de Don Amable contra el morral y las alforjas. Cuando consiga gasolina estrenará el filtro socrático. Reposa la espalda contra un tronco seco y se estira hasta sentir el reacomodo vertebral. A fin de cuentas, el camino es un modo más de pasar el tiempo, y eso hace.

Al rato, cuando empezaba a cabecear con el calor, un punto de polvo asoma por donde la vía se estrecha y se pierde en la primera curva ascendente. Una línea delgada. Toma un rato definir la bicicleta, la figura de un hombre con sombrero, morral, un par de cajas de cartón, un machete corto y el bidón de plástico con su promesa combustible.

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17 Oct 2010

33) El Gran Escape

Escrito por: maracuya-lofredo el 17 Oct 2010 - URL Permanente

Au Petit Coin de l’Amour  Colombia (2007)
Au Petit Coin de l’Amour Colombia (2007)

El drenaje, las infiltraciones, la receta, el pago por los servicios y la falta de despedida del especialista de los labios abrillantados terminaron sin consecuencias mayores. El médico de emergencias, el enfermero y el chofer decidieron llevar a Santa Claus hasta un motel de la capital del Cesar, conocido como Los Orgasmos de Valledupar y dejarlo descansar al cuidado de una estudiante de medicina hasta que estuviera en condiciones de conducir la Africana y alejarse tranquilamente como buen turista satisfecho.

Resultó que el enfermero había sido motociclista de cross en 250 cc y después de dar unas vueltas dentro del estacionamiento entre taxis, busetas y triciclos con granizado de colores, se animó a manejar la Africana a pesar del peso y las diferencias. Mientras, el chofer y la enfermera se encargaban del Reta en la ambulancia. El enfermero de las emergencias se puso la ropa impermeable y el casco y salieron en caravana, la ambulancia haciendo punta, un taxi con rumbo a Valledupar, un trimoto con dos señoras con equipaje de pasajeros y la Africana cerrando el desfile. El Reta no supo cuánto tiempo les tomó hacer los 300 kilómetros de asfalto entre Riohacha y las afueras de Valledupar. Tomó el tiempo que quiso.

El Corsario Negro Emilio Salgari - Vicente Ballestar (1965)
El Corsario Negro Emilio Salgari - Vicente Ballestar (1965)

Así estaban las cosas, ordenadamente desparramadas, cuando despertó, ya avanzada la noche. Trató de recordar el tiempo transcurrido desde la partida de Ercilia en el vuelo de la empresa y los jeringazos en la ambulancia. Calculó que lo habían cuidado y había descansado unas 15 horas. Su reloj marcaba las dos de la mañana.

Sobre el sofá junto a la cama embutida en el túnel de los espejos hay un libro con un marcador colorido de cordoncillos trenzados de los que las artesanas wayuu hacen en pares para vender a los turistas, Darwin´s Dangerous Idea, un cuaderno de apuntes con croquis y fórmulas sobre el metabolismo neuronal. En el apoya brazo de madera hay una taza de café frío. Quien cuidaba a Aparicio podría ser estudiante de biología o medicina. ¿Habría salido un rato antes y regresaría en cualquier instante? ¿o llegaría al amanecer con algo que comer? No lo sabe. Le incomoda permanecer allí, desorientado.

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15 Oct 2010

32) Rapsodia de Sísifo

Escrito por: maracuya-lofredo el 15 Oct 2010 - URL Permanente

Pulp Fiction (1994)  Quentin Tarantino
Pulp Fiction (1994) Quentin Tarantino

El Rhapsodos era un trovador errante que iba de pueblo en pueblo cantando y recitando poemas épicos, a veces acompañado de músicos, a veces solo, y otras, con las familias que le ayudaban en el espectáculo.

Dicen que los poemas solían ser trozos de las epopeyas homéricas. Lo más probable es que en sus repertorios el Rhapsodos mezclara un poco de todo, de lo sublime a lo pedestre. Recientes disputas y malentendidos en los Olimpos, sucesos análogos en ciudades y países del vecindario, refranes, advertencias y sin duda algo de humor.

La insoportable Levedad del Bronce G. Lofredo (2009)
La insoportable Levedad del Bronce G. Lofredo (2009)

La pasión de Sísifo era las redes de desagüe y tenía valiosos conocimientos que aportar, conocía un centenar de maneras de copar con la infinita capacidad del ser humano de orinar, defecar y hacer brotar basura y deshechos como flores en primavera, a cada instante, todos los días, sin descanso. Sísifo empezó en una de esas profesiones que lo marcan de por vida y no lo sueltan. Como las de enterrador, proxeneta, policía o cura. Son todos oficios injustamente despreciados. Pocos saben y a casi nadie le importa que los cloaqueros hayan hecho más por la salud de la humanidad y su calidad de vida que todos los venerados médicos, poetas, analistas, filántropos y perfumistas que nos atienden. Es que la gente tiene dificultades con quienes se ganan la vida entre mierda, pecados, sexo y muertos ajenos.

Atlas tuvo una hija con un cuerpo que hacía ver a los ciegos y levantaba al más muerto. La chica se casó con Sísifo, empresario de la construcción que con el Ilustre Municipio de Corinto en la nómina de asalariados no perdía un contrato de vialidad, basura, agua o alcantarillado. Aficionado al deporte, Sísifo se armó de todos los clubes de la zona y copó las apuestas. No perdonaba deudas de juego. Para manejar el mercado, se adueñó de los caminos. Se ocupaba personalmente de todo viajero o transportista que no se le sometiera sin condiciones. Les reventaba el cráneo con una roca de mármol.

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13 Oct 2010

31) Precisas Instrucciones

Escrito por: maracuya-lofredo el 13 Oct 2010 - URL Permanente

Penso che un sogno così non ritorni mai più. Mi dipingevo le mani e la faccia di blu. Poi d’improvviso venivo dal vento rapito. Incominciavo a volare nel cielo infinito.  Domenico Modugno (1958) Volare by Kourete DeviantART
Penso che un sogno così non ritorni mai più. Mi dipingevo le mani e la faccia di blu. Poi d’improvviso venivo dal vento rapito. Incominciavo a volare nel cielo infinito. Domenico Modugno (1958) Volare by Kourete DeviantART

Américo vino bien preparado. Ropas. Calzado. Maletas armadas. Cascos. Gafas. Portafolio judicial. En silenciosos segundos ambos estuvieron vestidos y salieron por otro pasillo subterráneo hacia la trastienda del hostal. El roncador no existe más. Dos cocineras repuestas y almidonadas alistan café y panecillos con fruta fresca. Se sientan a la primera mesa que recibe directamente el sol de ese día. Tres comensales sin nada que ocultar están allí.

Estuvieron buscando a Don Aparicio minutos antes de las explosiones. Inteligencia del Ejército. Conocidos y extranjeros. Habíamos retirado sus pertenencias y dijimos que salieron en las motos. Se hizo saber que habían decidido hospedarse en la playa. ¿Quién sabe cuál? Hay tantas… Vibra sobre la mesa el celular de Américo. Confirma la identidad del que llama y desactiva el aparato. Están en camino. Llegan en diez minutos. Máximo.

Opium bottle Laudanum

Conduzca la Africana hasta el estacionamiento principal del aeropuerto. Busque una ambulancia y póngase a la izquierda, del lado de la puerta deslizante. Desmonte y espere. La abrirán y lo harán subir para revisarle la pierna. Me dicen que el carpintero especialista sabe lo que hace. Traumatólogo y osteópata. Huesero. No lo conozco. Se acabó el tiempo. Vamos.

La Africana está lavada y pulida. Diez años más joven. Las alforjas están en su lugar. El maletín de documentos adherido al tanque. Los documentos están en su sitio. Hay un dinero que no estaba antes. El sobre con documentos adicionales que viajó en el interior del asiento, está ahora sobre el manubrio, junto al instrumental. Ya funcionan, Don Reta. Tacómetro, odómetro y velocímetro. Un amigo se los reconectó. Era el cable gastado, ningún misterio. El Reta siente que tendrá lluvia ese día y completa el traje rutero. Ercilia va de civil: blusa color crema, sedosa, pañuelo rojo anillado a la izquierda, medias claras, tacones medios y anchos. Empieza a parecerse más a un juez de lo civil dando cursos de capacitación sobre el Debido Proceso en colaboración con USAID —Sociedad Civil y Sistema Judicial—; en la solapa del saco sastre lleva un prendedor diminuto: las banderas de los cooperantes, cruzadas en fraternal armonía.

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11 Oct 2010

30) La Máscara Roja

Escrito por: maracuya-lofredo el 11 Oct 2010 - URL Permanente

Pudor The Blight Net (2009)

Pudor The Blight Net (2009)

Con una tenue y brumosa claridad insinuándose por el oriente, El Reta y Ercilia detuvieron la Africana a un costado del Hostal de Américo. Callado el motor y quieta la cadena, los piñones y los rodamientos, sólo oían por dentro el zumbido estable que la vida les amplificaba con algún megavatio de desmesura.

El metal de la Africana suelta calor y cruje. Al quitarse los guantes notan el ligero temblor de las manos. La tensión en las piernas entorpece los movimientos. Sienten la necesidad de estirarse. Tienen la boca seca. Quieren agua. Detrás o más allá del zumbido interior se hace más notorio el silencio que acolcha en algodón el barrio árabe. Por primera vez Ercilia contrasta el recuerdo de las mañanas rumbo al colegio con la soledad y el abandono del presente. El Reta no vivió aquello pero lo percibe en el rostro de la mujer: al fogón de la aventura, se le agrega un principio de cansancio, un suspiro de tristeza.

Descanso de Caravana Lanzarote, Canarias  Gert Van Duinen (2004)

Descanso de Caravana Lanzarote, Canarias Gert Van Duinen (2004)

No hay luces encendidas en las calles ni en los edificios que rodean al hostal. El resplandor contra las nubes viene de reflectores lejanos, los cercanos al cruce de frontera, los del otro lado. Tampoco se oye el rumor de los camiones que normalmente a esta hora están encendidos; los chóferes están tomando tinto con pan de yuca, midiendo presión de llantas, listos a rodar.

La ciudad está vacía y no parece la misma en que transitaban la víspera, antes de las vivencias de Ercilia y sus primos, de la trocha ciega de luna y del carbón descarrilado, de las tropas y los reporteros. No importa, papi, dice, seguime y te muestro como Dios ve salir el sol en Maicao. El Reta toma su bastón con firmeza y la sigue sin dudar, cual si empezara un juego de escondidas en esa interminable madrugada, fuese la más natural travesura para el veterano y la doncella antes de irse a dormir o encontrar un desayuno. La sigue a un tranco desparejo, apoyándose una vez más en la pierna izquierda y la siguiente apostando casi todo al bastón milagroso. El dolor sigue allí, agazapado pero alerta. El Reta simula haber olvidado cómo usar la pierna derecha, más aún, hace como si ya no la tuviera. La lleva colgando medio encogida entre un salto corto y el siguiente, como un escolar llevaría su mochila a la carrera para alinearse con los compañeros cuando suena la campana matinal y cierran el portón.

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09 Oct 2010

29) El Triangular de Job

Escrito por: maracuya-lofredo el 09 Oct 2010 - URL Permanente

Christmas, Rockettes and the US Navy  Legaddictsdotcom (2009)
Christmas, Rockettes and the US Navy Legaddictsdotcom (2009)

Hay que aprender de Job. Toda esta historia es un asunto de abogados. Vea cómo se conectan las cosas: El Abogado del Diablo y la testaruda, altanera y combativa lealtad de Job. Ese sí que tuvo y tiene cojones. Keanu Reeves también, hay que admitirlo. Porque una cosa es decirle no gracias al Pacino y otra es me vuelo los sesos para no tener que decirte siquiera no gracias. Cosa seria. Dejemos los acordeones y las rodillas en paz por un rato. Cada quién a su tiempo y en su debido lugar.

Job era un tipo cabal, recto, respetuoso y se mantenía apartado del mal, una manera de decir que era bastante justo en su conducta social, porque el macho era rico, digamos que era un potentado para la época. Estaba en todo. Olive Oil. Dátiles. Camellos. Comercio en telas. Alquilaba yuntas de bueyes. Emitía letras de cambio en arameo. Prestaba y cobraba racionalmente de acuerdo con el sentido común, las cercanías tribales y de consanguinidad. Respetaba a Yahvé.

Diablo Suelto en la Santa Semana Alangasí, Ecuador G. Lofredo (2009)
Diablo Suelto en la Santa Semana Alangasí, Ecuador G. Lofredo (2009)

Satanás se reportó al Boss: Yahvé preguntó por Job. Satán dijo que, a pesar de los castañazos que le consagró, el hombre seguía fiel. Pero Yahvé, mira que hasta ahora nada le has hecho a su cuerpo. No conoce el sufrimiento en sus entrañas. Por eso te sigue leal. Tócale la piel y los huesos y verás cómo te putea y te escupe en la cara. Y de nuevo el Tony Soprano aceptó apostar con Satanás por la vida de Job. ¿Por qué hay que insistir en los detalles? ¿Por qué insiste el Capo? Es que tenemos que ponernos de acuerdo sobre quién es el desalmado, quién es el sádico, quién peca de orgullo y quién es el que no aguanta la competencia. ¿Eh? Diga ¿Quién se anima? Shhh… Seamos prudentes. No sea que me borre el disco duro de forma prematura.

Con el visto bueno del Jefe y animado con el jueguito que habían montado, Satanás volvió donde Job y le pasó un bicho de los que ahora llaman de transmisión sexual, algo realmente perverso, una mezcla de lepra, sífilis, sida y diminutos alfileres calientes en los nervios de cada pieza de la dentadura de Job. Un suplicio. Realmente para mandar todo al carajo y tomarse una copa generosa de cicuta. Incluso la mujer de Job —hay quienes afirman que Satanás la dejó viva justamente para que le amargara más la situación— le decía directamente: ¡Mirá cómo te trata y vos todavía lo defendés! Así quedó Job, hecho una desgracia, cuando, para consolarlo y romperle más los forúnculos, empezaron a llegar los intelectuales de la época a darle ánimo y discutir teología.

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07 Oct 2010

28) Acople, Credos y Padre Nuestros

Escrito por: maracuya-lofredo el 07 Oct 2010 - URL Permanente

Dra. Ercilia Mebarak  Tésis Cum Laude “Debido Proceso”  G. Lofredo (2009)
Dra. Ercilia Mebarak Tésis Cum Laude “Debido Proceso” G. Lofredo (2009)

El Reta, dice: Pásame el bastón, Ercilia. El dolor llega de a poco y aumenta. Prueba mover lo que debe moverse y las respuestas lo tranquilizan. Rodilla derecha protesta. Maravilla de la evolución, la rodilla. Ahora está de muy mal humor. El Reta respira profundo y recuerda con mucha claridad el deslave a la entrada de Manakar, cerca del mar, el Océano Indico, Madagascar, Lemures, Tombeaux, misioneros amasando la pasta en armónico desquicio. Chozas en zancos escondidas entre la vegetación, la brisa firme del mar, olas fuertes, tumbas tocadas con cráneos bovinos de cuernos resecos, obeliscos del recuerdo, pobreza en vida, muerte generosa.

Es la similitud de la amargura en los sabores y su bastón enchapado en lata de sardinas lo que le hace estar allá, golpeándose con las piedras al cruzar un río desbordado. ¿Cuándo fue? Quince. Parece más. Tanto tiempo hace que todavía nos referíamos a la imbatible Ural, la clásica del sidecar, como soviética, indestructible fierro rojo que demostraba, si no la comodidad del transporte socialista, por lo menos el aguante de los culos de su pueblo trabajador.

¿Llaves del Reino? ¿De qué año? Daniel Lofredo (2008)
¿Llaves del Reino? ¿De qué año? Daniel Lofredo (2008)

Río abajo empezaron el revoltijo y los empujones del océano azul grisáceo contra el desfogue espeso, saturado de arcilla rojiza, sopa de sangre, troncos y plantas, con bicharracos vivos agarrados con desesperación a lo que los mantuviese a flote, reptiles, carpinchos, puerco espines, monos araña, ratas gachas y los cuerpos hinchados de humanos a la deriva, azulados, girando en los remolinos de la desembocadura como si no se decidieran a dejar por fin la selva y hacer la paz con el mar.

Había llovido cinco días y cinco noches. La tormenta se estacionó en la franja de 50 kilómetros de ancho entre la costa y la serranía que condensaba la humedad y calmaba la furia de los ciclones de cada temporada. Tormentas tan inevitables como los huracanes del Caribe y las nubes de langostas respondiendo al roce con el prójimo y al verde de los sembríos, o como el viajero, al aroma de la carne asada al borde de la ruta, o como lo hace la hinchada al ritmo de bombos y puteadas en estadios llenos; cual voraces millones de insectos; una humanidad en éxtasis de masa hambrienta en espontánea coreografía.

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05 Oct 2010

27) La Trastienda de Satanás

Escrito por: maracuya-lofredo el 05 Oct 2010 - URL Permanente

El Infierno de Dante William Blake (1826)
El Infierno de Dante William Blake (1826)

Gauchito Gil Nuñez advirtió que sobre Francisco Moscote se dice mucho. Se cuentan demasiadas historias, tantas que podría tratarse de varias personas, varios encuentros, varios demonios. Algunos dicen que hay sólo uno y que nunca hubo más de uno; que los que andan por ahí con distintos nombres, pintas, travesuras y discursos son en realidad el mismo. No da igual que te espíe y entrabe Satanás, y que Mephistos te ofrezca el saber, la comprensión y el entendimiento absoluto, como si antes de los Enciclopedistas viniera un fulano e instalara una Wikipedia para tu exclusivo disfrute. Sin embargo debemos reconocer las jerarquías en el valor del divertimento y la variedad del repertorio con que cuentan los politeístas serios. Son incontables las culturas que llevaron sus teologías topográficas, sus Upstairs, Downstairs, sus Arriba y Abajo, al estadio superior de la Telenovela Cósmica: deshechas en lágrimas, suspenso y desenlaces con muertos en descomposición y zopilotes pacientes. Rayos y centellas en la escena del drama más sublime. Sutiles diferencias en la bondad, los poderes y la cruel sensualidad de las deidades antropoides con tantos brazos y piernas como puedan requerirse en una danza con Tablas y Cítaras y cópulas prolongadas en siglos de incienso, hasta dejar al Cirque du Soleil pendiente de los movimientos incorporados a los últimos videojuegos de Krishna Productions. Laliberté, acróbata fundador, da tumbos ingrávidos en la Estación Espacial Internacional.

Tema recurrente en las Guerras intestinas del Cristianismo: El Papa como encarnación del Maligno Acusador.
Tema recurrente en las Guerras intestinas del Cristianismo: El Papa como encarnación del Maligno Acusador.

En cuanto a nuestro héroe Don Aparicio Retaguardia no es la felicidad o su ausencia lo que le aqueja sino el dolor de rodilla. Para eso están los sitios con megagerencias en lacustres enclaves de pulcritud farmacológica. Verticales amontonamientos de burbujas de cristal impenetrable desde donde con previsible regularidad sueltan blitzkriegs de desinflamantes, como el de los Panzer del Conde de Celebrex y Arcoxia, que distraen el silbato de alerta, el “póngase hielo y aguante”; y cuando el golpeado siente menos dolor caliente, le flechan un chorro de código perverso que en menos de lo que dura la vuelta en yate por el Egeo, le disuelve las tripas y el desinflamado se va en sangre por todos los orificios.

Roguemos a la musa que nos inspira y protege que nos exima de tener que volver a las tripas perforadas por milagrosos desinflamantes recetados como fruna en semáforo, por los matasanos junta puntos de la Merck en pos del anhelado recorrido náutico por los puertos de la mitología griega: deleite flotante con sus cuatro blancos mástiles suturando mar y cielo en celeste asepsia hipocrática.

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03 Oct 2010

26) Piernas, Cintura y Arrastre

Escrito por: maracuya-lofredo el 03 Oct 2010 - URL Permanente

“Death so confident, a lifetime handicaps”  Tango Uno (2005)
“Death so confident, a lifetime handicaps” Tango Uno (2005)

El Reta y Ercilia siguen la polvareda y van bien. De susto en goce. Como el Gauchito Gil. El Reta se concentra en los diez metros que separan las motos. Es el espacio en el que aparecerá lo que tenga que sortearse con fortuna o despatarrar el intento; lo que causaría el desequilibrio inesperado, compensable, imposible. Si ocurriera, en un instante, el trío de cuerpos en movimiento dejaría de comportarse como un conjunto con voluntad compartida y se daría el desarme, la desarticulación: un chisporroteo de trayectorias e inercias en repentino desacuerdo buscando de oído un reacomodo de las piezas, algún atajo que los rejunte dispersando la energía del movimiento con el menor despilfarro.

Fricción de ficciones. Ruptura de cristales reacios. Corrida de vectores. Desgarres de tejidos ocultos. Calor en flujo. Algo se quema. Algo se enfría. Cambios que tocan cuerpo, raspan, cortan y casi siempre dejan marcas como recuerdo cariñoso de la enérgica visita. Un raspón más en los signos que podrían descifrar las antropólogas forenses. Ellas, porque son ellas mayoría en el oficio de verdades, milagros y descanso. Personas que hay que amar aunque no quieran que lo hagas, darles todo el amor que la tristeza te deje arrancar del vientre. Sólo ellas podrían leer con fascinación o aburrimiento la versión de un golpe así en el desentierro de los cuerpos de dos parejas, desaparecidos sin nombre en una franquicia desértica de falsos positivos.

Orquesta Astillero Seis por Cuatro  Hans Speekenbrink  (Utrecht 2008)
Orquesta Astillero Seis por Cuatro Hans Speekenbrink (Utrecht 2008)

Para no caer, hay que avanzar, mantener el movimiento. No detenerse. Alimentar las ruedas para que sigan girando y el suelo no las envuelva y se las trague. Se trata de navegar sobre una membrana de terreno, una ilusión de firmeza, y pasar antes de que el peso rompa el reposo granular y todo cambie. Pasar sin despertar al vecindario mineral. Cuando la viscosidad seca frena el avance, se le da todo lo que la máquina pueda transmitir. La Africana se lo sabe de memoria. Avisa a su modo lo que se viene. Se inclina cuando debe. Pide cambios de peso. Pide fuerza. Es un baile entre tres. Hay, entre ellos, toques de mano, cintura, guiños que anuncian el siguiente desplazamiento.

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01 Oct 2010

25) Despiste de Madrugada

Escrito por: maracuya-lofredo el 01 Oct 2010 - URL Permanente

Aroma de Tanguera Jey Heich (2008)
Aroma de Tanguera Jey Heich (2008)

Se guía por los tenues reflejos de luz de los faroles sobre los glúteos enguantados de la Dra. Ingrid DiManso, transformada de geóloga y asesora de imagen de la mina a cielo abierto a Gatúbela guajira montada sobre ruedas tangueras. Las luces, la inclinación de los cuerpos, una señal de pierna, un desvío conducen al Reta, con Ercilia pegada a su espalda, por los vericuetos de la capital indígena de La Guajira, que no se resigna al sueño, aunque ya no vea los puntos negros de las fichas de dominó sobre las mesas callejeras.

Por momentos aflora en la cintura de Ingrid, entre el pantalón y la chaquetilla, el tatuaje de una mariposa color azul, rojo y piel, al inicio de la separación de los glúteos. La Región hipnótica por donde a las caderas les crecen piernas. Los tatuajes solían ser para marineros, brujas, putos y bicicletas. Los duros de Asia. Gente de mar. Debajo del cóccix, los acordes musicales. Ahora los tatuajes son murales con mitos de creaciones transbarriales. Para quitárselos, había que pelar la mancha e injertar músculo y piel. Angustiosos arrepentimientos. Hoy borran, sin dolor, todos los nombres del amor, de Dios y de las vírgenes de los remedios; hasta el centésimo atributo de la deidad, sólo con láser, gelatina etílica y anestesia local.

“En esta extraordinaria composición en bronce Botero ilustra además del arquetipo físico de la mujer de Medellín, su tendencia ligeramente dominante en las relaciones con sus hombres. La escultura se encuentra junto a la iglesia donde solían casarse en tiempos antiguos las parejas previa realización del ritual tradicional de pararse sobre la cabeza del marido imitando, según algunos antropólogos, el gesto del cazador posando junto a la presa derribada con expresión de conquista y dominación. Posteriormente otros estudios demostraron incontestablemente que la teoría de la Actitud Dominante del Universal Femenino de esa región de los Trópicos “es puro cuento, esos gringos siempre andan Montando Videos sobre Colombia”, dijo un erudito sobre el tema que orienta a los turistas frente al Museo de Arte de Antioquia.”
“En esta extraordinaria composición en bronce Botero ilustra además del arquetipo físico de la mujer de Medellín, su tendencia ligeramente dominante en las relaciones con sus hombres. La escultura se encuentra junto a la iglesia donde solían casarse en tiempos antiguos las parejas previa realización del ritual tradicional de pararse sobre la cabeza del marido imitando, según algunos antropólogos, el gesto del cazador posando junto a la presa derribada con expresión de conquista y dominación. Posteriormente otros estudios demostraron incontestablemente que la teoría de la Actitud Dominante del Universal Femenino de esa región de los Trópicos “es puro cuento, esos gringos siempre andan Montando Videos sobre Colombia”, dijo un erudito sobre el tema que orienta a los turistas frente al Museo de Arte de Antioquia.”

Como ese hombre que entró a la sala de emergencias del Hospital General de Alburquerque con una flecha de ballesta clavada en el esternón, en el corazón mismo de la Virgen de Guadalupe que allí tenía tatuado. Intentó suicidarse. Se arrepintió. Caminaba sin ayuda. Preguntó si alguien se la podía sacar. Decía que era el milagro que esperaba. Que su vida cambiaría. El cirujano de guardia era excelente, pero no devoto. Ningún órgano vital afectado. Volvió a su casa caminando. Se quedaron con la ballesta y las flechas. El hombre conservó la punta recuperada. Todo bien hasta que se vio la Virgen en el espejo cuando le quitaron las vendas. Lloró de furia. Cuando regresó al hospital, se arrancó la camisa y le mostró el pecho a una médica de su tierra.

Resultó que, ya quitada la flecha y reacomodado el costillar, el cirujano y la enfermera cosieron las tres capas del tajo inicial, pero no notaron que los puntos en la sutura final de la piel deformaban el rostro de la Virgen de tal modo que su benéfica sonrisa se transformaba en una morisqueta diabólica. Con la doctora salvadoreña, lo metieron sin trámite en un quirófano desocupado. Ella, graduada de cirujana en el Chalatenango de los ochenta, descosió, cortó y, en menos de seis horas, le dejó la Virgen mejor que antes del flechazo; le resultó con un parecido a Madonna, en paz con sigo misma.

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