06 Sep 2010

En Bolivia, los falsos mareros, pandilleros callejeros, hombres y mujeres se convierten en presa fácil de la delincuencia organizada ante la ausencia de legislación.

Escrito por: Ivette Durán Calderón el 06 Sep 2010 - URL Permanente

Bolivia no es la excepción a al hora de hablar de violencia juvenil. Las falsas maras, son grupos de pandilleros callejeros cada vez más jóvenes cooptados por cabecillas que pretenden eludir la legislación penal y utilizan a los niños para cometer delitos de toda índole bajo amenaza al principio y voluntariamente después.

El pandillaje callejero se expande por Sudamérica, la anomia juvenil es cada vez más manifiesta ante la ausencia de leyes que puedan regular esta inconducta social.

Se ha percibido cierta resignación al admitir su presencia y la ausencia de soluciones, lo cual es inadmisible para quienes creemos en la reinserción y en el apoyo oportuno y preciso. Todos los gobiernos tienen la obligación de tomar las previsiones correspondientes dentro de sus agendas de trabajo y respectivos planes de gobierno. Una de las prioridades de todo Estado democrático es la estructuración de políticas de Estado claramente definidas para elaborar los Planes de Prevención y Alerta Temprana.

En Bolivia el estado es incipiente, ni siquiera embrionario de las temibles maras provenientes de algunos países centroamericanos.

Surgen los imitadores, adolescentes desorientados que se hacen llamar “maras” sin conocer el verdadero alcance de su osadía

También están algunos pandilleros deportados de algún país en el cual aprendieron y vieron todo lo que la calle y la exclusión social enseña, inmigrantes que aprendieron a sobrevivir en medio de la violencia y el crimen.Surgen los imitadores, adolescentes desorientados que se hacen llamar “maras” sin conocer el verdadero alcance de su osadía.

De acuerdo al criterio de las autoridades pertinentes, hablar de ellos en los medios de comunicación es publicitar su actividad para enaltecerlos y fortalecer sus ilícitas agrupaciones, lo cual significa que la ciudanía queda a expensas de sus fechorías pues no estaría alertada y prevenida para ejercer acciones de defensa y evitar circular por determinadas zonas y en determinadas horas.

Curiosamente no se habla de una campaña de prevención para que los padres puedan ejercer un mayor control de las actividades de sus hijos y además percatarse de las amistades que frecuentan.

Si bien estos jóvenes pandilleros son fruto del desarraigo familiar producto de la emigración de sus padres, deportación, pobreza, violación, descuido, violencia intrafamiliar, mal ejemplo de sus mayores y la ingesta a edad temprana de alcohol y estupefacientes variopintos, también es cierto que su inserción social es posible, digo inserción pues la reinserción no cabe en ellos debido al ritmo de vida desordenado llevado desde tan temprana edad , por ello nunca estuvieron verdaderamente insertos en la sociedad.

Las autoridades deben tomar medidas a la brevedad para revisar sus leyes y lograr que la impunidad de la edad desaparezca ante casos justificados.

Estos falsos mareros son una burda imitación de las mafias, crimen organizado y pandillaje violento, puesto que intentan organizarse sin tener idea de lo que realmente significa una organización de estas características. Han inventado ritos de iniciación o “bautizo” pelean y se disputan el liderazgo. Se han convertido en grafiteros circunstanciales para exteriorizar sus malos modales y dejar mensajes subliminales en sus pintadas y garabatos que simplemente deterioran el ornato público.

Si estos jóvenes son mayores de 16 años, pueden ser arrestados pero no por más de ocho horas, al cabo de las cuales sus padres se responsabilizan y comprometen a ejercer mayor control sobre ellos, cosa que lamentablemente no ocurre, no porque los padres no quieran, sino porque es cada vez más difícil ejercer control en hijos que no le temen a nada ni siquiera a la ley, porque ella no existe. ¿Y los que no tiene padres o tutores?, nadie dice nada al respecto.

Bolivia, no necesita sólo una ley que penalice el vandalismo, necesita ejercer un control judicial para encausar el camino de la niñez y juventud.

Los policías, y hasta los guardias municipales también se han sumado a esta resignación ya que no tienen leyes que hacer cumplir, la asociación ilícita no es figura punible y los menores de edad son protegidos de manera especial sea cual fuere su conducta.

El caso de la conducta de las mujeres o “señoritas” tal como se denomina a las muchachas jóvenes y solteras, tampoco les llama la atención, se ha vuelto parte de su rutina casi cronológica, ver que sean primero los varones quienes armen trifulcas dantescas seguidos por las mujeres cuyas edades oscilarían entre los 13 y 16 años de edad, niñas que tendrían que estar durmiendo en sus hogares para asistir a estudiar. ¿Dónde están los padres?.

Ya se sabe de la conformación de pandillas femeninas también imitadoras, que no dependen del liderazgo de un varón son ellas las líderes que además se enfrentan en un permanente duelo de poder y pertenencia a un determinado barrio o sector urbano.

Sobreviven al igual que los varones de la delincuencia callejera, son hábiles carteristas y muchas a temprana edad también se prostituyen y son manejadas por sus propios proxenetas.

Este problema sin embargo, no es ajeno a las autoridades ni a la sociedad, así lo demuestra el excelente trabajo documental "Las pandillas en El Alto" realizado por los estudiantes de la Unidad Educativa "El Rosario" de la ciudad boliviana de El Alto en el departamento de La Paz, cuyo trailer pueden verlo en http://www.buscatube.com/videos-1/las-maras/UrI_8WHhCMY?pandillas-en-el-alto-trailer-hecho-en-bolivia,

Estos grupos están integrados por menores de entre 12 y 17 años. Su elemento en común, además del delito, es el consumo de alcohol y droga. Para ser admitidos, cometen violaciones sexuales-

En distintas zonas de El Alto operan cerca de 50 pandillas juveniles dedicadas al robo y al atraco. Sus líderes son delincuentes prontuariados que reclutan jóvenes de entre 12 y 17 años que pasen pruebas como el violar a una mujer. La Policía informó de que recibe a diario de 3 a 4 denuncias vinculadas con la delincuencia juvenil.

El 22 de abril de 2008, los medios de comunicación bolivianos daban a conocer que un presunto miembro de la Mara Salvatrucha (MS) fue recluido en un penal de Bolivia, acusado del homicidio de dos personas durante un tiroteo producido en la ciudad boliviana de Cochabamba.

El detenido de nombre Sergio Camilo Arce Araníbar, de 23 años, alias "El lucifer", de origen boliviano, liderizaba una pandilla local en Cochabamba (centro), indica el diario de esa ciudad Los Tiempos.

Arce, según el rotativo, reconoció ante las autoridades judiciales haber disparado a dos personas, una joven de 24 años y otro de 29, durante un forcejeo registrado con otro grupo de pandilleros denominado "Mentes Criminales".

Según la acusación, Arce realizó al menos once disparos en las calles, parte en el paseo de El Prado, en pleno centro cochabambino.

Fuentes policiales dijeron a la prensa que Arce tiene los mismos tatuajes que lo identifican como miembro de la Mara Salvatrucha en Estados Unidos de donde fue deportado acusado por robo, aunque no se precisó en qué fecha.

En uno de ellos lleva grabada las letras "MS" (siglas con las que se identifica a esta banda) y otras cuatro lágrimas en el rostro que, según las fuentes policiales, podrían representar las muertes que ha causado.

La Mara Salvatrucha está considerada como una de las bandas de pandilleros más grandes y sanguinarias que opera en Centroamérica.

Su origen se remonta a la década de 1980 cuando miles de jóvenes de El Salvador llegaron principalmente a la ciudad estadounidense de Los Ángeles huyendo de la guerra civil en ese país (1980-1992).

Posteriormente, las constantes deportaciones hechas por Estados Unidos ocasionaron la implantación de la banda en El Salvador y otros países de la región.

Las pandillas están operando en diferentes puntos de la geografía boliviana. El jefe de la división de Trata y Tráfico de Personas de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) de El Alto, capitán Wálter Sosa, explicó que estos grupos tienen entre 10 y 200 miembros. Portan armas punzocortantes (cuchillos) para la comisión de sus delitos, tanto en el día como en la noche, relató.

En lo que va 2010, la división de Menores logró registrar 22 pandillas juveniles que operan en las calles alteñas. Sin embargo, existe información de que el número es mayor. “Yo tengo un registro de 22, pero me parece que dobla la cifra de pandillas que no están identificadas. Estaríamos hablando de 50 grupos”.

El accionar de los pandilleros, gamberros desorientados que no saben ni lo que hacen ni lo que quieren, se está expandiendo hacia los centros educativos, el 17 de agosto último un grupo de vándalos cometió destrozos en una escuela pública de Santa Cruz, quemaron armarios, robaron textos y libretas de estudio, dejaron pintadas con mensajes obscenos y reconociendo ser autores los miembros de la pandilla Bola 8

Las puertas y candados fueron violentados y luego destruidos para poder sacar del interior hojas de papel que sirvieron para alimentar el incendio.

“No entiendo por qué nuestra escuela es castigada de esta manera, porque anteriormente ya habían ingresado al colegio a robar, ésta es la cuarta vez”, afirmó uno de los profesores.

A su vez los padres reclaman al unísono: “La Policía deberían ayudarnos, nuestros hijos corren peligro y nosotros también“, “ nos pasa esto, pese a que estamos cerca de la Policía y no tenemos seguridad”./ LIVDUCA

Floren Sanabria, escritor y educador boliviano, al respecto dice lo siguiente:

Las pandillas de jóvenes tienen origen en algunos establecimientos de educación por el consumo de bebidas alcohólicas y drogas.

Los inhalantes como el thinner, la clefa, pasta base de cocaína, clorhidrato de cocaína son las segundas drogas alucinógenas más consumidas en el país. Se presenta como un problema permanente en algunas universidades, colegios particulares y fiscales, según denuncias. Muchos establecimientos educativos han incrementado el número de sus alumnos, sin ejercer un control adecuado del comportamiento de los mismos, sobre todo de los que forman pandillas o grupos de carácter agresivo, incluso con sus mismos compañeros de estudios.

Algunas vendedoras instaladas cerca de universidades, colegios y escuelas, dentro de sus mercaderías venden con disimulo pitillos en forma de cigarrillos y drogas en sobrecitos, que consumidos incitan a riñas violentas, escenas grotescas en las calles.

La aparición de pandillas juveniles podría ser normal, de conformidad con la evolución de la personalidad de los jóvenes entre los 15 y 18 años, pero desde que estos grupos o pandillas adoptan conductas reñidas con la moral y las buenas costumbres, pasan el límite prudencial y pueden caer dentro de la jurisdicción policial, con consiguientes problemas para las madres y padres que deberían tener un mayor control sobre sus hijos.

La proliferación de grupos de jóvenes se debe a causas como la crisis moral en los hogares donde viven, los problemas económicos y las tirantes relaciones entre padres e hijos, tanto en familias pudientes como en clases medias y pobres. Los jóvenes pandilleros provienen de familias con desórdenes sociales o emocionales, sin autoridad en el hogar. El divorcio tiene efectos negativos que se prolongan en el tiempo y ni siquiera un segundo matrimonio logra subsanarlos. El divorcio de los padres aumenta la tasa de delincuencia en los hijos.

En colegios, universidades, institutos, escuelas deben existir asistentes orientadores especiales, como psicólogos juveniles, capaces de detectar los problemas, encontrar las soluciones del caso y cooperar a los agentes de la FELCC.

Hay que admitir que las bandas delictivas han desbordado a la Policía Nacional; estos grupos cuentan con armas, explosivos, vehículos y se valen de una serie de argucias para burlar a la justicia. Las fuerzas del orden padecen de grandes deficiencias en infraestructura, equipamiento y capacidad de operación. Nadie puede hacerse a un lado porque la delincuencia nos acecha a todos y hay que apoyar los esfuerzos que realiza la policía en contra de la inseguridad ciudadana. La Policía, Alcaldía, Prefectura son los directos responsables de elaborar un plan de protección al ciudadano, que integre la participación de todos quienes vivimos en ciudades, con la responsabilidad bien delineada y compartida para prevenir la inseguridad ciudadana que está aterrorizando al país.

Respecto a los cleferos, (inhaladores de clefa), Sanabria asegura que más de 43 mil personas inhalan clefa, gasolina y consumen alcohol, son hombres y mujeres que acompañados de sus perros se dan a la tarea de intimidar, amedrentar, especialmente a mujeres mayores en plena calle, exigiendo dinero con amenazas, tratando de arrebatar sus carteras y las mochilas a estudiantes universitarias. Estos seres humanos andrajosos transitan en grupos por vías céntricas sin que alguna autoridad detenga su paso y viven debajo de puentes, orillas de ríos, parques y lugares suburbanos. En las mañanas a pleno sol duermen en bancos y jardineras de la avenida Busch, dando un aspecto deprimente. Ojalá que entidades caritativas y autoridades gubernamentales hagan algo por esta gente. En el país unos 1.500 niños se convierten en cleferos entre los 5 a 11 años de edad. http://www.eldiario.net/noticias/2010/2010_07/nt100702/1_06opn.php

Es pertinente aclarar que la sustancia química conocida como “clefa” es un pegamento muy fuerte generalmente usada en la zapatería,

Se vende en cualquier ferretería o tienda de pintura, de cualquier barrio, de cualquier ciudad de Bolivia. Su venta mayor a los 5 kilos, debería ser controlada por las autoridades, pero jamás sucede. Los consumidores van en aumento al igual que la cantidad de chicos que viven en las calles. En las calles circula este pegamento en bolsitas, trapos húmedos o botellitas, en cantidades pequeñas. Su precio oscila entre los 20 ctvs. y 5 bolivianos. El fuerte olor que tiene la clefa proviene del tolueno que compone el disolvente o de la gasolina que se usa en este pegamento, Al inhalarse la sustancia disuelve las grasas del cuerpo, atraviesa muy fácilmente la barrera del alveolo pulmonar y se absorbe con gran rapidez en el torrente sanguíneo, generando efectos inmediatos y de gran intensidad. Los inhalantes, al ser consumidos por los niños hace que se adviertan altos niveles de desnutrición. Pueden llegar a desarrollar alteraciones hepáticas de gravedad, similares a las que se suceden en los consumidores crónicos de alcohol.

La Clefa produce un estado de euforia lenta, luego viene algo de calor pero se pasa, empieza a sentirse bastante cansancio, concusión, mareo y sueno, se pierde la sensibilidad y en algunos casos la conciencia. Ese efecto puede prolongarse y durar varias horas hasta que inevitablemente el que jala, se duerme.

Los nitritos que contiene el Tolueno dilatan los vasos sanguíneos, acelera el corazón, afectando el ritmo cardiaco. La sensación de calor que dura muy poco, se produce por ese efecto. A veces duele la cabeza, ese dolor puede deberse a que se esta dañando poco a poco el sistema nervioso, la envoltura protectora alrededor de ciertas fibras nerviosas en el cerebro y en el sistema nervioso periférico. Es decir la parte de nuestro cuerpo que coordina el movimiento. Este proceso de destrucción es similar a la de otras graves enfermedades neurológicas.

El abuso de los inhalantes durante el embarazo también puede aumentar el riesgo de que el bebe sufra algún problema. A pesar de la existencia de datos que muestran una relación directa entre muchas enfermedades de los reden nacidos y las mujeres inhaladoras de clefa, no se puede asegurar totalmente este hecho. Pero lo cierto es que no se debe exponer al bebé a este tipo de riesgos en su salud. bajo ningún motivo.

Corresponde a las autoridades tomar cartas en el asunto para evitar la proliferación y fortalecimiento de este flagelo que amenaza a Bolivia. No echemos la culpa a la pobreza, abandono, descuido etc., preguntémonos además ¿ por qué a estos menores de edad les resulta tan fácil obtener clefa, drogas y armas tanto de fuego como punzocortantes?. * Ivette Durán Calderón

*Abogada e investigadora boliviana autora de “Maras, pandillas, bandas y tribus urbanas, la otra cara de la juventud violenta” y “El rol de la mujer dentro de las pandillas y delincuencia organizada”

http://lacomunidad.elpais.com/marasyotrosgrupos/posts

Al respecto, adjunto el artículo publicado por el periodista Fernando Soria Sejas-El Policial 06/09/2010:

Pandillas: problema que crece sin soluciones en Santa Cruz

Las pandillas son un asunto sin solución en Santa Cruz. Esporádicamente se realizan ‘batidas’ pero los pandilleros son liberados luego de cumplir ocho horas de arresto en caso de ser mayores de 16 años, previa firma de compromiso de sus padres de tener mayor control sobre ellos.

¿Qué tan efectiva será esta medida? La psicóloga Nancy Toledo opina que una de las causas principales de que un joven o señorita se integre a una pandilla es precisamente por la familia, el principal núcleo de la sociedad no está cumpliendo su rol en la formación de los hijos.

El jefe policial de La Pampa de la Isla, Remberto Camacho opina lo mismo, que los jóvenes buscan a un grupo al cual pertenecer, porque muchas veces provienen de familias disfuncionales, de padres borrachos o que han abandonado el hogar, madres que han salido del país y han dejado a sus hijos en manos de terceros y se limitan a mandarles plata, o también padres que agreden a sus hijos.

"De pandilleros a delincuentes están a un solo paso", advierte el coronel Camacho.

"Entré a la pandilla porque buscaba respeto. Respeto ante los demás. En mi barrio me pegaban, eran abusivos conmigo porque yo era peladito, tenía unos trece o catorce años", señala un miembro de una pandilla, que ha encontrado en las actividades extracurriculares de su colegio, una alternativa para salir de estos grupos.

El coronel Camacho indica que no es bueno ni siquiera nombrar a las pandillas en los medios de comunicación, "porque eso los llena de orgullo, los motiva", señala, a tiempo de indicar que se tienen datos de cuáles son las principales pandillas, sus líderes, lugar de reunión y otros. "Lamentablemente no tenemos una ley que penalice el vandalismo. En otros países por lo menos los sancionan con trabajos comunitarios", reflexiona.

Las pandillas se expanden y se conocen al menos tres ‘grandes’ de estos grupos que tienen sus células denominadas ‘maras’, que son como pequeños grupos que se reúnen en plazuelas, colegios o canchas.

Son grupos de veinte, treinta o hasta más. De allí, un líder (el más corajudo, peleador) va a reuniones con las otras células en lugar más céntricos para analizar la situación, crecimiento y 'necesidades' de la pandilla. De allí regresan a su célula o ‘mara’, con instrucciones a seguir.

"En las pandillas se pelean por el liderazgo, empiezan tomando ‘guacho’ (alcohol y soda) y de ahí están a un paso del mundo de las drogas. Primero marihuana porque es más barato y después lo demás", señala A.M.V. gendarme municipal que ha trabajado durante tres años realizando controles en el Mercado Mutualista y ha vivido de cerca el contacto con los jóvenes inmersos en las pandillas.

Desde hace dos meses está en el edificio de la Subalcaldía del Distrito I, en el tercer anillo de la avenida Busch, en la plazuela que está al lado de Sonilum.

Allí se reúnen los fines de semana una treintena de jóvenes, entre los que se puede contar por lo menos una decena de señoritas. Sus edades están entre los 13 a 16 años según lo observado por el gendarme.

"Hacen las reuniones de sus 'maras' en otros sitios y vienen aquí a ponerse a beber y después se ponen a pelear, primero los hombres, después las mujeres. Jueves, viernes, sábado... son infaltables", señaló el guardia municipal.

Incluso, en algunas ocasiones, aunque no han recibido agresiones, han sido amenazados. "Quedamos dos guardias cuidando las instalaciones. Una noche se armó una gresca y empezaron a tirarse botellas y una llegó hasta este edificio. Salimos a pedirles que se retiren porque temíamos que rompieran algún vidrio. Nos insultaban, decían que nos iban a pegar, nos amenazaban y nosotros teníamos que cumplir con nuestra labor. Da pena verlos porque son casi unos niños que no pasan de los quince años", agregó.

En la experiencia que ha tenido observando de cerca a los miembros de estos grupos, ha percibido que los que ‘reclutan’ a los menores son personas mayores de 20 años, que los someten a ‘pruebas’ antes de aceptarlos, como pelear, robar, o realizar alguna ‘jocha’.

También entre sus funciones está ‘reclutar’ a nuevos miembros y así las pandillas van creciendo como bolas de nieve. "Reclutan menores de edad metiéndoles miedo o a golpes si no pertenecen a una pandilla", señala el gendarme, mientras muestra los graffitis de las pandillas en las paredes del edificio de la Subalcaldía.

Las pandillas se expanden y tienen sus células denominadas ‘maras’ que se reúnen en plazas y canchas en distintas zonas de la ciudad /Diario El Mundo/LIVDUCA

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5 comentarios Escribe tu comentario

elmo

elmo dijo

de peru aqui yo soy un ex mara salvatrucha de san pedro de honduras tengo mas de 15 años retirados de las calles sin retorno por que me matan pero cuando regreso a nicaragua encuentro muchos hermanos les digo alas autoridades no permitan la expacion de las pandillas y tambiem eviten la imitacion nostros trabajamos en las calles desde una vivon dsitinta la de justicia restaurativa puedo entrar en los barrios peligrosos de peru y entre otros por que la gente save que llebo un mensaje de esperansa para los jovenes y si mi vida estubo en medio del narco trafico page mis condenas por los delitos cometidos combirtiendome hoy en un pacificador urbano si es que se puede apoyar en algo para cambiar nop de una vicion politica es de una vicion social como lo ago aqui en peru cuenten con migo mas imformacion en gogel elmo molina imagenes y sabran quien fui gracias y espero poder ayudra en algo

Ivette Durán Calderón dijo

Para Elmo Molina;
Muchas gracias por contactar con nosotros, felicito tu interés por ayudar a la juventud a través de tus vivencias.
Esperamos contar con tu participación asiduamente compartiendo tus experiencias actuales.
Un saludo desde España
favor ver http://lacomunidad.elpais.com/marasyotrosgrupos/2010/10/18/peru-rehabilitacion-y-reinsercion-social-los-pandilleros

ruddy

ruddy dijo

hola saludos desde santa cruz bolivia te felicito por tu trabajo que da mucha ayuda a gente que conoce este mal mira yo estoy en lo mismo tratando de hacer algo para ayudar a esta sociedad que creo que todos devemos poner nuestro grano de arena mi intenion es trabajar junto a personas como vos para poder hacer algo urgente creoo q nadie esta libre de caeer en este mal o algun amiliar o amigo tenemos que unir esfuerso ya que nuestras autoridades llegan hasta pora ahi no mas te envio mi correo saludos party-dance_ sc a hot mail.com

camba-DROGO

camba-DROGO dijo

mejor no meterse con lo que nunca va a acarbar ejto ej el mejor incentivo para nueva jente

david merino

david merino dijo

La unica solucion efectiva en contra de las maras o pandillas es la pena de muerte , recuerdo que en los años 90`s en Guatemala fusilaron a unos asesinos y lo difundieron por la television , toda esa semana completa Centro America estuvo tranquila , pasados 7 dias las cosas volvieron a degenerarse.

NO se puede negociar con las pandillas son organizaciones de terror y muerte que solamente se detienen con la pena capital.

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